Actualidad | RED/ACCIÓN - Part 2

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Después de meses de confinamiento, muchas ciudades alrededor del mundo están, de a poco, retomando sus actividades.

Son imágenes que nos traen esperanza, pero que también nos llevan a preguntarnos cómo evitamos exponernos al COVID-19 al volver a interactuar con el “mundo exterior”.

Principalmente son tres los factores que tenemos que tener en cuenta: la distancia, la duración y la ventilación. 

La distancia física mínima que hay que mantener con otras personas para evitar contagiarnos es un tema muy debatido. La Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud recomiendan un mínimo de 1 metro. Pero otros gobiernos y organizaciones recomiendan 2 metros. Lo que sí está claro, es que cuanto mayor sea la distancia, menor la probabilidad de contagiarnos.

Mientras que la probabilidad de contagiarnos aumenta cuanto más tiempo estemos expuestos al virus. Es decir, no es lo mismo cruzarte con una persona contagiada en la calle, que vivir con ella o trabajar en el mismo lugar.

Según un estudio de más de 2.000 casos de COVID-19, el mayor porcentaje de personas se había contagiado a través de alguien con quien compartía el hogar, seguido por contagios en el transporte público, los restaurantes y los espacios compartidos de trabajo o estudio. Todos lugares donde la gente interactúa por un tiempo prolongado.

Y el tercer factor clave es la ventilación.

En un espacio cerrado, la falta de circulación de aire fresco puede aumentar el riesgo de exposición al virus. Pero, al mismo tiempo, hay evidencia inicial que sugiere que el aire acondicionado puede propagar el virus al recircular aire infectado en un espacio cerrado.

Por eso, cada vez más expertos concuerdan que el riesgo de contagio es generalmente más alto cuando estamos en espacios encerrados que cuando estamos al aire libre.

Un estudio encontró que de las personas con COVID-19 que solamente interactuaron con gente al aire libre, el 12,5% le transmitió el virus a otros. Mientras tanto, de las personas con COVID-19 que interactuaron con gente en espacios cerrados, el 73% contagió a otros.

La explicación es simple. Al aire libre, el virus tiene más chances de dispersarse, especialmente si hay alguna brisa. Además, la luz del sol, el viento, la humedad, la lluvia y la temperatura son todos factores que afectan la transmisibilidad del virus. (Fuente: Angela Rasmussen, Columbia University)

Esto no quiere decir que no tengamos que mantener la distancia con otras personas al aire libre.

"Compartir espacios cerrados es un riesgo, y en el caso de los espacios abiertos, deben mantenerse las medidas de distanciamiento social", dice el doctor Daniel Stecher, jefe de la División Infectología del Hospital de Clínicas. "Esto es, más de 2 metros de distancia y eventualmente el uso del tapabocas".

¿Y qué pasa cuando hacemos actividad física al aire libre? La evidencia es mixta, pero cada vez más expertos concuerdan que el potencial de contagio es bajo, especialmente si se mantiene una distancia de por lo menos 2 metros y se evitan los espacios con mucha gente.

Entonces, acá van algunas recomendaciones para cuando empecemos a salir de nuestras casas:

1. No te quedes en espacios cerrados, especialmente espacios chicos, por más tiempo de lo necesario

2. Si querés salir a comer o tomar algo, tratá de sentarte afuera o cerca de una ventana abierta

3. Y si salís a hacer ejercicio, hacélo en lugares u horarios donde no haya mucha gente y mantené la distancia con otros, especialmente si estornudas o toses.


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El impacto humanitario y social de la cuarentena en los niños y adolescentes

Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA alerta que el aislamiento obligatorio expone carencias en el plano de la sociabilización y la crianza. Estima que 6 de cada 10 chicos argentinos viven en la pobreza, casi la mitad no tiene a nadie que les lea cuentos y uno de cada cuatro vive en hogares donde se usa la violencia física como modo de disciplinar.

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Lunes, 25 de mayo. George Floyd, un hombre afroamericano, es asesinado por policías en Minneapolis, Estados Unidos.

Domingo, 31 de mayo. Agentes de la policía de Chaco, en la Argentina, atacan violentamente a una familia qom, golpeando y torturando a hombres, mujeres y niños.

Dos hechos a miles de kilómetros de distancia. Pero con un mismo trasfondo: el racismo.

Año tras año, vemos cómo se repiten este tipo de crímenes. En algunos casos, videos que se viralizan generan indignación en redes sociales y protestas en las calles.

Y aunque pareciera haber más conciencia y difusión de esta realidad, por lo menos en redes sociales), estos crímenes se repiten una y otra vez. ¿Cuál es la explicación?

"La brutalidad policial en el mundo tiene un factor común y es el racismo estructural: esa ideología que indica que unos son superiores y otros son inferiores, que los blancos valen más que los negros", asegura Federico Pita, politólogo y activista afroargentino, y agrega: "En un mundo racista no basta con no ser racista. Es necesario ser antiracista. El tabú, el secreto, la tolerancia frente a estos actos nos hace cómplices".

Los asesinatos como el de Floyd y los ataques violentos como al de la familia qom son solo la punta del iceberg. El racismo también se refleja en acciones más “cotidianas” que se son naturalizadas por la sociedad.

¿Algunos ejemplos? El uso de frases como “trabajo de negro”, decir que los pueblos indígenas “no tienen cultura” o que los inmigrantes “vienen a sacarnos el trabajo” o hacer chistes racistas.

Entonces, ¿qué cambios tendrían que ocurrir para finalmente erradicar los actos de racismo, tanto explícitos como implícitos?

"Lo primero que tenemos que hacer para construir un Estado que no sea estructuralmente racista es aceptar que tenemos un Estado racista. Entonces, a partir de ahí construir un Estado con justicia social", considera Victoria Donda, presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).

Para la activista indígena Haluami lo primero que hay que hacer para desarmar el racismo es informarse: "Para luchar contra el racismo hay que saber que existe e informarse de quienes lo viven en primera persona". Además, propone: "Movilícense por leyes antiracistas y no avalen ningún tipo de racismo, por más mínimo que le parezca".


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Repartidores de apps: son esenciales en la cuarentena pero siguen trabajando contrarreloj para conformar un sueldo

Por lo menos 60 mil personas hacen envíos para aplicaciones como Rappi, PedidosYa, Glovo y UberEats. Desde el principio, el Gobierno reconoció que su tarea es indispensable ante la emergencia. Reparten remedios y comida. Sin embargo, continúan en una relación laboral precaria. Un proyecto de ley busca reglamentar el vínculo para darles más estabilidad.

Una red de emprendedores de la Villa 31 se organizó para seguir produciendo y hacer envíos a toda la Ciudad

Con el barrio en cuarentena por la cantidad de contagios, toman pedidos desde las redes sociales y distribuyen con un mismo mensajero. Para garantizar la higiene de su producción y del delivery, armaron un protocolo junto a un equipo técnico del gobierno porteño. El proyecto le permite generar ingresos a 13 emprendedores, que facturan unos $50.000 por semana.

Como una góndola fuera del agua

Venecia es hermosa. Venecia está terriblemente vacía. Venecia es para los venecianos otra vez. Durante dos meses las góndolas han estado paradas sin que nadie esté haciendo cola para subirse. Hasta hace unos meses la ciudad de los canales sufría por la carga de cien mil personas que llegaban todos los días. Ahora agoniza ver que ese número se ha vuelto a cero.