Cultura | RED/ACCIÓN
Cultura | 14 de marzo de 2019

Una recorrida por cinco bares de Buenos Aires que invitan a entrar al mundo de la literatura

En Buenos Aires diversos bares celebran a escritores como Julio Cortázar, Julio Verne, Lorca y Lewis Carroll. RED/ACCIÓN realizó un recorrido por estos espacios que se atreven a combinar arte culinario con espíritu libresco. Café Cortázar, Verne Club y Sigue al Conejo Blanco son algunos de los que pisan firme con sus propuestas de sumergir al visitante en el universo de estos escritores.

Con el estilo de Cortázar

En el Café Cortázar todo gira en torno al autor de “Historias de cronopios y de famas”: fotos de él en Buenos Aires y París, con sus parejas y con sus amigos, así como ilustraciones, citas y portadas de sus libros.

El bar con logo inspirado en la icónica foto de Sara Facio ofrece programación cultural cortazariana y menú cronopio: las picadas Bestiario o Rayuela, una ensalada Cortázar o bien un café La Maga o Rue Martel. Una cálida biblioteca convoca a adentrarse entretanto en la obra del escritor.

“Hay un Cortázar para cada uno. Para el que viene a buscar al Cortázar de las novelas o para el que viene a tomar un café, no lo conoce, quiere leer un cuento, agarra un libro de la biblioteca y lo descubre acá”, comenta Romina Metti, responsable de comunicación del cafetín porteño con reminiscencias parisinas.

Cortázar parece contemplar a los parroquianos desde los murales del artista Ricardo Villar en planta baja y primer piso. Subiendo la escalera pueden verse también muestras rotativas sobre vida y obra del autor argentino. Actualmente se exhibe “Deconstruir Rayuela, charlar con Julio” de Pilar Sahagun, una serie de dibujos y textos a mano alzada en tinta y lápiz.

El público que ocupa las mesas de disco de mármol o con tapa de fórmica es diverso: los netamente cortazarianos, los turistas que llegan por recomendación y los que desconocen a Cortázar. Y en esta esquina cronopia hasta podría haber estado el propio Julio. “Por el espíritu del café: por lo general suena jazz y hay gente que se repite todos los días, se empiezan a hacer amigos”, señala Metti.

Foto: Café Cortazar

El bar funciona en una casona construida en 1889, el mismo año en que se inauguraba la Torre Eiffel. Tal vez obra del azar que tanto fascinaba al escritor que residió en París.

Rayuela en su barrio

Y Cortázar recibe otro homenaje en Rayuela Bar, a pocos metros del departamento que habitó en el barrio Rawson, en Agronomía. Una rayuela de tiza sobre fondo negro recibe a los clientes en este espacio con paredes de ladrillo a la vista y toque francés.

“Las calles del barrio están mencionadas en sus cuentos, en distintos pasajes de su obra, tanto la calle Zamudio, Tinogasta, así como el barrio Agronomía, el puente de avenida San Martín. Por eso el bar merecía estar relacionado con Cortázar”, afirma su dueño Pablo Robles Urquiza.

El escritor está presente “en algunos eventos que surgen, en el jazz que suena permanentemente, él es parte del bar”, agrega Robles Urquiza. Inclusive la clave del wifi es una fecha cortazariana crucial.

Un pasaje al mundo de Julio Verne

A pocas cuadras de Café Cortázar, aparece un guiño literario a otro Julio: Verne Club propone un viaje inspirado en el imaginario fecundo de este autor. “Julio Verne es considerado por muchos el padre del retrofuturismo, la estética steampunk. Y me interesaba la idea de montar un bar de cócteles con ese tipo de estética”, cuenta uno de sus dueños, Germán Lacanna.

El escritor francés es el sutil hilo conductor que elige este local pionero entre los bares temáticos. Además, Verne Club opta por no tener cartel a la calle. “Hay una línea delgada para mí entre lo que es un bar ‘temático’ y Disneylandia”, apunta Lacanna, anteriormente profesor de literatura en París. “Por eso, más que bar temático, me gusta llamarlo bar de concepto”.

Verne Club está ambientado con paredes de chapa oxidada que emulan a las de un submarino y mecanismos y engranajes empotrados junto a sillones Chesterfield de cuero, como los que ocupaba Phineas Fogg al inicio de “La vuelta al mundo en 80 días”. Su patio, en tanto, adopta la forma del Nautilus de “Veinte mil leguas de viaje submarino”.

Foto: Verne Club

Los tentáculos del Kraken, la criatura marina de esa novela, conforman el logo del bar. Sus extremidades emergen detrás de la barra de tragos a cargo del experimentado bartender Federico Cuco, también dueño del local. A poca distancia de la amplia barra donde se luce una fuente de absenta, Julio Verne supervisa desde un retrato los movimientos del lugar.

La influencia del escritor es notoria en el menú, con una sección denominada “La vuelta al mundo en 8 cócteles”, inspirados en las ciudades por las que pasa Fogg en su periplo. Y otra sección llamada “El faro del fin del mundo”, con un tributo a la coctelería argentina. La convicción de Verne Club es que “cada gota cuenta una historia y cada cóctel deja un recuerdo”.

El fantástico país de Lewis Carroll

Mientras tanto, en Sigue al Conejo Blanco se despliega el imaginario del británico Lewis Carroll, con su célebre niña rubia observando desde el cielorraso. En el interior de este restobar cálido e íntimo también aparecen otros personajes de “Alicia en el País de las Maravillas” como el Conejo Blanco, el Gato de Cheshire, la Reina de Corazones y su Ejército de Naipes.

“La madriguera” es el apodo de este local que llevan adelante sus dueños Loli y Ger y que abre sus puertas dos veces por semana. “Ese es el juego, entrar viernes y sábados en el mundo de Alicia”, explica Loli, responsable de los sabores caseros de la cocina.

“La filosofía es que siempre necesitamos disfrutar lo que hacemos, sí o sí, porque todo eso se traslada”, complementa Ger, quien desde la barra se encarga de los tragos.

Allí  se puede saborear una “Pizza Corazón” -creada a pedido de un cliente que hizo allí su propuesta de matrimonio-, la picada de pizzas “El Sombrerero” o unas “Papas Conejo”. Y en sus paredes, junto a obras de diversos ilustradores, se inscriben frases sugerentes del libro.

Foto: Sigue al Conejo Blanco

“Se termina dando algo muy mágico”, comenta Loli. “No sé si es solamente lo visual”. Y manifiesta su admiración por la sabia Alicia, que llama a “no dejar nunca de soñar, a que está bien estar un poquito locos y arriesgar siempre”. Un espíritu del que se dejaron contagiar para montar su emprendimiento.

Inspirados en Lorca

Entretanto, los fundadores de Lorca Resto Bar optaron por homenajear al poeta español Federico García Lorca, con un mural de unos 30 metros cuadrados en su exterior.

Su autor, el artista Pablo Tricárico, cuenta: “De una manera u otra hice lo que mejor sabía hacer y me dieron rienda suelta con todo, así que terminé pintando con una libertad hermosa y creo que eso es lo que se sigue notando hoy”.

Foto: Pablo Tricárico

El moderno local, donde se les prestan libros a sus clientes, es un oasis de tranquilidad en una esquina del barrio de Caballito. Allí también citan palabras del autor de “Romancero gitano” en su menú:

“La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado”.

Al igual que estos mundos literarios porteños, que llaman a disfrutarlos junto a un café, un cóctel o una picada, desdibujando límites entre realidad y ficción.


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Cultura | 14 de febrero de 2019

Foto: Ed Jones / AFP

Datos y curiosidades que no sabías del Día de los Enamorados

Champagne, velas, flores … y una vista de la Torre Eiffel: deben haber pocas cosas más románticas que pasar el Día de San Valentín en París.

Pero esa escena no es para todos. Hay muchos hombres y mujeres que prefieren ignorar la tradición del Día de los Enamorados. El 14 de febrero divide al mundo entre los que viven enamorados del amor y todos los cínicos que detestan la fecha porque consideran que es un invento de la genialidad del marketing norteamericano.

Nosotros en RED/ACCIÓN estamos del lado de los románticos y es por eso que nos sumamos a los que celebran hoy con pasión.

El origen. El día de San Valentín es una festividad de origen cristiano que se celebra anualmente el 14 de febrero como conmemoración a las buenas obras realizada por san Valentín de Roma que están relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad. La fiesta de San Valentín es interpretada como una oportunidad de celebrar el amor y el cariño, independientemente de la religión que se profese, y sin importar la orientación sexual.

  • La Iglesia católica lo usó como contrapeso de las festividades paganas que se realizaban en el Imperio romano.
  • La versión moderna de la celebración es típicamente occidental y es en Estados Unidos donde se manifesta su máxima expresión cultural. En los últimos 20 años la tradición se popularizó alrededor del mundo y se celebra con pasión en países, como China, Japón y Taiwán.

Romance en los tiempos de #MeToo. La llegada del movimiento ha sumado un nuevo elemento que desafía la tradición del Día de San Valentín. El movimiento está cambiando la dinámica de las relaciones de manera dramática y le ha puesto un mayor énfasis en la comunicación en cuanto a consentimiento, intimidad y romance.

Amor en el trabajo. En lugares de estudio o trabajo, el #MeToo ha cambiado la rutina. Gestos románticos tradicionales como chocolates, tarjetas y flores ahora podrían interpretarse como agresivos y hostigadores. Aunque los expertos dicen que si se dispara un romance en el trabajo, hay mayores posibilidades de que sobreviva y lleve a una relación más sana.

San Valentín en Argentina. Se comenzó a popularizar en los últimos años, pero no alcanza los niveles de Estados Unidos o Europa. Acá no es usual el envío de tarjetas o corazones, algo que es considerado más propio del mundo anglosajón. Aunque si se acostumbra a regalarse flores y bombones.

  • Tampoco es el único día relacionado con el amor: la semana previa al Día del Amigo (20 de julio), se celebra la Semana de la Dulzura, que ha ido adquiriendo gran popularidad en los últimos años. En esta semana es habitual regalar golosinas y besos.

Los más generosos a la hora del amor. Las personas que hoy celebran San Valentín probablemente le hicieron un regalo a su pareja. Picodi, el sitio web de descuentos, publicó una encuesta sobre el gasto promedio por países. Los argentinos gastan en promedio 44 euros, 52 euros en el caso de ellos y 37 en el de ellas, lo que nos pone en el puesto 13 del ranking, por debajo de Chile, México y Perú en la región. ¿Los más generosos? Los irlandeses, que gastan en promedio 116 euros; los británico y Estados Unidos.

Amor por el chocolate. El chocolate casi triplica su popularidad en el Día de los Enamorados. Según los registros de búsquedas online, durante la primera quincena de febrero, la búsqueda de la palabra chocolate experimenta un crecimiento de un 270%, liderado principalmente por el formato de bombones. En la misma línea, las búsquedas de ofertas en perfume aumentan un 124%.

  • El caso curioso de Japón. En Japón, una tradición dicta que las mujeres deben regalar chocolates a colegas masculinos en el Día de San Valentín. Pero las mujeres japonesas están comenzando a rechazar la tradición y algunas oficinas comenzaron a prohibir la práctica.

Flores por el techo. En Estados Unidos el precio de una rosa sube de US$ 5 a US$ 8 esta semana. En Buenos Aires, este periodista puede testificar que una docena de rosas rojas importadas costaba en una florería de Recoleta 1.500 pesos la semana pasada y anoche el precio era 2.000. El florista admitió que ya el viernes los precios volverían a bajar.

Besos peligrosos. Besarse en la boca es una de las formas más comunes de expresar amor, pero lo más probable es que las parejas ignoren que con un beso de diez segundos pueden compartirse hasta 80 millones de bacterias.

Una oportunidad para concientizarnos sobre el Sida. Ayer se conmemoró el Día Mundial del Condón, que se celebra tradicionalmente en la víspera del Día de los Enamorados. La Fundación para la Cura del Sida (AHF por sus siglas en inglés) propuso que se conmemorara en la víspera de San Valentín para recordar la importancia del uso del preservativo.

  • El capítulo argentino de AHF publicó estudio que revela que el 20,5% de los argentinos reconoce no usar nunca preservaticos en sus relacioens sexuales, el 65% advirtió usarlo a veces y tan sólo el 14,5% de los argentinos dijo utilizar preservativo en todas sus relaciones sexuales.

El amor en la era de las App. Nos sentimos más solos que nunca y estamos recurriendo cada vez más a la tecnología para encontar pareja. Las computadoras están a cargo de encontrarnos a la pareja perfecta. Los avances en inteligencia artificial lo hacen cada vez más facil.

  • Un estudio de la Universidad de Stanford dice que en Estados Unidos el 40% de las relaciones heterosexuales en los últimos años comenzaron online y para el 2040 se estima que el 70% de la gente conozoca a su pareja a través de plataformas digitales como Tinder o Hppn.

La realidad es que los que saben del tema dicen que el amor tiene lugar entre lo biológico, lo social y lo cultural, y nadie entiende bien porqué despierta tantas pasiones.

Quizas el que mejor lo expresa es Pablo Neruda, el Nobel de Literatura chileno en “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, el libro que nosotros los románticos consideramos su obra maestra.

“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”.

Cultura | 7 de febrero de 2019

Verano en la ciudad: qué hacer este fin de semana en Buenos Aires

Con la llegada de febrero, Buenos Aires de a poco va recuperando su paso ecléctico y su energía. Si recién volviste de tus vacaciones y seguís en modo relax, o si pasaste un enero tranquilo en la ciudad y tenés ganas de que retomen las actividades, acá te pasamos los mejores tips para disfrutar de esta primera semana del mes en la ciudad.

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🎉 La Usina del Arte de fiesta. El centro cultural reabre sus puertas para la temporada  2019 con una noche llena de música y mapping en vivo, clases de cocina, talleres de artes visuales y foodtrucks. Además, se inaugurarán 3 muestras. Cuándo y dónde: jueves 19:30 hs, Usina del Arte. (+data)

🎡 Feria de las Colectividades. Este fin de semana vuelve esta feria que reúne los mejores stands de comidas típicas de argentina y regiones del mundo, y una feria de artesanos y microemprendedores. También habrá bandas en vivo y juegos inflables para los más chicos. Cuándo y dónde: viernes-domingo a partir de las 10:30-23:30 hs, Plaza Güemes, Munro. (+data)

👑 Freddie Mercury bajo las estrellas. Como parte del ciclo de cine al aire libre del Crepas Cinema Club Palermo, este jueves habrá una función de Bohemian Rhapsody para disfrutar al aire libre con un buen trago en mano. Si no llegás a ir hoy, vale chequear el lineup de febrero, que incluye Nace una Estrella, La La Land, Pantera Negra y Belleza Americana. Cuándo y dónde: jueves 20 hs, Crepas, Palermo. (+data)

🎻 Teatro Colón al aire libre. Este fin de semana se realiza el quinto Festival de Música en Plaza Vaticano, una oportunidad para disfrutar de la proyección de 10 obras con las mejores óperas, conciertos y ballets. ¿Lo mejor? ¡Es gratis y al aire libre! Cuándo y dónde: del 4 al 10 de febrero, a las 20 hs, Plaza Vaticano. (+data)

💔 Anti San Valentín. Si te consideras el/la grinch de San Valentín o te empalaga el romanticismo de la fecha, este es tu evento. El sábado a la tarde, sumáte a un recorrido contando las historias de desamor, amantes, y alguna que otra tragedia en el Cementerio de la Recoleta. Cuándo y dónde: sábado 15:20 hs, Cementerio de la Recoleta. (+data)

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Cultura | 31 de enero de 2019

Verano en la ciudad: qué hacer este fin de semana en Buenos Aires

No es normal que diga esto, pero… ¡bienvenidas sean las lluvias! Con las tormentas de ayer al fin cedió el calor, y este fin de semana nos espera un clima perfecto para salir a recorrer Buenos Aires, que de a poco vuelve a retomar su paso y energía. En el line-up de esta semana: eventos para festejar distintas culturas, mucha música al aire libre, y restaurantes y recetas para aprovechar las frutas y verduras del verano.

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🇨🇳🐷 Año Nuevo Chino. El martes 5 de febrero marca el comienzo del Año del Cerdo en el calendario chino. Para celebrar, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y  la Embajada China organizarán este fin de semana un festejo de dos días que incluirá interpretaciones artísticas tradicionales chinas, exhibiciones de artes marciales, muestras de caligrafía, comida y más. Cuándo y dónde: sábado y domingo 12-20:30 hs, Plaza Parques Nacionales Argentinos. (+data)

🎷 Noches de Jazz. Para disfrutar de las noches de verano al aire libre, todos los domingos de febrero en Parque Centenario habrá música en vivo y gastronomía. Entre otros grandes músicos y artistas se presentarán Luis Salinas, Fattoruso, Jorge Navarro y Gillespi. Cuándo y dónde: domingos 19 hs, Parque Centenario. (+data)

🥁 Festival Latinoamericano Afrobeat. FELA nació como el primer festival a nivel mundial 100% dedicado al género, y hoy en día se ha convertido en un evento referente de la escena afrobeat a nivel nacional e internacional. En esta nueva edición se presentarán 4 DJs y 3 bandas en vivo. Cuándo y dónde: sábado a la medianoche, Club Cultural Matienzo. (+data)

🌇🎧 Atardeceres electrónicos. Algunos de los mejores jardines de la ciudad están en los museos, y todos los viernes de febrero se podrán disfrutar con una buena propuesta gastronómica y la mejor música electrónica. También habrá visitas guiadas nocturnas a los museos. Este viernes tocará DJ Mandy Rarsh (Aka Damian Levensohn) en el Museo del Humor. Cuándo y dónde: viernes 20 hs, Museo del Humor. (+data)

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Cultura | 25 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

2019 es el Año de las Lenguas Indígenas: cuántas, cuáles y cómo se hablan en la Argentina

Unos 40 estudiantes de la Universidad Nacional de Formosa se reunieron para revitalizar sus raíces wichíes y regresar a sus pueblos una vez recibidos. Se autodenominan “la Comunidad”. También cantan, con su grupo Honhat Les. “Allá en las comunidades hablamos en wichí todo el tiempo, es complicado el cambio de idioma en la ciudad”, dice Bruno Vega, uno de ellos. Tiene 27 años y es uno de los dos jóvenes que han salido en los últimos años de El Potrillo, un pueblo de 2.500 habitantes, para ir a la universidad.

Allí, donde la escuela da clases en lengua wichí, aún hay ancianos que no hablan español. “El idioma wichí es muy difícil”, dice Vega. “Pero tenemos que conservar nuestra lengua y nuestra cultura para mantenernos como pueblo”.

Vega es uno de los 370 millones de indígenas que hay en el mundo. Así lo calcula la Organización de Naciones Unidas (ONU), que acaba de proclamar a 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas (IYIL2019, por su sigla en inglés).

Una mujer wichí jutno a sus hijos en la Comunidad de Lote 8, en Formosa. Foto: Gentileza Patricio Sutton / RCR

La ONU estima que sólo el 3% de la población mundial habla el 96% de las casi 6.700 lenguas que hay en el mundo, y el resto habla conglomerados idiomáticos gigantes como el inglés, el chino mandarín o el español. En cambio, los pueblos indígenas constituyen menos del 6% de la población mundial, pero hablan más de 4.000 lenguas.

Lenguas en peligro de extinción

El panorama es dramático: algunas estimaciones advierten que más de la mitad de las lenguas del mundo se habrán extinguido para el año 2100 y según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, unos 3.000 idiomas están hoy mismo en riesgo de desaparecer.

Comunidad Ambay Potý, en Misiones. Foto: Gentileza Patricio Sutton / RCR

“Las lenguas indígenas no son únicamente métodos de comunicación”, indica el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, “sino que también son sistemas de conocimiento amplios y complejos que se han desarrollado a lo largo de milenios. Son fundamentales para la identidad de los pueblos indígenas, la conservación de sus culturas, sus concepciones e ideas y para la expresión de la libre determinación. Cuando las lenguas indígenas están amenazadas, los pueblos indígenas también lo están”.

En la Argentina, según el último censo nacional, 955.032 personas se reconocen como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios. Sin embargo, no hay estadísticas recientes respecto a cuántas de ellas hablan las lenguas de esas culturas y ni siquiera se sabe cuántos idiomas hay en nuestro país.

Pero sí se puede indicar que hay cinco predominantes: guaraní (idioma oficial en la provincia de Corrientes), mapuche (o mapuzugun), quechua (o runa simi), toba-qom (o qomlaqtaq) y wichí (o wichíhlamtés). También se habla pilagá, mocoví y tehuelche. El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas ofrece en su web una carta de derechos traducida a aquellas cinco lenguas.

“Las lenguas aborígenes nos hablan de una diversidad evolutiva que viene de tiempos literalmente inmemoriales”, dice Patricio Sutton, el director ejecutivo de la Red Comunidades Rurales. “Son también fuente de una identidad y de un orgullo cultural esenciales para que cada individuo pueda desarrollarse en forma plena y con sentido comunitario, para que no se sienta avasallado, menospreciado o segregado”.

Los maestros, celadores de otros mundos

“La lengua materna es sagrada”, dice Vilma Sosa, una maestra de comunidades indígenas de Formosa. “Y si en las escuelas de las comunidades la enseñanza de esas lenguas es efectiva, es gracias a los docentes indígenas, que lucharon durante muchos años por ganarse su lugar”.

En esa provincia hay unos 500 maestros indígenas para alrededor de 20.000 alumnos. Son MEMA: Maestros Especiales de Modalidad Aborigen. Trabajan en unas 350 escuelas bilingües a donde muchas veces los niños más pequeños llegan hablando no más que qom, wichí o pilagá.

“En las comunidades del monte, todos hablan la lengua”, sigue Sosa. “Pero en algunas comunidades periurbanas la lengua se va perdiendo porque los que la hablan son discriminados”.

Una maestra y una alumna durante una actividad de la Red Comunidades Rurales en la comunidad wichí de Tucumancito, en Formosa. Foto: Gentileza Hernán Pérez Aguirre / RCR

Si, como pensaba el filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein, la experiencia de hablar un idioma conduce a una percepción determinada del mundo, entonces el mundo no es el mismo para los idiomas originarios que para el castellano. La concepción circular del tiempo, un universo sin marcas diferenciales de género y la marca de la experiencia vivida en los tiempos verbales son un ejemplo.

“La cosmovisión de nuestro pueblo es muy diferente”, dice Javier Karai Villalba, un referente comunitario mbyá guaraní que fue elegido por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. “Nuestra lengua expresa nuestra espiritualidad, nuestras comidas, nuestra salud, nuestras plantaciones y mucho más. Hay bastantes palabras en guaraní que no tienen traducción en castellano”.

Una de ellas es “Yvy Marãe’y”: se refiere a la “Tierra Sin Mal”, a la idea de un sitio donde existe un equilibrio entre mente, cuerpo y ambiente.

El Cacique Francisco Benítez da su testimonio y Javier Karai Villalba lo traduce . Imágenes: Hernán Pérez Aguirre / Red Comunidades Rurales. Grabado en Ambay Poty, una comunidad mbyá guaraní en Misiones.

Villalba nació en una aldea de 300 familias llamada Perutí, situada en Misiones, una provincia en la que hay unas 140 comunidades guaraníes que reúnen a 15.000 habitantes. Sólo el 5% del suelo misionero está habitado por estas comunidades (justamente, la falta de tierra es uno de los desafíos más grandes que enfrentan las comunidades aborígenes y ese es un factor para que los jóvenes se vean forzados a migrar a las ciudades, y pierdan sus raíces).

“El mundo avanza muy rápido”, sostiene Villalba, “y nosotros, como pueblo indígena, hemos quedado acorralados para mantener nuestra cultura”. En esas comunidades, mucha gente tiene celulares. “Es más fácil aprender la cultura del exterior que la propia, y así el sentido de un pueblo se pierde”, dice Villalba.

Sin embargo, las lenguas originarias logran contraatacar y en la ciudad de Buenos Aires hay sitios donde son enseñadas. Por ejemplo, en el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UBA. En este verano de 2019, hay dos cursos de quechua: uno intensivo y otro de acercamiento a través de la música. Durante el año, hay clases en seis niveles. Además, hay lecciones de guaraní y de mapuche.

“A medida que avanzás en el idioma, te adentrás en un mundo completamente nuevo”, dice Josefina Navarro, profesoras de quechua y coautora del libro de aprendizaje Akuychis: Kichwata Rimanaychispaq. Tiene 32 años y nació en Jujuy, pero vino a Buenos Aires a estudiar Filosofía. Descubrió que en la facultad dictaban clases de la lengua que hablaba su abuela, y que sus padres nunca habían aprendido. “La quise recuperar”, dice. Ahora ella misma la transmite.

“Nos cuesta comprender que estas lenguas no son barreras sino puentes”, dice  Sutton, de la Red Comunidades Rurales. “Que poseen conceptos, expresiones y cosmovisiones.  Que nos nutren en todo sentido. Todo lo que podamos hacer para cuidarlas, comprenderlas y saber utilizarlas será nuestro legado a las generaciones futuras. Que sean un tesoro o apenas unas monedas rotas depende de nosotros”.

Cultura | 24 de enero de 2019

Verano en la ciudad: qué hacer este fin de semana en Buenos Aires

Y tan rápido como festejamos el año nuevo estamos llegando a la última semana de enero. Esto solo significa una cosa: son los últimos días para disfrutar de una ciudad más tranquila, con menos gente y ruido, sin filas ni largas esperas. Acá te dejamos los mejores tips para disfrutar estos largos días y noches de verano en la ciudad de la mejor manera.

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💃🏻 Sábados calientes. El ciclo de swing & jazz gitano que se viene realizando todos los meses en La Casa del Árbol se presenta este fin de semana de la mano de Club Caliente Jazz, un cuarteto que reinterpreta el jazz manouche de París de los años 30. Será una noche que promete buena música y baile, con cerveza fría en mano. Cuándo y dónde: sábado 22hs, La Casa del Árbol. (+data)

🎭 FIBA. Desde esta semana y hasta el domingo 3 de febrero se celebra la 12° edición del Festival Internacional de Buenos Aires, un evento de artes escénicas que incluirá exhibiciones de teatro, danza, música, muestras visuales y obras interdisciplinarias. Es la primera vez que el FIBA se realiza en el verano. Así busca expandir las propuestas artísticas al aire libre. Cuándo y dónde: 23 de enero-3 de febrero, varias ubicaciones. (+data)

🍷 Pop-up wine bar. Este domingo se llevará a cabo una edición especial de Come Wine with Us BA, un evento social de vinos por copa y tapas realizado por las sommeliers Sorrel Moseley-Williams y Eugenia Villar. El escenario del encuentro será el jardín aterrazado del Palacio Duhau, en Recoleta. La entrada es gratis, y solo se abona lo que se consume. Cuándo y dónde: domingo 18-20hs, Palacio Duhau. (+data)

🖌️ Festival de dibujo e ilustración. Talleres de historieta, charlas de la mano de un colectivo internacional de historietistas mujeres, y música en vinilo al aire libre son las propuestas que ofrece esta nueva edición del Festival Sudestada. Para pasar una tarde llena de creatividad. Cuándo y dónde: sábado 15-20hs, Centro Cultural Recoleta. (+data)

🤤 Food trucks, música y río. Gastronomada es una propuesta para disfrutar las noches de verano frente al río con una feria de food trucks, música en vivo y barra de cocktails. La entrada es libre y gratuita y hay espacios de juegos para los más chicos. Cuándo y dónde: viernes 18-23hs, sábado 13-23hs, domingo 13-20hs, Puerto de Olivos, Vicente López. (+data)

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Cultura | 24 de enero de 2019

Ilustración: Daniel Diosdado | Intervención: Pablo Domrose

Mauro Colagreco, el argentino que se convirtió en el primer extranjero en conseguir tres estrellas Michelin en Francia

La Costa Azul es un territorio móvil, de mapas superpuestos y fronteras desdibujadas. Un lugar que mezcla idiomas, identidades, saberes y sabores. Nada está quieto, y esa característica se remonta lejos en la historia.

La región fue parte del Ducado de Saboya. Si fuera posible hacer una arqueología de las voces del lugar, el eco del pasado nos hablaría en muchas lenguas, nos contaría misteriosas historias, nos dispararía las más increíbles imaginaciones.

Diversidad y riqueza emanan de esas fronteras, impregnan sus suelos, sobrevuelan la tierra. La atmósfera del lugar es, sin duda, la multiplicidad de horizontes que de una manera perfecta sintetiza el magnífico mar que baña sus costas, metáfora tangible de todos los viajes, de todos los destinos.

Muchos describen el entorno desde un cuerpo transformado por la sorpresa de los sentidos frente a las maravillas de la naturaleza y su singular disposición: el color siempre cambiante del mar, las imponentes montañas y valles, la atractiva alternancia de sitios salvajes y refinadas construcciones, áridos peñascos y tierras fértiles, pintorescos poblados e inhóspitos parajes.

Foto: Eduardo Torres

En la Costa Azul, Mirazur es un enclave a los pies de los Alpes Marítimos, en Menton: el último poblado francés hacia el este y el primero al oeste de “la pasta italiana”. Ubicación de privilegio, es al mismo tiempo un punto de llegada y un punto de partida, un vórtice que concentra y despliega la magia del lugar. Un centro que late con el mismo pulso que el paisaje.

Nacida a partir de distintas tradiciones culinarias, la cocina de Mirazur sabe de la alquimia entre el savoir vivre francés y la bella vita italiana. El territorio es el eje que modula la elección de los productos que serán utilizados en recetas y preparaciones. Combinaciones inéditas surgen de la interacción entre la fuerza ondulante del mar, la sabiduría de la montaña, la explosión de colores y aromas de los jardines y la perfecta quietud del horizonte.

¿Cocina francesa, italiana, latinoamericana?, ¿cocina du terroir?, ¿mediterránea?, ¿del mundo? El plato es el espacio donde se borran las fronteras, se olvidan las divisiones, se instaura el equilibrio: siempre conjuga, nunca expulsa. Es esa identificación enriquecedora la que mezcla y hace estallar las fronteras geográficas y culturales, la que amplía los límites de las categorías al intentar definir su cocina. En ese juego creativo está la libertad.

Con esa libertad se inicia el viaje de los sentidos, el viaje de la memoria que se irá desplegando al ritmo de los pasos del menú. Un diálogo inagotable que se escribe con colores, sabores, aromas, sensaciones e historias propias y del lugar. Una aventura que nos propone dejarnos guiar para explorar conexiones insospechadas. Cada menú es una travesía única por todos esos estratos, es el resultado de una acumulación de saberes, de experiencias.

Cada plato es una oportunidad de demorarse, de sumergirse en un entendimiento profundo y sensible de ese universo especial que conjuga fronteras.

Foto: Eduardo Torres

Lo imposible

Gracias al fuego, los primeros hombres dejaron sus huellas en la piedra de oscuras grutas y cavernas. Arte y luz forman, desde entonces,una dupla indisociable.

Luz del fuego central. Inspiración. Simbolismo poético. En la Costa Azul, la luz tiene una presencia que fascina. Fluida, voluptuosa, el modo en que impregna la visión… su potencia confiere a lo real una dimensión que sugiere lo pictórico y por extensión lo trasciende.

En esta luminosidad, la experiencia sensible del entorno se intensifica, el tiempo cambia el pulso y comienza ese ritmo marcado por los cambios de la luz. Valoración absoluta del instante. Reflejos, sombras, exaltación, tranfiguraciones, color, movimiento: registros que la luz plasma sobre un material privilegiado cielo y mar que se despliegan generosamente frente a los ojos cuando se recorre la costa, cuando se observa desde cualquier mirador del pueblo, de la montaña o desde cualquier rincón del paisaje.

Renoir, Bonnard, Modigliani, Monet, Dufy, Matisse, Rodin, Picasso, Chagall, Man Ray, Cocteau, Braque, Miró, Liégeard, Scott Fitzgerald, Hemingway, Simenon, Sartre, Graham Greene, Hitchcock… eligieron la región por su especial belleza, por la cualidad distintiva de la luz meridional y su efecto sobre los seres y las cosas.

Pintura, cine, fotografía, poesía, filosofía: escrituras de la luz que viajan a través del tiempo y siguen emocionándonos. Leyendas de la zona. Revelaciones del mundo y sus innumerables posibilidades. Manifestación de los cambios y las transformaciones. Movimientos de la sensibilidad. Iluminaciones varias. En Mirazur, la experiencia de esta atmósfera es vívida y palpable.

Foto: Eduardo Torres

Balconeando hacia el Mediterráneo, enmarcado por las majestuosas paredes de las montañas, rodeado de un jardín centenario, su magnífico edificio vidriado en tres niveles reproduce y multiplica la vivencia de esa calidad incomparable de la luz. En la sala, el viaje sensible que se inicia con la magnífica vista del mar continúa cuando se descubre cada detalle del lugar, cada objeto de la mesa, cada plato que se presenta al comensal con su universo de formas y colores. Juego de intensidades y contrastes en perfecta armonía con el conjunto.

Como uno de esos sueños improbables que se presentan de la mano del azar, así es el comienzo de la historia de Mirazur. En una charla en torno a una mesa, frente al mar Cantábrico alguien suelta una frase: “Yo conozco un restaurante como este, pero que tiene una vista más hermosa, increíble. Además, está cerca de Italia, en Menton. Y está cerrado desde hace cuatro años”. Suelta la frase con inocencia, la deja caer y el terreno es fértil: en el grupo está Mauro Colagreco, un chef argentino que lleva cinco años trabajando en varios de los más importantes restaurantes de Francia. Después de intensos años entre hornallas ajenas, Mauro está buscando un lugar propio para cocinar; tiene la intención y el deseo firme de abrir su local.

Un tiempo después de aquella charla fundacional, se organiza la entrevista con el dueño del local vacío en Menton. En París llueve sin parar, las temperaturas son gélidas y el contraste con Menton es muy fuerte. El relato de ese viaje hasta el pueblo es novelesco, casi una travesía iniciática que arranca desde una París fría y gris, en un pequeño y viejo auto, hacia un pueblo y un sueño que se convertirán en la vida y el destino en los años venideros.

Foto: Eduardo Torres

Una vez que se llega a Menton, hay que recorrer la costanera, que sigue el dibujo de la bahía mentonesa hacia Italia. A la izquierda, el pueblo, la montaña, la vegetación; a la derecha, la playa, el puerto, el mar y un horizonte cada vez más amplio, más grandioso.

Se toma un camino ascendente que se introduce en las ondulaciones de la montaña y, justo antes de llegar al puesto que marca la frontera con Italia, se llega a un estacionamiento, apenas escondido, en el que se percibe el aire del mar, que sopla entre las copas de los árboles. La vegetación enmarca un edificio blanco, vidriado. Desde los tres niveles de la construcción, desde sus amplios ventanales se avista el Mediterráneo. Los pisos de baldosas, la cocina enorme y silenciosa, la vista que corta el aliento… El deslumbramiento es inmediato.

En aquel primer encuentro, un hombre alto, el inglés propietario del lugar, vestido de pies a cabeza de blanco, espera a Mauro. Hace preguntas, quiere saber cómo y por qué un chef argentino llegó hasta ahí y ha decidido atreverse a encarar el desafío de dar vida a ese gigante dormido que es Mirazur. Allí comenzará una conversación en la que todas las emociones se convocan en que las limitaciones y las dificultades para dar el salto hacia la empresa propia son enormes. El dinero necesario es mucho; la garantía de éxito, escasa. Pero el deseo, la fortaleza y la perseverancia son enormes y pondrán a girar la rueda que rodará por el buen camino.

Foto: Eduardo Torres

Mirazur abre en abril de 2006. Desde entonces, la cocina y el proyecto están encabezados por una frase del Che: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”. Es una frase emblemática, que pronunció Ernesto Guevara antes del desembarco revolucionario en La Habana y que luego los jóvenes del Mayo francés hicieron propia, la pintaron en las paredes y las banderas de París, y que después recorrió el mundo. Es una declaración de principios que afianza la decisión, la confianza, el empeño, y es una consigna que recuerda, a todos los que allí trabajan, cómo y por qué Mirazur pasó en muy poco tiempo de ser un local abandonado y silencioso a la leyenda que es hoy en la región y en la gastronomía francesa e internacional.

En octubre de 2006 y a solo seis meses de su apertura, Mauro Colagreco ya era mencionado como revelación del año por la guía francesa Gault & Millau. En 2007 llegaba la primera estrella Michelin, que marcó un antes y un después en el ritmo y la estructura del restaurante. Un año después, una publicación francesa elegía por primera vez cocinero del año a un cocinero no francés, Mauro Colagreco. En 2009 se incluyó al restaurante en The World’s 50 Best Restaurants; en 2016 llegó al sexto puesto del ranking mundial y en 2017 al cuarto puesto, convirtiéndose en el único restaurante de Francia ubicado entre los diez mejores del planeta. Fue un camino vertiginoso, lleno de saltos al vacío.

Hay un momento que todos recuerdan en esos diez primeros años: es la premiación con la segunda estrella Michelin, que llegó en 2012. Se anunció un lunes, día en que Mirazur no abre. Ese día el teléfono con las felicitaciones no paraba de sonar. Todo el equipo lloraba de emoción. Entre los llamados estuvo el de Monsieur Ducasse, el célebre cocinero francés que quería felicitar al equipo y que una vez al habla dijo: “¡Felicitaciones, la segunda estrella! Ahora se acabó: hay que empezar a trabajar”, y colgó. Alain tenía razón. Mirazur había entrado a las grandes ligas de la gastronomía mundial.

Esta nota salió publicada originalmente en la edición del 09/18 de MONO, la revista mensual impresa exclusiva para miembros de RED/ACCIÓN. Si querés recibirla, activá tu membresía.

Cultura | 17 de enero de 2019

Imperdibles de este fin de semana en Buenos Aires

Parece que al fin se dispersaron las lluvias y que nos espera un fin de semana con sol y clima perfecto para salir a explorar la ciudad. Como todas las semanas, te pasamos los mejores tips para disfrutar a pleno de tu tiempo libre.

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🌳 Acústicos en el jardín. Desde esta semana y hasta fines de febrero se presentarán artistas independientes a tocar en el jardín del Auditorio Belgrano. Dos proyectos por noche tocarán en formato semi acústico bajo las estrellas del verano porteño. Le harán compañía una barra con distintas cervezas y cosas ricas para picar. Cuándo y dónde: jueves a domingos, desde el 17 de enero hasta el 24 de febrero, Auditorio Belgrano. (+data)

🍔 Burger Fest. Para los amantes de las hamburguesas, este fin de semana vuelve a Vicente López este festival que contará con más de 40 stands y food trucks de las mejores hamburgueserías de la ciudad. Además, habrá helados y postres para un buen final dulce, y cervezas, vinos y coctelería. Cuándo y dónde: viernes y sábado 18hs en adelante, Paseo de La Costa, Vicente López. (+data)

✍️ Festival de poesía. Este fin de semana se realiza este primer festival de verano de poesía, que consistirá de tres días de lectura y música con poetas y DJs locales e internacionales. También habrá comida y tragos a buenos precios para amenizar el clima. Cuándo y dónde: viernes-domingo 18hs en adelante, Teatro Popular La Otra Cosa. (+data)

🦉 Descubrir aves en Palermo. Este sábado, el Club de Observadores de Aves de Palermo organiza un recorrido por el lago Regatas de Palermo para descubrir y aprender todo sobre las aves y demás maravillas naturales que se esconden en el lugar. Si te interesa el avistaje de aves y querés empezar a aprender más sobre el tema, este evento es ideal para vos. Cuándo y dónde: sábado 17hs, Av. Figueroa Alcorta y La Pampa. (+data)

🇻🇪 Fiesta Venezolana. Para aquellos con ganas de bailar, este sábado se realiza esta fiesta al aire libre en Belgrano, donde habrá música para bailar salsa, merengue y otros bailes típicos de Venezuela. Cuándo y dónde: sábado 18-23hs, Plaza Barrancas de Belgrano. (+data)

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Cultura | 14 de enero de 2019

La sinfonía de migración y esperanza de Latin Vox Machine

“¿Hasta cuándo vamos a seguir poniéndole nombres aburridos y pretenciosos a las orquestas?”, se pregunta Omar Zambrano, el creador de una orquesta de música clásica integrada por más de cien venezolanos que migraron hacia la Argentina.

“Si queremos que nuestra música sea consumida por todos, hay que hablar un lenguaje que todo el mundo entienda”. Y así, la orquesta tiene un nombre muy pop: Latin Vox Machine. “Es que detrás de todo esto hay producción”, dice Zambrano.

Él fue quien, hace dos años, vio a un chico de 19 años tocando el corno francés en la estación Pueyrredón del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires. Inmediatamente se dio cuenta de que ese chico era venezolano y de que muchos otros compatriotas estaban dispersos en esos túneles tocando música, como aquel, con un gran nivel: con nivel de academia.

Omar Zambrano en Parque Patricios, en enero. Foto: JS

En ese mismo momento Zambrano, que había llegado a la Argentina en 2016 luego de vender todo lo que poseía para financiar su partida (incluido su piano), y que trabajaba cada tanto para una productora audiovisual, tuvo la idea de organizarlos.

Hoy tiene 36 años y es el director ejecutivo de esta orquesta que se está convirtiendo en la nueva sensación de la música clásica local. En el último mes de octubre, Latin Vox Machine tocó en el CCK a sala llena y en diciembre lo hizo en el Teatro Coliseo ante 1.800 personas, bajo el auspicio de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en el Día de los Derechos Humanos (y con dos músicos sirios).

-¿Qué pensaste cuando viste a ese chico tocando el corno francés en el subte?
-Pensé que alguien tenía que hacer algo. Yo no tenía propósito en mi vida en la Argentina. Los inmigrantes llegan sin propósito, o pierden los propósitos en el camino, y no hay nada peor que eso. Yo estaba en cero y necesitaba reconstruirme. Así descubrí un propósito muy poderoso que atesoré y compartí.

César Pérez, de Latin Vox Machine, tocando en una estación de subte en octubre de 2018. Foto: Latin Vox Machine

Los integrantes de Latin Vox Machine son músicos académicos que recibieron una formación de excelencia en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela: una red masiva de escuelas de música insertadas, desde hace 40 años, en las comunidades y en los barrios. “La música clásica en Venezuela es como el fútbol en la Argentina: está en todos lados”, dice Zambrano. El director Gustavo Dudamel, que a los cuatro años comenzó a tocar el violín en una de esas orquestas y que hoy es el gran director de la Filarmónica de Los Ángeles y de la Sinfónica Simón Bolívar, es el representante más conocido.

A través de las redes sociales y de mensajes de Whastapp, Zambrano convocó a los músicos que habían migrado a la Argentina para armar la orquesta. Luego tomó contacto con el maestro coreano Jooyong Ahn, que había dirigido en el Carnegie Hall de Nueva York y el Academy Hall de Filadelfia, y que se encontraba trabajando para el Ministerio de Educación argentino. Ahn aceptó dirigir temporalmente a la orquesta de los venezolanos.

“Se fueron uniendo voluntades importantes”, dice Zambrano. Después de reunir a 35 músicos, los llamó a todos para filmar el ensayo. “No nos íbamos a lanzar sin registrar lo que estamos haciendo para promocionarlo”, dice. “Quería construir una plataforma comunicacional interesante, que llamara la atención”.  Así que se reunieron en la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y grabaron esta pieza:

“Fue el primer encuentro y fue muy emotivo: había gente que se veía, se encontraba y no sabía que estaba acá”, dice. “Ahí los chicos decidieron seguir tocando”.

Durante los primeros meses del año 2018, para Latin Vox Machine todo fue “muy artesanal”: los músicos ensayaban en un galpón, sin impresoras para imprimir nada y ni siquiera atriles. La percusión, que era costosísima (el alquiler de un set de timbales cuesta 8.000 pesos), era prestada. Los ensayos, los fletes, los traslados y la comida también eran una complicación. Pero lograron continuar. Ahora las cosas están cambiando de a poco. Para 2019 hay muchos planes: el primer concierto pautado es el 5 de mayo en el anfiteatro del Parque Centenario. En julio habrá otro, de nuevo en el CCK.

“Nuestra producción es muy osada y no todas son flores, también hay espinas y duelen, por ejemplo cuando nos cuestionan que hagamos cierto repertorio con cierta iluminación”, dice. “En Venezuela había instituciones muy rígidas que no nos permitían hacer ciertas cosas a los músicos, pero ahora no tenemos a nadie encima que nos financie ni que nos diga nada”.

-¿Fue difícil comenzar en la Argentina?
-Yo no entendía nada… Y después entendí que no tenía que esforzarme tanto en entender. Tratar de acomodarse en un nuevo lugar es un gran esfuerzo y me costó mucho, hasta que decidí ser como soy. Me preguntaba: “¿Qué hice? ¿Tomé la decisión correcta? ¿Es el país correcto?”. A todos nos pasó. Parece que hablamos el mismo idioma, pero no.

-Pero la música sí es el mismo idioma…
-¡Y eso es lo fantástico de este proyecto! La nota do siempre es do. Por eso en la orquesta han convivido muchos venezolanos, seis argentinos, dos chilenos, dos sirios y un coreano. No es un gueto venezolano, sino una orquesta multicultural donde todos aprendemos de todos. Más que la excelencia musical, perseguimos la excelencia ciudadana porque en una orquesta debe haber organización: si uno se equivoca, se equivocan todos; si uno suena mal, suena mal todos. Ese acto constante crea un comportamiento colectivo que se fija en cada uno de los músicos y se queda con él todo el tiempo. La orquesta funciona para la vida en general, es una máquina de ética, de integración, de respeto.

Foto: Latin Vox Machine

-¿Cuál es la misión de Latin Vox Machine en este momento?
-Nuestro mensaje es de esperanza. Nosotros nunca imaginamos que esto nos iba a pasar: nosotros, los venezolanos, éramos los que recibíamos a los desplazados de Colombia. Pero esas son las paradojas de la vida. Uno nunca sabe… Como sea, no somos víctimas sino que aprendimos a seguir adelante en un nuevo país sin asistencialismo, con trabajo genuino.

-¿Los músicos de la orquesta siguen trabajando en el subte?
-La mayoría sí, pero nuestra meta es ser sustentables para que eso deje de ser así en algún momento. ¿Va a costar? Sí. Pero vamos por un buen camino.

¿Querés pertenecer a Latin Vox Machine?

Cultura | 11 de enero de 2019

Foto: Sandro Alzugaray

Un Messi de bronce: el proyecto para inmortalizarlo en su ciudad natal

El artista plástico Sandro Alzugaray lanzó hace cinco años el proyecto “Monumento a Lionel Messi en Rosario”. La escultura, que tendrá dos metros y treinta centímetros, será de bronce.

Alzugaray no solo admira a Messi como futbolista sino que sostiene que quiere representar los valores del futbolista: la humildad y el perfil bajo. Valores que el artista cree que faltan en la sociedad hoy. Pero las gestiones con la Municipalidad de Rosario para encontrarle un espacio están estancadas.  

El pequeño Sandro vuelve llorando de la escuela primaria. La maestra de Dibujo no le cree que las ilustraciones que presenta son de su autoría y decide como castigo bajarle la nota. Sandro llora porque no le creen. En todas las asignaturas de la Escuela Sarmiento de Rosario tiene notas bajísimas, pero él no se explica por qué en Dibujo también. Si es lo que ama hacer, si es el don natural que posee, si es lo que lo lleva a canalizar su propio universo plagado de superhéroes que se escapan de la tele.

La madre se enoja. Duda. Van a la escuela. Hablan con la directora. La directora habla con la maestra.  La directora, la maestra y la madre están con Sandro.

—A ver, Sandro, dibuje adelante de nosotras.

Y Sandro dibuja. Dibuja un personaje de los Thundercats. Dibuja como un maestro.

Dibuje maestro. Sandro Alzugaray, escultor autodidacta, cree más en el sacrificio que en el don. “Tal vez tenga un don, pero lo mío es el esfuerzo, a diferencia de Messi que de chiquito ya le daban una pelota y la rompía”.

Foto: Juan Mascardi

¿Pero a Messi, de pequeño, tampoco le tuvieron fe y se tuvo que ir de Rosario?

—Es verdad. En su vida también hay mucho entrenamiento y sacrificio.

“Yo me sacaba un cero hasta en el recreo. Pero dibujar siempre fue lo mío”. Sandro recuerda el punto de  partida, el dibujo como antesala de la escultura. El artista plástico que modeló el busto de Raúl Alfonsín que hoy está en la Cámara de Diputados de Santa Fe, navega entre el desánimo por la demora en la concreción institucional del proyecto y la ilusión por la finalización de la obra.

“Yo me enamoré de la magia que tiene Messi, de lo que es él como referente para los más jóvenes”, sostiene el artista de 41 años en su estudio de Cochabamba 1100, en el Espacio Virya de Rosario. Alzugaray no solo lo admira como futbolista sino sostiene que quiere representar los valores del futbolista: la humildad y el perfil bajo. Él cree que son los valores que faltan en la sociedad hoy.

Foto: Juan Mascardi

—Me enamora su sencillez, me gusta cuando él grita a los cuatro vientos que lo único que quiere es jugar a la pelota.

“El proyecto apunta a levantar un monumento de dos metros y treinta centímetros en bronce”.  Si bien hubo gestiones con la Municipalidad de Rosario, las mismas no avanzaron. Por ello, ahora el escultor piensa que una vía de contacto es la Fundación Messi. “Lo único que quiero es una foto con él”, dice irónicamente.  

Cuando se lo consulta por posibles espacios, se anima de arriesgar posibilidades: “Me gustaría que esté en un espacio verde, tal vez cerca del río Paraná o en el Parque Independencia”.  

“Las esculturas del Renacimiento me atrapan, me conmueven”. El artista viajó hace cinco años a Europa. Se deslumbró en Florencia y a Roma. Pero cuando llegó a Barcelona, le propuso a su mujer: “Vamos a ver un partido del Barsa, quiero ver a Messi”. Y al fin, no pudo concretar el plan.

Foto: Sandro Alzugaray

En cuanto a la producción de la escultura, lo primero que hizo Sandro, fue el rostro de Messi. Lo modeló en plasticera, un elemento que es mezcla de plastilina, cera y parafina. Esto  le permitió seguir avanzando con el modelo durante un tiempo prolongado. La meta era tratar de captar su expresión, pero no buscó la euforia de un grito de gol, el artista trató de captar el instante de inspiración del jugador nacido en la zona sur de Rosario.  

“Mi idea es captarlo en la instancia en donde él ve el gol. Yo tengo la teoría que Messi ve el gol cinco segundos antes que nosotros. Ve un hueco y ahí arranca”. Ese es el instante que el artista pretende congelar para siempre. El momento cumbre, de luz, de pura musa inspiradora, el microsegundo del don natural.  Más allá que Sandro crea que, en su propia trayectoria, siempre fue más vital la perseverancia que la magia.

Cultura | 10 de enero de 2019

Foto: Buenos Aires Market

Imperdibles de este fin de semana en Buenos Aires

Para aquellos que estamos pasando el verano en la ciudad, nos espera un fin de semana lluvioso. Pero por suerte con la lluvia llegan temperaturas un poco más frescas, que invitan a explorar la ciudad de una manera distinta. Te pasamos algunos eventos imperdibles de esta semana.

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🕺🏻💃🏻 Fiesta de jazz, trap, arte, y poesía feminista. Después de estar más de un año cerrado, el Centro Cultural Recoleta reabre sus puertas este jueves con una gran fiesta cultural que incluirá competencias de freestyle, jazz en vivo, una feria de publicaciones gráficas, karaoke conducido por la artista trans Regia Federala, y un recital de poesía feminista. La entrada al evento es gratis y si llueve se reprograma al viernes. Cuándo y dónde: jueves a partir de las 18hs, Centro Cultural Recoleta. (+data)

✨ Mercado bajo las estrellas. Este fin de semana llega el primer Buenos Aires Market del año a Villa Urquiza. La entrada es libre y gratuita, y habrá más de 50 stands de productores de alimentos gourmet, puestos de restaurantes y chefs, food trucks y actividades para toda la familia. Cuándo y dónde: viernes y sábado a partir de las 17hs, Plaza Esteban Echeverría, Villa Urquiza. (+data)

🎎 Festival de cultura y gastronomía japonesa. Cada año desde 1999, la escuela Japonesa de La Plata organiza Bon Odori, un festival para mostrar la cultura, la gastronomía, y las costumbres japonesas. El programa de este año incluye una exhibición de danza y canto tradicional, shows de tambores, fuegos artificiales y más. Cuándo y dónde: sábado a partir de las 17hs, Campo de deportes de la Asoc. Japonesa de La Plata. (+data)

🎨 Jam de dibujo. Para aquellas almas artísticas, este sábado Muntref realiza una tarde de dibujo improvisado a partir de un modelo vivo. La idea es reunir a los participantes en un mismo espacio y con un mismo objetivo: la creación espontánea. Cuándo y dónde: sábado a las 17hs, Muntref Centro de Arte y Naturaleza, Palermo. (+data)

📽️ Cine al aire libre. Crepas Cinema Club Palermo es una propuesta ideal para disfrutar las noches de verano en la ciudad. Varias veces por semana, pasan películas en una terraza en Palermo Soho, acompañadas de opciones de comida y tragos. Entre las películas de la semana que viene están La La Land, Aladín y Pulp Fiction. Cuándo y dónde: varios días a las 20hs, Crepas Palermo. (+data)

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Cultura | 1 de enero de 2019

Michelangelo Pistoletto | Foto: MUNTREF

“Soy capaz de usar la creación como un nuevo sistema político”

Referente del Arte Pobre, aquel que usa elementos cotidianos para sus creaciones, el artistas italiano Michelangelo Pistoletto visitó por primera vez Buenos Aires.

En una entrevista con RED/ACCIÓN, Pistoletto habla sobre qué conmueve a los jóvenes y por qué hay que pensar una nueva democracia.

Ataviado con saco, camisa y pantalón negro. Ahí está el reconocido artista italiano Michelangelo Pistoletto, por primera vez en Buenos Aires, en el entrepiso de un lujoso hotel del centro porteño, whisky en mano, dispuesto a la entrevista. El epílogo de ese relato -el de su atuendo- es el sombrero Panamá que deja sobre una mesa cercana, apenas empieza la conversación.

Llegó para participar en una conferencia en la Bienal del Sur y con la idea de explorar, además, lugares para presentar su obra en el 2019. Es uno de los referentes ineludibles del Arte Povera (“Arte Pobre”). Aquel que a fines de los ’60 propuso como imperativo trabajar con materiales cotidianos: entre otros; tierra, troncos, telas, cartón y espejos.

Estos elementos se transformaron en una constante en su trabajo. Alcanza con recordar la pieza División y multiplicación del espejo (creada en 1973) exhibida entre el 2016 y el 2017 en el Centro Cultural Kirchner en el marco de una muestra sobre el universo borgeano.

Foto: MUNTREF

A los 85 años, Pistoletto sostiene su propia escuela, la CittadellArte, en Biella, su tierra natal, y continúa realizando performances por todo el mundo. Antes,  estuvo en el Museo de Arte Contemporáneo de Chile adonde está expuesta “El Tercer Paraíso”, obra que surge del proyecto homónimo y que es versionada en las embajadas que este movimiento tiene en diferentes países. Se trata de una forma similar a la del infinito, aunque con tres círculos: uno de los extremos representa lo natural, el otro lo artificial y la interacción es el símbolo del equilibrio, donde el arte no es otra cosa que el motor de las transformaciones sociales.

¿Qué recuerda de los inicios del Arte Povera?

-Representaba volver a lo esencial, sacar lo superfluo, lo accesorio. Fui parte del Arte Pop, aunque no del glamour consumista del arte norteamericano sino que mi referente está en lo humano. El Arte Povera es radical. Tiene que ver con la relación del hombre con la naturaleza, como la cultura que pone la tierra y el artificio en conexión. Mi trabajo de ahora es una evolución de lo que fue el Arte Povera.

¿Cómo se da el proceso creativo? ¿Primero trabaja con la forma o con el material?

-Primero la forma. La forma es una fórmula de la creación y puede tomar cualquier materialidad, depende de los intereses y del lugar. El proyecto “El Tercer Paraíso” tiene doscientas embajadas en el mundo. Cada uno tiene su símbolo de “El Tercer Paraíso” y cada material está conectado a la situación local.

“El Tercer Paraíso” expuesto en Chile está hecho con tela de ropa ¿por qué?

-Por la moda, porque crea vestido y después, una vez que pasa, el vestido se transforma en trapo. Esta obra propone la regeneración de los trapos, dándoles otra vida.

Los jóvenes contemporáneos son muy diferentes a los de su época, están atravesados por la revolución tecnológica ¿Qué cree que los inquieta?

-Existe un homo sapiens y un homo tecno, como artista tengo una pierna sapiens y otra tecno. Hay que aprender a caminar con las dos. Quiero que los estudiantes trabajen en la creación de este equilibrio. Es la combinación del primer paraíso, el natural  y el segundo, el artificial. El tercero es la unión de la naturaleza y el artificio. El vocablo artificio tiene como base la palabra arte. El mundo social es un mundo organizado para el arte, para que pueda producir comunicación, inteligencia y todo lo existente en la sociedad. El arte asume la primera responsabilidad de la sociedad.

¿Siempre pensó así?

-Sí, siempre. A fines de los años 50 empecé la búsqueda sobre mi identidad; quién soy yo, por qué soy yo, cómo es el mundo en el que vivo y cuál es mi responsabilidad. Todo lo que el mundo había organizado para mí era degradante y desilusionante. Iba a una escuela que era tan cristiana como fascista (“Creo en Dios y creo en Mussolini”) Después los norteamericanos bombardearon mi ciudad. Una bomba cayó donde vivíamos pero no explotó. Estoy vivo de milagro. Al mismo tiempo los alemanes de las SS se llevaban a las personas a la cámara de gas. Después llegó el miedo atómico ¡Cómo iba a confiar en la sociedad! La humanidad era una desilusión total y yo no quería formar parte de eso. Pensaba que tenía que encontrar el sistema justo para vivir y para que la sociedad funcione.

Foto: MUNTREF

En ese momento, ¿quién era su referente?

-Piero della Francesca. Cuando vi “La Resurrección de Cristo” entendí que había hecho una obra fenomenológica que era la perspectiva. La resurrección no era lo importante sino que era una excusa para trabajar la perspectiva. Entonces me pregunté: ¿es posible crear una nueva perspectiva para la sociedad?

Y en la vida diaria ¿quién era su maestro?

-Mi padre que era pintor. Él pintaba la naturaleza muerta y mi madre tomaba lo pedazos ya pintados y los cocinaba ¡Estoy alimentado del arte de mi papá y mi mamá! Con mi padre aprendí a restaurar obras antiguas, pero mi madre creía que el futuro estaba en la publicidad y me inscribió en una escuela. Durante el día trabajaba como restaurador y a la noche en publicidad. A través de la publicidad descubrí el arte moderno.

Foto: MUNTREF

Si se considera que el arte y la política son indisociables y que en este momento existen avanzadas de gobiernos de derecha, como el de Jair Bolsonaro en Brasil…

-Eso es una situación inevitable.

¿Por qué?

-Porque el sistema democrático falló. O superamos el momento ideológico de forma práctica (lo que propone con “El Tercer Paraíso”) o estamos completamente invadidos por los sistemas totalitarios y populistas. Se tiene que organizar un nuevo sistema para realizar la democracia.

¿Cómo sería?

-Estamos trabajando en eso. Soy un artista capaz de usar la creación como nuevo sistema político. Eso se llama demopraxis (demopráctica). La palabra cratos (poder) se sustituye por praxis (práctica). La vida avanza a través de la práctica y no de la ideología que se aleja de la práctica. El poder es el de la práctica. Eso existe en todas las asociaciones, organizaciones y fundaciones, en lo privado y en lo público.
Lo cierto es que ese poder al que alude ya se está materializado en encuentros que primero se realizan hacia adentro de las organizaciones y que después, a través de un representante, participan de un fórum, ampliado, donde se discute en torno a los 17 puntos sobre la sosteniblidad que propone la Organización de Naciones Unidas (ONU). Este nuevo sistema se está experimentando en Cuba y en embajadas de “El Tercer Paraíso”. ¿Lo próximo? La búsqueda de nuevos embajadores en América Latina. En esa tarea está Pistoletto, en la generación de nuevos paraísos.

Cultura | 28 de diciembre de 2018

Aquí están, estos son: las joyas literarias del 2018 según 24 lectores de lujo

Por pedido de RED/ACCIÓN, 24 lectores eligieron su libro favorito el 2018 y explicaron por qué. Hay ensayo, ficción, crónica y hasta un cómic. Responden escritores, periodistas, el Ministro de Cultura de la Ciudad, editores y actores.

Más de treinta libros -la consigna era uno solo, pero algunos no la respetaron 🙄 -, para que armes tu lista y, después de flagelarte por lo poco que leés, empieces de una vez. Y apurate, que en cualquier momento empiezan a salir las listas de lo que se espera en el 2019.

Leonora Djament (Directora editorial de Eterna Cadencia) – El patriarcado del salario, de Silvia Federicci

Silvia Federicci nos enseña una vez más el modo de complementar dos de las miradas críticas más contundentes de los últimos siglos: marxismo y feminismo. Después de un año bisagra en nuestro país en la articulación entre pensamiento y práctica, Federicci se vuelve fundamental para seguir reflexionando sobre los alcances pero también los límites del capitalismo y del patriarcado, dos caras de la misma moneda.

Santiago Kovadloff (filósofo y escritor) –  “Melancolía de Izquierda. Marxismo, historia y memoria”, (Enzo Traverso)

De los  libros con los que tuve trato en el año que se va, uno de los que despertó mi admiración fue “Melancolía de Izquierda. Marxismo, historia y memoria”, de Enzo Traverso, politólogo y ensayista italiano. En él se aborda el complejo repertorio de efectos que generó ,en el llamado pensamiento progresista,el derrumbe del comunismo, la crisis de su concepción de las relaciones dialécticas entre pasado y presente y la incertidumbre con respecto al porvenir de esa concepción de los conflictos sociales y su resolución. Escrito con admirable claridad, sin rehuir en ningún momento la complejidad del tema, evidencia una cultura tan honda como polifacética por parte de su autor y un dominio expresivo admirable.A quien esté abiertoa las aventuras de la filosofía política, está obra no dejará de resultarle envolvente.

Lucila Pinto (periodista) – La lengua alemana (Julieta Mortati)

La conozco, esperaba mucho de ella y aun así me gustó todavía más de lo que esperaba. Es un poco una crónica de una muerte anunciada, en este caso de una relación -que nunca te anuncia que se va a terminar- pero hay algo en el tono que hace que desde el principio te des cuenta de que eso va a terminar. No es un spoiler porque realmente desde la primera página te das cuenta por la melancolía, por el tono. Y aun así no perdés intriga porque siempre querés saber qué va a pasar. Y eso lo logra con el tono, con las texturas, con cómo le entra la luz a las escenas. Esas son las cosas que hacen que en las historias no importe el final sino el desarrollo. Como en las relaciones, como en la vida misma y como en las novelas.

Enrique Avogadro (Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires) – Los invisibles (Lucía Puenzo) y El orden del día (Éric Vuillard)

Los invisibles (Lucía Puenzo) – Una novela muy ágil con personajes muy bien construidos. Tiene una mirada sobre la desigualdad que no es condescendiente con nadie.

El orden del día (Éric Vuillard) – Me hizo acordar a la gran literatura europea. Es un libro super corto que toma un hecho y hace cotidiano y banal algo tan trágico como fue el comienzo de la segunda guerra mundial. Y hay también una construcción de personajes increíble.

Pablo Nardi (periodista cultural) – El arte de la ficción (Willa Cather)

Los ensayos compilados en este volumen publicado por Monte Hermoso, escritos en el primer tercio del siglo pasado, reúnen dos condiciones llamativas: son de una vigencia impresionante y a la vez es un diálogo entre épocas. En un momento bisagra en el que la literatura no se terminaba de desprender del naturalismo y la comunicación de masas ganaba terreno, Cather se propone y logra delimitar el espacio que le corresponde a la escritura de ficción con ideas que son aplicables al mundo actual. La crónica sobre el encuentro que tuvo la autora con la sobrina de Flaubert y el ensayo sobre por qué Defoe es autor de un solo hit no solo contienen actualidad, sino también, y sobre todo, genialidad.

Gonzalo Unamuno (escritor) – Trance (Alan Pauls)

Para empezar es un libro distinto. Es un glosario que expone la verdadera pasión que es la lectura. La aventura que supone para los devoradores de libros ese momento tan íntimo y revolucionario que es el acto de leer.

Enzo Maqueira (escritor) – Cuento de hadas en Nueva York (J.P. Donleavy)

Hacía rato que no encontraba procedimientos narrativos que acompañaran tan bien la historia. Una combinación perfecta entre trama y forma. Todo lo que tiene que tener una novela para ser una obra maestra.

Tamara Tenembaum (periodista y escritora) – Asimetría (Lisa Halliday)

Mi libro del año fue Asimetría, el debut de la escritora norteamericana Lisa Halliday. Está basada en un affaire que Halliday tuvo con Philip Roth cuando ella tenía veintipico y él, todo indica, ya más de setenta. Siguiendo el legado de Roth (que llegó a leerla y comentó solamente “she got me”), Asimetría juega con la realidad y la ficción, con el artificio de la “historia real” y la pregunta metaliteraria, pero no es solo ese juego formal: elige uno de los temas más calientes de la época -las relaciones sexuales asimétricas y sus claroscuros- y le saca hasta la última gota sin simplificaciones ni bajadas de línea.

Fiorella Sargenti (periodista) – Saga (Brian K. Vaughan y Fiona Staples)

Saga es un cómic, space ópera, aventura de amor y guerra, que nos enseña más de compasión e igualdad que muchos textos académicos. Personajes con cuerpo, planetas y seres imposibles, sexo, sangre y más. Si bien arrancó en 2012, este año dio más de una (trágica) sorpresa, pero nunca se sintió agotada, estirada o explotada, todo gracias al trabajo de sus creadores Brian K. Vaughan y Fiona Staples. ¿Lo bueno? Si recién conocés Saga tenés 54 números para disgrutar. ¿Lo malo? Anunciaron una pausa de por lo menos un año.

Luis Mey (escritor) – Los sorrentinos (Virgina Higa)

Es de lo mejor por muchos cuerpos. Tremendo retrato. Alumna de Hebe Uhart tenía que ser

Adriana Santa Cruz (periodista cultural) – Los perros de la Nación (Christian Boyanovsky Bazán)

Leí muchos buenos libros este año, pero si tengo que elegir uno editado en el 2018, elijo el de Bazán porque le da una vuelta de tuerca al subgénero de las distopías, y trabaja muy bien el suspenso y la elipsis. Además, es un libro original en cuanto a que invierte ciertos valores o esquemas dentro de los cuales solemos movernos, sin contar que la ciencia ficción es uno de mis géneros favoritos.

Carolina Rolle (Directora editorial de Beatriz Viterbo) – Universo Bali. Danza y audiovisual (editado por Alejandra Torres)

El 2018 nos regaló un libro que era una materia pendiente en relación a la inmensa producción y significativo aporte al arte contemporáneo argentino de la prolífica obra de Margarita Bali: Universo Bali. Danza y audiovisual, editado por Alejandra Torres. Por otra parte, Beatriz Viterbo Editora propuso nuevos enfoques para pensar la literatura latinoamericana contemporánea con la publicación de originales ensayos como Crónicas Travestis de Mariela Méndez, Buenos Aires transmedial (premiado por el FNA) de Carolina Rolle, ¡Cuidado con los poetas! De Lucía Tennina, El abandono de Julio Ariza y Andares Vacilantes de Liesbeth François.

En cuanto a las ficciones publicadas en 2018  no puedo dejar de mencionar Kentukis de Samanta Schweblin y La luz negra de María Gainza pero lo hago como puerta de entrada a la obra de ambas autoras. Nunca llegamos a la India, la segunda novela de Juan Sklar, es un viaje obligado para estos meses de verano.

Verónica Boix (periodista cultural) – Fractura (Andrés Neuman)

Me deslumbró en muchos sentidos.  Cuatro mujeres de distintos lugares del mundo cuentan la historia de Watanabe, un hombre que sobrevivió a las tragedias de Hiroshima y Nagasaki.  Ellas lo amaron en distintas etapas de la vida. En sus relatos aparece el modo en que el tiempo y las marcas nos van haciendo más valiosos. Al mismo tiempo, la prosa está hecha de imágenes bellísimas como signos de ese otro lado trascendente que no solemos mirar. Es una novela que siguió teniendo eco en mí  mucho tiempo después de haberla terminado.

Fernando Bogado (escritor y poeta) – Ascenso y apogeo del imperio argentino (Michel Nieva)

Reúne varias condiciones para ser texto del año. Es su segunda novela (la primera fue ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos?). Lo interesante de este objeto novelístico es su intento (que viene desde la novela anterior) por mezclar cierto modo de la ciencia ficción, muy en la línea de Philip K. Dick. Algo si se quiere bastante lisérgico, arriesgado, casi pesadillesco. Mezcla eso con una especie de revisión de ciertos tópicos ineludibles de la tradición argentina. La novela se presenta como una especie de novela contrafáctica en donde Argentina es en realidad el nombre de un imperio intergaláctico. Empieza con un narrador seudo-borgeano que propone escribir una historia situada en una argentina imposible, paralela e irreal, que es un mero país bananero gobernado por empresarios que no saben bien qué hacer y dependen de las potencias económicas del mundo. Es decir, la Argentina que propone él como espacio contrafáctico es en realidad nuestra Argentina.

Gonzalo Garcés (escritor) – El fascismo argentino (Ignacio Montes de Oca)

Es un bálsamo para los que nos sentimos atrapados en la pesadilla de l historia argentina: con este libro, al menos, entendemos plenamente de qué está hecha y que la pesadilla es merecida, lo cual siempre es mejor que una pesadilla arbitraria.

Julieta Habif (escritora) – Angst (Adriana Riva)

(En rigor es del año pasado, pero yo lo leí este). Tiene algo que creo difícil de lograr en cuentos cortos, que es el desarrollo de sus personajes; no sólo situacional ni por vivir diferentes edades, sino en sustancia, en drama, en cuanto a su transformación emocional. Las historias son cotidianas, terrenales; pero están tan atravesadas por los miedos que son obligadas a destrabar nuevos niveles de materia, de problemas, y a la vez de narración. Son cuentos cortos escritos con la categoría de cualquier buena novela.

Mercedes Funes (periodista) – Kentukis (Samanta Schweblin)

Es absolutamente actual, distinta y perturbadora. Tiene una voz que es argentina pero también de todos lados. Es disruptiva, tiene humor y hace que te conmuevas con situaciones muy alejadas de lo imaginable

Ana Correa (periodista y comunicadora) – Por que volvías cada verano (Belén López Peiró)

Es un gran libro, y de una potencia tal que resulta liberador y despertó en muchas la necesidad de contar sus vivencias de abusos. También La librería de Penélope Fitzgerald, un remanso literario en medio de la vorágine.

Flor Ure – La lengua materna (Fabio Morábito)

Un poeta escribiendo prosa. Textos de 2 páginas. Conmovedores e inteligentes.

Adriana Amado (Doctora en Ciencias Sociales por la FLACSO / Analista de Medios) – Schwartz, A. B. (2016). Broadcast Hysteria: Orson Welles’s War of the Worlds and the Art of Fake News. New York: Macmillan.

Para mí es este porque este año se celebran los 80 años de esa emisión y nos dimos cuenta, por fin, de que las fake news fueron los relatos sobre ese programa, que este libro refuta con  evidencias únicas. Se consigue en Amazon, una millenial ya no lee libros ¿en papel? ¿existen? Paso el link aquí para quien lo quiera conseguir.

Ignacio Iraola (Director Editorial de Grupo Planeta) – Mi papá alemán (Mónica Müller), 38 estrellas (Josefina Licitra), Teoría del derrape (Pablo Perantuono)

Mi papá alemán pasó de largo no sé por qué y es una joya. Es la historia real del papá y el abuelo de la autora, que es un nazi que llega a la argentina. Es un libro increíble que merece ser leído. Después 38 estrellas, que me parece una perla. Y por último Teoría del derrape, que para mi fue la sorpresa del año, una novela sensacional que es muy para los que vivimos los 90.

Romina Paula (escritora, dramaturga y actriz) – La lengua alemana (Julieta Mortati)

Me gusta el balance entre lo que elige contar y lo que omite. Y es muy preciso y emocional al mismo tiempo.

Gonzalo Heredia (actor y desde este año, con la publicación de su primera novela, escritor) – Magnetizado (Carlos Busqued)

Mariano Roca (Presidente del Fondo Nacional de las Artes) – República Luminosa (Andrés Barba)

Cultura | 21 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

La industria de la música es increíblemente machista (y un vodka puede comprobarlo)

La semana pasada el Instituto Nacional de la Música (INAMU), presentó un informe sobre el estado de la mujer en el sector. El primer motivo de alerta se encuentra en el registro nacional de músicos que tiene el mismo organismo: de un total de 45.337 músicos registrados, solo 8.491 son mujeres, es decir, apenas el 18,72%.

Además, otro estudio muestra que en los festivales de música la representación de mujeres en el escenario en América Latina es menor al 20% (y mucho menor en la Argentina). Por otro lado, los premios a la industria también muestran un sesgo: en las últimas seis entregas de los Grammys por ejemplo, el 90% de los ganadores fueron hombres. ¿Alguien cree que la música está libre de machismos? Siga leyendo y después vemos.

¿El bajo porcentaje en el registro de mujeres del INAMU significa que hay tantas menos músicas que músicos en el país? Para nada. Tan solo no están registradas. Puede ser por distintos motivos: que no conozcan el Instituto, que no se consideren a sí mismas músicas por no vivir de eso, que no vean la utilidad de estar registradas… Como sea, todo eso representa un primer diagnóstico. Cuanto menos, en relación a la autopercepción.

Por otro lado, la diferencia de género en el registro tiene un impacto inmediato en la distribución de los subsidios para músicos que entrega el INAMU. Del total de beneficios que entregó el INAMU este año, el 76,6% fue para hombres y apenas el 23,4% para mujeres. La lógica indica que se entregan de manera proporcional, es decir, no hay una discriminación en la entrega de beneficios sino muchas menos mujeres pidiendo esos beneficios.

Uno de los primeros encuentros de músicas y trabajadoras de la industria, junto a la reconocida ingeniera de sonido, Silvia Massy, en el Centro Cultural de la Ciencia.

A partir de esto en el INAMU decidieron realizar una encuesta sobre el estado de la mujer en la música. No fue solo dirigida a artistas sino también a todas aquellas mujeres que se desempeñan en la industria: productoras, gestoras, managers, técnicas, ingenieras, programadoras, comunicadoras, etc. La respondieron 3500 personas es un primer diagnóstico que ayuda a pensar medidas.

¿Cómo se hace entonces para achicar la brecha? Lo explica Paula Rivera, vicepresidenta del INAMU y responsable de la Agenda de Género del Instituto: “El conflicto tiene que ver con que la mujer en la música no solo está invisibilizada sino también masculinizada. Estamos convencidos de que es una necesidad salir al encuentro de las músicas para conocer sus problemáticas. Este año fue bajo la forma de encuentros y el año que viene ya tomará un formato de foros de discusión y trabajo, que se hará uno por cada región del país. El primero es el 27 de enero en Bariloche. Además vamos a trabajar de la mano del Observatorio que tiene la UNESCO en Villa Ocampo, y nace el observatorio del INAMU”, dice.

Algunos de los primeros datos que arroja la encuesta ya dan un panorama de la situación. Por ejemplo, del total de mujeres que respondieron la encuesta y pertenecen a un proyecto o banda, el 41% es la única mujer en esa banda o proyecto. Otro dato: el 68% de las mujeres dijo haber vivido alguna vez una discriminación o algún tipo de violencia por su condición de género.

Los festivales: puro hombre

Además del registro, uno de los puntos donde se ve mayor desigualdad en la industria de la música es en la programación de los festivales. No solo en la Argentina sino en Latinoamérica. Según un informe que hizo el medio Somos Ruidosa, la Argentina es el país con la menor presencia de mujeres en escenarios de los principales festivales. Analizaron más de sesenta festivales de todo 2016 y 2017 y llegaron a la conclusión que el 78,1% de los músicos de los line up de dichos festivales son hombres. En la Argentina los números son peores: solo un 13% de los números artísticos incluyeron mujeres, ya sea como solistas partes de una banda mixta. Se analizaron entre otro el Personal Fest Verano, Lollapalooza Argentina y Cosquín Rock (que es el que peor porcentaje mostró: sólo el 10% de su programación incluyó mujeres).

También analizaron la primera mitad del 2018. Acá podés ver la actualización del informe de Somos Ruidosa

Como respuesta para revertir la situación, nuestro país ya propuso una primera medida. Se trata del proyecto de ley de cupo femenino para eventos de música en vivo. Presentado por la senadora por Mendoza Anabel Fernández Sagasti y la senadora por La Pampa Norma Durango (presidenta de la Banca de la Mujer), lo que propone el proyecto es que al menos el 30% de la programación de cada festival sea femenina. Patricia Sosa, Paula Maffia, Miss Bolivia y hasta el propio Indio Solari respaldaron la propuesta. Si querés descargar el proyecto de ley, que incluye el análisis de situación y justificación, podés hacerlo acá.

Los premios: machistas

Por supuesto, para completar la faena los premios no se han quedado atrás. No va a faltar el que diga que solo se juzga por talento, o se programa por popularidad… pero mirando los números hasta el mayor Caballero de la Orden Patriarcal Antimujeres puede reconocer que hay un sesgo que nada tiene que ver con los méritos. (Por si acaso, no se asuste: dicha Orden fue inventada por este redactor para mostrar un punto).

Somos Ruidosa también analizó la situación de la mujer y los premios de la música. Para su relevamiento miraron todas las nominaciones y premiaciones de los tres principales galardones de la industria: los Latin Grammy, Latin Billboards y Los Premios 40 Principales. En total en 2017 se nominaron a 504 artistas. ¿Cuántas de esos artistas eran mujeres? 68. Es decir, tan solo el 14%. Pero a no alertarse, que la situación puede ser peor: de los 117 que resultaron ganadores, tan solo 14 fueron mujeres. Esto representa solo al 12%, ya que un 6% de los ganadores son de bandas mixtas.

Más allá del análisis de Somos Ruidosa, los Grammy ya están en la mira hace tiempo. Un estudio de la Universidad de California llamado reveló que de seis años a esta parte, el 90,7% de las nominaciones a ese premio fueron para hombres, mientras que solo el 9,3% a mujeres.

Consultar el estudio de la Universidad de California

¿Quién dijo que todo está perdido? ¡También tenemos el Vodka!

Ante este panorama, el año pasado Spotify hizo su propio análisis. (También lo hicieron las disqueras: y arrojó que hasta este año la brecha salarial entre hombres y mujeres de la música era en promedio del 40%…). Pero volvamos a Spotify, para mantener la esperanza.

Analizó las canciones más escuchadas y arrojó un solo dato: de las 10 canciones más escuchadas de todo el 2017 en todo el mundo: ¿cuántas eran de artistas mujeres? La respuestas es un enorme cero. Ninguna. Estuvo Luis Fonsi con Despacito, Ed Sheeran con Shape of You, Kendrick Lamar con Humble, Luis Fonsi de vuelta con Despacito acompañado por Justin Bieber… Pero ninguna mujer (salvo Selena Gómez cantando con Kygo -una canción de Kygo- o Taylor Swift secundando a Zayn).

Dicho esto, a principios de este año la marca de vodka Smirnoff tomó nota y junto a Spotify lanzó el 8 de marzo del 2018 (el día de la mujer), una herramienta para que cada usuario de la plataforma pueda analizar qué porcentaje de la música que escucha es de hombres y qué porcentaje de mujeres. Además, arma después de manera personalizada una lista igualitaria en la que uno puede elegir que porcentaje de cada género quiere escuchar.

Lo más impresionante es enfrentarse al propio sesgo. Este cronista la usó. A este cronista le gusta mucho Shakira (la otra, la de antes), Rosana (la de siempre), y Natalia Lafourcade (la de ahora), además de muchas otras música extraordinarias. Este cronista creyó que le iba a dar un porcentaje dignamente feminista. El resultado está acá abajo.

Captura de pantalla del resultado del test basado en el usuario de Spotify de Joaquín Sánchez Mariño.

Es interesante exponerse a los propios hábitos de consumo. Quien quiera usar la herramienta y medir su porcentaje, puede hacerlo en el botón a continuación. Como siempre, ubicar el problema es el primer paso para solucionarlo. Más de uno que haga click se va a encontrar, como este cronista, pensando cuándo fue que sucedió esto. La respuesta es simple: siempre.

Medí qué porcentaje de mujeres y hombres escuchás vos en Spotify

Cultura | 20 de diciembre de 2018

Imperdibles de este fin de semana navideño en Buenos Aires

Se acercan las fiestas y la ciudad se llena de eventos y celebraciones para festejar el cierre de este año. Desde RED/ACCIÓN te compartimos los lugares y las actividades que no te podés perder en esta semana de festividades.

? Mercados navideños. Los mercados de Sabe la Tierra proponen establecer un vínculo entre los pequeños productores y los consumidores. Este fin de semana, organizan varios eventos en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires donde habrá mercados de productores, gastronomía, diseño y música en vivo en Villa Urquiza, Palermo, San Fernando y Florida. (+data)

? Orquesta en el Rosedal. Para celebrar el fin de año, la Ciudad de Buenos Aires organiza un concierto al aire libre este sábado. Participarán la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, el Coro Estable con dirección de Miguel Martínez, entre otros artistas nacionales. ¿Lo mejor? La entrada es libre y gratuita. Cuándo y dónde: sábado 18hs, Rosedal de Palermo (avenida Del Libertador y Sarmiento). (+data)

? Regalá arte. IDLB es una tienda virtual creada con el objetivo de animar a las personas a comprar arte, y a invertir en cultura y en producción artesanal y nacional. Este fin de semana, organizan un pop up store donde habrá obras de arte, textiles, publicaciones independientes, cerámicas, joyas y más. Ideal para comprar regalos de navidad si todavía no lo hiciste. Cuándo y dónde: viernes a lunes, Av. Forest 379. (+data)

? La Bomba de Tiempo despide el año. El grupo de percusión cierra el 2018 con dos funciones especiales en el Konex. Debido a que Navidad y Fin de Año caen lunes, estarán presentándose los domingos 23 y 30 de diciembre. Como siempre, al aire libre y con los mejores ritmos. Cuándo y dónde: Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131), domingo 19hs. (+data)

? Origami express. La Asociación de Origami Argentina junto con el Jardín Japonés organizan este sábado y domingo talleres breves de origami para crear tus propios adornos navideños. Cuándo y dónde: sábado 14-17hs, domingo 11-17hs, Jardín Japonés (Av. Casares 2966). (+data)

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Cultura | 17 de diciembre de 2018

Posverdad, lengua y periodismo: claves para el Seminario de Fundéu Argentina

Para Fundéu, la Fundación del Español Urgente, posverdad se escribe sin t ni guion. Es preferible a la forma post-verdad como traducción de la palabra inglesa post-truth. Con el neologismo post-truth se denomina en inglés a lo ‘relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal’.

En noviembre, el programa Fundéu Argentina, realizó su Segundo Seminario Internacional en la ciudad de Rosario y tomó como eje tanto la posverdad, como los signos de este tiempo que marcan un cambio de paradigma en la forma de hacer periodismo. Ya sea en el chequeo de la información como así también en la publicación y distribución de la información.

«El periodismo y los medios iberoamericanos ante los signos de este tiempo» fue el título del seminario. Un espacio donde profesionales de la comunicación intercambiaron distintas visiones en torno a las experiencias significativas de medios y periodistas iberoamericanos en el marco de las oportunidades que ofrecen la digitalización en los procesos de producción. Procesos que están en tensión en un paisaje de urgencia mediática. La batalla por los clics, la carrera por el último momento, los rumores que circulan por WhatsApp y el gran dilema por la credibilidad en la era de la posverdad. ¿Una batalla perdida?

Gastón Roitberg, secretario de redacción multimedia de La Nación, Argentina; Eliezer Budasoff, director editorial de The New York Times en Español, Estados Unidos; Leila Guerriero, periodista y escritora argentina, integrante del Consejo Rector de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Colombia y Enric González, corresponsal en Argentina de El País, España; integraron un panel luego de la disertación del filósofo italiano Franco «Bifo» Berardi que se tituló «Tempesta di merda y la extinción del pensamiento crítico».

Franco Berardi. Foto: María Crosetti

Explicar para sobrevivir

“El medio que mantenga el compromiso de ofrecer una explicación periódica del mundo va a sobrevivir bastante bien. La cuestión es cuántos medios sobrevivirán y en qué idiomas”, comenzó su disertación Enric González, periodista con 40 años de profesión, cronista de guerra, corresponsal en varios países del mundo, autor de varios libros entre ellos Historias de Nueva York y Memorias líquidas e hincha de Rosario Central por insistencia del escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa. Mientras afuera los simpatizantes canallas celebraban la victoria frente a Newell’s, por Copa Argentina, el catalán abrió el panel sobre la legitimación de los medios en la era de la posverdad.

Haciendo una comparación entre los medios tradicionales y los digitales, González aseguró que “los tradicionales ofrecían tranquilidad, una cosmovisión de lo que ocurría en el mundo que se podía acotar en un espacio”. Y continuó: “Los medios tradicionales tenían una ventaja: eran de alguna forma maestros del pensamiento. Ahora lo tenemos todo de forma simultánea y continua”.  Y en esa continuidad sin pausa, las informaciones virales contrastan con el sentido de las noticias. ¿Información versus emoción? “La información requiere un cierto tiempo de asignación. La emoción la captamos de forma inmediata”.

Desconfiar de la primera información

En tanto, Roitberg, recordó a un docente de la década del noventa. Una era donde en las redacciones habitaban las últimas máquinas de escribir antes de la llegada masiva de las computadoras y los procesadores de texto. El docente decía: “Un periodista que no desconfía de una primera información es como un cirujano que no encarga estudios antes de operar”. Y otras de las frases, fue: “Una fuente no alcanza, dos fuentes pueden entrar en contradicción, tres o más fuentes aportan certeza y nos acercan a la verdad”. Frases que, según Roitberg, “remiten a la época preinternet pero gozan aún de una enorme vigencia en la llamada era de la posverdad, donde los recortes de la realidad que se publican en los medios se ponen bajo la lupa y el rol de los periodistas se relativiza”.

Luego, Roitberg citó al doctor Fernando Ruiz, docente de la Universidad Austral y autor de Cazadores de Noticias: “Existen tres causas para la actual epidemia de noticias falsas: en primer lugar, la revolución en el sistema de medios tradicionales que provoca la desarticulación del régimen de verdad a partir de la veloz transformación digital; en segundo lugar, el crecimiento en el mundo de los regímenes políticos autoritarios y populistas, que fomentan la polarización y son un caldo de cultivo para las noticias falsas. Y por último, la actitud que toman las audiencias al tener una vocación por buscar información relacionada a sus creencias, metodología que tiende a desjerarquizar las noticias que las contradicen”.

“No trabajamos por impulso porque de nosotros también se espera que nos tomemos esos minutos para poner en marcha nuestro proceso de verificación” agregó Gastón Roitberg en relación al trabajo diario y reconoció que la proliferación de noticias falsas no es un fenómeno nuevo pero actualmente representa un tema espinoso para los medios y los periodistas”.

En el final, fue contundente y afirmó que la batalla contra las noticias falsas no está perdida. “Los medios tienen la oportunidad de reafirmar su lugar, refrendar su relevancia, pararse en la vereda de enfrente haciendo lo que mejor hacen: periodismo profesional de calidad, investigación profunda e incontrastable de los poderes de turno, chequeo y verificación de datos, y apertura de información pública para la toma de decisiones, entre otras tareas”.

No subestimar, no engañar

“La legitimación de los medios pasa hoy por una cuestión clave: no subestimar a los lectores y no dejar de lado nuestra sensibilidad como lectores al escribir y al editar. No se puede engañar al lector”, argumentó Eliezer Budasoff quien comenzó a trabajar a los 19 en Semanario Análisis de Entre Ríos, provincia donde nació y creció. Un detalle no menor en la hoja de ruta de Budasoff es que en 2011 ganó el premio Nuevas Plumas con La increíble historia de Nahuel Maciel, el periodista fabulador. Un perfil que narra las peripecias de un embaucador, un supuesto periodista mapuche que editó un libro apócrifo: Elogia de la utopía, una recopilación de conversaciones inventadas con Gabriel García Márquez.

Budasoff habló sobre la incapacidad de la empatía, que está relacionada con la disfunción narcotizante: “la gente recibe tanta información que lo único que esto puede generar es apatía”. Por otra parte, se refirió a cierta impunidad que poseen los usuarios a la hora de comentar en las notas: “nunca me había pasado en toda mi experiencia como periodista y como escritor encontrarme con tanta gente discutiendo los hechos como si fueran opiniones”.

“Decidimos simplemente formar nuestra audiencia, cuidar al lector, seguir trabajando mucho el equilibrio en la reportería”, destacó en torno a la labor que llevan adelante desde The New York Times en Español. En declaraciones al Diario Uno de Santa Fe, el entrerriano dejó algunas claves sobre cómo sobrevivir en esta era de falsedades agigantadas en volumen: “Más allá de las noticias falsas, está claro que todos compartimos cierto diagnóstico de la crisis de la industria. Lo que me ha sorprendido bien es que también todos compartimos de alguna manera este diagnóstico acerca de que de la crisis del periodismo se sale con buen periodismo”.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Por último, Leila Guerriero tomó un par de hojas y decidió leer. Las 400 personas que participaron del acto de apertura del Segundo Seminario de Fundéu Argentina siguieron en silencio un texto que en la voz de la cronista ganadora del Premio García Márquez de periodismo, fue conmovedor. ez de periodismo, fue conmovedor.

Leila Guerriero. Foto: María Crosetti

La cronista argentina se refirió al “negocio de la indignación” y citó el comentario de un usuario en la revista digital Anfibia: “¿Qué carajo se creen que son los periodistas? Trump tiene razón, no son más que una manga de mercenarios a sueldo de grupos de poder, salvo algunas excepciones (…) A los periodistas les digo: ¡váyanse a la puta que los parió!”. El comentario fue el disparador para realizar una serie de preguntas sobre el rol de los periodistas: “¿Cómo fue que llegamos hasta aquí? ¿No había cierto consenso acerca de que el trabajo de gente como Rodolfo Walsh (el periodista argentino que publicó en 1956 Operación Masacre, una investigación que echó luz sobre el fusilamiento de doce civiles por parte de la dictadura de entonces) era necesario? ¿No eran un emblema del oficio Bob Woodward y Carl Bernstein, reporteros del Washington Post que revelaron el escándalo cuya consecuencia fue la dimisión de Richard Nixon? ¿No solíamos celebrar el Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez, que develó que un buque militar colombiano había naufragado no por causa de una tormenta, como decía la versión oficial, sino debido a su carga, que consistía en mercancía de contrabando?”.

“No es lo mismo contar que no contar, ni contar bien que contar de cualquier manera”, prosiguió Guerriero para finalizar sosteniendo que los tiempos son difíciles para el periodismo. “Ojalá ahora podamos dar batalla con nuestras armas más nobles”, concluyó.

El trabajo de Fundéu Argentina

Fundéu Argentina es un programa de la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española (FIILE) con sede en Rosario, en convenio con la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) de España. Tiene como principal objetivo impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación de Argentina contribuyendo a cuidar la lengua, un valioso patrimonio cultural e histórico. El 9 de noviembre cumplió su primer año de trabajo.

La FIILE fue creada por la iniciativa conjunta de tres instituciones públicas y una privada de la ciudad de Rosario y la provincia de Santa Fe. Tiene como objeto contribuir al estudio y la difusión de la lengua española y a su enseñanza como lengua extranjera. Sus socios fundadores son el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, la Municipalidad de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario y la Bolsa de Comercio de Rosario.

Desde el programa se publican periódicamente recomendaciones lingüísticas a partir del análisis de las noticias que aparecen en los medios de comunicación. Desde el lanzamiento ya se publicaron alrededor de 200 recomendaciones y unas 200 consultas.

Aquí, una lista con las recomendaciones más leídas.

Aborto e interrupción voluntaria del embarazo: claves para una buena redacción

En el marco de los debates en ambas cámaras, las claves sobre el aborto e interrupción voluntaria del embarazo ocupan el primer puesto en materia de consultas en la web.

Sororidad: El término sororidad es válido para aludir, en el movimiento feminista, a la relación de solidaridad entre mujeres.

La coyuntura: También se ha seguido de cerca los movimientos de la economía, con las siguientes claves:

monedas, claves de escritura

préstamo contingente, mejor que stand-by loan

Anglicismos y nuevas prácticas:

Dos ejemplos en los que se trabaja y que tuvieron excelente repercusión fueron touch and go y growler, en donde varios medios de comunicación en vísperas a San Patricio, utilizaron nuestra recomendación en español.

sexo casual, mejor que touch and go

botellón (de cerveza), mejor que growler

Las noticias tecnológicas

Entre las noticias tecnológicas, la validación del neologismo arrobar, fue la de mayor repercusión. Incluso, desde Fundéu de España también la publicaron en su sitio como curiosidad, ya que allí no se utiliza el neologismo

Una reco curiosa

Choripán, con tilde es una especie de sello. Una recomendación bien argentina. Sorprendentemente en varios medios de comunicación la suelen escribir sin tilde.

Cultura | 13 de diciembre de 2018

Imperdibles de este fin de semana en Buenos Aires

?? Mercado de Estación en la Usina del Arte. Emprendedores y productores de todo el país se juntan este fin de semana en la Usina para ofrecer una variedad de productos orgánicos y hechos de manera consciente. Habrán frutas y verduras, harinas orgánicas, quesos y embutidos, y muchos productos más. Dónde y cuándo: Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1), sábado y domingo, 11-20hs. (+data)

? Filosofía, poder y género. Este sábado a la noche, los filósofos Diana Maffía y Darío Sztajnszrajber llegan a la Ciudad Cultural Konex para dialogar a cielo abierto sobre las intuiciones, prácticas y vivencias modernas del amor. El encuentro tendrá un cierre musical de Lucrecia Pinto. Dónde y cuándo: Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131), sábado 19hs.  (+data)

??‍♀️? Run & Beer. Para aquellos que les guste correr y tomar cerveza, el domingo se organiza una carrera que combina las dos actividades. El circuito de 5 kilómetros tiene como recta final un bar, donde los participantes podrán recuperarse tomando cerveza y comiendo pizza. Dónde y cuándo: Plaza República Oriental del Uruguay, domingo 17:45hs. (+data)

? Una instalación democrática. En conmemoración a los 35 años desde la vuelta de la democracia en nuestro país, el Centro de Arte Contemporáneo del Muntref abrió la muestra “35×35”, una videoinstalación que reúne las historias de 35 argentinos nacidos en 1983. Dónde y cuándo: Centro de Arte Contemporáneo del Muntref (sede Hotel de Inmigrantes), martes a domingos de 12-20hs. (+data)

? Lecturas de fin de año. Para cerrar el 2018, la editorial Letras del Sur realizará este viernes un evento con entrevistas y lecturas en vivo de la mano de diversos autores, incluyendo a nuestro periodista Joaquín Sánchez Mariño, quién estará leyendo de su novela “Mi tonto, ansioso, equivocado yo”. Dónde y cuándo: La Casa del Árbol (Avenida Córdoba 5217), viernes 18:30hs. (+data)

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Cultura | 13 de diciembre de 2018

35 historias para entender 35 años de democracia

Se inauguró una muestra de arte en homenaje a los 35 años de democracia en nuestro país. A través de videos y testimonios, intenta provocar una reflexión en torno a los “resultados” de la democracia. 

Fue realizada por la ensayista Alejandra Katz, el cineasta Alejo Moguillansky y el músico Martín Bauer, y es parte del programa cultural de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Quienes la visiten conocerán 35 historias de vida diferentes que tienen un solo punto en común: no haber conocido la dictadura militar.

Se trata de una videoinstalación de 35 monitores en donde se pueden ver momentos importantes de la vida de cada uno de los 35 elegidos, todos nacidos en 1983. Es decir, 35 personas que vivieron la totalidad de sus vidas en democracia.

Así, podemos seguir el derrotero de un cura, una mujer de campo, un transexual, una actriz, un músico… personas de todo el país que nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia identidad. ¿Es posible contar el todo por la parte? El ejercicio de sinécdoque de Katz invita a preguntárselo.

“35 x 35 quiere ser, así, a la vez un fresco y una obra coral, una puesta en escena de la multitud y de la individualidad democrática. Multitud porque es un colectivo, pero individualidad por la captura de historias, situaciones, posiciones particulares”, escribió Katz sobre la muestra.

La instalación puede verse de martes a domingo, de 12 a 20 horas, en el Centro de Arte Contemporáneo de MUNTREF, sede Hotel de Inmigrantes, en Av. Antártida Argentina 1335(entre la Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus). La entrada es por Apostadero Naval, Dársena Norte. Entrada libre y gratuita.

Cultura | 6 de diciembre de 2018

Cuatro reflexiones sobre el estado de la mujer en el mundo de la cultura

Esta semana se presentó en la sede del Fondo Nacional de las Artes un informe sobre el estado de las mujeres en el mundo de la cultura. Lo realizó el Sinca, una especie de INDEC de la cultura dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Los resultados arrojan datos interesantísimos sobre la inserción laboral de la mujer, la brecha salarial, el acceso a cargos jerárquicos y los hábitos de consumo. Una buena: en el mundo cultural la brecha entre sueldos de mujeres y hombres se achicó. Uno malo: de la gente que no va a eventos culturales por imposibilidad, la gran mayoría son mujeres con compromisos en el hogar.

El estudio se llama “Mujeres en la cultura: notas para el análisis del acceso y la participación cultural en el consumo y el mercado de trabajo”. Es el segundo que se realiza. El primero fue en el 2013. Si bien todavía no cruzaron los datos para saber los cambios que se realizaron, Mariana Cuns, del Sinca, adelanta que es el próximo paso. Las referencias que utilizan para su análisis son las categorías culturales de la UNESCO.

Algunas de las conclusiones principales del informe son:

1. Las mujeres leen más que los hombres

Ya se sabe, o se intuye, pero en el estudio queda claro. El el 60% de los lectores de la Argentina son mujeres. Y en las bibliotecas populares, 7 de cada 10 personas que participan son también mujeres. Además, el informe indica que las mujeres van más al teatro (62% contra 38%), van más al cine (56% contra 44%), y leen más revistas (67% contra 33%).

En cuanto al consumo diario en radio, los hombres escuchan más programas deportivos (88% contra 12%), y las mujeres escuchan más programas de actualidad tipo magazine (70% contra el 30% de hombres).

2. Las organizaciones culturales comunitarias no son necesariamente más igualitarias

Fuente: Sinca

Centros culturales, cines comunitarios, compañías de teatro comunitarias. Uno creería que al ser instituciones sin fines de lucro en muchos casos u organizaciones surgidas de abajo hacia arriba (desde el seno de la comunidad, digamos), sus cargos jerárquicos estarían distribuidos equitativamente. Sin embargo, no es así. La cantidad de participantes sí es igualitaria (52% hombres, 48% mujeres), pero los puestos altos no. De los dirigentes o gestores, el 75% son hombres y solo el 25% mujeres.

3. La no asistencia a recitales en el caso de las mujeres está relacionada al cuidado de los hijos

De la gente que no asistió a recitales por tener que cuidar a hijos chicos, solo el 19% son varones y el 81% son mujeres. Los varones dejan de ir en cambio por motivos laborales (89% contra 11% de mujeres que no van por esta razón). Es decir, a la hora de quedarse afuera de eventos culturales, las mujeres siguen estando más limitadas por su condición de madre, cosa que no les pasa a los hombres por su condición de padre.

4. El nivel de ingreso promedio en el campo cultural es mayor al de los campos no culturales

Citamos el informe, que lo explica a la perfección: “En las ocupaciones culturales el escenario es algo diferente ya que, aunque la brecha de ingresos se inclina a favor de los varones, el porcentaje desciende al 9%. En el resto de las ocupaciones, la brecha reproduce el patrón de desigualdad de alrededor del 23% (a favor de ellos)”.

Fuente: Sinca

Así mismo, también se desprende del informe que los rangos jerárquicos están más equiparados en los campos culturales que en los no culturales.

El lugar del Estado

En el evento estuvo el Secretario de Cultura, Pablo Avelluto. Dijo: “No puede ser que tener hijos dificulte el acceso a los campos culturales”, “no puede ser que las carreras profesionales se vean dificultades por la condición de género”, y “ya empezamos a incorporar medidas para equiparar la cuestión de género”. Esas medidas se vieron en algunos de los paneles de discusión en el Festival de Cine de Mar del Plata y en los cambios en el concurso de los Salones Nacionales.

Lidia Britoy Pablo Avelluto. Foto: Secretaría de Cultura.

Lidia Brito (Directora de la Oficina Regional de Ciencias de la Unesco para América Latina y el Caribe en Montevideo), también estuvo en la presentación. “Es un sector que se piensa que no tiene discriminación de género, hasta que se hace un análisis”, dijo.

Cultura | 4 de diciembre de 2018

Por qué la Feria de Guadalajara es más importante que la de Buenos Aires (y por qué no lo es)

Ayer lunes terminó la Feria del Libro de Guadalajara. Podrían resumirse sus éxitos a través de números. Las cifras son, parece, el tamaño de todas las cosas. Pero la Fil -así la llaman- es más que la cantidad de gente que la visita o cuántos libros se venden.

Es cierto que es la Feria del libro más importante de habla hispana. Pensando en la industria editorial, el ranking mundial sería Frankfurt, Guadalajara, Buenos Aires, por la cantidad de acuerdos que se cierran y la llegada de agentes literarios del mundo, entre otros factores. Sin embargo, para el público la feria argentina sigue siendo la más relevante.

Aunque no lo digan todo, hagamos un pantallazo de los número de Guadalajara. La feria dura apenas 8 días. En tiempo es casi un tercio de la de Buenos Aires, que dura tres semanas (los editores suelen quejarse del larguísimo aliento que se necesita en esos 21 días de trabajo intenso).

En cantidad de público, por la Fil suelen pasar cerca de 800 mil personas. Por la de Buenos Aires, poco más de un millón. En la feria de México hay presencia de dos mil editoriales (entre ellas, además de las mejicanas, las hay de al menos 47 países). Además, asisten más de 20 mil profesionales del libro y casi 350 agentes literarios.

Estos números sí representan dónde está puesto el foco de la Fil: en la industria. De sábado a miércoles la feria abre al público recién a las 17 horas. Antes de eso lo único que suceden son actividades entre profesionales del libro: agentes literarios conociendo escritores o catálogos editoriales; distribuidores reunidos con libreros; editoriales conociendo autores, editores de todo el mundo intercambiando tarjetas, ideas de co-edición, traducciones… Es decir, la venta de libros al público no es lo central. La gestión de posibles negocios, sí.

Foto: Ulises Ruiz / AFP

Ahí se explica un poco por qué todos los grandes y medianos editores de latinoamérica quieren estar. Un contrato con un agente europeo puede redundar en una traducción en Alemania o distribución en España, por ejemplo.

De nuestro país, por caso, este año viajaron Nora Galia de Letras del Sur, Leonora Djament de Eterna Cadencia, Guido Indij de Interzona y Factotum, Marcos Almada en representación de La Coop, y Constanza Brunet por Marea… Entre otros.

Fue una buena feria para la comitiva argentina: el espacio institucional de nuestro país (que no incluía libros de ninguna de las editoriales antes mencionadas), ganó el premio al Mejor Stand en la categoría Platino, correspondiente a los stands de más de 217 m2. Además, Claudia Piñeiro presentó su libro y participó de la entrega del premio Sor Juana Inés de la Cruz. También viajaron Luisa Valenzuela, Andrés Neuman, Fernando Bogado, Diego Erlan y Verónica Boix. Se cerraron acuerdos de edición, traducción y distribución. Los resultados por supuesto se verán en el tiempo, pero la intención en cada feria es que los textos escritores argentinos empiecen a circular por el mundo.

El centro del mundo

Nicole Witt es una de las agentes literarias más importantes del mundo. A ella se le debe en gran medida la entrada de autores argentinos al mercado europeo. Es alemana pero viaja a todas las ferias importantes. Consultada por Red/Acción, dice: “Creo que un elemento importante para la atracción de una feria, desde el punto de vista de los profesionales, son las actividades como solía ser la Semana de Editores, que infelizmente este año no tuvo lugar en Buenos Aires por primera vez en mucho tiempo, mientras que en Guadalajara el Fellowship Program sigue funcionando muy bien y en Bogotá se está profesionalizando. Espero que esto no marque ninguna tendencia para la Argentina”.

Y agrega: “La sensación en el Centro de Derechos de Guadalajara es que fácilmente te encuentras con representantes importantes del mundo del libro en lengua española de muchos países y a nivel internacional, entre otros motivos porque los fellows, que representan editoriales muy interesantes tienen mesas allá. También hay actividades como el Reconocimiento al Mérito Editorial o premios como el Sor Juana Inés de la Cruz que son muy buenos puentes entre América Latina y Europa. Pienso que la cercanía de Guadalajara al mercado estadounidense y al mercado editorial de aquel país en lengua española también hayan favorecido que Guadalajara se haya posicionado en primer lugar entre las gandes ferias del libro en lengua española. El peso poblacional de México también debe jugar un papel, otros mercados editoriales como el argentino, el español y el colombiano son mucho menores”.

La ubicación geográfica de México es en efecto una de sus grandes ventajas, mucho más accesible para casi todo el mundo que Buenos Aires. Esos son los primero motivos que salen a la luz cuando uno trata de entender por qué Guadalajara es tan importante para el mundo del libro.

¿Eso significa que Buenos Aires no? Para nada. La lógica en este aspecto no es excluyente, ya además suceden en lugares opuestos del calendario.

En la Feria argentina por otro lado las jornadas profesionales vienen creciendo cada año. En la próxima edición habrá cuatro días dedicados a los negocios. Suelen pasar por las distintas actividades cerca de 12 mil profesionales del libro.

Sobre la feria de Buenos Aires, dice Witt: “Para nuestra agencia también es muy importante y hasta imprescindible, es el momento cuando veo a todos los editores argentinos y a nuestros autores argentinos, que son muchos. Conozco a la mayoría de los editores y me gusta visitarlos en sus sedes y en sus stands”.

Una de las opciones más atractivas que ofrece la feria de Buenos Aires para los libreros es la ayuda en logística. Cada librero que llega a la Feria tiene derecho a 200 kilos de libros para envíos sin cargo. Los extranjeros, 50 kilos. De este modo, en el 2018 se despacharon 23 mil kilos de libros a toda la Argentina (1600 cajas), mientras que al exterior fueron cerca de 7 mil kilos. La idea de que la Feria es puramente de público es un equívoco con el que cargan injustamente. Pero que en la Fil se respira un aire diferente, no hay dudas. Será el tequila o la lejanía de nuestro tango interior, pero el centro mismo del mercado editorial parece bullir de los rincones de la Expo. No la literatura, que es otra cosa.

Foto: Ulises Ruiz / AFP

Primera hipótesis general: en Guadalajara brilla el libro, en Buenos Aires la literatura. Tal vez sea impreciso decirlo así, pero hay algo cierto en esa diferenciación. Hoy todo el sector nacional necesita que se rehabilite antes antes al libro que a la literatura. Ya habrá tiempo para vanguardias, por lo pronto compren libros, parecieran decir la editoriales y librerías.

Hipótesis número dos: tal vez la potencia de la cantidad de público y la programación infinita de los salones de La Rural se coman el resto de actividades. Nadie repara en cuántos derechos se vendieron cuando la atención está puesta en la cantidad de gente en la cola para escuchar a Paul Auster. (O peor, cuando están leyendo en los diarios sobre el escándalo de turno en la apertura). Digo, la prensa argentina está acostumbrada a poner el acento en la espectacularidad de la feria antes que en su trastienda.

De todas formas, desde ambas Ferias se descree de la idea de competencia. Se trabaja en conjunto para generar una especie de agenda o corredor editorial latinoamericano. En ese calendario la cosa comienza con la FILBO de Bogotá, Colombia, a mediados de abril; luego sigue la de Buenos Aires hasta mayo, y en noviembre cierra la de Guadalajara. En ese recorrido, Buenos Aires sigue siendo el evento cultural más importante de la región para el público, mientras que Guadalajara lo es para las editoriales.

Si bien es más probable encontrar los escritores internacionales en la de México (este año las estrellas fueron el portugués Antonio Lobo Antunes, la uruguaya Ida Vitale y el turco Orhan Pamuk), la actividad cultural que ofrece la Feria de Buenos Aires no se compara. Basta ver la capacidad de la sala mayor de la Fil (la sala Juan Rulfo, para 500 personas), y la de Buenos Aires (la Jorge Luis Borges, para más de mil).

Las jornadas de negocios en la Feria de Buenos Aires existen hace 35 años, mientras que la feria en sí llegará en el 2019 a su edición número 45. La de Guadalajara que acaba de terminar fue apenas la edición 32. Es decir, es 12 años más joven que la argentina (quién sabe, tal vez sea en la juventud donde radique su vigor).

Foto: Ulises Ruiz / AFP

Obviamente nada se entiende sin su contexto. Mientras la economía argentina está en contracción, la de México tiene mucha más estabilidad. A comienzos del 2018, el peso mexicano respecto del dólar estaba igual que el peso argentino. A fin de año, el mexicano mantuvo su valor y el argentino pasó a valer la mitad. Nada más simplista y efectivo como explicar nuestro destino con el factor dólar por delante.

Esto repercute en el precio de los libros, en el costo de edición, en la cantidad de títulos que se publican y cantidad de ejemplares que se imprimen. Por supuesto, México no es una panacea: este año más de la mitad de los mexicanos no abrieron un libro. Dentro del público que sí lee, se calcula que solo leen 3.8 libros por año (de los cuales al menos el 30% es de autoayuda). Los datos surgen de las últimas cifras del Módulo sobre Lectura del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México).

En la Argentina -dentro del universo lector- el número de libros al año solía ser de 6, pero en el 2017 el informe del Sinca (una especie de Indec de la cultura), muestra que ese número bajó a 4. Más estremecedor es el dato de lectura per capita: el promedio anual de toda la población pasó de 3 hasta el 2013 a 1.5 en el 2017.

Además, claro, están los números del sector editorial, que indican que la industria cayó en el último año un 40%, además de otros golpes. Según un informe presentado por la Cámara Argentina del Libro y basado en el registro de ISBN, en el 2017 se publicaron 11 millones de ejemplares menos que en el 2016. Todavía no salió el informe de este año, pero todos en el sector anticipan que se mantendrá la tendencia en baja.

¿Cómo hacer en ese contexto para seguir teniendo la feria del libro más importante de la región? A lo Argentino: diciéndolo. Que lo demás es pura literatura.

Cultura | 16 de noviembre de 2018

Noviembre electronico Foto Sandra Cartasso

50 actividades y 12 sedes para el festival de arte, ciencia y tecnología

Hasta el 18 de noviembre se realiza la séptima edición de Noviembre Electrónico, un festival que une disciplinas como ciencia y tecnología con el arte. Se realiza en 12 espacios de la ciudad de Buenos Aires y ofrece más de 50 actividades gratuitas.

En las seis ediciones anteriores participaron más de 90 mil personas, que disfrutaron de actividades inmersivas en las cuales la sensibilidad está al servicio de la sorpresa. Como cada años, hay talleres, shows de música electrónica y charlas de robótica, videojuegos,  performances y muestras de realidad virtual y aumentada.

El festival comenzó el 9 de noviembre y termina el 18. La programación completa puede consultarse acá. Hay actividades en el Planetario, el Centro Cultural Recoleta, el CCK, y muchos más que pueden verse en el mapa aquí abajo.

Las sedes del festival, localizadas en el mapa de la Ciudad de Buenos Aires

Si bien desde hoy quedan solo tres días de programación, hay mucho para hacer. En la UNSAM se puede ver (o escuchar, más bien), Sonidos del antropoceno. El proyecto, realizado en colaboración con la Universidad de Cambridge, “captura la transición hacia esta época en forma sonora y visual, tomando datos de cinco indicadores principales que configuran la huella antropogénica: deposición de plutonio, plástico en los océanos, fabricación de aluminio, asentamientos urbanos, y deposición de partículas de carbono en los núcleos de hielo”.

El sábado en el CCK se puede conocer Klang: “Exhibición inmersiva y sensorial dedicada a los inicios de la música electrónica y concreta en la Argentina”.

Buenos Aires: Se presentó en el Centro Cultural San Martín la nueva edición de Noviembre Electrónico. Foto Prensa

Otra actividad interesante es Biodesign – Desde la nano a la macro escala. Se hizo una invitamos a alumnos a experimentar con materiales y observar sus estructuras a nanoescala. “Se cultivaron bacterias, hongos, algas y modificaron su crecimiento natural con herramientas externas que guían la biocreación en un patrón natural”, describe la página del proyecto. Es en la Sala E del Cultural San Martín.

Lo mejor para no perderse nada es entrar acá y ver la programación día por día. La cantidad de actividad y la especificidad de cada una resulta casi imposible describirlas en pocas líneas. Como todo evento experimental, nada mejor que meter las manos (y la cabeza, y la nariz y los oídos), y ver lo que la realidad tiene para ofrecernos. 

Cultura | 15 de noviembre de 2018

En el día de la filosofía, cinco charlas para seguir pensando el sentido de la vida

Un día del 2005, sin que fuera el aniversario del nacimiento de nadie ni que se descubra la piedra angular de la humanidad, la UNESCO declaró que el tercer jueves de noviembre de cada año se celebraría el día de la filosofía.

Ese tercer jueves este año es hoy, jueves 15. Es decir que mientras usted atraviesa los peligros mundanos de la existencia sin siquiera pensar en ellos, el mundo está celebrando la actitud opuesta: la de preguntarse el por qué de las cosas.

Vamos a las bases de una primera clase de filosofía de cualquier escuela (véase también el primer capítulo de Merlí, la serie catalana): filosofía significa amor a la sabiduría. ¿Tótems del género? Sócrates, Platón, Aristoteles, Descartes, Nietzche, Schopenhauer… y la lista sigue.

Según la UNESCO, “la filosofía es una disciplina que estimula el pensamiento crítico e independiente y es capaz de trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia”. Por eso, explican, hay que celebrarla al menos una vez por año.

Las cosas que se pregunta la filosofía son infinitas. Por qué nos debería importar es materia de otro artículo. Pero si por casualidad usted es de los que ya salió de la caverna (ya se desenchufó de la matrix, se emancipó, se bajó de la combi… las metáforas son infinitas), puede aprovechar el evento Socratica IV – Buenos Aires, un ciclo de charlas en el CCK.

Termina el viernes 16 y habrá conferencias de importantes pensadores locales e internacionales. Algunos de los invitados extranjeros están Nicholas Smith, Louis-André Dorion, Aldo Brancacci, Fiorenza Bevilacqua, Gabriel Danzig, Livio Rossetti, François Renaud, Noreen Humble, Donald Morrison y Joseph Bjelde.

Entre los locales están Claudia Mársico, Néstor Cordero, Lucas Soares, Ivana Costa, Pilar Spangeberg y Marisa Divenosa.

Qué ir a escuchar es cosa de cada quien. La programación completa puede verse acá. Si es de los que los viernes sale más temprano del trabajo, puede acercarse al CCK antes de las 16 horas y ver estas cinco charlas, tomar nota y después, ya con el subte vacío, irse pensando en el sentido de la vida.

La propuesta sería:

A las 16:00 horas en la Sala Federal con Mariana Gardella de moderadora, se darán tres conferencias:

  • Odile Van der Vaeren hablará de “La refutación del oráculo: ¿la irreligiosidad de refutar o la religiosidad de obligarse a pensar?”.
  • Cristina de Souza Agostini: “El Sócrates que hace reír”.
  • David Lévystone: “¿Sócrates el sofista? Reflexiones platónicas sobre el método dialógico de Sócrates en los primeros diálogos de Platón”.

A las 18:00 horas, también en la Sala Federal, Claudia Mársico presentará dos charlas más.

  • Nicholas Smith y Joel Martínez en la conferencia “Sócrates y la tesis de la suficiencia”.
  • Melina Tamiolaki presentará “Defendiendo a Sócrates. La persona autoral de Jenofonte en los Memorabilia”.
Cultura | 12 de noviembre de 2018

En Buenos Aires se festejó el cumpleaños del Emperador de Japón

El último jueves, pasadas las siete de la tarde, las estrofas de Kimi ga yo, el himno nacional de Japón, sonaron en el jardín de la residencia del embajador de Japón en la Argentina, y así comenzó una ceremonia en la que se festejó el natalicio del Emperador.

El evento se repite todos los años y no es una reunión de amigos con una torta, algunas botellas de champagne y muchos regalos, sino un ritual que se llama “Tennō tanjōbi” y que en Japón marca un día feriado: en el país que alberga a la casa real más antigua del mundo (125 generaciones), el cumpleaños del Emperador es algo muy serio.

El himno nacional de Japón es uno de los más breves: dura 1 minuto y 46 segundos, y tiene apenas una estrofa. La letra dice:

Que tu vida [o tu reino]
dure mil generaciones,
ocho mil generaciones,
hasta que los guijarros
se hagan rocas
y de ellas brote el musgo.

Y ya: eso es todo (se sabe que los japoneses son maestros en el arte de lo mínimo). Así que, en una tarde porteña soleada, este himno suena como el soundtrack de un infrecuente sueño de verano. 

Akihito, el actual monarca, nació el 23 de diciembre de 1933. Es hijo del famoso Hirohito, el emperador derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Su reinado comenzó en 1989 y fue, comparado con el de su padre, muy tranquilo. Por eso tuvo tiempo para continuar con su interés por la biología marina (incluso ha escrito artículos para revistas científicas) y por la historia de la ciencia durante el período Edo y la era Meiji.

El festejo del natalicio en Buenos Aires suele adelantarse para evitar los congestionamientos de agenda y de tráfico de fin de año, y algunos de los concurrentes lo agradecen recordando el calor intenso de Tennō tanjōbi en 2016. Porque ésta es una ceremonia de gala, y si hay 38 grados es difícil mantener las buenas formas con vestidos largos, sacos y corbatas.

En Tokio, en cambio, el Emperador cumpleañero sale a saludar desde un balcón del Palacio Imperial (que durante el resto del año está cerrado al público). Lo acompaña la Emperatriz Michiko, lo protege un vidrio antibalas, lo rodea la nieve que cae, lo aclama una multitud.

Llegan los invitados. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

En la ceremonia porteña del último jueves, con protocolo diplomático, el embajador Noriteru Fukushima recibió en la puerta a cada uno de los cientos de invitados. Muchos de ellos pertenecen a la colonia local. El embajador los saludó con un apretón de manos. Cinco mujeres en kimono lo rodeaban.

El embajador N. Fukushima. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Luego dio un discurso. Dijo que las relaciones bilaterales han cumplido 120 años y la embajada de Japón en nuestro país, 100. Y que en 2018 la relación comercial se intensificó y creció la participación de las empresas japonesas en la Argentina. La tendencia comenzó cuando Mauricio Macri asumió la presidencia: “Es una época de oro en las relaciones bilaterales”, dijo Fukushima, un embajador activo que ha trabajado detrás de los encuentros que el presidente argentino ya tuvo algunas veces con el Primer Ministro Shinzo Abe.

Protagonistas de la danza folclórica. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Hubo un número de danza folclórica (de la prefectura de Kochi) y hubo mucha comida: sushi, carne wagyu, tempura, arroz en varias formas y (serenos) ríos de sake. María Eugenia Suárez, la actriz, estaba ahí con su pareja, Benjamín Vicuña. A ella le dicen “China”, pero en verdad sus bisabuelos eran japoneses y por eso ella es @sangrejaponesa en Instagram.

También estaban ahí los cocineros Donato de Santis, Takehiro Ohno y Ximena Sáenz; la escritora y guionista Carolina Aguirre (muy fan de Japón), el escritor y periodista Osvaldo Bazán; y nuestra hāfu más famosa: María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, hija de Yosaburo Kodama, detrás de dos grandes lentes de sol ovalados.

El año que viene, el Emperador Akihito abdicará del trono, que va a heredar su hijo Naruhito. Será la primera vez que un emperador japonés lo haga en casi 200 años. Eso significa que la ceremonia de Tennō tanjōbi cambiará de día porque se celebrará el 23 de febrero; o sea, en el cumpleaños del futuro emperador.

Acompañantes del embajador. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Todo fue un perfecto evento diplomático y a las nueve y media de la noche comenzó a sonar por un parlante la “Canción del adiós”. Es una manera sutil que en Japón indica que algo ha terminado y que hay que dejar el lugar. Suele sonar en los shoppings y en los supermercados. Así que los invitados comenzaron a irse de la residencia.

El embajador Fukushima los esperaba de nuevo en la puerta, ofreciéndoles la mano, ahora con unas palabras de despedida y una última tradición: un calendario de regalo.

Cultura | 12 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Anotaciones sobre el Trap: la música que está cambiando la industria e imponiendo palabras como skere

Surgida del fenómeno del rap, es la música que escuchan los jóvenes. Sus canciones tienen millones y millones de reproducciones en YouTube y Spotify. Aunque tienen todo para ser los dueños de la industria, sus máximos referentes rechazan a las disqueras y se auto gestionan.

¿Quiénes son Duki o Paulo Londra? ¿De qué hablan sus canciones? Su influencia es tal que algunas de sus palabras y frases favoritas como “skere” y “modo diablo” ya son parte del vocabulario joven. ¿Por qué un grupo de traperos está cambiando las reglas de la música y el lenguaje?

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Hace años, cuando el negocio de la música dejó de depender de la venta de discos, el cielo comenzó a caer. Los artistas, en tiempos de streaming, podían venir de cualquier parte. Producir temas se volvió más barato. Producir discos, innecesario. Firmar con un sello, apenas una posibilidad, ya no más un sueño.

Y después, y durante, YouTube. La plataforma de videos fue el primer gemido de una industria nueva. Allí comenzaron a aparecer clips de artistas que, sin siquiera pasar por una página de diario, acumulaban millones de vistas. Es el caso de Paulo Londra o Duki, por mencionar a dos de los artistas argentinos más escuchados. ¿Números? El tema Nena Maldición, por ejemplo, acumula 460 millones de reproducciones. Y contando…

Las primeras anotaciones sobre el Trap podrían decir que es un género fusión proveniente del Hip Hop (más precisamente del rap). Podrían también mencionar que en Estados Unidos se le llama así por las Trap Houses (las cocinas de droga), universo temático de los traperos americanos. En la Argentina muchos de sus exponentes surgieron de las batallas de freestyle como las que se ven en la Batalla de los Gallos o las míticas y ya acabadas del Quinto Escalón.

De ahí surgió Duki por ejemplo. Ganó una fecha del Quinto (un concurso de batallas que se realizaba en el Parque Rivadavia), y se retiró a hacer canciones. Su primer tema, No vendo Trap, tuvo rápidamente 2 millones de reproducciones en YouTube. Era el año 2016 y eso, para los números de entonces, era un locura. Pero resultó muy poca cosa.

Luego, el mismo Duki sacó Loca, y las cosas empezaron a tomar otras dimensiones. Llenó el Gran Rex, llenó el Luna Park. En Spotify, el tema tiene 103 millones de reproducciones. En YouTube (en la versión oficial, junto a Khea y Cazzu, también traperos), otros 320 millones.

Loca, el hit de Khea y Duki

Para saber en qué número confiar es mejor mirar YouTube antes que Spotify por una cuestión de penetración. La plataforma de música llega en nuestro país a 4.8 millones de usuarios, de los cuales 2.4 son ad supporter (es decir, que no pagan), y 2.3 premium (es decir, que pagan). YouTube en cambio llega al 100% de la población con acceso a internet.

¿De qué habla Duki? De drogas, de mujeres, de la libertad. “Odio que los nenes escuchen mis letras”, dijo Duki a la revista Rolling Stone cuando, más temprano este año, fue la tapa. Sabe de su influencia, y quien no lo sepa es de puro distraído. Por caso, ¿escucharon por ahí decir “skere”? ¿Vieron fotos con el lema “modo diablo”? Bueno, el responsable de la llegada de skere a nuestro país es justamente Duki.

Lo sacó del clip de Lil Pump, ESSKEETIT, una canción de trap americana en la que el músico repite infinitamente ese título (una deformación del let’s get it -hagámoslo-). Luego pues, skere para esto o lo otro. Y los chicos atrás: skere. Y luego Tinelli en Bailando por un Sueño: skere. Y luego todos, paveando en las redes sociales con el skere de acá para allá.

Lo mismo el Modo Diablo: no solo es una expresión de Duki sino que así se llama la formación que armó con sus amigos, también traperos, también exitosos, Ysy A y Neo Pistea (este último, con la particularidad de que sí firmó con una disquera, Sony, mientras que Duki los rechazó y eligió seguir independiente).

Uno de los temas fundantes de esa formación es Quavo (54 millones en YouTube). En ella, Ysy A (que se llama Alejo), dice: “Loca viniste a comer, tomar desayuno y tocársela al rey. Tomarte el asunto de ser niñera, portera y chofer. No me cocines lo mismo que ayer, bañate tranquila, bañate Ok. Las toallas son tuyas, usalas y volvé…”.

Otro de sus grandes hits es She Don’t Give a Fo, en colaboración con Khea y con 190 millones de reproducciones. Éste es el video:

Toda una generación parece comprendida en ese videoclip. El modo de hablar, los emoticones, la instalación del whatsapp como forma epistolar, las capturas de pantalla de Spotify. Contra lo que alguien anticuado podría pensar, no se trata de la puesta en escena de cómo la tecnología se mete en nuestras vidas. Es, en cambio, la puesta en escena de una nueva cotidianidad. Y un impudor: primerísimos primeros planos de colas de mujeres. El objeto del deseo, ahí, sin culpa, sin conciencia de cosificación atravesada. Eso y la palabra “puta”, que Duki repite al parecer sin que signifique tanto.

-¿Y las mujeres no se ofenden con sus letras? -le pregunto a mi hermano, fanático de Duki (cada vez que se lo nombro, mira al cielo, señala, “está ahí”, dice, “es el uno”).
-Se ve que no -responde-. Lo van a ver tocar muchísimas mujeres -responde-.

Ahí radica la principal diferencia con el otro gran trapero de nuestro país: Paulo Londra. En sus temas, el cordobés habla de desamor, de infidelidades y temas varios de la condición humana o juvenil. Pero no usa insultos, no habla de drogas ni utiliza lenguaje explícito. Es, en sus valores, menos revolucionario que Duki. No así en los números: Nena Maldición tiene 460 millones de reproducciones en YouTube. Cuando te besé (con Becky G), 259 millones. Dímelo, 148 millones. Adán y Eva (un tema nuevo que sacó hace 1 semana), ya superó los 18 millones.

En Cuando te besé, Londra dice: “For ever alone, pero te vi a vos y el mundo cambió. Ya no pienso en nah’…”. En Loca, Khea y Duki dicen: “Es una loca. Me manda vídeo’ al Snap mientras se toca”. En Cero Cartel, Sony Beat empieza diciendo que hace trap con “letras en serio”, y después canta: “No quiero ser otro wachin que el exceso lo dejó tocando el arpa./ Pero, todo está podrido como pa’ dejar a los pibes más confundidos”. Las letras, en serio o en modo diablo, hablan mucho de esto del trap.

En el caso de Londra, intentan construir un universo: “Big Ligas”, dice cada dos estrofas. Es una especie de mantra a través del que se construye, la nomenclatura del lugar en el que se ve: el universo de las grandes ligas. Digamos que su mundo va de adentro para afuera.

En el caso de Duki es al revés: primero está su vida, su pasado de excesos y Xanax, sus noches de marihuana, cocaína, peleas con la madre; después, su universo poético. Tiene menos reproducciones que Londra, pero formó sin saberlo una guerrilla. ¿Y cuál es la causa? Veamos.

Duki tiene al menos 20 perfiles falsos. O más bien, perfiles que no son él. Uno de ellos, Dukioficial (que de oficial no tiene ni los tatuajes), cuenta 30 mil seguidores. @Duki.squad, 44 mil. @Dukissjk, una página abiertamente de fans, tiene 55 mil. @Frasesduki, casi 17 mil. @Duki_frases, 38 mil. Las frases, tomadas de los temas, tienen un nivel de profundidad digno de la plataforma.

Una de las cuentas tributo a Duki

Pero, ¿qué es la profundidad? ¿Qué aspecto tiene? Duki es el tipo de artistas que hoy está poniendo a pensar a los adolescentes. O que piensa a la par de ellos, en las mismas cosas, de los mismos modos, con las mismas palabras. ¿Solo es profundo lo que se presenta como tal? Puede que, entre tanto video por snap y sin que lo sepamos, se esté redifiniendo el ideal del pensamiento complejo.

El verdadero Duki (Mauro Ezequiel Lombardo, nacido en 1996) tiene solo una cuenta de instagram. Está verificada y es @dukissj. Tiene apenas 8 fotos (habrá borrado las viejas), y cuenta con casi dos millones y medio de seguidores.

La cuenta oficial de Paulo Londra (@paulolondra) tiene 4.3 millones de seguidores. Una de las cuentas con sus frases (@paulolondrafrases_), 14 mil. @Paulolondra1, un fake, 15 mil. “Que es un bombón, que es mi ilusión, que siempre fue la bella del salón”, un posteo al azar, tiene 1,102 likes.

Y una vez más, la pregunta es qué importa. Veamos por caso la destreza local. ¿Se trata de virtuosos del canto? No. Por caso, virtuosos del Auto-Tune, la herramienta con la que editan las voces al punto tal de que todas suenan iguales, traperas, sucias. ¿Dónde está el truco? ¿Dónde la hipnosis?

-¿Y Paulo Londra? ¿Qué tal?

Mi hermano mira al cielo, levanta un dedo, señala para arriba: “está ahí, es el 1”, dice. Le hago un chiste y le pregunto si sabe quién es Pappo, como para revivir aquella discusión mítica con DJ Deró en Sábado Bus, cuando le dijo que no hacía música y lo invitó a buscarse un “trabajo honesto”. “Obvio que sé quién es Papo”, me dice, “¡el rey del hardcore! Uno de los campeones de la Batalla de los Gallos”. Y me entero de que el mundo pasó de página y ya hay otro Papo bajo el sol.

Cultura | 9 de noviembre de 2018

Foto: Secretaría de Cultura de la Nación

Las acuarelas de Turner, una muestra feminista y la histórica confitería El Molino, lo mejor de La Noche de los Museos

Podríamos hablar de super sábado. Primero, porque a las 17 horas será el partido más importante de la historia del fútbol argentino: el Boca-River por la final de la Libertadores. Segundo, porque a la noche tocará Robbie Williams (confeso hincha de Boca) en el Personal Fest, junto con muchos otros artistas.

Y tercero porque a partir de las 20 horas habrá 280 museos o lugares históricos abiertos en la Ciudad de Buenos Aires. ¿El motivo? Será la edición número 15 de La Noche de los Museos. ¿Qué hacer entre tanta oferta? Acá te lo contamos.

Es la noche en que todos los museos de la ciudad abren sus puertas de manera gratuita y hasta las 3 de la madrugada. Desde las 20 habrá actividades en parques, plazas, patios gastronómicos, mercados. Con una mirada orientada al futuro, el lugar de la mujer en la sociedad y el cuidado del medio ambiente, la programación de toda la noche interpelará al público, que crece cada año.

Entre Museos Nacionales, Museos de la Ciudad y distintos museos privados, habrá infinidad de propuestas. “La Noche de los Museos es una de las jornadas culturales más importantes que tenemos los porteños”, dice en la carta de presentación Enrique Avogadro, Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. 

Bajate la programación

La ciudad propone cinco recorridos divididos por zonas. El primero incluye museos de los barrios de Puerto Madero, San Nicolás, Monserrat, San Telmo, Balvanera, San Cristóbal, Retiro, Recoleta, Parque de los Patricios. Es el recorrido que más actividades incluye, entre las que se destacan las visitas a las colecciones de los Museos de Arte Moderno y el de Arte Contemporáneo.

El “Área #1”, donde más museos e institutos hay. Las referencias se pueden leer en la programación disponible más arriba.

Como en cada ocasión, el Museo Nacional de Bellas Artes es uno de los que que más entusiasma. Quienes se acerquen podrán ver la exposición de la obra del inglés JMW Turner, que cuenta con 85 acuarelas de la Tate Collection curadas por David Blayney Brown.

Además, también en el Bellas Artes, está la exposición Venecia en clave verde, de Nicolás García Uriburu, un registro de cuando pintó las aguas de Venecia (de lo que se cumplen 50 años), y obras en relación a aquella intervención.

Mirá la programación del Bellas Artes y todos los Museos Nacionales

En La Usina también habrá actividades que prometen. La que más, la retrospectiva del trabajo de las Guerrilla Girls, un colectivo feminista anónimo que se formó en Estados Unidos en 1985 y que desde entonces no dejó de generar conciencia sobre la situación de género. La muestra se llama El arte del mal comportamiento y contiene pósters, libros y videos.

Además, se van a poder recorrer lugares emblemáticos como la confitería El Molino. Ubicada en la esquina de Callao y Rivadavia, el edificio fue construido en 1916 con un estilo Art Noveau. Es reconocida por su torre y su puesta en valor comenzó en el 2014, cuando el Estado expropió el edificio para hacerse cargo de las obras. En esta ocasión, abrirá sus puertas para los que quieran ver en qué estado está.

Otro lugares a recorrer pueden ser el Templo de los Masones, el Museo de Arte Decorativo, el Palacio de las Aguas o hasta el Museo de Argentinos Juniors, club que formó al más grande futbolista de todos los tiempos: Diego Armando Maradona. Por supuesto, el Museo queda en el mismo predio del estadio, que lleva el nombre del diez.

Por supuesto, el humor de la noche no va a depender solo de las colecciones. Según el sistema meteorológico, será una noche de lluvia intensa. Y habrá, además, otra sensación en el aire: eso que deje la Superfinal de la Copa Libertadores. 

Algo que no se nombra con la palabra azar rige estas cosas. Así lo hubiera definido Borges si no fuera porque Borges, claro, nunca hubiera elegido decir ni una sola palabra sobre esto. Pero Borges tenía sus manías.

Será, se lo mire por dónde se lo mire, una fecha que quedará en la historia. Una fecha que, quién sabe, un día tenga su propio museo.

Cultura | 5 de noviembre de 2018

Los desafíos del periodismo narrativo, según el Festival Basado en Hechos Reales

¿Es la escritura una categoría ética? ¿Dónde debemos pararnos los periodistas a la hora de hacer una entrevista? ¿Qué nos da derecho a contar ciertas historias? Durante tres días se discutieron algunas de esas preguntas que, aunque fundamentales para el periodismo, muchas veces nos olvidamos de hacer.

Fue en la segunda edición del Festival Basado en Hechos Reales, un encuentro dedicado a la no ficción. Sucedió durante el último jueves, viernes y sábado en el CCK. Hubo decenas de actividades entre talleres, charlas e intervenciones. Estuvieron presentes algunos de los mejores periodistas narrativos de nuestro país y el exterior. Y quedó una sensación en el aire: las mejores historias del mundo siguen estando en la realidad.

La Sala Argentina, en el CCK, minutos antes de la presentación de Casciari.

El Festival abrió el jueves a la mañana con un taller sobre podcasts, otro sobre periodismo de viajes y otro sobre la realidad como inspirador de la ficción. Pero el plato fuerte estuvo a la tarde, en la conferencia/cuento de Hernán Casciari. El escritor se se presentó en la Sala Argentina antes 500 personas y simplemente dejó a todos maravillados. O no a todos: en medio de la exposición dos personas se pararon levemente indignadas y se retiraron.

¿Por qué? Nadie lo supo porque era tal la atracción que generaba el relato de Casciari que nadie se levantó -o al menos yo no lo hice- para ir detrás de ellos a preguntarles su historia. La cuestión es que Casciari siguió hablando y nadie podía creer lo que contaba.

Resumen (con spoiler): se infartó en Uruguay hospedado en Airbnb, los dueños de la casa le salvaron la vida llevándolo al hospital, Casciari hizo una reseña emotiva y cómica que se hizo viral. Esa reseña llegó a las manos de Joe Gebbia, el creador de Airbnb, que sin la más mínima idea de quién es Casciari dio una charla TED en la que lee esa reseña. Este es el video de esa charla:

Después de esa charla entonces sí, comenzó la fiesta puramente periodística. En la cúpula del CCK se proyectó una emotiva entrevista con la periodista mejicana Elena Poniatowska, en la que reflexionó sobre el oficio. Luego, la cantante Cecilia Pahl y el periodista Diego Iglesias leyeron textos clásicos del periodismo, empezando por la misma Poniatowska y terminando con Rodolfo Walsh.

Los siguientes días todo se trató de las preguntas. Christina Lamb, biógrafa de Malala Yousafzai contó algunas otras historias emotivas que encontró en su carrera como corresponsal. Además de la historia de la activista pakistaní que ganó el Premio Nobel de la Paz, Lamb compartió varios testimonios más de un dramatismo impactante. Y entonces surgió uno de los principales dilemas: ¿quién nos da el derecho de contar esas historias?

Para Doménico Quirico, periodista italiano que fue prisionero del ISIS durante tres meses, la respuesta está en el compromiso del periodista. “¿Qué me da derecho? El hecho de estar ahí, en el mismo lugar que los protagonistas. Eso es lo que me habilita a escribir sus historias”, dijo, en un discurso encendido.

La inauguración del Festival en la Cúpula, el último piso del CCK.

Por su parte, el cubano Carlos Manuel Álvarez dio un taller en el que invitó a los periodistas a mirar primero para adentro. ¿Cómo justificamos con nosotros mismos las cosas que hacemos? ¿Cómo hacemos para diferenciar la mejor versión de una nota de la versión más complaciente? Fue un taller saludable en el que, por suerte, no hubo respuestas. Sí, en cambio, recomendaciones: leer Magnetizado de Carlos Busqued, leer a David Foster Wallace, leer la poesía de Joaquín Gianuzzi. Quedó claro parte el espíritu del Festival: no hay periodismo narrativo que no busque recursos en la literatura.

El sábado el Festival terminó con la entrevista abierta que le hizo María O’Donnell a Christina Lamb. Ahí también, más que soluciones, más que instrucciones para un oficio saludable y ganador, lo que hubo fueron más preguntas. ¿De qué otra cosa se trata, sino, esto del periodismo? Nadie gana, salvo en la siguiente nota.

Cultura | 31 de octubre de 2018

Empieza el Festival Basado en Hechos Reales

Mañana jueves comienza la segunda edición del festival dedicado a la no ficción que reúne periodistas locales e internacionales. Podés participar de charlas y talleres de manera gratuita. Lo mejor de su programación, acá.

Mañana comienza la segunda edición del festival dedicado al periodismo narrativo, la crónica y la no ficción. Será el 1, 2 y 3 de noviembre en el CCK. Habrá invitados nacionales e internacionales que darán charlas y talleres. Todas las actividades son gratuitas, aunque los talleres son con inscripción previa.

¿Qué ver de entre tanto que ofrece el festival? Por supuesto, depende de los gustos de cada uno, pero acá ofrecemos una pequeña guía. Primera anotación que debe hacer: jueves a las 19 horas Hernán Casciari dará una charla sobre personajes secundarios. Quien lo conozca sabe que, cuanto menos, sus conferencias son siempre efectivas.

Por lo pronto, los invitados internacionales son un primer ítem destacado, ya que las oportunidades de escucharlos en persona son siempre valiosas. Son 10 los periodistas que llegan de distintas partes del mundo. La charla más concurrida seguramente sea la de Christina Lamb, conocida por su biografía de Malala Yousafzai, Yo soy Malala, llevada luego al cine. Se presenta el viernes a las 18.00 horas. Esa es, sin dudas, una de las mesas más interesantes, ya que estará junto al italiano Doménico Quirico y la mexicana Marcela Turati.

De entre los talleres, el del español Agus Morales (director de la revista 5W, dará su taller el sábado 10 am) o el del cubano Carlos Manuel Álvarez (viernes a las 10 am) prometen por su experiencia y por el contexto completamente diferente en el que ejercen el periodismo. Los dos a su vez participarán de charlas.

Para mañana, va una recomendación del mismo festival:

JUEVES 1, a la 17. @MassuhG,, @santiagollach y @LuisSagasti cuentan cómo se sumergieron en la investigación de documentos, archivos y datos sin ninguna intención de “informar”. Coordina la mesa, @Waldocebrero. pic.twitter.com/M3IqncTKJE

— BaHR (@FestivalBaHR) October 29, 2018

Y una más, sobre periodismo y género:

VIERNES 2 a las 18.30 en #BaHR@Miglesias71, Irupé Tentorio, @KarlitosMancini y @lucianapeker: periodistas que son también activistas y reflexionan sobre los desafíos de contar una revolución en marcha. Coordina la mesa: Matilde Sánchez pic.twitter.com/wX6Cx6vOvT

— BaHR (@FestivalBaHR) October 29, 2018

Actividades para agendar

Jueves 19:00 horas –  Sala Argentina

Hernán Casciari presenta Personajes secundarios

A veces nos creemos protagonistas de nuestra historia, pero los personajes secundarios son los héroes silenciosos.

Reserva de entradas en cck.gob.ar

Viernes 18:00 horas – Sala 102

PANEL: De la nota al libro

¿Cuándo se convierte un artículo en el germen de un libro? ¿De qué hilos se tira para formar una trama de largo aliento a partir de una nota urgente? ¿Cómo darse cuenta de que la historia pide más? Tres autores con prestigio internacional cuentan el tránsito del periódico a la biblioteca.

Participan: Christina Lamb, Domenico Quirico y Marcela Turati.

Coordina: Alejandro Rebossio

Viernes 19:30 horas – Sala 121

PANEL: ¿Editor, estás ahí?

Una buena pieza de periodismo narrativo no es solamente producto de un buen escritor, sino de alguien que trabaja codo a codo con él desde las sombras: el editor. Hoy asistimos a la disolución de esta figura emblemática del periodismo ¿Qué perdemos como escritores? ¿Qué, como lectores?

Participan: Sacha Batthyany, Agus Morales y Pablo Perantuono.

Coordina: Paula Pérez Alonso.

Sábado 17:30 horas – Sala 121

PANEL: El tamaño de mi mundo

La ilusión de la verdad, la mentira de la posverdad. ¿Qué pasó con nuestra capacidad de dudar? ¿Qué debemos exigir al leer una historia real? Especialistas dialogan sobre los desafíos de leer historias reales atrapados en la red.

Participan: Adriana Amado, Pablo Boczkowski y Sandino Núñez.

Coordina: Alejandro Seselovsky.

Sábado 18:00 horas – Sala 102

PANEL: Rastrear el origen

Escribir una no ficción personal implica el reto de indagar en uno o una misma, investigar el pasado, reelaborar el presente y pensar el futuro. Tres escritores nos cuentan los resultados del largo camino que emprendieron en la búsqueda de historias que los tienen como protagonistas.

Participan: Sacha Batthyany, Ana Wajszczuk y Fernando Noy.

Coordina: Astrid Pikielny

Sábado 18:30 horas – Sala 614

ENTREVISTA PÚBLICA: De mujeres, conflictos y escritura

María O’Donnell entrevista a la periodista británica Christina Lamb, premiada corresponsal en el extranjero para el Sunday Times de Londres, especialista en conflictos y autora, entre otros libros, de Yo soy Malala.

Dónde puedo informarme más. Haciendo click acá.

Descargate la programación completa

Cultura | 30 de octubre de 2018

Cómo es la nueva ley de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires

Se sancionó la Ley de Participación Cultural, que busca agilizar y mejorar las condiciones de la antigua ley que permite que las empresas deriven un porcentaje de sus impuestos a financiar proyectos culturales, pero ahora se introducen nuevas condiciones.

Qué pasó. Se aprobó en la Ciudad de Buenos Aires la Ley de Participación Cultural. Es una ley que viene a reemplazar la ley de mecenazgo, que ya funciona hace años en la Ciudad. Se implementará a partir de la próxima convocatoria, en marzo del 2019.

Por qué es importante. La nueva ley viene a agilizar un sistema que durante muchos años funcionó bien pero en el 2017 fue muy cuestionado por las largas demoras de respuesta. El sistema de Mecenazgo Cultural permite que empresas destinen un porcentaje de sus impuestos a financiar proyectos culturales aprobados por el programa.

La nueva ley propone un sistema más eficaz y transparente. En teoría, a partir de esta nueva legislación se potenciará el mecanismo. Por ejemplo, los tiempos totales desde la inscripción hasta el anuncio de los resultados pasarán de 1 año a 4 meses.

Qué pasará con los proyectos presentados este año. Según la página web del Gobierno de la Ciudad, en 2018 se presentaron 2234 proyectos, de los cuales ya fueron analizados 1118. En diciembre anunciarían los resultados. A partir del año próximo comienzan a regir las nuevas reglas.

Tres puntos importantes de la nueva Ley de Participación Cultura, según la Ciudad:

  • Se elimina la figura del benefactor. Sólo queda la del Patrocinador, permitiendo la posibilidad de asociar la marca del patrocinador al proyecto.
  • Se impulsa el financiamiento fiscal decreciente para favorecer alternancia. Los proyectos se presentan hoy reiteradamente y el apoyo del GCBA se mantiene inalterado. Con la nueva ley, empieza en 80%/20%, segundo año 70%/30% hasta llegar a 50%/50% al cabo de 4 años para proyectos generales.
  • Se priorizan los proyectos con impacto social en los cuales el financiamiento del GCBA es del 100%, independientemente de si ya se obtuvo financiamiento en años anteriores.

Si tenés un proyecto cultural o querés conocer más a fondo el nuevo régimen de mecenazgo:

Leé más acá

¿Cómo viene la ley de mecenazgo nacional? Desde que asumió el Gobierno de Macri desde el ex Ministerio de Cultura (en su momento con Enrique Avogadro en el equipo) intentaron promover una ley de mecenazgo a nivel nacional. En estos tres años de gestión no lograron que ninguno de los proyectos al respecto fuera tratado en el Congreso.

Cultura | 29 de octubre de 2018

Rodrigo Fresán: “Ser lector implica una disciplina tan rigurosa como la de ser escritor”

Malas maneras de conocer a un escritor: poner su nombre en Google, leer solapas o reseñas, hacer caso a carteles en la calle. Buenas maneras: de casualidad, eligiendo un completo desconocido para hacerse el anti sistema, leer un escritor recomendado de manera insistente por otro escritor que ya conocimos y nos gusta.

Si ponemos Rodrigo Fresán en Google aparecen algunas fotos, el dato de que nació el 18 de julio de 1963, y la siguiente leyenda: “Rodrigo Fresán es un escritor y periodista argentino”. Poco dice de sus libros. En lo personal lo conocí leyendo a Roberto Bolaño, que hablaba de él como el tipo vivo que más libros había leído en el mundo (incluso más que el mismo Bolaño).

Como soy el autor del manual de buenas prácticas para conocer a un escritor que improvisé tres párrafos arriba, me arrojé sobre el primer libro que encontré de Fresán con devoción. Se trata de Historia Argentina, un volumen de cuentos que publicó a principios de los ‘90. Fresán tenía por entonces 27 años y de la noche a la mañana se convirtió en la estrella literaria del país. El libro se hizo líder en ventas y todo cambió para siempre. ¿Era un libro fácil? No. ¿Se hablaba de vampiros o de algún crimen nórdico? No. Era −es− un libro rarísimo, entre hermenéutico y pop, ágil e indefinible. Va extracto de solapa: “Con su primer libro (que contiene, dice, el germen de todos los libros posteriores), Rodrigo Fresán causó conmoción y fue considerado el abanderado de la llamada ‘joven narrativa argentina'”.

Otro extracto, acaso más representativo: “Aparecidos, desaparecidos, desaparecedores profesionales y amateurs, Mickey Mouse, Eva Perón, golpes de Estado, estados depresivos, Estados Unidos, tiempo tormentoso, truenos y rayos”.

Como fuera, yo no lo leí por eso sino por las palabras de Bolaño. No fallé: la impresión que me causó fue tal que diez años después de aquel descubrimiento supe que venía al FILBA (Festival Internacional de Literatura) y quise entrevistarlo. Así lo hice.

En el medio, de aquel prodigio a hoy, Fresán escribió Vidas de santos, La velocidad de las cosas, Mantra, Jardines de Kensington y El fondo del cielo. Se fue a vivir a Barcelona (ahí conoció a Bolaño, justamente), y este año ganó los premios Roger Caillois a su trayectoria (en Francia), y el Best Translated Book Award a la mejor novela extranjera (en Estados Unidos), por las dos primeras partes de una trilogía de más de 2 mil páginas: La parte Inventada (2014), La parte soñada (2017) y resta salir La parte recordada (que se publica en octubre del 2019).

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-¿Cómo te llevás con los premios?
-Me llevo genial porque nunca me presenté a ninguno. Los premios que tuve son premios que me los dieron, no premios en los que uno elige concursar. Los premios apetitosos son generalmente a manuscritos inéditos compitiendo con otros manuscritos inéditos, y a mí me parece mucho más lícito y honesto que compitan libros que ya están editados. En los otros premios siempre hay deseos de una editorial de captarte, de llevarte a otro lado… No pienso en eso para nada.

-¿Cómo ves la situación cultural del país? La discusión literaria sobre todo.
-No tengo gran conciencia. No me preocupa. Me parece que la discusión literaria generalmente no es un tema de escritores. Es de gente que está alrededor del mundo de la literatura. Y tampoco me preocupa la realidad siquiera. En ese sentido yo soy muy nabokoviano: creo que la realidad está sobrevalorada y si escribo es justamente para no tener a la Argentina unida a cierta idea de lo que es la literatura. En mis libros la Argentina aparece siempre con una fórmula que es “mi inexistente país de origen”, que ya es una declaración de intenciones de por sí, ya desde el primer libro.

-¿Cuándo te fuiste a vivir a España?
-A principios del ‘99. Volví en el 2002 en plena crisis, cuando salió Mantra. Y después pasé 12 años sin volver. Cuando volví en el 2002 fue como volver en el apocalipsis. La siguiente vez fue como volver en el post apocalipsis supongo.

-Y ahora volviste en el apocalipsis otra vez.
-Sí, pero la Argentina tiene como un signo de catástrofe permanente también, ¿no? Te podés perder varios capítulos de la serie que igual vas a saber lo que pasó.

-Me pregunto cómo era la Argentina en la que vos te formaste como escritor y cómo es la Argentina en la que hoy se están formando los escritores jóvenes.
-En la de hoy no lo sé porque no tengo acceso al circuito. Hay una cosa que antes no había, que es la cantidad de editoriales independientes. Es algo que me parece bastante envidiable. Ahora hay una idea de editorial joven y de escritor joven, cosa que antes no. Cuando yo publiqué por primera vez no existía el concepto de escritor joven. Podían haber escritores jóvenes, sin dudas, estaban Alan (Pauls), y Daniel (Guebel) y Martín (Caparrós), que habían sido jóvenes unos años antes y seguían siendo considerados así, pero no había una conciencia de la juventud de ser escritor. Éramos gente con una determinada edad cronológica que escribíamos. Hoy es un concepto más marcado.

-¿Ves con buenos ojos que hoy se publique tanto?
-¿Se publica mucho?

-En términos de bibliodiversidad sí. Los números indican que se imprimen menos ejemplares pero se publican más títulos.
-Me parece bien. Estadísticamente cuanto más se publique más buenos libros pueden aparecer.

-Pero el lector que va a la librería más posibilidades de pifiarla tiene.
-Pero ser lector implica una disciplina tan rigurosa como la de ser escritor. Me parece que un lector tiene que trabajar un poco.

-En el mercado está esta idea de que no, de que un libro difícil es un demérito del escritor.
-¿Qué es un libro difícil?

-La Historia, de Caparrós por ejemplo. La broma infinita, de Foster Wallace. El Ulises de Joyce. Libros exigentes.
-A mi me parece más difícil leer un libro malo que leer un libro bueno. Qué sé yo, la idea de la dificultad es muy ambigua también. Es como cuando te dicen: es una persona muy simpática… Eso puede significar muchas cosas.

-Bueno, Crepúsculo por ejemplo es un libro que leen millones…
-Crepúsculo es uno de los peores libros que hay. Yo lo leí. Yo escribo sobre libros entonces cuando se produce un fenómeno literario tengo la obligación profesional de saber qué no me va a gustar. No me puede no gustar en abstracto, no haberlo leído. Yo lo leí.

-¿Y por qué creés que pega tanto una novela como Crepúsculo y nadie lee otros libros literariamente más ambiciosos?
-Bueno, es un misterio para mi que las mismas chicas que suspiraban con Crepúsculo no hayan caído en masa sobre Cumbres Borrascosas de Emily Brönté o el Gran Gatsby, de Fitzgerald. Historias de amor malditas en la literatura está lleno.

-O también está el caso Cincuenta Sombras de Grey.
-Son fenómenos masivos de histeria. También en el rock pasa lo mismo. Que Justin Bieber se convierta en un genio de la música y que venda más que Ray Davies de los Kings… bueno, podés vivirlo como “ah, qué injusto que es el mundo”, pero siempre ha sido así. Que la gente que quiere leer Crepúsculo lo lea, pero que sea consciente de lo que se pierde. Que sepa que hay otras cosas. Si comparás los vampiros de Anne Rice de Entrevista con el vampiro con Crepúsculo…el primero es una obra maestra de la literatura.

historia argentina

-Una de las cosas interesantes del FILBA fueron los talleres. Los que fueron dados por norteamericanos estaban más apuntados al método de trabajo, a la materia de la escritura en sí, y los latinoamericanos más a la idea de la literatura, a la discusión. ¿Notás esta diferencia?
-Es que Estados Unidos tiene una tradición de workshops y de enseñanza de cómo narrar que en otros países no hay. Acá hay muchos talleres literarios pero es a un nivel más lírico poético romántico. Estados Unidos en cambio es un lugar en el que existe una carrera de escritor en el sentido de que publicás primero acá, después allá, después en el New Yorker, después sale una crítica en el New York Times… Está todo más instrumentalizado, y eso tiene su parte buena y su parte mala.

-¿Cuál es la mala?
-Que surgen tantos escritores que son todos parecidos. Cuentan la misma historia. Hay cierta uniformidad.

-Hace unos años decías que después de la infancia el único descubrimiento que le queda al ser humano es el sexo.
-Yo lo que decía es que hasta los 12 años te pasan todas las cosas que te van a pasar, que después con variaciones se van a repetir. Y generalmente el descubrimiento del sexo es la última de esa serie de novedades. Y bueno… después está la muerte.

-¿Y la paternidad? ¿No es una novedad posterior a la infancia?
-Sí, tenés razón… Bueno, pero es consecuencia del sexo. Es una versión loaded del sexo.

-Hace poco en una entrevista Alan Pauls dijo que no soportaba el lenguaje inclusivo y se armó un gran revuelo en redes. ¿Qué opinás?
-No tengo opinión. Quiero decir: nunca pensé en el tema. Y me niego a pensar para dar una respuesta. Tengo 55 años. Hay un momento en que te das cuenta de que la vida es breve y empezás a pensar que además la capacidad de pensamiento y de las neuronas también es breve, y en cualquier momento podés desarrollar una enfermedad degenerativa.

-No querés ocupar tu cabeza con temas que no elegís.
-A mi me parece bien que el lenguaje inclusivo le preocupe a alguien que fue machista y se está dando cuenta y dice: bueno, de este modo estoy pagando mis culpas. Pero yo jamás fui machista. Y me acuerdo de muchas mujeres enojándose cuando uno decía poetisa en lugar de poeta. Pero realmente son cosas en las que no pienso.

-¿Cuando escuchás un discurso que empieza con “bienvenidos todes”, ¿qué pensás?
-Inmediatamente cuando surge este tipo de poética/polémica veo a los personajes femeninos en mis libros y veo que son muy sólidos e incluso heroicos en más de un sentido. Creo que nadie me podría acusar de no tener consideración por el insondable misterio de lo femenino, por llamarlo de algún modo.

-¿Cómo es tu método de escritura?
-No tengo método. Escribo todos los días porque tengo que mandar artículos y pagar las cuentas y tengo una fecha en la que entregar los libros. Entonces desarrollé una especie de disciplina. Trabajo en mi casa y está el ordenador prendido siempre. Lo que sí cambió es mi forma de escribir: antes tenía una idea de que venían todas las tramas bien formadas y ahora vienen como frases sueltas o como despachos telegráficos a los que yo tengo que encontrarle las partes faltantes. Es más divertido y es más difícil.

Rodrigo Fresán junto a Horacio Castellanos Moya y José María Brindisi en el Filba.
Rodrigo Fresán junto a Horacio Castellanos Moya y José María Brindisi en el Filba.

-¿A qué creés que debería dedicar su día a día un escritor?
-Tiene que escribir un poco para revalidar el título, para poder decir soy escritor antes de irse a dormir digamos, ¿no? Llevo 20 años con una mujer muy enamorado de ella, me la paso genial con mi hijo, me gusta ver alguna serie de televisión, me gusta ver películas, escuchar música… y aún así estoy siempre trabajando. Quiero decir: si te dedicás a escribir seriamente y ya tenés una cantidad de libros detrás sos escritor las 24 horas del día los 7 días de la semana. Hay una parte de tu cerebro que está como una app funcionando todo el tiempo, y después tenés el resto de tu vida.

-¿Es un buen oficio? ¿Le dirías a tu hijo: “dedicate a esto”?
-Ni sí ni no. Me parece que cada vez es más difícil y además estamos viviendo un momento de fin de ciclo. Hay mucho pirateo, hay una cantidad de cosas que antes no existían. No creo que vaya a ser escritor de todos modos.

-¿Esta idea de estar las 24 horas siendo escritor no te arruina un poco la vida?
-Hay una anécdota que yo siempre la cito. En una entrevista que le hicieron no hace mucho a Ringo Star le preguntaron cómo es ser un beatle. Y Ringo se lo quedó mirando al periodista y le preguntó: ¿cómo es no ser un beatle? Dice que nunca tuvo conciencia de otra cosa. ¿Cómo es ser panadero? ¿Cómo es no ser escritor? Si existiera un botón que si yo lo apretara dejaría de ser escritor durante cuatro meses, yo lo apretaría. Funcionaría como una especie de desintoxicación para no pensar todo en términos literarios. Dejar de pensar: “esto me sirve”… Porque hay un momento en que todo te sirve. Buena parte del trabajo del escritor no pasa por que se te ocurran cosas sino por saber cuáles son las que te sirven.

-Saber cuáles son las buenas…
-Las que te sirven. Porque hay veces que las buenas no te sirven tampoco. Hay que saber tirar gente por la borda.

-¿Cuál es tu visión política del país?
-En este momento podés decir: “hizo un gesto abriendo sus manos y sonrió con una mezcla de tristeza y sorna“… No sé la verdad. Yo escribí un libro que se llamó Historia Argentina. ¿Viste cuando piden caridad y algunos dicen “yo ya dí”?… Bueno, ¡yo ya dí!

-El famoso granito de arena.
-No sé, no es una preocupación mía la Argentina. Y nunca fui un escritor comprometido con la realidad que sienta que mis libros puedan llegar a iluminar algún costado de lo que es la Argentina. Desde un punto de vista es fascinante y a veces es extenuante. Está esta cosa de siempre volver a empezar, el ritornelo. Por eso digo que el cuento es el género rey en el país, porque no hay largas distancias nunca. Y del mismo modo hay varios Maradona, hay varios Perón… No hay un largo aliento novelístico sino un breve gemido cuentístico constante.

-¿Llevás un diario?
-No. He llevado diarios muy puntuales por encargo. Escribí un diario breve sobre no poder leer Rayuela, cosa que sigo sin poder hacer. Sobre una mudanza de mi biblioteca en Barcelona.

-¿Qué estás leyendo?
-Estoy releyendo mucho a Nabokov. En este momento estoy leyendo el último libro de cuentos de Deborah Eisenberg, que es una escritora norteamericana que me gusta mucho. Estoy leyendo a Suetonio también.

-¿Leés contemporáneos?
-Sí, en esta visita me compré varios libros. Empecé a leer La Comemadre de Roque Larraquy, me entusiasma bastante. Me gustó mucho el libro de Maga Etchebarne, Los mejores días. Me gustó mucho el libro de Juan Ignacio Boido, El último joven, que salió hace unos años ya por Seix Barral.

-Por último, ¿qué opinás de las últimas publicaciones de los libros póstumos de Roberto Bolaño? ¿Los leíste? Hablo de Sepulcros de Vaqueros y El espíritu de la Ciencia Ficción por ejemplo.
-Sí, los sigo leyendo todos. Soy de los que piensan qué bueno que hay algo más para leer de Bolaño, porque es un escritor de un calibre tal que siempre hay algo que te va a gustar aunque no te parezca lo mejor. Entre las cosas que se publicaron póstumas hubo algunas que me encantaron y me he sentido muy afortunado de haber podido leerlas.

-No estás en contra de que la familia publique todo lo que encuentra en sus cajones.
-No. Además Roberto estuvo muy enfermo diez años y todo el tiempo sabía que tenía una especie de espada de Damocles encima. Quiero decir: tuvo mucho tiempo y oportunidades para destruir todo lo que no le interesaba que se publicase. Si lo conservaba en cajones por algo sería. Y además es beneficio para su familia, para sus hijos… Quiero decir, con este tipo de cosas póstumas es muy sencillo: si no estás de acuerdo no lo leas. Pero no prohíbas que exista eso para gente que sí lo leería.

Cultura | 24 de octubre de 2018

Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.

Son de Córdoba, tienen una combi, y quieren llevar el cine a todo el país

El proyecto se llama La Combi y fue creado por Cristian Balestro y Agustín Truccone. Ya realizaron más de 40 proyecciones en Córdoba y se preparan para llevar el proyecto al resto de las provincias. Quieren pasar un año en la ruta proyectando cine en distintos pueblos que no tienen sala.

Algo del orden del destino fue el primer paso. Los cordobeses Cristian Balestro y Agustín Truccone estaban de vacaciones en Cachi, Salta. Era una tarde tranquila, el comienzo de una noche silenciosa. Agarraron el equipo de cine con el que viajaban y proyectaron una película en el paredón de una capilla. Eso solo fue el primer paso: estar en Cachi y querer ver una película.

Lo que siguió les indicó el camino. “Se acercaron unos niños y tímidamente nos preguntaron si podían quedarse a verla, y los invitamos con total confianza”, cuenta Cristian. Vieron juntos la película, o más que la película, una serie de cortos animados. Al día siguiente los chicos volvieron a pasar por ahí, ya no de casualidad sino para preguntarles qué iban a pasar ese día.

¿Y qué iban a pasar ese día? No lo sabían porque no lo habían pensado. Sin embargo, los citaron a una hora como si estuviera todo previsto. Esa misma noche aparecerían no solo los chicos sino también sus padres, sus abuelos, vecinos… Una pequeña comunidad que con empanadas, pan y mates improvisaron una especie de picnic alrededor de la camioneta. Pasaron Esperando la Carroza y, con la troupe de Mamá Cora haciendo reír al pueblo, entendieron lo que tenían que hacer: “nos dimos cuenta de que debíamos hacer todo lo posible para llevar el cine a aquellas localidades que no cuentan con sala o a espacios no convencionales”.

Entonces surgió el proyecto La Combi. ¿Protagonistas? Cristian Balestro, Agustín Truccone y ella: una combi hippie Volkswagen modelo ‘86, tal como la definen sus dueños.

Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.
Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.

“Todo comenzó con las ganas de viajar y de hacer un aporte para estar un poco mejor como sociedad. La idea de viajar en una Combi siempre estuvo presente, y ante todo la idea de conocer nuestro país. Primero pensamos en llevar la propuesta de biblioteca móvil pero luego de la experiencia en Cachi supimos cuál era nuestro objetivo para un proyecto social”, explica Cristian, que en esta primera etapa del proyecto ya recorrió escuelas, hogares de ancianos y centro culturales de distintas poblaciones de Córdoba. Muchas de esas experiencias las cuentan en su web.

Estuvieron en El Diquecito, Río Ceballos, La quebrada, Unquillo, Villa Allende, Coronel Baigorria, Alcira Gigena, Río cuarto, Alpa corral, Achiras y La Carolina el Potosí. Aunque recién están en la prueba piloto, ya realizaron más de 40 proyecciones en tres meses, a las que asistieron más de 1300 personas.

“Cada presentación, cada proyección tiene su anécdota. Viajar en una Combi trae consigo innumerables historias. En los hogares de ancianos luego de la película ahora pasamos también clip musicales de la época de nuestros abuelos, y siempre hay quienes salen a bailar, inclusive en sillas de ruedas. Y como muestra de agradecimiento uno se va del lugar con besos y abrazos de casi la mayoría de los abuelos”, cuentra Cristian, que igual que Agustín renunció a su trabajo para dedicarse a este proyecto.

Su plan es salir de Córdoba y recorrer todo el país, armando un plan de ruta de acuerdo a los pedidos que reciban de los distintos poblados. Para esto, lo único que piden es difusión para poder llegar a más lugares posibles, y apoyo para achicar al mínimo los gastos, dado que se autofinancian. “Solo requerimos abastecimiento de energía eléctrica para los equipos y tal vez alguna colaboración para alivianar nuestros gastos”, explica Cristian. Si querés ayudarlos podés hacerlo acá o ponerte en contacto con ellos.

Contactalos

La solución del Estado

El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) tiene un proyecto parecido que cumplió este año dos décadas de vida. Se trata del programa Cine Móvil, que lleva películas a lugares recónditos del país. El sistema es parecido: una camioneta, un chofer y un proyectorista viajan con el equipamiento (pantalla, proyector, parlantes), a distintos pueblos.

Para que sea realmente federal, el INCAA entregó dos camionetas con equipamiento completo a cada provincia, y es justamente la provincia quien decide el calendario de proyecciones.

Al día de hoy hay 24 camionetas en funcionamiento en todo el país. En cada función proyectan películas y documentales nacionales. Los chicos de La Combi se pusieron en contacto con el INCAA, que les envió cincuenta películas en DVD. Como el espacio de carga es limitado, tuvieron que digitalizar las películas para poder tenerlas y proyectarlas.

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El catálogo de La Combi  tiene 400 títulos entre películas y documentales. Qué proyectar en cada función se elige en conjunto con la institución donde va a suceder la proyección. “Hemos presentado películas en centros de atención terapéutica donde niños con multidiscapacidades pudieron disfrutarlas. En una pequeña población serrana al sur de Córdoba llegamos para los festejos de los 80 años de la fundación y estuvo todo el pueblo con sus reposeras. Muchos chicos nos han dicho, luego de ser la primera vez que veían una película proyectada, que querían estudiar cine. Nos preguntan cómo deben hacer y si es factible. Es todo muy gratificante”, cuenta Cristian desde Unquillo. Entonces, al tiempo que agradece la difusión, le hacemos una última pregunta:

-¿Qué le pasa a la gente que asiste a sus proyecciones?
-Cuando armamos los equipos, las caras de asombros de los niños al ver que de un aparato sale una imagen es indescriptible. En los hogares de ancianos nos suelen decir que la última vez que fueron al cine fue hace más de 15 años. Y ahí siempre comienzan relatos de anécdotas y chistes y uno queda sensibilizado. Esto nos hizo entender que además de un arte, el cine es una herramienta de transformación social en toda su amplitud.

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Cultura | 16 de octubre de 2018

Basado en Hechos Reales: se presentó la programación de la gran fiesta del periodismo

La segunda edición del festival dedicado al periodismo narrativo, la crónica y la no ficción se realizará el 1, 2 y 3 de noviembre en el CCK. Habrá invitados nacionales e internacionales que darán charlas y talleres. La biógrafa de Malala Yousafzai será una de las estrellas.

Qué pasó. Se presentó la segunda edición del Festival Basado en Hechos Reales, que reúne en 3 días a lo mejor del periodismo narrativo y la no ficción. Será el 1, 2 y 3 de noviembre en el CCK, con entrada gratuita y una amplia agenda de actividades. Habrá invitados nacionales y grandes figuras del periodismo mundial.

Entre charlas, talleres, muestras de fotos y proyección de documentales, habrá más de 35 actividades que se pueden ver en la programación completa.

Por qué es importante. Organizado de manera autogestiva por periodistas y gestores culturales, es el primer festival argentino dedicado a uno de los géneros que, en términos de mercado editorial, más está creciendo en nuestro país y en el mundo. El año pasado asistieron a la primera edición más de dos mil personas, entre periodistas y público general.

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Quienes vienen. Habrá 10 invitados internacionales. La británica Christina Lamb, conocida por su biografía de Malala Yousafzai, Yo soy Malala, que fue luego llevada al cine. El italiano Doménico Quirico, periodista especialista en Medio Oriente (estuvo secuestrado por grupos terroristas en Siria durante cinco meses). La peruana Nelly Luna Amancio (fundadora de Ojo Público y parte de la investigación de los Panamá Papers).

También vendrá el español Agus Morales (director de la revista 5W, donde se publicó el texto ganador del último Premio Gabo) y los periodistas Camila Segura (Clombia), Carlos Manuel Álvarez (Cuba), Marcela Turati (México) y Sacha Batthyany (Suiza).

Los participantes de nuestro país. En total en el festival participan más de 50 periodistas. Algunos de ellos son Hernán Casciari, Betina González, Ana Wajszczuk, Julián Gorodischer, María O’Donnell, Carolina Reymúndez, Alejandro Wall, Paula Varsavsky, Sonia Budassi, Alejandro Seselovsky, Horacio Convertini, Pablo Plotkin y Luciana Peker. Además, en representación de nuestro medio, dará una charla Lucía Wei He, una de las periodistas de Red/Acción.

Qué otras actividades habrá. Habrá una librería especializada en No Ficción (muchos de los libros de los autores internacionales y nacionales se podrán conseguir allí); y una muestra de fotos organizada por el colectivo de fotógrafos Nano Festival. Además, se proyectarán documentales curados por Sergio Wolf.

Todas las mañanas habrá talleres gratuitos sobre técnicas narrativas para podcasts, periodismo de viajes, periodismo deportivo, técnicas de autogestión para medios y mucho más. Quienes estén interesados en los talleres deben inscribirse previamente en basadoenhechosreales.com.ar/talleres

Quiénes lo organizan. Es un festival autogestionado por periodistas y gestores culturales. Entre ellos están Cecilia González, Silvina Heguy, Luciana Mantero, Victoria Rodríguez Lacrouts, Víctor Malumián y Ana Prieto.

Los organizadores del #BaRH ??@vmalumian, Victoria Rodríguez Lacrouts, @lumantero, @anaprieto, @ceciazul y @SilvinaHeguy pic.twitter.com/f9cDrZfjIH

— BaHR (@FestivalBaHR) 16 de octubre de 2018

Dónde puedo informarme más. Haciendo click acá.

Cultura | 12 de octubre de 2018

Cirque du Soleil creará un espectáculo sobre Messi

Lio Messi tendrá su propio espectáculo del Cirque du Soleil. Se estrenará el 10 de octubre en Barcelona y luego hará un tour mundial en 2020. Según el comunicado oficial de prensa, “se inspirará en el increíble talento y los logros de esta leyenda del fútbol, que encarna el espíritu y los valores únicos de su deporte”.

“Me parece increíble y a la vez una locura que el Cirque du Soleil cree un espectáculo basado en mi vida, mi pasión, mi deporte”, dijo Messi. “Cirque du Soleil es uno de los shows favoritos de nuestra familia”.

El Cirque du Soleil viene de reestrenar “Séptimo día”, su homenaje a Soda Stereo, en el Luna Park. La compañía parece vivir la vida trashumante de un circo clásico, pero en realidad es el circo más convocante del planeta y tiene ahora 20 tours en unas 120 ciudades. A lo largo de un año, presenta más de 6.000 funciones frente a 9 millones de espectadores. También hubo espectáculos de homenaje a a los Beatles, Elvis Presley y Michael Jackson.

“Estamos encantados de trabajar con semejante leyenda viva”, dijo Jonathan Tétrault, presidente y director de operaciones del Cirque du Soleil. “Estamos convencidos de que dar vida al legado de Messi en el escenario emocionará a las audiencias y hablará con todos los fanáticos del fútbol. Tenemos la oportunidad de trascender el deporte y presentarlo de una forma totalmente nueva para inspirar al mundo”.

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El show está producido en conjunto con PopArt Music y Sony Music. “Es un orgullo para PopArt Music participar en este proyecto junto con el Cirque du Soleil y Leo Messi”, dijo Sergio Lavié, cofundador de PopArt Music. “Además estoy seguro que este show batirá todos los récords, de igual manera que Messi lo hace en el fútbol”.

Cultura | 12 de octubre de 2018

Guía para que los fanáticos de la literatura no se pierdan nada del FILBA

Comenzó el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. Qué autores nacionales e internacionales hay para conocer, qué charlas serán imperdibles y dónde hay que estar para no perderse nada (¡y menos la fiesta!). Mapa para aprovechar uno de los fines de semana más literarios del año.

1. Lo que ya sucedió

La crónica comienza con Anne Carson parada en un escenario. Botas texanas, sobretodo negro, camisa blanca y corbata roja. Pelo entrecano. Anteojos tan a lo Anne Carson. En el centro del escenario, la escultura de un busto griego. Y ella, poeta canadiense, 68 años, recurrente candidata al Nobel de literatura, lee fragmentos de obra propia y obra de la poetisa griega Safo.

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Es, a todas luces, uno de esos eventos invendibles a una multitud en octubre del 2018. Pero es, también, uno de esos actos que pondrían a llorar a cualquier multitud. Y no son pocos, de todas formas, quienes la miran. Son -somos- cerca de trescientas personas.

Es tan solo una de las imágenes que se recogen de lo que ya pasó en la edición número 10 del FILBA (Festival Internacional de Literatura). ¿Por qué la recogemos? ¿Por qué vale la pena rescatarla? Por una militancia sencilla que se puede definir diciendo porque sí.

El festival comenzó el miércoles con una inauguración a puro manifiesto de la mano de Catherine Millet, siguió la entrega simbólica del Premio Nobel de Literatura a Jorge Luis Borges y después sí, comenzó la gran programación, la cual es absolutamente gratuita. ¿Qué de todo lo resta por suceder no hay que perderse? Siga por acá abajo:

2. ¡Lo que sucede hoy! 

Esta es una foto de la programación completa con las actividades que más me llaman la atención marcadas. Por supuesto, es caprichoso (y está en el piso de mi casa, por si alguien se lo pregunta). Sin interferencias, también pueden chequearse todas los eventos en este link.

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No dan los tiempos para ver todo lo que vamos a recomendar. Si hubiera leído esta nota hoy viernes bien temprano le hubiera recomendado asistir al taller de poesía de Raúl Zurita, a las 11 hs en el Centro Cultural de la Ciencia, pero esta nota no salió tan temprano (¡su autor estaba en el taller de poesía de Zurita!).

El próximo imperdible es a las 18.30 en el auditorio del mismo lugar (Godoy Cruz 2270). La poeta Anne Carson dialogará sobre el amor con el escritor David Leavitt. Será una charla moderada por Eugenia Zicavo.

Un ratito antes en otra sala en el mismo lugar el mejicano Fabio Morábito conversará con Samanta Schweblin y Carolina Sanín sobre los vínculos. A las 18 hs en la Sala 1. Pero si permite una opinión: múdese al auditorio 18.30.

Después, a las 20hs en el CCK, llegará probablemente uno de los eventos más convocantes del Festival: Julieta Venegas dará una especie de recital de poesía junto al poeta porteño Mariano Blatt. Las entradas figuran agotadas pero… Uno nunca sabe.

Pedro Rey, Damián Tabarovsky y Valérie Mréjen leyeron un intercambio epistolar.
Pedro Rey, Damián Tabarovsky y Valérie Mréjen leyeron un intercambio epistolar.

3. Lo que sigue el fin de semana.

El sábado las actividades se mudan al Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415) y comienzan a las 11 de la mañana. Fernando Savater dará una charla en el auditorio sobre la filosofía como género literario, mientras que David Leavitt dará una clase abierta en la biblioteca del museo. Repito, por si algún distraído no repara en los énfasis menores: “mientras que David Leavitt dará una clase abierta en la biblioteca del museo”. Es uno de los escritores norteamericanos más interesantes de su generación (la nacida en los sesenta) y aunque tiene cupos limitados, quienes logren presenciarla deben saberse afortunados.

Las actividades siguen todo el sábado. Estará nuevamente Anne Carson, Raúl Zurita conversando con Martín Kohan y Eugenia Almeida; el salvadoreño Horacio Castellanos Moya en diálogo con Rodrigo Fresán y Valérie Mréjen.

A las 18.30 en el auditorio sucederá una entrevista llamada La redención del infierno. Más allá de la grandilocuencia, si hay algún fanático de la literatura de excesos, vale la pena. Es una charla de Pablo Plotkin con nada menos que Irvine Welsh (el autor escocés de Trainspotting, entre otros). Hablarán sobre cómo es escribir personajes crudos como por ejemplo aquel que encarnó Ewan Mcregor en la película basada en su novela.

De ahí, si el espíritu de Welsh lo contagia, puede seguir a la fiesta del Filba donde el mismo escritor será el DJ. Será en Niceto a partir de las 00 hs.

En Buenos Aires la fiesta termina el domingo (sigue en Montevideo y Santiago de Chile). Prudentes, y dados que la fiesta de Welsh promete, las actividades empiezan a las 16 horas con una charla entre Simonetta Agnello Hornby, Horacio Castellanos Moya y Fikry El Azzouzi.

Llos libros de los autores que están de visita en el FILBA, en venta en las sedes.
Los libros de los autores que están de visita en el FILBA, en venta en las sedes.


A las 18 horas en la Biblioteca del Malba, Carlos Busqued conversará con Maria Sonia Cristoff y Ah Yi, moderados por Silvina Friera. Dado la fobia de Busqued a aparecer en lugares públicos, es una buena oportunidad para escuchar al autor de Magnetizado y Bajo este sol tremendo.

Además, tanto sábado como domingo habrá música en la plaza junto al Malba y se venderán los libros de los autores que pasaron por el festival. Al fin y al cabo, todo se trata de una excusa para terminar leyendo autores nuevos. Nada de malo en eso. ¡Que vivan las excusas!

Cultura | 11 de octubre de 2018

Catherine Millet en el FILBA: “Desde hace más de un siglo, las mujeres se empeñan en hacer surgir la parte oculta de la historia”

El Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires arrancó con este fuerte discurso inaugural de la escritora francesa sobre el feminismo, el #MeToo y el lugar de las mujeres en el arte y la literatura. Acá, el discurso completo y el video de la apertura.

La escritora y curadora de arte francesa fue la encargada del discurso inaugural del FILBA. En los diez años de historia del Festival, es la tercera mujer en dar el discurso de apertura. Antes, ya lo hicieron Sylvia Molloy y María Moreno. Millet habló sobre el lugar de la mujer en el arte y en la historia, hizo una crítica al movimiento #MeToo y explicó su visión del feminismo. Acá, la transcripción del discurso, con sus fragmentos más polémicos resaltados.

“Todos los que saben algo de psicoanálisis, que han leído al Dr. Freud y quizá también al Dr. Lacan (¡y me parece que son muchos en la Argentina!), o quienes tan solo han oído hablar de ellos, habrán entendido a qué alude mi título. La famosa aseveración de Jacques Lacan “La mujer no existe” significa, por supuesto, que se oponía a la idea de una esencia de la femineidad: las mujeres existen cada una en su singularidad y son irreductibles unas a otras. Esta idea se opone a la del “eterno femenino” promovida por el Romanticismo, así como a la búsqueda de la mujer ideal a la que se dedicaban algunos de sus contemporáneos surrealistas. Pensemos en el mito de la musa en André Breton, por ejemplo.

Lacan propone esta idea a comienzos de los años ’70, en pleno período de efervescencia de los movimientos feministas.

Hace poco, vimos surgir un nuevo feminismo. Y, paradójicamente, este neofeminismo hace renacer un vocabulario viejo: en él aparece mucho,  por ejemplo, la “sororidad”. La sororidad significa la unión necesaria de mujeres entre sí, una solidaridad que se apoyaría en una misma condición. En enero pasado, algunas amigas y yo escribimos una solicitada con el título “Las mujeres liberan otra palabra”, para criticar los excesos del movimiento #Metoo. Cuando se publicó en el diario Le Monde, acompañada por cientos de firmas, entre las que estaba la de la actriz Catherine Deneuve, se nos acusó de haber traicionado esa sororidad. Además, me enteré más tarde de que nuestro texto había suscitado encendidos debates en el seno de la redacción del diario y que algunas jóvenes periodistas en particular se habían opuesto a que fuera publicado. Aunque el movimiento #Metoo tenía como lema “la palabra de las mujeres por fin liberada”, algunas, paradójicamente, quisieron prohibirnos la palabra a nosotras, es decir, censurarnos…

El concepto de sororidad es, en mi opinión, muy problemático. Más allá de que yo pueda experimentar tanta solidaridad y compasión por un hombre que sufre como por una mujer, esa palabra está demasiado ligada al vocabulario religioso para que pueda apropiármela.

En la Edad Media, esta palabra se usaba para las comunidades religiosas femeninas. Además,  decimos siempre “hermana” cuando nos dirigimos a una monja (en francés, tenemos incluso la expresión “buena hermana”; pero no estoy segura de que todas las “hermanas” del neofeminismo sean siempre “buenas”…).

Catherine Millet en la apertura del Filba, en el Malba.

Hoy, en Europa, son sobre todo los musulmanes practicantes los que se dirigen unos a otros utilizando las palabras “hermano” y “hermana”, para marcar su pertenencia a una misma religión. Se trata, lamentablemente, de la expresión de un comunitarismo.

Por último, mi reserva también tiene que ver con que una gran parte de lo que la mujeres han conquistado en nuestras sociedades a partir de los movimientos feministas pioneros de fines del siglo XIX está relacionado con lo que algunas expresaron de modo absolutamente personal, singular, sin preocuparse por saber si reflejaban una imagen de la mujer que representaría a todas las mujeres. Desde luego que el derecho al voto se conquistó gracias a la militancia de aquellas a las que llamaron sufragistas y que desfilaron multitudinariamente por las calles. Pero otras libertades, que pertenecen a la esfera de lo íntimo, como la libertad sexual y la libertad de tener hijos o no, fueron reivindicadas por mujeres que se expresaron o actuaron en nombre propio: en 1971, en Francia, 343 mujeres, algunas famosas (Catherine Deneuve entre ellas), otras no tanto, tuvieron la valentía de declarar públicamente que habían abortado en forma clandestina, porque aún estaba prohibido por la ley (por lo tanto, se expusieron a procesos penales). Habían firmado una solicitada que hoy se conoce con el nombre de Manifiesto de las 343 zorras. La ley sobre la despenalización del aborto se sancionó cuatro años más tarde y esa ley le debe mucho a la lucha de una mujer, la entonces ministra de salud Simone Veil, que en esa ocasión tuvo que soportar los peores ataques y los peores insultos, incluso en el recinto de la Asamblea Nacional.

Voy más lejos: una parte muy importante de la producción de las mujeres en el terreno del arte y de la literatura revela, expone, describe, experiencias absolutamente singulares, sus propias vidas, su intimidad, y todo ello en forma directa. ¡Y qué le vamos a hacer si ahora me contradigo y hago una concesión a una suerte de “especificidad femenina” que exige, quizá, el momento de nuestra historia! Desde hace ya más de un siglo, las mujeres se empeñan en hacer surgir la parte oculta de esta historia. La cultura, en su gran mayoría (¡pero tampoco exclusivamente!) moldeada por obras producidas por los hombres, no representa a las mujeres más que a través de los ojos de esos hombres. (Aquí hay, sin embargo, que rendir homenaje a algunos –pienso en particular en James Joyce y D. H. Lawrence– que, con una agudeza extraordinaria, supieron transcribir los deseos y una sensibilidad de las mujeres). Sin embargo, son sobre todo mujeres, claro, las que se encargaron de decir o mostrar cómo era de verdad esa parte oculta, desde su punto de vista. La tarea es inmensa. Ellas no terminaron aún de sacar a la luz esa parte sustraída a la experiencia y a la memoria de la humanidad, ni terminaron de ponerse al día con el arte y la literatura.

En 1966, durante una conferencia, Simone de Beauvoir señalaba que la mayoría de los manuscritos que le enviaban para pedir su opinión o su ayuda eran autobiografías. Y precisaba: “Las mujeres cuentan sobre todo sus vidas”. ¡Lo menos que podemos decir es que nunca fue desmentida! En efecto, las mujeres narran sobre todo sus vidas. En Francia, sobre todo, donde lo que denominamos “autoficción” ha tenido un desarrollo importante. Hay que reconocerlo: frente al lugar común que querría que las mujeres tuvieran más pudor que los hombres, esas mujeres revelan aspectos extremadamente íntimos de sus vidas en libros, películas, fotos, pinturas… Y hablando de generalidades, lo hacen muy a menudo con gran atención al detalle, con un realismo que puede ser radical. Es una mujer, Marguerite Duras, la que escribió un libro titulado simplemente La vida material, libro en el que habla con mucha franqueza de su alcoholismo… Esta atención a lo real, a la cruda verdad, se explica quizá por la amplitud de la tarea: no había tiempo para pasar por los símbolos o las metáforas. Beauvoir misma produjo una obra autobiográfica inmensa, comenzando por sus Memorias, cuyo primer tomo apareció en 1958. Esas Memorias están escritas de una manera extremadamente escrupulosa; sin preocuparse por idealizar, la autora no filtra nada ni de su entorno ni de ella misma.

En simultáneo con los movimientos feministas, la literatura femenina tuvo el  impulso que conocemos en el pasaje del siglo XIX al XX. Poetas y novelistas se inscribieron en la historia literaria. Más allá de Simone de Beauvoir, muchas mujeres eligieron los géneros literarios de las memorias o del diario íntimo, de la autobiografía o, incluso, como ya señalé, de la autoficción, para confrontar a los lectores con una  realidad a la que, hasta entonces, habían sido poco expuestos. A veces se ha señalado que los amores sáficos fueron evocados más discretamente que la homosexualidad masculina (salvo quizá por Colette, que ofreció un panorama importante en Lo puro y lo impuro). Sin embargo, Violette Leduc, a la que Simone de Beauvoir apoyó mucho, nos ha dejado grandes libros sobre el amor lésbico y, en un género literario más experimental, hay que citar también a Monique Wittig. Se abordaron otras experiencias propias de las mujeres, más tabú todavía,  a veces más dolorosas, incluso dramáticas: la del incesto (Anaïs Nin, Christine Angot), la del aborto (Anaïs Nin, de nuevo), la de la prostitución narrada por fin por quienes la practican (Albertine Sarrazin, Griselidis Réal, Nelly Arcan, Virginie Despentes), la pérdida de un hijo (Camille Laurens, Laure Adler).

Y no limitaré mis ejemplos al dominio literario: ¿quién se atrevió a pintar un aborto espontáneo antes de Frida Kahlo? Respecto de Marlène Dumas, ella representó a mujeres masturbándose, a mujeres embarazadas desnudas…

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Por último, ¿no había un tema aun más reprimido que todos estos: el de la insatisfacción sexual de las mujeres? Lean textos eróticos, la mayoría escritos por hombres: ¡el héroe siempre tiene el poder de llevar a su compañera al séptimo cielo! O si eso no ocurre, es porque la mujer es frígida. En La ingenua libertina, Colette ofreció otro testimonio: a veces es largo y difícil para una mujer alcanzar el placer, encontrar a un hombre que sepa proporcionárselo…

Me gustaría ahora mostrarles una imagen. Se trata de un cuadro de Paula Rego, un tríptico titulado Aborto, de hecho.  Pertenece a una serie realizada por la artista en 1998. Paula Rego es una portuguesa que vive en Londres. Ese año, se organizó un referéndum en Portugal para saber si la interrupción voluntaria del embarazo debía ser autorizada o no. Una mayoría muy estrecha votó en contra. No les voy a describir a ustedes la inmensa decepción que causó esa ocasión fallida (la ley fue finalmente sancionada en 2007). La obra de Paula Rego nos hace comprender toda la soledad de la mujer obligada a abortar en forma clandestina. Pero quisiera, en especial, llamar la atención sobre la mirada de esta mujer. A pesar del dolor que se lee en los rasgos de su rostro, de la posición humillante en la que se encuentra, nos mira directo a los ojos, casi provocativa, desafiando a los que quisieron prohibirle lo que está por hacer. Víctima de la ley que no le permite abortar en condiciones sanitarias y morales correctas, esta mujer toma las riendas de su destino. Paula Rego ha producido varias obras, pinturas y dibujos sobre este tema. Todas las mujeres representadas son diferentes, muy individualizadas; se las muestra en posiciones más o menos dolorosas, pero cuando les vemos los ojos, aunque la expresión varíe un poco, todas tienen esa mirada directa. La artista ha dicho que se inspiró en su propia experiencia y en la de mujeres que ha conocido, y declaró asumir plenamente el naturalismo de sus obras. La lucha por el derecho al aborto es una lucha colectiva, pero a la elección de abortar cada una la vive -y diré incluso cada uno, porque, después de todo, hay hombres que sostienen a la mujer en esta circunstancia- de forma absolutamente singular.

Un hombre, el gran historiador Robert Hughes, ha destacado que Paula Rego fue la primera pintora de la historia en abordar este tema. Agregó que ella no tenía ninguna intención de mostrar a las mujeres obligadas al aborto clandestino “como criaturas patéticas o víctimas. Tuvieron que hacer una elección demasiado dura, pero libre desde un punto de vista existencial. Ningún sacerdote ni ningún político pudo imponerles lo que ellos querían”. El historiador puntualizaba: “No hay ninguna amargura, tampoco acusación o perdón en la forma en que nos miran, sino más bien triunfo”.

Hughes concluía que esas obras eran las obras políticas mejor logradas de las últimas décadas, porque “rechazando la ‘teoría’, insisten en el hecho de que, en toda argumentación moral, la experiencia siempre debe imponerse”. Y lo que llamamos experiencia es propio de cada individuo.

Regreso ahora a Simone de Beauvoir, otra figura ejemplar de mujer libre. Disculpas por expresarme así: tengo mucha simpatía por Simone de Beauvoir; menos por la militante de figura austera y de declaraciones a menudo categóricas, que por la mujer y por los escritos que la reflejan. Beauvoir es infinitamente más compleja que la figura a la que los movimientos feministas a veces la han reducido. Así, la publicación de la correspondencia con su amante Nelson Algren reveló a la enamorada, a la enamorada sumisa ante la incertidumbre de los sentimientos. En esa correspondencia vemos que fue una lectora del seductor más empedernido de toda la historia, Giacomo Casanova. ¡Ella recomienda su lectura! ¿Acaso no le escribe a Algren: “¿Conoces a Casanova? Un tipo que sabía hacer el amor -por lo menos así lo afirmaba-, pero no por ello menospreciaba a las mujeres”? Ahora bien, hay que tener en mente ―esto me parece importante― que el comienzo de la aventura con Nelson Algren es contemporáneo con la concepción de El segundo sexo. Dicho de otro modo, la que militaba para que se reconociera la igualdad de los hombres y las mujeres, la que rechazaba la dependencia legal y económica que la sociedad todavía imponía a las mujeres, aceptaba al mismo tiempo someterse a su deseo por un hombre. Tal era su libertad de mujer en relación a la de la militante. Y libre fue al final de su relación: cuando Algren la conmina a elegir entre Jean-Paul Sartre y él, a pesar de lo que le costó, ella privilegió su relación con Sartre.

Podría dar otros ejemplos de la manera desacomplejada en que concebía la sexualidad, como el ensayo que le dedica en 1959 a la  sex symbol por excelencia, Brigitte Bardot. ¿Qué elogia en Bardot? Justamente su libertad, su desprecio por las convenciones, el hecho de lograr “ser ella misma” en el seno del arte supremo del simulacro, el cine, y en el corazón del medio más artificial, el de la prensa del escándalo. (Destaco al pasar que una de las mejores películas de Bardot, realizada por Louis Malle,  Una vida privada, está directamente calcada de la vida de la estrella, de quien se puede decir que interpreta un papel autobiográfico). Beauvoir no se incomoda por los prejuicios “feministas” según los cuales Bardot reuniría en su imagen todos los clisés que los hombres esperarían de las mujeres. Bardot encarna dos mitos contradictorios inventados por los hombres, que fueron muy explotados en la literatura de comienzos del siglo xx: la mujer fatal y la mujer niña. Bardot se los apropia para jugar con los hombres. Bajo la apariencia de la presa, ella es una predadora (basta tratar de listar sus maridos y amantes…).

Foto: Catherine Gugelmann / AFP

Foto: Catherine Gugelmann / AFP

“La mujer no nace, se hace”. Luego de haberme apoyado en el pensamiento de Simone de Beauvoir, quiero ahora desviarme, o quizá desviarme de la interpretación más general. Desde luego, se comprende que la potencia del ostracismo social con que se chocaban las mujeres en Europa en los años que siguieron a la segunda Guerra Mundial, haya requerido de parte de la escritora esta fórmula provocadora. Sin embargo, no estoy segura de que ella hubiera seguido por completo a los y las que hoy, aplicando la teoría de género en su versión más extrema, llegan a negar las diferencias biológicas. Pero quisiera sobre todo comentar el “se hace”. Desde luego, la educación, la organización de la sociedad, las tradiciones y los atavismos que perduran, los lugares comunes vehiculizados por los medios, el habitus, influyen en una parte muy grande de nuestra formación, sobre todo, en la forma en la que cada uno de nosotros elabora su femineidad, o su masculinidad, o una identidad situada entre esos dos polos.

Pero, justamente, se trata de una elaboración, de una construcción de la personalidad. Si los órganos sexuales son un don de la naturaleza sobre el que no podemos intervenir mucho (la ciencia todavía no ha descubierto la posibilidad de hacer que un macho transexual tenga hijos), disponemos de libre arbitrio en la forma en que nos afirmamos en tanto mujeres, en tanto hombres. Heterosexual, homosexual, bisexual, transgénero, etc. Si el sexo que nos es dado por nacimiento es una fatalidad, lo que “se hace” a continuación, lo que hacemos en una negociación –si puedo decirlo– con los determinismos sociales y educativos, quizá en la lucha contra esos determinismos, es parte de nuestra responsabilidad. El “se hace” no implica una fatalidad, sino una responsabilidad. Por lo tanto, no hay “sororidad” que valga. Las mujeres del mundo occidental no comparten todas los mismos deseos ni la misma condición, lo que también es válido en el interior de un país.

Afirmo, por ejemplo, que no es exacto pretender que Francia, por hablar del país que conozco mejor, es en su conjunto una sociedad patriarcal. La situación de las mujeres es diferente según el medio al que pertenecen: urbano, rural, laico, religioso, musulmán, etc.… Sin embargo, en tanto una mujer haya elegido su condición tan libremente como sea posible, debe ser respetada. Está la que encuentra un equilibrio en su rol de madre y esposa, la que lo encuentra en el nomadismo sexual y el placer de la seducción, la que lo encuentra en la militancia política o feminista.

Así, no tengo ninguna razón para sentirme “hermana” de una actriz de cine que a esta altura, a instancias de Asia Argento, toma conciencia de que ha sido víctima de abuso sexual por parte del productor de cine Harvey Weinstein, ni de una periodista que acusa públicamente a un colega de haberle pellizcado el culo en el pasillo. Yo también, durante mi carrera, he estado frente a hombres de poder y a hombres groseros. Mi reacción no fue la misma que la de ellas. Tengo derecho a decirlo. Además, a las imprudentes que siguieron al productor de cine a su habitación de hotel, les reprocho que no hayan tenido en cuenta la suerte de vivir en un país en el que tienen garantizadas muchas otras libertades fundamentales, de las que está privada la mayor parte del resto de la humanidad.

De nuevo Beauvoir. La autora de lo que estamos de acuerdo en denominar un libro de culto del feminismo, no solo leía a Casanova, no solo se interesaba por Brigitte Bardot, sino que también escribió uno de los estudios más sutiles sobre el marqués de Sade. La obra y la vida del marqués le dieron la oportunidad de reflexionar sobre la imposibilidad “de conciliar a los individuos en el seno de [lo que ella denomina] su inmanencia”.

La Revolución Francesa lo soñó: todos los hombres debían ser iguales ante la Nación, mezclados en un mismo estado de hombre-ciudadano, disponiendo de los mismos derechos. El proyecto fracasó convirtiéndose en una de las empresas más asesinas de la historia de Francia: el Terror. Por más aristócrata que fuera, Sade simpatizó con ciertos ideales de la Revolución. Trató de unirse, pero fue excluido, ¡porque le reprocharon su “moderación”! En efecto, Sade condenaba la pena de muerte, la guillotina que los instigadores del Terror hacían funcionar sin parar. Él mismo escapó por poco, pero lo enviaron (¡una vez más!) a prisión. He aquí la enseñanza de Simone de Beauvoir: “Al individuo que no acepta renegar de su singularidad, la sociedad lo repudia. Pero si elegimos no reconocer en cada sujeto la trascendencia que lo une concretamente a sus semejantes, terminaremos por alienarlos a todos bajo nuevos ídolos […], sacrificaremos la libertad de cada uno en pro de los logros colectivos. La prisión, la guillotina, serán las consecuencias de esta renuncia. La fraternidad mentirosa se alcanza a través de los crímenes”.

Por suerte, no estamos allí. Haber “traicionado” a la sororidad que quería imponer el neofeminismo no nos ha llevado al cadalso a las autoras y firmantes de la solicitada en la que participé. Pero a falta de cortarnos la cabeza, a algunas les habría gustado cortarnos la lengua. Torrentes de insultos intentaron cristalizarnos en la imagen de mujeres altivas, indiferentes a las dificultades y desgracias de otras.

Entre los reproches que nos hicieron, estaba, obviamente, el de ser “privilegiadas” porque éramos intelectuales, escritoras, artistas. Pero así como acabo de tratar de explicárselo a ustedes, correspondía a nuestro rol de escritoras o artistas expresarnos a título personal, a partir de la experiencia que cada una de nosotras se ha forjado a lo largo de la vida, de mujer, de amante, para algunas de nosotras de madre… Y que, al expresarnos así, íbamos al encuentro de cada mujer –o de cada hombre– en particular, para que cada una, cada uno, confrontara sus propias convicciones con las nuestras.

¡Hay demasiados discursos políticos, estrategias de comunicación y mensajes publicitarios que se dirigen a nosotras como grupo, o incluso como masa! En cambio, el arte, la literatura, ofrecen la posibilidad del reencuentro con un ser singular en la soledad de su escritura con otro ser singular en la soledad de su lectura o de su contemplación. Cualesquiera sean las causas a las que adherimos o defendemos, no nos privemos de estos tête-a-tête.


* Traducción de Mónica Herrero

Cultura | 10 de octubre de 2018

Las escritoras contra el techo de cristal: las mujeres lideran la ventas de libros

De los 10 títulos de ficción más vendidos de la semana, los siete primeros son de autoras mujeres. Cinco de ellas además son argentinas. Qué libros son, cuánto valen y de qué tratan, en esta nota. Además, cuatro escritoras representarán al país en la Feria del Libro de Frankfurt.

¿Qué pasó? Cada semana la cadena de librerías Yenny El Ateneo publica su ranking con los diez libros más vendidos según la categoría. El dato no solo responde qué se está vendiendo, sino también qué está queriendo leer la gente (no siempre son la misma cosa). Y a juzgar por los resultados de la última semana, la gente está queriendo leer mujeres. Es que en la categoría Ficción, de los 10 libros más vendidos, 8 son de autoras mujeres (que ocupan los primeros siete puestos del ranking). Y no solo eso: las primeras 5 son argentinas.

La tendencia no acaba ahí. Este año la Cancillería invitó a cuatro escritoras nacionales a la Feria del Libro de Frankfurt para que participen de paneles, rondas de negocios con editoriales y demás actividades. Las elegidas fueron Carla Maliandi, Gabriela Cabezón Cámara, Vera Giaconi y Ariana Harwicz. Es la Feria editorial más importante del mundo y tiene una particularidad: está orientada 100% a la venta de derechos, traducciones y acuerdos internacionales. Allí podría comenzar una avanzada de nuestras escritoras hacia el mundo.

¿Quiénes lideran la lista de libros más vendidos? La primera en el ranking es Florencia Bonelli con Aquí hay dragones, la primera entrega de la saga de La Diana, una mujer que pelea en los noventa en la guerra de los Balcanes y entre medio se enamora. Para Bonelli, el podio no es un lugar extraño: solo en la Argentina ya lleva vendidos más de 3 millones de ejemplares. Dato no menor: su libro sale $799.

Top10

Segunda está Claudia Piñeiro con Quién no, donde reúne todos sus cuentos y textos breves. Ahora sí, y como dicen los chicos (?), “es todo lo que está bien”. Doble mérito, en una industria que solo ve unicornios en las novelas, Claudia logra ser de las más vendidas con un libro de relatos. Sale $499.

Puesto número 3 para la cordobesa Viviana Rivero con Zafiros en la piel. Otra vez el cuento vuelve a escena: 12 relatos alrededor del tema universal por excelencia, el amor. Quien guste, $439. El cuarto lugar es una buena noticia para los amantes de la literatura en general y de la nueva narrativa argentina en particular. El libro es Kentukis y la autora Samanta Schweblin. Es una novela atravesada por el costado más inquietante de la tecnología y sale $499.

Quinto puesto para Florencia Etcheves y su nuevo policial, Errantes ($450). Fue ella, además, una de las primeras en festejar la presencia de mujeres en el ranking semanal (lleva dentro, por supuesto, su costado periodístico). Lo hizo con este tuit:

Ranking Yenny. Las primeras 7 más vendidas de ficción somos mujeres. Qué felicidad. pic.twitter.com/6mGAcaqWJw

— ?Florencia? (@fetcheves) 8 de octubre de 2018

¿Quiénes completan el ranking? Los siguientes puestos son para la española María Dueñas (Las hijas de capitán), la canadiense Margaret Atwood (con El cuento de la criada), el brasileño Paulo Coelho (Hippie), los suecos Hans Rosenfeldt y Michael Hjorth (Castigos Justificados), y la nicaraguense Giaconda Belli (con Las fiebres de la memoria).

La otra lista. Algo parecido hace Cúspide, que presenta una vez cada siete días los 100 libros más vendidos. La diferencia es que no los separa por categoría. Dado que la medición es distinta, los resultados lógicamente no son los mismos, pero no están tan lejos. Aquí una imagen con los 14 libros más vendidos de esta semana, 9 de ellos de autoras mujeres.

Libros14
Cultura | 9 de octubre de 2018

En tiempos del #MeToo la literatura empieza a repensar la masculinidad

El escritor chileno Rafael Gumucio visitó la Argentina para presentar El galán imperfecto, su última novela. En ella reflexiona sobre la sexualidad y explora la relación de los hombres con su cuerpo. Aunque se define como feminista, aclara: “tengo problemas con todos los movimientos que quieran mejorar al ser humano”.


Rafael Gumucio es un tipo generoso cuando da entrevistas. Al contrario de esos personajes que se esconden, astutos, en respuestas elusivas, Gumucio siempre da más de lo que uno espera. Es que para algunos escritores como él las entrevistas son una forma paralela de la literatura.

Nació en 1970 en Santiago de Chile en una familia política de izquierda. Tras la caída de Allende por el golpe de estado de Pinochet en 1973, se fue a vivir a Francia. Conoció, aunque sin darse cuenta, la vida en el exilio. Allí convivió con su abuela, Marta Rivas González, profesora de la Universidad de la Sorbona, que fue quien lo introdujo en el mundo de la literatura.

Luego volvió a Chile ya convertido en un muchacho ilustrado, tímido y sin amigos, y ahí comenzó su conversión a escritor. Halló lugar entre los intelectuales de The Clinic, una de la revistas literaria más interesantes de Chile, y con el tiempo terminó frecuentando a Nicanor Parra, el gran poeta -antipoeta- chileno.

Publicó, entre tanto, artículos, reseñas, prólogos, un libro sobre su abuela y varias novelas: Comedia Nupcial, La deuda, Milagro en Haití y ahora El galán imperfecto (Literatura Random House), para cuya presentación visitó Buenos Aires y charló con RED/ACCIÓN.

En esta novela Gumucio trata un tema tan sencillo como incómodo: la relación de un hombre con su pene. Es allí donde aparece ese primer diagnóstico: el médico le dice al paciente que su cuerpo rechaza a su miembro, que no es una cosa metafísica sino más bien médica, por lo cual debe someterlo a una pequeña intervención. Antonio, el personaje “escindido” (por decirlo de algún modo), comienza entonces un monólogo delirante.

Foto: Andrés Figueroa.
Foto: Andrés Figueroa.


-¿Qué es, en términos literarios o metafóricos, que un cuerpo rechace a su pene? ¿Qué es ese muro de Berlín que dice el personaje que hay entre ellos?
-Fue un diagnóstico que me dio a mi una vez un doctor. Y me pareció tan espectacular que dije: esto tengo que escribirlo. Era justamente lo que venía hablando con el psicólogo durante muchísimos años: que de repente la presencia del pene para el hombre es una sorpresa. Y mucho del horror y del humor de la cultura se basa en tratar de entender la llegada de este señor que todo lo cambia y todo lo pide, que a veces se transforma en un amigo o en un enemigo.

-No hay mucha exploración en la literatura sobre la relación del hombre con su pene desde una mirada honesta. Pareciera ser eso que muchas veces determina si somos o no hombres. O al menos nos han hecho creer esa farsa.
-Se supone que uno tiene control sobre él y que uno es dueño, que es un instrumento de poder. De exploración, de penetración… pero no es del todo así. Yo creo más bien que cuando uno penetra lo hace en cierto punto para perder ese pene, para no verlo. Claudio Bertone, un gran poeta chileno, dice que es una espada que está enterrada en nosotros. Que nos está atravesando. No sé… esta versión victoriosa del pene como instrumento de dominación seguro que existe, pero no me tocó a mí.

-¿Qué te tocó a vos?
-Yo pienso que el pene tiene algo esencial: estar antes de las cosas, antes de las personas, tenemos una especie de adelantado. Como esos conquistadores españoles que mandaban dos o tres soldados en avanzada. Sí, el pene es una avanzada ante la realidad.

-Arrancamos el día con un pene por delante…
-Exacto. Que te dice: hace frío, hace calor; la gente te quiere, no te quiere… Es una especie de espía. Y eso sí constituye una forma de aproximarse al mundo, pero es más bien una forma cuidadosa. Es una forma de fragilidad.

galan-imperfecto

-¿Es hora de tener una nueva literatura de la masculinidad, más madura?
-Sí, yo lo pensé así pero no me resultó porque la novela está llena de mujeres al final. Hay solo un hombre metido entre ellas. La gran base del personaje y una de sus magias es que no tiene amigos hombres. Y un hombre sin amigos no es un hombre.

-¿Por qué?
-Porque con amigos todo tiene una solución más simple. Yo creo que los hombres son como los lobos: solos no sirven para nada. Necesitan trabajar en manada, en grupos. Y a mí me pasó con el sexo. Yo viví la adolescencia muy solo y muchas cosas que eran muy simples no las comprendía porque me faltó alguien que me dijera. No me interesaban los demás chicos, me parecían todos unos imbéciles. No tenía amigos porque creía que no entendían nada.

-¿Hablabas más con mujeres?
-Tampoco entendía a las mujeres porque con ellas hablaba pero eran conversaciones entre individuos. De un individuo a otro individuo. Y el sexo no es así. Yo pensaba que era eso: el encuentro de dos individuos, de dos particularidades, de dos personas… pero no.

-¿Y qué es?
-Es una función tribal. El amor sí que es individual, pero el sexo no. El sexo es tribal, el sexo es política. Argentina o Chile decidiendo cuánta gente van a tener, cuánta población. Y ahí se mete todo el mundo, y legislan.

-¿Seguiste el debate que hubo en nuestro país al respecto del aborto?
-Sí, claro. Tiene que ver con eso. Es una pelea muy interesante de dar. Pero es cierto que el sexo no es una elección individual.

-Se suele decir que el sexo es algo más animal que tribal.
-Es que toda nuestra cultura está orientada a establecer fronteras, y eso significa población o no población. Cualquier debate que se instrumentalice en este asunto es falso. La iglesia católica no prohíbe el aborto por una razón moral, sino por una razón de números. Necesitan tener fieles para mantener su poder. ¿Por qué a otras religiones no les importa? Porque tienen fieles ricos. Pocos pero ricos. Y así es todo. Los debates son muy falsos. Le ponemos sentimiento, moral o ética cuando es otra cosa. Por eso el pueblo judío me parece muy sabio al establecer la circuncisión como rito de paso, como diciendo: tu cuerpo es tuyo pero tu pene no, tu pene es de nosotros. Es decir, de la tribu. Y cada vez que quieras usar tu pene vas a recordar que eres uno de nosotros. Los católicos en cambio hemos establecido una circuncisión mental.

-¿Vos estás circuncidado?
-Sí, pero no por judío.

-Por compromiso con tu obra.
-Es que el libro nació de esa experiencia más bien. El sexo es el lugar donde nosotros nos expandimos hacia el mundo, por eso es tan problemático y tan complejo.

-¿Cómo te llevás con el movimiento de mujeres? Hubo una fuerte polémica en Chile por una opinión tuya.
-Hubo un malentendido. Si tu lees mis novelas verás que no pueden ser más feministas. Mis libros en general son feministas porque me interesa, me importa, me convocan las mujeres. Quizás por eso tengo problemas. Bah… en realidad tengo problemas con cualquier movimiento que quiera mejorar a los seres humanos en general. Que quiera arreglarlos.

-¿Por qué?
-Porque creo que el ser humano es inmejorable. A mi me gusta cómo es, con todos sus defectos y sus problemas. Me parece que mejorar nuestros comportamientos, nuestras leyes, nuestras injusticias, está muy bien. ¿Pero un movimiento que quiera mejorar al ser humano todo…? La idea de la evolución me parece muy peligrosa. Y por supuesto lo primero que se cargan es el humor y la literatura, es lo primero que queda afuera.

-Hay ciertos temas para los que pareciera que está clausurado el humor.
-Es que el humor te va a recordar siempre que no eres tan bueno, o tan santo… El humor está siempre para ensuciar tu récord. Por eso digo que cualquier persona que se dedique al humor no puede estar a favor de nada revolucionario. Básicamente el Che Guevara fue el hombre más carente de humor de la historia de la humanidad. Si hubiera tenido sentido del humor estaría vivo. Castro tenía un poco más de humor… por eso gobernó.

-La tuya es una novela muy llena de humor, por otro lado.
-Siempre se ha esperado mucho que yo escribiera algo cómico. Y ésta, más allá de tener un lado serio y un lado patético, es absolutamente cómica.

-¿No es ése el rol social de los escritores, si es que hubiera uno? Hacer que la sociedad deje de escandalizarse con ciertos temas por medio de escandalizarla primero en la literatura.
-Es que yo creo que los libros no escandalizan a nadie porque ya nadie los lee. Mi novela es una novela muy escandalizadora pero tiene una característica: hay sexo pero no hay sexualidad. Hay un pene que no funciona nomás.

-¿Hablando del humor: por qué una biografía sobre Nicanor Parra?
-Él se acercó a un grupo de personas en el que yo estaba. Nunca entendí por qué hasta ahora: fue  justamente por el humor. Era esa visión desacralizadora. Él también creía que mejorar a los seres humanos era una barbaridad. Tuvo todo tipo de problemas con la izquierda por esa misma razón. Conocerlo fue conocer un pedazo de historia, un pedazo de país. Y pensé que después de todo era la mejor manera de explicarme en qué país vivía y con qué país me quedo, porque Nicanor es el Chile que yo más rescato.

El libro de Gumucio sobre Parra se publicó este año en Chile. Foto: UDP.
El libro de Gumucio sobre Parra se publicó este año en Chile. Foto: UDP.


-¿Representa en algo a Chile Nicanor?
-Sí, en todo. En un país que lleva 200 años, él vivió 104… Eso es ineludible. Y su hermana fue la cantora popular por excelencia, hoy estamos en una fiesta patria en Chile y todas las canciones son de la Violeta Parra…

-Sin embargo, para el mundo Chile todavía es más Neruda que Parra, ¿o no?
-No. Neruda es un poeta argentino.

-¿Por qué?
-Porque es grande, oceánico, gigantesco. Argentina habría merecido tener a Neruda. Lo tuvo a Borges, que es un poeta chileno. Fue una inversión. Pero yo creo que Chile a sido siempre mucho más Nicanor Parra que Neruda. Neruda es algo que nos queda grande. A mí me gusta mucho pero no tiene nada que ver con nuestra visión de las cosas.

-¿Cómo fue la relación con Nicanor?
-Iba una vez cada un par de meses a su casa. Todo mi entorno empezó a girar alrededor de Nicanor. Era un macho alfa que construyó un imperio. Además hay escritores que te ayudan a leer a otros escritores. Yo a la poesía la leo desde Parra.Y me di cuenta después de conocerlo de que es algo que hacía incluso desde antes.

-¿Cómo viviste su resurgimiento, quizás a partir de su longevidad?
-Cuando fueron sus cien años y el país se llenó de afiches y homenajes yo pensé: pucha, este viejo lo logró, consiguió que el país fuera Parriano. Y esa odisea cuento un poco en mi libro. Un verano fui a visitarlo muy seguido y quedé alucinado, porque sus shows de conocimiento y lucidez no eran esporádicos, eran todos los días. Era un tipo que vivía en su obra, y su obra no era su poesía, era esa lucidez, esa manera de generar tareas que te dejaban pensando todo el tiempo.

Cultura | 21 de septiembre de 2018

Cuando la radio une a tres generaciones

Un experimento del Laboratorio Sonoro de la licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario busca rescatar las experiencias de la vida cotidiana de una generación que creció al lado de la radio.

Hay un libro que no solo se lee sino también que se escucha.

No porque posea un cedé, ni porque tenga una versión digital en podcast, ni disco, ni casete. Simplemente porque está escrito con las voces de la gente. Y, escribir como habla la gente es escribir con tonos, colores, ritmos, repeticiones. Ese libro se llama ¿Qué pasa que no está encendida la radio, qué pasa? y forma parte de un experimento de Laboratorio Sonoro de la licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario. La idea es sencilla pero innovadora: un grupo de estudiantes dirigidos por las profesoras Andrea Calamari y María Clara López, entrevistaron a sus abuelos procurando rescatar de la memoria las vivencias de una generación al lado de la radio. Pero el libro no solo se trata de la radio. El libro es un signo de los tiempos, los cambios y la vida cotidiana. Un libro como bitácora del pasado. Como faro de un futuro en el presente.

La radio puede ser una excusa. O es esa botella que se arroja al mar para recupera un diálogo generacional. Son voces del pasado en tiempo presente donde se repasa la historia del primer gran medio de comunicación de masas. Es un recorrido histórico desde las vivencias cotidianas a través de las palabras que quedaron grabadas en la conciencia colectiva. Palabras que se emitieron desde ese aparato mágico en el que había voces que llovían desde el cielo.

Rita y Martín dialogan.

—Contame cómo era la radio cuando vos eras chica…

—De lo que yo más me acuerdo es que las radios funcionaban a batería, a acumulador. Y poníamos la radio pero la radio no funcionaba todo el día porque había que guardar carga.

En la página 186, se reproduce uno de los tantos diálogos entre los jóvenes estudiantes de Comunicación y sus abuelos. El libro, de un refinado diseño, intercalan las entrevistas con frases de teóricos de la comunicación, novelistas, publicidades e hitos históricos.

Martín vive en la localidad de Funes. Cuando terminó la presentación del libro le llevó un ejemplar del libro a su abuela Rita Lirusso. Rita no contuvo sus lágrimas, será porque el libro la transportó a través de las ondas radiales, a esos años de infancia. En el casete 54, está la entrevista.

. . . . .

Son las veinte y veinticinco,
hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad

—Lo de Eva Perón nos impactó. Eso nos impactó porque lo vi llorando a mi papá, que me conmovió (…) Porque viste cómo hicieron que a la hora que murió ella ponían música así especial…

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Las autoras del libro, en diálogo con RED/ACCIÓN, también rememoran sus propios hitos durante sus infancias. Clara López, oriunda de Junín, Buenos Aires, recuerda cuando escuchaban Los cebollitas madrugadores, a la mañana bien temprano en LT20 Radio Junín. “Íbamos los cinco en el Renault 12 blanco: manejaba mi papá y nos llevaba a los tres al colegio y a mi mamá al trabajo en la farmacia. Él iba a trabajar al hospital Ferroviario, que ya no existe más. Como era la más chica iba sentada atrás, en el medio de mis dos hermanos y me acuerdo ver el frente de la radio en el tablero, con dos perillas y el dial manual. Podría cantar la canción de memoria: ‘cebollitas, cebollitas, me encanta jugar’”.  

Andrea Calamari recuerda que en su familia el único que escuchaba la radio era su papá cuando estaba en la carpintería. Ella iba a sacarle punta a los lápices con el formón o a jugar con viruta y aserrín. “Entonces escuchaba fragmentos de radio, algunos tangos, las voces verdes y sucias de la AM siempre amenazada por la mala sintonía. No sé si alguna vez supe lo que decían o eran sonidos nada más, sin portar ningún tipo de significado. Los domingos a la mañana me despertaba siempre el sonido del ‘top’ para los autos de Turismo Carretera y lo que más me acuerdo es el odio que llegué a sentir por la radio cuando los domingos a la mañana eran después de un sábado de trasnoche”.

“Las entrevistas no fueron pensadas para formar parte de una investigación o un libro, eso fue una cosa posterior, fruto de los encuentros”, agrega Calamari, también directora del proyecto académico Escuchar las prácticas. Pero cuando se remontan al inicio, se sitúan en el año 1997, en un salón de la bautizada Siberia –así se denomina a la Ciudad Universitaria de Rosario por el frío casi polar durante los inviernos, y por la lejanía del casco céntrico de la ciudad-.

En aquel encuentro hubo algunos interrogantes que sirvieron como un motor: ¿Cómo se hacía radio en los comienzos? ¿Cómo se escuchaba?

—¿Saben en qué época comenzaron las primeras transmisiones radiales?

Silencio.

—Alguna idea… ¿más o menos en qué época?

Un alumno se arriesga y, a media voz, dice: “En la Edad Media”.

. . . . .

Desde aquel encuentro de hace dos décadas atrás, hoy muchos de esos interrogantes se encuentran en el libro. Reflexiones de la cátedra, voces, dudas y mucho diálogo entre generaciones. El libro no propone un recorrido histórico cronológico, sino que el orden es a partir de las experiencias, los recuerdos y la vida cotidiana.

No es un manual, es un libro vivo, plagado de voces.

Venga del aire o del sol
del vino de la cerveza
cualquier dolor de cabeza, don Juan
lo quita con un Geniol.
Hágame usted caso a mí
Y calmará su dolor
podrá volver al pic-nic con tomar
tan sólo medio Geniol.

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La presentación del libro se realizó en el Centro de expresiones Contemporáneas de Rosario, a metros del río Paraná. Más de cien personas siguieron las instancias de una presentación singular en donde los conductores del evento salieron a escena con una vestimenta a tono con la década de los treinta y, el editor Nicolás Manzi, acompañó entonando las publicidades que más recordaron los entrevistados.

Gabriel Bisang – LOCUTOR 1: Aquí nos encontramos celebrando una vez más, y como es costumbre en estas latitudes, la majestuosa conmemoración de la semana de la radio, al cumplirse el nonagésimo octavo aniversario de aquella épica transmisión de los locos de la azotea, que diera origen a la radiodifusión en nuestro país

Gabriel Levin – LOCUTOR 2: Ya vibra en notas vigorosas la música levantadora. Se siente en el ambiente una fiesta de alas. Los mil caminos del aire van a poblarse de voces enérgicas y cordiales, voces que se encuentran reunidas en un prodigio literario que hoy estamos presentando a todos ustedes.

. . . . .

Ya en la adolescencia, Clara recuerda a FM Kiss. “Besos y canciones, era el slogan”. De 14 a 15 había un programa que era para pedir canciones y dedicarlas, en una época sin redes sociales, la radio era la mensajera de los piropos. “Era el horario de la siesta y por eso yo podía usar el teléfono sin que mis viejos se enteren. Nos dedicábamos temas entre amigos, entre varias chicas le dedicábamos al mismo chico que nos gustaba -y con el que nunca habíamos hablado porque era él iba al secundario- y ese era la mejor hora para grabar los temas, porque aprovechábamos el momento de la dedicatoria para poner REC”.

La escritora oriunda de Junín, describe con perfección el radiograbador Casio, con casetera, reproductor de discos compactos y radio, de color gris y con una figura “de bochita”. Dice que lo compró a 133 pesos en una casa de electrodomésticos reconocida a nivel nacional. López no se olvida del precio, porque cuando terminó de devolverles el dinero en cuotas a sus padres, la casa de electrodomésticos se fundió y cerró la sucursal de Junín. Los recuerdos son más persistentes que algunas inversiones.

Cuando Calamari llegó a Rosario a estudiar, escuchaba la FM de LT3 que pasaba música de moda todo el día y ella se sentía feliz porque hasta entonces la música había sido un bien escaso en su vida. También escuchaba un programa de humor que pasaban a la noche, cree que en Radio Rivadavia, con ficciones, aunque no se acuerda el nombre, ni los conductores. “Creo que yo no sería una buena entrevistada para nuestro libro”, se ríe.

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. . . . .

“Antes, en la radio, todo tenía que estas perfectamente escrito”, dice el entrevistado Abel Estrada. La entrevistadora es María Victoria Echeverría. Abel habla de los músicos en vivo e ironiza: “la vieja que tocaba el arpa era una harpía”. Abel cuenta que su papá era un periodista y que él fue quién le consiguió el primer trabajo a Javier Portales en Rosario.

Abel, se anima, y canta los jingles de la época:

Yo tengo trajecito para este verano
que es requetefresquito,es requeteliviano,
yo tengo trajecito que Angelini me vendió
yo tengo el trajecito para el requetecalor.

Es requetefresquito,
es requeteliviano,
es requetefresquito que Angelini me vendió
es requetefresquito para el requetecalor.

Luisina Viviani, que entrevistó a su abuela Quica, son de Gualeguay, Entre Ríos, y no pudieron llegar hasta la presentación del libro. Los recuerdos viajan entre las publicidades de Odol y Glostora. “Cuando pusieron un parlante en las esquinas de Gualeguay, salíamos a propósito a hacer los mandados para escuchar la radio en la calle”. Luisina no puede creer que la radio se escuchara en los parlantes callejeros. “Si había viento sur, se escuchaba desde más lejos”, se ríe, Quica.

“A Andrea la conocí como docente, fui su alumna en Audiocreativa y en el taller de tesis. Después fui ayudante de cátedra, y me dirigió la tesina. Me acuerdo cuando di la primera clase de mi ayudantía y la sensación de aprender todo de nuevo al trabajar con ella”, recuerda Clara. “Hay frases suyas de las que me fui apropiando con el tiempo y que determinan, de alguna manera, mi manera de pensar lo que hago: ‘las ciencias sociales son literatura’, ‘la comunicación es una excepción’”, cita Clara a su exprofesora y ahora colega y coescritora. Y, tal vez, en esa mixtura de ciencias sociales, literatura y comunicación, está la verdadera génesis del libro.

Un libro que está encendido. Y que no necesita ni bateria, ni corriente eléctrica para que funcione. Un libro hecho de voces que resuenan en la memoria como recuerdos. O como herencia. Un capital intangible en el colectivo de una sociedad que bailó, se informó, lloró, se emocionó y se abrazó con las voces de ese aparato mágico que nos hizo cómplices de una historia sin comienzo. Y sin final.

Fotos: Archivo Fotográfico Museo de la Ciudad “Wladimir Mikielievich” – Magalí Drivet

Cultura | 20 de septiembre de 2018

Barcelona’s Argentinian forward Lionel Messi (C) celebrates with Barcelona’s Uruguayan forward Luis Suarez (L) and Barcelona’s Chilean midfielder Arturo Vidal after scoring his third goal during the UEFA Champions’ League group B football match FC Barcelona against PSV Eindhoven at the Camp Nou stadium in Barcelona on September 18, 2018. / AFP PHOTO / LLUIS GENE

Detrás del “modelo Barça” hay mucha ciencia

Es una filosofía única, combinada con un excelente entrenamiento y una ciencia deportiva de vanguardia, que implica una comprensión más compleja de lo que hace funcionar a los futbolistas.

El FC Barcelona es uno de los clubes de fútbol de mayor éxito de todos los tiempos. Una de las claves de sus triunfos reside en una filosofía única y en los métodos de preparación diseñados por sus diversos entrenadores, desde las primeras etapas formativas hasta las categorías superiores.

Por primera vez, nuestra nueva investigación puede proporcionar información acerca de la metodología de los entrenamientos y ayudar a descifrar la fórmula mágica, que podría estar estrechamente asociada a las teorías del entrenador Paco Seirul·lo y su relación con la ciencia del deporte de vanguardia.

La investigación fue llevada a cabo por tres miembros del departamento de Rendimiento Deportivo del club: Andrés Martín García, Antonio Gómez Díaz y Francesc Cos Morera. Yo fui invitado a participar como consultor, junto a David Casamichana, de la Universidad Europea del Atlántico.

Utilizamos tecnología de rastreo de última generación durante la temporada 2015-16 para monitorizar el esfuerzo físico de los jugadores tanto en los entrenamientos como en los partidos. La metodología empleada cada día de entrenamiento fue detallada meticulosamente para ilustrar cómo los jugadores estaban preparados para encarar el partido siguiente, y para extraer información que explicara por qué este método funciona tan bien.

Los hallazgos fueron reveladores porque nos mostraron que los jugadores siempre están listos, tanto física como técnica y tácticamente, para afrontar un nuevo partido y, además, son capaces de mantener esas constantes durante toda la temporada.

Tres o cuatro días antes de un partido, el “modelo Barça” requiere que los futbolistas se ejerciten físicamente con la máxima intensidad mediante una combinación de sesiones de gimnasio y de campo. Las sesiones al aire libre se componen de juegos y ejercicios de entrenamiento posicional en varias zonas del campo.

Esto significa que todos los entrenamientos incluyeron ejercicios con un enfoque combinado, es decir, físico, técnico y táctico. Algunos clubes todavía utilizan mucha preparación física basada en la carrera, pero el “modelo Barça” se centra específicamente en ejercicios físico-tácticos que imitan elementos clave del juego y simulan ciertas situaciones con las que tendrán de lidiar los jugadores en un partido.

Cómo mantenerse frescos

Y dado que el modelo del Barça combina todos los aspectos del entrenamiento, el tiempo dedicado a estas sesiones fue diez minutos inferior al que destinan otros clubes de élite. Puede parecer poco tiempo, pero a lo largo de una temporada no lo es. La fórmula permite mantenerse frescos a los jugadores del Barça.

Uno o dos días antes de un partido, el sistema se centra principalmente en la preparación técnica y táctica utilizando secuencias de pases y de control de la pelota, un juego posicional con un número reducido de futbolistas por equipo y jugadas a balón parado.

Algunas métricas, como la distancia, manteniendo una alta intensidad, que recorre un jugador durante el entrenamiento y el número de aceleraciones, se fueron reduciendo a medida que se acercaba el partido, debido a una estrategia especial basada en rebajar el ejercicio los días previos a una competición importante. De este modo, los entrenadores estaban propiciando la relajación física, mientras perfeccionaban la preparación táctica y técnica de los jugadores para asegurar que afrontaran los partidos en forma y con la mente despejada.

Dos grupos de entrenamiento

Otro elemento clave que reveló nuestra investigación fue que el Barça trabaja con jugadores que no tienen gran presencia en las alineaciones, para mantenerlos en forma. En el modelo se prevé que los jugadores entrenen los días posteriores a un partido. Estas sesiones consistieron en dividir el equipo en dos grupos. El primero, que contaba con jugadores que habían completado más de 60 minutos de partido, realizó actividades de baja intensidad combinadas con ejercicios para ayudar a la recuperación.

Por su parte, los futbolistas que habían jugado menos de 60 minutos y necesitaban “completar” su agudeza física y táctica participaron en un circuito técnico y táctico basado en ejercicios que se completan uno tras otro, seguido de un intenso simulacro de posicionamiento y un juego de poca intensidad. Este entrenamiento adicional, que proporcionó el estímulo adecuado para mantener la capacidad física de los jugadores, es una herramienta importante para asegurar que los jugadores suplentes estén listos para saltar al campo en cualquier momento.

Parece que el modelo pretende variar la carga física y táctica que se aplica a todos los jugadores durante la semana para lograr que su rendimiento permanezca en el nivel más alto a lo largo de la temporada, incluyendo aquellos que apenas tienen minutos de juego.

En definitiva, ¿cuál es el “estilo Barça”? No todo es tiki-taka y ejercicios de pases a un solo toque, sino una filosofía única, combinada con un excelente entrenamiento y una ciencia deportiva de vanguardia, que implica una comprensión más compleja de lo que hace funcionar a los futbolistas.

La táctica es clave, al igual que el descanso y la recuperación de los jugadores. Por supuesto, muchos clubes de élite harán su propia lectura de este estudio. Pero nuestra investigación proporciona una visión única de lo que ha permitido que uno de los clubes de fútbol más grandes de Europa sea lo que es.

Paul Bradley es académico en Alto Rendimiento Deportivo de la Universidad John Moores de Liverpool

Este artículo se basa en un trabajo de investigación con Andrés Martín García, el Dr. Antonio Gómez Díaz, el Dr. Francesc Cos Morera y el Dr. David Casamichana. El Dr. García (primer autor) es científico deportivo del FC Barcelona y presentó su trabajo en la 4ª Cumbre Anual de Análisis y Rendimiento del Fútbol en Praga en septiembre de 2018.

Foto: Lluis Gene – AFP

Cultura | 14 de septiembre de 2018

Cuatro ideas de Steven Pinker para convencernos de que el mundo está mejor que antes

El pensador canadiense, autor de “el mejor libro que he leído” según Bill Gates, estuvo en la Argentina invitado por el gobierno y dio una charla sobre por qué cree que es más lúcido ser optimista antes que pesimista en relación al estado del mundo.

Steven Pinker tiene una teoría polémica para exponer en un país en crisis. Las cosas van bien, dice. Las cosas van mejor y así seguirán yendo.

Es uno de los pensadores más importantes de norteamérica -nacido en Canadá, radicado en Estados Unidos-, autor de “el mejor libro que he leído nunca”, según Bill Gates, en referencia a Enlightenment Now. The case for Reason, Science, Humanism and Progress (En Defensa de la ilustración, Paidós), su último libro recientemente publicado en la Argentina.

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En su nuevo libro no cambia de eje: sigue sosteniendo su teoría del progreso y sonriéndole al mal tiempo como si fuera, en comparación con la historia, solo un soplo de viento.

Invitado por Argentina 2030 (un programa de Jefatura de Gabinete dirigido por Iván Petrella, que busca pensar políticas y analizar problemáticas a largo plazo), Pinker dio una charla abierta en el CCK y tuvo un encuentro privado con el presidente Macri y Marcos Peña. Además, 10 personas de distintas disciplinas tuvimos la oportunidad de reunirnos con él en Casa Rosada y plantearle algunas preguntas. En conclusión, acá van cuatro ideas con las cuales intentó convencernos de que el mundo está mejor que antes.

Steven Pinker junto a Iván Petrella, en la charla en el CCK.
Steven Pinker junto a Iván Petrella, en la charla en el CCK.


1. Todo tiempo pasado no fue mejor

“Tiroteos, desigualdad, polución, dictaduras, guerras o armas nucleares. Son algunas de las razones por las que el 2016 fue llamado el peor año de la historia. Hasta que el 2017 lo destronó. Los mismos que creen esto extrañan un mundo con menos polución, más seguro y menos desigual… Pero como señaló Franklin Adams: ‘nada es más responsable por los buenos viejos tiempos, que una mala memoria’”.

Así empieza su famosa charla TED, en la que plantea a través de 70 gráficos el porqué de su tesis. Según él, la idea de que en el pasado fuimos más felices es una construcción tergiversada no solo por nuestra mala memoria, sino por nuestro desconocimiento de los datos.

“Siempre tendremos una imagen mala si comparamos titulares catastróficos con imágenes idealizadas del pasado”, dice. Si bien sostiene su teoría libro tras libro con investigaciones, acá se puede ver un resumen de su pensamiento en 18 minutos.

2. Vemos los titulares, no los datos

¿Por qué a través de los años los datos muestran que la realidad mejoró, pero también muestran que la gente tiene cada vez más desánimo respecto de esa realidad?, le preguntó Daniel Molina en el encuentro privado de Casa Rosada.

–Hay algunos elementos de verdad en eso. La gente en general no mira los datos. Entonces, su ánimo no responde a los datos sino de los titulares. Hay una investigación reciente que arroja que mostrar gráficos hace que la gente cambie más de idea que una simple declaración verbal. Consideremos un ejemplo: hasta que no vi un gráfico mostrándome que desde 1946 hubo menos muertes por guerra, no lo creía. Lo mismo para la pobreza, para las horas de ocio…Entonces, el primer paso es empezar a mostrar esos gráficos.

Dicho esto, vayan algunos datos.

Razones para ser optimistas según Pinker

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Según él, aunque los datos muestran que el mundo está mejor, los medios muestran como si estuviera claramente peor. Además, explica Pinker, los medios cubren solo los lugares en los que pasan cosas malas, no aquellos en los que no pasa nada. “Nadie va a un lugar y dice: estamos acá, en un lugar que vive en paz hace cuarenta años”, argumenta. Entonces, el sistema de pesimismo se alimenta a sí mismo: generando notas negativas que después titulará de manera catastrófica.

3. Los intelectuales odian el progreso

“Mi teoría se explica con el progreso que ha alcanzado el mundo. Pero yo he descubierto que los intelectuales odian el progreso”, dirá el filósofo en su charla. Y agrega: “Ver que el progreso está sucediendo no es una cuestión de fe, es un hipótesis que debemos poner a prueba. Para ello debemos medir los siguientes tópicos: vida, salud, sustento, prosperidad, paz, libertad, seguridad, conocimiento, ocio y felicidad. Si vemos que han mejorado, eso es progreso”.

Pablo Marzocca, Valentín Muro, Iván Petrella y Steven Pinker en el Salón de los Científcos, en la Casa Rosada.


Pablo Marzocca, Valentín Muro, Iván Petrella y Steven Pinker en el Salón de los Científcos, en la Casa Rosada.

Valentín Muro, filósofo y periodista, fue uno de los jóvenes presentes en el encuentro. “Rescato una idea post revolución industrial, que es la idea de progreso vinculada al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Y no es ingenuo, no es un tecno-optimista salido de Sillicon Valley sino que plantea: si el camino que nos trajo hasta acá estuvo basado en decisiones racionales basadas en la evidencia, tenemos que ver cómo seguimos adelante del mismo modo”. 

Y agrega: “El principal atractivo de sus ideas es que, en este contexto, son inesperadas. Estamos mucho más expuestos a una visión mucho más pesimista del estado del mundo que optimista. En ese sentido, es importante marcar que su optimismo no se basa en ver el vaso medio lleno sino de estar mucho más informados y saber que en muchos aspectos estamos mejor que en otros momentos en la historia”.

4. Tenemos una imagen distorsionada de la realidad

Pinker dixit. “Tenemos una imagen distorsionada de la realidad, la vemos más negativa de lo que es, y eso sirve a los populismos. Donald Trump en particular tuvo una campaña distópica: dijo que no se podía caminar en la calle sin ser asesinados, que los chicos no aprenden nada en el colegio, que el desempleo estaba fuera de control… pero los datos indican que eso es falso, que el crimen está bajando, la educación mejorando y el desempleo achicándose. Pero como el centro y la izquierda se pusieron de acuerdo con que la situación era catastrófica, nadie opuso argumentos a lo que decía Trump”.

En su charla en el CCK ajustó gran parte de sus investigaciones a la situación de la Argentina. Y dijo:

  • “Durante los primeros años de la humanidad, la expectativa de vida no superaba los 30 años. Ahora, el promedio es 70 y en algunos países mucho más. El desarrollo del progreso fue desparejo, eso sí. Pero en este país, por ejemplo, la expectativa de vida asciende a los 75 años, apenas por debajo de Europa occidental”.
  • “La tasa de homicidios en Argentina es otro ítem a remarcar. Aunque no lo crean es la menor en América Latina y está bastante cercana a la que se lleva a cabo en los grandes países del mundo”
  • “En Argentina, el crecimiento del PBI, a lo largo de su historia, es muy complicado. Ha tenidos crecimientos rápidos y después caídas y estancamientos. El declive en Argentina, sin embargo, es menor al que se registró en Europa occidental. Supera la tasa de crecimiento en el resto de América Latina”

Sobre ello profundizamos en la charla en Casa Rosada.

–Nuestro presidente anunció hace poco que a fin de año crecerá la pobreza. ¿Cómo se mantiene la teoría del progreso en un contexto en que los datos muestran que estamos y estaremos peor?

–No queremos una forma de optimismo que sea contraria a la realidad. La creencia de que las cosas siempre mejorarán es tan irracional como creer que siempre pueden empeorar. Lo que necesitamos es antes que nada una toma de conciencia de los hechos y mi optimismo no se basa en ver el vaso medio lleno, sino en que la mayoría de la gente no está enterada de los hechos. Y también en el hecho de que sabemos que hay problemas para resolver, y sabemos cómo resolverlos. El futuro depende sobre todo de lo que hagamos ahora, y eso es una forma de optimismo.

Para Paula Salerno, lingüista que también estuvo presente en la charla, las ideas de Pinker son valiosas por las discusiones que se pueden desprender de ellas. “Por ejemplo, me interesa la discusión acerca de la lectura de los datos ‘crudos’. En mi opinión, no existe algo así como una división entre datos a secas, por un lado, y discursos, por el otro. Los datos van de la mano de una interpretación, por eso me parece que es muy difícil postular que hay “una verdad” que está en los números. No podemos simplemente ser optimistas porque los datos lo dicen. De hecho, hay mucha gente que trabaja con estadísticas y que no comparte el optimismo de Pinker”, dice.

Además, Salerno propone una interpretación de sus ideas que bien puede servir como cierre de esta nota. “Podríamos darle un nuevo significado a los postulados de Pinker acerca de esta relación entre datos y optimismo: para mejorar como sociedad, debemos estar despiertos, es decir, interpretar los datos y no simplemente consumirlos, chequear la información, analizar desde qué perspectiva y con qué variables se tomaron esos datos, etc. Solo así, creo, podremos difundir una actitud crítica, y es esta actitud las que nos permitirá progresar como sociedad”.

Cultura | 14 de septiembre de 2018

En su primer film, Agustina Macri busca su voz y su mirada

El 20 de septiembre se estrena Soledad, su ópera prima. En ella, la directora eligió contar la historia de una joven de Barrio Norte que termina suicidándose en Turín, acusada de ser la terrorista anarquista más peligrosa de Italia. El guion está basado en el libro de Martín Caparrós, Amor y Anarquía.

Agustina parece tensa: la sesión de fotos la incomoda. Reconoce que estar frente a la cámara no es lo que le gusta. Las sonrisas que ensaya se disipan rápidamente. Es que a pesar de ser la hija del presidente de la Nación y la nieta de uno de los empresarios más conocidos del país, Agustina Macri siempre eligió el bajo perfil. A diferencia de su padre y su abuelo, en Google hay pocas fotos que la muestran, y mucho menos datos de su vida privada.

Ella prefiere el detrás de cámara, dirigiendo sus creaciones cinematográficas, para ser más precisa. Y para presentarse en sociedad eligió una historia que según reconoce busca mostrarla como Agustina, más allá de Macri, su apellido, su familia.

La historia elegida no es un detalle menor. Soledad, como se titula el film, relata la vida de Soledad Rosas, una chica que disconforme con su vida de clase media de Barrio Norte, en 1997, a sus 23 años, emprende un viaje a Europa. En la ciudad italiana de Turín su vida da un giro de 180 grados. Su malestar se transforma en rebeldía, se suma al movimiento anarquista y se manifiesta con fervor contra las instituciones y el mundo capitalista. Allí también conoce al amor de su vida: Edoardo “Baleno” Massari.

Pocos meses después es arrestada junto a Baleno y otro compañero anarquista. La justicia italiana los acusó de perpetrar un atentado que luego no quedó demostrado judicialmente. Pero que terminó con el suicidio, primero de Baleno y luego de Soledad, en julio de 1998.

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Agustina Macri conoció está historia recién en 2015, a través del libro Amor y Anarquía, que Martín Caparrós investigó y publicó en 2003. “Lo empecé a leer en mi tiempo libre, le hice muchas anotaciones y ví todo lo que había en Internet sobre la historia de Soledad. Fue literalmente un viaje de ida, sentí que no me podía bajar”.

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Poco después, adquirió los derechos del libro para hacer la película y se contactó con la familia de Soledad. Se reunió dos veces con Marta, la madre, y le escribió una carta de puño y letra a Gabriela, la hermana, con quien se encontró más tarde.

Ya más suelta, sin el foco de la cámara buscándola, aunque sin llegar a mostrarse relajada en su rol de entrevistada, Agustina comienza a desandar el recorrido que la lleva a presentar su primer largometraje el próximo 20 de septiembre.

Cuenta que descubrió su vocación por el cine mientras estudiaba sociología en la Universidad de Buenos Aires. Se formó como cineasta en Barcelona, España, y trabajó en programas de televisión de ficción como asistente de dirección y en postproducción. Dirigió videos de grupos de rock nacional y el documental del histórico show que fusionó Soda Stereo con Cirque du Soleil. Y fue asistente de dirección y producción de Oliver Stone.

¿Qué te motivó de la historia de Soledad a tal punto que decidiste hacer la película?

–Siento que en estos tres años Soledad fue como un espiral en mi vida. A medida que avanzaba en el proyecto entendía más el motivo de mi elección y por qué ella en algún punto me eligió a mí. Yo creo que ella era una amante de la libertad, una valiente que como muchos jóvenes a esa edad, emprenden viajes iniciáticos, llenos de dudas pero también de sueños. Ese hambre que tenemos a esa edad, que a mí me resulta maravilloso, y con el que mucha gente se identifica.

–Me enamoró el personaje, me enamoraron sus sentimientos y sus búsquedas. Además está mi vínculo con Italia, que es muy profundo, muy emotivo y muy familiar. Italia es mi segundo país y me fascinaba la idea de poder filmar ahí. Filmar en otro idioma me dio una libertad artística espectacular, porque me liberó de los yeites propios de la lengua propia.

¿Te identificás en algo con Soledad?

(Se entusiasma y responde animada, alegre) –Sí, con la búsqueda en el viaje, de la libertad, de hacer tu propio camino, de no tener miedo y tener miedo pero igual ir para adelante, muchas veces sin medir las consecuencias. También me provoca mucho amor todo lo que ella escribió, todo lo que ella peleó. Me enseñó mucho Sole, y me enseñó mucho la película. Fue un proceso emocional y humano muy importante como persona.

Soledad, a través de su activismo anarquista cuestionó a las instituciones políticas y económicas, es decir, al mundo del que tu familia forma parte. ¿Qué significó eso para vos?

–Yo creo que Sole, en los años previos a viajar estaba en una búsqueda constante. Se hacía muchas preguntas, no se sentía cómoda en su casa, en su colegio. Creo que ella abraza una causa cuando llega a Italia, sin ser algo premeditado. Ella entra a fondo ahí, cae ahí. Hay una frase muy linda de ella: ‘Tuve que cruzar todo un océano para llegar al otro lado del mundo y encontrar mi lugar’. Y te soy sincera: yo creo que a ella le tocó ser anarquista porque a todos nos tocan las cosas por algo. Pero siento que también le podría haber tocado otra cosa, porque su búsqueda era mucho más profunda. Es decir, ella se embanderó con el anarquismo porque necesitaba una bandera. Cuando releo sus cartas, percibo una necesidad de encontrar su lugar, que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Me encanta haber sido el canal que cuenta la profundidad de su búsqueda. Ella elige un determinado enemigo, pero en el fondo, lo que ella quería era que nadie le dijera más qué hacer, ni su papá, ni su mamá, ni su hermana, ni una sociedad, ni un gobierno, ni nadie.

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20 años después de sus muertes, Soledad y Baleno aún son venerados con vehemencia en Turín. Hay pintadas en las calles que los recuerdan. En ese contexto, tras una semana de ver que su trabajo era permanentemente obstaculizado por los anarquistas, el equipo de filmación debió abandonar la ciudad y mudar el set de filmación a Génova.

Los anarquistas consideraron que Agustina Macri no podía entender lo que significaba esa causa. Y mucho menos contar con precisión la vida de Sole, como la llaman ellos. Su rechazo por el film que se estaba rodando se tradujo en ruidosas intervenciones alrededor del set de filmación, en publicaciones en blogs, en los panfletos que tapizaban las calles de Turín.

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–Fue inesperado para nosotros ver que el mismo movimiento no entendió la intención con la que nosotros queríamos hacer esta película, habló de que sus héroes son suyos y que nosotros no teníamos el derecho a contar esta historia. Fue como vivir una película dentro de una película, una mezcla de ficción con realidad que puso en jaque un montón de ideas, de intenciones.

Y esa reacción de los anarquistas hacia ustedes la terminas incluyendo en la película, en una escena que transcurre en una radio…

–Sí. Se llama Radio Black Out y la tienen los anarquistas en Turín. Nosotros tratamos de contactarlos pero ellos no quisieron dialogar. Nos negaron el permiso de usar el nombre de la radio y para mí era muy importante la radio en la historia, porque en esa época ellos le hablaban a Soledad, a Edoardo y a Silvano (el otro compañero detenido) a través de la radio. Le hicieron escuchar tangos a Soledad, también Matador, como muestra la película. La radio era un personaje más de la película y cuando pasó todo esto decidí reescribir toda la escena. Era una escena donde ellos hablaran desde el corazón, desde la entraña, y cuando vi que todo eso estaba sucediendo en la realidad entonces reescribimos la escena que se ve en la película.

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Respecto a la financiación, Agustina señala que no contó con aportes locales. Sino que el film es una apuesta de Buena Vista International, una compañía estadounidense de distribución de películas y series de televisión subsidiaria de The Walt Disney Company.

Soledad es “un antes y un después en mi vida”, reconoce la cineasta. “Descubrí en el cine no solo placer estético, sino además un proceso muy humano”.

La narrativa de la película apuesta a obviar detalles de la historia en pos de la emoción y la agilidad. Mientras que la actuación de Vera Spinetta, que encarna a Soledad Rosas, crece a medida que el film transcurre. Su interpretación es de una versatilidad que emociona hasta estallar en la última escena.

Agustina y Vera casi no se conocían. “Pero lo que nos pasó nos hermanó profundamente. Para mí, el desafío estaba en equilibrar lo que habíamos escrito, pensado, y ensayado, con lo visceral que tenía la historia, con lo visceral que Vera tenía para dar. Gran partre de mi trabajo fue llevarla hacia esa profundidad, para ver qué era lo que ella podía ofrecer sobre todo en las escenas más dramáticas. Tanto ella como Giulio (que encarna a Baleno) entraron realmente en los personajes. Se propusieron consignas: Giulio se hizo vegano y empezó a dormir cuando quería dormir, sin importar los horarios, tal como hacía Baleno. Entonces había ensayos a los que llegaba de muy mal humor y había que lidiar con esa energía. Hubo días de rodaje donde Vera estaba totalmente rayada, pero yo ya no lidiaba con Vera, lidiaba con Soledad. Laburar con Vera fue una de las mejores cosas que me pasaron”.

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Francisco, tu hermano, también trabajó en la película…

–Sí, yo trabajo con Fran desde hace muchos años. Sabíamos que en el momento del rodaje íbamos a necesitar todo de mí dirigiendo a los actores. Por eso trabajamos un guión técnico muy detallado que él se ocupó de cuidar y recordarme. Eso me dio mucha tranquilidad durante el rodaje.

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¿Tu papá vió la película?

–Sí.

¿Qué dijo?

–Le gustó, le gustó mucho. Estaba muy emocionado, orgulloso, impresionado. Me decía que me imaginaba todo el tiempo a mí atrás de la cámara y que se emocionaba por eso. También porque había trabajado mucho con mi hermano.

¿Él conocía la historia?

–No. La conoció a través mío, por las cosas que yo le iba contando y cuando miró la película. Me acompañó mucho en el proceso, a la distancia.

¿Y tu abuelo la vio?

–No, no la vio.

¿Qué pensás que va a pasar cuando la vea?

–No sé, yo creo que va a estar muy contento. Me pregunta. Él para mí es Italia. La película también es mi pequeño homenaje para él, un regalo.

Fotografía: Rodrigo Mendoza y Buena Vista International

Cultura | 6 de septiembre de 2018

El feminismo toma protagonismo en el desembarco de Art Basel en Buenos Aires

Una impresionante obra de la artista estadounidense Bárbara Kruger pintada sobre los silos de la antigua Junta Nacional de Granos, al pie del Puente de la Mujer, será una de los trabajos imperdibles de la edición inaugural de la feria suiza de arte contemporáneo.

Art Basel Buenos Aires finalmente es una realidad. Desde hoy hasta el 12 de septiembre, la feria suiza de arte contemporáneo Art Basel desembarca finalmente en Buenos Aires, su primer destino latinoamericano.

Y uno de los trabajos imperdibles será una impresionante obra de la artista estadounidense Bárbara Kruger pintada sobre los silos de la antigua Junta Nacional de Granosolos, al pie del Puente de la Mujer.

Pintado con los colores de la bandera argentina, el mural tiene la leyenda “No podés vivir sin nosotras / poder / placer / propiedad / igualdad / empatía / independencia / duda / creencia / mujeres”. Abajo, la pregunta: “¿Quién posee qué?”

El mensaje es una muestra de solidaridad de la artista  hacia el activo movimiento de mujeres en la Argentina.

La obra es parte de una serie de intervenciones urbanas que los organizadores quieren destacar del evento, que busca posicionar el arte argentino a nivel mundial.

En conjunto con Art Basel, se lanza también la primer edición de Gallery Weekend Buenos Aires 2018. En su edición inaugural GWBA ofrecerá una experiencia de arte y ciudad con un programa especial de exposiciones en más de 40 galerías de arte, visitas a talleres de artistas, performances y charlas.

Los organizadores pondrán a disposición buses gratuitos por circuito, junto a guías especializados guiarán los recorridos sugeridos por referentes de la escena del arte local. La obra de Kruger será una de las paradas obligadas.

Cultura | 5 de septiembre de 2018

La extraordinaria vida nómade de los acróbatas de Séptimo Día

El show de Cirque du Soleil que homenajea a Soda Stereo volvió al Luna Park con 36 acróbatas y artistas llegados de 18 países. Cómo es la vida trashumante del circo más convocante del planeta.

* * *

“Soy la única acróbata en un grupo de saltos tumbling y cada día entreno con cuatro o cinco muchachos haciendo mis rutinas: verdaderamente, ellos se han convertido en mis hermanos”, dice Betsy Zander, una de las artistas del Cirque du Soleil que viene recorriendo toda América con el espectáculo “Séptimo día”. Zander tiene 26 años y estudió en la Escuela de Negocios de la Universidad George Washington, pero desde hace un año y medio todos los días (salvo los lunes) se pone en la piel de Soda, uno de los personajes de esta obra que la compañía canadiense le dedica a Soda Stereo. “Nos hemos convertido en una familia porque el elenco es muy pequeño”, sigue ahora, en un rincón del Luna Park, mientras a su alrededor tres acróbatas rusos saltan varios metros. “Compartimos los camarines y mantenemos una relación con cada cual, mucho más de lo que ocurre en un show de 100 artistas donde la gente apenas se saluda”.

Junto a Betsy Zander viajan otras 81 personas, de las cuales 36 son artistas, saltarines y acróbatas. La compañía parece vivir la vida trashumante de un circo clásico, pero en realidad ésta es apenas una de las veinte, o más, que el Cirque du Soleil, el circo más convocante del planeta, tiene ahora tours por unas 120 ciudades y que, a lo largo de un año, presentan más de 6.000 funciones frente a 9 millones de espectadores. “Séptimo día”, que está narrado en torno a los temas de la banda de Gustavo Cerati, inició sus funciones en Buenos Aires el año pasado y ya pasó por 16 destinos (Los Ángeles, Ciudad de México, Lima y Santiago, entre ellos). Esta semana ha regresado al Luna Park: aquí, donde en su debut hizo 73 funciones y alcanzó un récord histórico, el show se despedirá.

“Si uno viaja por diferentes países con la gente con la que trabaja, se hace amigo y encuentra similitudes en ellos aunque todos seamos de diferentes sitios”, sigue la acróbata Betsy Zander.

Sus compañeros han nacido en 14 países. Los del equipo de banquine (que son una docena de cirqueros que realizan pirámides humanas y secuencias de acrobacias sincronizadas) nacieron en Rusia y en Ucrania, y también hay uno que viene de Kazajistán. El número de “Hombre al agua”, que se realiza en una pecera de 6,3 metros de alto, está a cargo de un especialista hawaiano en apnea y de una ex deportista japonesa que integró el equipo de nado sincronizado de su país. El clown que protagoniza el fragmento de “Sobredosis de TV” es argentino. El personaje de L’Assoifé, un muchacho que al ponerse los auriculares hace que cobre vida el mundo circense de Soda Stereo, está a cargo de Noah Nielsen, un genio del diábolo que se crió en un pueblito canadiense. Los dos médicos que cuidan al staff son de Brasil y de México. También hay franceses, ingleses y españoles. Y una belga y una danesa.

Ésta es la cuarta colaboración creativa del Cirque du Soleil (que nació en Quebec en 1984) con músicos de renombre internacional. Las otras tres fueron con la música de Elvis Presley, los Beatles y Michael Jackson, lo que devuelve a Soda Stereo –quizás la banda más grande del rock en español– a un nivel de trascendencia que ya había alcanzado en su gira de despedida de 1997 (la de “Gracias totales”) y en la de su regreso de 2007, cuando dio conciertos en nueve países para más de un millón de fans.

“Séptimo día”, una gran apuesta del Cirque du Soleil para América Latina, se convirtió en uno de sus mayores éxitos: fue el primer show en la historia de la compañía que vendió más de 500.000 tickets antes de su estreno y el primero que habilitó un sector para el público de pie (como si fuera un show de rock). Esta idea del “campo” fue propuesta por los dos Soda Stereo sobrevivientes, Charly Alberti y Zeta Bosio, quienes el jueves pasado fueron a ver una función en el Luna Park y recibieron una ovación.

Pero mover este show-récord implica un trabajo minucioso. Además de las 82 personas que lo hacen posible hay 20 acompañantes (parejas, hijos, amigos). Y 23 camiones que recorren las rutas, país a país, con unas 60 toneladas de luces, piezas de escenario, cables, pantallas y parlantes. En cada ciudad hay un grupo de asistencia de 50 empleados y una cocina que prepara 300 platos de comida por día (incluido el de un único acróbata vegano). Y, a la hora de hacer las reservas de hotel, todos los artistas duermen en habitaciones individuales.

“El circo se convirtió en mi casa”, dice Guillermo “Toto” Castiñeiras, que lleva ya 12 años en el Cirque du Soleil. “Viajé por todos lados, pero siento que en realidad estuve en un solo lugar, que es mi trabajo: la actuación. Vivir viajando es como nunca aburrirse, es como tener un mapa nuevo para recorrer todo el tiempo. Hay adrenalina porque no sabés con qué te vas a encontrar, pero en verdad la esencia de la gente es siempre la misma y la encontrás cuando salís a la calle y la mirás a los ojos”.

En este show hay dos disciplinas que Cirque du Soleil nunca antes había puesto en escena. Una se llama “cadena aérea”: Oleg, uno de los acróbatas rusos, se sujeta de una cadena larguísima que pende del techo y la trepa y la desanda retando a la gravedad durante varios minutos, mientras suena “En la ciudad de la furia”.

La otra es suspensión capilar, y es uno de los números más increíbles del espectáculo. Zendra Tabasco, que nació en Emiliano Zapata, un pueblito del estado mexicano de Tabasco, se hace un peinado con muchísimas trenzas entre las que se coloca un gran aro de acero. El aro pende de una cuerda que cae desde el techo, y Zendra Tabasco pende del aro. Así parece que flotara mientras suena “Luna roja”. Al verla, uno piensa que su cuero cabelludo debe estar ardiendo mientras soporta los 45 kilos que ella pesa, pero luego de su ensayo Tabasco cuenta que si el peinado de trenzas está bien hecho, no hay dolor.

Así que se relaja. Habla de otra cosa: “Volver acá es cerrar el ciclo donde empezó y es muy emocionante”, dice. “Estamos todos bastante movidos porque han sido casi dos años de convivencia muy íntima e intensa. Convivir con gente tan diversa, pues, te abre ventanas mentales que antes no estaban ahí”. En un rato, ella estará en el escenario junto al resto de la troupe. Sonarán los acordes de “Prófugos” y, como cada noche, Soda Stereo volverá a ser puro presente.

Fotografía: Prensa Soda Stereo SEP7IMO DIA by Cirque du Soleil

Cultura | 28 de agosto de 2018

Thomas Edison: ¿visionario, genio o fraude?

Thomas Alva Edison tuvo en 1998 un papel protagonista en un episodio de los Simpson, “El Mago de Evergreen Terrace”. Homer Simpson, deprimido por estar a punto de cumplir los 40 sin haber logrado nada importante en la vida, decide emular al inventor estadounidense y crear sus propios inventos. Crea una serie de aparatos inútiles, recibe una visita del espíritu de Edison y viaja hasta su laboratorio de Nueva Jersey, que se encuentra perfectamente conservado en el Parque Histórico Nacional Thomas Edison.

El Edison que vemos en pantalla sigue una narrativa que nos es familiar: un genio inventor e incansable trabajador que, obcecado en sus inventos, logró crear algunas de las tecnologías más innovadoras de finales del siglo XIX. Bajo esta perspectiva, el fonógrafo, la bombilla, el cinescopio y muchas otras innovaciones fueron producto de una única mente tan ingeniosa como heroica. Una imagen que encaja muy bien con la romántica idea del sueño americano que cada vez se torna más irreal.

Edison como publicista

Al propio Edison le habría encantado esta imagen suya, pues él mismo puso un gran empeño en su desarrollo. Después de inventar el fonógrafo en 1877, pasó a ser conocido como el “Mago de Menlo Park”, apodo que, aunque no fue ideado por él, expresaba a la perfección la imagen de sí mismo que quería proyectar.

En una ilustración incluida en un periódico contemporáneo aparece Edison sosteniendo una brillante lámpara incandescente, con un sombrero puntiagudo y una larga túnica decorada con imágenes de sus invenciones más icónicas. Este tipo de representaciones no solo se hicieron expresamente con la intención de promocionar a Edison, a su persona, sino que también se hicieron con la misión de reflejar los ideales predominantes del individualismo estadounidense, el ingenio y la autodeterminación.

El éxito de Edison se debió en parte a su relación simbiótica con la prensa. Era consciente de que la necesitaba para vender sus inventos y, a la vez, los editores se dieron cuenta de que el nombre de Edison vendía. En 1898, el periodista Garrett P. Serviss escribió La conquista de Marte de Edison, una novela publicada por entregas en el New York Evening Journal de William Randolph Hearst, aprovechando el éxito de La guerra de los mundos de H. G. Wells. La historia plantea un futuro que prácticamente está en manos de Edison y sus inventos. El nombre de Edison sirvió para vender un gran número de ejemplares y una historia cuyo el argumento ayudó a consolidar el mito de que sus inventos eran fruto del poder de su genio individual.

La historia de Edison es un buen ejemplo de cómo tendemos a imaginarnos el futuro: modelado por individuos extraordinarios que logran avances de enorme magnitud. Pero, irónicamente, este mito que él mismo ayudó a fomentar, está en la actualidad dinamitando su reputación y provocando sospechas sobre la autenticidad de sus logros.

Edison como hombre de negocios

El contraste entre su imagen de genio y la realidad histórica de que Edison fue pionero en la creación de una cadena de producción intensiva de inventos es bastante notable. Cuando instaló su laboratorio en Menlo Park, y más tarde en West Orange, creó un nuevo enfoque colectivo para el negocio de la invención.

El gran volumen de patentes que estos laboratorios produjeron fue posible gracias a la experimentación sistemática, no a momentos de inspiración puntuales. Además, Edison siempre tenía en mente la estrategia para vender sus próximos productos. La bombilla ilustra esto perfectamente, pues su diseño no surgió por arte de magia; Edison organizó equipos de experimentación encargados de probar rigurosamente muestra tras muestra hasta dar con el material que mejor funcionara como filamento.

Edison sabía que crear inventos aislado del mundo era contraproducente: había que venderlos en un sistema que valora lo práctico. Inventar la bombilla e idear sistemas de generación y transmisión de electricidad eran dos cosas que iban de la mano. Esta forma de pensar de Edison, “a lo grande”, hizo que sus compañías resultasen muy atractivas para poderosos inversores como J. P. Morgan.

Edison y otros como él (Nikola Tesla, por ejemplo) se esforzaron mucho en promover, e incluso inventar, la imagen del inventor como un individuo iconoclasta, creador de un futuro inimaginable. Esta visión romántica y seductora pervive aún, pero los historiadores que estudian a Edison cada vez nos dejan más claro que el mito no se corresponde con la realidad.

Rescatando a un ídolo estadounidense

Esta falta de correspondencia entre realidad y fantasía ha hecho que muchos le den la vuelta a la imagen tradicional que tenían de Edison. Si ya no es el héroe de la invención, tendrá que ser el villano. Edison, el experto inventor, ha pasado a ser el trapichero, el manipulador de la prensa, el que robó el trabajo de otros. Resulta irónico que tanto los detractores de Edison como sus admiradores puedan pensar que la invención es un negocio individual. Si no lo hubiera hecho Edison, ¿quién lo habría hecho? De forma más matizada, se podría argumentar que lo que realmente demuestra la historia de Edison es que la naturaleza de cualquier trabajo inventivo es inevitablemente colectiva.

Esto es especialmente relevante ahora y puede que sea uno de los motivos por los que la reputación de Edison está cayendo en picado. A medida que nos vamos enfrentando a retos existenciales de la talla del cambio climático, nuestra visión de la innovación y de aquellos que están más cualificados para dirigirla empieza a adquirir una importancia sin precedentes. Las historias que una vez contamos sobre cómo nos abriríamos paso hacia un futuro mejor y sobre aquellos a los que confiaríamos dicha misión empiezan a resultar muy poco convincentes. ¿Es responsabilidad de unos pocos héroes puntuales inventar (y reinventar) el futuro? ¿O es responsabilidad de todos nosotros?

Quizás el rechazo del mito de Edison no pueda ser más oportuno, pero no conviene confundir la hierba con la maleza. Puede que vaya siendo hora de entender que para que el mundo de la invención llegue a alcanzar su máximo esplendor es necesario un esfuerzo colectivo.

Cultura | 22 de agosto de 2018

El auge del aymara, el idioma de las palabras alucinantes como “Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa”

Un grupo de estudiantes pasa al frente a dar una lección sobre hierbas medicinales y remedios naturales en un aula donde se dictan clases de lengua aymara. Llevan consigo ramitas de ruda, de chachacoma y de lampaya, y las muestran hablando en ese idioma, que fue de los collas y de otros pueblos andinos que habitaron las tierras de Bolivia y Perú. Pero como el idioma aymara es mucho más que palabras y sonidos, la clase termina con una degustación de papas y ajíes. “La lengua sin la cultura no es lengua, y la cultura sin la lengua no es cultura”, dice Sonia Siñani, la profesora, que viste una amplia pollera, una mantilla clara y un sombrero al estilo tradicional de las cholas paceñas.

En El Alto, una populosa ciudad satélite de La Paz, Siñani se toma tres autobuses y taxis compartidos para venir todos los días a dar clases en tres turnos: mañana, tarde y noche. El aula está adentro de la radio San Gabriel, que fue fundada por un sacerdote en 1955 para evangelizar y alfabetizar a la población originaria, y que desde 1986 da clases de aymara a distancia y también en presencia. “Aquí en Bolivia, las 36 lenguas originarias han recuperado su importancia”, dice Siñani. “Se trata de revalorizar nuestra cultura y de comunicarnos con los hablantes aymaras de las provincias”.

El renacimiento de la lengua aymara viene desde 2012, cuando Bolivia, reconvertido en un Estado Plurinacional, dictó su Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas. Allí, entre otras cosas, se ordena “recuperar, vitalizar, revitalizar y desarrollar los idiomas oficiales en riesgo de extinción, estableciendo acciones para su uso en todas las instancias del Estado Plurinacional de Bolivia”.

El aymara había sido declarado como un idioma oficial de este país ya en 1977, pero en la actualidad los 360.000 funcionarios públicos deben aprenderlo (o alguna otra lengua originaria), son traducidas las leyes y las disposiciones, y las escuelas enseñan esos idiomas nativos junto al castellano y a los extranjeros (por eso, desde 2013 el gobierno ha capacitado a unos 138.000 profesores de lenguas originarias). Pero todavía no hay una academia de la lengua aymara y su escritura no ha sido homologada. “Nos hace falta”, dice Siñani.

Todo esto ocurre en tiempos de conglomeración lingüística, cuando idiomas colosales como el inglés, el chino mandarín y el español avanzan por sobre los idiomas locales u originarios. Según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, unos 3.000 idiomas están en riesgo de desaparecer, de un total de 7.000 existentes en el mundo. El 4% de los idiomas son hablados por el 96% de la población mundial y, por otro lado, el 96% de las lenguas son utilizadas por el 4% de los habitantes. Hay más de 200 idiomas que tienen apenas 10 hablantes.

La escritura del aymara aún no ha sido homologada por una academia de la lengua y los lingüistas piden una. Foto: JS.

La escritura del aymara aún no ha sido homologada por una academia de la lengua y los lingüistas piden una. Foto: JS.

Tan temprano como en 1584, en un informe titulado Anotaciones generales de la lengua Aymara, producido en el III Concilio de Lima (una asamblea de la provincia eclesiástica del Perú acerca de la cristianización de los indígenas), se lee: “Esta lengua aymara es copiosa y de mucho artificio, y suave de pronunciar; y en frases y modos es tan elegante y pulida como la Quichua en el Cuzco, y en la copia de vocablos, sinónimos, y circunlocuciones mucho más abundante”.

El aymara es un idioma sufijante, aglutinante y algebraico: a una raíz nominal o verbal se pueden sumar hasta 15 sufijos.

Por ejemplo, “Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa” es una sola palabra que significa “Tenemos que conversar, no más, siempre” o “Debemos comunicarnos, no más, siempre”.

“Cuando hablas el idioma, ahí está toda la cultura aglutinada: el llanto, la risa, las bromas”, dice Siñani. “Nuestros ancestros vivían en comunión con la Madre Tierra y con el cosmos. Respetaban a las plantas, a los animales, a las piedras sagradas, a los cerros y a las deidades. Convivían: pareciera que cada objeto tenía vida para ellos. Pero con la invasión de los españoles, todo eso se ha roto”.

Sonia Siñani, en El Alto, en la puerta de Radio San Gabriel. Foto: JS.

Sonia Siñani, en El Alto, en la puerta de Radio San Gabriel. Foto: JS.

Siñani, que además de dar clases en el aula también las da por radio, nació en la provincia de Los Andes, al oeste de La Paz. Trabajó como maestra de escuela en los valles y en el altiplano por una década antes de mudarse a El Alto, adonde ya vivían sus tres hijos. Llegó a la radio para dar clases de alfabetización en castellano, pero terminó enseñando aymara. Su padre, Juan, era un profesor de escuela, como ella. Su madre, Valentina, en cambio, fue una campesina que sólo sabía hablar en aymara.

El aymara viaja a todo el mundo con los migrantes. “Algunos ya no quieren hablarlo, pero es difícil que olviden su identidad”, dice Siñani. “Pueden pensar: ‘Allá seré otro pero cuando vuelva, volveré a ser yo mismo’”.

Papas y ajíes en la clase de aymara de la profesora Sonia Siñani. Foto: JS.

Papas y ajíes en la clase de aymara de la profesora Sonia Siñani. Foto: JS.

En los primeros días de noviembre de 2016, Fabiola Acarapi Álvarez, una estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Católica Boliviana que por entonces tenía 18 años, decidió crear una app para aprender aymara. Estaba terminando su segundo curso de Programación y se entusiasmaba haciendo aplicaciones básicas. Algunos de sus amigos cursaban una materia de aymara en la universidad y no les resultaba fácil, así que ella (que además aprendía inglés por su cuenta con Duolingo) les dijo: “¿Por qué no buscan una aplicación?”. Pero no había ninguna demasiado buena. “Me dije: ‘¿Por qué no hacerlo? Tengo las habilidades y el tiempo. Lo hago’. Y lo hice”, cuenta ahora.

Usó Android Studio. Le llevó un mes. Cuando la tuvo, se la pasó a sus amigos y ellos, a los suyos. Luego le agregó más palabras, más frases y más verbos, y decidió invertir 29 dólares para subirla a Play Store con el nombre de “Aprende Aymara”. En marzo de 2017 ya tenía 5.000 descargas. Se expandió hacia Chile y Perú. Y un año y medio después tiene 17.000 descargas, algunas desde sitios tan alejados como los Estados Unidos y el Reino Unido. Ahora Acarapi Álvarez está desarrollando una nueva versión para niños: su hermanita de 13 años es la tester principal.

Fabiola Acarapi Álvarez en La Paz, en agosto de este año. Foto: JS.

Fabiola Acarapi Álvarez en La Paz, en agosto de este año. Foto: JS.

Acarapi Álvarez es hija de un profesor de Matemáticas en colegios alejados de El Alto y de una vendedora de instrumentos musicales. Todo lo hace sola, de modo independiente y gratis. “Dar un nivel básico de aymara no debe ser monetizado”, dice. “No gano dinero, pero aprendo haciendo y además logro un impacto social con chicos a los que les gusta el aymara. Estoy enfocada a crear un impacto social, a ver soluciones con la tecnología”.

Su tío, que vive lejos de La Paz, y su abuelo, que tiene 92 años y que nació a orillas del lago Titicaca, son sus dos ayudantes principales y quienes ponen voz a las grabaciones de la app. “El Ministerio de Educación ha editado muchos diccionarios, pero ¿por qué no hacerlos en digital y públicos, abiertos a todo el mundo?”, dice.

Mucha gente le escribe. Hace poco, un hombre le preguntó cómo se dice “guerrero” en aymara: quería llamar así a su hijo.

Aprende Aymara

De las lenguas autóctonas de Sudamérica, el aymara es la tercera más extendida luego del quechua y el guaraní. Es hablada también en Perú, en Chile y escasamente en Argentina, y se calcula que es el primer idioma del 18% de los bolivianos, que son casi 2 millones de personas, y que otro millón también lo conoce. En esta nueva edad dorada del aymara, Álvaro García Linera (el vicepresidente de Evo Morales, el líder que impulsó la creación del Estado Plurinacional en 2010) dijo que “en el futuro, el que no sepa una lengua indígena estará perdido, será considerado un ignorante”.

Si, como pensaba el filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein, la experiencia de hablar un idioma conduce a una percepción determinada del mundo, entonces el mundo no es el mismo para el aymara que para el castellano. “El idioma aymara es de una riqueza muy dulce para la comunicación y la conversación; mucho más que el castellano”, dice la profesora Sonia Siñani. “En aymara te hablan muy ‘suavito’ y con sentimiento, por eso es ameno y cariñoso”.

Cultura | 17 de agosto de 2018

Las 21 lecciones que habrá que leer para entender el nuevo mundo

Es el autor del momento y uno de los favoritos del presidente Macri. Sus libros anteriores vendieron más de 10 millones de ejemplares. Por qué el nuevo título de Yuval Noah Harari, 21 Lecciones para el Siglo XXI,  será uno de los más relevantes del año.

Por qué es importante. El autor israelí es uno de los escritores más leídos e influyentes de la actualidad. Sus dos libros anteriores: De animales a dioses y Homo Deus (Breve Historia del Mañana), forman un suerte de tratado sobre el ser humano con los ojos puestos en el pasado y en el futuro del hombre. El origen salvaje y el futuro controlado por la inteligencia artificial pendulan entre un libro y otro.

  • Con sus primeros dos libros vendió más de 10 millones de ejemplares en el mundo.
  • En 21 lecciones para el siglo XXI se analiza el resultado de ese péndulo: el mundo que hemos construido.

21 lecciones sobre qué. ¿Qué deberíamos saber para poder enfrentarnos a los inminentes cambios del siglo XXI? Así resumen desde la editorial las reflexiones que se presentan en el libro. Uno de esos desafíos es cómo mantener nuestra individualidad y nuestro sentido colectivo frente a una realidad en cambio permanente.

  • Más sobre el nuevo libro, según la editorial: “Harari examina algunas de las cuestiones más urgentes de nuestro presente y ofrece una reflexión sobre el sentido de la vida hoy en día”.
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Quién es Yuval Noah Harari. Es uno de los autores favoritos del presidente Mauricio Macri. Nació en 1976 en Israel. Es profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Especialista en  historia medieval y militar, realizó un doctorado en la Universidad de Oxford. Fue traducido a más de cuarenta y cinco idiomas.

Dónde y cuándo se conseguirá el libro. Publicado por Debate (uno de los sellos editoriales de Penguin Random House Mondadori), es uno de los lanzamientos más importantes para el mercado editorial.

  • Se podrá conseguir a partir de septiembre en todas las librerías del país.
  • Como se trata de un lanzamiento internacional, también se podrá conseguir en el resto del mundo.
  • La edición rústica tendrá 408 páginas y costará $ 649,00 + IVA
  • También podrá adquirirse para e-book por $ 368,99

Si querés escuchar un fragmento del libro, poné play acá.

Cultura | 16 de agosto de 2018

La cruzada de Matías Martin para que los nietos llamen a los abuelos

“Esta sección funciona como un homenaje”, dice Matías Martin acerca de “Llamá a tus abuelos”, un segmento en el que cada martes uno de sus oyentes le dice a su abuelo, al aire, cuánto lo quiere. Ocurre en el programa Basta de todo (lunes a viernes, 13 a 17 hs., Metro FM 95.1) y se ha convertido en una de las secciones más tiernas de la radio.

“La idea surgió de una frase que yo decía mucho al aire: ‘No te cuesta nada llamar a tus abuelos para decirles que los querés, te demanda un minuto y medio o dos minutos y a ellos les cambiás el día’”, dice Martin. “Lo dije muchas veces al aire, después lo probamos como sección y funcionó”. Desde 2016, cuando comenzó el formato, más de 100 oyentes participaron: primero ellos hablan con sus abuelos, luego intervienen los conductores del programa. “La sección más simple termina siendo una de las mejores”, dice Martin.

Él no conoció a sus abuelos, pero sí a sus abuelas. Rosario, la madre de su padre, se ocupaba de 25 nietos. “Tenía buena onda, pero éramos muchos”, dice él. En cambio, con Nelly, la madre de su madre, tenía una relación muy cercana. “Ella trabajaba en un sindicato minero y después del trabajo nos juntábamos a comer”, recuerda Martin. “Nos hacía regalos y nos cocinaba”.

Ahora, dos de sus hijos (y de Natalia Graziano) tienen una sola abuela: la madre de Martin, que para ellos es la abuela Betina. Pero su hijo mayor, Luca, tiene otra madre (Nancy Duplaá) y otros abuelos. “Por supuesto que yo estimulo ese vínculo con los nietos”, dice él. “Cuando nuestros hijos son chicos, nosotros, los padres, necesitamos a los abuelos para que nos ayuden a criarlos”.

Hubo muchísimos abuelos que salieron al aire. La abuela Filomena, por ejemplo, había sido víctima de un cuento del tío con el que le había sido robado todo el dinero con el que pretendía viajar a conocer el pueblo de su niñez, y Basta de todo le devolvió esa oportunidad que parecía perdida y la envió a Italia. Fue, quizás, el mejor episodio de “Llamá a tus abuelos”.

La abuela Gladys, una de las mujeres llamadas en el programa.

La abuela Gladys, una de las mujeres llamadas en el programa.

“Le pregunté a una oyente que había sentido cuando le dijo a su abuelo que lo quería mucho”, dice Martin. “Uno en general no le dice eso a su abuelo, sino que se lo demuestra acompañándolo”. Ella le respondió que había sentido palpitaciones y que las manos se le habían puesto frías. “Y lo que me queda es que si querés vivir una situación emocionante, de adrenalina, no tenés que ir a buscarla a ningún lado, sino que podés encontrarla diciéndole a tu abuelo cuanto lo querés”.

Más información:

Llamá a tus abuelos: la sección más emotiva de la radio [Clarín]

Cultura | 10 de agosto de 2018

Sálvese quien pueda: qué están haciendo las editoriales independientes para sobrevivir

En lo que va del año la caída del mercado editorial es preocupante. Mientras el consumo se reduce, la producción bajó un 30%. La Feria de Editores, que reúne a más de 200 editoriales independientes, es una de las respuestas del sector para seguir subsistiendo.

Un dato: la industria del libro está jodida. Si una editorial mediana imprime mil ejemplares y en los primeros dos meses vende, digamos, 150 (con toda la furia)… los editores se juntan en una casa y abren un champagne. Los editores, por cierto, seguramente también sean los dueños.

Los número acompañan el pronóstico. Ya en el 2017 se publicaron 11 millones de ejemplares menos que en el 2016. Esto responde a que la primera respuesta de las editoriales a la crisis es hacer tiradas más pequeñas, cuando no directamente publicar menos. Este años según el sector la producción de libros cayó un 30%, y la venta también mantiene una curva descendente.

La situación es difícil. Y aun así, otro dato: hoy viernes 10 de agosto abrió la Feria de Editores en el Konex y apenas inaugurada ya había gente recorriéndola. La FED es algo así como la Feria del Libro en versión independiente. Reúne a más de 200 editoriales pequeñas o medianas (independientes, emergentes, como quieran llamarle), y su encanto principal es que convoca a un público lector. Del palo, que le dicen.

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Hablamos con algunas de las editoriales que participan para ver qué recursos encuentran para sobrevivir y cómo ven el mercado, porque la industria está complicada, pero no muerta, y en gran medida eso es gracias a ellos.

¡Viven!

Guido Indij nos recibe mirando hoteles de Frankfurt. En octubre asistirá a la Feria del libro de Frankfurt y tiene que reservar dónde dormir durante cuatro días, entonces googlea. Su oficina son cuatro paredes de libros, una computadora, dos escritorios y un colgador de fotos que se desprende de una lámpara de techo.

Estamos en su editorial en el barrio de Chacarita. En realidad, no es solo una editorial la que funciona ahí sino varios componentes de su universo: los sellos editoriales Factotum, Interzona y La Marca Editora; la editorial Marea (de su mujer, Constanza Brunet); y la distribuidora Asuntos Impresos. Todas piezas de un rompecabezas mediano en el que trabajan 14 personas y sobrevive (y crece), desde 1992, año en que Indij fundó La Marca Editora.

Dará su análisis y su receta. Su análisis es este: “Hay dos medidas de la industria: una de ellas es la del offset. Cuando imprimís en offset no tiene sentido hacer menos de 1500 ejemplares. Así me crié yo, que soy como de vieja escuela. Otros editores te dicen que hay buenas opciones para impresión digital, que se pueden hacer menos ejemplares. Pasa que para prorratear el costo de leer, negociar un contrato, tomar una decisión, diseñar el libro, pensar una tapa, corregir el libro, pagar una traducción eventualmente… todos esos costos no son iguales si vos los dividís en 100 o 200, que si los dividís en 2000. Por lo cual todos los editores tratamos de vender una buena cantidad. Y cuando el mercado se reduce, ¿cómo sobrevivís? Hoy nos va a todos mal. Estamos todos un 25 o 30% abajo. Y están así también las librerías. Y cambia la situación con el valor del dólar. Con un dólar a 30 te posiciona mejor para exportar, y el mercado local es la base”.

Su foto es esta:

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Y su receta, la siguiente:

“¿Cómo sobrevivís? Cuando sos muy chiquitito todo eso lo compensás con energía personal, con amor al proyecto, con mística por lo que estás haciendo. Hay muchos casos en los que el mismo editor es el que compone, corrije, diseña o (y/o) edita el libro. Ahora, si vos pretendés armar una empresa un poquito más grande, con posibilidades de perdurar en el tiempo, necesitás delegar alguna de esas funciones y profesionalizarte, y editar de a 200 ejemplares no te sirve. Entonces, si te pasás al formato de offset y empezás a publicar de a 1500 mínimo, te encontrás con otro limitante: el tamaño del mercado local. Es más, digamos Buenos Aires. Vender en el resto del país requiere un cierto esfuerzo: abrir cuentas en Rosario por ejemplo implica que vayas, que descubras cuáles son las librerías que pagan y las que no… no es solamente enviar libros. Lograr una distribución nacional requiere mucho trabajo. Pero nosotros tenemos un mercado mucho más grande que es la lengua. Entonces en ese sentido estar en las ferias internacionales es ampliar mercados”.

¿Si te va bien en esta Feria se mueve la aguja de tu año?
Yo vendo bien en la FED. Hay muchos que venden bien. Todos se van más o menos contentos. Pero aunque me vaya bien este fin de semana no voy a levantar suficiente guita para pagarme los cuatro noches de hotel en Frankfurt.

Estos son algunos de los libros que Indij preparó para llevar a la FED:

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Nora Galia, creadora y directora de Letras del Sur, coincide con la importancia de ampliar mercados que menciona Indij. Hace pocas semanas, cuenta, cerró una alianza con Neisa, una distribuidora mejicana, para coeditar sus libros con ellos allí. “De este modo tendremos distribución en las librerías mejicanas y podremos entrar en contacto con lectores que de otro modo no hubiéramos encontrado. Es la manera de empezar a jugar en el exterior”, dice.

“Cuanto más profesional es cada etapa de un libro, más pequeños son los riesgos. Hay que salir a la caza de lectores, y eso no tiene que ver solo con lo literario sino también con estrategias comerciales y de visibilidad. Los escritores tienen que acompañar al editor en acciones extra literarias que son hoy, más que importantes, necesarias. Antes en la industria editorial el brand business no se usaba. Ahora sí. Es el negocio de la marca, de armar una marca, que no sea solo la de la editorial sino también la de cada escritor. Y que la suma de ambas marcas ayude a empujar la venta”, explica Galia.

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Esta es Nora Galia junto a dos de sus hijos en su stand de Letras del Sur en la Feria de Editores 2018, en el Konex 

Foto de Joaquin Sanchez Mariño

Leonora Djament, Directora Editorial de Eterna Cadencia, coincide con el diagnóstico del sector. Su editorial publica entre 16 y 20 títulos al año. Son una editorial entre pequeña y mediana. “Estamos atravesando la crisis más fuerte desde el 2001. Las ventas en el sector cayeron por lo menos un 25% en los últimos 3 años. La inflación del 30% proyectada para este año sumado a la devaluación que hizo que el papel subiera muy por encima de la inflación hacen que la situación sea muy compleja. Por otro lado, han ido desapareciendo las pocas iniciativas por parte del Estado para sostener esta industria y para fomentar la lectura”, dice.

Una de las políticas de Estado que más extraña el sector es la compra de libros por parte del Ministerio de Educación. Durante la gestión de Cristina Kirchner se compraron 9 millones de libros para armar bibliotecas en las aulas.

La importancia de estar en las Ferias

“Hay experiencias de editoriales independientes que son rentables. Son las menos. Para eso se necesita que el editor concentre una cantidad de actividades que en otro momentos estarían disperas en distintas personas que cobrarían una remuneración por eso. Pero hoy, como le pasa a muchos sectores, se tienen que concentrar una cantidad de tareas muy diversas en una sola persona para que el negocio sea rentable”.

El que habla es Victor Malumian, director de Ediciones Godot y uno de los creadores de la FED. El circuito de ferias para cualquier editor es fundamental. El calendario general de las internacionales más importantes es Buenos Aires, Liber (Madrid, España), Frankfurt (Alemania) y Guadalajara (Méjico). Entre medio, se deben sumar la ferias de las provincias, la Infantil y desde hace uno años la Feria de Editores. Todo emprendedor de este mundo que se precie, participa de ellas.

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¿Cuánto invierte (y apuesta) una editorial al sacar un libro? Lo responde el mismo Malumian, que publica cerca de 13 libros por año. “Invertís en un texto o en una traducción, su corrección, la maqueta, la tapa, impresión, encuadernación, papel… Eso luego entra en un canal de librerías, va a tener su retorno recién a los 60 días y va a ser muy paulatino. Si imprimiste 1500 ejemplares, su primera venta en un caso bastante exitoso será de 100 o 150 libros vendidos”. (Mientras tanto, en el otro cuadrilátero, el último libro de Darío Sztajnszrajber, Filosofía en 11 Frases, editado por Planeta, lleva semanas como el libro más vendido del mercado a un ritmo de 1000 ejemplares por semana ‍).

Llevado a lo concreto, Indij dice sin vueltas: “si le preguntás a una editorial chica, que imprime 200 o 300 ejemplares, va a pensar en 20 mil pesos por título. En mi caso tengo que pensar más cerca de los setenta mil”.

Durante el viernes, sábado y domingo se esperan que pasen miles de personas (a la edición del 2017 fueron 7000 personas, pero el lugar quedó chico y se mudaron al Konex para seguir creciendo). Con un promedio de precios de 350 pesos por libro, los títulos de la FED son los que representan la gran bibliodiversidad de nuestro mundo editorial. Es lindo y alentador ver la cantidad de gente que, llena de efervescencia, se acerca al lugar. Gente que, además, se supone que compra los libros para leerlos.

Y aun así, dando vueltas en tu cabeza de editor osado, ese pequeño y loco dato: la industria del libro está jodida. Pero claro, no está muerto quien pelea.

Piu avanti, editores, no se den por vencidos. ¡Que muerdan y vociferen vengadoras, ya rodando en el polvo sus cabezas!

Cultura | 7 de agosto de 2018

Batalla de gallos: la competencia de rap que causa furor entre los jóvenes 

Las finales de la competencia nacional se jugaron el sábado en el Luna Park. Compitieron 16 raperos de todo el país y salió campeón Dozer. Esta rama del rap empezó como un fenómeno under y hoy genera un fanatismo que atraviesa a todas las clases sociales.

Si te divierte el rap y querés leer esta nota en clave freestyle, poné play a la base instrumental de abajo y seguí el ritmo de los versos. Si usted es más bien formal, acepte las disculpas por haber sido tuteado en las líneas anteriores, haga click aquí: se salteará el experimento y podrá leer la nota de manera tradicional .

Ritmo y poesía, de eso se trata esta rima/

si no fuera por el Bull no habría rap en la Argentina.

Aunque eso es impreciso, o es más bien una mentira/

la payada nacional no era pura brillantina.

Es el origen criollo, de lo que hoy es un gran business/

que te llena el Luna Park poniendo a pelear los pollos.

Pero no sean lacayos de lo que se diga acá/

la batalla no es de pollos, es de gallos en verdad.

Chicos de la gran ciudad, o también del interior/

la cartera de la dama o el bolsillo del señor.

Para ricos para pobres para el bondi o el avión/

para todos lo que encuentran poesía en el dolor.

Sin trompadas hay insultos, sin maldad hay impiedad/

pero suena la campana y regresa la amistad.

Es la Batalla de Gallos la meca del nuevo rap/

una mezcla de cultura yankee con la nacional.

Se jugó en la Capital el campeonato local/

salió campeón un tal Dozer que irá a la Internacional.

Corto acá con este rap pues yo no soy gladiador/

si me ponen en batalla soy seguro perdedor.

Vuelvo pues al periodismo, otra fascinante tierra

ya me lo indicó el refrán: serviré para otra guerra.

Ahora sí: Batalla de gallos, una crónica sin rima

Llamémosle pitufo entusiasta: es bajito, tiene el pelo pintado de azul, y salta de la butaca con cada acote. ¿Qué es un acote? Una respuesta. La cosa es así: un rapero ataca con su combo de rimas improvisadas y el contrincante, a su turno, le responde a algún agravio en particular con eso: un acote. Acá, un ejemplo mítico salido de El Quinto Escalón, uno de los ciclos de batallas de rap más famosos de nuestro país. El que hace el acote sería el que responde. Mire 

Volvamos a nuestro pitufo entusiasta. Con cada acote, decíamos, desespera. Está en el Luna Park un sábado a la noche, el último, por caso. Lo acompañaron sus hermanos mayores y un amigo. Cada vez que alguien tira un buen punchline (una línea de ataque simple, no de defensa), nuestro protagonista mueve la mano derecha al lado de su cara como si le quemaran los dedos. “Uhhhhhh”, grita.

El gesto no es solo suyo, casi todos los habitués comparten las maniobras de festejo. Cuando arranca una batalla, los MC (los raperos que suben al escenario), suelen pedir al público que levanten los brazos. La música marca el ritmo. Los MC (¿maestro de ceremonia? ¿microphone?, el origen es múltiple), lanzan sonidos que podrían traducirse acá como “yo’… yo’, yo’, yo’”, o como “yeh’… ye’, ye’, ye’, yeh’”. La gente levanta los brazos, comienza el ritual.

El ritual es, rebobinemos, la batalla. La batalla es, rebobinemos más, un desafío de freestyle. El freestyle es, sigamos, una forma del rap. El rap es, finalmente, la rama musical del hip hop. Diremos entonces que el hip hop es una cultura que puede ser expresada por medio del baile, el grafiti, el beatbox o el rap.

Entra pues a escena la Batalla de Gallos. Organizada por la marca de bebidas energéticas Red Bull a nivel mundial, es la versión mainstream dentro de una cultura que se llama a sí misma underground. Y es la responsable, entre otras cosas, de que hoy no sea solo un fenómeno de clase. Todo lo contrario: quienes siguen la Batalla de Gallos tanto en vivo como desde sus casas por streaming son de todas las clases sociales.

Y no solo se limitan a mirar: también practican el freestyle en sus escuelas. En los colegios más caros de zona norte y en cada escuela pública de Capital, del Conurbano bonaerense y de las demás provincias.

Si bien el rap surgió originalmente entre la clase marginal norteamericana (8 Mile, la película de Eminem, es una referencia ineludible), hoy ya no solo es un medio de expresión para los que menos tienen sino también para los que más.

Pero la poética de los competidores sí está ligada íntimamente con la carencia. Arriba del escenario casi todos hacen referencia permanente a sus orígenes, su experiencia en la calle o en las plazas, y sus valores. Haber sufrido (o saber vender haber sufrido) es un valor fundamental a la hora de presentarse a batallar. Por supuesto, ser “cheto” es un disvalor, tener plata una desventaja, y no viajar en transporte público una ofensa imperdonable.

Desde el público, no importe quién mire, todos adhieren a la misa. El salmo es uno y se festeja sin importar la historia de cada quien. Bien mirado, es una forma de contrapeso.

Solo algunos se mantienen completamente al margen de la masa. “¿Papá, te parece bien que sea yo la que te dice que esto es demasiado y que mejor nos vamos?”, dice una nena que tiene entre 6 y 8 años. Es pelirroja y hasta hace un rato miraba una de las batallas desde los hombros de su padre, que se muestra más entusiasmado que ella. “¡Dicen todas las palabras que nunca nos dejan decir a nosotras, mamá!”, reclama la hermana más chica, como indignada.

Son una de las tantas postales familiares que se ven en la Batalla de Gallos. El cuadro representa que el freestyle no es solo cosa de chicos sino también de grandes, adultos que llegaron tarde a una moda pero no quieren quedarse fuera.

El pitufo, que tendrá unos 12 años, se espanta menos con los insultos. En cambio, los festeja. Un nene de unos siete mira sin que se le escape una sola expresión. Lo mismo hace uno de los guardias del Luna Park.

No dice su nombre pero cuenta que trabaja de seguridad en eventos de todo tipo. Contra lo que uno esperaría, para él las Batallas de Gallos son de lo más tranquilas. “Son todos pibitos buenos”, dice, “hay mucho insulto pero son pura palabra. Todos respetan su lugar, tratan de no taparse entre ellos y si les doy una indicación por algo en particular piden perdón. Hay malas palabras pero no hay violencia”, concluye.

Algo parecido dice uno de los adolescentes que mira desde el codo izquierdo del Luna Park. “Los que no conocen dicen que es bullying porque en las batallas se apela mucho a los defectos del contrincante, pero termina y se dan un abrazo. Son solo insultos deportivos. Además es sanador: ¿una vez que cantan tus defectos delante de cientos o miles de personas qué mal te puede hacer que alguien te haga una burla en clase?”.

El pitufo no nos habla, pero parece adherir. Todo lo que hace, exagerado o no, es un rasgo de su alegría. La felicidad y el ridículo son dos chicos que se ponen de novios en el primario, se separan en la adolescencia y vuelven a encontrarse ya viudos de tantas otras cosas.

BatallaGallo

La Batalla de Gallos sigue hasta su final. En el último momento, Dozer se enfrentará con Stuart, que vino desde Rosario. No va a ser una final reñida. Sobre el último round, Dozer se consagrará campeón. Su próxima parada será representar al país en la Batalla de Gallos internacional, que este año es en Buenos Aires. Lo hará junto a Wos, algo así como el Pope del momento en el freestyle. “Con mis amigas llegamos a la conclusión de que Wos es el pibe que más va a coger en los próximos cinco años”, dice Julieta, una amiga que conoce del tema.

El mismo Wos, que fue jurado en la competencia porque ya estaba clasificado de antemano para la Internacional, dice a RED/ACCIÓN: “Estoy contento porque se volvió a llenar un Luna Park, y teniendo en cuenta la situación del país no es menor. Fue una nacional un poco loca porque hubo un recambio. Faltaron algunas figuras por distintos motivos pero entraron muchos pibes nuevos que lo hicieron muy bien”.

Con uno de esos pibes levantando el cinturón de campeón termina la noche. Ya volaron los insultos, ahora vuelan papelitos. El nombre Dozer entra en la historia reciente del freestyle. Los chicos de todos los barrios se van prolijos por las salidas del Luna. Algo de excitación ronda el ambiente. Mientras esperen el taxi, el colectivo o el uber, por la noche de Buenos Aires comenzarán a fluir los acotes. Y alguien dirá, diciendo quién sabe qué: ye… ye, ye ye, ye.

Ritmo y poesía, repasemos nuestros pasos/

si no fuera por el Bull no habría batalla de gallos.

Pero igual habría rap en las flores y en los tallos

desde el Parque Rivadavia hasta la Plaza de Mayo 

Cultura | 3 de agosto de 2018

El machismo en el arte: cómo los museos luchan contra la desigualdad de género

En los museos más importantes de nuestro país solo el 5% de las obras son de artistas mujeres. En el Bellas Artes, de las 13 mil piezas que tiene solo 420 son firmadas por mujeres. Sin embargo, los gestores culturales ya han tomado nota: en la última gestión artística del Malba, las obras expuestas de mujeres pasó del 17% al 46%. Un colectivo, Nosotras Proponemos, impulsa un manifiesto para corregir la inequidad.

Fue durante marzo de este año. Algo extraño sucedía en el Museo Nacional de Bellas Artes. Muchos se enteraron, otros no. Del 2 al 18 de ese mes, entre las seis y las seis y media de la tarde, las salas del primer piso del museo sufrían un apagón repentino. Pero no era total: apenas quedaban iluminadas unas pocas obras: en las instituciones artísticas nacionales las obras de mujeres no suelen superar el 5%.

No era casual. La acción fue desarrollada justamente por el Bellas Artes para visibilizar la desigualdad entre la cantidad de obras de mujeres y de hombres. Durante los apagones, solo quedaban iluminadas las obras de las primeras.

No fue una acción aislada sino una más dentro de una serie de propuestas desarrolladas por el colectivo Nosotras Proponemos, un conjunto de mujeres feministas que milita por la igualdad en el mundo del arte (o por la igualdad a secas, más bien).

No faltará, claro, quién diga: ¿acá también? La respuesta es fácil: sí, acá también. Un estudio compartido por Andrea Giunta (parte fundacional de Nosotras Proponemos) muestra por ejemplo la representatividad de la mujer en los premios Salones Nacionales.

Son los reconocimientos que otorga el estado a las artes visuales. No solo se galardona un artista por año sino que incorpora su obra al Estado. Un dato: de 1911 a 2016, en la categoría pintura se premió a 91 varones y 5 mujeres: Ana Weiss de Rossi (1939); Raquel Forner (1956); Marcia Schvartz (2013); Diana Dowek (2015) y Carolina Antoniadis (2016).

Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.
Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.


El Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Secretaría de Patrimonio conducida por Marcelo Panozzo, este año relanzó las bases de los Salones Naciones, incluyendo condiciones que aseguren la representación igualitaria de varones y mujeres en jurados, seleccionados y premiados.

Al respecto, el manifiesto de Nosotras Proponemos dice: “Promovamos, exijamos y respetemos la representación igualitaria en el mundo del arte (estratégicamente el 50% en lugar del actual 20%), tanto en las colecciones de los museos y otras instituciones culturales, como en las colecciones privadas, en las exposiciones colectivas, en los premios (paridad en la selección, la premiación y los jurados), en las ferias de arte, en las representaciones internacionales tales como las bienales, en las reproducciones de obras en libros y catálogos colectivos, en las tapas de las revistas, en los porcentajes de artistas en las galerías de arte”.

Según un relevamiento realizado por el Bellas Artes, de un total de 13 mil obras que tiene el museo, solo 420 son de mujeres. Sin embargo, no se puede considerar un número fiel ya que hay mucha obra anónima, otras con autorías no comprobadas y algunas del siglo XII al XVIII que pueden haber sido hechas por mujeres pero en épocas en las que ellas no firmaban y quedaban con autoría masculina, o incluso con el nombre del marido.

Para Mariana Marchesi (Directora Artística del Museo), más allá de la situación de evidente desigualdad, lo importante es lo que se puede hacer para cambiar la situación.

“Los discursos dominantes de la historia del arte fueron pensados casi exclusivamente desde una mirada masculina. Más allá de una cuestión de números, este escenario lleva a reflexionar sobre la manera en que se comprenden las imágenes y cómo se construyen las reglas en el mundo del arte, aun en el presente”, escribe en el texto de presentación de A la conquista de la luna, una exposición que reunió obras de gran formato de mujeres argentinas y se presentó a principio de año en el museo. En ella se invitaba a reflexionar sobre el lugar que ocupan las artistas en el campo del arte y la cultura.

“¿Cómo empezar? Mirar al interior de las instituciones y delinear políticas destinadas al cambio es un primer paso para trabajar por la igualdad, generando espacios y oportunidades inclusivas que permitan saldar las inequidades del pasado y del presente”, proponen Marchesi y Andrés Duprat, Director Ejecutivo del Bellas Artes.

La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.
La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.


El Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), es otra de las instituciones pioneras en esta materia. Durante la gestión de Agustín Pérez Rubio (saliente Director Artístico, aún no se nombró al nuevo), de un 17% de obras de mujeres exhibidas, se subió a un 46%.

Además, su gestión fue orientada a aportar a la igualdad de género no solo en la paridad de los/as artistas exhibidos en sala, sino también como política para las nuevas adquisiciones (compra de obras de artistas mujeres) y elección de exposiciones temporarias.

También se fortalecieron los programas educativos desde una mirada de género, y se armaron ciclos de cine para aportar a la discusión.

Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.
Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.


“En la última edición de arteBA, el 33% de los artistas eran mujeres y el 67% varones. En 2017, de los 10 premios a la trayectoria artística que otorgó el Fondo Nacional de las Artes solo se reconoció a una mujer”, son algunos de los datos que destaca Andrea Giunta en esta entrevista. Su militancia sobre el tema es reconocida en el mundo del arte.

Rodrigo Cañete conoce bien su trabajo. Reconocido crítico de arte y director Love Art Not People (uno de los medios más irreverentes de la actualidad), cree en el valor del debate pero dice que no es nuevo. “Pensar que el debate de género entra en el arte hoy no es verdad. De hecho el arte feminista define el arte posmodernista de los últimos cuarenta años. Estoy pensando en Judy Chicago, Eva Hesse, Louise Bourgeois… y que además definieron una oposición al modernismo masculino incorporando la narrativa de la vida personal de la mujer, la cuestión del cuerpo y demás”, dice.

“Es difícil no estar de acuerdo con el reclamo de género, sin embargo no sé si estoy de acuerdo con que tiene que haber igualdad de representación en términos de porcentaje entre hombres y mujeres. Eso iría contra la calidad. Lo que sí tendría que haber es igualdad en los boards de las instituciones, y creo que la hay”, dice Cañete.

Para él, el tema volvió a escena gracias al #MeToo. “Andrea Giunta busca la manera de meterse en esto para radicalizar un poco más el discurso. Mi crítica es que se olvida un poco de poner el tema en relación con el arte. El problema es transformar todo en un reclamo gremial, reclamo que además ya fue parte de una serie de performances y acciones que sucedieron en la década del sesenta. Todo esto que está ocurriendo hoy es algo que ya ocurrió dentro del arte”, concluye desde Londres, donde vive.

El 8 de marzo del 2019, cuando se celebre un nuevo Día de la Mujer, es probable que las luces de los museos vuelvan a apagarse. Pero ya nunca va a ser igual. La oscuridad, poco a poco, comienza su irrefrenable retirada.

Foto apertura: “Bocanada”, Graciela Sacco.

Cultura | 23 de julio de 2018

La polémica en el arte: por qué los museos deben promoverla

Una foto de Brooke Shields desnuda a los 10 años generó controversia. El fin de semana sucedió lo mismo con una obra de teatro llamada Dios y la Iglesia pidió que fuera suspendida. ¿Cómo lidian los museos con la controversia y aseguran la libertad de los artistas? ¿Es siempre válida la provocación? Una vez más, la discusión sobre el arte y la libertad vuelve al centro de la escena.

Era el último año de siglo XX. En la sede central de la Alianza Francesa en Buenos Aires se inauguraba una muestra del fotógrafo Alberto Goldenstein. Nada extraño hasta entonces, si no fuera por la mancha.

“Provocó tanto revuelo que me pidieron que lo resolviera”, dice hoy la curadora de arte Sonia Becce, directora de la Alianza por ese entonces. 

Resolvieron poner un papel cubriendo la imagen y que quien quisiera verla más allá de la advertencia levantara el velo. Por supuesto, se corrió la bola y la muestra recibió más visitantes que nunca, público desesperado por acercarse a espiar la imagen prohibida. (Más adelante, sobre el final de la nota, usted también podrá hacer algo parecido).

La cuestión, más allá de la anécdota, es la siguiente: ¿qué significa que una imagen ofenda? No es una pregunta meramente hipotética. El último fin de semana se estrenó en el Festival de Rafaela, Santa Fe, la obra “Dios”, de Lisandro Rodríguez, y el obispo de la ciudad, Luis Fernández, se indignó: “es un agravio al espíritu religioso que no colabora con la pacificación anhelada de nuestra sociedad”, escribió. En la obra hay una figura del Papa Francisco que en un momento es abrazada por actores desnudos.

Algo parecido sucedió con la muestra de Richard Prince en el Malba. Luego de la inauguración corrieron mensajes en las redes pidiendo que fuera levantada a causa de una foto en particular. En ella está la actriz Brooke Shields a los 10 años posando desnuda. Aunque sea una nena, la imagen tiene un fuerte contenido erótico.

Una publicación compartida por Luis Médici (@luismedici) el

No es una obra nueva sino que arrastra ya cuatro décadas de polémica. Fue realizada en 1975, con permiso de la madre de Shields, por el fotógrafo Garry Gross. Luego Richard Prince fotografió la fotografía y la hizo mundialmente famosa, al punto que llegó a subastarse por millones de dólares. Lo de Prince (que afrontó un juicio por el derecho de autor), no es nuevo: en su obra se repite el recurso de tomar imágenes de otros y resignificarlas, poniendo en tensión distintas prácticas de la cultura norteamericana -la sexualización de los cuerpos infantiles en este caso. Lo de Garry Gross fue con fines publicitarios (y también afrontó una demanda, pero ganó por tener el permiso firmado de la madre de Shields). Ninguno de esos juicios terminó con la polémica, que se revivió ahora en Buenos Aires.

¿Es realmente una obra que despierta preguntas o es una provocación sin sentido? La pregunta obviamente no es nueva al mundo del arte. Tampoco lo es para el museo, que pudiendo imaginar lo que provocaría decidió exhibirla igual.

“Hoy lo que generan las redes sociales es que se comparten infinitas imágenes sin contexto. Pero nuestra pregunta es cómo genera el museo ese contexto para que el mensaje se vuelva una discusión interesante y no sea solo una provocación”, dice Guadalupe Requena, Coordinadora de Comunicación del Malba.

“Es un debate que trasciende la foto de Prince. En muchos museos del mundo se han debatido imágenes del arte clásico del siglo XVII, XVIII y XIX con gente haciendo pedidos para que se bajen obras del renacimiento por tener ángeles erotizados… Durante un siglo eso no fue un tema y hoy sí lo es”, agrega Requena.

Por su parte, Sonia Becce dice que tenemos que atender al contexto de época. “Si en una pintura de hace doscientos años hay una mujer desnuda y hombres vestidos y lo bajamos por la mirada machista que representa me parece que nos lo perdemos, porque si uno expone eso está mostrando un modo de hacer las cosas que no queremos que suceda más y nos ayuda a tenerlo presente. Si en cambio edulcorás la historia o limás sus bordes te queda una relato lineal y anodino que no es real. Dentro de 400 años vamos a ser leídos con otros problemas y no me gustaría que dejen de lado obra por problemas que hoy no conocemos”.

En la misma línea opina Mariana Marchesi, Directora Artística del Museo Nacional de Bellas Artes, para quien ocultar determinadas cosas evita la existencia de algunos debates necesarios: “Se invisibilizarían temáticas que uno quiere discutir. Parte de la convivencia social tiene que ver con aceptar cosas con las que uno no acuerda”. A su vez, aclara que al menos en el Bellas Artes no se está bajando obra.

El arte como punta de lanza

“Hay un carácter anticipatorio del arte que tiene que ver con poner sobre la mesa temas tabú o cosas que no se explicitan. Hay un espíritu de provocación y de expandir los límites de la conversación”, dice Guadalupe Requena, y recuerda uno de los casos más emblemáticos de provocación y escándalo que sucedieron en la Argentina en el último tiempo: la muestra de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta.

Fue en el año 2004. En ella se exponía una imagen controversial de Cristo sobre un avión. La iglesia se indignó tanto que pidió que levantaran la obra. “Una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad”, definieron, e invitaron a la gente a unirse a una jornada de ayuno y oración. Finalmente no logró la cancelación, pero la muestra estuvo cerrada durante 30 días.


Pero qué objeto tienen, realmente, los intentos de censura. No solo son absurdos por atentar contra la libertad de expresión sino también, en el peor de los casos, por su falta de eficacia. En su momento la iglesia quiso evitar que la gente viera la obra de Ferrari, y casi 15 años después es una de las muestras más recordadas de Buenos Aires.

Leandro Erlich es uno de los artistas argentinos de mayor renombre hoy. Actualmente trabajando en Japón, entiende que aunque sea en vistas de una nueva conciencia sobre ciertos temas, bajar obra es una forma de censura. “El arte tiene dos capacidades. La de ser documento de su tiempo y la de ser reinterpretado según los nuevos paradigmas. En cualquier caso la censura siempre me parece un disparate. Es asumir que no existirá capacidad crítica”, dice a Red/Acción. Y aporta un nuevo ángulo a la discusión: el lado del artista.

¿Hasta qué punto está habilitado un artista a tener absoluta libertad para trabajar? ¿Hay temas en los que no deberían meterse? “Es un tema circunscrito a la ética y moral. Pienso que el arte es una vía de expresión. Y debe ser lo más libre posible. Los límites serán aquellos que cada artista lleve en sí. El punto relevante no es si hay temas de los cuales no se debería hablar o temas de los que sí. Lo esencial es que la obra sea buena y honesta. Eso ‘la habilitará’”, sostiene Erlich.

Hace poco sucedió otro escándalo con la torta con cuerpo de Cristo que comió el Ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro. El funcionario se entregó a la propuesta de los artistas y luego fue condenado en las redes sociales por una supuesta falta de respeto.

Sin embargo, mucha otra gente considera que allí, en la capacidad de indignar, radica la principal nobleza del arte. “Debemos rescatar siempre ese carácter subversivo que contiene el arte contemporáneo, su posibilidad de romper reglas, de mirar desde otro lado, de hacernos correr de nuestros hábitos y con frecuencia salir cambiados después de la experiencia”, escribe Andrés Duprat, director del Bellas Artes.

“El arte no está regulado por otros valores que los que propone, y a veces ni siquiera por ellos: nada le es menos ajeno que la moral, no es ni pretende ser meritorio, ni justo, ni adecuado. Acontece, pasa, es, y continúa siempre, finalmente, inexplicable”, sigue el texto que escribió y que comparte Duprat con Red/Acción para ser parte del debate.

“¿El arte tiene que ser siempre provocativo? No. Pero cuando lo es interpela de un modo formidable”, dice a su vez Elio Kapszuk, reconocido curador. “Puede herir susceptibilidades, sí, pero la susceptibilidad es un tema individual y privado. Que una obra pueda herir los sentimientos no la vuelve apta para la censura”, agrega.

¿Es válido entonces todo tipo de provocación en tanto represente una idea? “Es relativo”, dice Sonia Becce. “A veces hay que usar la simbolización y no el enfrentamiento directo. De todos modos, es como la discusión sobre el aborto: cada uno puede tener su punto de vista y el otro grupo se siente herido o atacado. León Ferrari sentía la necesidad de enfrentarse a la iglesia de ese modo, lo hacía de forma provocadora, pero tenía un sentido. Creo que con respeto se puede decir cualquier cosa. Es el mismo respeto que debe tener la gente a la hora de mirar. Trabajar desde la pluralidad todavía es una materia pendiente que tenemos: deberíamos aprender a convivir aunque haya cosas que nos caigan mal”.

¿Cómo lidia el museo con la controversia?

Actualmente está expuesta en el Blanton Museum of Art de Austin, Texas, una muestra con una pintura del Ku Klux Klan. En la obra de Vincent Valdez se ve a miembros del clan racista en el mundo de hoy. Hay una camioneta moderna a un lado y uno de los personajes tiene un iphone. Aquí pueden ver una foto de la pintura y una nota del New York Times al respecto.

Lo que propone el artista es discutir sobre el racismo aún presente en los Estados Unidos. No obstante, ¿lo resguarda eso de ser mal interpretado o de ofender? Cómo deben manejar los museos este tipo de expresiones. La Coalición Nacional Contra la Censura de Estados Unidos (NCAC), lanzó un documento en el que expone las mejores prácticas museológicas para manejar la controversia. Habla de asegurar la libertad de los artistas, adelantarse a las polémicas, comunicarse con la prensa y educar al público para que tenga un abordaje formado.

Sin embargo, ¿es productiva la vocación de “contener”? Regresa la pregunta de siempre. Si la intención del arte es despertar preguntas, por qué sería voluntad del museo acallarlas. ¿Para qué licuar el impacto de una bomba que uno mismo tira?

“Una de las constantes habituales a la hora de pararse frente a una obra de arte, como experiencia actual, la constituye la exigencia de decodificar un supuesto mensaje o contenido que la misma debería poseer. Ese ejercicio de traducción conlleva el riesgo de simplificar y banalizar las múltiples lecturas que una obra siempre exige. En ese sentido los modos profesionalizados de interpretación habitualmente empobrecen una obra al trasladarla a un plano didáctico y funcional con el objeto de facilitar y seducir la respuesta del espectador”, propone Andrés Duprat.

Guadalupe Requena sostiene esa puesta en duda del museo como traductor del arte. Según ella, los museos ya no son una voz indiscutible y el foco no está puesto en las colecciones sino en los visitantes. Lo mismo pasa en todos los campos del conocimiento: en tiempos de posverdad, la autoridad es solo una forma de mentira más. 

En ese sentido, tiene lógica que cada institución crezca cada vez más en libertad y vaya perdiendo miedos. Sin embargo, no es lo mismo una obra que se expone en un espacio público o en uno cerrado. “En el espacio público la gente se va a topar tal vez involuntariamente con una obra, entonces hay que ser más cuidadoso”, dice Elio Kapszuk. Y opina: “A un museo uno entra dispuesto a recorrer un espacio de arte. En ese contexto creo que no debiera haber ningún tipo de censura a la expresión”. 

La mancha

A veces el arte es una mancha de la que muchos quieren mantenerse a salvo. Un incordio al que no todos quieren exponerse. Esta línea funciona como velo. Si usted es de las personas que levantaría el papel aquel de la Alianza Frances para ver la foto: haga click aquí abajo y lea el párrafo prohibido de esta nota.

La obra de Goldenstein estiró el límite del fotoperiodismo en nuestro país. En la imagen de la polémica había un hombre desnudo tapándose sus partes con las manos y con una mancha de semen en la panza. Aunque escandalizó a muchos, todo el mundo se acercaba a la muestra para espiarla. “Yo no fui provocador, fui ingenuo”, dice hoy Alberto Goldenstein. “Quise representar una imagen poética y fue vista como una propuesta pornográfica. La perversión no era mía en todo caso sino de los que la miraban”, cuenta. Fue una mancha que, en este caso, todos quisieron ver. Si desea saber más, puede leer esta crónica de la época.

Sino, quédese a resguardo, en esta última línea. De algún modo, cada quién elige con qué frecuencia y forma poner en tensión su propio mundo.

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Cultura | 19 de julio de 2018

El buen diseño es un buen negocio

La visión de negocio está alineada con la creatividad y el pensamiento crítico para poder resolver problemas complejos. El Foro Económico Mundial pronostica que estas serán las principales competencias de la Cuarta Revolución Industrial.

En una soleada tarde de 1952, Thomas J. Watson Jr., que acababa de ser nombrado presidente de IBM, estaba dando un paseo por la Quinta Avenida en Nueva York y se quedó hipnotizado con las elegantes máquinas de escribir con sus colores vivos y el impecable diseño en la tienda Olivetti.

Las máquinas compartían espacio con esculturas y pinturas en una sala de exposición de diseño moderno con iluminación casi teatral, un escaparate que contrastaba duramente con los aburridos productos y la anodina experiencia de los propios espacios comerciales que presentaba IBM en ese momento.

Algunos años más tarde, cuando Watson se convirtió en director general, definió la estrategia para el futuro de la empresa y anunció: “Dejaré mi impronta en IBM gracias a un diseño moderno”. Para llevar a cabo esta estrategia, contrató a Eliot Noyes, arquitecto y diseñador industrial, como consultor de diseño en la empresa. Fue el responsable de crear un programa de diseño corporativo sin parangón hasta entonces.

Noyes lo supervisó todo, desde la creación de productos, logos y material publicitario de IBM, hasta el diseño de sus edificios. Esta filosofía que subrayaba la importancia del diseño, se convirtió en una parte esencial de la estrategia de la compañía, y se contrató a muchos de los diseñadores, artistas y arquitectos más talentosos del momento, incluyendo a Ray y Charles Eames, Eero Saarinen, Paul Rand y Isamu Noguchi. “El buen diseño es un buen negocio”, afirmó Thomas J. Watson Jr. en una conferencia en la Universidad de Pensilvania en 1973.

La complejidad, la imprevisibilidad y el vertiginoso ritmo de cambio en el mundo en el que vivimos no pasan desapercibidos para nadie, y no se vislumbra ninguna desaceleración, así que tenemos que aprender a funcionar en este mundo. Hemos dejado atrás una realidad en la que los problemas eran (más o menos) sencillos, reconocibles e independientes, para dar paso hacia una realidad en la que la complejidad, la ambigüedad y la interdependencia de los desafíos los hacen cada vez más difíciles de delimitar y de abordar.

La cualidad número uno: creatividad

Las corporaciones tampoco son inmunes a esto. El año pasado (¿adivina de quién estamos hablando?), la división de Negocios y Servicios Internacionales de IBM llevó a cabo una encuesta en la cual se pidió a más de 1.500 directores generales de 60 países y de 33 sectores diferentes, que identificaran la cualidad número uno que intentan buscar cuando contratan a nuevos empleados. En lugar de rigor, disciplina en la gestión, integridad o incluso visión de negocio, su respuesta número uno no fue otra que la creatividad.

La visión de negocio está alineada con la creatividad y el pensamiento crítico para poder resolver problemas complejos. El Foro Económico Mundial pronostica que estas serán las tres principales competencias para 2020 en la denominada Cuarta Revolución Industrial que estamos viviendo en la actualidad. Todas las empresas quieren estar en la vanguardia y a la cabeza de la innovación y, para conseguirlo, se necesitan empleados muy creativos.

La creatividad, a pesar de la gran demanda, es muy difícil de conseguir mediante capacitación. Se necesita mucho tiempo para desarrollar una verdadera actitud creativa y no es una habilidad aislada. Trabajar cómodamente con la ambigüedad, las incertidumbres, pedir soluciones innovadoras disruptivas, mantener un espíritu crítico, tener la voluntad de querer modificar el status quo, y ser capaz de inventar son solo algunas de las otras aptitudes que se necesitan para ser un profesional creativo de éxito.

Sin embargo, hay numerosas profesiones que utilizan la creatividad como eje central de sus prácticas. Diseñadores y arquitectos, cuyo trabajo depende en gran medida de una elevada dosis de creatividad aplicada y de pensamiento crítico para traer innovación a su trabajo diario, utilizan estas habilidades desde hace mucho tiempo.

La innovación, de la mano del diseño

Por definición, el diseño es intrínsecamente innovador. ¿De qué sirve diseñar algo que ya existe? Por ese motivo, los profesionales con ganas de innovar optan directamente por una cosa: ¡un buen diseño! Esta podría ser la razón por la cual los líderes están incorporando cada vez más a diseñadores en sus equipos.

Las empresas de la lista Fortune 500 e incluso ciudades están nombrando a directores de diseño CDO Chief Designer Officer, incorporando de esta manera a un nuevo interlocutor en la toma de decisiones. Empresas innovadoras como IBM, General Electric o BBVA son en la actualidad algunas de las empresas que más diseñadores contratan en todo el mundo. Las grandes consultoras están comprando empresas de diseño como parte de su estrategia de innovación.

Esta visión no es el dominio exclusivo del sector privado. La ciudad de Helsinki ha incorporado a Anne Stenros, antigua directora de diseño de la empresa finlandesa de ascensores Kone, mientras que Los Ángeles ha contratado al crítico de arquitectura Christopher Hawthorne, y la ciudad de Londres ha creado un comité de diseño.

La forma en que los diseñadores han pasado de desempeñar un papel más artesanal, especializado y físico a un papel más estratégico u orientado al sistema ha sido encabezada por una nueva generación de diseñadores que tienen desde hace tiempo una perspectiva más contemporánea del diseño.

No hay que malinterpretar, la especialización sigue, y seguirá siendo, muy importante, pero perfiles más generalistas capaces de conectar las necesidades de los usuarios con el contexto en el que trabajan y las limitaciones diarias asociadas van a ir en aumento.

Bruce Nussbau, antiguo editor de BusinessWeek, destacó esta transición de carácter, al afirmar: “El ámbito del diseño ha pasado de centrarse meramente en el producto a concentrarse más en la estrategia”. Esto también sirve para explicar qué es lo que los diseñadores pueden aportar al mundo complejo, en constante cambio e impredecible en el que vamos a seguir viviendo.

Sesenta años más tarde, IBM ya no fabrica ordenadores. Ha pasado de ser una empresa de productos a convertirse en una consultora y proveedora de servicios, contando con el equipo de diseño más grande del mundo con más de 1.600 diseñadores, la gran mayoría contratados en los últimos tres años. Si Thomas J. Watson pudiera ver la empresa en la actualidad, sin lugar a dudas estaría orgulloso de su legado, y nos recordaría que, ahora, más que nunca, “el buen diseño es un buen negocio”.

Edgar González es arquitecto y Director del Grado en Diseño, IE University. | Foto: IBM Design

Cultura | 9 de julio de 2018

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¿Por qué nos debería importar la filosofía?

Ya se enseña en algunos jardines y escuelas primarias. En tiempos de Merlí, la serie suceso de Netflix, nos preguntamos para qué sirve la filosofía. Para distinguir lo falso de lo real, ser verdaderamente libres o darle sentido a la existencia son algunas de las razones que ensayan los cuatro filósofos con los que hablamos en esta nota.

Es que se dice que la filosofía se puso de moda. Que crecieron los inscriptos a la carrera y que hay una nueva vocación entre los jóvenes por problematizar. Se dice que en un mundo de inmediatez, la gente busca de pronto volcarse hacia la demora.

Ahora, según la información brindada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, el crecimiento al menos hasta el 2017 no fue tal. En el 2014 ingresaron 341 personas a la carrera de Filosofía. En el 2015, 311. En el 2016, 295. Y en el 2017, 293. Este año, con posibles ingresantes en mitad de año, todavía no está cerrado el número, pero no varía demasiado de esos valores.

Además, hubo 302 ingresantes al CBC de la carrera de Filosofía (contra 488 de Letras o 1242 de Ciencias de la Comunicación, por ejemplo). Hipólito Giménez Blanco es uno de esos estudiantes. Este año vendió su empresa y se inscribió en el CBC de Filosofía para empezar la carrera. “Trabajo en tecnología. En mi mundo, todo lo que hay que saber perece en pocos meses porque cambian las plataformas de manera continua. Ante esa frustración, la filosofía te da una salida: la consciencia de que uno mismo puede construir el conocimiento. Y la sensación, además, de estar en contacto con algo más trascendental”, dice.

En nuestro país, la filosofía siempre tuvo sus espacios bajo estructuras no formales. Durante muchos años el gurú fue Alejandro Dolina con su filosofía de entre bares, preguntándose los grandes enigmas de la humanidad como si fuera una cosa pedestre. ¿Es más importante el amor o la amistad? ¿Qué es, a fin de cuentas, la mentira? Llenaba auditorios (aún lo hace), y cientos de jóvenes iban en la trasnoche a escucharlo filosofar frente a un micrófono.

Hoy pareciera ser Darío Sztajnszrajber con su filosofía aplicada a las multitudes el líder del pensamiento abstracto nacional. Más académico que Dolina pero harto más amistoso que José Pablo Feinman, su programa Mentira la Verdad puso en el centro de la escena la filosofía con nombre propio. Lo mismo que con las matemáticas logró Adrián Paenza. Los dos, de algún modo, amplificados por el canal Encuentro, por el interés del Estado en popularizar estos temas.

Y después está, por supuesto, el nuevo renegado hit de la civilización: Merlí. El profesor catalán causa sensación con sus tres temporadas en Netflix. Dicen que fue él quien verdaderamente volvió a poner de moda la filosofía. Y claro, ahora todos quieren ser como Merlí.

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Obviamente está el valor innegable de poner la disciplina en boca de todos, lograr por ejemplo que cientos de personas vayan una vez por año a La Noche de la Filosofía. La gran cita del pensamiento se da en la Ciudad de Buenos Aires y este año acaba de suceder hace una semana en el Centro Cultural Kirchner (CCK). Allí se reunieron miles de personas con decenas de filósofos que dieron charlas. Es ahí, como Flautistas de Hamelin, que nuestra marcha hacia el abismo del pensamiento encuentra norte. (Sí, al final del pensamiento hay un abismo, vayan enterándose).

Pero más allá de eso, la verdadera pregunta que podríamos hacernos es otra: ¿por qué nos pone tan contentos que la filosofía esté de moda? ¿Con qué nos ilusiona? O más allá incluso, dicho en términos españoles para estar a tono con la serie: ¿de qué coños sirve la filosofía?

Una transformación impalpable

Gustavo Santiago es profesor de Filosofía en el CBC (Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires), y es capacitador en el área de Pensar con los chicos de Escuela de Maestros (un programa del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires que capacita a los docentes), donde enseña a maestros y chicos el valor de la filosofía. Durante un año o dos, según la escuela, se da en cursos de primaria. También en algunos jardines de infantes la materia Filosofía es asunto de los niños. En ambos niveles no se ven contenidos teóricos sino que trabajan para desarrollar el pensamiento propio.

“Cuando los chicos se ponen a pensar qué quieren escuchar los docentes reproducen contenidos vacíos. Contra eso peleamos, para que piensen por sí mismos. Y veo que produce un efecto en el grado. Me da la impresión de que a partir de tener filosofía son más críticos pero también escuchan más, y eso hace que sea una crítica inteligente, no caprichosa”, explica.

En el Centro Cultural de la Ciencia, uno de los talleres del grupo El Pensadero.
En el Centro Cultural de la Ciencia, uno de los talleres del grupo El Pensadero.


Más allá de sus muchos libros publicados y de su larga trayectoria como filósofo, su vida cambió radicalmente con la llegada de Merlí. Sucede, claro, por un motivo particular: físicamente hablando, es extraordinariamente parecido. Además, no usa teléfono celular, no da respuestas complacientes, y tiene como profesión hacer pensar a las personas.

“Yo no reniego de Merlí, de hecho me subí al fenómeno. Pero si alguien va a la facultad de filosofía por eso se va a romper la cabeza. Es una carrera estructurada desde el estudio y no desde el pensamiento. Yo la hice hace 20 años y sigue siendo igual”, sostiene Santiago.

¿Qué diferencia hay entre explicarle filosofía a un niño y a un adulto?
Lo lindo de las clases con los chicos es que recuperás la posibilidad de filosofar. Porque se preocupan en serio por las cosas. No hacen planteos hipotéticos como los filósofos profesionales, realmente les preocupa saber, por ejemplo, por qué a veces el tiempo dura más y a veces dura menos.

¿Sirve de algo la filosofía?
A mi la utilidad no me interesa, entonces no sé si sirve o no. Tomás Abraham (n. de R: Filósofo y escritor argentino) alguna vez dijo en una clase del CBC que la filosofía no es sirvienta, en el sentido de ser esclava de o servidora de. Algo así como que si la filosofía sirve para algo, deja de servir. Lo que me interesa a mí es: ¿qué cosas la filosofía me hizo ver distinto? Eso es interesante, te dediques a lo que te dediques. Ahora bien, la transformación que genera la filosofía es impalpable. Querer venderlo de otro modo me parece que es puro marketing.

Efecto Matrix: filosofía para saber dónde está lo real

Lo primero que dice Esteban Ierardo cuando llega al bar es algo referido al fútbol. Está perdiendo Brasil con Bélgica y le llama la atención. Filósofo y escritor, es autor de varios libros tanto de ficción como de filosofía (el último: Sociedad Pantalla, Black Mirror y la tecnodependencia), llega y se pone a hablar del mundial y de Mauro Zárate (que le dio la espalda a Vélez para llegar a Boca).

No es una charla menor. O al menos, no es una charla que nos pase desapercibida a ninguno de los dos.

En un momento se nos acerca el mozo y nos dice que se llama Matías y que está a nuestro servicio para lo que necesitemos. Su modo de decirlo es todo menos natural, no por eso tosco o molesto, pero hay algo inquietante en su manera de ponerse a servicio. Apenas se va, Esteban sonríe y me dice: ¿Qué acaba de suceder? ¿Qué viste?

No le respondo, para que siga su razonamiento. Y lo hace: “hay toda una estructura de preparación en la eficacia para la atención, que no tiene nada que ver con lo humano. ¿No?”. Nos reímos, apenas.

Lo que acaba de hacer es acaso traducir algo que vimos los dos pero yo no supe nombrar. Lo dirá después él: el filósofo se ocupa de ver qué hay de verdadero y qué de falso en las cosas con las que convivimos. En el gesto de Matías, por caso.

El filósofo Esteban Ierardo en una de sus charlas.
El filósofo Esteban Ierardo en una de sus charlas.


“A la filosofía la veo como una forma de construcción de la realidad cotidiana en la cual uno acepta participar de los juegos de la tribu pero sin nunca renunciar al derecho de detectar lo que son formas de falsificación y pérdida de lo real, y por tanto de engaño y manipulación”, dice después Ierardo, teorizando.

Y entonces volvemos al mundial y al precio de echar a Sampaoli. ¿Hay alguna manera de enfrentar filosóficamente estas problemáticas en apariencia banales que nos toman la vida?, le pregunto.

En su último libro, Ierardo analiza la realidad a partir de los capítulos de la serie Black Mirror.

“Yo creo que una actitud filosófica frente a esto es recordar dónde está lo real. Le damos una importancia desmedida a lo que se juega en un juego, justamente. Es decir, hacemos de un deporte una suerte de drama vinculado con el destino nacional. Y de pronto el sentido de nuestra vida colectiva como argentinos pende de un partido de fútbol. Eso es una construcción imaginaria que está fuera de la realidad, porque lo real es que es solo un juego”.

Pero un drama inventado que repercute de manera real, ¿es algo inventado finalmente?
Podemos pensar que hacer del fútbol un drama es un relato, una ficción. Y lo podés relacionar con la dinámica de la historia, que se construye a partir de creer en ficciones. A partir de esas ficciones se construyen efectos reales. Por ejemplo, la gente que creía en el dios cristiano iba a las cruzadas y mataba y moría en la vida real para ser fieles a algo que tal vez era una ficción. Eso que se inventa, que surge de la imaginación, cuando se lo vive como si fuera real efectivamente construye realidad.

Lo real, en ese caso, como consecuencia de nuestra manera de percibirlo.
Claro. Es una paradoja: la realidad se construye de la imaginación, y se hace real por el hecho de vivirla como tal. Mucha gente vive al fútbol como un drama y se angustia en la vida real.

La pasión es imaginaria, pero el dolor es real.
Exacto. Lo mismo con la filosofía: las teorías filosóficas son invenciones, como lo son pintar un cuadro o escribir un poema. Los que son platónicos por ejemplo creerán realmente que existe un mundo de las ideas, y que el amor real es el amor platónico… Entonces volvemos a lo mismo: siempre hay un plano ficcional.

Si la filosofía nos ayuda a identificar qué es real y qué no, ¿se puede pensar en ella como una manera de demorar lo más posible la pérdida de la libertad?
Por lo menos demorar la pérdida de la conciencia total de la pérdida de libertad. Decir que puede demorar la pérdida de la libertad como proceso fáctico y objetivo es demasiado pretencioso, pero sí se puede evitar que se extinga totalmente la conciencia lúcida y crítica de la pérdida de esa libertad.

Una duda a medida de cada quien

Florencia Sichel en su charla en La Noche de la Filosofía, en el CCK.
Florencia Sichel en su charla en La Noche de la Filosofía, en el CCK.


“Yo creo que la filosofía hace la vida más emocionante. No solo de manera positiva, también te da más angustia. Ser consciente de que te morís o de que no existe el amor romántico…  es emancipador y angustiante a la vez”. Ahora habla Florencia Sichel. Con solo 28 años, es profesora de filosofía en todos los niveles (primario, secundario y universitario), forma parte junto a Gustavo Santiago del programa Escuela de Maestros, y es Co-Coordinadora del grupo El Pensadero.

Además, claro, es filósofa. Como tal, se ofrece a la charla como si nos esperara algo emocionante por descubrir. Mientras hablamos, carga un iphone a su lado. La pregunta que inaugura la conversación es la que atraviesa esta nota: ¿sirve de algo la filosofía?

“La respuestas más amarillista es que no sirve para nada. El filósofo no construye puentes, no le aporta nada a la sociedad en términos de utilidad. Sin embargo, si nos corremos un poco de este mundo capitalista y utilitario, para mí sí es útil”, dice Sichel. “Creo que para que pasen cosas productivas o extraordinarias en la vida de uno, tiene que haber reflexión filosófica sobre la vida de uno. Aunque bueno… eso es ponerse un poco utilitarista después de todo”.

¿Cuál es la diferencia entre pensar las cosas filosóficamente, y pensarlas neuróticamente?
Hay un poema de Bertolt Brecht muy claro al respecto, Loa a la duda se llama. Dice que la duda por dudar no sirve. Tiene que ser una duda que te lleve a algún lado, no a la inacción. Brecht en ese poema dice algo así como que al oprimido le conviene tener una duda que le permita liberarse de su opresor, y al opresor una que le permita despertarse de su condición aristócrata. Es una duda a medida de quién la tenga.

El Mindfulness, tan de moda, propone meditar, ir hacia el silencio, dejar los pensamientos. La filosofía en cambio propone lo contrario, profundizar el pensamiento. Las dos se ofrecen como una salida a un mundo banal. ¿Cómo se distingue lo que es darse rosca de lo que es reflexionar?
No sé si siempre es fácil de hacer esa distinción. Hablas de la ansiedad. Está muy presente, en los chicos sobre todo, esta idea de la urgencia por resolver las cosas. Para mi lo que hay que saber, y si lo sabés baja la ansiedad, es que las cosas no importa tanto que se resuelvan. La filosofía no busca solucionar problemas, y volvemos al principio: por eso no sirve para nada. Pero correrse de la lógica capitalista también es correrse de la temporalidad en la que uno vive. Si vos pensás que en veinte minutos vas a resolver el problema de la muerte mejor no filosofes.

Un app para filosofar diez minutos por día no la ves posible…
A mí me haría ruido. Es como la frase de Instagram: está divina, pero eso no es filosofar. Si realmente querés problematizar algo es al pedo que te apures tanto. ¿Para qué querés saber con urgencia cómo funciona el tiempo?

Cómo estar en el mundo sin ser del mundo

“Dice el escritor estadounidense Henry David Thoreau: me fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente. Enfrentar solo los hechos esenciales de la vida… No fuera que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido’. Es la misma frase que en la película La sociedad de los poetas muertos Robin Williams le recita a los jóvenes cuando se juntan a leer y pensar. Y es la impronta principal que marca al protagonista del filme Into the wild para hacer su viaje”.

El que habla, como si estuviera en una más de sus clases, es José María Aguerre. Profesor de Filosofía desde los 22 años, hoy tiene 51 años y tuvo, entre clases, conferencias y charlas, cerca de 30 mil alumnos. Está respondiendo a la pregunta de si la vida es igual con filosofía o sin ella.

Aguerre en una de sus clases en el colegio secundario Santo Tomás de Aquino. Les muestra un video clip a los chicos y les propone debatir sobre lo que vieron.
Aguerre en una de sus clases en el colegio secundario Santo Tomás de Aquino. Les muestra un video clip a los chicos y les propone debatir sobre lo que vieron.


Sigue: “Thoreau, influido por ese silencio de los bosques, sale del mundo, se enfrenta a la vida, y salen esas reflexiones maravillosas que escribe en su Tratado de desobediencia civil.  Ahí plantea el derecho que tenemos a revelarnos contra las leyes injustas. Y propone un camino original para la época, año 1852: la no violencia y la evasión fiscal. Él dice que no va a pagar impuestos para sostener leyes injustas. Se refería a dos leyes: un impuesto que se estaba cobrando para hacer un ejército para invadir México, y la esclavitud (todavía faltaban años para la guerra de secesión). Lo metieron preso por eso, aunque un solo día. La cosa es que ese tratado al principio no influye demasiado. Años después sin embargo un joven estudiante de derecho en Sudáfrica lo lee y dice: lo voy a aplicar en mi país. Y lo hace. Ese joven era Mahatma Ghandi, y lo aplica en la India. Más adelante lo lee otro joven en Estados Unidos y decide aplicarlo también en su país. Ese joven se llamó Martin Luther King. Hoy Thoreau es reconocido como un prócer por la influencia en sus discípulos.

Yo di una charlita sobre él que se llamó Vivir a filosofía o el riesgo de partir sin haber vivido. Entonces digo, volviendo a esto de si es distinta la vida con o sin la filosofía en ella: una filosofía abstracta y alejada de la realidad y de la vida no es filosofía. Pero una vida sin sentido, sin reflexión, sin preocuparse por lo esencial tampoco es vida. La filosofía nos enseña cómo estar en el mundo sin ser del mundo. Sin que sea una evasión ni una justificación permanente del estatus quo. Nos ayuda, en última instancia, a ser libres verdaderamente”.

José María Aguerre después de dar una de sus clases. Para él, la filosofía nos ayuda a encontrar la felicidad.
José María Aguerre después de dar una de sus clases. Para él, la filosofía nos ayuda a encontrar la felicidad.


Para muchos de los adolescentes que pasan por las clases de Aguerre, estas son reveladoras. Lo mismo sucede en la UCA, donde da la materia de Filosofía. En sus palabras, intenta despertarlos. “Tengo alumnos que después de la materia me han dicho: ´muchas gracias profesor, dejo la universidad´. Y se han ido. Y está muy bien, porque significa que se han hecho preguntas”, cuenta.

“Lo que trato de hacerles ver es que en un mundo de manipulación, en un mundo de lo políticamente correcto y de pensamiento único, donde no podés disentir demasiado porque quedás fuera del sistema, es fundamental recuperar el filosofar como capacidad de pensar por uno mismo, capacidad de búsqueda, y también capacidad de encuentro. Encuentro de la verdad y encuentro con el otro. Y encuentro, también, de aquello por lo que estamos acá: la felicidad”, dice.

¿Es preferible una filosofía comprometida aunque inaccesible o una más bien superficial pero apta para todo público?
Una filosofía que se cierra sobre sí misma no tiene sentido. Como tampoco lo tiene una filosofía que se vende al sistema. Una filosofía que con la apariencia de encarnarse en las problemáticas cotidianas le dice al mundo lo que quiere oír. Es una filosofía que se vuelve comercial. Yo siempre le sintetizo a los chicos que el filósofo es alguien que si todos corren para un lado no tiene que correr para el otro necesariamente, pero antes de ir con todos debe pararse y ver qué hay del lado al que no va nadie. Mirar lo que hay detrás. Y después, a lo mejor, caminar a contracorriente. No para escaparse, sino para tratar de vencer un sistema que nos está agobiando. No es un camino fácil: Martin Luther King terminó muerto, Mahatma Ghandi también, Sócrates terminó tomando cicuta… Es un camino muchas veces solitario, pero vale la pena porque es verdadero.

Cultura | 3 de julio de 2018

Alberto Manguel junto a Elsa Barber, quien lo sucederá. Foto: Ministerio de Cultura.

Alberto Manguel: “Esta experiencia fue la más extraordinaria de mi vida”

Qué pasó. Renunció el Director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, luego de dos años de gestión. Si bien la decisión se conoció hoy, fue tomada hace varios meses. Aunque no lo parezca, era parte de la planificación.

“Mi decisión es exclusivamente médica”, dijo Manguel en la conferencia de prensa en la que anunció la noticia. Y agregó: “Esto no es una despedida sino un agradecimiento. Fue la experiencia más extraordinaria de mi vida”.

Aunque trascendieron supuestas diferencias con el Ministro de Cultura de la Nación, la partida de Manguel responde a que el escritor arrastra un delicado estado de salud y se atiende con un médico que vive en Estados Unidos, a donde viajaba periódicamente para verlo y estar con su familia, también radicada allá. La relación con Avelluto sigue siendo cercana y positiva.

¿Quién es Alberto Manguel?

Escritor, crítico literario, experto en bibliotecas y uno de los intelectuales argentinos más conectados con el mundo, es autor de La biblioteca de noche, Leer imágenes, Una historia de la lectura o Guía de lugares imaginarios

Recibió el Premio alemán de la Crítica, el Premio Médicis, el Roger Caillois, el Grinzaine Cavour de ensayo, y en 2004 fue nombrado  Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.

Alberto Manguel junto a Pablo Avelluto, Ministro de Cultura de la Nación. Foto: Ministerio de Cultura.
Alberto Manguel junto a Pablo Avelluto, Ministro de Cultura de la Nación. Foto: Ministerio de Cultura.

¿Qué hizo Manguel mientras fue director?

Su llegada fue compleja: meses antes de asumir dio el discurso inaugural en la Feria del Libro y sufrió un escrache por los más de 200 despidos que habían habido en la Biblioteca. Si bien él no fue el encargado del recorte, fue el receptor del reclamo.

Lo que siguió en su gestión fueron puros logros. Comenzó en el cargo en julio de 2016. Los puntos más sobresalientes fueron:

  • La renovación de los talleres de escritura gratuitos: con muchísimos inscriptos y una nómina de profesores entre los que estuvieron Gabriela Cabezón Cámara, Luis Mey, Jorge Consiglio, Elsa Osorio, y muchos otros.
  • La primera muestra de manuscritos de Jorge Luis Borges: fue posible gracias al trabajo de Manguel, que convenció al dueño de la mayor colección de manuscritos de Borges de que los preste para una muestra. El mismo Manguel trajo en su valija esos manuscritos desde Estados Unidos.
  • La gran cantidad de donaciones para la biblioteca que consiguió. Gracias a ellas, por ejemplo, se logró que la histórica biblioteca de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo sea ahora parte del acervo bibliográfico de la Biblioteca Nacional (más de 17 mil ejemplares).
  • Logró una donación de Microsoft de casi dos millones de dólares en software y servicios en la nube.
  • Visitaron la biblioteca, por ser amigas de Manguel, Margaret Atwood, Elizabeth Roudinesco y Patti Smith, entre otras.
  • Inició gestiones para hacer acuerdos de colaboración con bibliotecas de todo el mundo, entre las cuales están la British Library, la Biblioteca Nacional de Colombia, la New York Public Library, la National Library & Archives de Canadá, y la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), entre otras.

¿Qué le faltó?

Él mismo reconoció que cumplir su misión era difícil dado el bajo presupuesto con que contaba. En una charla en la última Feria del Libro dijo: “en la Biblioteca Nacional no tenemos un mango ni para comprar café”.

Alberto Manguel junto a Elsa Barber, quien lo sucederá. Foto: Ministerio de Cultura.
Alberto Manguel junto a Elsa Barber, quien lo sucederá. Foto: Ministerio de Cultura.

¿Quién lo reemplazará?

Lo sucederá la misma persona que le preparó el terreno antes de que asumiera: Elsa Barber. Funcionaria de carrera, fue la subdirectora de la biblioteca durante toda la gestión de Manguel. 

Además de destacar que será la primera mujer en ser directora de la institución, el ministro Avelluto destacó: “me pone muy contento porque, en el caso de Elsa, también va a ser la primera vez que un bibliotecario graduado estará dirigiendo esta institución”.

Manguel agregó: “no hubiese podido ser director sin Elsa. La parte técnica es de ella, es la gran experta. Sin Elsa y sin el magnífico equipo que hay en la biblioteca, no hubiese podido”

Barber no solo deberá lidiar con las mismas limitaciones presupuestarias sino manejar los rumores de un nuevo ajuste de personal.

¿Qué significa?

Habrá una continuidad en la dirección cultural de la Biblioteca, pero la directora será una persona sin el peso político propio que sí tenía Manguel. Barber fue la persona que estuvo a cargo de la institución en el 2016, cuando sucedió la primera oleada de despidos.

Cultura | 28 de junio de 2018

Japón se benefició con la regla del Fair Play, pero no fue de casualidad

Japón perdió ante Polonia en el cierre del Grupo H, pero aun así pasó a la rueda de octavos de final del Mundial gracias a la regla del Fair Play. Cuando dos equipos igualan en puntos, diferencia de gol, goles a favor y enfrentamientos entre sí, esta norma define la clasificación del que tiene menos tarjetas rojas y amarillas. Pero no es casualidad que Japón sea el primer equipo en la historia beneficiado por la regla del Fair Play: en este país el respeto es un bien nacional.

Cualquiera de nosotros sabe que los japoneses se saludan haciendo una reverencia. Viajando por Japón durante algunos meses descubrí, además, que allí todo el mundo te atiende con una sonrisa, que incomodar al prójimo es lo peor que puede ocurrir en la vía pública, y que la hospitalidad es como una obsesión. Se llama omotenashi. En el subte está prohibido hablar por teléfono a fin de no perturbar a los demás; en todos los restaurantes te reciben con una taza de té de cortesía; en los correos hay filas de personas que envían postales y saludos a todos sus conocidos; en la calle nadie agrede ni se mete con nadie. Lo vimos también en las gradas de Rusia 2018: al final de cada partido, los hinchas de este equipo recogen su basura.

El equipo concentrado. Fuente: Twitter.com/JFA

El equipo concentrado. Fuente: Twitter.com/JFA

Todo esto tiene su origen en Tokio, una ciudad relativamente joven que nació como un caserío en torno a un castillo feudal en el año 1457. Se llamaba Edo. Su desarrollo fue veloz y ya en 1603 el shogunato Tokugawa, una suerte de gobierno militar informal que tenía el control casi absoluto del país, estableció su sede allí.

La ciudad creció rápidamente, se desarrolló en su economía y alcanzó una demografía sorprendente para la época. Muchos hombres de campo y de otros pueblos migraron a Edo. Si uno quiere darse una idea de sus dimensiones debe evocar el gran incendio de 1657: dejó más de 100.000 muertos. Los historiadores calculan que su densidad de población, entonces y en las décadas siguientes, era cuatro veces mayor a la actual. Y eso, teniendo en cuenta que hoy Tokio es la ciudad más poblada del mundo: tiene 37 millones de habitantes.

Vestuarios de Japón en Ekaterinburg. Foto: Twitter.com/jfa_samuraiblue

Vestuarios de Japón en Ekaterinburg. Foto: Twitter.com/jfa_samuraiblue

Para organizar a esa multitud que había arribado a la ciudad, el shogunato promulgó un código de conducta: el Edo Shigusa, los “buenos modales de Edo”, donde se anotaron reglas de cortesía y de convivencia para que nadie se peleara con nadie.

Mientras tomábamos un café en un bar de Tokio repleto de gente (y a la vez bastante silencioso), Mario Castro Ganoza, un periodista peruano que vivía allí desde hacía más de 25 años, me explicó toda esta historia. “Lo más importante fue la mentalidad o el espíritu con el cual el pueblo japonés aplicó las reglas del Edo Shigusa”, me dijo Mario. “Las convirtió prácticamente en una filosofía, en una forma de afrontar la vida diaria”. Lo mismo que el Fair Play.

Jorge Luis Borges y María Kodama en Japón. Una foto del libro "Atlas", de Kodama.

Jorge Luis Borges y María Kodama en Japón. Una foto del libro “Atlas”, de Kodama.

A Borges, Japón lo fascinaba desde que tenía once o doce años. Siendo un niño había leído algunos libros de Lafcadio Hearn, un escritor de origen grecoirlandés que en el siglo XIX se asentó en Japón, recopiló su folklore y se lo presentó a Occidente. Ya anciano, Borges recorrió Japón con María Kodama. Viajó tres veces –en 1979, 1980 y 1984– y luego lo describió como “un país del todo civilizado”. A Borges no le gustaba el fútbol, pero seguramente habría apreciado la actual clasificación de los nipones a octavos de final.

No es casualidad que Japón sea el primer país en la historia de los mundiales que se beneficia con la regla del Fair Play. Es justicia poética y futbolera.


Cultura | 26 de junio de 2018

Ser sede de la Copa Mundial de Fútbol no es lo que la FIFA promete

La FIFA sigue convenciendo a los gobiernos de que organizar la Copa del Mundo se traduce en reconocimiento global y grandes beneficios económicos. Pero la evidencia sugiere lo contrario y algunos líderes políticos han comenzado a detectar la estafa.

¿En quién confiaría más, el Presidente ruso Vladimir Putin o el alcalde de Chicago Rahm Emanuel? Mientras Putin se deleita con la atención que está recibiendo Rusia como país anfitrión del Mundial de Fútbol de 2018, Emanuel ha informado a la Federación Estadounidense de Fútbol y a la FIFA que Chicago no está interesada en ser ciudad anfitriona cuando el evento se celebre en Norteamérica en 2026. Canadá y México celebrarán diez partidos cada uno, y Estados Unidos otros 60. ¿Por qué se está absteniendo Chicago, la tercera mayor ciudad de EE.UU.?

Para comprender lo que significa ser sede de un evento deportivo global, piénsese en el hecho de que el gobierno de Putin gastó entre 51 y 70 mil millones de dólares en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, y se proyecta que destine al menos 14 mil millones de dólares a la actual Copa Mundial, que se celebra hasta el 15 de julio. En el presupuesto ruso se contempló la construcción de siete nuevos estadios (incluido uno en San Petersburgo que costó alrededor de 1,7 mil millones) y la renovación de otros cinco recintos. Y eso sin contar los gastos adicionales para instalaciones de entrenamiento, alojamiento, ampliación de infraestructura y seguridad.

Chicago, que ya fue anfitriona de la ceremonia de inauguración y el primer partido de la Copa Mundial de 1994, ha adoptado ahora una postura bastante diferente. Matt McGrath, vocero de Emanuel, acaba de declarar que “la FIFA no pudo dar un nivel básico de certidumbre acerca de algunas importantes interrogantes que ponen en riesgo a nuestra ciudad y a nuestros contribuyentes”. Señala que “la FIFA pedía algo parecido a un cheque en blanco”, que incluía “la capacidad abierta de modificar el acuerdo… en cualquier momento y su exclusivo criterio”.

Más aún, la FIFA ha requerido que el Soldier Field –sede del equipo de fútbol Chicago Bears- no se utilice durante dos meses antes del torneo. La oficina de Emanuel concluyó que, a fin de cuentas, “la incertidumbre para los contribuyentes, junto con la inflexibilidad y poca disposición a negociar de la FIFA, eran indicadores claros de que seguir apostando a este evento no convenía a los mejores intereses de Chicago”.

Además de celebrar entre dos y seis partidos (potencialmente en el curso de varias semanas), se espera de las ciudades anfitrionas de la Copa Mundial hagan una Fan Fest (zona de celebraciones para fans), proporcionen instalaciones de entrenamiento para los equipos y ofrezcan amplias exenciones tributarias para una gama de actividades. De hecho, la FIFA prohíbe la tributación directa e indirecta para todos los ingresos originados en el evento, con excepción de las confederaciones de fútbol continental, emisoras del país anfitrión y asociaciones miembros de la FIFA, sus proveedores de servicios y sus contratistas. Sorprende poco, pues, que Minneapolis y Vancouver se hayan unido a Chicago en declinar el honor de ser anfitrionas.

Para justificar su actitud apremiante, la FIFA señala que “la Copa Mundial es un importante evento deportivo que atrae atención global hacia el o los País(es) Anfitrión(es), y da la oportunidad de que reciban inversiones financieras significativas en infraestructura deportiva y pública”. Y, aduce esta organización, eso “puede contribuir a importantes beneficios socioeconómicos de mediano y largo plazo… así como crecimiento económico”.

Pero nótese lo cuidadosamente escogido del lenguaje. La FIFA solo promete una “oportunidad de recibir inversiones financieras significativas” en infraestructura, así como atención e inversiones que “pueden contribuir” al crecimiento. En realidad, los estudios académicos muestran evidencias de que la Copa Mundial raramente beneficia a los países y las ciudades anfitriones tanto como la FIFA quisiera que el público y las autoridades crean”.

Por ejemplo, pensemos en lo que Rusia obtiene a cambio de su inversión de más de 14 mil millones de dólares en el evento de este año. Mientras que todos los ingresos de venta de entradas, derechos de emisión internacionales y patrocinios irán directamente a la FIFA, Rusia se quedará con siete nuevos estadios y cinco recintos reformados que no necesita. Y, a menos que los demuela, tendrá que gastar decenas de millones de dólares cada año para mantenerlos. Mientras tanto, cientos de hectáreas de terrenos urbanos escasos habrán sido cedidos como emplazamientos de estos elefantes blancos.

No hay duda de que las imágenes de elegantes y modernas instalaciones se han diseminado por todo el mundo, pero no necesariamente a favor de Rusia. Aparentemente, no se pudo esconder los 6000 asientos vacíos en el partido entre Uruguay y Egipto del 15 de junio.

Si la historia es de fiar, es muy improbable que la Copa Mundial de 2018 aumente la inversión internacional o el comercio en Rusia, impulse su sector turístico o fortalezca el compromiso de su pueblo con la buena forma física.

Lo que hará es insuflar una breve sensación de orgullo nacional en parte importante de los rusos, ofreciéndoles una efímera distracción de los crecientes problemas del país. Con o sin la Copa Mundial, la volatilidad de los precios del petróleo y las sanciones internacionales impuestas en respuesta a la anexión de Crimea por parte de Putin en 2014 seguirán nublando las perspectivas económicas de Rusia y reduciendo los estándares de vida de los rusos comunes y corrientes.

Así las cosas, ¿a quién le creería? Yo, a Emanuel.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Andrew Zimbalist, profesor de economía en el Smith College, es autor de Circus Maximus: The Economic Gamble Behind Hosting the Olympics and the World Cup (Circo Máximo: la apuesta económica tras optar a ser sede de los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial.)

© Project Syndicate 1995–2018

Cultura | 6 de junio de 2018

Paste up, el movimiento artístico que busca posicionar a Buenos Aires en el arte urbano

Ale Giorgga y Gerdy Harapos son dos referentes de esta técnica que implica pegar afiches, pósters o stickers en las paredes de la calle y construir un collage. Ellos buscan que Argentina sea un ícono de esta expresión efímera y en constante intervención. El Gobierno los incentiva aunque están en el límite con lo ilegal.

Es sábado a la tarde y varias personas esperan en línea con los teléfonos en la mano. Frente a ellos hay una enorme medianera, totalmente empapelada. La perdición de los instagramers. Un cowboy arriba de un cohete espacial. Al lado, un castor con traje de astronauta. Superpuesta, una calavera y varios muñecos de ventrílocuo. Abajo un cartel de “Anímese”. Más allá una golondrina sobre un mandala. Arriba de todo, en letras negras y con fondo tropical: “Viva la pepa”. Así, metros y metros. Capas de pegamento, sobre afiche, sobre pegamento, sobre afiche.

Ni en el momento más álgido de la campaña presidencial, esa pared vio tanta gloria.

Foto: BA Paste Up
Un paredón en pleno palermo, intervenido por más de 200 artistas del paste up. | Foto: BA Paste Up

Al ojo inexperto, el muro es una gran -y colorida- intriga, que se repite constantemente, con distintos diseños, en miles de paredes de Buenos Aires. ¿Son afiches, pegatinas, stencil? ¿Es un solo artista, son varios? ¿Por qué alguien se tomaría el trabajo de hacer un mural equilibrando tantos factores cuando quedará hecho pedazos ante la primera tormenta? La única pista, tal vez, está debajo de uno de los carteles: “Movimiento Petrushaus”.

Con una rápida búsqueda en redes sociales se aprende que Movimiento Petrushaus es la obra de Ale Giorgga, artista urbano y licenciado en museología, que trabaja desde hace ocho años la técnica de la pegatina o paste up (pegado de afiches y papel) en la calle.

Sistemáticamente, tres veces por semana, recorre la ciudad y pega alrededor de 60 piezas por salida. Son consignas en letras negras, sólidas, sobre un fondo brillante. “Tercer trimestre”. “Internet es droga”. “No te gastes todo en caramelos”. “Crisis bananera”. “Por favor baje su consumo”.

“Mi objetivo es rescatar la visibilidad de ciertas problemáticas y poder acercarlas a través de este soporte que predispone a mirarlo y a generar una conciencia pero con un un guiño muy sutil. Algo fascinante es que el interlocutor es muy variado”, suelta Giorgga en una charla en su taller.

El lugar está en el barrio porteño de Chacarita, justo en medio de su ruta habitual: Saavedra, Coghlan, Belgrano, Colegiales, Chacarita, Palermo, la Boca a veces. Movimiento Petrushaus tiene cinco temáticas que se replican con distintas frases: drogas, sustentabilidad, lunfardo popular, la era digital y la política. ¿Una pequeña ironía? Este arte, ahora a la vanguardia de lo urbano (antes fue el stencil o el el grafitti), se imprime al igual que los diarios del siglo pasado: sobre una plancha se colocan letras de metal o madera hasta formar una frase y con una prensa se pasan sobre papel reciclado.

– ¿Por qué la calle?
– Siempre estuve en la calle, desde chico. La conozco y es uno de los pocos espacios que el transeúnte realmente habita. Siento que es uno de los canales más potentes. Por algo los políticos apuestan a la calle a través de la pintada, el afiche y el pasacalles.

Un método artesanal, en el límite de lo legal

Es una guerrilla silenciosa: él embadurna la pared, pega su obra y pasa el rodillo. Sigue. Al día siguiente verá si su marca se mantiene erguida o si sucumbió a la lluvia, ante las espátulas la cuadrilla de limpieza del Gobierno, si cayó ante el arrancador serial o, peor, quedó tapada por una publicidad de ofertas del supermercado. De a poco, con los años, fue ganando terreno, conquistando espacios. Un poco lo conquistaron a él también: la obra es intervenida todo el tiempo por otras personas que encuentran en sus pósters un soporte para crear algo nuevo. La ciudad está llena de los ¿contradictorios? espectadores activos. Cualquiera puede mirar, cualquiera puede pintar arriba. Giorgga lo encuentra fascinante.

Foto: BA Paste Up

rgga empapelando con afiches de Movimiento Petrushaus.

– ¿Es ilegal hacer este tipo de obras?
– En general la expresión urbana, por ley, es una contradicción. Siempre estás ahí en el límite entre lo vandálico y lo legal. Si vos hacés un acuerdo entre partes con el dueño de una propiedad, no hay problema.

Según el ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad lo que dice Giorgga es así: siempre es necesario el permiso del frentista y no se pueden intervenir edificios o fachadas con valor patrimonial. Los grises surgen en los edificios abandonados, paredes en construcción o espacios públicos. Lo cierto es que el Gobierno está incentivando el arte urbano (incluso hay varios recorridos para hacer), aunque mayormente en murales.

“Hay programas como Color BA que trabajan con intervenciones de artistas plásticos en el espacio público, con el objetivo de fomentar el arte urbano. Por ahora es pintura, no collage”, explicaron en el ministerio. El festival Color BA comenzó a realizarse el año pasado en el distrito de las artes y apuesta a nuevos formatos de expresión que se plasman callejeramente.

Además de Petrushaus, Giorgga tiene otros proyectos. Uno es “Homenajes Urbanos” que acerca la obra de artistas ya fallecidos a cualquiera que se detenga a mirar uno de sus afiches. El año pasado dedicó días enteros a empapelar la ciudad con un cartel que, con letras negras y fondo blanco, decía (o dice, porque algunos siguen allí): “Federico Manuel, te leo y me siento menos loco”. Es en honor al artista Federico Manuel Peralta Ramos.

Foto: Ale Giorgga

Una de las intervenciones más populares de Giorgga, en honor a Federico Manuel Peralta Ramos. | Foto: Ale Giorgga

Giorgga también es parte del colectivo BA Paste Up que reúne a cinco artistas que se dedican a ese tipo de intervenciones collage. Se conocieron en las paredes y se contactaron. Cada uno trabaja distintas técnicas (stencil, pintura, grabado, todo en papel) y luego se ensamblan en la pared. El mural de Palermo fue una ocasión especial que reunió a 203 artistas de distintas partes del mundo. Gracias a su gestión y de un colega, Gerdy Harapos, lograron que el festival de arte en pósters, Worldwide Wall, se haga el año pasado en la Argentina.

Un gran aliado son las redes sociales. A las paredes ya no la miran sólo los ojos, sino las lentes y cualquiera con un celular puede retratar y difundir. Gracias a esta comunicación muchas marcas convocan a estos artistas para sus publicidades. Coleccionistas también les piden intervenciones particulares y algunos restaurantes les demandan diseños para ambientar el lugar. A pesar de que colonizó buena parte de las calles de la ciudad, el paste up es cool y algo exclusivo. Eso vende y de algo hay que vivir.

El grito de Gerdy

Hace 10 años que Gerardo, licenciado en artes visuales, trabaja con pegatinas y stencil que deja en donde encuentra un hueco en una pared. O en un cartel de una parada de colectivo. O pisando la esquina de un afiche de Petrushaus. En las calles lo conocen como Gerdy Harapos y su marca distintiva es un stencil de un hombre negro con anteojos, gritando de sorpresa. El de la imagen es Spike Lee, director y a la vez protagonista de la película Do The Right Thing. Una de las favoritas de Gerdy. Toda su obra se apoya en íconos, objetos o conceptos que le llaman la atención.

Quien quiera disfrutar de su arte no tiene más que caminar por las avenidas de Palermo, Villa Crespo, Chacarita o La Boca. También puede visitar alguna de las hamburgueserías y cervecerías que intervino y pagar por ello. Cada uno elige su propia aventura.

Foto: Gerdy

El grito, basado en el personaje de la película Do The Right Thing, es el elemento que caracteriza la obra de Gerdy. | Foto: Gerdy

“Sin ser nadie podés mostrar tu trabajo, eso te permite la calle”, sintetiza en una charla telefónica. Si el diálogo fuera personal creo que se habría encogido de hombros. “Coloco las cosas en donde creo que van a tener bastante visibilidad. Avenidas y eso. Trato de no bardearla mucho”.

Colocar pósters o stickers puede parecer sencillo pero tiene ciertos códigos. Más allá de evitar molestar a los vecinos si no quieren ese tipo de intervención, la calle tiene una regla de oro: no tapar el arte de otro. También evitar pegar obras en paredes inmaculadas. Ahí entra en juego el ecosistema urbano porque quienes suelen abrir el camino son los que estampan su firma sin ton ni son. Sacan una lata, pintan, siguen. También aquellos que hacen “bombas”, esas firmas más elaboradas, con letras gordas y brillantes pintadas con aerosol.

Gerdy y Giorgga trabajan juntos en BA Paste Up y suelen pegar en tándem. Ahora tienen un proyecto de convocar a muralistas brasileros para hacer un gran trabajo en conjunto en Buenos Aires y luego otro en San Pablo. “La ciudad es muy permeable para esto. Lo que queremos es que Argentina se posicione a nivel mundial en paste up y sticker art como puede ser Alemania”. Justamente con ese concepto comenzó BA Paste Up: potenciarse entre ellos y resaltar el conjunto.

Foto: BA Paste Up

Gerdy trabajando con un compañero de BA Paste Up para crear un mural.

Consultar los recorridos de arte urbano en C.A.B.A.

Hay ciudades que son mecas de este arte, como Berlín, Barcelona o Nueva York. Los artistas suelen viajar para hacer intervenciones o incluso van armando una red de conocidos, se pasan piezas y se “pegan” unos a otros en sus recorridos. Los dos artistas tienen una gran cantidad de obra en esas ciudades y también en el interior del país.

El paste up implica mucho diálogo con el ambiente y entre los propios artistas. También entender los caprichos del clima, que atentan contra la durabilidad. Allí radica el atractivo para muchos, tanto consumidores como hacedores: la permanente transformación. Los murales y las piezas se reparan o se superponen con otras cuando se deterioran. Nunca es igual.

Foto: BA Paste Up

El mismo mural de Palermo, luego de las lluvias.

Basta con pasar por el mural de Palermo por estos días de lluvia: algo descoloridos, los afiches se despegan de las esquinas y caen sobre los adoquines. Lo que antes fueron colores y diseños ahora es material para la escoba. Una gran grieta se abrió en el medio y descubre una pared verdosa debajo. Se acabó la magia o, mejor, empezó de nuevo: un nuevo escuadrón saldrá esta noche a reencontrarse con el lugar.

Cultura | 18 de mayo de 2018

Milo Lockett desembarca en China

El artista argentino presentó su obra por primera vez en una galería de Beijing. Pintó un mural en un barrio de artistas, recibió propuestas para presentarse en Hong Kong y Shangai y dio una charla en la universidad.

“Es una experiencia muy especial y significativa, estoy seguro de que mi viaje a China y el contacto con todas las personas que he conocido me va a cambiar como individuo y modificará mi obra futura”, dice Milo Lockett desde China, donde esta semana presentó su obra por primera vez.

Su debut fue, de algún modo, como si jugara de local. Es que las obras del artistas plástico se expusieron por primera vez en Beijing en el Espacio Cultural Argentino, en la galería AIO Space del barrio de artistas 798.

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Junto a periodistas, autoridades de la embajada, artistas locales y referentes del sector cultural, el artista chaqueño presentó su muestra “Milo Lockett por primera vez en China”, que estará hasta el 3 de mayo.

La invitación a desembarcar en China llegó de la mano del Embajador Diego Ramiro Guelar, que además presentó al artista el vasto circuito cultural de Beijing y le propuso actividades de intercambio con el público chino. “Me sorprendí porque fui a dar una charla a la Universidad Internacional de Beijing y me tocó todo un grupo de estudiantes que hablaban español. Y todos mostraron mucho respeto y curiosidad respecto de la Argentina”, dice a RED/ACCIÓN.

Su intervención fue apenas un primer desembarco, sin propósito comercial. Sin embargo, no solo recibió propuestas de compra sino también invitaciones a exponer en Shangai y Hong Kong, sumado a una futura exposición en el Museo de Bellas Artes de Beijing.

Milo Lockett pintando el mural en una de las calles de Beijing.
Milo Lockett pintando el mural en una de las calles de Beijing.

Su agenda no terminó con la muestra y la visita a la universidad. Acostumbrado a que su obra intervenga en la realidad, visitó una escuela primaria y conversó los alumnos, intervino una vaca de acrílico tamaño real que se encuentra en la Embajada Argentina y recorrió todo el barrio de artistas.

“Era muy gracioso ver como paraban el tránsito por una foto. Se bajaban de los autos mientras pintábamos el mural y se hacían selfies con los personajes. Es muy interesante lo mucho que les gusta lo visual”, cuenta.

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Al inaugurar la exposición, el Consejero Cultural de la representación diplomática, Juan Manuel Cortelletti, leyó un mensaje del Embajador Guelar: “Es una alegría tener en China a un gran artista nacional, pero grande no solo por la calidad de su obra sino también por su volumen como personalidad pública, su vocación solidaria y su capacidad para inspirar a argentinos, latinoamericanos y, a partir de ahora, seguramente también a ciudadanos chinos”.

Por su parte, Milo dice que piensa volver pronto y que un día querría pintar en la China profunda, pero le llevará tiempo. “Es imposible procesar todo lo que vi en tan poco tiempo porque es abrumador. Todo es a una escala gigante, y todas las demandas son grandes. Me genera muchísimo entusiasmo volver”, concluye.

Cultura | 14 de mayo de 2018

Foto: Raúl Ferrari/Télam/cgl

¿Quién demonios gana con la Feria del Libro?

Las editoriales aseguran que no ganan plata. El público se queja de que hay demasiada gente y no se puede caminar. Y los escritores en que los pone nerviosos participar de sus eventos. Sin embargo, cada año participan más editoriales, va la misma cantidad de gente, y todos siguen invirtiendo para estar. ¿Por qué?

Los que vemos en los libros una forma de vida, un futuro, a menudo transitamos esa vida -ese futuro- con una angustia indecible. Vamos a librerías y nos da vergüenza conversar con los libreros. Asistimos a presentaciones de libros y tratamos de evitar la mirada del autor, que desde alguna silla rechinante busca las caras de los asistentes. Habitamos la frustración diaria de haber elegido un mundo impopular.

La Feria del Libro es, entonces, una excusa perfecta para ocupar el día, para salir de nuestras casas solitarias y caminar por las calles de un barrio propio.

Pero claro, no somos parámetro de nada. Apenas grillos alegres después de la vaguada. Los verdaderos protagonistas de la feria son ese montón de anónimos que hacen de ella un evento masivo. Y las editoriales, que aguantan jornadas eternas durante tres semanas infernales.

¿Por qué lo hacen? Obviamente, uno pensaría que para sacar rédito comercial y ganar dinero a montones. Sin embargo, no hay editor que diga que estar en la Feria es verdaderamente un buen negocio. ¿Qué ganan entonces? O peor aún: ¿quién gana?

A lo largo de toda la feria intentamos responder esta pregunta hablando con diferentes protagonistas del mundo editorial. Si usted es persona inquieta y no quiere leerlo todo, sáquese la culpa: haga click sobre cualquiera de las categorías enlistadas a continuación y vaya directo a las respuestas de quienes le interesan. Sino, hágase una idea completa y siga leyendo después del listado.

Juan Ignacio Boido – Director de Penguin Random House
Martín Gremmelspacher
– Presidente de la Fundación del Libro
Ignacio Iraola – Director de Planeta
Carlos Busqued – Escritor
Respuestas de la gente en Twitter
Cristian de Nápoli – Poeta y traductor y librero de Los Siete Logos
Marcos Almada – Editorial Alto Pogo y miembro de La Coop
Mariano Blatt – Poeta y editor de Blatt & Ríos

Foto. Gens
Foto. Gens

Bienvenido, usted ha entrado en la senda de la lectura cabal. Felicitese y continúe.

Una pregunta más flotó siempre detrás de las anteriores: ¿por qué volvemos a la Feria del Libro? ¿Por qué pareciera que vamos a seguir volviendo toda la vida, a pesar de los pasillos llenos, de los precios altos, y de los pabellones sin una gota de la luz del sol?

Veamos.

Una primera aproximación

Antes de empezar a escribir esta nota y hacer entrevistas, hicimos una pequeña encuesta en Twitter. La formulación fue sencilla: ¿van a la feria del libro? ¿Por qué o para qué van? ¿Salen contentos?

A continuación, las respuestas.

Obvio que si, cada año más contenta se sale de ahí adentro ❤️ Hay que ir para pasear entre los libros y ser feliz ??

— Joja (@josesoffer) 9 de mayo de 2018

Dejé de ir hace años por el ruido insoportable, colas larguísimas, poca información de quienes atienden, descuentos escasos, espacios comunes llenos de papeles, precios carísimos en la cafetería, etc. Si deseo un libro, prefiero comprarlo en una librería.

— Erica Walter (@ericawalter) 9 de mayo de 2018

Por trabajo, por placer, por curiosidad, y como programa con amigos o con mis hijos.

— Ana Correa ??‍♀️ (@anaecorrea) 9 de mayo de 2018

Carlos Busqued, o la Feria como el barrio de Once

Carlos Busqued acaba de publicar en Anagrama la novela Magnetizado, que recibió muchísimas y muy elogiosas críticas. Su novela no se presentó en la Feria pero él participó de una charla el 27 de abril junto a Diego Vecchio, María Gainza y Silvia Sesé.

Le hago preguntas más bien generales: si está a favor o en contra de la feria, a favor o en contra de ir a firmar ejemplares, a favor o en contra de las presentaciones y todo lo que conllevan estos 19 días de corrido (y corridas). “Sería como estar a favor o en contra de la lluvia: sucede independientemente de mi parecer”, dice. “De todas formas es una cosa que hay que hacer. Trae algunos beneficios circular supongo. Yo circulo poco en el ambiente, entonces me viene bien aunque no lo disfrute. Alguna utilidad tendrá…”.

El escritor Carlos Busqued Foto: Télam/cgi
El escritor Carlos Busqued Foto: Télam/cgi

¿No te gusta ese montón de gente circulando entre libros?
Me pone muy ansioso caminar cuando hay mucha gente. Es como atravesar el Once, donde todos se detienen a mirar vidrieras o comprar cosas, entonces uno se los choca o los tiene que esquivar. Me pone realmente nervioso, pero es más bien un problema mío.

¿Dar charlas?
Me pone nervioso dar charlas. Además como no tengo amigos del ambiente no va nadie y no me gusta. En general los escritores convocan a sus amigos y a mi eso no me gusta porque mis amigos no son de este palo.

¿Ir a firmar?
Es una vergüenza ir a firmar. La cara de la gente mientras espera que alguien le firme se parece a la de los perros atados afuera de los supermercados. Yo fui una sola vez a firmar libros y vino una sola persona. Me sorprendió, no me pareció mal pero me sorprendió que fuera alguien.

¿Un fanático?
No. Era una señora que había leído una crítica de Bajo este sol tremendo y lo había comprado para la hija de 12 años. Yo quería preguntarle si estaba segura, porque el libro es medio fuerte para una chica de esa edad. Pero igual se lo firmé, obviamente.

La voz de la Fundación

Martín Gremmelspacher, el presidente de la Fundación El Libro (que organiza la Feria), está de acuerdo con la teoría de que el público lo que más disfruta son las actividades, y suma la bibliodiversidad. “El gran atractivo que tiene la feria es el conjunto de actos y la diversidad de libros que tiene, que no se encuentra en las librerías. Este año por ejemplo se presentaron más de dos mil autores nacionales, más de cien extranjeros con dos premios Nobel entre ellos: Coetzee y Vargas Llosa. Vinieron a las jornadas profesionales más de 12 mil profesionales de 30 países a negociar derechos de autor de libros argentinos. Es sin dudas el evento cultural más importante de Latinoamérica”.

El Presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher. Foto: Osvaldo Fantón/jcp
El Presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher. Foto: Osvaldo Fantón/jcp

Habrá párrafos o notas para discutir si es o no el evento cultural más importante de Latinoamérica, otros dirán que es la Feria de Guadalajar, otros el Lollapalooza o la Copa Libertadores, lo mismo da. Que es relevante, no hay dudas. Que la Fundación es la primera ganadora del caso, tampoco. Gremmelspacher afirma que se duermen en los laureles y que cada año intentan aggiornarse. “Lo que buscamos es interpretar lo que le pasa en la sociedad y en la cultura. Este año hubo un stand de diversidad sexual y cultural por ejemplo. Con un curador elegimos la mayor cantidad de libros que traten esta temática y armamos eventos también. Después, como es el año del mundial armamos una charla en la que el escritor mejicano Juan Villoro habló con Eduardo Sacheri sobre fútbol y cultura. Y le damos cada vez más lugar a los jóvenes, que desde Harry Potter consumen muchas sagas y son un público enorme. Lo que hacemos es interpretar la realidad para ofrecer una feria actualizada”. En su tesis, volvemos a la Feria porque se renueva, porque no es la misma de siempre. Volvemos, digamos que dice, porque cambia con nosotros.

Los voz de los grandes: Penguin Random House y Planeta

Juan Ignacio Boido, Director de Penguin Random House (la editorial que tiene, junto a Planeta, mayor cantidad de metraje), dice: “la Feria tiene un peso simbólico enorme para el mundo editorial, es un lugar y un ritual muy ligado a la tradición libresca de la ciudad, como su cantidad y calidad de librerías, y que trasciende en el mundo: son muchos los autores de otros países que, para presentar su libro, piden venir a la Feria. Además de la cobertura de prensa que el libro tiene esas semanas, que es notable”.

¿Qué se gana y qué se pierde con estar en la Feria?
Se gana la posibilidad de que las editoriales, los editores y sobre todo los autores estén en contacto directo con los lectores, al menos con esa parte de los lectores que van habitualmente a la Feria, y eso incluye docentes y bibliotecarios de todo el país. Por otro lado, lo que se pierde es básicamente tiempo de sueño: es una Feria larga, quizá de las más largas del mundo, y con muchísimos eventos. Lo cual no está mal, pero demanda tiempo.

Muchas editoriales dicen que el año pasado fue el peor en 10 años. ¿Fue así?
Fue el año en el que más se sintió la caída en la compra. Creo que responde a la caída del consumo en general, y el libro no está ajeno a eso.

¿Qué se espera para este año? ¿Compensa la feria alguna de los problemas que hay hoy en la industria editorial?
El 2017 no fue un año fácil porque no llegó el repunte marcado en el consumo que se anunciaba, pero desde fin de año pasado registramos una estabilidad y una leve mejoría que miramos con expectativa. Pensando en eso, sumado a un plan editorial que consideramos muy potente, confiamos en que va a ser un año mejor. Además, si haciendo libros en la Argentina no somos optimistas, no podríamos hacerlos. Pero esperar que la Feria, un evento de actores privados, que dura 20 días, compense la realidad de un país, sea cual fuere, o la fuerza de las políticas públicas, es pedir demasiado.

¿Hace algo el estado para ayudar a la industria editorial?
Podríamos hablar de los costos, de las caídas en las ventas, de las compras del Estado, pero creo que el punto fundamental de la Argentina en relación al libro es un plan de fomento de la lectura abordado a largo plazo y a nivel nacional. Un plan que revalorice el saber y el libro, el placer de la lectura y también su utilidad.

Foto: Raúl Ferrari/Télam/cgl
Foto: Raúl Ferrari/Télam/cgl


Para Ignacio Iraola la pregunta de quién gana con la Feria del Libro es fácil de responder: “Primero que todo gana la Fundación El Libro, que es quien organiza la Feria. Después gana La Rural, que alquila el predio. Y gana la gente, por la cantidad de libros que pueden encontrar y por la visita de grandes autores a los que pueden ir a escuchar. Las editoriales, desde lo económico, si salen empatadas festejan. Es un laburo enorme: hay que alquilar el espacio, construir el stand, contratar personal con los respectivos aportes, armar las presentaciones (Planeta hizo más de 50 este año), pagar los pasajes de los escritores invitados, las estadías, todo… Y la venta no llega a cubrir todo eso, así que insisto: si se sale empatados salimos a festejar”.

¿Tiene algo a favor? ¿No se puede pensar en no estar presentes?
La visibilidad que tienen los libros en los medios. Es la única vez en el año que los medios le dan cobertura a los libros y a los escritores. Y siendo Planeta la editorial más importantes no puede no estar en la feria más importante del rubro. Pero no es rentable: los números no dan.

¿Quién va a la Feria del libro?
La gente que va a la feria no es un público de librerías, es un público que va a la feria a comprar libros para regalar y que después compra libros en navidad, pero no es gente que consume de manera regular. Y no hay una política de parte de la fundación para fidelizar a estos clientes.

¿Es la feria más importante de Latinoamérica?
La feria más importante es Guadalajara, en Méjico. Primero porque tiene más desarrollada la pata de negocios, y porque tiene más visibilidad. Es distinta porque no se hace en una capital del país y se moviliza mucha gente para eso. Genera mucha inquietud y se hacen muchos negocios. Viaja más gente del mundo respecto de la nuestra.

La voz de los editores independientes

A priori, uno creería que los motivos de las grandes casas editoriales y los de las pequeñas son completamente distintos, pero a pesar de la escala varios editores terminan diciendo lo mismo. Para Marcos Almada, editor de Alto Pogo y miembro de La Coop, un frente editorial que reúne en su stand, junto a Frente Editorial Latinoamericano, a 39 editoriales, la ganancia principal no es en términos económicos sino de valor simbólico. “Al ser sellos editoriales chicos formamos parte de un conglomerado y tenemos un stand compartido el gasto que le insume a cada sello es menor, aunque sea caro el stand. Es cierto que no hay verdaderas ganancias, pero cuando uno llega con una o dos novedades fuertes puede salir empatado”, dice.

El último título de su editorial es Construcción de la mentira, la primera novela de Gonzalo Heredia, que fue de los libros más vendidos del stand. Lo acompañan en el podio La sinceridad de un golpe, de Paula Brecciaroli (editorial Santos Locos), Amiga, de Malena Saito (Santos Locos), Los mejores dias, de Magalí Etchebarne (Tenemos las Máquinas), y Este pálido mundo mío, de Martín Sancia (Evaristo). Dato no menor, los dos libros de Santos Locos son ejemplares de poesía.

“Hacemos un trabajo fuerte de instalación de autores, hicimos brindis todos los días con escritores que firmaron libros, hicieron comunicación, tuvieron notas. Entonces para nosotros es mucha ganancia más allá de los número porque permite que mucha gente vea el stand, conozca tu catálogo. Se crece mucho en valor simbólico gracias a la visualización que ofrece”, agrega Marcos.

Cristian de Nápoli es poeta, traductor y, en la feria, estuvo a cargo del stand conjunto de Los Siete Logos (que ganó en la categoría mejor stand compartido). En él se vendieron libros de Katz, Eterna Cadencia,  Caja Negra, Adriana Hidalgo, Criatura, Mardulce, Beatriz Viterbo. Según Cristian, la demanda de libros de editoriales independientes no es grande, pero sí creciente. Tiene lógica: el mayor afluente de público no busca hallazgos literarios sino más bien libros del universo que podríamos llamar mainstream. Si quiere escuchar la entrevista completa con él, conocer el stand y escuchar una recomendación personal suya, vea la siguiente entrevista 360. Con el dedo o el mouse puede ir girando la pantalla para ver la cara del entrevistado o el rededor de la feria.

El poeta Mariano Blatt, autor del poemario Mi juventud unida, y editor responsable de Blatt & Ríos, dice que en la Feria gana todo el sector y la industria del libro en general, y que gana el público, y que en definitiva gana el libro.

“Como editor, se gana sobre todo acceder a una cantidad de público grande, y más diversa que la que uno tiene acceso. Se puede mostrar todo el fondo editorial, que en librerías es difícil porque no hay espacio para todos los libros de toda las editoriales. No se me ocurre que se pierdan cosas, todo es inversión, ya sea de capitales o de recursos humanos”, dice.

Respecto al mercado, asegura que el 2017 fue el peor en mucho tiempo y aunque las ventas en la feria sean buenas no sirven para compensar todo un año. “Para nosotros es algo así como agregarle un mes más de ventas al año, como si el año tuviera 13 meses. Pero eso no alcanza para compensar la caída sostenida en ventas que se viene registrando desde el inicio de la gestión macrista”, explica.

¿Dentro de la feria, donde conviven casi todas las editoriales, las chicas compiten con las grandes o juegan deportes diferentes?
Yo más bien creo que las editoriales grandes compiten con nosotros en un aspecto: el de tener buenos autores. Hace muchos años ya que las editoriales grandes perdieron el rumbo en sus ediciones literarias, no descubren autores, no editan literatura que importe. Salvo cuando vienen y le sacan autores a las editoriales independientes, que hacen el trabajo de difusión y de instalar esos autores. A nivel comercial no podríamos hablar de competencia porque los recursos son tan desparejos que no hay competencia, no tiene sentido pensarlo así. Pero en cuanto a catálogo, claramente las editoriales grandes están pendientes de lo que editamos nosotros para venir a llevárselo.

Los libros más vendidos del stand de La Coop, que reúne 39 editoriales.
Los libros más vendidos del stand de La Coop, que reúne 39 editoriales.

Pochoclo y bibliodiversidad, una aproximación personal

El último sábado en la Feria me encontré con mis amigas Verónica Boix y Karina Ocampo, y con el escritor infiltrado -y también amigo- Pablo Nardi. Nos saludamos como si fuéramos vecinos de barrio que coinciden en la panadería o salen a la vereda una noche de verano después de un corte de luz. Fue la quinta o la sexta vez que nos encontramos ahí, dando vueltas entre libros que ya ni compramos. Para nosotros, que de algún modo nos dedicamos al oficio solitario de leer, la feria no se trata tanto de un shopping de lecturas como de una excusa para salir a la superficie a respirar y ser, por casi veinte días, miembros de una comunidad. Lo ya dicho, habitantes de un barrio.

Sin embargo, el nuestro es un sentimiento caprichoso. Para la mayor parte de la gente, la feria sí se trata de un shopping donde comprar. Uno ve enormes colas de gente a la espera de la firma de algún autor de moda, o salas llenas para la presentación de libros de una figura de la televisión o el rock.

Algunos medios hablan del Lollapalooza de los libros. Hay, sin dudas, una sensación culposa acechante. Creemos que vamos por la bibliodiversidad, para buscar libros imposibles o escuchar conferencias magníficas de escritores. Pero nuestros motivos, creo, son otros. Ser parte de algo popular. Proveer de espectacularidad un mundo habituado a los brindis en vasos de plástico, los fracasos comerciales y la megalomanía a pesar de los dos ítems anteriores. Vamos, digo, para inventarnos a capricho una forma de pochoclo.

Cultura | 1 de mayo de 2018

Paul Auster: “Estamos hechos y habitados por otros, también por los libros que hemos leído”

En diálogo durante la Feria del Libro, el autor habló sobre su última novela, su método de trabajo, los hechos inesperados y cómo funciona el mundo.

Paul Auster está de buen humor. A pesar de la persistente lluvia considera que su semana de entrevistas y presentaciones en Buenos Aires ha ido muy bien. Agradece de todos modos que este sea uno de sus últimos viajes para presentar 4321, su reciente novela, tarea que lo ha mantenido ocupado el último año. Es tarde de domingo, y la sala José Hernández de la Feria del Libro de Buenos Aires estalla, de modo que los organizadores han dispuesto pantallas fuera de la sala para aquellos que no pueden entrar. En sus casi 1000 páginas, 4321 cuenta la historia de Archie Ferguson, desde su nacimiento hasta su temprana adultez, pero lo inusual del libro es que no hay una sola versión de su vida, sino cuatro, y nos son versiones alternativas sino que están narradas en paralelo dentro de una estructura cíclica. Aquí, un resumen del diálogo con el que Auster presentó la novela en uno de los actos centrales de la Feria del Libro.

¿Cuál es la idea principal que subyace a esta novela?
Es una pregunta muy difícil de responder. Toda mi vida me he dedicado a esta idea de las realidades alternativas: lo que es, no necesariamente es lo que tiene que ser, o lo que podría ser. Nacemos en una vida y solamente en una vida, pero dependiendo de nuestras circunstancias podemos tomar distintos rumbos. Constantemente me ha asolado este tipo de ideas: qué hubiera pasado si uno hubiera sido pobre o si el padre hubiera muerto cuando uno tenía siete años de edad y cómo eso me hubiera cambiado la vida, y así sucesivamente. Toda mi vida he pensado en esto y finalmente lo materialicé en este libro.

Después de escribir 4321 y de abordar tan profundamente la cuestión, ¿cambió su entendimiento sobre el tema?
No. Los misterios del mundo siguen siendo los misterios del mundo y ninguna novela los va a poder resolver. Por suerte. Hacia el final del libro Ferguson se imagina que la realidad que aceptamos está allí, pero que hay una realidad fantasma que está al lado de esa realidad verdadera. Y es muy difícil no pensar en ese mundo de sombras que nos rodea.

¿Cómo surgió la idea? ¿Fue un rayo o nació como una semilla que evolucionó con el tiempo?
Las ideas de la mayor parte de las novelas que he escrito se desarrollaron a lo largo de meses, o años. Y es como una música que escucho en mi cabeza, diferente para cada libro. Escucho un tono y empiezo quizás con un personaje o con una situación, y a medida que las cosas van tomando su rumbo, me llega a la mente más materia, y luego trato de encontrar la mejor manera de expresar ese material bajo el aspecto formal de la novela. Pero en este caso sucedió a la inversa. Yo estaba sentado un sábado a la mañana tomando mi té de la mañana y leyendo el periódico, y esta idea formal se me ocurrió. ¿Por qué no escribir un libro sobre una persona con distintas versiones paralelas de su vida? Pero tampoco fue un rayo. Es como si mi inconsciente hubiera estado haciendo todo este trabajo y yo no lo hubiera entendido, hasta que empezó a salir a la superficie. No estaba seguro de cuántas versiones debía haber, empecé a jugar con distintas posibilidades y finalmente pensé que cuatro era lo mejor para los fines que yo perseguía. Cuatro porque es el cuadrado perfecto, las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales de la brújula. Hay algo mágico en el número cuatro. Con las semanas descubrí que no tenía que contar toda la historia de su vida, sino sus primeros veinte años, que por supuesto son los años más tumultuosos y extraordinarios que vivimos como seres humanos.

Cuando uno lee la novela piensa que antes de sentarse a escribir usted creó el mapa de su estructura, y definió con precisión cada uno de los cuatro Ferguson, pero luego leí que el proceso fue exactamente el opuesto.
Sí, estuve improvisando todo el tiempo. Fui descubriendo el libro a medida que lo escribía. La mayor parte de mis libros los he escrito de esa manera. Hay novelistas que hacen un mapeo previo de todo lo que van a escribir, pero para mí eso destruye la aventura, y creo que la espontaneidad es algo muy preciado para un poeta o un novelista. Si no hay aventura no hay descubrimiento. Es una forma riesgosa de trabajar, pero no me puedo imaginar escribiendo de otra manera.

Usted descubre qué es lo que quiere decir a medida que lo está diciendo.
Sí, diría que es así. Al avanzar en la escritura del libro observé que después de cada capítulo quedaba exhausto. Cada capítulo era como un cuento largo o como una novela corta. Tenía que hacer una pausa y durante esas pausas, lo que hacía era leer todo de nuevo. Lo leía haciendo correcciones, perfeccionando la prosa, y al leerlo con tanta frecuencia era como memorizar el libro. Me sabía todas las oraciones del capítulo y decía “Bueno, a ver, estoy listo para empezar a escribir de nuevo”. Entonces pensaba, hacía notas mentales y se me ocurrían ideas, situaciones, personajes, hechos y luego empezaba a escribir el siguiente capítulo, y de las veinticinco cosas que yo pensaba que iba a incluir, a lo mejor me concentraba en cuatro y después surgían dos o tres nuevas a medida que estaba escribiendo.

¿Es decir que el libro podría haber sido más largo?
Podría haber sido más largo, sí, pero me parece que como está ya es un riesgo para la salud. Si se le cae a uno sobre un pie, le puede romper un hueso y la verdad es que no quería poner a los lectores en riesgo. Y es tan grande y tan pesado que traería problemas de columna, problemas musculares, así que me pareció que la cantidad de páginas que tiene era el límite al cual yo podía llegar… (risas)

Empezó a escribir este libro a los sesenta y seis años, una edad muy significativa porque es la edad a la que falleció su padre. ¿Cómo impactó ese hecho?
Traspasar la edad a la que llegó mi padre fue una cuestión fuera de lo natural, algo muy extraño. Fue como correr un velo invisible y adentrarme en otro terreno, en otro país, en un lugar donde nunca había estado, y me atemorizaba. Mi padre estaba en perfecto estado de salud y de golpe cayó muerto, de modo que quizás eso podía pasarme a mí. Empecé a escribir el libro un mes después de haber cumplido sesenta y seis, y me la pasé pensando “Sé que va a ser un libro largo, tiene que ser largo porque tiene esta naturaleza de tener cuatro partes y serán mil páginas, y morirme después de la página quinientos no sería una muy buena idea”. Trabajé a un ritmo frenético: durante poco más de tres años no hice otra cosa que escribir el libro. No viajé a ningún lado, no asistí a eventos literarios. Siri, mi esposa, que también es escritora, también trabajó mucho en sus libros. Así que durante todo ese período tuvimos una vida social muy restrictiva. De modo que logré terminarlo en tres años y medio, que para mí fue un proceso de escritura muy r