Suicidio, comentado por Federico Bianchini | RED/ACCIÓN
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Suicidio, comentado por Federico Bianchini

Un especialista invitado comenta un libro de no ficción y elige los seis párrafos de ese libro que más le hayan llamado la atención.

Suicidio, comentado por Federico Bianchini

Suicidio
Édouard Levé
Eterna Cadencia

Uno (mi comentario)

En Suicidio, de Édouard Levé, el narrador relata en segunda persona las costumbres (angustias, recuerdos, desilusiones) de un supuesto amigo que se disparó un tiro en la cabeza. De a poco, a medida que la narración avanza, esta segunda persona se va tornando inverosímil. Se deshilacha: el narrador cuenta cosas que no podría saber a menos que hablara de sí mismo (“Entre las dos calles, había nueve inmuebles. Sólo te resultaban familiares tres”). Es allí cuando uno podría pensar que el narrador usa el artificio y se esconde (apenas) detrás de esa segunda persona como excusa para hablar de su experiencia. Para decir todo lo que no hizo y le gustaría haber hecho. Para contar qué sentiría si decidiera matarse. Es sólo una hipótesis de lectura. Que unos días después de mandarle el texto al editor el escritor se haya ahorcado intensifica la intriga del relato.  

Dos (la selección)

Un sábado del mes de agosto, sales de tu casa vestido para jugar al tenis, con tu mujer. A medio cruzar el jardín, le dicen que te olvidaste la raqueta adentro. Vuelves a buscarla, pero en vez de dirigirte al placer de la entrada, donde sueles estar, bajas al sótano. Tu mujer no se da cuenta, se quedó afuera, es un lindo día, está disfrutando del sol. Unos segundos después, siente la descarga de un arma de fuego. Entra corriendo a la casa, grita tu nombre, nota que la puerta de la escalera que da al sótano está abierta, baja y te encuentra. Te pegaste un tiro en la cabeza con el fusil que habías preparado cuidadosamente. Sobre la mesa dejaste una historieta abierta en una doble página. Por la conmoción, tu mujer se apoya en la mesa, el volumen se mueve y se cierra, antes de que ella comprenda que ese era tu último mensaje. 

Tres

Tu mujer recordó después que, antes de caer de la mesa, la historieta de que habías dejado ahí apoyada estaba abierta. Tu padre ha comprado decenas de ejemplares, que le ofrece a todo el mundo. Se sabe de memoria los textos y las imágenes de esa historieta que no tenía nada que ver con él, pero con la que ha terminado por identificarse. Busca la página y, dentro de la página, la frase que habías elegido. Anota sus reflexiones en una carpeta anillada que siempre tiene sobre el escritorio, rotulada “Hipótesis Suicidio”. Si abres el placar situado a la izquierda de su oficina, encontrarás una decena de carpetas con el mismo formato, llenas de hojas manuscritas con el mismo rótulo. Cita las burbujas de la historia como si fueran profecías. 

Cuatro

Tu vida fue una hipótesis. Los que mueren viejos son un bloque del pasado. Uno piensa en ti, y aparece lo que podrías haber sido. Fuiste y seguirás siendo un bloque de posibilidades. 

Cinco

Un día, en invierno, saliste a andar a caballo solo, a campo traviesa. Eran las cuatro. Cuando anocheció, estabas a kilómetros del haras. Se avecinaba una tormenta. Se desató mientras tu caballo galopaba por los campos desolados. La silueta de la ciudad se re…. a lo lejos en azul y negro. Los relámpagos y los …. no espantaban al animal. Estabas electrizado… furia de los elementos. Eras uno con el caballo, …. olor se volvía más intenso bajo la lluvia. Terminaste el trayecto sumido en una anegada oscuridad, con los cascos del caballo fustigando a cada paso la tierra espesa y húmeda.

Seis

Solo los vivos parecen incoherentes. La muerte clausura la serie de hechos que conforman su vida. Entonces uno se resigna a encontrarles un sentido. Negárselos significaría aceptar que una vida, y por ente la vida, es absurda. La tuya todavía no había alcanzado la coherencia de lo terminado. Tu muerte se la dio. 

Siete

No fuiste a Perú, no te gustó ningún par de botas negras, no caminaste descalzo sobre ningún camino de guijarros rosados. La cantidad de cosas que no hiciste da vértigo, porque ilumina la cantidad de cosas de las que nos veremos privados. Nos faltará tiempo. Tú decidiste no tomártelo. Renunciaste al futuro, que nos permite sobrevivir, porque lo creemos infinito. Queremos poder abarcar toda la tierra, probar todos sus frutos, amar a todos los hombres. Rechazaste esas ilusiones, cuya esperanza nos sustenta.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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