Tragedia de los Andes: una lección de esperanza | RED/ACCIÓN

Un relato conmovedor sobre la esperanza y el sentido de la vida

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Reflexiones sobre el testimonio de José Luis Inciarte.

Foto de José Luis Inciarte.

Intervención: Centa.

¡Hola! Hace algunos días un sobreviviente de la Tragedia de los Andes nos compartió su testimonio. Uno que nos habla de un ejemplo de resiliencia y de aprender a ser comunidad.

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Foto de José Luis Inciarte.
Intervención: Centa.

El 29 de julio, en RED/ACCIÓN, llevamos adelante un momento muy especial: la cuarta edición de “Un Café con…”, un espacio virtual para una charla distendida con un invitado de turno. El de julio fue José Luis Inciarte, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes. Y de la charla no solo participaron miembros co-responsables de RED/ACCIÓN, sino también suscriptores de esta newsletter.

Fue una hora amena y llena de emoción. José Luis estuvo dispuesto no solo a recordar momentos y responder preguntas, sino a dejarnos lecciones de vida, frases llenas de esperanza y que tienen mucho que ver con lo que solemos hablar en estas líneas: pensar en el otro, trabajar en equipo, tender una mano cuando alguien más lo necesita. Solo así él y 15 de sus compañeros lograron sobrevivir luego de 72 días en el frío de las montañas, después de que un avión con 45 tripulantes que iba rumbo a Chile cayera en plena cordillera.

“Es una historia fantástica pero vivida por gente común y corriente”, dijo José Luis. Y, en uno de los fragmentos más conmovedores de la charla, reflexionó: “A nosotros nos salvó el calor humano”.

También resumió una de las grandes enseñanzas que vivió en aquellos días: “Allá entendí el sentido de la vida: dar y darse al otro”.

Podés ver la charla completa acá.

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Cómo no quedar impactado con esta historia que se parece mucho más a una novela durísima o a una película que a la realidad. Cómo no celebrar la vida. Cómo no celebrar la capacidad de los seres humanos de sacar fuerzas de algún lugar inexplicable. Cómo no aplaudir la enorme capacidad que tenemos para encontrarnos con el otro, con los otros. Para formar un equipo, una comunidad, aun en las circunstancias más catastróficas, más trágicas. Cómo seguir escuchando una y otra vez la misma historia y no dejar de conmoverse. Hace pensar en lo que realmente significa la vida.

Una historia que no es ficticia, no es obra de un autor o autora con mucha creatividad. Una historia real, vivida, con la propia tragedia que dejó un montón de familias lastimadas. Quiero rescatar tres de las miles de cosas que vienen a la cabeza al escuchar el relato en primera persona de quien protagonizó semejante resurrección.

La primera es que tenían alrededor de 20 años cuando el avión cayó en medio de la cordillera, y sobrevivieron. Tuvieron que sobrevivir, y lo hicieron. Luego siguió una vida de casi 50 años. Con ese hito, contando cientos de veces lo que ocurrió, explicando a los familiares de quienes no sobrevivieron lo que había pasado. Porque después de vivir esa amenaza, hay que vivir la vida. Con ese recuerdo, con esas ausencias. No es menor el relato que uno escucha de algo que dura unos días trágicos y luego viene el resto de la vida.

En segundo lugar, una persona. Un arriero, Sergio Catalán, aquel que los encontró. Que en un momento levanta la cabeza en medio de la montaña y ve personas, personas heridas, ve muerte. Y se acerca, pregunta, ayuda, abraza. Una persona como cualquiera en su vida cotidiana que de pronto se encuentra con la tragedia y no es indiferente, no va hacia otro lado. Esta actitud ciudadana y humana a decir que sí ante la necesidad del prójimo.

Un tercer punto a rescatar tiene que ver con una palabra que usó el propio José Luis: “resurrección”. Los sobrevivientes tienen una forma insólita de vivir esta tragedia, este tremendo dolor. Y esta resurrección, esta esperanza. De ese tremendo impacto, se han dedicado por años a “predicar” la esperanza, a insistir en el sentido de la vida, en la capacidad humana de darse al otro y de cambiar la realidad. Así, convirtieron el dolor en resurrección y esperanza.

Igual, uno se siente muy pequeño ante lo ocurrido. Un grupo de jóvenes de alrededor de 20 años se convirtió en equipo y se consolidaron como comunidad en la tragedia. Esta versión que soñamos para cualquier grupo en el planeta: somos personas, pero luego un grupo y si nos juntamos un poco más, con un objetivo del bien común, podemos ser comunidad.

Una historia que, más que palabras, merece el aplauso y el homenaje.

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Así como “Un Café con...” es un espacio exclusivo para miembros co-responsables (que en esta ocasión excepcionalmente se abrió a suscriptores de OXÍGENO), en agosto RED/ACCIÓN suma una nueva propuesta para miembros que quiero comentarte.

Este nuevo espacio se llama “La Cocina de RED/ACCIÓN”, e intenta que quienes nos apoyan conozcan cómo hacemos el periodismo con el cual intentamos cambiar el mundo.

La primera edición de este nuevo espacio va a ser este jueves, 12 de agosto, a las 12 del mediodía. Y el encargado de mostrar la cocina va a ser el CEO de RED/ACCIÓN, Chani Guyot.

Chani va a contar y explicar el porqué de algunos cambios que se vienen en RED/ACCIÓN. También responderá dudas y preguntas de los miembros. Si querés participar, tenés que anotarte mandando un mail a [email protected] con el asunto “Cocina”. Recordá que es una actividad para miembros co-responsables, por lo que si todavía no lo sos, podés sumarte acá.

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Lo dijimos varias veces: la pandemia evidenció la soledad por la cual transitan muchas personas mayores. También lo dijimos otras tantas ocasiones: la solidaridad de muchos se activó para hacerles una compra, un llamado de acompañamiento o para enseñarles a usar una nueva tecnología.

En busca de potenciar gestos como estos, la Fundación Navarro Viola tiene abierta su convocatoria a la edición número XXI de su Premio Bienal, destinada a organizaciones que desarrollen iniciativas para prevenir y/o abordar el sentimiento de soledad en las personas mayores. La organización ganadora recibirá un premio de 3 millones de pesos para invertir en la iniciativa propuesta.

Pueden participar todo tipo de organizaciones sociales sin fines de lucro que estén legalmente constituidas y tengan base en Argentina, así como sus destinatarios. Se podrán presentar proyectos en marcha o iniciativas a desarrollar en caso de resultar ganadoras.

Además, hasta fines de 2022, la fundación acompañará la implementación del proyecto ganador.

Podés encontrar más información a.

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Foto: Optimism.com.ar

Vamos de las personas mayores a las de menor edad: los niños y las niñas. El domingo próximo es su día. ¡Y qué admirable, qué esperanzador es ver la solidaridad expresada en distintas maneras, en distintos rincones del país, para darles una sonrisa!

Son muchísimas las propuestas que cada día se leen para abrazar a los niños y niñas. Acá va un punteo de algunas. Pero con seguridad, estés en el lugar en el que estés, hay organizaciones o personas que juntan juguetes o alimentos, o promueven festejos, o comedores que requieren de una mano. Una ola a la que siempre es lindo sumarse.

Por ejemplo, en Santa Fe, la organización Actitud Solidaria junta donaciones con el fin de preparar una merienda de festejo para 260 niños y niñas de Colastiné.

Mientras tanto, Zoe, una joven de la localidad bonaerense de Laprida, junta donaciones para preparar desayunos para niños y niñas.

En San Luis, el club de rugby Chancay también recibe donaciones de alimentos o de ropa o juguetes.

En Caleta Olivia se pueden donar juguetes que serán destinados a chicos o chicas de merenderos.

En Bariloche, la semana pasada, Rudolf recibió juguetes en su local gastronómico a cambio de waffles. Hay colectas e iniciativas similares por toda la Argentina. Cada uno puede ayudar a que sea un feliz día para algún niño o niña.

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Nuestro país es un riquísimo crisol de culturas y colectividades. Y siempre se puede aprender del otro, siempre se saca algo productivo luego de escuchar a quien tengo al lado, saber cómo piensa, cómo vive. Por eso es para celebrar el evento que comenzará el jueves 26 de agosto: el Congreso de Colectividades e interculturalidad, que tiene por fin promover el diálogo intercultural entre organizaciones de la sociedad civil y del ámbito gubernamental. Una actividad que durará tres días y está organizada por la Dirección General de Colectividades de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Promover los derechos humanos, la no discriminación y la diversidad que reina entre nuestra gente son los pilares de este evento, que se desarrollará de forma virtual.

Para participar, hay que anotarse hasta el 24 de agosto en este formulario.

“Este congreso abierto a todas las colectividades del país está orientado a generar espacios de debate, aprendizaje y reflexión sobre las diversas áreas de trabajo y desafíos que involucran a los colectivos, agrupaciones y asociaciones”, explicó Mercedes Barbara, directora general de Colectividades de la ciudad.

Más información acá.

Cuidate mucho, cuidalas mucho, cuidalos mucho.
Te mandamos un abrazo.

Juan