Un Messi de bronce: el proyecto para inmortalizarlo en su ciudad natal | RED/ACCIÓN
Cultura |   11 de enero de 2019

Foto: Sandro Alzugaray

Un Messi de bronce: el proyecto para inmortalizarlo en su ciudad natal

El artista plástico Sandro Alzugaray lanzó hace cinco años el proyecto “Monumento a Lionel Messi en Rosario”. La escultura, que tendrá dos metros y treinta centímetros, será de bronce.

Alzugaray no solo admira a Messi como futbolista sino que sostiene que quiere representar los valores del futbolista: la humildad y el perfil bajo. Valores que el artista cree que faltan en la sociedad hoy. Pero las gestiones con la Municipalidad de Rosario para encontrarle un espacio están estancadas.  

El pequeño Sandro vuelve llorando de la escuela primaria. La maestra de Dibujo no le cree que las ilustraciones que presenta son de su autoría y decide como castigo bajarle la nota. Sandro llora porque no le creen. En todas las asignaturas de la Escuela Sarmiento de Rosario tiene notas bajísimas, pero él no se explica por qué en Dibujo también. Si es lo que ama hacer, si es el don natural que posee, si es lo que lo lleva a canalizar su propio universo plagado de superhéroes que se escapan de la tele.

La madre se enoja. Duda. Van a la escuela. Hablan con la directora. La directora habla con la maestra.  La directora, la maestra y la madre están con Sandro.

—A ver, Sandro, dibuje adelante de nosotras.

Y Sandro dibuja. Dibuja un personaje de los Thundercats. Dibuja como un maestro.

Dibuje maestro. Sandro Alzugaray, escultor autodidacta, cree más en el sacrificio que en el don. “Tal vez tenga un don, pero lo mío es el esfuerzo, a diferencia de Messi que de chiquito ya le daban una pelota y la rompía”.

Foto: Juan Mascardi

¿Pero a Messi, de pequeño, tampoco le tuvieron fe y se tuvo que ir de Rosario?

—Es verdad. En su vida también hay mucho entrenamiento y sacrificio.

“Yo me sacaba un cero hasta en el recreo. Pero dibujar siempre fue lo mío”. Sandro recuerda el punto de  partida, el dibujo como antesala de la escultura. El artista plástico que modeló el busto de Raúl Alfonsín que hoy está en la Cámara de Diputados de Santa Fe, navega entre el desánimo por la demora en la concreción institucional del proyecto y la ilusión por la finalización de la obra.

“Yo me enamoré de la magia que tiene Messi, de lo que es él como referente para los más jóvenes”, sostiene el artista de 41 años en su estudio de Cochabamba 1100, en el Espacio Virya de Rosario. Alzugaray no solo lo admira como futbolista sino sostiene que quiere representar los valores del futbolista: la humildad y el perfil bajo. Él cree que son los valores que faltan en la sociedad hoy.

Foto: Juan Mascardi

—Me enamora su sencillez, me gusta cuando él grita a los cuatro vientos que lo único que quiere es jugar a la pelota.

“El proyecto apunta a levantar un monumento de dos metros y treinta centímetros en bronce”.  Si bien hubo gestiones con la Municipalidad de Rosario, las mismas no avanzaron. Por ello, ahora el escultor piensa que una vía de contacto es la Fundación Messi. “Lo único que quiero es una foto con él”, dice irónicamente.  

Cuando se lo consulta por posibles espacios, se anima de arriesgar posibilidades: “Me gustaría que esté en un espacio verde, tal vez cerca del río Paraná o en el Parque Independencia”.  

“Las esculturas del Renacimiento me atrapan, me conmueven”. El artista viajó hace cinco años a Europa. Se deslumbró en Florencia y a Roma. Pero cuando llegó a Barcelona, le propuso a su mujer: “Vamos a ver un partido del Barsa, quiero ver a Messi”. Y al fin, no pudo concretar el plan.

Foto: Sandro Alzugaray

En cuanto a la producción de la escultura, lo primero que hizo Sandro, fue el rostro de Messi. Lo modeló en plasticera, un elemento que es mezcla de plastilina, cera y parafina. Esto  le permitió seguir avanzando con el modelo durante un tiempo prolongado. La meta era tratar de captar su expresión, pero no buscó la euforia de un grito de gol, el artista trató de captar el instante de inspiración del jugador nacido en la zona sur de Rosario.  

“Mi idea es captarlo en la instancia en donde él ve el gol. Yo tengo la teoría que Messi ve el gol cinco segundos antes que nosotros. Ve un hueco y ahí arranca”. Ese es el instante que el artista pretende congelar para siempre. El momento cumbre, de luz, de pura musa inspiradora, el microsegundo del don natural.  Más allá que Sandro crea que, en su propia trayectoria, siempre fue más vital la perseverancia que la magia.

Actualidad | 18 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Detectives con ADN: el Gobierno planea crear un banco genético de delincuentes

A las próximas sesiones legislativas extraordinarias, de febrero, el Gobierno pretende llegar con un proyecto que ha preparado para ampliar las investigaciones criminales con ADN. ¿Cómo lo haría? Agrandando el banco genético de violadores (que funciona desde 2018 y que fue impulsado por Isabel Yaconis, cuya hija, Lucila Yaconis, fue asesinada en 2003). Así, abarcaría a condenados por homicidios, robos y otros delitos dolosos.

Hasta hoy, Mendoza es la única provincia donde existe un sistema tan amplio. El año pasado, por ejemplo, gracias a un cotejo de ADN en una lista con 25.870 registrados se supo que M.A.M., detenido tres veces por robo, era también el autor –hasta entonces desconocido– de algunos ataques sexuales. Pero la creación de un banco de ADN para todos los condenados trae un debate: ¿debe el Estado administrar nuestros datos más íntimos?

“El proyecto está listo”, dice Fernando Soto, director de Ordenamiento y Adecuación Normativa de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, del Ministerio de Seguridad de la Nación. “No sólo abarca a condenados, sino también a imputados por cualquier delito doloso”.

Imagen: www.argentina.gob.ar

Se trata de un proyecto que saldrá del Ministerio de Seguridad de la Nación, tendrá el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y la colaboración del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. “Trabajamos en conjunto con el Ministerio de Justicia por una cuestión registral y porque el software que usamos es provisto por el FBI al Ministerio de Seguridad”, dice Soto, quien tiene a su cargo el contacto con el FBI para instalar el software CoDIS (Combined DNA Index System). Mendoza, Córdoba, la Policía Federal y Gendarmería ya lo están usando.

El proyecto apunta a modificar la ley 26.789, que ha ordenado el funcionamiento del actual Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual (que también usa CoDIS). Esa ley -sancionada en 2013, pero reglamentada en 2016- también refiere al funcionamiento de los laboratorios, y al almacenamiento y la sistematización de las muestras ADN.

“El Registro es una herramienta para los investigadores”, dice Martín Casares, jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “En el futuro, en una causa sin imputado se verá si el ADN de la escena del crimen hace match con algún ADN incluido en el Registro”.

Algunos criminalistas dicen que en el año 2019 un equipo de investigación no puede carecer de un genetista: el ADN revolucionó las pesquisas, su utilidad se disparó en los últimos diez años y en el mundo ya hay 59 países que tienen un programa como el que el Gobierno quiere aplicar.

El ADN que se utiliza en las investigaciones criminales es extraído de restos biológicos hallados en la escena del crimen o en el cuerpo de la víctima: saliva, sangre, semen, fluidos, pelos. Incluso tocando algo podemos dejar nuestro ADN: desprendemos células epiteliales de la piel de nuestras manos. Todo se recoge con hisopos o con cinta adhesiva, se guarda en frascos o en tubos de plástico, y a su vez se coloca en un sobre. Luego, con una cadena de custodia, la muestra llega a los laboratorios.

“Con un banco de ADN se puede construir y analizar la evolución en el modus operandi de un sujeto, y ver si va desinhibiendo ciertos rituales”, dice la perfiladora criminal María Laura Quiñones Urquiza, que colaboró en la investigación de cientos de delitos. “Aparece su comportamiento a lo largo del tiempo”.

El caso de Ángeles Rawson, por ejemplo, se resolvió cuando los peritos confirmaron, con estudios de ADN, que los restos de piel que la adolescente había rasguñado pertenecían al portero Jorge Mangeri.

“Un banco de datos siempre te acerca a la verdad más rápido”, agrega Fernando Castelli, jefe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial de la provincia de Misiones, consultado acerca del proyecto del Gobierno.

“Pero hay una cuestión muy delicada con el ADN”, sigue. “Si su infalibilidad es del 99,99%, ¿a quién se le da el acceso a la información y cómo? Con una prueba de ADN en contra, ya te presumen culpable: sería complicado dejar esto al arbitrio de las fuerzas de seguridad y debería existir contralor judicial”.

Houria Moumni y Cassandre Bouvier, en Salta, en 2011.

Sin embargo, a veces el ADN se discute. Por ejemplo, en el caso de Houria Moumni y Cassandre Bouvier, las dos francesas asesinadas en Salta en 2011. Los informes de ADN que se hicieron en Francia indican que hay tres perfiles genéticos (encontrados en el cuerpo de una de las víctimas) que aún hoy son desconocidos: las muestras podrían haberse contaminado perjudicando a uno de los condenados, cuya sentencia ahora la Corte Suprema de la Nación debe revisar .

“Las discusiones se dan por la manera en que se hace la prueba”, explica Gustavo Penacino, el director de la Unidad de Análisis de ADN del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, donde se procesan hasta 200 muestras por día, para casos criminales o de paternidad. “No todos los laboratorios tienen protocolos contra la contaminación o los errores humanos. El ADN se puede contaminar muy fácilmente”.

Mientras tanto, en el marco del trabajo actual con el Registro Nacional de Datos Genéticos de agresores sexuales, el Ministerio de Ciencia está inspeccionando laboratorios a lo largo del país para sumarlos a este sistema.

El Registro Nacional de Datos Genéticos recolecta muestras de ADN en estos frascos. Foto: twitter.com/jorgedotto

Pero algunos se oponen al plan del Gobierno. “Este proyecto merece severas objeciones constitucionales”, afirma el abogado Néstor Oroño, ex presidente del Instituto de Derecho Penal y Procesal Penal del Colegio de Abogados de Santa Fe. “Bajo la idea de eficientizar las investigaciones penales, se pretendería etiquetar, con el rango de sospechosos o de enemigos sociales, a un universo de sujetos que podrían haber cometido un delito. No se advierte la utilidad de una prueba genética en la investigación de un delito cualquiera: ¿qué relación puede tener la producción de una prueba de ADN en un delito contra la administración pública?”.

El Registro Nacional de Datos Genéticos está en funcionamiento desde hace pocos meses. En esta primera etapa hay un equipo de abogados que está mandando notas a los jueces para pedirles que envíen las muestras biológicas (hisopados bucales tomados en 30 segundos) de 11.000 condenados por agresiones sexuales. Se trata de la mitad de los 22.000 que existen, entre los presos y los que ya cumplieron su condena. “Las muestras están en camino”, dice el genetista Jorge Dotto, director del Registro. “Algunas personas se negaron a que se les tomaran las muestras. En esos casos, informamos a la Justicia para que el juez decida qué hacer”.

“Los perfiles genéticos que almacenamos son archivos digitales: información en números”, sigue Dotto. “Siguiendo los estándares del FBI, tenemos información de 20 marcadores de los cromosomas, con dos números por cada uno de los 20 marcadores. No hay información del color de piel, ni del color de ojos, ni de las enfermedades. Sólo lo justo y necesario para identificar a las personas”.

El actual Registro empieza con casos ocurridos hace diez años y cada ADN que entra, va a ser conservado durante 100 años.

El primer perfil cargado en el Registro fue el del hombre que intentó violar y finalmente asesinó a Lucila Yaconis. Aún no se sabe quién es: es un ADN sin nombre, pero los genetistas esperan que un cotejo con otra muestra permita, algún día no muy lejano, llegar a su identificación.

Sociedad | 18 de enero de 2019

Foto: Alberto Raggio / AFP

Recortan el presupuesto de políticas públicas destinadas a niñas, niños y adolescentes

Qué pasó. Desde Infancia en Deuda advierten que el Poder Ejecutivo recortó, a través de una decisión administrativa firmada el 11 de enero pasado, por el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, 56% la partida para la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, 59% los fondos destinados a la Comisión Bicameral encargada de la designación del Defensor o Defensora, y 21% a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

Cómo se hizo el recorte. Cuando el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2019, Infancia en Deuda advirtió que las partidas asignadas a estas áreas implicaban un recorte real de fondos, porque no compensaban la inflación estimada por el Gobierno.

De allí que, tras la presión de las organizaciones, como se puede ver en el artículo 16 del presupuesto aprobado en noviembre, se contemplaron aumentos en todas las áreas.

Sin embargo, la decisión administrativa firmada este enero “distribuye el presupuesto para estas áreas solo con los montos que el Ejecutivo había contemplado en el proyecto original de presupuesto, sin tener en cuenta que el Congreso había aumentado las partidas a estas áreas”, explica Julieta Izcurdia, abogada y miembro de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), una de las organizaciones que conforma Infancia en Deuda.

Cuál es el monto final asignado a cada área. De esta manera, el presupuesto para la Defensoría, que luego de las modificaciones al proyecto en el Congreso había quedado en 50.174.283 pesos, ahora volvió al monto original trazado por el Ejecutivo, de 22.174. 283 pesos, como se puede ver en las páginas 101 y 102 de la decisión administrativa del 11 de enero. Lo que significa un ajuste de 28 millones de pesos.

Mientras que en el caso de la Comisión Bicameral, la partida quedó en 2.771.786 de pesos (ver páginas 93 y 94) cuando el Congreso había otorgado 6.771.786 pesos. Recortado así, 4 millones.
En tanto a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia le corresponderán 3.305.474.918 de pesos (la suma de los programas detallados en las página 2703, 2763, 2773, 2783 y 2796). Es decir, las partidas no incluyen los 900 millones extra que le había asignado el Congreso y con los que había alcanzado los 4.205.474.918 de pesos.

No es la primera vez que el Poder Ejecutivo reasigna partidas presupuestarias, pero las organizaciones consideran que la decisión es inconstitucional. “La Constitución establece que son las y los integrantes del Poder Legislativo quienes tienen que discutir democráticamente cuántos recursos destinar a diferentes políticas públicas y el Ejecutivo lo que debería hacer es distribuir e implementar ese presupuesto”, asegura Izcurdia.

Por qué es importante. Trece años después de la sanción de la Ley nacional 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, la elección del Defensor o Defensora sigue sin concretarse. Aunque en los planes originales la decisión de la Comisión Bicameral estaba planeada para el 20 de noviembre, eso no sucedió y ahora las organizaciones apuestan a que sea tratado en sesiones extraordinarias durante febrero. La Comisión elige y las cámaras de Senadores y Diputados deben aprobar esa elección.

El recorte del presupuesto enciende las alarmas porque reduce la partida anual destinada a la puesta en marcha y funcionamiento de la Defensoría. “Cuando es muy importante que la Defensoría tenga presupuesto para funcionar durante 2019”, advierte Izcurdia.

2019 es un año “en que esperamos se cree esta institución, que tiene mucha relevancia en el monitoreo de políticas públicas de niñez a nivel federal, sobre todo teniendo en cuenta que en Argentina el 48% de las niñas y niños se encuentran en una situación de pobreza, no solo a nivel económico sino también en el acceso a sus derechos”, concluye Izcurdia.

Yo reciclo, ¿y vos?

¿Sabías que hay lugares de reciclaje en todo el país?

Buscá en tu ciudad

Opinión | 18 de enero de 2019

Foto: Richard Finn Gregory / GOODWORK

Idioma e identidad: lecciones de una comunidad “afrikaans” única en la Patagonia

Ryan Szpiech es profesor del Departamento de
Literatura y Lenguas Romance de la Universidad de Michigan y tuvo la colaboración de media docena de colegas de la facultad para hacer esta investigación
.

El desierto patagónico en el sur argentino es un medio ambiente duro. Es poco lo que parece crecer en sus planicies rojizas aparentemente interminables y sus suelos resecos.

Con todo, en este difícil lugar hay una comunidad bilingüe única. Está integrada por los descendientes de habla afrikaans y español de los cerca de 650 boers sudafricanos que llegaron a la Patagonia en la primera década del Siglo XX.

Los boers tienen su origen en la población holandesa que se estableció en la punta meridional de Africa durante el Siglo XVII. Estos se enfrentaron al imperio británico a medida que éste se expandió en la región, culminando en la segunda Guerra Anglo-Boer de 1899-1902. Muchos boers, renuentes a aceptar la dominación británica, buscaron reubicarse en otro sitio, incluyendo a la Argentina.

Las primeras generaciones boer de la Patagonia subsistieron a duras penas de forma aislada. Pero luego, hacia el 1950, se registró un cambio cultural a medida que estos colonos aumentaron su contacto con las comunidades cercanas de Sarmiento y Comodoro Rivadavia. Hoy, los miembros más antiguos de la comunidad -los de más de 60 años- todavía hablan afrikáans, si bien su lengua dominante es el castellano. Como las generaciones más jóvenes, que sólo hablan castellano, están totalmente integradas con la sociedad argentina, la comunidad bilingüe está desapareciendo rápidamente.

Para muchos, el lenguaje de la comunidad es una reliquia del pasado. Sin embargo, contra todo pronóstico, se ha comenzado a registrar un renacimiento.

Como parte de esto, nuestro proyecto en la Universidad de Michigan, titulado “De Africa a la Patagonia: voces del destierro”, está llevando adelante una original investigación sobre los boers de la Patagonia y sus dos idiomas. El valor que tiene el estudio de esta extraordinaria comunidad es difícil de exagerar.

El dialecto afrikaans de la Patagonia, que no se habla en ningún otro sitio, conserva elementos del afrikáans de antes de 1925, cuando el gobierno sudafricano lo reconoció como lengua oficial. Ofrece por ende una mirada única sobre la historia del afrikáans de un período previo al momento en que sus variedades de dialecto se vieron reducidas a través de la homologación o estandarización.

Nuestro equipo está recogiendo datos sobre un período en el desarrollo del afrikáans sobre el que existen pocos testimonios orales o escritos. Nuestro archivo de entrevistas nos permite analizar las complejas relaciones entre la identidad bilingüe, la cultura y el idioma de la comunidad. Aporta datos también para futuros proyectos de los investigadores.

¿Cápsula del tiempo?

Como la comunidad había estado viviendo fuera de Sudáfrica durante más de un siglo, la desaparición de la herencia de sus antepasados parecía inevitable. Para fines del 1980, los observadores caracterizaron a la comunidad como virtualmente “extinta”. Con todo, en las últimas dos décadas hubo un resurgimiento del interés en promocionar la identidad cultural de los boers, que no tiene precedentes. Es así como se adquirió un lugar que albergará un museo y un centro cultural. Pero también revivieron tradiciones que se creía desaparecidas, como un festival de juegos anual.

Este renovado interés no se ha visto limitado a la comunidad. En 1995, el antropólogo Brian du Toit publicó Colonia Boer, la primera historia académica sobre el asentamiento. En 2002, las periodistas Liliana Peralta y María Morón hicieron una reseña sobre la comunidad en En las tierras del viento, última travesía boer. En 2015, la comunidad fue el eje de un documental titulado Los boers del fin del mundo (director Richard Gregory), que ganó tres premios de la Televisión y Cine Sudafricano y despertó un importante interés internacional.

La comunidad ha seguido atrayendo la atención de investigadores. Pero su exclusiva naturaleza ha exigido un innovador método de investigación. Durante la filmación de Boers, nuestro equipo recogió información en Argentina de forma paralela. Vimos entonces con claridad la necesidad de trabajar más allá de las disciplinas académicas para documentar la variedad de afrikáans de la comunidad y tomar nota de todo su dinámico contexto cultural y sociolingüístico.

Nuestro proyecto involucra a un equipo de más de 40 profesores, investigadores post doctorado y estudiantes de todos los niveles. Provienen de una amplia gama de campos, incluída la lingüística, la historia, la antropología, la literatura y los estudios religiosos. A lo largo de dos viajes de investigación, realizamos cerca de 100 entrevistas con miembros de la comunidad, en afrikáans y en castellano.

Las entrevistas ofrecen un rico caudal de información lingüística así como nuevas pruebas sobre el papel determinante del idioma, la identidad, la religión y las ideologías raciales en la integración de los colonos boer en la Argentina.

La comunidad es, en cierta forma, como una cápsula de tiempo, que refleja la pronunciación y sintaxis de una era anterior. Por ejemplo, la palabra para “nueve” en afrikáans, “nege”, se pronuncia “niaxa” en sudafricano moderno, pero con una “g” fuerte, como “niaga” en Patagonia.

Al mismo tiempo, algunos elementos son maravillosamente modernos, incluido el vocabulario para el siglo XXI. Un aeropuerto, por ejemplo, no es, como en la Sudáfrica moderna, un “lughawe”, que es una palabra que no existía cuando la comunidad desembarcó primero en la Argentina. Es un “vliegtuigstasie” (“estación de aviones” literalmente), palabra compuesta acuñada por la comunidad.

Crecimiento futuro

Nuestro trabajo despertó interés entre linguistas de Europa y Sudáfrica y condujo también a profundas conexiones en la Patagonia -en especial con las generaciones más jóvenes.

Los hijos y nietos de los miembros de más edad de la comunidad respondieron a nuestra visita en 2014 buscando un profesor que ofreciera clases online de afrikáans. Nuestro objetivo desde entonces es lograr que un público más amplio llegue a ver a esta comunidad tal como la ven sus miembros: no como una descolorida reliquia del pasado sino como un grupo que sigue floreciendo a pesar del nuevo paisaje socio cultural.

La importancia de este proyecto nos quedó clara este año durante nuestro segundo viaje de investigación. En un momento dado invitamos a tres primos a charlar únicamente en afrikáans, incluída Rebecka Dickason, que habló sólo este idioma hasta sus diez años. Durante la conversación, su hija Tecky, que habla castellano, fue testigo de un cambio en la conducta de su madre. Rebecka sonreía y gesticulaba a medida que conversaba a sus anchas en su lengua nativa original.

Fue un momento fuerte para Tecky, que nos agradeció después con lágrimas en sus ojos, ofreciendo una nueva sensación de esperanza y vitalidad:

“Ustedes no saben lo que han hecho por mi madre. Le han insuflado vida”.

Traducción: Silvia S. Simonetti

The Conversation
Actualidad | 18 de enero de 2019

Oliver Stuenkel: “Hay más que divide a Macri y Bolsonaro que lo que los une”

El profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas es considerado uno de los analistas más influyentes de Brasil. Su lectura de la primera reunión entre Mauricio Macri y Jair Bolsonaro es que los dos líderes van ignorar sus diferencias porque saben que se necesitan.

Stuenkel, que escribe regularmente para El País de España, dice que más allá de las posturas del nuevo presidente, el vecino más importante de Brasil siempre será Argentina. Y advierte que hay grupos organizados muy poderosos que van a luchar contra la agenda liberal de Bolsonaro para proteger sus privilegios.

Tecnología | 18 de enero de 2019

Foto: David McNeW / AFP

Los usos de la inteligencia artificial que deberíamos seguir de cerca

Muchos expertos en tecnología con una visión catastrófica aseguran que la inteligencia artificial tomará el control de nuestros empleos y dominará el mundo. Por ejemplo, Elon Musk. Otros, mucho más racionales, como Will Knight y Karen Hao, especialistas del MIT, explicaron cuáles son los temas relacionados a la inteligencia artificial a los que deberíamos prestarles atención sin perder tiempo.

  • Autos que se manejan solos: Las compañías como Tesla o Google tienen tecnologías de avanzada para los vehículos que se manejan solos. Pero si este tipo de tecnologías funcionan mal significa que un auto pueda colisionar y, potencialmente, herir a seres humanos. Ya ha pasado en marzo de 2018.
  • Bots de manipulación política: A principio del año pasado vimos cómo Cambridge Analytica utilizó sistemas de inteligencia artificial para mostrarle a los usuarios información para cambiar su intención de voto. Este tipo de tecnologías mejoraron notablemente en los últimos meses y seguiremos viéndolas en 2019.
  • Algoritmos en la guerra: La inteligencia artificial está inundando cada aspecto de nuestras vidas y la guerra no se queda afuera. Durante el 2018 vimos cómo se armó un escándalo en Google por el proyecto llamado Maven a través del cual el buscador quería venderle algoritmos a la Fuerza Aérea de Estados Unidos para que utilice en el campo de batalla.
  • La vigilancia de rostros: Países como China están utilizando cada vez más el reconocimiento facial a nivel Estado para identificar no solo dónde están sus habitantes, sino lo que están haciendo. Es preocupante.
  • Deep fake: Es un tema que ya toqué en FUTURO. Se trata de una tecnología que permite usar la inteligencia artificial para crear videos pornográficos sorprendentemente convincentes pero falsos.
  • Discriminación a través de algoritmos: Hay ejemplos de sobra en los que en los equipos que desarrollan los sistemas de inteligencia artificial no hay la diversidad suficiente y, por ese motivo, cuando son aplicadas nos encontramos con sistemas que discriminan a grupos minoritarios.

Hay que dejar de tenerle miedo porque sí a la inteligencia artificial y prestarle atención a los usos que, de verdad, podrían generar problemas sociales en todo el mundo. Y esos problemas no son que los robots tomen las armas, sino que discriminen, que manejen vehículos sin ser lo suficientemente inteligentes o que sean utilizados para la guerra.

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Sie7e Párrafos | 18 de enero de 2019

De Rosario, con amor

Crónica canallas
Santiago Llach
Blatt & ríos

Selección y prólogo por Klaus Gallo, doctor en Historia Moderna e historiador.

Uno (mi comentario)

Crónicas canallas, de Santiago Llach, entra en una categoría literaria que ya es casi un género en sí mismo: los relatos en primera persona de hinchas de fútbol. Este género alcanzó su punto máximo con el magnífico Fiebre en las gradas, de Nick Hornby, donde éste volcaba toda su pasión por el club Arsenal. Como aquel libro mítico, Llach cuenta sus aventuras y desventuras siguiendo a su equipo del alma, Rosario Central, que intercala con cuestiones puntuales referidas al juego, vivencias personales y familiares, anécdotas y reflexiones de toda índole, envueltas en un lenguaje elegante y pleno de ironía. (…)

(sigue mi comentario)

A diferencia del autor inglés, Llach se centra en un período concreto: el año que siguió la campaña de su equipo en el Nacional B, cuando los “canallas” lograron el ascenso deseado. De los numerosos viajes a distintos estadios de la capital federal, el conurbano y varias provincias del interior del país, así como a la casa propia, el “gigante de arroyito” en Rosario, surge un relato pormenorizado de aquella campaña, que traza al mismo tiempo una suerte de anatomía del hincha argentino. Crónicas canallas es una lectura ineludible y plenamente disfrutable sobre la obsesión más difundida del mundo.

Dos (la selección)

El trabajo del zaguero de la B tampoco es fácil: mantiene a su familia cabeceando pelotas altas. Vive de eso: un laburante de cuello azul que tiene un turno de dos horas por semana. El más riguroso de los pateadores de penales de rugby envidiaría la cara de concentración que ponen Pepinno y Valentini cada vez que el arquero rival volea. Lo del cuello azul es literal, en este caso.

Tres

Algo que no registran las crónicas del fervor turistico: en el fin de semana largo, Mar del Plata fue copada por Central. Uno de los números más exitosos de la Peralta Ramos eran tres ancianas con vestidos tristemente sexies interpretando temas de cumbia. Religión y reviente a cargo de unas Cindy Laupers del subdesarrollo, para la familia canalla (mucho bebé, mucho niño, muchas más mujeres que lo habitual en este adelanto de los torneos de verano).

Cuatro

Por supuesto que yo tengo gran parte de la responsabilidad en todo esto. Prometí, en mi relato de la ida al Bajo Flores, que ayer lunes 18 de marzo habría un Llach en el Gigante. Ese Llach no estuvo, y ese Llach era yo. Y escribo esto por el mismo motivo por el que tenía que haber un Llach en el Gigante: porque las cábalas nos confirman que el Universo está ordenado según la arbitrariedad de nuestra pasión de hinchas. No es en broma, esta religión. Pude ser católico, ateo, progresista, facho, cheto, intelectual, palermitano, chabón, vago o workaholic. Pero soy, fui y seré de Central, y de nadie más. Mi familia es una patrulla perdida de esta utopía insistente.

Cinco

Cuando volvimos, pasamos por la plaza central de Junín y:posamos para una foto en la escuela Catalina Larralt de Estrugarnou, bautizada con el nombre de una tatarabuela nuestra, donde hizo la primaria Eva Duarte.

Seis

Jugábamos contra el último, Chicago, que con 27 goles (uno solo menos que Central) había hecho 18 puntos (26 menos que Central). Esta estadística pinta al óleo al equipo Russo: una defensa que fue aprendiendo a ser sólida a pesar de sus efervescentes limitaciones, un mediocampo con niegas reminiscencias barcelonescas y una delantera muy por abajo de la línea de pobreza.

Siete

Todas las probabilidades empiezan a jugar a favor del ascenso. Pero esto es Central, esto es Argentina, esto es la vida. No faltan tampoco las señales ominosas: pónganse todos de pie, se los pido, que, como para ponerle intriga a este final (faltan como 100 páginas todavía para que este libro termine), Jesús Méndez, el líder futbolístico del equipo, salió lesionado.


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Tecnología | 17 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Conspiración tecnológica o una sociedad superficial: ¿qué hay detrás del #10YearChallenge?

Lo habrán visto: gente subiendo imágenes comparativas entre ellos hoy y ellos diez años atrás. Lo habrán hecho, incluso: un espejo de lo que fueron y lo que son, un recuerdo de aquel 15 de enero de 2009 y este 15 de enero de 2019. Habrán pensado dónde estaban aquel verano, cómo tenían el pelo, con qué amigo o familiar se juntaban que ya no.

Quienes saben de lo que hablo conocen el fenómeno como el #10YearChallenge (el desafío de los 10 años). Hay algo clave en ese nombre, la palabra desafío. Pensemos: ¿cuál sería, técnicamente, el desafío en todo esto? No solo validar nuestra vanidad, les aseguro.

La variante filosófica del asunto pregunta por qué nos divierte tanto. Un día algo sucede en las redes que todos hacen y parece relevante y por algún motivo no queremos quedarnos afuera. Nos lanzamos a eso como si fuera una aventura, como quien entra a una pista de baile en busca de su gran amor.

Pasó a fin de año con el Top Nine 2018, de repente todos ponían en Instagram un mosaico demodé con las nueve imágenes más celebradas de su año. ¿Por qué? ¿Qué nos falta y qué nos da aquello que se vuelve tendencia? Puse algunos likes en aquel entonces, algo del año ajeno contaba también mi año, pero no quise hacer el propio. Una voz de alerta, supongo.

También pasó con el huevo. Obviamente, si usted es una persona con relativa curiosidad se preguntará qué es el huevo. La respuesta es fascinante y parece una obra de Duchamp. A algún extraño habitante de esta tierra se le ocurrió hacer una cuenta de Instagram de un huevo en la que invitaba a la gente a ponerle like a ese huevo (el posteo único de la cuenta) y así lograr que fuera la imagen más likeada de la historia de Instagram (récord que ostentaba Kylie Jenner, la hermana de Kim Kardashian, con 18 millones). El truco funcionó y explotó ayer: siete millones empezaron a seguir la cuenta y la imagen acumuló 45 millones de likes.

Tengo amigos que respeto incluso que dieron su aporte para el éxito del huevo. Cuando les pregunté por qué, la respuesta fue una mueca tan inentendible como el like mismo. Esa mueca era la forma en la que el cosmos me avisaba lo obvio, lo que ya debí entender cuando compartí en Instagram la primera de mis notas: este es el mundo en que vivimos.

Entra entonces la segunda variante de la cuestión, y en este caso además la más interesante. Los creadores de huevo rápidamente pusieron un link en el perfil en donde uno puede comprar el merchandasing del testículo. Digamos que ahí el truco es más bien obvio y de mal gusto, ¿pero en un caso como el del 10 year challenge? Si subir imágenes es gratuito, ¿quién monetiza?, ¿qué dios detrás de dios saca provecho?

No tan difundido como el challenge pero casi, apareció una nota en Wired sobre el riesgo de exponer tan livianamente esta información y sobre la posibilidad de que el meme lanzado alegremente fuera en verdad un truco para entrenar un algoritmo de reconocimiento facial que tome en cuenta el envejecimiento.

En el artículo, la periodista Kate O’Neill dice: “los humanos son las fuentes de datos más ricas para la mayoría de las tecnologías emergentes en el mundo. Debemos saber esto, y proceder con la debida diligencia y sofisticación”. Además, expone las muchas maneras en que podría usarse “el desafío” para mejorar el machine learning.

Sí, las imágenes ya estaban a disposición en la web, dice, pero no necesariamente catalogadas o fechadas. Para ella, quienes aceptaron el desafío le indicaron a un posible algoritmo cómo eran antes y cómo son ahora. Dicho de otro modo, se clasificaron.

Lo mismo sugirió Nicholas Thompson, editor en Wired: “Digamos que querés entrenar un algoritmo de reconocimiento facial que tome en cuenta el envejecimiento. ¿Qué hacer? Tal vez empezar con un meme como # 10YearChallenge”. Para él, la movida que tanto divierte a la multitud bien podría ser una herramienta. ¿Es muy difícil pensarlo sin parecer un loco alterado por las teorías conspirativas que necesariamente terminarían teniendo base en el 9/11 y las Torres Gemelas?

Cualquiera que profundice sobre el tema va a encontrar rápidamente artículos sobre China. Es que el gigante asiático está desarrollando fuertemente tecnologías de reconocimiento biométrico. Por lo pronto, los chinos ya pueden extraer plata o registrarse en vuelos por medio de reconocimiento facial. La tecnología tiene cientos de bondades: es fácil encontrar a alguien que se pierde, es fácil detener delincuentes… pero toda virtud tiene al acecho a su enemigo más vulgar: el abuso de poder. Con esta técnica, quienes se opongan al gobierno podrían ser vigilados las 24 horas del día. Big brother, un poroto.

Consultado sobre el tema de challenge, Hipólito Giménez Blanco (consultor en tecnología y experto en e-commerce), dice: “Es sorprendente: aparece lo del #10YearChallenge y todos se suben a compartir datos gratis. Nadie piensa que está facilitando el trabajo de los data scientists y ayudando a los algoritmos a trabajar mejor”.

Y agrega: “¿Está mal que la gente ayude a mejorar los algoritmos? No necesariamente, pero sí me parece que está mal que no lo sepan. Hay que empezar a ver la información como un bien de cambio. Imaginemos esta situación: un día de tu cuenta de banco te sacan 500 pesos de prepo que van a ser utilizados para terminar con el hambre en el mundo. ¿Está mal que se termine el hambre en el mundo y que vos ayudes a eso? No. Pero por seguro en ese caso vas a pedir que te los pidan en lugar de sacártelos. Con la información es lo mismo, solo que no hay esa conciencia”.

¿Se imaginan? Le damos el poder de nuestro dinero y nuestra información a Greenpeace, Unicef y la fundación de Madonna en el África, ¿viviríamos en un mundo mejor? Me pregunto si un mundo mejor es un mundo que funciona bien pero en el cual somos marionetas, o uno que funciona mal pero donde todo es producto de nuestros actos y decisiones.

Yo no lo sé, por supuesto, pero seguro que Mark Zuckerberg tampoco. Ni él debe entender del todo el mundo del que es parte. Aunque claro, yo no lo entiendo desde mi departamento en el barrio porteño de Chacarita, él no lo entiende desde alguna isla a su nombre. Es solo una nimiedad paisajística, ¿pero por qué alguien que maneja esa cantidad de información es capaz de comprar una isla y yo no?

Es naif preguntárselo, pero Hipólito me ayuda en la respuesta: “Un ejemplo: los sitios necesitan validar permanentemente que la gente que llena los formularios online no sean robots sino personas, entonces se desarrolló una tecnología que se llama CAPTCHA. En principio era para identificar textos. Te muestran un texto, vos lo transcribís y con eso van creando una base de conocimiento que validan con patrones para saber que lo que escribiste sea lo que aparecía en la imagen. Eso evolucionó y ahora Google lo usa para casi todo. Ofrece el servicio de validación gratuita pero va recopilando información. Así por ejemplo te pide que reconozcas semáforos en fotos y bien podría cargar esa información en Waze, que ahora fue comprado por Google. Otra vez: es un ejemplo de cómo a veces sin saberlo estamos trabajando para grandes empresas o regalándoles información”, explica. Es decir, aunque algunos seamos chicatos para verlo, es un negocio absoluto tener dominio de la información de las personas.

Juan Melano, analista en tecnología, también analiza el fenómeno: “Esto ya lo vimos en Cambridge Analitica, era toda infomacion que salía de juegos inocentes que después se usaba con fines políticos”, dice.

Aunque advierte que “todas las cosas que compartimos es información pública que está siendo utilizado por empresas”, ve una luz de esperanza en algunos proyectos surgidos desde la industria misma de la tecnología: “Toda la iniciativa de OAI (Open Artificial Intelligence) de Elon Musk está encaminada hacia ese lado: si todos los algoritmos de inteligencia artificial que vamos creando son de open source o de código abierto podemos saber qué está haciendo esa inteligencia con los datos que nosotros le proveemos. Obviamente es medio utópico, pero es interesante el ejercicio para explicitar que se pueden hacer cosas no benignas con los datos y con los procesos de inteligencia artificial que hay detrás”.

Pienso cómo hacer trampa desde dentro yo también. Cómo engañar a la matrix. Lanzaría un nuevo desafío. Lo llamaría el Two Centuries Challenge. Postearía fotos del alma del ser humano entonces y el alma del ser humano hoy. Es un artefacto extraño, lo sé. ¿El hombre sigue siendo el lobo del hombre? O el espía, o el amante secreto que un día te deja desnudo en plena avenida de la libertad. ¿Será que los dinosaurios se fueron de mambo con la tecnología y chau? ¿Será que somos libres realmente o hijos de un algoritmo?

Cierro el pico. Aprete aquí abajo el botón minimizar. Prometo no robarle su huella dactilar.

Sustentabilidad | 17 de enero de 2019

Foto: Amali Tower / Climate Refugees

Refugiados climáticos: una marcha silenciosa que desafía al mundo entero

Un granjero mexicano que ve perjudicada su actividad por los cambios en los patrones de las lluvias. Un padre nigeriano preocupado por el estilo de vida que lleva su hijo al tener que movilizarse por la sequía. Los dos tienen algo en común: la eterna búsqueda por sobrevivir. No son protagonistas de películas de ciencia ficción de un futuro muy lejano. Son historias de vida del presente.

Según el Banco Mundial, para 2050 habrá más de 143 millones de migrantes internos por motivos climáticos en África al sur del Sahara, Asia Meridional y América Latina. Hoy, no hay definición global que los incluya, no hay política que los proteja. Son la cara invisible del cambio climático. Representan uno de los principales desafíos de nuestro tiempo. Y necesitan de una primera acción: que hablemos sobre ellos.

El problema: breve descripción de una realidad que alarma

Las actividades humanas, basadas en la explotación de combustibles fósiles, emiten gases de efecto invernadero que generan un aumento de la temperatura del planeta. Los efectos de este cambio climático son múltiples e implican una realidad: hay personas que no pueden continuar con su vida en el lugar habitual.

El aumento en el nivel del mar pone en riesgo la supervivencia de las islas y ciudades costeras. El estrés hídrico -con períodos de sequías y otros de intensas precipitaciones que conllevan inundaciones- pone en alerta el futuro de muchas comunidades en SudAmérica. Los ciudadanos deberán iniciar una dificultosa marcha para sobrevivir. Ya se empieza a hablar de refugiados climáticos.

El debate: cuando las palabras y las definiciones importan

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un refugiado es quien huye de conflictos armados o persecusión y, como le es peligroso volver a su país, necesita asilo en otro lugar. Allí, los Estados y organizaciones le brindan asistencia y protección. Mientras que un migrante es quien elige trasladarse para mejorar su vida en busca de un trabajo o educación, pero aún recibe la protección de su país de origen al cual puede volver.

En la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 -aún vigente- los motivos ambientales brillan por ausencia en la teoría, pero no en la práctica. “Es una definición que prevé a la raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinión política como motivos de persecución, pero no al clima. La falta de una definición sobre los refugiados climáticos impide poder precisar de quiénes estamos hablando”, reflexiona Ignacio Odriozola, abogado de la Universidad de Buenos Aires e investigador para la Red Sudamericana para las Migraciones Ambientales (Resama).

Refugiados en África. Foto: Amali Tower / Climate Refugees

Cuando la cuestión ambiental es causa de movilización, también valen las diferencias de conceptos. “Puede haber un terremoto y no necesariamente eso genera migrantes o refugiados por motivos ambientales. La incidencia tiene que ser tal que no implique un desplazamiento temporario y donde los medios de subsistencia ya no estén garantizados luego del desastre natural. Un mismo terremoto puede significar para algunos la obligación de desplazarse y llegar a otra región, y para otros una simple evacuación temporaria”, diferencia Odriozola.

“Podemos estar años buscando una definición. Definitivamente, el cambio climático va a reconfigurar la migración. Es ridículo pensar que los cambios del clima no van a afectar los movimientos de las personas”, opina Alex Randall, director de programa de la Climate and Migration Coalition.

La clave: las personas detrás de cada evento climático

Mortaza Behboudi es un joven fotoperiodista. La causa que le permite contar con el pasaporte de refugiado afgano en Francia fue política. Pero, por fuera de su situación personal,  su visión es más amplia: “En la isla griega de Lesbos conocí a muchas personas que tuvieron que abandonar Bangladesh por los desastres naturales. Ellos, como tantos otros desplazados por el clima, no tienen ningún estatus. La definición de refugiados es importante para garantizarles protección internacional. Los refugiados no somos sólo refugiados. Por la guerra, la persecución, la situación política o el clima, tuvimos que dejar nuestro país. Necesitamos protección fuera de nuestro hogar”. Hoy, Mortaza dedica su profesión a visibilizar historias de refugiados.

“A pesar de que la definición de refugiado no incluye al cambio climático, si le preguntas a algunos de los afectados te dirán que son refugiados, que se sienten como tales”, manifiesta Amali Tower, fundadora y directora ejecutiva de Climate Refugees.

Refugiados en África. Foto: Amali Tower / Climate Refugees

La organización realiza investigaciones de campo para visibilizar las historias de quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares por motivos ambientales. “Estamos hablando de desplazamientos humanos. El énfasis debe estar en las personas. Ello nos permitirá pasar de la discusión y el debate sobre la ciencia al hecho de que lo que se dice está ocurriendo. Y está sucediendo hoy, no mañana”, subraya.

De entre esas historias de vida, Amali recuerda la de un refugiado nigeriano en el país vecino: Níger, que tuvo que movilizarse en varias ocasiones en un mismo año por la sequía. “Él estaba preocupado. Las razones ambientales lo obligaron a tener que elegir estar cerca del curso del agua del lago para sobrevivir y resignar la educación de su hijo a quien no pudo enviar al colegio”.

El caso de Leo: una historia entre millones

“El tifón Haiyan tuvo un impacto significativo en mi vida y en mi familia”, con estas palabras Leo Christian V. Lauzon empieza a contarnos su historia a través de un chat de Facebook. Nació y creció en Tacoblan, la ciudad de Filipinas más afectada por el fenómeno natural.

Filipinas tras el paso del tifón Haiyan. Foto: Leo Lauzon

Tras el tifón, su casa y sustento estaban destruidos. “La paz y la seguridad eran un problema. Cuando los reclusos pudieron escapar de las cárceles y las personas estaban desesperadas por encontrar comida, surgieron delitos como el robo y el saqueo”, recuerda. Mientras, escaseaba el agua limpia y la comida, reutilizaban el agua de lluvia para lavar los platos y bañarse, y había dificultades para conseguir medicamentos.

Dos semanas así fueron suficientes para tomar la decisión de abandonar Tacoblan. “Mientras nos dirigíamos a la ciudad portuaria de Ormoc, yo lloraba. Solía salir de la ciudad para participar en conferencias, reuniones y capacitaciones. Pero esa vez me iba como desplazado interno”. Algunos decidieron volver, otros migraron a otras ciudades.

Filipinas tras el paso del tifón Haiyan. Foto: Leo Lauzon

El tifón Haiyan dejó más de 10.000 muertos en Filipinas. Leo perdió a su tía y un primo. A cinco años, todavía espera que el gobierno realice las pruebas de ADN en los restos encontrados para darles un entierro adecuado. El estrés tras el tifón afectó la salud de su abuela y su propia vida no fue la misma desde entonces.

Su mensaje hoy es claro: “Es hora que los gobiernos comiencen a considerar el clima como una causa de migración y enfrenten la realidad de que algunas personas serán refugiados climáticos, les guste o no. Es importante para los países en desarrollo, como Filipinas, que el cambio climático sea reconocido como causa de migraciones y se integre en sus políticas”.

El desafío: no se migra por una sola causa, sino por muchas

Cada vez que se habla del muro que Donald Trump quiere construir entre Estados Unidos y México, Randall recuerda el testimonio de un granjero mexicano que vio afectada su actividad por los cambios en los patrones de la lluvia. Año tras año, cruzaba la frontera para hacer otros trabajos en suelo norteamericano y volvía a México con su familia para el período alto de cosecha. “Para él la habilidad de cruzar la frontera era una cuestión de supervivencia ante el cambio climático”, expresa Randall.

En su más reciente presentación en la COP24 en Polonia, el ex vicepresidente norteamericano, Al Gore, mostró un diferencial con sus exposiciones anteriores: se refirió a la incidencia de la sequía en los movimientos migratorios en Centroamérica. Es más, argumentó que la propia crisis migratoria desde Siria a Europa tuvo también su causa climática: “La sequía de 2006-2010 convirtió la tierra fértil en desierto”.   

¿Se movilizan por el clima? ¿Por la situación política? ¿Por una crisis social? Randall es contundente: “El movimiento migratorio no se produce por una única causa. Venimos hablando mucho sobre migraciones, pero poco sobre las causas climáticas del problema”. Odriozola coincide: “Ningún tipo de desplazamiento es monocausal. Lo que da la pauta de que hablamos de refugiados climáticos es cuando el factor climático incide sobre todos los demás”.

La actualidad: entre la decisión política y la resistencia cultural

Además de una definición que lo incluya, el problema exige acciones. ¿Cómo se responde desde la política? En diálogo con el programa radial Sábado Verde, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica de España, argumenta: “Es un tema que merece una atención mucho más seria y una anticipación mucho más clara. Cuando la gente deja el lugar en el que vive, lo hace llevada por la desesperación y la voluntad de buscar una alternativa allí donde no se le ofrece”.

Residente de la comuna de Jérémie, en Haití, tras el devastador paso del huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

Para la referente española, hay dos caminos sobre los cuales trabajar. Primero, evitar que una persona llegue a abandonar su sitio a través de la prevención y la generación de resiliencia “para que uno pueda quedarse donde está y donde quiere estar”. Segundo, cuando el contexto es tal que la salida es inevitable, la comunidad internacional deberá responder de una forma solidaria.

Ante la crisis actual del multilateralismo, Odriozola considera que las soluciones vendrán a nivel regional, no universal. Pero advierte la importancia de considerar a los afectados en ese camino. “Puede haber solidaridad de ciertos países en recibir a estas personas, pero también hay reticencia de ellas a irse. Los ciudadanos de las islas del Pacífico Sur, por ejemplo, no quieren irse sino que exigen justicia climática: reclaman terminar con la degradación del ambiente para garantizar su supervivencia”.

Residente de la comuna de Jérémie, en Haití, tras el paso del huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

¿Por qué esta resistencia? El investigador es claro: “Estás perdiendo tu territorio y, en parte, la misma definición de Estado, que incluye territorio, población, gobierno, soberanía. Es parte de la identidad”.

Una primera solución: la información como poder para el cambio

Los expertos coinciden: debemos iniciar la conversación a través de sus protagonistas para llevar el tema a la agenda política internacional y promover acciones concretas. ¿Qué podemos hacer nosotros? “Apoyar nuestro trabajo y el de las organizaciones. En nuestro caso, el dinero se destina a las investigaciones de campo que visibilizan las historias”, responde Tower.

Haití tras el huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

La conversación nos necesita conscientes y conocedores de la problemática. Ello es lo que impulsó al equipo de Climate and Migration Coalition a organizar el curso online “Cambio climático y migración: predicciones y política”. Randall nos anticipa: “El curso incluye conocimientos básicos sobre la temática, los motivos ambientales por los cuales la gente migra, las investigaciones científicas que explican el cambio climático y, lo más importante, testimonios de personas, historias de vida”. La propuesta es gratuita, digital, global y en inglés. Inicia el próximo 14 de febrero.

Inscribite

El curso no está dirigido a nadie en particular, más bien a todos los interesados en el tema. El presente nos desafía a mostrar estas historias, a exigir una respuesta política internacional, a visibilizar esa cara invisible del principal problema de nuestro siglo: el cambio climático. Tower nos deja un mensaje para reflexionar: “Usen sus voces para promover el cambio en sus comunidades; hablen a nivel local, estatal e internacional; firmen una petición; marchen en una protesta; usen su voz para expresar su preocupación. El cambio climático es un problema con la capacidad de impactarnos a todos por igual”.

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Opinión | 17 de enero de 2019

Reflexiones de una premio Nobel: “Hay que dar tiempo y recursos a la ciencia básica”

Donna Strickland es profesora en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Waterloo y ganadora del Premio Nobel de Física 2018

El anuncio de mi obtención del Premio Nobel de Física por el desarrollo de un método para generar pulsos ópticos ultracortos de alta intensidad (CPA por sus siglas en inglés) ha suscitado un gran interés por las aplicaciones prácticas de este logro.

Es lógico que la gente quiera saber cómo le puede afectar este método pero, como científica, me gustaría que la sociedad se interesase también por la ciencia básica, que conocieran todos sus aspectos. Al fin y al cabo, no se pueden obtener avances sin investigar. Merece la pena apoyar el aprendizaje de la ciencia por la ciencia, sin pensar únicamente en sus posibles aplicaciones prácticas.

Desarrollé el CPA a mediados de la década de los ochenta junto con Gérard Mourou, con quien comparto el Premio Nobel. Todo comenzó cuando mi compañero se preguntó si podría incrementar la intensidad del láser por órdenes de magnitud o por factores de mil. Mourou, mi supervisor del doctorado en la Universidad de Rochester en ese momento, sugirió estirar un pulso ultracorto de baja energía para amplificarlo y, posteriormente, comprimirlo. Yo, como estudiante de posgrado, me encargué de los detalles.

El objetivo, revolucionar la física del láser

Nuestro objetivo no era otro que revolucionar el campo de la física láser de alta intensidad, un área fundamental de la ciencia. Queríamos comprobar cómo la luz intensa modifica la materia, y cómo la materia afecta a la luz en esta interacción.

Después de un año construyendo el láser, pudimos probar que era posible aumentar la intensidad por órdenes de magnitud. De hecho, el CPA produjo los pulsos de láser más intensos registrados hasta el momento. Nuestro descubrimiento cambió la manera de entender cómo interactúan los átomos con la luz de alta intensidad.

Pero todavía tuvo que pasar una década para que se hicieran visibles los usos prácticos comunes de hoy en día.

El láser y sus numerosas aplicaciones prácticas

El láser solo afecta al área donde es aplicado gracias a la brevedad de los pulsos de alta intensidad. El resultado es un corte preciso y limpio cuya aplicación ideal es en material transparente: un cirujano puede utilizar el CPA para realizar una incisión en la córnea de un paciente durante una cirugía ocular. Su efectividad es tal que puede cortar los componentes de cristal de nuestros teléfonos móviles.

Los científicos están aprovechando lo que se sabe sobre los láseres de CPA más intensos para utilizarlos en la aceleración de protones. Con suerte, algún día estas partículas aceleradas ayudarán a los cirujanos a extirpar tumores cerebrales inaccesibles hoy en día. Quizá, en el futuro, los láseres de CPA puedan deshacerse de la basura espacial empujándola fuera de nuestra órbita y de la atmósfera terrestre, donde se convertirá en ceniza y no podrá chocar con satélites activos.

En muchos casos, transcurren años e incluso décadas desde que se produce un hallazgo científico hasta que se desarrollan sus aplicaciones prácticas. Albert Einstein creó las ecuaciones para el láser en 1917, pero la primera demostración no llegó hasta el año 1960 de la mano de Theodore Maiman. Isidor Rabi fue pionero en medir la resonancia magnética nuclear en 1938, descubrimiento que condujo a la invención de la imagen por resonancia magnética. La primera prueba de IRM en un paciente tuvo lugar en 1977.

Está claro que las posibles aplicaciones merecen toda la atención pero, antes de conocerlas, los investigadores deben entender las preguntas básicas que hay tras ellas.

Hay gente a la que el término “ciencia básica” le crea la falsa impresión de que no afecta a sus vidas. Les parece algo lejano. Es más, el término “básico” responde a la definición no científica de simple, lo que socava su importancia en el contexto de la investigación básica.

Debemos facilitar a los científicos la oportunidad de investigar en ciencia básica a largo plazo y desde la curiosidad. Eso solo puede lograrse con tiempo y recursos. Porque la investigación que no repercute de manera directa en la industria o en la economía también merece la pena. Nunca se sabe lo que puede ocurrir si apoyamos una mente curiosa con ganas de descubrir algo nuevo.

The Conversation
Cultura | 17 de enero de 2019

Imperdibles de este fin de semana en Buenos Aires

Parece que al fin se dispersaron las lluvias y que nos espera un fin de semana con sol y clima perfecto para salir a explorar la ciudad. Como todas las semanas, te pasamos los mejores tips para disfrutar a pleno de tu tiempo libre.

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🌳 Acústicos en el jardín. Desde esta semana y hasta fines de febrero se presentarán artistas independientes a tocar en el jardín del Auditorio Belgrano. Dos proyectos por noche tocarán en formato semi acústico bajo las estrellas del verano porteño. Le harán compañía una barra con distintas cervezas y cosas ricas para picar. Cuándo y dónde: jueves a domingos, desde el 17 de enero hasta el 24 de febrero, Auditorio Belgrano. (+data)

🍔 Burger Fest. Para los amantes de las hamburguesas, este fin de semana vuelve a Vicente López este festival que contará con más de 40 stands y food trucks de las mejores hamburgueserías de la ciudad. Además, habrá helados y postres para un buen final dulce, y cervezas, vinos y coctelería. Cuándo y dónde: viernes y sábado 18hs en adelante, Paseo de La Costa, Vicente López. (+data)

✍️ Festival de poesía. Este fin de semana se realiza este primer festival de verano de poesía, que consistirá de tres días de lectura y música con poetas y DJs locales e internacionales. También habrá comida y tragos a buenos precios para amenizar el clima. Cuándo y dónde: viernes-domingo 18hs en adelante, Teatro Popular La Otra Cosa. (+data)

🦉 Descubrir aves en Palermo. Este sábado, el Club de Observadores de Aves de Palermo organiza un recorrido por el lago Regatas de Palermo para descubrir y aprender todo sobre las aves y demás maravillas naturales que se esconden en el lugar. Si te interesa el avistaje de aves y querés empezar a aprender más sobre el tema, este evento es ideal para vos. Cuándo y dónde: sábado 17hs, Av. Figueroa Alcorta y La Pampa. (+data)

🇻🇪 Fiesta Venezolana. Para aquellos con ganas de bailar, este sábado se realiza esta fiesta al aire libre en Belgrano, donde habrá música para bailar salsa, merengue y otros bailes típicos de Venezuela. Cuándo y dónde: sábado 18-23hs, Plaza Barrancas de Belgrano. (+data)

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Lo mejor de la comida, bebida y cultura de Buenos Aires, todos los jueves. Por Lucía Wei He.

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Sie7e Párrafos | 17 de enero de 2019

Crónica del agua sobre Epecuén

El agua mala
Josefina Licitra
Aguilar

Selección y comentario por Adriana Amado, Doctora en Ciencias Sociales por la FLACSO y analista de medios.

Uno (mi comentario)

Mil quinientos evacuados de las últimas lluvias dice el televisor, no importa cuando estén leyendo esto. En el mundo del calentamiento global, siempre habrá lluvias, inundaciones y evacuados. Pero algunas catástrofes condensan en sí mismas todas las catástrofes, como esa sopa que concentra en unos centímetros cúbicos un pollo cocinado con verduras. La tragedia de Epecuén es el caldo en que se cocina una de esas metáforas argentinas espesas: un pueblo que crece sin planificación pública al ritmo de la codicia individual que la naturaleza castiga con moraleja bíblica. Como si la fuerza sobrenatural fuera el único freno a la soberbia del sentido común. (…)

(sigue mi comentario)

Sentido común es el que dice que siempre que llovió paró y que los políticos roban pero ni siquiera hacen. Porque en la Argentina lo más común es el sinsentido de políticas públicas que desprecian el largo plazo que no entra en la estrechez de las campañas electorales. Y prefieren más asfaltos decorados con palmeras y menos desagües invisibles. Total, resarcir es más barato que construir y es más fotogénico el funcionariado entregando solidaridad ajena que inaugurando cloaca propia.

Sentido extraordinario es el de Licitra, que le permite relatar con compasión la historia de ese pueblo en el ombligo del fin del mundo que soñó con ser Saint Tropez y al final se convirtió en una Atlántida salada, tenebrosa. Una fosa que cristalizó los sueños en fósiles vulgares y desenterró cadáveres que flotaban a los ojos de los vivos para recordarles que ellos también estaban muertos. Agua mala es la parábola de un pueblo que vio hundirse sus modestas expectativas en aguas sépticas. Agua mala es esa que dicen que es mayoría en nuestro cuerpo y que en cada uno de los miles que alguna vez estuvimos inundados, será siempre tormenta.

Dos (la selección)

¿Aguantaría el terraplén? En Epecuén había dos opiniones encontradas. Estaban los llamados «alarmistas» —entre ellos, los bomberos de la zona– que auguraban un final trágico. Y estaban los que confiaban en los funcionarios municipales y provinciales, que habían jurado que cualquier desborde no superaría los diez centímetros, que Epecuén jamás se inundaría y que el pueblo seguiría siendo lo que siempre había sido: uno de los principales centros de turismo de salud de la Argentina. Un maná de aguas altamente salinas que ponían a Epecuén en un plano terapéutico a la altura del Mar Muerto, en Medio Oriente.

Tres

Con el sueldo de sereno, el padre de Alfredo fue ampliando su vivienda y la acondicionó para recibir turistas. Así lo hizo durante más de una década, hasta que llegó la inundación y ese y todos los negocios quedaron bajo agua. Para aquel entonces, Alfredo ya tenía veinte años y energía suficiente para desarmar la casa entera. Sacó puertas, ventanas, sanitarios. Y unos días después vio la llegada del lago y escapó a Carhué con su familia.

Cuatro

—A ver, señores: el agua nos pasa por encima, es preferible perder una temporada pero salvar las cosas –dijo Julio Fernández Badié, director de Turismo de Epecuén. Pero no hubo vecino capaz de escucharlo.

—No querían moverse de ahí —resume ahora Hirtz.

—¿Por qué cree que la gente ahora dice lo contrario?

—Bueno, a veces hay que encontrar un responsable de lo que pasó, ¿no? Mirando atrás en el tiempo, igual reconozco que hubo una credulidad mía, del intendente, del gobernador, del ministro, en la palabra de Hidráulica. Pero ahora con el diario del lunes todos tenemos la verdad. Esa situación a lo mejor la tendríamos que haber percibido y haber sido más agresivos. Porque cuando finalmente colapsa Epecuén y el agua empieza a venirse sobre Carhué, con cuatro años de atraso se terminan tomando las medidas de construir el canal aliviador, de volar los taludes del Ameghino, de poner el tapón… Pero en el momento era imposible saberlo.

Cinco

Ven las ruinas del supermercado El Pulpo, el Hotel Plage, la pizzería, los quinchos, el Castillo, la casa del doctor Gasparri, la panadería de Córsico, la heladería que hacía helado de mate cocido, la caramelería donde los chicos robaban caramelos, la cancha de bochas con un pizarrón donde había que anotarse para tener turno y jugar.

Ven botellas, mosaicos, espaldares, pedazos de platos: retazos de vida y de color que aparecen derrotados bajo las costras de sal.

Seis

Hubo familias enteras que quedaron a la deriva. En el caso de Esther, tenía allí a su padre, su suegro y un cuñado, y no sabía cómo rescatarlos. La Municipalidad había prohibido retirar los cajones porque el camino al cementerio estaba destruido, entonces la gente tuvo que buscar formas alternativas —no oficiales— para recuperar a sus muertos. En Carhué, una empresa funeraria empezó a vender sus servicios. Iban en una balsa y traían de regreso un féretro. También aparecieron buzos que cobraban por hacer ese trabajo. Y en algún momento, cuando la situación se hizo inmanejable, intervinieron los bomberos. Enviados por la Municipalidad, debían llevar los ataúdes y entregarlos a sus dueños siempre y cuando demostraran que tenían un lugar razonable —un cementerio— donde acomodarlos.

Siete

»Pienso en esto ahora, después del diluvio, cuando subo a mi escritorio y veo que la tela de araña no está. El agua barrió con ella, como barrió con tantas otras cosas. Y por primera vez después de la locura —de goteras, agua, mareas domésticas, papeles mojados, miedo: miedo a la próxima lluvia— me siento en mi silla, llena de supersticiones y rezos al cielo, y pienso en mi araña con amargura en el pecho. Como si la vida entera que habita en todas las cosas se hubiera escurrido por un tubo cloacal».


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Tecnología | 16 de enero de 2019

Foto: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima

Argentina logró extender la vida de una central nuclear y así bajar las emisiones de gases de efecto invernadero

En diciembre de 2015, la central nuclear de Embalse, en Córdoba, dejó de producir energía: terminó el ciclo ideado por los canadienses que la pusieron en marcha en 1984. Sin embargo, la Argentina tiene demasiada experiencia en tecnología nuclear como para dejar que la central simplemente se apagara. Por eso encaró una mega obra y logró lo que sólo siete países del mundo podrían haber hecho: renovó la central, le dio más potencia y el 4 de enero encendió el reactor que generará electricidad para 3 millones de personas durante 30 años más.

Para el país es un hito tecnológico que incluso podría exportarse: en el mundo hay 50 centrales como la de Embalse que necesitarán una renovación y Argentina podría competir en esas licitaciones. La obra, además, ofrece una segunda oportunidad para las centrales nucleares: constituirse en el complemento ideal de las energías renovables, ya que a diferencia de las centrales térmicas de gas o fuel oil, no generan los gases de efecto invernadero que alimentan el cambio climático.

Sólo siete países podrían haberlo hecho

“Lo que pasó en Embalse demuestra que Argentina domina la tecnología CANDU, que es la de la central cordobesa. Y es un hito tecnológico en términos de habilidades y capacidad de organizarse y articular esfuerzos privados y públicos para darle una nueva vida útil a una central nuclear”, considera el físico Diego Hurtado, director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica de la Universidad Nacional de San Martín.

Francia, China, Estados Unidos, Rusia, Japón y Corea del Sur son los otros países que dominan esta tecnología. También son los únicos que construyen centrales nucleares destinadas a generar energía.

Para entender la dimensión del proyecto que llevó adelante Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal operadora de las tres centrales que tiene el país, sirve analizar algunas fechas y números. En primer lugar, el plan para extender la vida útil de Embalse empezó a diseñarse en 2005 y la obra en sí demandó tres años. La inversión global fue de US$ 2140 millones, casi cinco veces el presupuesto que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) tiene asignado para todo 2019.

Crédito: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima.

En el proyecto participaron 650 ingenieros, técnicos y especialistas. Y 4200 operarios. Todo el personal fue entrenado dos años antes de la obra y durante la ejecución de los trabajos.

Explicar la ingeniería de los trabajos llevaría muchas líneas, aunque se puede leer en un documento interno que lo resume. Pero las tareas más relevantes fueron el retubado del reactor, el cambio de los generadores de vapor, el aumento de potencia y la actualización de toda la instalación.

Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero

La esencia de una central nuclear sucede en el núcleo del reactor. El de Embalse es de unos cinco metros de diámetro y paredes de acero. Ahí adentro ocurre de manera controlada un fenómeno físico: un átomo muy pesado, el uranio, se parte en dos cuando es bombardeado por neutrones, que son partículas muy pequeñas que conforman el átomo.

En ese proceso, además de los dos fragmentos en los que se divide el átomo, se liberan dos o tres neutrones que a su vez golpean otros átomos de uranio. Ese proceso, llamado fisión, produce una enorme cantidad de energía. Y esa energía es la que calienta el agua, generar vapor y alimentar una turbina que produce electricidad.

Lo podés entender fácil en este video de un minuto:

Fuente: Nucleoeléctrica Argentina.

Con la extensión de vida, Embalse también ganó potencia: pasó a ser de 683 megavatios, un 6 % más que antes. Es decir, cuando en invierno ya esté funcionando al 100 % de su capacidad, producirá energía como para 3 millones de personas. Y a un costo por debajo del promedio actual: US$ 47 el megavatio por hora, mucho menos que los US$ 75 promedio que paga hoy el Estado por la energía.

Con las tres centrales argentinas (sumando Atucha I y II) funcionando a pleno, la energía nuclear pasará a representar el 6 % de la matriz energética. Hoy, sin Embalse, es el 4,8 %.

Pero embalse representa algo más que un hito tecnológico. También, para varios especialistas, es una segunda oportunidad para la energía nuclear por su capacidad de complementar a las energías renovables sin emitir gases de efecto invernadero.

“La energía solar y eólica son intermitentes porque dependen de las condiciones climáticas para su generación. Por eso, las energías renovables deben complementarse con energía de base. Y lo que logramos al sumar energía nuclear es reemplazar en alguna proporción parte de la energía que la Argentina produce con las centrales térmicas, que son las que más gases de efecto invernadero producen”, analiza Julián Gadano, subsecretario de Energía Nuclear de la Nación.

Ocurre que en el país la energía eléctrica se produce en un 65 % por generación térmica, es decir en centrales que operan con combustibles fósiles: gas, fuel oil o carbón. Mientras que las centrales hidroeléctricas aportan un 27,5 % y las nucleares cerca del 5%. El resto, menos del 3% lo aportan las renovables.

Este gráfico muestra la evolución de la producción de energía eléctrica en Argentina, por tipo de fuente, en gigavatio-hora, para el período 1992-2017:

Fuente: Cammesa 2017

En gran medida por la composición de esta matriz es que el principal generador de gases de efecto invernadero es el sector energético.

“La central de Embalse va a evitar el equivalente de las emisiones anuales de seis centrales térmicas a gas o las emisiones equivalente a 1 millón de autos”, graficaron desde la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación.

Un pastilla de uranio (combustible de las centrales nucleares) del tamaño de una moneda de 25 centavos produce la misma cantidad de energía que 40 garrafas de gas natural o que una tonelada de carbón mineral o que 477 litros de petróleo, tal como lo ejemplifica este gráfico:

Fuente: Comisión Nacional de Energía Atómica.

Para el investigador de la Universidad Nacional del Centro, Gabriel Blanco, experto en emisiones y sus efectos en el cambio climático, las centrales nucleares efectivamente son más limpias en cuanto a la generación de gases de efecto invernadero, pero presentan otras dudas ambientales.

“El principal problema es qué hacer con los desechos combustibles (el uranio se mantiene radioactivo durante 10 mil años y por eso por ahora es almacenado en piletones dentro de los mismo predios de las centrales) y cuáles son los daños ambientales que genera extraer uranio”, remarca Blanco.

Las dudas sobre la cuarta central

La idea de que Argentina construya una cuarta central nuclear sigue en pie y está en la agenda del Gobierno. Sin embargo, para eso hay que pensar en una inversión que no baja de los U$S 6.000 millones. El socio para financiar esa central sería China, como se viene barajando desde hace por lo menos cuatro años, sin embargo por ahora no hay precisiones.

Desde la Subsecretaría de Energía Nuclear simplemente deslizan que en marzo puede haber novedades. “La intención es que Argentina pueda llegar al año 2050 con el 10 % de su energía producida por centrales nucleares”, se limita a decir Gadano.

Si bien Argentina domina gran parte de la tecnología nuclear, proporcionalmente genera menos energía nuclear que la media mundial, que es del 11 %.

Proporcionalmente, de los 30 países que tienen las 448 centrales nucleares del mundo, Francia es el país que más energía nuclear usa (72,8 % del total), seguido de Eslovaquia (54 %) y luego por Bélgica y Hungría (51,2 %). Para Estados Unidos representa el 19,6 %.

Mientras que de América Latina, sólo México (3,5 %) y Brasil (2,6 %) tiene centrales nucleares, pero con una incidencia menor dentro de su matriz energética que la que tiene la Argentina.  

La oportunidad de exportar conocimiento

“Lo que se logró en Embalse es sumamente importante. Porque una gran parte de las centrales CANDU están llegando a su fin de ciclo de vida útil. Por lo que la experiencia que obtuvo la Argentina es útil pensando en los reactores que tiene Canadá, Corea del Sur y China. En general todos los países están pensando extender el ciclo de vida. Y Argentina puede salir a ofrecer esos servicios”, considera Carla Notari, fundadora y decana del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson, de la Universidad Nacional de San Martín.

Nucleoeléctrica Argentina podría ser la encargada de salir a pelear ese mercado. Al menos eso aventura Julián Gadano: “Estamos estableciendo contactos para que Nucleoeléctrica tenga un perfil más exportador”.

La tradición argentina en tecnología nuclear ya le permitió al país exportar reactores de producción de radioisótopos para uso medicinales a varios países: Perú, Egipto, Argelia y, el último en 2006, a Australia. Mientras que actualmente, la estatal rionegrina INVAP fabrica uno para Holanda.

A eso hay que sumarle el diseño que realiza la Comisión Nacional de Energía Atómica de un pequeño reactor de potencia (para generar energía) que podría ser exportado y sumar operaciones por no menos de U$S 50.000 millones en las próximas dos décadas. Suena exagerado, pero aparece como posible: el prototipo de reactor, llamado CAREM, lo está construyendo la CNEA en Lima, partido de Zárate, y prevén terminarlo en 2021.

Podría convertirse en el desarrollo más importante en toda la historia nuclear nacional. El modelo, llamado CAREM, puede sentar las bases para que la Argentina de pelea en un mercado mundial que podría llegar a demandar 425 reactores de este tipo de aquí a 2035, según un informe de la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sustentabilidad | 16 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Playas de plástico en Buenos Aires: el mejor (o peor) ejemplo del impacto de nuestro consumo

Inauguramos SUSTENTABLES allá en noviembre de 2018 hablando de plásticos, plásticos y plásticos, y la urgente necesidad de reducir su consumo y eliminar los descartables. Con una comunidad internacional más concientizada sobre el tema, aún atravesamos una etapa de hacernos cargos de los errores del pasado.

Siempre le aconsejo a amigos, familiares y a las audiencias en las charlas que si quieren conocer cuál es el real impacto de nuestro consumo, que vayan a una playa, que observen el agua, que miren la arena. Ahí se hace visible aquello que parece invisible al momento de deshacernos de una botella, un cigarrillo o una bolsa. Y así lo ha confirmado esta semana el Censo de Basura Costera de la Fundación Vida Silvestre.

La investigación de campo en las arenas de la provincia de Buenos Aires evidenció que más del 80% de los residuos en las playas bonaerenses son plásticos.

De los 46.673 residuos recolectados, ¿cuáles fueron los más destacados? Bolsas plásticas, colillas de cigarrillo, restos plásticos, restos de nylon, tapitas, botellas y otros residuos. Todos residuos que tuvieron que tener otro destino, toda una contaminación evitable, toda una responsabilidad de nuestra parte que no debemos olvidar.

El censo se realizó en un área de 81 hectáreas alrededor de 16 localidades bonaerenses con la participación de 535 voluntarios.

Cada material que se arroja en un ambiente costero, cada mínimo kilo de basura que sale de una boca de tormenta o sistema pluvial llega al mar que, con sus movimientos, regresa parte de ellos a la orilla. El resto queda flotando en las aguas, afecta a especies animales y contamina los mares. Y no ocurre sólo en la famosa “isla de plástico del Pacífico”, sucede aquí en San Clemente, Villa Gesell, Mar del Plata, Necochea, Bahía Blanca…

Los resultados del censo buscan dar información para que se realicen las acciones necesarias, desde políticas de gestión de residuos hasta la concientización de locales y visitantes. Por eso, hoy los tips del final te invitan a involucrarte por esta causa.

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Actualidad | 15 de enero de 2019

El alza de precios golpeó con fuerza el poder adquisitivo de los argentinos

Qué pasó. Los precios minoristas subieron un 2,6% en diciembre, confirmando la tendencia a la baja que comenzó en octubre. Con las cifras de diciembre, la inflación en 2018 cerró en 47,6%, la cifra más alta en 27 años, cuando llegó a 84% y Carlos Menem estaba en el poder.

Cuáles fueron los factores claves. La devaluación y los ajustes en las tarifas de servicios públicos fueron los factores que más influyeran en que la inflación se disparara. Los sectores que más subieron en el año: Transporte (66,8%), Comunicación (55,3%) y Alimentos (51,2%). Lo que menos subió fue Bebidas Alcohólicas y Tabaco (28,3%). En 3 años de Cambiemos se acumula una inflación de 158,4%. Mauricio Macri llegó al poder con la promesa de bajar la inflación anual a un dígito.

El impacto en los salarios reales. El gran perdedor del brote inflacionario fue el poder adquisitivo de la gente, porque se estima que en los últimos tres años, el salario real cayó un 17,3%, la baja más profunda desde la crisis de 2001. La reapertura de las grandes paritarias en el último cuatrimestre de 2018 atenuó en parte la caída del salario real. Se estima que para todo el año habría quedado, en promedio, cerca de 12% por debajo de la inflación.

Ránking. Una inflación de 47,6% deja a la Argentina entre los cinco países con la mayor aceleración de precios en el planeta. La inflación argentina es sólo superada por Venezuela (2.500.000%, según el FMI), Sudán del Sur (94%) y Sudán (64%), mientras que Irán tiene una cifra (47,8% según estima el FMI) similar a la nuestra.

Las proyecciones para 2019. Las consultoras estiman que la inflación será entre 1,7% y 2,1% en enero. La promesa del Gobierno al FMI es que para 2019 la inflación termine ubicándose en alrededor de 23%. La suba de tarifas generalizadas anunciadas para el primer cuatrimestre de 2019 pondrán presión a ese objetivo.