Wall-E necesitamos tu ayuda: S.O.S. basura electrónica | RED/ACCIÓN

Wall-E necesitamos tu ayuda: S.O.S. basura electrónica

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION
Wall-E necesitamos tu ayuda: S.O.S. basura electrónica

Intervención: Pablo Domrose

Un planeta Tierra repleto de basura e inhabitable para las personas, que escaparon a naves espaciales. Un robot con el desafío de limpiarlo. ¿Cuán lejos estamos de ese mundo animado que nos plantea el filme “Wall-E”? ¿Estará la realidad ya superando a la ficción?

Todavía estamos en suelo terrestre, pero un informe de Naciones Unidas emitido durante el Foro Económico Mundial debería, al menos, preocuparnos (para ocuparnos).

En 2018, generamos 48,5 millones de toneladas de basura electrónica. Es decir, residuos procedentes de aparatos eléctricos y electrónicos (los famosos RAEEs, por sus siglas). Es decir, una cantidad de basura tan inmensa como 4.500 bellas Torres Eiffel parisinas por año. En Argentina, se generan 400.000 toneladas de basura electrónica por año, es decir, que cada uno de nosotros tiramos unos 10 kilos anuales en promedio.

¿Las causas del problema? Múltiples. Pero me centraré en dos. Por un lado, la obsolescencia programada. Esa tendencia a diseñar un producto destinado a dejar de funcionar en poco tiempo para vender uno nuevo y así, así, así y así sucesivamente. Para comprender este fenómeno, te recomiendo ver el documental español “Comprar, Tirar, Comprar”. Por otro lado, la falta de una organización en una gestión formal y responsable de estos residuos. La gente los acumula porque no sabe qué hacer con ellos o, lo que es peor, los tira como basura tradicional contribuyendo a una alta contaminación del ambiente. ¿Consejos para actuar? Al final de esta newsletter.

¿Las soluciones al problema? Una: economía circular. Dos palabras tan simples como complejas. Pensar un desarrollo económico en el que elaboremos productos pensando ya desde el diseño qué ocurrirá con ellos al finalizar su vida útil para reincorporarlos al sistema y no generar residuos. La ventaja que aún no se aprovecha al máximo con la basura electrónica es su enorme potencial de reciclaje.

Muchos de los dispositivos tecnológicos que utilizamos contienen metales de gran valor (como oro, cobre y hierro) que pueden reinsertarse a los procesos productivos. Para ello, claro está, no sólo se necesita de diseñadores más conscientes, empresas más responsables y ciudadanos más comprometidos, sino también de gestiones públicas que garanticen la conexión entre todos esos actores.

Estamos reciclando sólo un 20% de estos residuos a nivel mundial, es decir, estamos tirando a la basura US$62.500 millones. Si seguimos así, para 2050 la cifra de residuos electrónicos se triplicará. Llegó la hora de que la realidad supere a la ficción… en sentido positivo.

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