Agustín Salvia: "Los países que redujeron la pobreza lo hicieron con más empleo e inversión social y menos inflación" | RED/ACCIÓN
Sociedad |   17 de septiembre de 2018

Agustín Salvia: “Los países que redujeron la pobreza lo hicieron con más empleo e inversión social y menos inflación”

Entrevista WhatsApp – El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA dice que el aumento de la pobreza no es todo culpa del actual Gobierno, pero afirma que una vez más el país no ha aprovechado una oportunidad histórica.

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Salud | 15 de febrero de 2019

Foto: Javier Sinay | Intervención: Pablo Domrose

La historia del hombre que hizo más de 60 trasplantes cardíacos infantiles

En la agenda de Horacio Vogelfang nada es cien por ciento seguro. En un día cualquiera, este médico de 67 años y dos matrimonios, de modales pausados y palabras precisas, puede estar cenando con sus amigos, viendo una película en el cine con su esposa, tomando un té con una de sus cuatro hijas o leyendo un libro en soledad, pero si en el teléfono suena cierta llamada, todo se interrumpe.

Vogelfang es el fundador y el jefe del servicio de trasplante cardíaco del hospital pediátrico más importante de la Argentina, el Hospital Garrahan: su trabajo consiste en colocar un nuevo órgano en un pecho donde hubo un corazón muy enfermo. Cuando alguien lo llama para avisarle que en algún lugar del país hay un corazón esperando, el operativo de trasplante comienza y Vogelfang arde en un torrente para el que ha venido entrenándose toda la vida. Pero su primer obstáculo es el tiempo. “Se supone que el deterioro de un corazón empieza después de las cuatro horas”, dice. “El límite son las seis horas”. Tan poco como seis horas entre la muerte de un donante y la colocación del órgano en el pecho de un niño.

Es lunes al mediodía. Vogelfang ocupa una pequeña oficina repleta de papeles en ese hospital gigantesco por el que, cada día, pasan unas 10.000 personas. Su guardapolvo cuelga de una percha; un bastón de mango curvo duerme contra la pared. Vogelfang padeció de poliomielitis cuando tenía cuatro años y han quedado secuelas. A los 20 comenzó a visitar al mismo psicólogo que aún hoy visita. Una foto de Sigmund Freud sobresale entre libros de cirugía cardiológica.

Horacio Vogelfang en su oficina. Foto: JS

“Trabajamos cuando hay agujeros entre cavidades que no deben estar”, dice. “Arterias, válvulas tapadas, diminutas, algunas ausentes; porciones del corazón que deben ser reemplazadas por prótesis. Cuando no hay posibilidad de mejorar o corregir al corazón enfermo o con defectos, se recurre a una cirugía más excepcional: el trasplante”.

En esas cuatro o seis horas que hay antes del trasplante ocurren muchas cosas. Vogelfang evalúa en la primera llamada (en la que del otro lado de la línea hay alguien del INCUCAI, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) si el órgano sirve. Puede ser que ese corazón sea demasiado grande o demasiado chico, o que tenga un grupo sanguíneo diferente al del niño receptor, o que la forma en la que falleció el donante complique las cosas. En todo caso, Vogelfang lo piensa y lo discute también con algunos de los cirujanos de su equipo. Si lo acepta, el INCUCAI le indica el horario de extracción (el término técnico es “ablación”) coordinado con otros equipos que van a trabajar sobre otros órganos: por cada donante se pueden obtener hasta siete.

El equipo de trasplante cardíaco del Hospital Garrahan, en pleno trabajo. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang,

Paso dos: Vogelfang llama a su secretaria. Es una mujer que trabaja con él desde 1995, cuando no hacía trasplantes de órganos, sino de tejidos. Su nombre es Gisela Abad, y después de hablar, ella hace, a su vez, unas 30 llamadas telefónicas. Es que el operativo ha comenzado.

Si el órgano está a más de 100 kilómetros, el equipo de ablación (compuesto por unas seis personas) viajará a buscarlo en un avión Learjet. La secretaria llama: averigua si hay chance de despegar desde Aeroparque y si el clima presenta buenas condiciones. Llama también a una compañía de taxis aéreos y ésta se encarga de enviar remises para los médicos, y de coordinar la custodia policial que, entre el Aeroparque y el hospital, deberá acompañar a la ambulancia que llevará el órgano.

Más llamadas: hay que avisar a los cirujanos del segundo grupo, que trabajarán sobre el paciente receptor. Si ese niño se encuentra en terapia intensiva, sus médicos encargados lo preparan para el quirófano. Si el niño está en una sala común, la secretaria llama y avisa; lo mismo si está en su casa. (Un niño que se encuentra inscripto en la lista de emergencia del INCUCAI siempre tiene un remís listo para un eventual traslado urgente al hospital). La secretaria llama también al puesto de vigilancia del hospital para advertir que habrá policías, autos y movimientos; y a la coordinación de la guardia.

El equipo de ablación, a punto de despegar. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Cuando el equipo de ablación despega, es tiempo del paso tres: el otro equipo lleva al paciente al quirófano. Los padres del niño –nerviosos, felices, aterrados– acaban de firmar un consentimiento para la operación y, un rato después, los anestesistas lo inducen en un sueño profundo. Ya no hay marcha atrás.

En un operativo de trasplante hay poco tiempo para pensar: el plan de acción no deja lugar a las dudas. La ciencia del trasplante, tan esforzada y admirable, pero también tan compleja e inquietante, es un triunfo de la técnica que parece estar más allá de nuestra comprensión cotidiana. “No es que me hayan abierto, hendido, para cambiarme el corazón”, escribió el filósofo Jean Luc Nancy en El intruso, un pequeño tratado filosófico sobre el trasplante cardíaco. “Es que esta hendidura no puede volver a cerrarse”. Pero no hay tiempo, y a Nancy le llevó ocho años poder filosofar.

“El corazón nos llega unas cinco horas después de la ablación”, sigue Vogelfang. “Pero el receptor ya está con su corazón enfermo extraído, con circulación extracorpórea conectada a una máquina y con el tórax libre. Sin pérdida de tiempo, empieza la sutura del nuevo corazón con los elementos vasculares del receptor”.

Carpetas y fotos de pacientes, en la oficina de Horacio Vogelfang. Foto: JS.

Conocemos la importancia de la donación y la necesidad de hacer más trasplantes en un país como el nuestro, donde 7.586 personas necesitan uno para salvar su vida, pero no estamos tan al tanto de lo que pasa en un quirófano como el del Hospital Garrahan, donde unas 30 personas trabajan durante seis o más horas.

Los cirujanos trabajan con lentes de aumento. Una parte del corazón original (la que conserva las venas que llegan del pulmón con sangre oxigenada) queda en el cuerpo. ¿El resto? Se corta y se extrae. A la pieza original se le agrega el nuevo corazón. Para eso, hay que conectar la arteria aorta –que envía sangre a todo el cuerpo–, suturándola con la aorta del nuevo corazón. Lo mismo con la pulmonar. Las venas y las arterias se cosen entre sí punto a punto, con una cercanía muy inferior al medio milímetro. Se cosen a mano, con agujas e hilos muy delicados, y sólo ese trabajo puede hasta llevar dos horas.

“El momento más importante”, dice Vogelfang, “llega cuando terminamos de hacer ciertas conexiones y queremos que el nuevo corazón empiece a latir adentro del tórax del receptor, cuando la sangre empieza a circular”. Esto ocurre antes de terminar todas las suturas. Es para que el órgano empiece a recibir sangre y los tiempos se aceleren. “Cuando vemos que empieza a latir, se produce una distensión del equipo”, dice Vogelfang. “Seguimos trabajando, pero vemos que el corazón responde”.

El trabajo en el quirófano, a principios de la década de 2000.
Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Vogelfang habla sin demasiados tecnicismos; es fácil entenderlo y quizás por eso la charla TED que dio en 2013 sea tan emocionante. Pero, a la vez, no usa muchas palabras coloquiales. Vogelfang se mantiene en equilibrio y, en general, parece un hombre sereno.

Desde el año 2000, ya hizo 63 trasplantes. Se encarga de diez cada año y participa también en tres renales cada mes.

“Vogelfang es muy agradable, una persona que no cambió con los años”, lo describe su secretaria, Gisela Abad. “Humilde: su grandeza te deja sin palabras”, dice Carolina Occhiuzzi, la madre de una niña llamada Abril Dispenza, que fue trasplantada en 2004. “Venía caminando desde la puerta del quirófano, sacándose el barbijo y sonriendo con satisfacción”, lo recuerda Sergio Dispenza, el padre de Abril. Habían pasado ocho horas de una operación en la que Vogelfang había aplicado un inusual protocolo canadiense para que Abril recibiera un órgano con un grupo sanguíneo incompatible. Una hazaña médica. “Tuvo la hombría de hacerlo”, dice Dispenza, aún emocionado. “Vogelfang es una persona que no espera que le den las gracias”, agrega la propia Abril.

El equipo que realizó el primer trasplante cardíaco en el Hospital Garrahan, el 1 de octubre de 2000. Vogelfang está en la última fila, en el centro.
Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Pero a Vogelfang no le gusta ser un héroe. Cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo reconoció en 2017 como Personalidad Destacada de las Ciencias Médicas, él pidió que todos los miembros de su equipo fueran mencionados y aparecieran en la foto. “La estrella de un trasplante es quien decidió donar el órgano”, dice ahora. “Generalmente no es quien falleció, sino un familiar que está atravesando el momento de máximo dolor y alcanza, para mí, la categoría de héroe”.

Dos días después, sentado en su escritorio, de nuevo el bastón contra la pared y muchos papeles en todos lados, dice que se convirtió en un cirujano de trasplantes con el correr del tiempo y por las necesidades de los pacientes. Que en la etapa del aprendizaje (en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Alemania) veía el quirófano con cierta distancia y con el interés de un principiante, pero que cuando empezó a operar él mismo, sintió la responsabilidad de trabajar con “algo que se donó”, algo que sólo funciona bien si la cirugía se hace bien. Que trata de hablar con los padres para que sean conscientes de los riesgos y que necesita que ellos formen parte del equipo. Que enfrentar a los familiares de un niño que ha fallecido es algo que no puede dar por aprendido y que lo golpea. Que su mayor satisfacción es haber desarrollado el único servicio de trasplante cardíaco en un hospital estatal pediátrico. Que es tarde. Y que ya se tiene que ir.

Un letrero de Abril Dispenza, en la oficina de Vogelfang. Foto: JS.

Pasaron dos días entre nuestro primer y segundo encuentro. El inicial fue un lunes. Después, Vogelfang se fue del Hospital Garrahan e hizo una operación en un sanatorio privado en el que también trabaja: una cardiopatía congénita. El niño ya está comiendo, sin respirador. El martes Vogelfang realizó otra. De nuevo una cardiopatía congénita. Terminó a las diez de la noche. El paciente está en cuidados intensivos, evolucionando bien. “Hoy a la tarde tengo otra más”, dice el miércoles. Así es la vida de los cirujanos. Cada día, un acto quirúrgico. Algunos los ven como los príncipes de la medicina: una casta superior que camina con sus delantales al viento.

Sin embargo, Vogelfang ni siquiera quería ser un cirujano.

“Para mí, el cirujano era un tipo cuadrado, que no pensaba, que hacía cosas con las manos”, dice. Soñaba con ser un psiquiatra o un psicoanalista y se sacó un 4 en la materia de cirugía en la Faculta de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Pero ingresó en algunas guardias de los hospitales, empezó a hacer cirugías y al final se apasionó por ese ejercicio tan desarrollado que, a la vez, tiene algo artesanal.

“Yo me di cuenta de que no está bien saber algunas cosas”, dice, en algún momento. “Todo esto es algo que le da sentido a mi vida, pero ¿por qué lo hago? No sé. Puede haber razones de la infancia, de los desafíos que uno adopta en la vida. No sé”.

¿Superar la poliomielitis? No lo dice él. Es una pregunta. Pero no duda en su respuesta. “Sí”, afirma, breve. “El desafío fue ese”.

Series | 29 de junio de 2018

Intervención: Pablo Domrose

La historia de Mia Fedra, la primera tenista trans de la Argentina

Hasta 2012 Mía Fedra fue él. Aunque hacía ya muchos años que para todo su entorno él era ella. Paradójicamente sólo su Documento Nacional de Identidad la seguía llamando por su nombre masculino, pero eso se acabó con la Ley de Identidad de género; Mía pudo ser ella sin que ningún papel diga lo contrario.

También pudo volver al tenis, el deporte la hace feliz, que la cobijó y salvó; pero que tuvo que dejar cuando, como andrógina, competir contra varones se volvió una desventaja. Hoy Fedra es la primera tenista profesional trans del país.

Fedra descubrió al tenis a los 7 años en el club Village de Adrogué como una travesura. Detrás del alambrado se robaba las pelotas perdidas, pero de paso pispiaba. “El ruido del golpe de las pelotas en la raqueta y el aroma a polvo del ladrillo me ponía como loca. En realidad, todo empezó con una paleta en la que mi papá me había pintado una sirenita, yo la adoraba”, confiesa entre risas.

Al tiempo la paleta de la sirenita se convirtió en una raqueta y la vereda de su cuadra en una cancha. Los torneos juveniles fueron su mejor plan y todos los días, al salir de colegio, Fedra iba a entrenar.

Pero, a medida que crecía, competir contra varones empezó a ser frustrante ya que por sus movimientos cada vez más delicados iba quedando en desventaja; tenía que competir  contra mujeres, pero era impensable en ese entonces. Dejó el tenis y en 2002, cuando terminó el colegio secundario, adoptó el nombre de Mía (por Mía Farrow en el Bebé de Rosemary) y empezó a trabajar en su cambio de género.

Si bien su familia siempre la acompaño en sus decisiones,  reconoce que la de la transición no fue tan fácil. Su padre, recuerda, se puso un poco triste y su madre temió que agarre el camino de la prostitución, un camino que muchas chicas trans se ven obligadas a tomar cuando, por su condición, la sociedad les cierra las puertas al mundo laboral. “Creo que lo que me salvó a mí fue bancarme no tener un mango.”, reflexiona.

Durante su adolescencia, en el secundario, Fedra reconoce que fue bastante discriminada por lo que para protegerse tuvo que cambiar varias veces de colegios.

“Hasta los 16 sufrí bastante, después no tanto porque fue el momento que te pones un piercing, tenés el pelo azul, nada te importa y haces tú vida. La cancha de tenis fue siempre mi principal refugio, mi cable a tierra”, recuerda.

Sin embargo, así como en el colegio fue objeto de risas, en el tenis fue diferente, allí tanto profesores como pares la respetaron y asegura que a nadie nunca le importó si era ella, él o si le gustaban las chicas o los chicos. Mía en la cancha siempre fue un contrincante.

Por eso, con su nuevo DNI, se acercó a la Asociación Argentina de Tenis (ATT) y a la Federación Internacional de Tenis (ITF), pidió ser incorporada y la revalidación de su título de profesora que obtuvo con su nombre de varón en 2009; la respuesta inmediata fue un sí y pudo volver a los saques y voleas; en 2017 alcanzó el cuarto lugar en la categoría de mujeres mayores de 30.

La primera vez que Mía se vistió con ropa de mujer fue con otra travesti en un auto para ir a bailar. Salió de su casa como varón y en el trayecto, como pudo, se cambió y se maquilló: “Entre la poca luz y el traqueteo del auto era un mamarracho, pero me sentía fantástica”, recuerda entre risas. Sin embargo, sus piernas largas, su cabellera negra y sus ojos claros conquistaron pasarelas que la consagraron como modelo, anfitriona de fiestas y drag queen.

Mía es extremadamente simpática, cada una de sus frases terminan con una broma. Por ejemplo, dice que no quiere hablar de su pareja actual para que sus amantes no se ofendan. Sin embargo, un poco más seria, confiesa que si de amor hablamos, casarse es algo que ya a su edad (que no quiso develar) empieza a considerar.

Aunque Fedra es consciente de lo difícil que es la vida para las chicas trans, cree que lo mejor que ella puede hacer es marcar el ejemplo viviendo. “Tengo puesta la camiseta por todas, pero nunca podría ser activista porque ignoro sobre leyes y derechos. Es una responsabilidad muy grande y siendo un personaje público tengo que ser responsable, no quiero hablar por hablar. Hay gente muy preparada que hace 20 años trabaja por la causa. Mi granito de arena pasa por otro lado”, explica.

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Nombre: Mia Fedra
Edad: No contesta, solo dice que nació bajo el signo de Tauro
Profesión: Tenista y modelo
Sector en el que trabaja: Deporte y moda
Lugar de Nacimiento:  Adrogué, Buenos Aires
Lugar en el que desarrolla su actividad: Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Mis sobrinos. Ellos me devuelven a mi infancia. Soy muy aniñada y me gusta mucho jugar con ellos y pelearlos; nos divertimos mucho.

2. ¿Qué te hace feliz?
Mi gente, mis amigos y la noche. Soy muy de abrazar y cariñosa; me encanta que me digan que soy divina. Me hace muy feliz bailar y jugar al tenis, pero también esos momentos de mates y charlas con mis papás. Además, me hace muy feliz dormir y andar relajada de entre casa y sin maquillaje.

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
 Los ex novios no me dejan dormir, me acosan. Son tremendamente obsesivos y me ponen muy nerviosa. También me ponen muy nerviosa las previas de los partidos; soy muy de pensar antes de dormirme y entonces maquino mucho con el cómo me irá y cómo voy a hacer para ganar.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
La cabeza de la gente, que sigue tan cerrada como siempre.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con la moda. También soy medio nerd y me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con el pensar y retar al ingenio.

Opinión | 15 de febrero de 2019

Foto: Tolga Akmen / AFP

¡Europa, despierta!

George Soros es presidente de Soros Fund Management, uno de los fondos de inversión más influyentes del mundo, y de la Fundación Open Society.

El sueño Europeo está en peligro y Europa no se da cuenta. El primer paso para defender a Europa de sus enemigos, tanto internos como externos, es reconocer la magnitud de la amenaza que presentan. El segundo es despertar a la mayoría pro-europea dormida y movilizarla para defender los valores sobre los cuales se fundó la Unión Europea.

Europa va como sonámbula a su aniquilación, y es necesario que el pueblo europeo despierte antes de que sea demasiado tarde. Si no lo hace, la Unión Europea correrá la misma suerte de la Unión Soviética en 1991.

Ni nuestros líderes ni la ciudadanía ordinaria parecen comprender que estamos experimentando un momento revolucionario, que el espectro de posibilidades es muy amplio, y que por ende el resultado final es muy incierto.

Solemos dar por sentado que el futuro se parecerá más o menos al presente, pero no siempre es así. En una vida larga y agitada, he presenciado muchos períodos de lo que denomino “desequilibrio radical”. Hoy vivimos uno de esos períodos.

El próximo punto de inflexión serán las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo de 2019. Por desgracia, las fuerzas antieuropeas tendrán una ventaja competitiva en las urnas.

Esto se debe a varias razones, entre ellas el obsoleto sistema de partidos vigente en la mayoría de los países europeos, la imposibilidad práctica de modificar los tratados y la falta de herramientas legales para disciplinar a los estados miembros que infrinjan los principios fundacionales de la UE. Aunque esta puede imponer el acervo comunitario (el corpus de legislación de la UE) a los países que solicitan ingresar al bloque, carece de capacidad suficiente para fiscalizar su cumplimiento en el caso de los estados miembros.

Los partidos tradicionales están obsoletos

El anticuado sistema de partidos pone obstáculos a quienes quieren preservar los valores fundacionales de la UE, pero ayuda a quienes quieren reemplazarlos con algo radicalmente diferente. Esto se aplica en el nivel nacional, y todavía más a las alianzas supranacionales.

Los sistemas de partidos dentro de cada país reflejan las divisiones que importaban en los siglos XIX y XX, por ejemplo el conflicto entre el capital y la mano de obra. Pero hoy la divisoria que más importa es entre las fuerzas pro y antieuropeas.

El país dominante de la UE es Alemania, y la alianza política dominante en Alemania –entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la bávara Unión Social Cristiana (CSU)– se ha vuelto insostenible. La alianza funcionaba mientras en Baviera no hubiera un partido significativo a la derecha de la CSU. Eso cambió con el ascenso de la extremista Alternative für Deutschland (AfD). En las elecciones del pasado septiembre para los länder, la CSU obtuvo el peor resultado en más de seis décadas, y AfD logró ingresar por primera vez al parlamento bávaro.

El ascenso de AfD eliminó la raison d’être de la alianza CDU-CSU. Pero la ruptura de esa alianza obligaría a llamar a nuevas elecciones, algo que ni Alemania ni Europa pueden permitirse. Hoy por hoy, la actual coalición gobernante no puede ser tan firmemente proeuropea como sería si AfD no amenazara su flanco derecho.

La situación no es, ni mucho menos, desesperada. El partido alemán Los Verdes, que hoy es el único decididamente proeuropeo del país, sigue subiendo en las encuestas de opinión, mientras que AfD parece haber alcanzado su cima (excepto en la ex Alemania del Este). Pero los votantes de CDU/CSU se encuentran ahora representados por un partido cuyo compromiso con los valores europeos es ambivalente.

Brexit parece ser un callejón sin salida

En el Reino Unido también hay una estructura partidaria anticuada que impide una adecuada expresión de la voluntad popular. Mientras los partidos Laborista y Conservador están internamente divididos, sus respectivos líderes, Jeremy Corbyn y Theresa May, están tan decididos a cumplir con el Brexit que acordaron cooperar para lograrlo. La situación es tan complicada que la mayoría de los británicos sólo quieren que se termine como sea, aunque será el hecho que definirá al país por las décadas venideras.

Pero el pacto entre Corbyn y May generó en ambos partidos oposición, que en el caso del laborismo linda con la rebelión. El día después de la reunión entre Corbyn y May, la primera ministra anunció un programa para ayudar a los empobrecidos distritos laboristas pro‑Brexit del norte de Inglaterra. Y a Corbyn se lo acusa de traicionar el compromiso que formuló en el congreso del Partido Laborista en septiembre de 2018, de apoyar un segundo referendo por el Brexit si no fuera posible llamar a elecciones.

La población también comienza a darse cuenta de las terribles consecuencias del Brexit. Parece cada vez más probable que el 14 de febrero el acuerdo negociado por May termine siendo rechazado, lo cual podría generar un reclamo masivo de que se celebre otro referendo o, mejor aún, de que se anule la solicitud de salida conforme al artículo 50 del Tratado de la UE.

Italia está en las manos del populismo

Italia se halla en un brete similar. En 2017 la UE cometió un error fatal, al imponer en forma estricta el Acuerdo de Dublín, que es inequitativo con los países por donde ingresan los migrantes a la UE (como es el caso de Italia). Esto provocó en 2018 que el electorado italiano (predominantemente europeísta y favorable a la inmigración) diera su apoyo a la Liga (un partido antieuropeo) y al Movimiento Cinco Estrellas.

El antes dominante Partido Democrático está sumido en el caos, y la importante franja del electorado que sigue siendo proeuropea no tiene un partido al cual votar. Pero hay en marcha un intento de organizar una lista unida proeuropea. Un reordenamiento similar de los sistemas partidarios se está dando en Francia, Polonia, Suecia y probablemente en otros países.

En cuanto a las alianzas supranacionales, la situación es todavía peor. Los partidos nacionales al menos tienen raíces históricas, pero las alianzas supranacionales obedecen exclusivamente a los intereses de las dirigencias partidarias.

Esta crítica se aplica sobre todo al Partido Popular Europeo (PPE), que carece casi totalmente de principios, como revela el hecho de que esté dispuesto a seguir aceptando en sus filas al partido Fidesz del primer ministro húngaro Viktor Orbán, para conservar la mayoría y controlar la asignación de los puestos más altos en la UE. En comparación, las fuerzas antieuropeas hasta salen bien paradas, ya que al menos tienen algunos principios, aunque sean detestables.

La Unión Europea no quiere reconocer el problema

Es difícil ver de qué manera los partidos proeuropeos puedan salir victoriosos de la elección de mayo si no ponen los intereses de Europa por encima de los propios. Es posible todavía defender que se preserve la UE para poder reinventarla de raíz. Pero para ello es necesario un cambio de actitud en la UE. La dirigencia actual se parece al politburó de la Unión Soviética al momento de su derrumbe, que seguía emitiendo ucases como si todavía significaran algo.

El primer paso para defender a Europa de sus enemigos (internos y externos) es reconocer la magnitud de la amenaza que plantean. El segundo es despertar a la durmiente mayoría proeuropea y movilizarla en defensa de los valores fundacionales de la UE. De lo contrario, el sueño de una Europa unida puede convertirse en la pesadilla del siglo XXI.

Traducción: Esteban Flamini

Sie7e Párrafos | 15 de febrero de 2019

Roland Barthes, comentado por Virginia Cosín

Virginia Cosín escribe y coordina talleres de lectura y escritura en Sportivo Literario. Publicó la novela “Partida de nacimiento” en Editorial Entropía y cuentos en varias antologías. Colabora en medios nacionales como la Revista Ñ, el blog de Eterna Cadencia, La agenda BA, Anfibia y otros.

Roland Barthes
Roland Barthes
Eterna Cadencia

Uno (mi comentario)

¿Cuántos hombres habitan una vida? ¿Cuántos una obra? Quien intenta mirarse a sí mismo  no consigue verse nunca entero, completo, uniforme, liso, parejo. Se ve recortado, ve hacia fuera y hacia dentro, ve el pasado, el presente y el futuro, se escribe, se desarma, se rompe en pedazos, hace de sí mismo una escritura, un imaginario hecho de retazos. Eso es Roland Barthes por Roland Barthes: un libro escrito por un hombre, un lector, EL lector, leyéndose a sí mismo, a sus textos, sus migajas, un hombre sin cabeza, dado vuelta, desclasado, des-acomodado. (…)

En Barthes por Barthes está el Roland Barthes  inconformista, el cultor del confort y de la forma-miniatura, el estructuralista y el post estructuralista, el crítico y el novelista, el detective salvaje, el elegante, el enamorado de los fragmentos y los discursos amorosos, las mitologías urbanas, el destructor de la norma totalizadora, el que se separa de sí para narrarse, el que se habla, se nombra, se multiplica, se pregunta. Esta nueva edición de un clásico del Siglo XX, publicada ahora por Eterna Cadencia, viene con un plus: la traducción y el prólogo de Alan Pauls.

Dos (la selección)

De ahí la gran consigna que abre el Barthes por Barthes: “Todo esto debe ser considerado como dicho por un personaje de novela”. “Todo esto” es real: los datos, las anécdotas biográficas, los materiales históricos, las fotografías, las ilustraciones, las referencias bibliográficas, las ideas, las “etapas”, los conceptos. Todo, menos el sujeto que lo enuncia, de golpe empujado, seducido, raptado -con la radicalidad delicada de un procedimiento de arte conceptual- por un movimiento imaginario que no hace sino diferir una y otra vez la constitución de una fuente única, un yo estable, un “autor”, figura del origen cuyo certificado de defunción el mismo Barthes había firmado apenas siete años atrás en “La muerte del autor” (1968), las seis páginas de teoría literaria más influyentes de la segunda mitad del siglo xx.

Tres

El Amateur (el que practica la pintura, la música, el deporte, la ciencia, sin espíritu de maestría o de competencia) conduce una y otra vez su goce (amator: que ama y ama otra vez); no es para nada un héroe (de la creación, de la hazaña); se instala graciosamente (por nada) en el significante: en la materia inmediatamente definitiva de la música, de la pintura; su práctica, por lo regular, no comporta ningún rubato (ese robo del objeto en beneficio del atributo); es –será tal vez– el artista contra–burgués.

Cuatro

Mi cuerpo sólo me existe a mí mismo bajo dos formas corrientes: la jaqueca y la sensualidad. Estos no son estados inusitados, sino por el contrario muy mesurados, accesibles o remediables, como si en uno y otro caso uno decidiese remitirse a imágenes gloriosas o malditas del cuerpo.La jaqueca no es el grado realmente primero del malestar físico, y la sensualidad no es considerada, por lo regular, más que como una suerte de cenicienta del placer.

En otras palabras, mi cuerpo no es un héroe. El carácter ligero, difuso, del malestar o del placer (la jaqueca, ella también, acaricia algunos de mis días) se opone a que el cuerpo se constituya en lugar ajeno, alucinado, sede de transgresiones agudas; la jaqueca (así denomino, con bastante inexactitud, al simple dolor de cabeza) y el placer sensual, no son más que cenestesias, que se encargan de individuar mi propio cuerpo, sin que éste pueda sacar gloria de ningún peligro: mi cuerpo es ligeramente teatral para sí mismo.

Cinco

Busca una definición de ese término de “moralidad” que leyó en Nietzsche (la moralidad del cuerpo en los griegos antiguos), y que opone a la moral; pero no logra –conceptualizarlo; sólo puede atribuirle una suerte de campo de acción, un tópico. Este campo es para él, sin lugar a dudas, el de la amistad, o más bien (“pues esta palabra de tarea de latín es demasiado rígida, demasiado pudorosa): el de los amigos (al hablar de ellos sólo puedo hacerlo tomándome a mí mismo, tomándolos a ellos, en una contingencia –una diferencia). En ese espacio de las afecciones cultivadas, encuentra la práctica de ese nuevo tema cuya teoría se busca hoy: los amigos forman entre ellos una red en la que cada uno tiene que aprehenderse como interior/exterior, sometido en cada conversación a la cuestión de la heterotropía: ¿dónde estoy entre los deseos? ¿dónde estoy en cuanto al deseo? La pregunta se me plantea debido al desarrollo de múltiples peripecias de amistad. Así se escribe, día a día, un texto ardiente, un texto mágico, que no terminará nunca, imagen brillante del Libro liberado.

Seis

Gusto por la división: “las parcelas, las miniaturas, los cercos, las precisiones brillantes (como el efecto producido por el hachís según Baudelaire), la vista de los campos, las ventanas, el haiku, el rasgo, la escritura, el fragmento, la fotografía, la escena a la italiana, en suma, según se elija, todo lo articulado del semántico o todo el material del fetichista. A este gusto se le declara progresista: el arte de las clases en ascenso procede por encuadramientos (Brecht, Diderot, Einstein).

Siete

El movimiento de su obra es táctico: de lo que se trata es de desplazarse, de obstaculizar, como en el juego, pero no de conquistar. Ejemplos: ¿la noción de intertexto? No tiene, en el fondo, ninguna positividad; sirve para combatir la ley del contexto (1971, II); la comprobación es presentada en cierto momento como un valor, pero no en absoluto para exaltar la objetividad sino para poner coto a la expresividad del arre burgués; la ambigüedad de la obra (CV, 55) no viene en absoluto del New Criticism y no le interesa en sí misma; no es más que una pequeña máquina de guerra contra la ley filológica, la tiranía universitaria del sentido recto. Esta obra podría entonces definirse como: una táctica sin estrategia.


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Cultura | 14 de febrero de 2019

Foto: Ed Jones / AFP

Datos y curiosidades que no sabías del Día de los Enamorados

Champagne, velas, flores … y una vista de la Torre Eiffel: deben haber pocas cosas más románticas que pasar el Día de San Valentín en París.

Pero esa escena no es para todos. Hay muchos hombres y mujeres que prefieren ignorar la tradición del Día de los Enamorados. El 14 de febrero divide al mundo entre los que viven enamorados del amor y todos los cínicos que detestan la fecha porque consideran que es un invento de la genialidad del marketing norteamericano.

Nosotros en RED/ACCIÓN estamos del lado de los románticos y es por eso que nos sumamos a los que celebran hoy con pasión.

El origen. El día de San Valentín es una festividad de origen cristiano que se celebra anualmente el 14 de febrero como conmemoración a las buenas obras realizada por san Valentín de Roma que están relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad. La fiesta de San Valentín es interpretada como una oportunidad de celebrar el amor y el cariño, independientemente de la religión que se profese, y sin importar la orientación sexual.

  • La Iglesia católica lo usó como contrapeso de las festividades paganas que se realizaban en el Imperio romano.
  • La versión moderna de la celebración es típicamente occidental y es en Estados Unidos donde se manifesta su máxima expresión cultural. En los últimos 20 años la tradición se popularizó alrededor del mundo y se celebra con pasión en países, como China, Japón y Taiwán.

Romance en los tiempos de #MeToo. La llegada del movimiento ha sumado un nuevo elemento que desafía la tradición del Día de San Valentín. El movimiento está cambiando la dinámica de las relaciones de manera dramática y le ha puesto un mayor énfasis en la comunicación en cuanto a consentimiento, intimidad y romance.

Amor en el trabajo. En lugares de estudio o trabajo, el #MeToo ha cambiado la rutina. Gestos románticos tradicionales como chocolates, tarjetas y flores ahora podrían interpretarse como agresivos y hostigadores. Aunque los expertos dicen que si se dispara un romance en el trabajo, hay mayores posibilidades de que sobreviva y lleve a una relación más sana.

San Valentín en Argentina. Se comenzó a popularizar en los últimos años, pero no alcanza los niveles de Estados Unidos o Europa. Acá no es usual el envío de tarjetas o corazones, algo que es considerado más propio del mundo anglosajón. Aunque si se acostumbra a regalarse flores y bombones.

  • Tampoco es el único día relacionado con el amor: la semana previa al Día del Amigo (20 de julio), se celebra la Semana de la Dulzura, que ha ido adquiriendo gran popularidad en los últimos años. En esta semana es habitual regalar golosinas y besos.

Los más generosos a la hora del amor. Las personas que hoy celebran San Valentín probablemente le hicieron un regalo a su pareja. Picodi, el sitio web de descuentos, publicó una encuesta sobre el gasto promedio por países. Los argentinos gastan en promedio 44 euros, 52 euros en el caso de ellos y 37 en el de ellas, lo que nos pone en el puesto 13 del ranking, por debajo de Chile, México y Perú en la región. ¿Los más generosos? Los irlandeses, que gastan en promedio 116 euros; los británico y Estados Unidos.

Amor por el chocolate. El chocolate casi triplica su popularidad en el Día de los Enamorados. Según los registros de búsquedas online, durante la primera quincena de febrero, la búsqueda de la palabra chocolate experimenta un crecimiento de un 270%, liderado principalmente por el formato de bombones. En la misma línea, las búsquedas de ofertas en perfume aumentan un 124%.

  • El caso curioso de Japón. En Japón, una tradición dicta que las mujeres deben regalar chocolates a colegas masculinos en el Día de San Valentín. Pero las mujeres japonesas están comenzando a rechazar la tradición y algunas oficinas comenzaron a prohibir la práctica.

Flores por el techo. En Estados Unidos el precio de una rosa sube de US$ 5 a US$ 8 esta semana. En Buenos Aires, este periodista puede testificar que una docena de rosas rojas importadas costaba en una florería de Recoleta 1.500 pesos la semana pasada y anoche el precio era 2.000. El florista admitió que ya el viernes los precios volverían a bajar.

Besos peligrosos. Besarse en la boca es una de las formas más comunes de expresar amor, pero lo más probable es que las parejas ignoren que con un beso de diez segundos pueden compartirse hasta 80 millones de bacterias.

Una oportunidad para concientizarnos sobre el Sida. Ayer se conmemoró el Día Mundial del Condón, que se celebra tradicionalmente en la víspera del Día de los Enamorados. La Fundación para la Cura del Sida (AHF por sus siglas en inglés) propuso que se conmemorara en la víspera de San Valentín para recordar la importancia del uso del preservativo.

  • El capítulo argentino de AHF publicó estudio que revela que el 20,5% de los argentinos reconoce no usar nunca preservaticos en sus relacioens sexuales, el 65% advirtió usarlo a veces y tan sólo el 14,5% de los argentinos dijo utilizar preservativo en todas sus relaciones sexuales.

El amor en la era de las App. Nos sentimos más solos que nunca y estamos recurriendo cada vez más a la tecnología para encontar pareja. Las computadoras están a cargo de encontrarnos a la pareja perfecta. Los avances en inteligencia artificial lo hacen cada vez más facil.

  • Un estudio de la Universidad de Stanford dice que en Estados Unidos el 40% de las relaciones heterosexuales en los últimos años comenzaron online y para el 2040 se estima que el 70% de la gente conozoca a su pareja a través de plataformas digitales como Tinder o Hppn.

La realidad es que los que saben del tema dicen que el amor tiene lugar entre lo biológico, lo social y lo cultural, y nadie entiende bien porqué despierta tantas pasiones.

Quizas el que mejor lo expresa es Pablo Neruda, el Nobel de Literatura chileno en “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, el libro que nosotros los románticos consideramos su obra maestra.

“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”.

Opinión | 14 de febrero de 2019

Foto: The Notebook

El amor eterno… ¿es científicamente posible?

José-Manuel Rey es doctor en Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado de la facultad de Psicología de la Universidad de Harvard

El amor según los neurobiólogos tiene una base química, y lo que funciona químicamente suele tener una función biológica o evolutiva. La neurobiología dice que el amor es un impulso, una motivación.

En la naturaleza también existe el impulso amoroso, que tiene una función reproductora, pero en general no implica estar juntos de por vida. En cambio, los seres humanos occidentales sí creemos en general en el amor para siempre –está en nuestro ADN cultural–. Cuando nos enamoramos de verdad queremos y confiamos –tenemos ya la idea a priori– que sea para siempre.

Es de celebrar con entusiasmo la sensación potente y sublimadora del enamoramiento –existen pocas experiencias similares–, pero hay que entender que es un proceso bioquímico que suele desaparecer al cabo de unos dieciocho meses. ¿Y después? Como resulta que queremos mantener el amor para siempre, que no tiene la misma lógica de la pasión amorosa, deberíamos comprender los mecanismos que sostienen las relaciones duraderas.

Casarse y lanzar una moneda al aire

Al parecer no los comprendemos. Las tasas de divorcio en Europa y Estados Unidos son tremendamente altas. En Estados Unidos y la Unión Europea, los divorcios frente a los matrimonios están en una proporción muy próxima al 50%. Se puede decir que predecir el éxito de una pareja en Occidente es como adivinar cara al lanzar una moneda. Si se piensa que eso está condicionado por el formato de matrimonio, se acierta: los datos disponibles sobre cohabitaciones son peores.

Eso plantea una cuestión fundamental sobre la validez del modelo estandarizado de pareja en que creemos, que tiene evidentes implicaciones para la salud y la economía, no sólo de los individuos sino de la propia sociedad. Si pensamos en nuestra sociedad como una organización productora de un formato de relación diádica llamado matrimonio –o pareja estable–, con una tasa de fallo del 50% hace tiempo que habría quebrado en un mercado competitivo.

Un punto de partida razonable es pensar que tantas rupturas no se deben a una multiplicidad de causas, sino que quizá hay un mecanismo general que subyace detrás del fracaso de las parejas. A fin de cuentas somos todos mucho más parecidos de lo que creemos –obedecemos los mismos principios psicológicos, cognitivos y conductuales, y nos desenvolvemos en el mismo entorno socio-cultural–.

¿Cuánto trabajo requiere el amor?

Hay un principio general en la psicología del amor: para mantener una relación viva y sana es necesario aportar energía a la relación. Esto parece un lugar común, de acuerdo: con el amor no basta, es necesario poner esfuerzo.

Bien, hace falta esfuerzo, pero ¿cuánto? ¿Cuánto esfuerzo es necesario para mantener una pareja feliz y duradera? Visto así, el diseño de una vida feliz en común es un proyecto de ingeniería sentimental: se trataría de estimar el coste en forma de esfuerzo de un proyecto sostenible en términos emocionales.

En efecto, el proyecto se puede formular como un problema matemático, de ingeniería de control óptimo. Bajo hipótesis naturales de la psicología humana, el análisis del modelo revela que a una pareja ideal le resultará muy difícil mantener una relación exclusiva para siempre basada en el amor, porque el coste del proyecto es más alto del que a priori están dispuestos a realizar.

Es decir, el análisis sugiere que las parejas tienen que afrontar un gap o brecha de esfuerzo: independientemente de cuál sea nivel su esfuerzo preferido, el nivel requerido para conseguir una relación de éxito es superior. Además, resulta que la dinámica de esfuerzo no es resiliente, de modo que cuando se relaja el esfuerzo requerido –debido al gap de esfuerzo– la inercia es a relajarlo más, hasta niveles que no consiguen que la relación sea viable con el tiempo.

Ese mecanismo refuerza la idea de que el modelo estándar de relación –la relación para siempre basada en el amor– típicamente no funciona. Es más bien una utopía –difícilmente realizable– que quizá debería ser revisada.

Buscando soluciones

Aunque hay un interés social incipiente en la no monogamia y el poliamor, parece que en todos los segmentos de edad la mayoría de los individuos siguen creyendo en la monogamia. Sin salir de este formato, entonces, se trataría de corregir nuestro modelo estandarizado de pareja ideal.

Siempre está la posibilidad de aceptar el hecho de que una relación quizá tiene una vida natural –nace, crece, evoluciona y se acaba desinflando– y vivir las rupturas sin amargura, como un proceso natural de maduración. Pero no parece la opción más prometedora.

Otra posibilidad consiste en rebajar las expectativas de lo que una pareja debe proporcionar. La lista de necesidades y aspiraciones que la otra persona debe procurar resulta, a menudo, muy exigente: amante, amiga, compañera, confidente, cómplice, ayudante, acompañante, animadora,… Parece necesario disminuir tanta demanda, sin que eso suponga una disminución de bienestar. ¿Es posible?

Hay ya amplia evidencia de que las relaciones sociales están asociadas a una vida más sana, larga y satisfactoria. Las relaciones sociales nos hacen más felices. Si se aligera peso de lo que uno espera de su pareja y se traslada a otras personas de su red social, se debería mejorar el bienestar de la pareja y de sus miembros.

Se trata de que ser más modesto en los requerimientos que debe satisfacer la pareja y externalizar –usando un término empresarial– otras necesidades o aspiraciones. De ese modo, se mejora el bienestar emocional (y físico) de cada persona y, además, se disminuye la presión sobre la pareja, se alivia el esfuerzo de sostener la relación y se mejora su expectativa de éxito.

Es lo que se denomina en ciencias sociales una mejora de Pareto, una corrección en que mejoran todas las partes.

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Sustentabilidad | 13 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Insectos: el pequeño gran llamado de volver a “enamorarnos” con la naturaleza

Nos impresionan las imágenes de los osos polares que llegaron a un pueblo ruso en busca de comida. Sabemos que el cambio climático amenaza su existencia. Pero, ¿conocemos lo que ocurre en esos otros mundos más pequeños detrás de las hojas, la tierra húmeda y las flores? ¿Somos conscientes del daño que le estamos haciendo a hormigas, abejas, moscas o grillos? ¿Tenemos idea del impacto que su extinción puede significar para nuestra propia supervivencia?

Más del 40% de las especies de insectos está viendo reducido su número drásticamente, lo que podría llevar a su extinción en las próximas décadas. Así lo revela un informe publicado en la revista Biological Conservation. La consecuencia: colapso de los ecosistemas interconectados y la cadena alimentaria, pues los insectos representan el 70% de todas las especies animales.

Las causas: pérdida de hábitat por la expansión de la agricultura intensiva, contaminación por el uso de pesticidas y fertilizantes, crecimiento urbano, cambio climático. Las soluciones: equilibrar las poblaciones de insectos, reducir el uso de químicos, adoptar prácticas agrícolas sostenibles, conservar la biodiversidad.

Hace décadas, Jane Goodall observó cómo un chimpancé tomaba una rama y la utilizaba para alcanzar termitas en un tronco y alimentarse. Fue la primera vez que el ser humano comprendía que los primates confeccionaban herramientas para determinados usos. Y fue gracias a esa mujer que revolucionó la ciencia estudiando a esa especie en su hábitat natural. La naturaleza es así: perfecto equilibrio, composición armónica, diversidad y complemento.

En una charla que tuvimos hace tres años, me invitó a una reflexión que, ante este estudio y en vísperas de San Valentín, considero es fundamental: “Siendo el ser humano el primer ser en caminar sobre la Luna es, al mismo tiempo, el responsable de destruir el planeta. ¿Por qué? Porque perdimos algo que se llama sabiduría. Es la que nos debe llevar a que, cada vez que tomemos una decisión, pensemos cómo va a afectar a las próximas generaciones.

Hoy muchas de las decisiones se basan en cómo van a incidir en mí, en las acciones de determinada empresa o en la próxima campaña política. ¿No les parece que hay una especie de desconexión entre esa mente tan inteligente y nuestros corazones, que nos dictan el amor y la compasión? El ser humano nunca va a alcanzar su pleno potencial hasta que no exista una conexión profunda entre su mente y su corazón”.

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Sie7e Párrafos | 14 de febrero de 2019

Hacia rutas salvajes, comentado por Silvia Itkin

Hacia rutas salvajes
Jon Krakauer
Ediciones B

Selección y comentario por Silvia Itkin.

Uno (mi comentario)

Into the wild se publicó por primera vez en diciembre de 1996. Krakauer, hoy de casi 65 años, es montañista y escritor y luego de esta joya, publicó otro libro (Mal de altura) y un puñado más sobre el mismo tema: la montaña. Lo extraordinario de esta aventura que protagoniza el malogrado Chris McCandless es que sabemos que todo termina mal en las primeras páginas. (…)

Hacia rutas salvajes nace de una crónica que le encargaron al autor para la revista norteamericana Outside y él, conocedor de aventuras extremas por experiencia propia, quiso saberlo todo; reconstruye el camino de McCandless, recoge las miguitas que dejó (para no volver). Es grande la tentación de darle un marco Thoreau al asunto, pero este chico que deja vida acomodada para romper con todos los lazos que lo atan al sistema tiene mucho de niño asustado, de quien se lanza al vacío con el candor de aspirar una bocanada grande de aire en la caída. Krakauer nos brinda una lección de periodismo. Si la historia tiene todo para ceder a la ficción por su dimensión trágica, él decide otra cosa: narrar los hechos, arriesgar interpretaciones (con la chapa de sus excursiones en altura) y dejar que los restos hablen. No hay subrayados emotivos. Así consigue traspasar sus preguntas al lector, impresas sobre una desolación sin remedio.

Dos (la selección)

En la puerta trasera, atada al extremo de una rama de aliso, alguien había improvisado una

bandera con unas mallas rojas de punto como las que usan los bailarines. La puerta estaba

entornada y tenía pegada con cinta adhesiva una nota inquietante. En una hoja arrancada de una novela de Nikolai Gogol, se leía un texto escrito a mano y en letras de molde:

S.O.S. NECESITO QUE ME AYUDEN. ESTOY HERIDO, MORIBUNDO, Y DEMASIADO DÉBIL PARA SALIR DE AQUÍ A PIE. ESTOY COMPLETAMENTE SOLO. NO ES UNA BROMA. POR DIOS, LE PIDO OQUE SE QUEDE PARA SALVARME. HE SALIDO A RECOGER BAYAS Y VOLVERÉ ESTA NOCHE. GRACIAS, CHRIS MCCANDLESS. ¿AGOSTO?

Tres

Curiosamente, cuando solicitó el trabajo en McDonald’s no se presentó como Alex, sino como Chris McCandless, y además dio a la empresa su verdadero número de la Seguridad Social. Una imprudente revelación de su identidad, desacostumbrada en él, ya que fácilmente podría haber puesto a sus padres sobre la pista de su paradero. Sin embargo, el desliz no tuvo consecuencias, ya que el detective privado que Walt y Billie habían contratado nunca llegó a averiguarlo.

Cuatro

“Cuando Alex partió hacia Alaska, recé -recuerda Franz-. Le rogué a Dios que lo protegiera. Le dije que el chico era especial. Pero él lo dejó morir. Así que aquel 26 de diciembre, cuando descubrí lo que había ocurrido, abjuré de mi fe cristiana. Renuncié a la Iglesia y me convertí en ateo. Decidí que no podía seguir creyendo en un dios que había permitido que algo tan horrible le sucediera a un chico como Alex.”

Cinco

McCandless no parece encajar demasiado con el prototipo de víctima de la montaña. Pese a su temeridad, su desconocimiento de las reglas básicas de la vida en el monte y su imprudencia rayana en la insensatez, no era un incompetente. No habría sobrevivido durante 113 días en el caso de serlo. Tampoco era un chiflado, un asocial o un marginado. McCandless era diferente, aunque lo difícil es establecer en qué consistía esa diferencia. Quizá fuese un peregrino.

Seis

En aquella época, la muerte era para mí un concepto tan abstracto como la geometría no

euclidiana o el matrimonio. Aún no percibía su terrible significado ni el dolor devastador que

puede causar entre las personas que aman al que muere. El oscuro misterio de la mortalidad me fascinaba. No podía resistir la tentación de escapar hacia el abismo y atisbar desde el borde. Lo que se insinuaba entre aquellas sombras me aterrorizaba, pero alcanzaba a ver un enigma prohibido y elemental, no menos imperioso que los dulces y ocultos pétalos del sexo de una mujer.

Siete

A diferencia de Muir y Thoreau, McCandless no se adentró en el monte para reflexionar sobre la naturaleza o el mundo en general, sino para explorar el territorio concreto de su propia alma. Sin embargo, pronto descubrió algo que Muir y Thoreau ya sabían: que una estancia prolongada en un lugar salvaje y desconocido agudiza tanto la percepción del mundo exterior como del interior, y que es imposible sobrevivir en la naturaleza sin interpretar sus signos sutiles y desarrollar un fuerte vínculo emocional con la tierra y todo lo que la habita.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Salud | 13 de febrero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Una de cada diez personas en Argentina sufre de depresión: cómo identificarlas y ayudarlas

Lucila hace un mes que no va a la oficina. Tiene 33 años, vive junto a su novio, en Buenos Aires y trabaja en el ámbito de la comunicación. Lucila fue excelente alumna en el colegio y la universidad, y tiene un empleo que disfruta. Ella nunca imaginó que iba a tener que enfrentar una enfermedad mental, que por momentos le impide salir de la cama. “Lo más difícil es que no encuentro el porqué”, confiesa.

Desde que se ausentó, en la oficina circulan versiones de que es una persona conflictiva. Pocos saben en verdad que ella convive con la depresión, una enfermedad que afecta a casi 1 de cada 10 argentinos. En esta nota los especialistas recomiendan acompañar con la escucha, pedir ayuda, y no subestimar el impacto positivo de la vida social, la familia y la actividad física regular.

En el mundo, 300 millones de personas conviven con la depresión, trastorno que es la principal causa de discapacidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si bien el rango de edad de mayor riesgo se encuentra entre los 30 y los 40 años, esta enfermedad afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y países.

Algunos de los síntomas de depresión son la apatía, la tristeza y la aparición de dificultades para comer o dormir. Las personas con esta patología sienten falta de energía y no encuentran motivación para salir de la cama. Los días se hacen largos y cumplir con los compromisos diarios se vuelve, para ellas, una misión imposible. Actividades como darse una ducha o salir del hogar encuentran una fuerte resistencia por la ausencia de ánimo.

“Hay factores, como la sociedad de consumo y las exigencias de ser joven y exitoso que contribuyen a la propagación de esta enfermedad”, señala Francisco Guerrini, psiquiatra y psicoanalista que trabajó en el Hospital Borda y en el Materno-Infantil de San Isidro. Según Guerrini, en casos agudos “una depresión puede afectar al sistema inmunológico y desatar otras enfermedades”.

“Es una patología compleja sobre la que recién en los últimos 50 años se empezó a tomar conciencia”, señala en diálogo con RED/ACCIÓN Marcelo Cetkovich, Jefe de Psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y autor del libro El estigma de la enfermedad mental y la Psiquiatría.

La depresión, en números

A pesar de la gravedad de la enfermedad, hasta el año pasado no existían mediciones exactas sobre su impacto en Argentina.

De acuerdo con Cetkovich, el informe Lifetime Relevance, vino a echar un poco de luz sobre este tema: “Allí se indica que un 9% de la población nacional sufre en su vida algún tipo de depresión”. Vale destacar que este es el primer estudio epidemiológico de salud mental realizado en nuestro país por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consorcio Internacional de epidemiología Psiquiátrica de la OMS.

Una de las razones de la falta de datos a nivel local sobre esta enfermedad hasta 2018 tiene que ver con la fuerte estigmatización que aún pesa sobre los trastornos mentales. “Hay un nivel de incomprensión muy grande en la sociedad”, indica Cetkovich. Y agrega que, en ocasiones, “si una persona dice en el trabajo que tiene depresión, pierde su estatus laboral, ya que muchas veces es tildada de problemática”.

Cómo detectar la enfermedad

Existen, al menos, dos tipos de depresión: la secundaria, que surge a partir de situaciones límite -como la pérdida de un ser querido o de un trabajo- y la primaria, que se origina exclusivamente en la psiquis de una persona.

Las primeras señales de alerta de que una persona puede estar padeciendo la enfermedad aparecen en el ámbito del trabajo. “El individuo empieza a tener complicaciones para cumplir con sus obligaciones, ya que le cuesta concentrarse en sus actividades”, señala Cetkovich. A diferencia de la tristeza, explica, “la depresión no tiene una causa o explicación, es duradera y puede ser crónica”.

A partir de allí, es frecuente que la persona interrumpa sus actividades frecuentes y hobbies. “Si la persona solía practicar algún deporte, de repente, deja de hacerlo”, indica Cetkovich, el psiquiatra de INECO. En un grado más avanzado, puede haber dificultades para salir de la cama y hasta pueden aparecer ideas suicidas.

En estas instancias, tanto la OMS como los profesionales aconsejan no esquivar el tema, sino abordarlo. “Hablar de las ideas de muerte ayuda al paciente y pueden evitar que se pase al segundo paso, que es la planificación”, advierte el especialista de INECO.

La importancia del acompañamiento

En casos de depresión, el entorno familiar debe tener especial cuidado en la manera de abordar la situación. Y evitar algunos comentarios que pueden complicar el escenario.

En primer lugar, Cetkovich recomienda evitar frases que subestimen la enfermedad. “Decir cosas como ‘ponete media pila’ o ‘tenés que salir de la cama’ implica no comprender que la persona no puede hacerlo. No hay que aconsejarla sino escucharla e invitarla a buscar ayuda”. En cambio, es mejor “invitarla a salir, a caminar. Y, sobre todo, escuchar lo que tiene para decir y jamás desatender sus palabras”.

Los expertos recomiendan también tener un extremo cuidado con el uso de las redes sociales. “Su exceso puede agravar la enfermedad por la exigencia cultural de mostrarse feliz y bonito en estos canales”, puntualiza Guerrini.

Cetkovich hace énfasis en los tres “factores protectores” necesarios para afrontar la enfermedad: la vida social, la familia y la actividad física regular. “Estos aspectos, en su conjunto, pueden acelerar fuertemente la mejora del paciente”.

Una luz de esperanza

Si bien en Argentina queda mucho por recorrer en el tratamiento de la depresión, otros países han logrado importantes avances en la materia. Entre ellos, Gran Bretaña -donde el nivel de depresión resulta alarmante-, Francia, Australia y los países escandinavos. La razón, explica Cetkovich, es que en estos países “se hizo un gran trabajo en la detección precoz de la depresión, dado que muchas condiciones psiquiátricas comienzan en la adolescencia”.

También la utilización de recursos del Estado para combatir las enfermedades mentales es un paso esencial. Por ejemplo, el gobierno australiano en 2018 destinó 100 millones de dólares para afrontar la depresión y la ansiedad mediante la implementación de programas de salud mental en las escuelas y en establecimientos llamados “Headspace” (espacios para la cabeza).

Qué hacer si conoces a alguien que sufre de depresión

La depresión es curable en la mayoría de los casos. Ante los síntomas de depresión, es recomendable acercarse a los centros de salud mental, a las áreas de Psiquiatría de los hospitales, o al Hospital Alvear de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se obtiene información sobre los tratamientos, o bien se puede iniciar uno directamente.

El compromiso de las autoridades y las campañas de difusión y prevención de esta enfermedad resultan vitales para disminuir las cifras de personas con depresión. Por ejemplo, todos los 10 de septiembre la OMS impulsa el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Y en 2017 dedicó ese día a la depresión. Este tipo de iniciativas permite no solo informar, sino también luchar contra el estigma social que afrontan quienes la padecen.

Actualidad | 12 de febrero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Las low cost democratizan el transporte aéreo pero amenazan con precarizar su fuerza laboral

Para las próximas vacaciones de invierno se podrá volar a Salta, Neuquén o Córdoba por 1 peso, aunque a este valor hay que sumarle las tasas que se facturan aparte. La oferta es de Flybondi, una de las tres aerolíneas low cost que en los últimos 15 meses aterrizó en la Argentina. JetSmart ofrece ir a Santiago de Chile la próxima semana por 5.000 pesos. El vuelo más barato en Aerolíneas Argentinas para las mismas fechas es cerca de 11.000 pesos.

En Europa, la revolución de las low cost lleva 20 años y hace posible que se pueda viajar desde Madrid a Venecia por 5 euros y de Londres a Varsovia por 12. En la Argentina, este modelo de negocios está democratizando el transporte aéreo y generando crecimiento en las economías regionales, pero ha hecho que aparezca el fantasma del trabajo más precario: los empleos que crea son más inestables, con menos beneficios y con sueldos más bajos.

El año pasado, 14,2 millones personas realizaron vuelos de cabotaje en Argentina: un 40% más que en 2017. Y en enero de este año se batieron récords. La devaluación y la recesión hicieron más atractivo al turismo interno, y un factor clave fue el aterrizaje de las aerolíneas low cost.

Flybondi, JetSmart, Andes, Sky y Norwegian son las cinco que más ruido han hecho en el mercado en el último año.

Política de desarrollo

La aparición y el auge de las aerolíneas low cost ha cambiado la forma de competir en el sector. Su irrupción obligó a las aerolíneas tradicionales a adaptarse, y Aerolíneas Argentinas lo hizo a fines del año pasado, por ejemplo, introduciendo un nuevo esquema tarifario.

“La competencia nos obliga a ser más eficientes y a estar más atentos para no perder terreno”, explican desde la empresa. Y agregan que “el mercado tiene mucha potencialidad sin desarrollar, y eso le deja mucho margen de crecimiento a Aerolíneas, aún con más operadores en el mercado”.

Latam introdujo un modelo low cost para sus vuelos de cabotaje en Chile y también ha tenido que adaptar sus tarifas en la Argentina para seguir siendo competitiva en los vuelos internos.

La llegada de las low cost a la Argentina es parte de una política de desarrollo del Gobierno de Mauricio Macri, que ve la democratización del transporte aéreo como el factor clave para hacer del turismo uno de los pilares del desarrollo económico del país.

Actualmente, los argentinos vuelan la mitad que los brasileños y un tercio de lo que vuelan los chilenos, en términos de vuelos per cápita. El Gobierno busca duplicar la cantidad de pasajeros que viajan en avión y este año planea una inversión total de 25.000 millones de pesos en mejoras en aeropuertos y logística.

“El comienzo de más aerolíneas se traduce en nuevos puestos de trabajo directos e indirectos, que impactan en las economías regionales y locales. Así, se incrementa el desarrollo de la industria del turismo, generando oportunidades concretas para más argentinos”, explican desde el Ministerio de Transporte.

Y agregan que la incorporación de nuevas rutas y una mejor infraestructura aeroportuaria “permite potenciar la conectividad de la Argentina facilitando a los pasajeros más aeropuertos, además de los tradicionales de Buenos Aires para conectarse con el interior del país y con el exterior, logrando una mayor federalización del transporte aéreo”.

Un ejemplo: Mendoza ahora tiene rutas sin escalas a Rosario, Neuquén, Salta, Iguazú y Córdoba, que permiten a otras personas llegar a destino sin tener que pasar por Buenos Aires. Se agregaron, además, vuelos directos a Santiago de Chile, San Pablo, Lima y Panamá. Los ingresos por turismo a Mendoza aumentaron un 7% en 2018 y hubo un fuerte aumento en la demanda hotelera, según cifras del gobierno provincial.

Una industria en pleno auge

En enero de 2019 en la Argentina voló la mayor cantidad de pasajeros de la historia. Más de 1.350.000 personas realizaron vuelos de cabotaje. Se trata de una suba del 14% respecto al año pasado.

Se registraron además, récords de pasajeros domésticos en varios de los principales puntos turísticos: Córdoba, Iguazú, Ushuaia y El Calafate. En Ezeiza se registró el máximo histórico de pasajeros en vuelos internacionales.

El Palomar se convirtió en el primer aeropuerto low cost del país, por el que pasaron 625.000 personas, y en el séptimo aeropuerto con más movimientos del país. El 20% de los pasajeros que fueron a El Palomar tomaron un avión por primera vez en su vida.

Desde el equipo del Ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, destacan que 223.000 personas conectaron en forma directa desde el interior del país en vuelos internacionales, confirmando que la llegada de las low cost también genera descentralización. Y más de 181.000 personas volaron sin la necesidad de conectar vía Buenos Aires.

Actualmente las aerolíneas low cost se llevan un 16% de la cuota del mercado doméstico a nivel nacional. Mientras que Aerolíneas Argentinas tiene el 66%. Pero el potencial es enorme, ya que Argentina está en el quinto lugar de Sudamérica en cantidad de viajeros aéreos per cápita, por detrás de Chile, Brasil, Colombia y Perú.

Cuota de mercado de cabotaje

Fuente: CAPA / EANA

En Europa, las low cost copan un 31,8% del mercado y un 57% en rutas entre países europeos. En Estados Unidos su cuota de mercado es de casi un 30%.

El impacto social y el potencial económico

Las aerolíneas low cost han generalizado el acceso a un bien que tradicionalmente era considerado de lujo, abriéndole la oportunidad a millones de persones de viajar por placer o para visitar a amigos y familiares.

En la Argentina, la industria del turismo es más grande que el sector ganadero y que la producción automotriz. En 2017 el gasto en turismo fue de 15.000 millones de dólares. Dos tercios de ese gasto se explican por el turismo interno, mientras que la llegada de turistas internacionales aportó el tercio restante.

Un estudio de la consultora Elypsis publicado en diciembre pasado muestra que el turismo está detrás del desarrollo territorial y poblacional de muchas ciudades del interior y que, en muchos casos, es el principal sostén de la economía. Ciudades como El Chaltén o El Calafate, en Santa Cruz; Villa La Angostura o San Martin de Los Andes, en Neuquén; Iguazú, en Misiones; o Esquel y Epuyén, en Chubut; vieron crecer su población a un ritmo mucho más rápido que el país. Y eso se debe principalmente al turismo.

Fuente: Elypsis

Los costos de la revolución

Pero ese boom tiene sus costos. Hay economistas que advierten que el modelo low cost genera empleos precarios y trabajadores con menos derechos, similar a lo que ocurre con Uber o Rappi, donde muchos encuentra una salida laboral rápida, pero también denuncian condiciones laborales más precarias..

En Europa, por cada 1.000 nuevos pasajeros de las low cost en vuelos con Europa, las chárter pierden unos 79 y las aerolíneas tradicionales, unos 38, de acuerdo a un estudio comisionado por el gobierno español a la Universidad de Sevilla.

Las aerolíneas low cost dependen en gran medida de la automatización para reducir sus costos y ser rentables. Emplean poco personal de tierra, las operaciones de equipaje son simples y, en su mayoría, están mecanizadas.

Además, el personal de cabina tiende a ser joven y con menos experiencia. Esto les permite emplear a personas por menor costo que otras aerolíneas. El personal recibe menores capacitación de seguridad y a las pocas semanas comienza a trabajar.

Los gremios aeronáuticos argentinos son las voces más críticas al modelo y advierten sobre la “precarización extrema” del servicio aéreo. El año pasado terminó con varias medidas de fuerza y huelgas.

“El gobierno apoya a las empresas de capitales extranjeros y las subsidia; si bien es cierto que crean puestos de trabajo, son puestos precarizados donde no hay convenios y no cumplen con la ley”, aseguró Juan Pablo Brey, líder de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), en una entrevista reciente en Página 12. Algo similar dice el sindicato de los pilotos.

En la primera línea de la polémica está Aerolíneas Argentinas. El año pasado cerró con récord histórico de pasajeros transportados en vuelos domésticos, pero la empresa sigue perdiendo plata -aunque menos que en años previos- y sigue dependiendo de la asistencia del Ministerio de Hacienda para operar.

El nuevo esquema tarifario que introdujo hace una semana es parte de su estrategia para competir en este nuevo escenario. A ese nuevo esquema hay que sumar una táctica para hacer crecer el segmento de clientes de alto valor. El foco es el 5% del total de pasajeros que aportan el 25% de los ingresos de la compañía.

Opinión | 12 de febrero de 2019

Foto: The Conversation

Las científicas siempre han estado ahí, pero eran invisibles… hasta ahora

Alicia Alvarado Escudero es académica del Máster en Procesos Educativos de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Nebrija en Madrid.

En 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Conmemoramos la obtención de la equidad e igualdad de género en las ciencias, y el reconocimiento de las mujeres científicas que durante siglos han sido invisibilizadas del mundo académico por su condición sexual.

Esta invisibilización dio lugar a que los ilustres científicos varones tomaran el protagonismo, amparados en un discurso hegemónico arcaico fundamentado en las ideas aristotélicas de evidente cariz patriarcal. Así, se consideraba a las mujeres “incapacitadas” para poder pensar o mostrar interés en “asuntos del conocimiento”.

Pero lo cierto es que, pese a que la historia y la ciencia han sido identificadas como ámbitos puramente masculinos, las mujeres han estado siempre presentes en el desarrollo científico.

“Soy más que nunca la novia de la ciencia. La religión para mí es ciencia y la ciencia es religión” – Ada Lovelace (1815-1852)

“Hay que creer que las mujeres son lo mismo que los hombres, ¿no estás convencido de que las hijas también pueden ser heroínas?” –Wang Zhenyi (1768-1797)

El origen del baño María

Existen ejemplos desde la Edad Antigua, con mujeres como María la Hebrea. Considerada la primera mujer alquimista, vivió durante los siglos I y II en Alejandría, y a ella se atribuye la famosa técnica de calentar un recipiente mediante el vapor de agua, que hoy conocemos como “al baño María”.

También destaca otra mujer célebre del siglo IV, quien se ha convertido en el símbolo de la mujer científica: Hipatia. Antes de su violenta muerte a manos de un grupo de cristianos, escribió más de cuarenta libros y construyó grandes e importantes instrumentos científicos como el astrolabio y el hidroscopio.

No fueron las únicas. Las mujeres siguieron interesándose por las ciencias desde todos sus ámbitos: matemáticas, astronomía, física, química, medicina, biología y geología.

Ada Lovelace

A lo largo del siglo XVIII destacaron nombres como Wang Zheny, científica china que consiguió romper con el sistema feudal de la dinastía Quing y se convirtió en astrónoma, planteando sus propias teorías sobre los eclipses.

En la misma época vivió la paleontóloga inglesa descubridora del primer esqueleto de ictiosauro y plesiosauro, Mary Anning. Pese a que nunca se le reconocieron sus hallazgos científicos, estos fueron claves para entender el período prehistórico y las extinciones.

En el siglo XIX destacan científicas tan importantes como la inglesa Ada Lovelace, considerada la primera programadora de la historia. Florence Nightingale, quien estableció los principios de la enfermería actual. Elizabeth Blackwell, que se convirtió en la primera mujer médica en 1849, cuando ninguna universidad aceptaba su solicitud excepto la de Geneva (Nueva York).

Marie Curie y Rosalind Franklin

A caballo entre el siglo XIX y el XX debemos mencionar a la que, sin duda, es la científica más conocida hasta el momento: Marie Curie. Sus investigaciones sobre la radioactividad le otorgaron dos premios Nobel, nunca antes ganados por una mujer, por el descubrimiento del polonio y del radio.

El siglo pasado contó con las aportaciones de grandes científicas como la de Rita Levi-Montalcini. Esta neuróloga descubrió la proteína del factor de crecimiento nervioso, y su trabajo posterior le permitió obtener el Premio Nobel de Medicina en 1986.

Otros ejemplos son Rosalind Franklin, la verdadera descubridora de la doble hélice del ADN. También Evelyn Boyd Granville, la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en Análisis Funcional. Pese a la discriminación que tuvo que sufrir durante años, se convirtió en la primera mujer negra en formar parte de los proyectos de investigación espaciales de la NASA.

¿Y hoy?

Si hoy conmemoramos el 11 de febrero es también como una valoración del esfuerzo imperioso que las mujeres científicas realizaron y realizan para mantenerse dentro del ámbito de la investigación, así como en muchos otros, pese al techo de cristal y las limitaciones que todavía la sociedad actual se empeña en consolidar.

Investigaciones actuales muestran cómo, hoy en día, a las mujeres todavía se las coloca en un segundo lugar frente a los varones. La tesis de Ana López Navajas revela que las mujeres siguen siendo excluidas como referentes culturales en los libros de texto, frente al gran protagonismo de los hombres que llenan de masculinidad las enseñanzas medias.

Otros datos relevantes, a la vez que preocupantes, son los presentados por el CSIC en el Informe Mujeres Investigadoras del año 2016. Las estadísticas muestran un descenso del número de mujeres matriculadas en carreras de ciencias.

Pese a este panorama alarmante, también se abren nuevos espacios de diálogo e investigación, donde se comienza a trabajar en profundidad para posicionar a las investigadoras en el lugar que les corresponde.

El 11 de febrero se celebró en multitud de centros escolares y universitarios, los llamados centros11F, más de 2.200 actividades de todo tipo que rindieron homenaje a estas mujeres científicas. Estas han sido, y seguirán siendo, un ejemplo para todas las niñas y las mujeres que quieran alcanzar sus metas, sin que se vean sometidas a situaciones de desigualdad.

Por esta razón, en la actualidad es un deber fundamental para todos dar a conocer quiénes fueron estas valiosas mujeres y cuáles han sido sus aportes científicos, que son la base de nuestra sociedad actual. El desarrollo y la evolución partirán siempre del potencial de toda la población, quebrando los estereotipos que separan a las mujeres y niñas de los puestos de poder y fomentando la igualdad de oportunidades para todo el mundo.

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Sociedad | 11 de febrero de 2019

Foto: Cmax Foundation | Intervención: Pablo Domrose

Es argentino, creó un refugio para desplazados, y hoy lo lleva al mundo entero

En medio de la crisis de 2001, mientras vivía en una clínica abandonada sin dinero para comer, Nicolás García Mayor, diseñador industrial bahiense, ideó un refugio instantáneo para víctimas de catástrofes naturales y refugiados y se convirtió en uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes del Mundo. En ese momento tenía 23 años, y esta es su historia.

“Hoy voy a recibir a mi próximo invitado con mucho orgullo”. Es noviembre de 2016. Es Buenos Aires. Susana Giménez se levanta del escritorio acomodándose la cadenita que adorna, a modo de cinto, el vestido de leopardo en el que está enfundada. Se contonea hasta su afamado living.

“Él está sentadito ahí, es amoroso. Se trata de Nicolás García Mayor. Él es una de las personas que nos devuelve la esperanza de un futuro mejor”—completa la diva al sentarse en el sofá.

Es mayo de 2017. Es Washington. Sulema Salazar, conductora de Telemundo 44, una estación que ofrece noticias para la comunidad de habla hispana, interpela a su colega: “Hoy Valeria Barriga nos presenta un reportaje especial titulado ‘El refugio de los sueños’. Pero Valeria, ¿quién está detrás del refugio de los sueños?”. “Pues fìjate que en este caso es un argentino. Su nombre es Nicolás García Mayor, él ahora reside aquí en la capital y ha tenido reconocimientos a nivel internacional por su trabajo humanitario. Y fìjate que ahora nos presenta una idea que podría ser la solución para un problema mundial que nos concierne a todos —responde Barriga y da pie al video de su reportaje con el diseñador.  

Presentaciones idénticas se repitieron en la pantalla de la CNN; en la de TN. En el país del norte y en el del sur.

Foto gentileza de Cmax Foundation

En todas García Mayor (40) agradece —modesto— los elogios de los periodistas impresionados, recibe los aplausos e intenta salir del lugar sacro en el que queda encallado. Dice cosas como: “Mi objetivo es resolver un problema social”. “Fui a una universidad pública y quiero dejar algo a mi país que me permitió estudiar gratuitamente”.“Las cosas no son imposibles, no hay que bajar los brazos”. “Agradezco, por todo, a dios”.  El reportero de la CNN se quiebra. El lugar sacro, crece.

En el mundo hay 70 millones de refugiados y desplazados. Personas que huyeron de su tierra para salvarse. De la violencia. De las persecuciones. Del hambre.  

En el mundo hay robots con inteligencia artificial. Automóviles recargables. Impresoras 3D. Embriones fabricados sin óvulo ni espermatozoide. Pero cuando una catástrofe natural sacude el suelo no hay frazadas suficientes.

Con voluntad animal y tenacidad de acero, el diseñador industrial Nicolás García Mayor pone su trabajo al servicio de una meta: equilibrar las prioridades.

“La mía es la historia de un pibe común”, dijo en una de sus tantas notas a la prensa.

De mirada azul, prolijidad soberbia —traje gris oscuro, camisa negra brillante, pañuelo de bolsillo rojo — Nicolás García Mayor se acerca con sonrisa perfecta y aire de empresario. Es octubre de 2017, estamos en el Centro Cultural de la Ciencia donde se desarrolla el Mercado de Industrias Creativas de Argentina en el que en minutos liderará un conversatorio y brindará una masterclass titulada “Diseño centrado en las personas, el Diseño Urgente”. Ahora apura un café y le abre un agujero a su horario comprimido para conversar.   

—Disculpá que te haya mandado la información por mail pero tengo poco tiempo. Yo tengo otra forma de relacionarme con la gente —dice en tono de disculpa sincera y deja expuesta la calidez provinciana bajo el barniz de la presencia almidonada y la ropa formal. Como si en su acento sencillo, despreocupado, se trasluciera todo su ser: el pibe común que nació en Bahía Blanca, hermano del medio de una familia de pasar modesto. Padre colectivero, madre costurera.

El pibe común con curiosidad feroz que disfrutaba de desarmar cosas para ver cómo funcionaban y destripaba caracoles para saber qué tenían dentro. El que a los 12 años quería ser DJ, no tenía dinero para equipos e inventó una mezcladora de sonidos, luces y efectos con la cual musicalizó fiestas del colegio y casamientos. El que deseaba ser el primer universitario de la familia. Y no soltó su meta. Nunca.

Cuando terminó la secundaria Nicolás se mudó a la capital bonaerense para estudiar Diseño Industrial en la Universidad Nacional de La Plata. Para pagar el alquiler hacía las tareas de mantenimiento del edificio en el que vivía y preparaba hamburguesas en el buffet de la facultad. Pero en medio de la crisis de 2001 los amigos con los que compartía departamento se fueron. Eran días imposibles. Días sin dinero ni lugar para vivir. Fue entonces que empezó a diseñar gratis para el dueño de una prepaga a cambio de que lo dejara quedarse en una clínica que tenía abandonada. Un sitio enorme y sucio, sin luz ni agua caliente, que el bahiense no solo acondicionó sino que convirtió en un comedor comunitario para casi 200 personas.

Foto gentileza de Cmax Foundation

En una vieja sala de radiología como habitación, usando los cuartos más fríos como heladera y colgado a la luz eléctrica de un local vecino cursó sus dos últimos años de carrera y diseñó, con restos de basura y lo que encontró a su alcance, su tesis de grado: un refugio instantáneo para víctimas de desastres naturales y migrantes que podía ayudar a millones de personas. Una casa desplegable de polipropileno, aluminio y poliéster que se arma en once minutos y se convierte en una pequeña vivienda equipada con los enseres necesarios para acoger a diez personas. Plegado es un cuadrado de 80 centímetros. Lo bautizó Carlos Maximiliano, como su hermano menor. Entonces no lo sabía —no tenía cómo—, el mundo lo conocería como C-Max System.

Nicolás se graduó con diez. Su hermano mayor, Sebastián, vivía en España y en los días que no tenía para comer había soñado con unirse a él, tener su propio estudio en Barcelona y trabajar para Renault. Se fue con 20 euros en el bolsillo. Un mes después era empleado de la titánica fábrica francesa de automóviles y comenzaba a levantar su emprendimiento. Trabajó en Europa y Emiratos Árabes. Tuvo el mismo traductor que Maradona en Dubái. Diseñó espacios y objetos de lujo para Jaguar, Volvo, BMW, Audi, Coca Cola, Google, Facebook. Fue multipremiado a nivel mundial. A los 23 años tenía una casa frente al Mediterráneo. Pero decidió volver a su principio.

En Bahía Blanca abrió Ar estudio, una empresa de diseño exitosa. “Pero cuando tuve todo me di cuenta de que no tenía nada”, dice.

Había pasado más de una década de la creación del refugio cuando, en 2013, el proyecto fue escogido por la Cancillería argentina para participar del Foro Internacional para el Desarrollo de la Ayuda Humanitaria, en Washington. Y su vida dio un vuelco. El C-Max System —como lo presentó— dejó pasmados a los representantes del mundo y le pidieron que lo presentara en la Asamblea General de la ONU, ese mismo año.

—Fue histórico. Nunca habían llevado a esa instancia a un emprendedor de Argentina, que además no hablaba inglés. Nada —subraya.

“Inglés: very difficult” —bromeó con Susana recordando la frase que consagró Carlos Tevez—. “Me falta jugar bien al fútbol, ese es el problema”.

No fue necesario.

Foto gentileza de Cmax Foundation

Semanas antes de dejar atónitos a los gobernantes del planeta en Nueva York “sin saber decir ni hola” en la lengua universal, el Papa lo invitó al Vaticano. Su proyecto también lo había deslumbrado. En 2014, a sus 35, Nicolás fue nombrado por Naciones Unidas como uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes del Mundo por su contribución a la niñez, la paz mundial y los derechos humanos. Dos años después el Gobierno de Barack Obama le otorgó la residencia permanente como Brilliant Talent por su labor en el campo de la innovación humanitaria.

Decidido a apostar todo por lo que se convirtió en el proyecto de su vida cerró su empresa, vendió sus cosas, besó a su familia y se mudó a Washington.  

—“Hay que quemar las naves”, dije. “Es ahora o nunca”. Sentí realmente que todas las cosas que me habían pasado no eran para decir: ‘Mirá lo que hice’, si no que me guiaban: ‘Mirá, estas puertas se están abriendo para que ayudes a la gente’.

En 2016, a dos cuadras de la Casa Blanca, abrió las primeras oficinas de Cmax System Inc., desde donde trabaja para fabricar los refugios a escala mundial. Su objetivo es conseguir que cuesten lo mismo que una carpa. También creó Cmax Foundation, una fundación destinada a atender las necesidades de aquellos lugares que fueron afectadas por catástrofes naturales.

—Queremos hacer una tarea más amplia, no solamente proveer refugios sino reconstruir un puente, armar una escuela, hacer obras a largo plazo. Sembrar en el camino otra visión.

Foto gentileza de Cmax Foundation

Aunque extraña a la familia y el flan con dulce de leche, dice que está feliz con la vida que eligió. Y en eso tiene que ver la fe.

—Soy bastante cristiano, entonces llevo esa alegría de haber cambiado cosas materiales por situaciones que estoy vivenciando y quedan marcadas en mi pasaporte, en los viajes que hago y en la gente que conozco. Eso para mí es lo más importante. Cada cosa que hago trato de agradecerla, más allá de que sea duro: recorro campos de refugiados, veo niños con heridas de bomba que no me puedo sacar de la cabeza. Chicos que quedaron solos en el mundo. Miles de personas buscando a sus familias. Cuando vivís esas situaciones, decís: “Cómo puede haber gente que se pelea por cosas estúpidas. No entienden la realidad del sufrimiento”. Yo lo veo, me duele y trato de convertirlo en algo bueno, trato de ser feliz con cada cosa, las más simples.

En 2007, su hermano Sebastián murió de cáncer. Nicolás se juró que con lo que le quedara de vida haría algo “que valiera la pena”.  

—En una de las notas que me pasaste decís que “para hacer las cosas bien, la única ruta es la larga”.

—Sí, olvidate. No conozco otra. No sé si es porque soy un desastre buscando rutas —ríe.

Con los años Nicolás se dio cuenta de que desarmaba caracoles para ver cómo funcionaba la “casa móvil” que llevaban, en la que se refugiaban. Quizás la ruta comenzó ahí. En su principio.  

Yo reciclo, ¿y vos?

¿Sabías que hay lugares de reciclaje en todo el país?

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Sociedad | 11 de febrero de 2019

Qué es la “Emocracia” y por qué tenemos que estar atentos

El rechazo creciente a los inmigrantes, que se manifiesta en el debate de atenderlos o no atenderlos en nuestros centros médicos, evidencia que empezó a dar vueltas por las redes sociales y otros canales de comunicación un axioma complejo (que no se dice con firmeza pero se intuye).

Es aquel que sugiere que hay individuos con mayor valor y otros con menor valor, y a estos segundos se los presenta como portadores de menos derecho a la vida. ¿O no es eso decirle a alguna gente que tiene que pagar por ser atendida, mientras otra gente no?

Pareciera que hace tiempo nuestra comunidad se viene cubriendo de mensajes falsos, fake news, que generan un malestar y profundizan esta idea excluyente. Para nuestro dolor, son ideas con cierta aceptación. Aparece de vuelta la intención de poner la culpa en los extranjeros. Y vuelven de pronto las viejas teorías conspirativas. Pero no son resultado de análisis profundos que dan pie a estas teorías, no.

Son mensajes superficiales atados a la emotividad. Mensajes que justamente agitan, antes que nuestra razón, nuestros sentimientos. A estos agitadores de emociones se los llama “emócratas”, y en algunos lugares del mundo generan “Emocracias” fundadas en mensajes que marginan a los otros, que apelan siempre a lo peor de los otros.

Entonces, los “emócratas” empiezan a decir cosas como: “aunque seas pobre, si sos extranjero tenés que pagar”. Y, apañados por alguna gente, están generando cordones sanitarios. En su carrera por agitar miedo y discriminación, terminan por aislar lo mejor de nosotros. Ya lo escribió Fernando Pessoa el siglo pasado: “Las sociedades están dirigidas por agitadores de sentimientos, no por agitadores de ideas”. No dejemos que eso pase. Que nuestros corazones se mantengan a salvo. Es la única manera de mantenernos a salvo todos.

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Series | 18 de junio de 2018

Romina Villalba: “Es difícil que los pibes te dejen jugar en su cancha”

Es la capitana del equipo de fútbol femenino del club Padre Carlos Mugica, de la Villa 31, en la ciudad de Buenos Aires. Motiva a sus vecinas para que se pongan la camiseta y desoye los insultos.

Con el número 12 en la camiseta roja, Romina Villalba juega, mete y provoca desde el fondo de la cancha. Eligió ese número con el que se identifica la tribuna de Boca (el club que ella ama), pero su posición en la defensa responde según el esquema clásico al número 2. En la cancha, Villalba es una defensora con carácter, pero afuera es un poco tímida y por eso le costó llevar la cinta de capitana del equipo de fútbol femenino del club Padre Carlos Mugica, de la Villa 31.

“No quería tener esa responsabilidad, pero la profe me la dio porque yo era la que convocaba a las chicas a jugar y la que la apoyaba a ella para arrancar con el equipo”, dice.

Villalba era la que buscaba a sus vecinas en la villa por más que no pudieran ir a jugar porque tenían que cuidar a sus hijos, estudiar en un secundario acelerado nocturno o trabajar. Ella las convencía y les decía que si iban al menos una vez por semana, ya estaba bien. “Sin darme cuenta, fui haciendo muchas cosas para que todas juguemos”, dice. Tiene 19 años; su cinta de capitana es negra, con una “C” blanca.

Esta futbolista también trabaja haciendo tareas administrativas en el Hogar de Cristo (como el club Padre Carlos Mugica, éste se liga con la capilla de Cristo Obrero que fundó el propio Mugica) y estudia con una beca la carrera de Profesorado de Educación Inicial en la Universidad Católica. Su madre y algunos de sus hermanos viven en la villa, pero no desde hace mucho tiempo: son inmigrantes paraguayos llegados en 2013. Villalba nació en Villa Haye, un suburbio semi-rural cerca de Asunción, y allí fue donde comenzó a patear la pelota.

“Sufría mucho la exclusión por ser mujer”, dice. Tenía 12 años cuando vino a vivir a Buenos Aires, a una casa con una sola habitación, una cocina, una sala, un baño y pequeño. La discriminación sexista continuó. “Hay mucho machismo en el barrio: por jugar al fútbol me decían cosas y me las siguen diciendo”, sigue. “Es muy difícil que los pibes te dejen jugar en la canchita de ellos: nos tiraban la pelota arriba de una casa y nos gritaban ‘¡Andate a cocinar!’”.

Por eso, cuando Villalba se enteró de que en el club había clases de fútbol femenino los martes y los jueves, dejó los partidos mixtos para siempre y logró llevar más chicas para armar un nuevo equipo. Ahora el club Padre Carlos Mugica compite con 5 jugadoras en la liga FEFI (Federación Escuela de Fútbol Infantil) de fútbol de salón junto a otros 17 equipos. Pero las condiciones de vida de sus goleadoras siguen sin ser ideales y en el primer partido de esta temporada, el equipo no pudo presentarse porque ese día no había suficientes chicas para jugar.

No importa: a la capitana nada la desanima a la hora de ponerse sus botines negros con detalles verdes. “Cuando juego, siento una desconexión de todo lo que me rodea”, dice. “Y ahora ya sé que en la cancha hay que guiar al equipo. Si bien la profe está afuera, no es lo mismo. Adentro se siente la tensión”.

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Nombre: Romina Belén Villalba Vera
Edad: 19 años
Profesión: Futbolista y estudiante de Profesorado de Educación Inicial
Sector en el que trabaja: Deporte
Lugar
de Nacimiento: Villa Haye, Asunción, Paraguay
Lugar en el que desarrolla su actividad: Ciudad de Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Sentirme en un espacio mío, poder desconectarme de todo.

2. ¿Qué te hace feliz?
Subir a una montaña y quedarme ahí. Lo hice en San Juan. Sentí paz. De chica soñaba con eso y poder hacerlo me hizo muy feliz.

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
Si me pasa algo malo en el día, me quedo pensando en eso. La angustia me saca el sueño. Hace poco, tuvimos un conflicto entre compañeras en el trabajo y eso me angustió.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
¡Uf! ¿Tenés tiempo para que te diga todo? tantas cosas… En general, que haya más igualdad para todos. No me gusta el hecho de que no se le puede pedir ayuda a nadie, de que sea tan difícil. Creo que lo que se puede hacer es luchar para lograrlo. Para eso, tenés que juntarte con alguien que tenga el mismo pensamiento que vos.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Quería ser doctora porque jugaba mucho con eso. Después fui teniendo contacto con niños y quise ser pediatra. Cuando fui a orientación vocacional, me salió que ser médica no era para mí porque en realidad me encanta el deporte.

Opinión | 11 de febrero de 2019

8 factores por los cuales 2019 será un año complicado para la economía mundial

Nouriel Roubini es profesor de economía de la Universidad de Nueva York y saltó a la fama al ser uno de los pocos economistas que predijo la Gran Recesión y crisis financiera de 2008.

Desde el crecimiento sincronizado global de 2017, las condiciones económicas se han ido debilitando gradualmente y producirán una desaceleración general en los próximos meses.

Más allá de eso, la perspectiva para los mercados y las economías nacionales dependerá de una amplia gama de factores, algunos de los cuales no son un buen augurio.

Después de la expansión económica mundial sincronizada de 2017, vino el crecimiento asincrónico de 2018, cuando la mayoría de los países, además de Estados Unidos, comenzaron a experimentar desaceleraciones.

La buena noticia a inicios de este año es que el riesgo de una recesión absoluta es bajo. La mala noticia es que nos estamos dirigiendo hacia un año de desaceleración global sincronizada: el crecimiento caerá por debajo de las proyecciones en la mayoría de las regiones y, en algunos casos, todavía más.

Las preocupaciones sobre la inflación en Estados Unidos, la trayectoria de la política de la Reserva Federal, las guerras comerciales en curso, el presupuesto italiano y sus problemas de deuda, la desaceleración de China y las fragilidades de los mercados emergentes condujeron hacia el final del año a una fuerte caída en los mercados.

El año comenzó con un repunte en los activos de riesgo (capital estadounidense y mundial) después del baño de sangre del último trimestre de 2018, cuando las preocupaciones sobre los aumentos de las tasas de interés de la Reserva Federal y sobre el crecimiento de China y Estados Unidos destrozaron muchos mercados.

Desde entonces, la Reserva Federal se ha volcado hacia una renovada moderación, EE. UU ha mantenido un sólido crecimiento, y la flexibilización macroeconómica de China ha mostrado cierta esperanza de contener la desaceleración.

Las 8 amenazas a la estabilidad global

Son muchos los factores de los que dependerá que estas condiciones relativamente positivas sean duraderas. Lo primero a considerar es la Fed. En la pausa de la política monetaria de la Fed durante todo el año, los mercados ahora están descontando los precios, pero el mercado laboral de Estados Unidos sigue siendo sólido.

1.Primero: si los salarios se aceleraran y produjeran incluso una inflación moderada por encima del 2%, los temores de al menos dos aumentos de tasas durante este año volverían, lo que podría impactar a los mercados y llevar a un endurecimiento de las condiciones financieras. Eso, a su vez, reavivaría las preocupaciones sobre el crecimiento de Estados Unidos.

En segundo lugar, mientras continúa la desaceleración en China, la actual combinación de estímulos monetarios, crediticios y fiscales del gobierno podría resultar inadecuada, dada la falta de confianza del sector privado y los altos niveles de exceso de capacidad y apalancamiento.

Si las preocupaciones sobre una desaceleración china vuelven a aparecer, los mercados podrían verse gravemente afectados. Por otro lado, una estabilización del crecimiento renovaría debidamente la confianza del mercado.

Tercero: un factor importante es el comercio. Si bien una escalada del conflicto chino-estadounidense obstaculizaría el crecimiento mundial, la prolongación de la tregua actual a través de un acuerdo sobre el comercio tranquilizaría a los mercados, incluso a medida que la rivalidad geopolítica y tecnológica de los dos países continúa creciendo.

Cuarto, la eurozona se está desacelerando y queda por ver si se dirige hacia un crecimiento potencial más bajo o a algo peor. El resultado se determinará tanto por variables a nivel nacional, como los desarrollos políticos en Francia, Italia y Alemania, y a factores regionales y globales más amplios.

Evidentemente, un Brexit “duro” afectaría negativamente la confianza de las empresas y los inversores en el Reino Unido y en la Unión Europea. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendiendo su guerra comercial al sector automotriz europeo socavaría gravemente el crecimiento de toda la UE, no solo de Alemania.

Por último, mucho dependerá de cómo evolucionen los partidos euroescépticos en las elecciones al Parlamento Europeo de este mes de mayo. Y eso, a su vez, aumentará la incertidumbre que rodean al sucesor del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el futuro de la política monetaria de la eurozona.

En quinto lugar, la política doméstica disfuncional de Estados Unidos podría aumentar la incertidumbre a nivel mundial. El reciente cierre del gobierno sugiere que cada próxima negociación sobre el presupuesto y el techo de la deuda se convertirá en una guerra de desgaste partidista.

El informe esperado del abogado especial, Robert Mueller, puede o no conducir a procedimientos de juicio político contra Trump. Y para fines de año, el estímulo fiscal de los recortes de impuestos republicanos se convertirá en un lastre fiscal, lo que posiblemente debilitará el crecimiento.

Sexto, los mercados de acciones en EE. UU y otros lugares aún están sobrevalorados, incluso después de la reciente corrección. A medida que aumentan los costos salariales, las ganancias y márgenes de ganancia más débiles de los EE. UU en los próximos meses podrían ser una sorpresa no deseada.

Con firmas altamente endeudadas que enfrentan la posibilidad de aumentar los costos de endeudamiento a corto y largo plazo, y con mucho capital tecnológico que necesita correcciones adicionales, no se puede descartar el peligro de otro episodio de riesgo y la corrección del mercado.

Séptimo, el precio del petróleo puede verse reducido por un exceso de oferta, por la producción en EE. UU, por un posible cambio de régimen en Venezuela (que llevaría a una mayor producción a largo plazo), y a los fracasos de los países de la OPEP para cooperar entre sí para minimizar riesgos.

Si bien los bajos precios del petróleo son buenos para los consumidores, tienden a debilitar las acciones y los mercados de EE. UU en las economías exportadoras de petróleo, lo que aumenta la preocupación por los incumplimientos corporativos en los sectores relacionados con la energía (como sucedió a principios de 2016).

Finalmente, las perspectivas para muchas economías en mercados emergentes dependerán de las incertidumbres globales mencionadas anteriormente.

Los riesgos principales incluyen la desaceleración en EE. UU o China, una mayor inflación en los EE. UU y un ajuste posterior por parte de la Fed, guerras comerciales, un dólar más fuerte y la caída de los precios del petróleo y los productos básicos.

No todo es negro

Aunque hay una nube sobre la economía global, el lado positivo es que ha hecho que los principales bancos centrales sean más moderados, empezando por la Reserva Federal y el Banco Popular de China, y seguido rápidamente por el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y otros.

Sin embargo, el hecho de que la mayoría de bancos centrales se encuentren en una posición muy acomodada significa que hay poco espacio para una mayor relajación monetaria. E incluso si la política fiscal no estuviera restringida en la mayoría de las regiones del mundo, los estímulos tienden a producirse solo después de que el estancamiento del crecimiento ya está en marcha, y generalmente con un retraso significativo.

Puede haber suficientes factores positivos para hacer de este año un año relativamente decente, aunque mediocre, para la economía global. Pero si algunos de los escenarios negativos descritos anteriormente se materializan, la desaceleración sincronizada de 2019 podría llevar a un estancamiento del crecimiento global y una fuerte desaceleración del mercado en 2020.

© Project Syndicate 1995–2019

Sociedad | 8 de febrero de 2019

Foto: Remando Juntos | Intervención: Pablo Domrose

Una escuela de surf para todas las capacidades

Personas ciegas, sordas, cuadripléjicas, hemipléjicas. Personas que necesitan un bastón canadiense para moverse. Otros que llegan con andadores. Todos tienen lugar en la escuela de surf para todas las capacidades, que lidera Lucas Rubiño, en Mar del Plata. Y que tiene más de 300 alumnos con distintas patologías, que llegan de todo el país.

Todo comenzó hace 15 años, cuando Lucas era una promesa del surf y se animó a surfear en el mar con una joven con parálisis cerebral. La cara de felicidad que provocó esa experiencia en la chica fue un viaje sin retorno. Entendió que mientras para él el mar era una diversión, para niños, niñas y jóvenes con patologías que él no sabía cómo tratar, el mar era todo.

Foto: Lucas Rubiño

Hay momentos que marcan una vocación. Así fue para Lucas Rubiño, de 37 años. A los 20 años él era un surfista que ya convocaba a algunos sponsors en Mar del Plata. En un día de entrenamiento en la playa, durante una charla con un empresario que apoyaba su carrera y que además es padre de una chica con parálisis cerebral, se le ocurrió proponerle:

-¿No te animás a meterla al mar, así surfeamos un rato? –preguntó Lucas.

-¿Vos me estás cargando? Justo a ella le proponés un deporte de equilibrio –contestó él.

Luego de una consulta a la madre, Lucas y Evelin se metieron al mar con una tabla. Esa experiencia fue el punto de inicio de todo. Poco después, decidió hacer de eso un oficio y dejar de lado su carrera de surfista.

Desde hace 15 años, tiene la escuela de surf adaptado Remando Juntos, que funciona todo el año y de manera gratuita. El año pasado formó a más de 300 personas y espera que ese número llegue a 500 al finalizar 2019.

Foto: Remando Juntos

La felicidad de Evelin

“Todavía me acuerdo cuando metí a Evelin al mar con mi longboard, una tabla más larga y ancha que las convencionales. Y, por consiguiente, más estable. Ella iba agarrada a mis manos y yo corría al lado. Cuando la ola empezó a llevarla, puso una cara de felicidad que no me olvido más. Disfrutó de la fuerza del mar y de avanzar con una ola”, cuenta Rubiño.

Evelin les contó a sus amigos que surfeaba. Y el fin de semana siguiente, llegaron a la playa varios de sus amigos buscando a Lucas. Algunos con Síndrome de Down, otros con autismo… Ahí Lucas se dio cuenta de dos cosas: lo que hacía no era una “tontería” y debía formarse para ayudar a personas con patologías que él desconocía.

“Lo que para mí era divertirme en el mar, para ellos era todo. El surf es la excusa para sentirse como vos y como yo. Antes eran ‘los pobrecitos, que no pueden hacer nada’. Gracias al surf, se convirtieron en los héroes de la playa, a los que todo el mundo aplaude. Salieron de esa posición de inferioridad para escalar diez mil escalones”, explica, sentado en una de las playas donde da clase, en Constitución y la costa, en Mar del Plata.

Cuando llegaban a la playa chicos con autismo, Lucas no sabía cómo relacionarse con ellos. “No sabía si querían meterse o no al mar”, recuerda. Ésa fue una de las razones para estudiar el Profesorado en Educación Especial. Comenzó a familiarizarse con términos como inteligencia múltiple y aprender de psicología y pedagogía.  

Sin darse cuenta, ya había forjado un oficio, que le cambiaba la vida a muchos. “Nunca me imaginé siendo profesor en educación especial. Nunca pensé dejar de surfear olas para ayudar a otra persona. La alegría que les genera surfear su primera ola es como recordar la mía todo el tiempo. Siento la misma adrenalina que ellos al ver su sonrisa, los ojos llenos de lágrimas o el corazón que les late más fuerte. Cambié mi perspectiva: ahora disfruto viendo a otros”.

Tablas para todos

Lucas también se encargó de adaptar algunas tablas de acuerdo a las necesidades de sus alumnos. Las adaptaciones fueron puro ingenio: cortar caños de PVC para pegarlo a la tabla, modificar una silla de rueda para que quepa en el longboard, colocar respaldos, arneses y estructuras metálicas…

“Somos argentinos. Buscamos la forma de solucionar las cosas con lo que tenemos. Por ejemplo, fabricamos un andador con caños de PVC del desagüe de una pileta. Una persona amputada, alguien con secuelas de un ACV o lesiones de médula se siente mucho más segura con una baranda en la tabla”, ilustra Lucas.

El andador que realizó recibió una mención especial por innovación en el Mundial de Surf de California, en 2015. “Con algo que tuvo un costo de $300 hicimos algo que le cambió la vida a muchísima gente”.

Los costos corren por cuenta de Rubiño y la escuela se financia con rifas y otras acciones dedicadas a comprar insumos. Aunque el Concejo Deliberante de General Pueyrredón declaró de interés su escuela, no recibe apoyo económico. A fuerza de mucho trabajo, por ejemplo, crearon un “vestuario móvil”, algo indispensable para el invierno.

“Yo no cobro las clases. Los alumnos me llaman, acordamos los horarios y voy. Este es mi placer y no mi trabajo. Soy cajero y encargado en un boliche, que me deja los días libres para dedicarme al surf adaptado. Siempre soñé con una escuela municipal. El vestuario móvil que inventamos es una casilla rodante, que adaptamos con asientos reclinables y un baño preparado. En el invierno, vos y yo nos podemos poner un traje de neoprene muy rápido, pero ellos no. Necesitábamos un lugar cerrado con calefacción. Tenemos también sillas anfibias, sillas preparadas y hasta un desfibrilador, que no posee ningún balneario de la ciudad. Tenemos muchas cosas. Esta sociedad sólo necesita ser más solidario con el otro”.

Foto: Lucas Rubiño

La necesidad de playas inclusivas

Lucas no trabaja solo. Mientras prepara una de sus clases, se acerca Gabriela Farase, profesora de danza y expresión corporal, y quien acompaña la actividad desde la estimulación sensorial y motriz antes de meterse al mar.

“Afuera del agua, hacemos esferodinamia para trabajar la confianza corporal. Es importante para ellos soltar el cuerpo, poder entregarlo y confiar. Lo primero que aparece es la defensa del cuerpo a la tensión y contracción del músculo”, cuenta Farase, que también trabaja con personas con discapacidad en actividades artísticas.

Aunque muchas playas tienen rampa de acceso, ella cree que todavía no son espacios amigables. “Por ejemplo, muchos de ellos se quejan de la falta de un estacionamiento prioritario. Tienen que dejar el auto lejos. Muchas veces la rampa no llega al mar”.

En un recorrido por la playa, Lucas invita a Yolanda Román a su primera clase. Ella es de Berazategui y tiene parálisis cerebral espástica. Llegó acompañada por su pareja Sergio Quintero. “Tiene un gran miedo, pero se anima”, dijo Sergio, cuando Lucas llegó con la tabla.

Ya en el mar, Gabriela acompaña a Yolanda a la tabla y la ayuda para darle seguridad. Lucas sostiene la tabla y la empuja cuando viene una ola, muy cerca de la orilla. Cuando la fuerza del mar las empuja, una sonrisa inmensa ilumina la cara de Yolanda. La segunda vez suelta un grito, hijo de la emoción.

Después de la clase, Yolanda cuenta a RED/ACCIÓN cuál fue su sensación. “Cuando me invitó, le dije que yo tendía a irme para un lado. Me dijo que me iban a sostener bien y que iban a estar conmigo en todo momento. Lucas y Gabriela me sugirieron que vaya acostada, pero yo preferí sentada. Al principio, sentí como un mareo, pero después fue hermoso y divertido. Después grité como una loca, pero de pura emoción”.

Cuando cae el sol, Lucas guarda las tablas, las sillas anfibias y se pone a tomar mate con unos amigos. Mañana será otro día de surf adaptado y de sonrisas que le confirman su vocación.