Sociedad | RED/ACCIÓN
Sociedad | 18 de enero de 2019

Foto: Alberto Raggio / AFP

Recortan el presupuesto de políticas públicas destinadas a niñas, niños y adolescentes

Qué pasó. Desde Infancia en Deuda advierten que el Poder Ejecutivo recortó, a través de una decisión administrativa firmada el 11 de enero pasado, por el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, 56% la partida para la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, 59% los fondos destinados a la Comisión Bicameral encargada de la designación del Defensor o Defensora, y 21% a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

Cómo se hizo el recorte. Cuando el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2019, Infancia en Deuda advirtió que las partidas asignadas a estas áreas implicaban un recorte real de fondos, porque no compensaban la inflación estimada por el Gobierno.

De allí que, tras la presión de las organizaciones, como se puede ver en el artículo 16 del presupuesto aprobado en noviembre, se contemplaron aumentos en todas las áreas.

Sin embargo, la decisión administrativa firmada este enero “distribuye el presupuesto para estas áreas solo con los montos que el Ejecutivo había contemplado en el proyecto original de presupuesto, sin tener en cuenta que el Congreso había aumentado las partidas a estas áreas”, explica Julieta Izcurdia, abogada y miembro de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), una de las organizaciones que conforma Infancia en Deuda.

Cuál es el monto final asignado a cada área. De esta manera, el presupuesto para la Defensoría, que luego de las modificaciones al proyecto en el Congreso había quedado en 50.174.283 pesos, ahora volvió al monto original trazado por el Ejecutivo, de 22.174. 283 pesos, como se puede ver en las páginas 101 y 102 de la decisión administrativa del 11 de enero. Lo que significa un ajuste de 28 millones de pesos.

Mientras que en el caso de la Comisión Bicameral, la partida quedó en 2.771.786 de pesos (ver páginas 93 y 94) cuando el Congreso había otorgado 6.771.786 pesos. Recortado así, 4 millones.
En tanto a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia le corresponderán 3.305.474.918 de pesos (la suma de los programas detallados en las página 2703, 2763, 2773, 2783 y 2796). Es decir, las partidas no incluyen los 900 millones extra que le había asignado el Congreso y con los que había alcanzado los 4.205.474.918 de pesos.

No es la primera vez que el Poder Ejecutivo reasigna partidas presupuestarias, pero las organizaciones consideran que la decisión es inconstitucional. “La Constitución establece que son las y los integrantes del Poder Legislativo quienes tienen que discutir democráticamente cuántos recursos destinar a diferentes políticas públicas y el Ejecutivo lo que debería hacer es distribuir e implementar ese presupuesto”, asegura Izcurdia.

Por qué es importante. Trece años después de la sanción de la Ley nacional 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, la elección del Defensor o Defensora sigue sin concretarse. Aunque en los planes originales la decisión de la Comisión Bicameral estaba planeada para el 20 de noviembre, eso no sucedió y ahora las organizaciones apuestan a que sea tratado en sesiones extraordinarias durante febrero. La Comisión elige y las cámaras de Senadores y Diputados deben aprobar esa elección.

El recorte del presupuesto enciende las alarmas porque reduce la partida anual destinada a la puesta en marcha y funcionamiento de la Defensoría. “Cuando es muy importante que la Defensoría tenga presupuesto para funcionar durante 2019”, advierte Izcurdia.

2019 es un año “en que esperamos se cree esta institución, que tiene mucha relevancia en el monitoreo de políticas públicas de niñez a nivel federal, sobre todo teniendo en cuenta que en Argentina el 48% de las niñas y niños se encuentran en una situación de pobreza, no solo a nivel económico sino también en el acceso a sus derechos”, concluye Izcurdia.

Sociedad | 14 de enero de 2019

Foto: Foto Alfredo Leiva – Télam | Intervención: Mana Le Calvet

Carta abierta a los ciudadanos de Epuyén, por Juan Carr

Queridos Amigas y Amigos de Epuyén:

En este momento tan complejo que les toca vivir queremos enviarles un abrazo enorme. Bien grande. Seguimos con atención día tras día lo que va sucediendo en su Comarca. Están demostrando a toda la Argentina y al mundo como se comporta una comunidad frente a una dificultad tan inesperada. Están demostrando su solidaridad, compromiso y responsabilidad. Es conmovedor.

Cuánta responsabilidad en cada familia, cuánta generosidad entre todos ustedes. Una población que tiene semejante capacidad humana para atravesar estos momentos merece nuestro aplauso. ¡Queremos decirles que no están solos! Queremos decirles que miles de argentinos (y constantemente hay más que se van enterando y se van sumando), estamos con Ustedes. Ustedes con mayúscula, con todo el énfasis que la admiración permite.

Somos muchos los que estamos orgullosos de pertenecer al mismo país, a la misma Patria que tiene una comunidad formidable como la de Epuyén. Seguiremos juntos colaborando para salir adelante, aprendiendo a ser mejores ciudadanos, mejores compatriotas, y superando las adversidades. El ejemplo que nos dan es formidable.

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Sociedad | 8 de enero de 2019

Foto: Bodegas de Argentina | Intervención: Mariana Le Calvet

El consumo de vino se desploma pero las bodegas argentinas tienen un plan para salvarlo

¿Cuándo dejamos de tomar tanto vino? O mejor dicho, ¿cuándo empezamos a reemplazar el vino por otras bebidas? La respuesta es bastante simple: pasó cuando comenzamos a tomar más cerveza y mucha gaseosa. Y también cuando en la mesa de miles de argentinos hubo cambios de hábitos que ya no tienen vuelta atrás.

De los 92 litros que en promedio tomaba en un año cada argentino mayor de edad en 1970 pasamos a tomar 20 litros en 2017. Y ya se sabe que cuando terminen de hacer las cuentas de 2018, esa relación estará por primera vez en la historia debajo de los 20 litros. Sin embargo, la industria del vino piensa dar pelea y evitar un derrumbe más estrepitoso: ya planea vender vino tirado en barril y en lata; sacar cortes livianos, con menos alcohol; y apostar a la publicidad conjunta. ¿Qué ocurre en el mundo?

El día que la cerveza destronó al vino

La caída en el consumo de vino lleva en la Argentina medio siglo. Pero hubo un año en que el principal competidor lo destronó como principal bebida alcohólica del país: 2001. Ese año se consumieron 36 litros de vino por persona, pero la cerveza consiguió estar apenas unos centímetros cúbicos arriba.

Desde entonces, la pelea fue despareja o tuvo un ganador elocuente: en 2017 los argentinos consumimos en promedio 42 litros de cerveza. Más del doble que de vino, que en 2013 fue declarada nuestra bebida nacional.

“Históricamente, el 75 % del vino que consumían los argentinos era en caja, de damajuana o en botella, pero de mesa. Es decir de un precio bajo. La cerveza irrumpió con un valor similar o más barato. Y lo hizo con una inversión publicitaria enorme que caló hondo en los argentinos”, analiza Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Rada remarca que las gaseosas, las aguas saborizadas y la infinidad de opciones de bebidas con alcohol, como el fernet, también ayudaron a desestabilizar al vino a lo largo de las últimas décadas.

De hecho, Argentina lidera desde 2013 el ránking mundial de consumo de bebidas azucaradas, con 137 litros al año por persona. Esa situación contribuye, además, a que la Argentina ocupe el primer lugar de América Latina en los índices de obesidad: el sobrepeso alcanza al 60 por ciento de la población.

Pero no fue sólo una cuestión de precio y poder de fuego a partir de la publicidad. La mesa de los argentinos mutó. “El vino siempre estuvo presente en la mesa de los argentinos, a la noche y también al mediodía. Pero hace años que la mesa del mediodía casi no existe, que la jornada de trabajo es de corrido. Además ya no es sólo el hombre el que elige qué bebida se toma en la mesa, por lo que hay más diversidad de bebidas”, asegura Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, cámara que nuclea a las bodegas que con sus ventas tienen el 60 % de lo que el país consume en envases de cartón (tetra brik) y el 85 % del vino que se vende en botella.

Los planes para enfrentar la crisis

Inspirado en lo que ocurre en Estados Unidos, donde el consumo de vino en copa y despachado en barriles creció un 37% durante 2017 con respecto al año anterior, desde el Observatorio Vitivinícola Argentino aseguran que ese es uno de los planes que podría tener buena penetración sobre todo en el ambiente gastronómico, donde las cervecerías artesanales están copando el mercado.

“Esta alternativa acaba de ser aprobada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) con una resolución. Habilita a envasar vino en barriles de acero inoxidable de 50 litros”, detalla Juan Carlos Pina.

Crédito: Bodegas de Argentina.

En la estrategia de la industria del vino también tienen dentro de su radar otra presentación alternativa, también habilitada por el INV: vender vino en lata, lo que también permitiría un consumo fraccionado y apuntado a generaciones jóvenes. Las ventas de vino enlatado también crecieron en Estados Unidos un 43 % de un año a otro.

“La posibilidad de envasarlo en latas o barriles de hasta 50 litros es una forma muy interesante de fomentar el consumo de vino en bares y cervecerías, espacios en los que salvo raras excepciones, el vino prácticamente no tiene un lugar ganado”, opinó hace dos meses Martín Bruno, de la Asociación Argentina de Sommelier, elegido mejor sommelier de Argentina en 2017.

Hay un dato que para muchas bodegas no pasa para nada desapercibido y es el del turismo vinculado al vino y a las bodegas. Casi todas las regiones tienen su ruta y el Observatorio estima en 1.833.000 los turistas que pasan por las bodegas y consumen vino.

Crédito: Bodegas de Argentina.

Algunas bodegas comenzaron a experimentar en la presentación denominada “bag in box”, que es como un tetra brik de tres litros, pero con el vino embolsado, lo que ofrece mejores condiciones de conservación una vez abierto.

Desde 2013, cuando las bodegas comenzaron a comercializarlo, a la actualidad, su crecimiento fue exponencial: en el país ya se venden 1 millón de litros al año. Aunque aún representa apenas el 0,1% de los 890 millones de litro que se consumen en el país.

Las bodegas que hicieron punta en este formato son Casarena, Viña Las Perdices, Chakana y CarinaE. La experiencia está recogida de países como Australia o Dinamarca, donde el consumo de vino en bag in box alcanza al 50 % y el 20 %, respectivamente, del mercado interno.

En 2014, el enólogo Marcelo Miras tuvo una idea que ahora otras bodegas empiezan a imitar: sacó un vino “liviano” que tiene una graduación alcohólica de 10 grados, entre tres o cuatro grados por debajo de un vino promedio.

“El Pinot Salvaje es un vino de la línea joven, más ácido, frutado y fresco. Y la idea es ofrecer un vino que se pueda tomar al mediodía, que pueda competir con otras bebidas en el break del mediodía”, cuenta Marcelo, que fundó en el Alto Valle de Río Negro la bodega que lleva su apellido en 2006.

Otra apuesta que están haciendo las bodegas es hacer publicidades de mayor alcance a través de inversiones conjuntas desde las cámaras que las representan, de manera tal que sus publicidades puedan tener el alcance de las que hacen las cervecerías, una industria que a diferencia del vino está concentrado en un puñado de empresas.

El Fondo Vitivinícola de Mendoza, por ejemplo, lanzó una serie de publicidades con buen alcance. Las llamó “El vino nos une”:

Una crisis que pone en jaque economías regionales

“Todas las iniciativas de las que hablamos por ahora son inicipientes pero apostamos a que vayan logrando un buen efecto. De todos modos, es importante aclarar que el vino también está retrocediendo en países con mucha tradición, como Italia, España y Francia”, señala Juan Carlos Pina y estima que el consumo de vino en la Argentina puede bajar hasta un mínimo de 15 litros al año por persona.

En España el consumo anual descendió, prácticamente por las mismas razones, a 21 litros, cuando en 1995 estaban en el doble. En cambio Francia e Italia, con 42,5 y 33,3 litros, respectivamente, siguen en un promedio muy superior al de Argentina, pero por debajo de los 60 litros a los que habían llegado a fines de los ‘90.

Sin embargo, hay mercados, con menos tradición, que crecen, como el de Estados Unidos y Canadá, que ya están en un promedio de 10 litros y 14 litros anuales por personas, respectivamente. En los años ’70, el consumo en ambos países rondaba los 4 litros por personas.

De la evolución del sector vitivinícola argentino dependen miles de familias y varias economías regionales. En el país hay 831 bodegas en 220 mil hectáreas de 18 provincias. Sin embargo, la mayoría de los viñedos que proveen de uvas a las bodegas están en Mendoza, con el 68% de la producción; San Juan (26%), La Rioja (2,89%) y Salta (1,38%).

Entre todas, emplean 106 mil personas de manera directa. Aunque estiman que crean 279 mil puestos indirectos, según datos del Observatorio Vitivinícola.

Crédito: Bodegas de Argentina.

Exportaciones que no despegan

La Argentina es actualmente el quinto productor mundial de vinos. En 2017 produjo 14,5 millones de hectolitros de vino. Solo es superado por Italia (48,5), Francia (46,4), España (40,9) y Estados Unidos (23,9).

“Entre 2001 y 2011, las exportaciones de vino argentino crecieron de manera fenomenal. Pero luego se estancaron. Y la reciente devaluación, que pudo habernos hecho competitivos, también encareció componentes importados como el corcho, el capuchón, la etiqueta, parte del packaging y hasta algunas botellas”, explica Daniel Rada.

Los principales destinos son Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Brasil. En total se giraron al exterior 220 millones de litros de vino por 809 millones de dólares.

En ese sentido, durante 2017 las exportaciones de vino argentino cayeron un 17%. Mientras que para 2018, Rada tiene su pronóstico, que no es nada positivo: “Bajará entre un 3% y un 5%”.

Pero más allá de cuál sea ese dato, la industrial del vino no deja su futuro atado al azar, sino que puso en marcha un abanico de variantes para reconquistar viejos consumidores y seducir nuevas generaciones. En botella, tirada, en lata o en bag in box, en los próximos años sabremos cómo siguió evolucionando el consumo de nuestra bebida nacional.

Sociedad | 31 de diciembre de 2018

Cada 18 personas (adultas) que vemos pasar por nuestra vida, una es un paciente curado de cáncer

Vimos un tuit de una persona que con tremenda alegría contaba que le habían dado el alta de una leucemia, después de cinco años y medio, y luego vimos miles de retuits de personas que festejaban su recuperación. Una enfermedad que nos inquieta mucho, pero también es importante tener en cuenta lo que ha progresado la medicina, de modo que el cáncer ya no genera el impacto en la salud que generaba hace dos décadas y hace tres generaciones. Ese mensaje en las redes nos da, a todos, mucha fuerza y mucha esperanza.

Aunque no nos demos cuenta, las estadísticas nos favorecen, y siguen mejorando con el paso del tiempo. En la Argentina, cada 18 personas (adultas) que vemos pasar por nuestra vida, una es un paciente curado de cáncer. 100 mil pacientes son diagnosticados cada año, y bastante más que la mitad están curados, cinco o diez años después. En diez años entonces tenemos 500 mil personas que ya terminaron su tratamiento y viven su vida con toda naturalidad. En 20 años, 1 millón. (¡Imaginarnos 15 estadios de fútbol repletos de aquellos que dieron esa batalla y la superaron!) 

Pasar por un tratamiento médico es una experiencia compleja. Muchas veces, difícil. Admiramos profundamente a quienes saben mirar en su interior para encontrar el sentido y el coraje que requieren esos momentos y aplaudimos vivamente a tantas familias, tantos amigos y tantos afectos que se reúnen alrededor de quienes pasan y han pasado por estas experiencias.

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Sociedad | 31 de diciembre de 2018

Foto: Nathalia Restrepo

Nieves tiene 80 años, es una eximia modista, sufre agorafobia, pero salió de su casa para recuperar a su perra

“Mala semana. Clarita se escapó y no la podemos encontrar. Estamos desolados, debe estar aterrorizada en alguna parte. Es mestiza, de unos 20 kg, marrón claro, pelo semilargo, unos 7 años. Se perdió en Chacarita”.

Cuando vi el mensaje de Laura habían pasado 24 horas. Le escribí, pedí coordenadas, publiqué la foto en una página barrial y fanfarroneé con que “tengo un ángel para encontrar perros perdidos”. No había pasado media hora y funcionó: una vecina mandó una captura de WhatsApp por Facebook de una perra perdida, similar, que estaba dando vueltas por un taller de la zona.

Dejé todo y salí a buscarla convencida de que era. Me acompañó Ana, una amiga vecina, indispensable ayuda y testigo de todo lo que vendría. Caminamos, preguntamos y a los diez minutos dimos con el taller cerrado. Palmadas y un grito a dúo ¿encontraron una perrita por acá? Los mecánicos aparecieron -mate en mano- diciendo:

– Acá está. Le pusimos Clarita ¿cómo se llama la perra? ¿será?

Era. Y se llamaba Clarita. Así le había puesto Nieves al adoptarla de un refugio de perros, bautizada como Clara. Estaba al fondo, agazapada y asustada bajo una mesada del taller; no había manera de sacarla. Luego de unos minutos lo logramos, en el momento exacto en que Nieves llegó al taller. “Mi mamá no puede salir, tiene agorafobia” me había dicho su hija, pero en la desesperación por encontrarla lo había hecho.

Me disponía a filmar el encuentro pensando en qué gran hazaña podría filmar y quien dice, compartir en las mismas redes que ayudaron a dar con ella. Pero Laura no exageraba. Su mamá no podía salir a la calle, lo acababa de hacer y no estaba bien.

Ahí entendí lo que significaba Clarita para Nieves, quien cargaba con una agorafobia a los 80 años pero como sin Clarita se estaba muriendo de tristeza, decidió salir igual, aunque sin saber siquiera cómo volver.

Los mecánicos abrieron la reja y ellas se reencontraron, besaron y lloraron pero Nieves no sabía adonde estaba parada. Empezó a sentirse mal, con los síntomas de un ataque de pánico.

En un veloz agradecimiento intentamos calmar las aguas y acompañarlas a la casa. Clarita tiraba y Nieves tambaleaba. Hasta que llegamos. Allí era. Una puerta que daba a un pasillo y otra puerta, un garaje convertido en taller y el panorama menos pensado: vestidos de alta costura, maniquíes, seda natural, tijeras y maquetas de prendas de gala, dignas de un Martín Fierro.

Ya en un lugar seguro, conocimos la historia.

Alta costura

“Trabajo en mi casa desde hace 20 años más o menos. Me traen los hilos, ganchitos, telas. Soy soy modista por un error en un aviso en Clarín” sintetiza la señora autodidacta ya en la cocina de su hogar. Da a un jardín con un limonero y un aljibe y Clarita va y viene.

Foto: Nathalia Restrepo

“Un año antes de las elecciones de Alfonsín y Luder, por un aviso en la sección “auxiliares de oficina” del diario, encontré el pedido de modista, que debería haber estado en la sección “Oficios Diversos”. Porque yo buscaba de oficinista”, dice Nieves, explicando cómo llegó de casualidad a ser la mano derecha de la modista y artista Stella Gatti, en 1982.

“Me presenté y cuando escuchó mi acento español me dio una reunión, porque las modistas españolas le habían salido buenas. Como prueba me pidió que le corte algo. No sabía y le ofrecí hacerlo en mi casa en papel de seda, lo cual le pareció una buena idea. Compré el papel y con las revistas Burda, empecé sacando el cuellito de un lado, las mangas del otro y la falda del otro, cosí el papel en la máquina, se lo llevé y dijo que era divino”.

Empezó trabajando, primero en su improvisado garage-oficina y después tiempo completo en el taller. Aprendió, se especializó, pero fueron muchos años de pasarla mal.

“Como no sabía hacer el molde lo traía para crearlo más tarde en mi casa para el día siguiente, me quedaba hasta las 3 o 4 de la mañana, al otro día atendía a las clientas, a la modistas, les pagaba a todos, compraba lo que faltaba y la dueña nunca aparecía. Fue la única mujer en el mundo que me hizo llorar de impotencia, por cómo trataba a la gente”.

Nieves renunciaba una y otra vez y volvía con aumentos de sueldo y pedidos de perdón “Me fui tres veces” recuerda, memoriosa, ese y muchos otros detalles. Como los de la ropa. Ofrece un café y nos lleva al taller para mostrar fotos y trajes. Lleva el cenicero a cuestas. Siempre fumó, sabe que le hace mal, pero nunca tragó el humo, aclara. Su destreza para la moda es proporcional a su carácter y sus anécdotas: trágicas, divertidas e inesperadas.

“Luego de renunciar vi un aviso de Gino Bogani. Entre 100 personas me tomaron a mi y a otras dos chicas. Había que ir con el metro, la tijera, todas las cosas de costura, nos sentaban en mesitas con sillas como si estuviéramos en un colegio”, impone la voz indignada, como si retrocediera 35 años en el tiempo y recordara el momento en que Bogani se pasaba de aquí para allá fumando en una boquilla “¡y a mi no me dejaba fumar!. Y a las tres de la tarde terminé la falda, largué todo y dije que me iba”.

Después trabajó unos años con la diseñadora Marisa Marana, con quien vistió a diferentes figuras del espectáculo, las cuales enumera: a Susana Traverso en No toca botón, a Susana Gimenez, a Moria Casán, a Graciela Alfano, a Adriana Brodsky con un vestido rosa.

Ya en el año 1986, y luego de otro disgusto, decidió irse a buscar nuevos rumbos. Con su experiencia y currículum a cuestas comenzó a colaborar con otra diseñadora de alta costura, la misma con la que trabaja en la actualidad. Primero yendo y viniendo a tomar medidas para probar los vestidos pero desde que no sale a la calle terminó de instalar un taller en su hogar.

“Hoy hago vestidos largos, de noche. De vez en cuando alguno corto. No voy más allá desde que no salgo. Ella viene y me trae los dibujos, calculamos la tela, el forro, el cierre, si va con entretela, si no va, y trabajo así. Si necesito un cierre me lo mandan, se llevan los vestidos terminados y hay veces que viene el radio taxi hasta tres veces a traer o llevarse algo”.

No devela el nombre de su empleadora actual pero nos muestra los vestidos. Primero la foto, después la tela plisada y por último, el modelo terminado, colgando de un maniquí con pechos medianos: “se los tuve que agregar, porque antes, mucho antes, no existían las siliconas”.

La agorafobia

Desde hace 18 años Nieves tiene agorafobia, un trastorno de ansiedad que le impide salir a un lugar abierto sin compañía. Lo padece, le “pone onda”, pero no puede.

En el año 2000 sufrió un robo a unas cuadras de su casa al salir del banco. Con la misma certeza de la alta costura, recuerda los detalles: “La cajera me marcó. Fui al banco y luego pasé por la pescadería. Guardé el vuelto junto con el dinero en los bolsillos. Tenía la llave en la mano y cuando me atacaron los motochorros fueron directo a ellos. La cartera no la tocaron pero me metieron directo la mano en los bolsillos. Uno me encañonó, me ahorcó y se llevo todo, hasta las monedas. Quedé tirada en el piso y un señor me acompañó hasta mi casa”.

Desde entonces, por más que quiso e intentó, no pudo salir más por sus propios medios. Si la acompañan, puede, pero si se queda sola empieza a sentirse mal, cada vez peor, como cuando la conocimos en el taller.

A pesar de sus ochenta años, se da maña con la computadora. Compra todo online, desde los puchos hasta los remedios y la comida. Y si bien tiene ayuda de su familia, se las ingenia. Sólo le preocupa Clarita. “Le pedí a mi hija que si me pasa algo se ocupe de ella”, insiste mientras le charla, le ofrece la leche de la tarde -a la perra- y agradece, una vez más, la ayuda para recuperarla.

“Trabajo más o menos 12 horas diarias, soy animal de costumbre. A las 10 de la mañana le digo a Clarita ¿vamos a trabajar? Ella viene corriendo, se sienta al lado mío o va y viene al jardín. La tiro hasta las tres de la tarde cuando paro a comer algo. A las diez de la noche ceno y luego vuelvo a coser, a veces, hasta las dos o tres de la mañana”. Luego, sigue con lujo de detalles, voy a la cama a leer.

“Si no fuera porque tengo que trabajar, me la pasaría leyendo” y empieza a enumerar los títulos: clásicos, policiales, su favorito: Máximo Valerio Manfredi. “Tengo en el Kindle (lector de libros electrónico portátil) unos 4.000 libros. Ahora estoy leyendo de Parry Mason, porque soy detective aficionada”.

La guerra

Nos ofrece limones de su limonero. Dice que no los usa, salvo cuando se decide a hacer pescado. Cuenta que nació “en un pueblucho” de Toledo, pero que toda su vida vivió en Madrid. Su padre era guardia de asalto desde la Guerra Civil Española hasta la época de Franco. Lo seguían a todas partes.

Foto: Nathalia Restrepo

Nieves nació en 1938 y su niñez estuvo marcada por el hambre. “Cuando era chica una bomba mató a mi hermanita en la guerra y mi mamá se quedó sin leche. Me tuvieron que criar con los cabos de las acelgas machacadas y cáscaras de papa y todo tipo de basuras porque no había qué comer. Nos daban el pan que le daban a los soldados con las cartillas de racionamiento”.

Cuando cumplió la mayoría de edad ya trabajaba en una empresa internacional, con la maña como su sello registrado: “Era secretaria pero había ascendido porque inventaba cosas para hacer más eficiente la oficina. Tenía un sueldo espectacular y un novio que no tenía ganas de casarse”. A pesar de su cómodo pasar, debía darle su sueldo a su madre porque no les permitía tener dinero. Por eso, a los 23 años, le pidió a una tía que le mandara el pasaje y se instaló en Argentina, para hacer su propio camino. Llegó el 9 de enero de 1962, se casó en el 63 y en 1978 se separó. Desde entonces, nunca paró de trabajar.  

Clarita

Tiene siete años. Le falta el colmillo y varios dientes. Su marca personal es un tarascón en el hocico; no muerde y es simpática, en mayor o menor medida, con todo el mundo. “Es lo único que tengo en la vida. La tengo hace cinco años que la adopté en la Red Mascotera porque mi otra perrita había muerto. El otro día, cuando la dueña de la boutique se fue, abrió la puerta de calle y la otra puerta y se escapó. Estuvimos 48 horas sin saber de la perra y fue como si se me hubiera muerto otra hija”, nos cuenta ya entre risas, rememorando sus últimas horas.

Ese día, a pesar de no poder salir, estuvo todo el día gritando en la puerta. Hasta confundió a la perra de una vecina con la suya a los gritos, discutió hasta que se dio cuenta que no, no era.

Pasaron unos días y de regreso a visitarla, sigue agradecida. “No  puedo creer que me despierto y la tengo en mi casa, la noche que se perdió no pude dormir. Estoy tan agradecida a todas las personas que pusieron su buena voluntad en buscarla y en encontrarla” repite una y otra vez.

Cuando logre salir de nuevo, dice Nieves, quiere ir a agradecerles a los muchachos del taller. Y si pudiera ir más lejos, iría a dar una vuelta manzana, a Mar del Plata y a visitar a su familia en España, en ese orden.

Sociedad | 27 de diciembre de 2018

Intervención: Pablo Domrose | Crédito: FUAR

El rugby argentino toma medidas para evitar lesiones como las que ya dejaron en silla de ruedas a 34 jugadores

Argentina tuvo en 2016 el peor récord de la historia del rugby y uno de los más alarmantes a nivel mundial: en dos meses tres jugadores sufrieron lesiones cervicales en un scrum. Dos de ellos quedaron cuadripléjicos y uno se recuperó pero tiene débil el lado izquierdo de su cuerpo.

La Unión Argentina de Rugby (UAR) reaccionó y ese año creó un plan para evitar lesiones catastróficas, como llaman a las que dejan secuelas invalidantes. Hubo cambios de reglas y se corrigió el scrum. No volvió a haber lesiones en esa formación, que por los cambios perdió importancia. El juego se tornó más dinámico y acciones como el tackle y el ruck ganaron relevancia. Casualidad o no, en 2017 dos rugbiers se lastimaron la cervical exactamente en esas jugadas. Uno de ellos quedó cuadripléjico. Aunque en el 2018 no hubo nuevos lesionados, la UAR planea medidas para sostener las mejoras en el tiempo.

En la Argentina, 70 mil personas juegan al rugby y están fichadas en la UAR. Cada provincia tiene su unión de rugby y unos 400 clubes compiten en las distintas divisiones. Además hay otras 70 mil personas, la mayoría chicos, que practican el deporte en escuelas o clubes de barrio, por ejemplo.

Por eso, cuando ocurre una lesión grave en un partido de rugby, las preocupaciones escalan a todo el país y a miles de familias.

El desafío que tiene ahora la UAR es lograr que a esa red de clubes lleguen certezas y se difundan las medidas que tomaron y algunas nuevas que se lanzarán el año que viene.

“El rugby es uno de los deportes que más evoluciona en busca de la seguridad del jugador. Y lo que estamos haciendo ahora es revisar cómo programamos el desarrollo físico y técnico de los jugadores desde que empiezan a jugarlo. Queremos generar una coherencia evolutiva con la que puedan trabajar los entrenadores”, explica Alexis Padovani, coordinador de Rugby Seguro, el programa que la UAR fundó en octubre de 2016.

El foco de esta planificación está puesto en cómo formar a los jugadores en cuatro destrezas vitales: tackle, scrum, ruck y line. En gran medida, todo lo que se acuerde se podrá repasar en un campus virtual que servirá para formar a los entrenadores.

Además, el programa implica una revisión sobre cómo y cuándo deben ir incursionando en estas habilidades los chicos de las divisiones juveniles. Por ejemplo, hoy el tackle se práctica desde los 6 años. En 2019, es una duda.

El origen de los cambios: un scrum peligroso

Para entender las medidas que tomó o analiza implementar la UAR hay que entender cuál es el problema.

El 23 de octubre de 2016, Federico Bocelli, de 17 años, disputaba un scrum. Pero la formación se desplomó. Los jugadores se levantaron, pero Federico, de Tala de Córdoba, quedó tirado, inmóvil. El desplazamiento de una vértebra le lesionó la médula espinal.

Un mes antes, el 23 de septiembre, le pasó algo parecido a Jerónimo Bello, pilar del SIC de 23 años. En ese partido hubo 15 scrums, de los cuales 12 se derrumbaron. En el último, Bello se lastimó la cervical.

También ese año, pero el 3 de septiembre, Ignacio Maeder, de 23 años, disputaba un scrum para Duendes de Rosario. La formación colapsó e Ignacio, que había caído con una mala postura, se lesionó la cervical.

Esos casos llevaron a que el país alcanzara la tasa de lesiones invalidantes más alta de su historia: 4,68 cada 100 mil jugadores. El doble de la que registraba el país entre 1977 y 1997. Se pasó de un promedio de un lesionado por año a tres en dos meses. A fines de 2016, las lesiones catastróficas del rugby local escalaban a 35 en toda su historia.

Varios de los lesionados del rugby argentino se juntaron para la cena anual de la FUAR. Crédito: FUAR

Además, los tres casos llevaron a que la incidencia local fuera cuatro veces mayor que la de Irlanda (0,89 cada 100 mil), el doble que la de Francia (1,7) y Nueva Zelanda (2), y por arriba de la de Sudáfrica (4,5). Sólo en Fiji (10) y Australia (6,8) se superaban los registros argentinos, según diversas investigaciones médicas. 

En esta situación había un componente local: a diferencia del mundo, donde las lesiones prevalecen en el tackle, en la Argentina se producían en el scrum: el 51% de los 35 lesionados hasta ese año se lastimaron en esa formación. ¿La razón? El rugby argentino era reconocido mundialmente por la potencia de su scrum y muchos clubes, como SIC, Belgrano o Tala, hacían un “culto” del scrum, al que consideran una herramienta para someter física y psicológicamente al rival.

Sobredimensionada la importancia de esa formación, aparecieron mañas antirreglamentarias para ganar la disputa de la pelota en el scrum y hacer retroceder al rival: empujar antes de que la pelota entrara en juego, hacer presión hacia abajo para derribar el scrum o empujar en diagonal.

Juan Gastaldi, jugador del CASI lesionado y en sillas de ruedas hace tres años, me reconoció hace dos años que hizo esas “mañas” y que se las enseñaban los propios entrenadores. Ahora, Federico Bocelli me cuenta que el día que se lesionó, entró al scrum con la cabeza un poco cruzada y que el colapso de la formación lo sorprendió: “Son mañas de hooker, para incomodar al rival. Pero obvio que hay que evitar ese juego”.

A diferencia de Bello y Maeder, Bocelli volvió a caminar, aunque tiene menos fuerza en el lado izquierdo de su cuerpo.

Cómo se evitaron nuevas tragedias en el scrum

La lesión de Bocelli fue la última que se registró en un scrum y no fue casualidad. A fines de 2016, la UAR creó Rugby Seguro. Y rápidamente introdujo modificaciones, en acuerdo con la World Rugby, que terminaron con gran parte del riesgo al que se exponían los jugadores. 

Se obligó además a que todos los jugadores de la primera línea del scrum (hooker y pilares) tengan que hacer un curso de seguridad y lealtad en el juego antes de poder ocupar esos puestos, los más sensibles del scrum.

También se dispuso que el jugador que se ubica al final de la formación ya no tenga que esperar a que la pelota llegue a sus pies para agarrarla, sino que la puede tomar de los pies de sus compañeros de la segunda línea. El empuje, en tanto, no puede producir un desplazamiento del scrum de más de 1,5 metros, una reglamentación que solo rige en nuestro país.

Además, la infracción en esta formación empezó a penalizarse con más rigor. Y un asistente entra a la cancha para asistir al referí.

La buena postura en el scrum es fundamental para evitar que la formación se derrumbe. Crédito: UAR

Las medidas dieron resultado: bajó a la mitad la cantidad de scrums “reseteados” o colapsados y la cantidad de pelotas jugables desde los scrums aumentaron en un 22%. También bajó la cantidad de penalidades en esta formación. Estiman que ahora la pelota está en juego, fuera del scrum, entre 8 y 10 minutos más que antes.

El tackle y el ruck, las nuevas preocupaciones

“Ahora el juego es más dinámico. Hay más juego abierto. Y se le da más importancia a la defensa. Entre otras cosas, hay más tackles”, analiza Ignacio Rizzi, gerente de la FUAR, una fundación que se ocupa de ayudar a los jugadores argentinos de rugby que por una lesión dentro de la cancha quedaron cuadripléjicos, parapléjicos o con una discapacidad severa permanente.

Rizzi remarca que no volvieron a haber lesionados en el scrum pero advierte que en 2017 dos jóvenes se lesionaron la cervical gravemente. Juan Manuel Marchetto, de Yaguá Pitá de Rojas, quedó cuadripléjico tras disputar un tackle. E Ignacio Spontón, de Rafaela, tuvo una luxofractura cervical en la disputa de un ruck tras un tackle. Fue operado y, aunque tiene algunas secuelas, volvió a caminar.

Los dos nuevos lesionados llevan a 37 los lesionados, 34 de los cuales quedaron cuadripléjicos o parapléjicos. Es decir, no volvieron a caminar.

“En el mundo las lesiones en el scrum no eran tan frecuentes como las que tuvimos nosotros. Pero sí en el tackle”, asegura el traumatólogo Mario Larraín, que es miembro de la FUAR y fue médico de Los Pumas durante casi dos décadas.

¿Cuál es el riesgo del tackle? “Lo más peligroso es cuando es alto (por arriba de la línea de los hombros), porque el impacto produce un latigazo en el rival que puede provocar una lesión cervical. También existe riesgo cuando hay una carga contra el jugador que está en el aire, que por gravedad puede caer de cabeza”, detalla Larraín.

La World Rugby elaboró un manual con las situaciones peligrosas en el tackle.

Nadie se anima a relacionar directamente las últimas dos lesiones con el mayor dinamismo del juego. Pero sí exponen los riesgos.

“Perdió importancia la disputa del scrum y el juego es más veloz. Por eso se necesitan jugadores veloces y potentes. A mayor velocidad y potencia, los puntos de contactos, como el tackle, tienen mayor intensidad”, señala Carlos Hernández, ex pilar y hooker de Tala, referí de divisiones juveniles e impulsor de “Se ve venir”, un método que busca darles herramientas a los árbitros para que puedan corregir posturas en el scrum para evitar lesiones.

Hernández fue uno de los invitados a una charla que un ex rugbier, Agustín Woinilowicz, organizó en Tigre Rugby Club como parte de una iniciativa que llamó Derrumbe Cero y con la que busca generar conciencia para un juego más seguro. El grupo que creó en Facebook ya tiene más de 17 mil seguidores y las charlas tendrán continuidad.

La universidad neozelandesa de Massey estudió el físico promedio del equipo de los All Blacks en 2005 y los comparó con el de 1905. Demostró que los de 2005 tenían en promedio 187 centímetros de altura, 12 cm más alto. Y que su peso, de 102,5 kilos en promedio era 7,5 kilos más pesado que el más grande de 1905.

Las medidas que analiza tomar la UAR

De los 34 jugadores lesionados que quedaron en silla de ruedas, 24 se lesionaron en un scrum, 3 se lastimaron en un ruck y 7 en un tackle. 

“En nuestro eje para evitar lesiones catastróficas estamos revisando cómo programamos el desarrollo físico y técnico del jugador en cinco destrezas, entre las cuales está el tackle y el ruck”, cuenta Alexis Padovani, coordinador de Rugby Seguro, ex pilar del CASI.

Alexis se mueve en una silla de ruedas por una lesión sufrida en 1997 durante el derrumbe de un scrum en un partido organizado justamente para juntar fondos para ex jugadores lesionados.

La UAR también está revisando la forma de entrenar y practicar el scrum y el line. Y están analizando a qué edad los jugadores juveniles deben empezar a trabajar con contactos físicos.

Lo interesante es que toda la progresión que se defina será parte de los contenidos que deberán aprender los entrenadores que quieran enseñar rugby. Esos contenidos serán accesibles desde un campus virtual que la UAR lanzará el año que viene. Lo que no se sabe aún es cuándo esos cursos pasarán a ser una condición para estar al frente de un equipo, sea juvenil o de adultos.

Es decir que una vez consensuada la progresión, las nuevas maneras de formar al jugador llegarán hasta los 400 clubes, que ya debieron nombrar un referente de seguridad.

Lo que sí ya se aplicó es una especie de protocolo de actuación en caso de conmociones cerebrales en cancha. “Se trata de reconocer, retirar y reportar. Es decir que si se sospecha que el jugador sufrió una conmoción, se lo retira de la cancha. Luego se confirma o se descarta la conmoción y en caso de que se confirme, se realiza un retorno gradual”, explica Padovani.

Todo eso queda registrado en una herramienta que se instrumentó a principios de este año: la tarjeta electrónica. En esa ficha, donde están todos los jugadores del partido, el árbitro puede ver qué jugador está inhabilitado para jugar porque sufrió en la fecha pasada, por ejemplo, una conmoción cerebral o porque no hizo el curso de primera línea sobre seguridad en el scrum.

“Cuando un jugador sufre una conmoción cerebral, hay un período ventana durante el cual es muy vulnerable a una segunda conmoción. Existe entre 4 y 6 veces más posibilidades de que vuelva a tener una conmoción. Por eso se le suele dar como mínimo 12 días de descanso, para los adultos, y por lo menos 4 semanas para los juveniles”, explica el neurólogo Fernando Salvat, jefe del área de Dolor de la clínica Fleni. Y detalla: “El promedio actual es de una conmoción cerebral cada seis partidos”.

La conmoción cerebral es una lesión producida por un golpe en la cabeza, directo o indirecto, que produce un alteración, por lo general transitoria y reversible, en el funcionamiento del cerebro. Se acompaña de signos y síntomas neurológicos como dolor de cabeza, trastornos de memoria, confusión, alteraciones visuales, inestabilidad y mareos. 

Salvat y un equipo de médicos están terminando una investigación sobre lesiones catastróficas en el rugby local. Recorre el período que va desde 1966 a 2016 e incluye entrevistas a 32 jugadores lesionados. “Se trata de un estudio cuantitativo y cualitativo”, adelanta.

Tres muertos en Francia elevan los temores

La preocupación respecto a las conmociones cerebrales y el tackle no es exclusiva de la Argentina. Este año Francia atraviesa algo todavía más trágico que lo que sufrió nuestro país a fines de 2016. Concretamente, tres jugadores de rugby murieron tras distintas situaciones en el campo de juego.

En mayo, Adrien Descrulhes, un jugador de 17 años, fue encontrado muerto en su cama la mañana después de haber sufrido una conmoción cerebral en un partido para menores de 18 años.

En agosto, Louis Fajfronwski, de 21 años, se desplomó en el vestuario luego de haber sufrido un fuerte tackle.

A principios de diciembre, Nicolas Chauvin, de 19 años, murió tras sufrir un tackle a la altura del cuello.

Por estas muertes, en Francia reclaman que la autorización de tacklear de los hombres hacia abajo pase a ser desde la cintura para abajo.

Es tan generalizada la necesidad de volver más seguro la práctica del rugby que muchos otros países tienen programas como el de la UAR. El programa Rugby Seguro, de hecho, tiene como modelo a Boksmart, el plan que conformó Sudáfrica con prácticamente los mismos objetivos.

“Las principales áreas de enfoque del programa son la prevención de lesiones, la gestión de lesiones, la seguridad en el rugby y el rendimiento del jugador, con atención específica en lesiones graves y catastróficas de cabeza, cuello y columna vertebral”, se presentan en Boksmart, que además de diversas políticas para darle seguridad al juego, genera información científica sobre las lesiones más peligrosas.

A nivel mundial, también existen otras iniciativas del mismo tono: el “Rugbysmart” de Nueva Zelanda y el “Smartrugby” de Australia.

Cómo el universo del rugby ayuda a sus lesionados

Ignacio Rizzi, gerente y fundador de la FUAR, sufrió una lesión cervical en un tackle durante un partido que jugó en Francia. Está en silla de ruedas desde 1992. 

Lo que ofrece la FUAR es algo así como un padrinazgo de los jugadores que por una lesión durante un partido de rugby quedaron cuadripléjicos o con una discapacidad grave.

Desde el punto de vista económico, cuando un jugador sufre una lesión de esas características lo primero que hace la fundación es darle un subsidio único para resolver los problemas urgentes. En 2018, ese seguro estaba calculado en $ 1.400.000. Pero nadie lo necesitó porque no hubo nuevos lesionados. Además, todos los lesionados reciben una mensualidad. 

La financiación de la fundación surge en gran medida de un fondo solidario constituido por alrededor de $200 al año que aporta todo jugador fichado en la UAR. Además reúnen fondos de donaciones y de torneos de golf, cenas y partidos a beneficio.

Rizzi suele decir que desde la fundación trabajan justamente para no tener más socios. Porque los “socios” a los que hace referencia son los lesionados a los que asisten: actualmente 34. Pero también siente, como me lo dijo una tarde en la sede de la UAR, que desde la FUAR tienen una misión: “Cuando un jugador se lastima nos comprometemos a darle una mano el resto de sus vidas”. 

Conocé más sobre cómo la FUAR ayuda a los jugadores lesionados

Sociedad | 26 de diciembre de 2018

Foto: Emilia Racedo

Cómo la música le cambia la vida a niños de un barrio pobre de Tucumán

Desde hace diez años, la Orquesta Popular Chivo Valladares forma a niños desde los 7 años en un barrio popular de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Su director apunta a la música como herramienta de transformación social. Y lo logra. La orquesta no sólo es una red de contención. También es un espacio que tuerce destinos.

Emilia Racedo es un ejemplo. A los 7 años se acercó al Centro de Trabajo Popular Mate Cocido, se enamoró del sonido del violín y hoy, con 17, estudia en el Conservatorio Provincial de Música.

El Barrio ATE se volvió conocido en 2002. …

Las imágenes dieron la vuelta el país y fueron replicadas por los medios del mundo. En 2002, el programa de televisión “Detrás de las noticias” mostró a una nena tucumana que lloraba de hambre. Sus lágrimas se convirtieron en el emblema de un país devastado, con millones de personas que no podían -y aún hoy no pueden- cubrir sus necesidades básicas.

Bárbara Flores -la chica de la tele- y cientos de otras personas como ella aún viven en el Barrio ATE, un conglomerado pobre del sudoeste de San Miguel de Tucumán.

En algún momento, la idea de los dirigentes estatales era construir casas para sus afiliados. El barrio nunca se terminó y, finalmente, las viviendas fueron usurpadas.

En ese barrio, el Centro de Trabajo Popular Mate Cocido funciona desde hace 21 años, con un extenso trabajo territorial en áreas como teatro, comunicación y música. Los uruguayos Sergio Osorio y Soledad Barreto fueron los impulsores del proyecto, que aún hoy encabezan.

Foto: Mauricio Suárez

Hace diez años, a la murga existente se sumó la idea de la Orquesta Popular Chivo Valladares, en homenaje al músico tucumano autor de joyas del folclore como “Subo” y “Bajo el sauce solo”. La iniciativa fue motorizada inicialmente por el Programa Social de Orquestas y Bandas Infantiles y Juveniles, aunque hoy el centro no recibe un peso de Nación.

En este tiempo, la orquesta dirigida por el músico Rony López formó a más de 700 chicos de distintas generaciones a partir de los siete años, que aprenden a tocar un instrumento y forman parte de un grupo, que apunta a la música como herramienta de transformación social.

“La orquesta es una red de contención. ¿Es la solución para los problemas de los chicos? Por supuesto que no, pero genera un espacio. Aquel que tenga la suerte de aprovecharlo y usarlo, puede salvar su vida. Le sucedió a muchos que pasaron por la orquesta en estos años. En este barrio es muy fácil fumar paco a los 13 años o dedicarse a robar. En ese contexto de mucho riesgo y situaciones familiares complicadas, la orquesta es una posibilidad de rescate. Muchos chicos, después de pasar por acá, decidieron estudiar en el conservatorio o ser profesores de música. Vi a chicos entrar de una forma e irse de otra, con un oficio y otra actitud ante la vida. Se llevan de acá la huella de la orquesta”, cuenta Rony, que vivió 15 años en el Barrio ATE.

Él no trabaja solo en la orquesta, que actualmente tiene unos 50 alumnos de entre 7 y 20 años. Lo acompañan cuatro docentes, uno por cada área de instrumentos (violín, cuerda punteada, percusión y viento), más una coordinadora de territorio.

La importancia de escuchar

Cuando un chico se acerca, lo invitan a un ensayo -son los jueves y sábados- para que conozca al grupo y elija un instrumento, aunque después puede cambiar en el camino. Además, en la semana, hay clases de distintos instrumentos y lenguaje musical.

Foto: Mauricio Suárez

No es fácil hacerse de instrumentos para el Mate Cocido. En estos diez años, sólo recibieron tres partidas de diferentes instrumentos, que fueron sufriendo el desgaste natural del uso.

En su historia de una década, la Orquesta Chivo Valladares dio decenas de conciertos en escuelas, plazas y eventos de todo tipo. No cobran ni un peso. Piden una colaboración, que puede ser la donación de instrumentos o insumos para la orquesta.

El Centro de Trabajo Popular Mate Cocido necesita sillas, ventiladores, instrumentos musicales, un amplificador y otros insumos para continuar con su trabajo. Allí, el contacto es Sergio Osorio. (+54 9 0381-6047951)

¿Querés ayudar?

Rony López, su director, cree que la orquesta no es solamente un proyecto musical. Habla de un colectivo de arte. Y recuerda las palabras de José Antonio Abreu, el venezolano creador del sistema de orquestas populares en Venezuela; el hombre que llevó Mozart a los barrios carenciados de ese país.

“Abreu plantea de qué manera influyen estos proyectos en los individuos. La orquesta te enseña valores. Cuando uno toca colectivamente, necesita escuchar al otro. Si no lo hacés y no esperás tu momento para intervenir, es imposible tocar. La solidaridad es un valor muy importante. Quizá lo más maravilloso es que, como docente, no tenés que hacer nada para transmitir esas cosas. Sólo estar ahí te las enseña”, cuenta López.

Foto: Mauricio Suárez

En tanto, Sergio Osorio, coordinador general del Mate Cocido, aporta su mirada sobre la función de la orquesta en un barrio carenciado como el ATE. “Esto no es una academia de música. No vienen a estudiar guitarra o instrumentos de viento. Son parte de un proyecto artístico colectivo, que tiene un gran poder socializante para los chicos y las familias. El año pasado, cuatro chicos se sumaron al Conservatorio de Música de la provincia y otros seis fueron a la Escuela Superior de Educación Artística. Se sienten orgullosos de pertenecer a la orquesta y de hacer música popular”, dijo.

La chica enamorada de un sonido

Emilia Racedo es una de las chicas que comenzó en la orquesta y ahora está en el Conservatorio Provincial de Música. A los siete años, se acercó al Mate Cocido. Le dijo a su mamá que quería estudiar guitarra, pero se terminó enamorando del sonido del violín. Hoy, a los 17 años, esta chica -hija de un herrero y de una empleada administrativa- forma parte de la Orquesta Popular Chivo Valladares, de otra juvenil en formación en el Mate Cocido y de otras dos agrupaciones externas, además de sus clases en el conservatorio.

Foto: Emilia Racedo

Cuando cuenta su experiencia con la orquesta, al escucharla, da la impresión de que la música es sólo un vehículo; una puerta para otros mundos. “Con la orquesta empecé a conocer más del folclore y de la música andina. Cuando entré era muy chica, pero me acuerdo que me quería destacar. La orquesta terminó siendo mi segunda familia. El clima es de mucha confianza. Todavía hoy me parece raro cómo terminó siendo mi prioridad. Y me terminé enamorando de la música”, cuenta.

En la Orquesta Popular Chivo Valladares, los chicos tocan de oído, sin usar partituras. Y esa formación hoy le es de gran ayuda a Emilia, cuando toma clases en el conservatorio y aborda las obras de música clásica. “La música clásica y la popular son dos mundos totalmente distintos. En el Mate Cocido todo se toca de memoria. Hoy en día, en el conservatorio, siento que si me olvido una parte de la obra puedo tocar igual. Ese conocimiento me ayuda un montón”, reconoce la jóven artista.

La tarde va cayendo en San Miguel de Tucumán. El “profe” Rony López tiene que partir para preparar una muestra en el Mate Cocido. Al final, dirá que a él también la orquesta le cambió la vida y que descubrió la pasión por la docencia. Y se pone orgulloso cuando cuenta lo bien que están tocando los chicos. Se despide con una sonrisa instalada en la cara, mientras parafrasea a Arquímedes (“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”)aunque su punto de apoyo es otro. “Me gusta traer esa frase y modificarla un poco. Yo digo: ‘Dame una guitarra y cambiaré el mundo”.

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Sociedad | 24 de diciembre de 2018

¿Por qué Papá Noel debería ser azul?

Hace poco me contaron que Papá Noel, el original, no iba necesariamente vestido de colorado, de rojo, sino que hoy lo conocemos así por una famosa marca de gaseosas que le pidió a un dibujante un Papá Hecho a su medida. ¿De qué color era Santa inicialmente? No lo sé, pero somos muchos los que creemos que sería bueno que sea azul.

En los últimos tiempos la humanidad ha crecido en ternura, en afecto, en sensibilidad, en ciencia, en medicina, en tecnología. Hemos descubierto nuevos modos de ser, de sentir y de pensar. Y de encontrarnos entre nosotros. Chicos y chicas que en apariencia estaban “fuera” de nuestro universo (y que en realidad no estaban en otro mundo, sino en el nuestro) hoy sabemos que se trataba del autismo. Y ahí empezamos a hablar de autismo.

Pregunté una vez por qué el color azul identifica al autismo. Me contaron que las manifestaciones ligadas al autismo se veían de un modo tormentoso, agitado, y otras veces en cambio parecían serenas, de horizontes espejados y calma y tranquilidad. Es el comportamiento, de los océanos, de ahí el azul.

Las personas con autismo se ven muy afectadas por la pirotecnia. Pensemos en ellos. Sería otra manera de hacer que el festejo sea completo e inclusivo. Abracemos a los nuestros y a los ajenos, festejemos responsablemente y si podemos -y sé que podemos- que el Papá Noel azul nos recuerde todo esto. #HablemosDeAutismo #PirotecniaCero, amigos. Vayamos hacía ahí.

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Sociedad | 20 de diciembre de 2018

Foto: World Economic Forum

Las mujeres tendrán que esperar 100 años para cerrar la brecha de género y 200 para ganar lo mismo que los hombres

Es el resultado del nuevo Índice Global de la Brecha de Género que elabora desde 2006 el Foro Económico Mundial (WEF). El informe muestra que la brecha económica entre los hombres y las mujeres se redujo este año, pero el acceso a la salud y la educación, y el empoderamiento político empeoró para las mujeres.

En el año de la Ley Micaela y el #MeToo criollo, Argentina retrocedió dos casilleros en el ranking, ocupando el puesto 36 en el mundo. A nivel regional, el país está entre los top 10 de América Latina.

Qué es lo importante. A pesar de que el mundo ha cerrado el 68% de su brecha de género entre mujeres y hombres, la mejora de este año es marginal con respecto a 2017. Según el informe, al actual ritmo tomará 108 años cerrar la brecha general de género y 202 años para lograr la paridad de salarios.

  • De los cuatro pilares medidos, solo mejoró uno a nivel global: la oportunidad económica. Esto se debe en gran medida a una brecha de ingresos más estrecha entre hombres y mujeres, y al mayor número de mujeres en puestos de liderazgo.
  • Los otros tres pilares, educación, salud y política, aumentaron sus brechas de género en 2018.
  • El estancamiento en la proporción de mujeres en mercado laboral y la disminución de su representación en la política, junto con una mayor desigualdad en el acceso a la salud y la educación, compensan las mejoras en la igualdad salarial y el número de mujeres en puestos profesionales.

Cómo queda parada la Argentina. De los cuatro pilares medidos en el ranking global, la Argentina muestra su peor desempeño en la participación y oportunidad económica para las mujeres, donde ocupa el lugar 114 de un total de 149. En educación ocupa el puesto 63 y en empoderamiento político el 23.

Cuál es la situación en América Latina. En la región, este año la brecha de género se redujo ligeramente. América Latina es la tercera región con mayor igualdad de género del mundo y en 2018 redujo a 71% su brecha. En este contexto, Nicaragua es el país con mayor igualdad en la región y la única economía fuera del norte de Europa que figura entre los cinco primeros. De acuerdo al informe, las mujeres en la región tendrán que esperar 74 para lograr paridad con los hombres.

Los ejemplos a imitar. Islandia ocupa nuevamente el primer puesto en el Índice, tras eliminar más del 85% de su brecha de género general. Entre otras de las economías que figuran en el top 10 se incluyen los países nórdicos de Noruega, Suecia y Finlandia.

Por qué importa. El informe del Foro Económico dice que la paridad de género es fundamental para saber cómo prosperan las economías y las sociedades. Asegurar el desarrollo completo y el despliegue adecuado de la mitad del total de talentos del mundo tiene una gran influencia en el crecimiento, la competitividad y la preparación para el futuro de las economías de todo el mundo.

Conclusiones. El informe destaca que los países que quieran seguir siendo competitivos e integrados deberán hacer de la igualdad de género una parte fundamental del desarrollo del capital humano de su país. En particular, el aprendizaje entre países y la cooperación público-privada serán elementos críticos para cerrar la brecha de género.

Sociedad | 18 de diciembre de 2018

Animación por Pablo Domrose / Fotografía: Red de Comunidades Rurales

Vivir sin energía: el día a día de 120 mil familias aisladas

Luis Palacios cree que soy un funcionario y que intento decirle que por fin la energía eléctrica llegará a la zona de la selva misionera donde él y otras 14 familias guaraníes viven en ranchos de adobe y techos de caña tacuara.

Habla mejor el guaraní que el español. Por eso y porque está en el medio del campo, en el único punto con señal de celular, tarda en entender que lo llamo para saber cómo se las arregla para vivir sin electricidad, un servicio que el 99% de los argentinos naturalizamos. Su hogar es uno de los 120 mil del país que jamás tuvieron energía eléctrica y a los que el Estado planea equipar con paneles solares en los próximo dos años.

Luis dice que el principal problema es el agua: sin bombas extractoras, la tiene que sacar del pozo con baldes y cargarla en bidones hasta su casa. Sin heladera, lo que cazan o faenan lo comen en el día. Cuando oscurece, usan velas hechas con cera de abeja. Hablamos 20 minutos con una interrupción: se quedó sin batería y tuvo que pedir prestado un celular: “Lo cargamos en la escuela, pero está 6 kilómetros a pie”.

Luis vive a 170 kilómetros de Posadas. Historias como la de él y su familia abundan en la selva misionera, el monte santiagueño, el parque chaqueño, la puna salteña y la selva correntina. Muchos son sitios a los que se llega después de medio día de cabalgata o travesías en camioneta. Otros son parajes poco poblados pero cercanos a pueblos que tienen energía, por lo que la solución parece más a mano.

De todos modos, esas no son las únicas zonas donde hay hogares en estas condiciones, ya que, aunque en menor proporción, las demás provincias también tienen poblaciones aisladas, dispersas y sin energía eléctrica. La mayoría, además, es pobre, no tiene agua, ni gas, ni acceso a atención médica. Y tiene muchas dificultades para progresar, entre otras razones, porque no tienen energía.

Niñas de la comunidad guaraní de Misiones leen bajo la luz tenue de velas de cera de abeja.

“Contar con energía eléctrica es fundamental. En primer lugar porque está ligado al acceso al agua, una de las condiciones básicas para mejorar la calidad de vida. Se necesitan bombas para llevar agua desde una vertiente o pozo hasta las casas. Y el agua en el hogar es sinónimo de higiene y la higiene es salud”, remarca Patricio Sutton, director ejecutivo de la Red de Comunidad Rurales.

Sobre la dificultad para acceder al agua hay datos precisos, actualizados y escalofriantes: 122.000 familias del país consiguen agua en un arroyo o capturando la lluvia. Llegan a dedicarle hasta seis horas por día a esa tarea.

“Tener energía es importante también para iniciar un emprendimiento: trabajar la madera o la caña, elaborar queso o conservar fresco un alimento. Y un emprendimiento es lo que les puede permitir salir de la pobreza extrema”, agrega Sutton.

Muchas comunidades guaraníes de Misiones caminan para buscar agua. Fuente: Red de Comunidades Rurales.

Cómo conservan la comida y estudian de noche

A los que vivimos en las ciudades nos cuesta imaginarnos una vida sin electricidad. Hugo Da Silva, rector de una escuela agrícola de Dos de Mayo, una localidad rural de Misiones, se crió sin electricidad y ahora trabaja con comunidades a las que aún no llegó la red.

“Empecemos por lo básico, la leche para los más chicos. Lo que hacen es comprar leche en polvo o tienen su propia vaca, a la que ordeñan cada día”, explica y continúa: “Cuando matan un animal, con lo que no comen en el día suelen hacer charque, una carne salada que secan al sol para que pierda la humedad y se conserve. O la fríen en grasa y la dejan tapada en esa grasa”.

¿Cómo pasan Fin de Año? “Cuando quieren festejar de noche, encienden fogatas”, cuenta Da Silva. Y si por alguna situación especial quieren ver televisión, como durante la final del Mundial que disputó Argentina en 2014, consiguen un televisor y lo conectan a la batería de un auto.

A los chicos les es difícil estudiar. La mayoría va a la escuela y cuando vuelve ayuda en el campo con los animales o los cultivos. A la noche, sin luz, es raro y costoso mantener encendido un mechero a kerosene o lámparas a pilas. Por eso y porque la mayoría de los padres hizo apenas algunos años de la primaria, la mayor parte de los jóvenes tiene su único estímulo educativo en la escuela.

Para la noche de Fin de Año, hay comunidades que festejan alrededor de fogatas. Foto: Red de Comunidades Rurales.

En la Secretaría de Gobierno de Energía de la Nación estiman en $ 400 el costo mensual promedio en pilas, kerosene o garrafas que usan como fuente de iluminación. Y remarcan que una de las consecuencias de la deficiente iluminación es la fatiga ocular. Además reconocen que los mecheros emiten dióxido de carbono y vician el aire, lo que significa un riesgo latente para un hogar.

La migración hacia las ciudades

“Una consecuencia de esa vida es la migración del campo hacia los pueblos”, describe Marisa Pizzi, una ingeniera agrónoma bonaerense radicada en Nueva Pompeya, un pueblo de 2.300 habitantes de El Impenetrable chaqueño, a 190 kilómetros de Resistencia.

“Por la falta de energía, los primeros que se vienen al pueblo son los jóvenes y las madres con sus hijos. Los tientan comodidades como poder tener celular, Internet, ventilador o un televisor. Esa situación afecta la economía de la familia, porque las mujeres son las que suelen ocuparse de los animales chicos, como las cabras”, cuenta Marisa, que trabajó hasta 2015 en la Secretaria de Agricultura Familiar de la Nación justamente promoviendo la productividad de comunidades rurales.

Esas migraciones forzadas son muchas veces las que consolidan asentamientos en la periferia de los cascos urbanos.

Esa situación asecha a Nueva Población, una comunidad de wichís y criollos conformada por 100 familias. “Ellos necesitan energía para trabajar la algarroba y preparar el chaguar, una planta con la que hacen artesanías. Pero a pesar de estar a 20 kilómetros de Nueva Pompeya, donde hay un generador, a ellos no les llega energía”, expone Marisa.

Podés sumarte a mejorar las condiciones de vida de hogares rurales desde aquí.

Por qué es tan difícil hacer llegar la energía

La principal dificultad es la distancia. Es decir, el número de familias y la potencia energética que demandarían no es el principal desafío.

“Para llevar energía de un sitio con abastecimiento a otro sin servicio pero que queda a 100 kilómetros, es necesario que ese transporte se haga por líneas de media o alta tensión. Y si se hiciera esa inversión, que de por sí es costosa y necesita mucho mantenimiento, habría que poner un transformador en la bajada a cada hogar al que se quiere abastecer, porque habría que pasar la energía de 300 mil voltios a 220”, explica Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energías de la Universidad Nacional de San Martín.

Gil expone que si un trayecto de 100 kilómetros se hiciera con un tendido de baja tensión, el 90% de la energía enviada se perdería en el camino por las características técnicas de esas líneas.

Más allá de que aún hay 120 mil hogares sin energía, en la Argentina la red se expandió mucho en los últimos 30 años: mientras en 1990, accedía el 90% de la población, según datos de Banco Mundial, ahora lo hace el 99%. Con ese indicador, el país está por sobre el promedio mundial de acceso, que es del 87%.

Crédito: Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética.

Una solución: instalar equipos solares

Que miles de familias rurales no tienen energía eléctrica en sus casas no es una revelación para el Estado. Desde hace casi dos décadas existe un programa especifico dentro del área de Energía estatal que busca equipar con paneles solares a esas poblaciones. Se lo llama Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer).

En general distribuyen equipos que permiten producir energía en el lugar, almacenarla y alimentar equipos con los que se puede iluminar algún ambiente durante varias horas por noche, encender una radio y cargar un celular.

Entre el año 2000 y el 2012, ese plan permitió que 29.884 familias tuvieran algo de energía a partir de paneles solar. Ahora, de hecho, se están distribuyendo 14.600 paneles en 11 provincias: Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Cruz y Tucumán. De ese lote, unos 6.000 ya fueron instalados.

Salta es una de las provincias donde ya instalaron paneles solares en hogares rurales.

Desde Permer, que depende de la Secretaría de Gobierno de Energía, aseguran que a partir de marzo comenzará el plan más ambicioso que encaró el área: llegar con estos kits solares a los 120 mil hogares dispersos del país antes de 2020.

Para eso, se hizo una licitación internacional y la empresa estadounidense D. Light Desing ganó ese concurso, que ya fue adjudicado y prevé una inversión de 17,5 millones de dólares, fondos que son financiados por el Banco Mundial.

La previsión es que a partir de abril empiece la distribución e instalación, a través de las provincias, de una primera tanda de 23.000 equipos. En cada hogar colocarán un panel solar fotovoltaico, es decir que convierte la energía solar en voltios. También les llegará una batería de litio para almacenar esa energía y dos lámparas Led de 200 lúmenes (equivalen a 25 watts) y una lámpara Led de 400 lúmenes (60 watts). El kit incluirá un puerto USB para cargar celulares y una radio AM/FM con batería recargable.

“Este equipo tendrá la capacidad de brindar iluminación fija a 3 ambientes: una sala comedor y dos habitaciones. Estimamos que cada lámpara podrá estar encendida 5 horas al día. Y desde la batería central se pondrán recargar teléfonos celulares y la radio”, explicaron desde Permer.

Los funcionarios del área reconocen que una vez que se avance con este programa, el desafío pasará por sumar potencia a esos equipos, de forma tal que puedan generar energía suficiente como para mantener una heladera.

Otro desafío será el mantenimiento, ya que al ser poblaciones aisladas resulta muy difícil el acceso para una revisión. De hecho ese fue el punto más problemático de la primera etapa del Permer.

“Cuando se descompone un equipo, pueden pasar meses sin que llegue el técnico que pone la empresa provincial que queda a cargo del mantenimiento. Eso al menos pasó en muchas comunidades de El Impenetrable”, cuenta Rolando Nuñez, coordinador del Centro Mandela, una ONG chaqueña que asiste a comunidades rurales e indígenas.

Las redes monofásica: una apuesta para distancias más cortas

Una alternativa que encontraron en Mendoza para llevar energía a poblaciones rurales no tan alejadas (unos 50 kilómetros de pueblos con servicio) es hacerlo a través de redes de baja tensión monofásica.

“Así ya llegamos a 1500 productores rurales. La energía viaja a 680 voltios y cada hogar tiene su transformador. Sabemos que hay pérdida de energía en el camino, que no es eficiente la línea, pero es la manera que encontramos de abastecerlos”, explica Pablo Magistocchi, gerente general de Empresa Mendocina de Energía Sociedad Anónima.

Una línea monofásica en Misiones. Crédito: Hernán Pérez Aguirre / Red Comunidades Rurales

Algo parecido ocurre en Misiones, donde la Organización para el Desarrollo Humano, Ambiental y Tecnológico, una ONG, está llevando electricidad a seis comunidades mbya guaraní. Con financiamiento de Naciones Unidas a través del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), llevaron una red monofásica hasta el ingreso a esas comunidades.

“Ya instalamos el transformador en la bajada a las comunidades y ahora no falta la distribución interna, hogar por hogar”, cuenta Javier Villalba, referente de esas comunidades, que agrupan a 120 familias.

Javier estudió abogacía y tiene 41 años. Cuando era chico no tenía luz en su casa y recuerda haber sufrido especialmente dos situaciones: no tener agua fresca cuando la temperatura araña los 50 grados y no poder leer de noche los cuentos que le daban en la escuela. 

Sociedad | 17 de diciembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Cuatro mujeres para cambiar el mundo (o cinco, o diez, o todas las mujeres del planeta)

La semana pasada nos juntamos con cuatro mujeres que admiramos profundamente: Catalina Hornos, Elena Santa Cruz, Mayra Arena y Mariela Fumarola. Las cuatro hablaron de su vocación y de su compromiso. De cómo miran ellas la realidad que nos rodea. Lejos del escritorio y cerca del que sufre, del que necesita. Cada una de ellas camina las calles, las casitas y los barrios y sabe, siente y palpita “lo que pasa”.

En una semana en la que el valor de la mujer volvió a manifestarse y a expresarse. Nos impactó, nos conmovió. Nos despertó. La denuncia de Thelma junto a sus compañeras actrices nos hizo sentir que pasó algo. Profundo, contundente. ¿Comenzó la semana pasada un nuevo movimiento? ¿Una revolución cultural? ¿Comenzó mucho antes? Creemos que sí, que está en marcha algo que no vimos nunca. Y es maravilloso.

¿Cómo se suma, como se adhiere a una revolución cultural? Con alegría, con entusiasmo. Las cuatro mujeres del encuentro, como las mujeres que van tomando la valiente decisión de decir, eligieron a otras mujeres para dar la batalla. Los hombres también las podemos contemplar y aprender.. Vayamos todos, que el mundo lo cambiamos juntos.

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Sociedad | 14 de diciembre de 2018

Cómo es el Airbnb que te permite conocer los pueblos originarios desde adentro

Dicen los atacameños que toda ayuda significa reciprocidad. Lo explica René Calpanchay al otro lado del teléfono. La señal viene y se va entre San Salvador de Jujuy, donde está él, y Buenos Aires, donde estamos nosotros.

René Calpanchay tiene 56 años y es oriundo de Susques, un pueblo a 100 kilómetros de Purmamarca. De origen atacameño, dice que pasó la vida militando por los derechos de las comunidades indígenas, pero que a pesar de las conquistas no se conforma. “Todavía hay gente que sufre en las comunidades”, dice.

Sin embargo, hace un año sucedió algo diferente. Junto a su compañero Jorge Gronda se pusieron a conversar con Pablo Saubidet, un empresario de Buenos Aires: hablaban de las distintas experiencias que los pueblos locales podían ofrecer a los turistas, era una buena oportunidad para que compartir y difundir la cultura indígena dejara de ser solo militancia y pudiera generar otro tipo de impacto.

Conocé las experiencias

“Y ahí Pablo nos propuso pensar una plataforma en el que las ganancias se dividieran 60/40”, dice Calpanchay. “Era una locura -agrega-. Siempre que íbamos a hablar con empresas turísticas nos decían que pensaramos una experiencia para ofrecer y nos proponían darnos el 3% del precio que pagara el turista. Y de pronto Pablo nos decía 60/40… No lo podíamos creer”, cuenta.

Jairo, uno de los emprendedores, junto a René Calpanchay

Además del alivio económico, la propuesta desafiaba el precepto común de habitantes originales que tienen que dejar su pueblo porque no encuentran posibilidades laborales que les permitan sobrevivir, y perseguía el objetivo doble de que la cultura originaria no solo se quedara, sino que además transmitiera de primera mano sus valores y cosmovisión a los visitantes. “Hoy hay viajeros de todo el mundo que quieren tener acceso a esto, a nuestra cultura, a nuestro valores. Conocernos más allá de los manuales, tener una experiencia real”, dice Calpanchay.

No tardaron mucho en ponerse en marcha. Se juntó un directorio de 8 socios y se creó Pueblos Originales. Cuatro serían representantes de los pueblos indígenas, cuatro “del mundo occidental”, tal como lo define René.

Funcionan hace un año. Básicamente, es como la página de Booking pero orientada a experiencias diseñadas por habitantes de las comunidades locales, que ponen el acento en transmitir su cultura, sus conocimientos y cosmovisión. Este año además fueron ganadores en la categoría Arte y Cultura del concurso Samsung Innova, que premia a las mejores ideas de innovación con impacto en la sociedad.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Como la prioridad de la iniciativa no es el lucro, los precios están muy por debajo de los circuitos de turismo ortodoxo. El objetivo fundamental es generar un intercambio con los turistas, un diálogo en el que las partes puedan integrarse y se produzca una relación genuina y responsable de la tierra y el ambiente, que es la principal preocupación de los pueblos originarios.

Graciana Mandrini, del área institucional, define: “Somos un proyecto de desarrollo sociocultural que busca incorporar a las comunidades originarias del norte a la industria turística. Muchos miembros de estas comunidades tuvieron que migrar a las grandes ciudades, entonces iban perdiendo su vínculo con sus orígenes, y lo que buscamos es intentar que puedan quedarse en su propia tierra, con su propia cultura, y que no se pierda”.

La experiencia del viajero al participar de este tipo de intercambios es muy distinta: la puesta en valor del territorio ya no está enfocada desde la mirada occidental, urbana, sino que el valor se construye a partir de la cosmovisión de quienes llevan un legado de años en una tierra que luego fue conquistada política y culturalmente. Así, los usuario pueden tomar clases de canto tradicional, aprender a cocinar, hacer una cabalgata a Tilcara, entre otras.

Hasta el momento, trabajan con 15 emprendedores de la zona de Purmamarca. La idea es ir agregando opciones de experiencias y sumando emprendedores. Cada uno de ellos a su vez es de algún modo un socio. Una vez que el turista elige la experiencia que quiere realizar, la reserva vía web, hace el pago, e inmediatamente después el dinero (el 60% del precio) se deposita en la tarjeta del emprendedor que ofrecerá el servicio.

En ese aspecto, funciona como Airbnb. Es más, la misma plataforma de hospedaje es uno de sus socios estratégicos: algunas de las ofertas de Pueblos Originales están incorporadas también en la sección experiencias de la App norteamericana.

“Originalmente, en los proyectos se buscan tres impactos: económico (generar recursos), social (tiene que ver con la prosperidad colectiva), y ambiental (el cuidado de la madre tierra, la Pachamama). Pero en este caso buscamos también un cuarto impacto: el cultural. ¿Qué es eso? El entrelazamiento de personas de distintas culturas para lograr producir aquello que falta. Nosotros tenemos el conocimiento para dar las experiencias, pero ahora lo podemos combinar con quien tiene el conocimiento tecnológico para llegar más lejos. Entonces complementamos eso y nuestros valores”, explica Calpanchay.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Además de intentar revertir los daños pasados y prevenir los futuros, buscan crear un nuevo modelo de empresa. “Nuestro lema es: Carancho en su rancho, y siempre gana gana: que cada uno de la empresa haga lo que sabe hacer, pero pensando en el bien de todos”, dice.

En el primer año, según estimaciones de la empresa, se facturaron 1 millón de pesos, y esperan quintuplicar este número el año próximo. Además, acaban de cerrar una ronda de inversiones con la cual van a incorporar transportes para tener mejor movilidad.

“Todas las estructuras en las que trabajé en los últimos 30 años fracasaron. Pasaron muchísimos dólares, pero no cambiaron la realidad de las comunidades”, dijo en una entrevista otro de los fundadores, Jorge Gronda. Comparte la idea de René, de que sin impacto real en la comunidad no hay éxito posible.

Los ocho integrantes del “board” son cuatro indígenas: Calpanchay (de origen atacameño), Clemente Flores y Celestina Ávalos (de origen coya), y Balbín Aguaysol (Diaguita Calchaqui); y los cuatro occidentales: Jorge Gronda (médico jujeño), Diego Noriega (santiagueño, fundador de Alamaula), Pablo Simón Casarino (boliviano, empresario), Pablo Saubidet (empresario, Presidente de iPlan).

Marisel da clases de tejidos típicos. Foto: Lele Rey y Velen DK

¿Cómo conviven los dos universos? Según René, con humildad. “Hemos tratado de ocultar el yo, y hacer aflorar el co. Si trabajamos por el yo nos sale el egoísmo, el competir. Si entendemos que no podemos hacer nada solos, sale el co, que es la complementariedad”.

Y después dice, con la sabiduría de los hombres que ven más allá, un par de frases más. “Hay una frase que dice: donde no hay humanos, trata de serlo. Creo que los humanos naturalmente somos buenos, pero hemos desarrollado con el intelecto la posibilidad de hacernos mal entre nosotros. Crecer es individual. La prosperidad es colectiva, siempre. Eso sería el éxito para nosotros”.

Sociedad | 14 de diciembre de 2018

Foto: Juan Mabromata / AFP

El costo humano de la recesión: un tercio de los argentinos y la mitad de los niños son pobres

Este año el porcentaje de argentinos que vive por debajo la línea de la pobreza se disparó 5,4 puntos y llegó al 33,6% de la población. Eso quiere decir que hay 13.600.000 pobres en el país; 2.2 millones más que en 2017. Es la cifra más alta en diez años.

El salto más fuerte fue en la pobreza e indigencia entre los menores de 17. Subió del 44 al 51,7%. Es decir, uno de cada dos niños y adolescentes de la Argentina viven en hogares que no pueden comprar bienes y servicios básicos. La cifra es similar a la que reportó Unicef la semana pasada y es la más alta de toda la serie poblacional considerada.

Los números provienen del muy anticipado informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA que se publicó ayer, y no incluyen la pobreza rural. La recesión y la crisis financiera golpearon fuerte al empleo entre los más vulnerables. Este año se disparó el dólar y la inflación y eso hizo que el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones cayera entre 15 y 20 puntos porcentuales.

“La actual crisis 2018 –a igual que en 2008, 2014 y 2016- no ha sido destructiva del sistema productivo ni financiero formal. Sin embargo, ha sido corrosiva para la micro, pequeña y mediana empresa, así como para los sectores de la economía social”, dice el documento. Y agrega que “persiste un sector micro informal de subsistencia (economía social) de muy baja productividad, alta precariedad y ampliamente extendido”.

Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA

Los planes sociales contuvieron la indigencia

El informe de la UCA reveló que gracias a los planes sociales, la indigencia no tuvo cambios significativos a nivel estadístico: actualmente es de 6,1% mientras que en 2017 fue de 5,7%.

Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA

En el Gran Buenos Aires es donde hay más pobres. El 43,4% vive bajo la línea de la pobreza y el 8,9% es indigente.

En la Ciudad de Buenos Aires, la pobreza es del 8,9% (subió 1,1 puntos) y un 1,3% es indigente.

Las repercusiones políticas

En el Gobierno temen del impacto electoral de las cifras, ya que Mauricio Macri había pedido que se juzgara su gestión por este indicador: “si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado”. La Casa Rosada ya se resigna a que no podrá exhibir cifras positivas de cara a las elecciones de 2019.

Alguna de las conclusiones más relevantes del informe

Agustín Salvia, el director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, dijo que el cuarto trimestre de este año debería arrojar índices aún peores. “Para que baje la pobreza es condición necesaria que crezca la economía, pero no es suficiente para resolver la pobreza que tiene dimensiones estructurales”. Y agregó que “sin la creación de nuevos y mejores empleos no hay perspectivas de que baje la pobreza”.

  • El informe advierte que las relativas mejoras materiales y la ampliación de las políticas de protección social durante el último período no han sido suficientes para revertir los niveles de pobreza estructural.
  • La desigualdad estructural se reproduce en la calidad del hábitat y el acceso a agua, energía, servicios de saneamiento y a una vivienda digna. Y la segmentación también opera sobre servicios públicos universales: educación, salud, protección social y seguridad ciudadana.
Sociedad | 12 de diciembre de 2018

Tomamos decisiones más rápido y con menos información de lo que pensamos

Nadav Klein es investigador post doctoral en la facultad Harris Public Policy, Universidad de Chicago.

Vivimos en una era de la información. En teoría, podemos enterarnos de todo sobre cualquier persona o cosa con un mero clic. Toda esta información debiera permitirnos tomar todo el tiempo decisiones basadas en excelente información y datos.

Pero la generalizada disponibilidad de información no significa que uno haga en realidad uso de ella aún cuando la tenga. De hecho, décadas de investigaciones en psicología y ciencia de la conducta muestran que la gente hace de inmediato juicios precipitados basados en poca información, en distintas situaciones.

La gente se hace impresiones duraderas de los otros en el lapso de milésimas de segundo, las juntas encargadas de evaluar a los maestros juzgan a los docentes en menos de un minuto en tanto que los consumidores toman decisiones de compra basadas en escasa deliberación. Hasta las decisiones a la hora de votar pueden aparentemente basarse en impresiones formadas durante períodos de tiempos increíblemente cortos.

Si estos hallazgos le parecen increíbles, investigaciones recientes realizadas por mi colega y por quien esto escribe sugieren que usted no es el único. La inmediatez del juicio humano sorprende a la gente por lo general. Los individuos no tienen prevista la poca información que ellos y otros usan a la hora de tomar decisiones.

Y esta desconexión puede tener consecuencias en la vida cotidiana: después de todo, el hecho de reconocer qué tanta -o tan poca- información utiliza en realidad la gente para hacer juicios y tomar decisiones podría influir en lo que compartimos con otros. La candidata a un empleo debiera tener idea de qué tanto van a leer de su CV sus posibles empleadores de modo de priorizar sus esfuerzos acorde con ello.

Y ayudaría cuando uno está decidiendo qué tanta información tener al tomar nuestras propias decisiones. ¿Cuánto tiempo, por ejemplo, debemos probar un servicio de subscripciones antes de decidir si nos gusta lo suficiente como para pagarlo? ¿Cuánto tiempo debiéramos salir con una persona que nos interesa como pareja antes de decidir si nos comprometemos o no?

Comparando predicciones y la realidad

En nuestra investigación, mi coautor Ed O’Brien y yo evaluamos si la gente es capaz de anticipar con exactitud qué tanta información usan tanto ellos como los otros a la hora de hacer distinto tipo de juicios. Descubrimos de forma sistemática que la gente se sorprende de la rapidez con la que hacen juicios y de la poca información en la que se basan para hacerlo.

Preguntamos a los participantes en uno de los estudios que se imaginaran teniendo interacciones agradables o desagradables con otras personas. A modo de comparación, preguntamos a otro grupo de participantes que anticiparan cuántas de esas interacciones necesitarían ellos para determinar el carácter de alguien. Descubrimos que la gente pensaba que necesitaba muchas interacciones para poder hacer esa apreciación, cuando, de hecho, el primer grupo necesitaba nada más que unas pocas.

En otro estudio les preguntamos a estudiantes de MBA (Master of Business Administration o Maestría en Administración de Empresas) que escribieran solicitudes para hipotéticos puestos administrativos y le pedimos luego a gente de Recursos Humanos que leyera los materiales. Nuestros candidatos escribieron y compartieron mucho más material del que se preocuparon en leer los profesionales que contrataban.

Le pedimos también a gente que nunca había estado casada que vaticinara, después de conocer a su futuro cónyuge, cuánto tiempo le llevaría decidir si esa persona era el amor de sus vidas. Un 39 por ciento de esta gente que nunca había estado casada dijo necesitar salir con esa persona durante más de un año antes de poder sentirse lista para pasar el resto de su vida con él o ella. En cambio, la gente casada dijo haber hecho ese juico con mucha mayor rapidez -sólo el 18 por ciento indicó que le había llevado más de un año llegar a esa conclusión.

Vaticinios equivocados similares tienen lugar cuando se evalúan los servicios de subscripción basados en períodos de prueba, cuando se prueban bebidas nuevas o cuando se evalúan rachas de suerte, rendimientos atléticos o notas académicas. En todos los casos, la gente dijo creer usar más información de la que usó en realidad.

Malinterpretando esta tendencia humana

Existen varias razones por las que la gente tendría la impresión equivocada sobre la velocidad con la que ellos y otros hacen apreciaciones.

Una posibilidad es la creencia de que la mente humana procesa la información progresivamente. Una perspectiva ingenua podría imaginar que la información nueva se apila arriba de información vieja hasta que se llega a algún umbral mental para la toma de una decisión. Sin embargo, lo que sugieren las investigaciones preliminares es que el agregado de información se acerca mucho más a una función exponencial; las primeras informaciones pesan mucho más que las últimas.

Otra posibilidad es que la gente no logra darse cuenta de lo rica e interesante que es cada pieza separada de información. En psicología esto se denomina brecha de empatía. Pensemos en la pregunta de cuántas interacciones son necesarias para que decidamos si nos gusta y confiamos en alguien. Sería tentador pensar que uno va a evaluar racionalmente cada interacción al igual que haría con una estadística en seco. Pero los encuentros sociales son vívidos y cautivantes, y la primera experiencia puede simplemente resultar tan maravillosa como para inclinar nuestro juicio de manera irrevocable, volviendo innecesarias las futuras interacciones.

Reconociendo el apuro para juzgar

No está claro que las decisiones rápidas sean siempre malas. A veces los juicios apresurados son llamativamente exactos y pueden llegar a ahorrarnos tiempo. Sería devastador tener que revisar toda la información disponible sobre un tema cada vez que tuviéramos que tomar una decisión. Sin embargo, el hecho de no entender bien cuánta información utilizamos de hecho para hacer nuestros juicios es algo que tiene importantes implicancias más allá de tomar buenas o malas decisiones.

Tomemos el caso de las profecías autocumplidas. Imaginemos una situación en la que un gerente se forma una opinión tentativa sobre un empleado que luego deviene en una serie de decisiones que afectan toda su trayectoria profesional. Un gerente que ve a un subordinado dar un pequeño paso en falso en un proyecto insignificante podría evitar asignar proyectos interesantes para el futuro que, a su vez, podrían paralizar las perspectivas profesionales de este empleado. Si los gerentes no son conscientes de qué tan dispuestos están a hacer juicios iniciales veloces y basados en poca información, serán menos proclives a cortar de raíz estos destructivos ciclos autocumplidos.

Otro ejemplo sería la tendencia humana a apoyarse en estereotipos a la hora de juzgar a otras personas. Si bien uno puede creer que tendrá en cuenta toda la información disponible sobre otra persona, la gente tiene más probabilidades de considerar muy poca información y dejar que los estereotipos entren subrepticiamente. Sería un error comprender la rapidez con la que se hacen juicios que vuelven tan difícil la exclusión de la influencia de los esterotipos.

La tecnología moderna permite que virtualmente toda decisión tomada hoy esté más informada que la misma decisión tomada hace algunas décadas. De todos modos, la confianza humana en apreciaciones rápidas podría frustrar esta promesa. En la búsqueda por una toma de decisiones basada en mayor información, los investigadores necesitarán analizar formas que alienten a la gente a aminorar la velocidad de los juicios.

© The Conversation

Traducción por Silvia S. Simonetti

The Conversation
Sociedad | 12 de diciembre de 2018

Fuente: Economía Femini(s)ta. Intervención: Pablo Domrose.

Tampones e impuestos: el costo de ser mujer

En promedio, las mujeres menstruamos más de 2.500 días en el curso de toda nuestra vida. Es decir, pasamos el equivalente a casi siete años usando tampones, toallitas o copa menstruales. A pesar de que estos productos son esenciales para asegurar la higiene menstrual, sus costos presentan una barrera para para muchas mujeres, en particular aquellas de sectores económicos más vulnerables.

En los últimos años, en el marco de un creciente movimiento por los derechos de las mujeres, empezaron a surgir campañas alrededor del mundo demandando la exención de impuestos a productos de cuidado menstrual. Argentina no es la excepción. En el último año se presentaron más de 11 proyectos de ley sobre el tema a nivel nacional, provincial y municipal. ¿Qué proponen éstas iniciativas y por qué son importantes en la lucha por la igualdad de género?

¿Cuánto cuesta menstruar?

Según datos compilados en 2017 por Economía Femini(s)ta, en Argentina las mujeres (y las personas transgénero y de género fluido) gastan un promedio de $1.628 al año en productos de cuidado menstrual como toallitas y tampones. Esto significa un gasto de hasta $65.000 en el período promedio de 40 años que menstrua una mujer.

“Estas barreras económicas hacen de un hecho biológico, un obstáculo para el ejercicio de los derechos en igualdad de condiciones”, dice Norma Durango, senadora nacional (PJ- La Pampa).

Estos costos que tienen que afrontar las mujeres mes a mes se suman a una significativa brecha salarial entre los hombres y las mujeres. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las mujeres en el país cobran un 30% menos que los hombres por los mismos trabajos realizados. Esto significa que por cada peso que gana un hombre en el país, una mujer gana 70 centavos. A esto se le suma una mayor tasa de desocupación y pobreza entre las mujeres.

“La imposibilidad de gestionar de manera adecuada la menstruación es un factor de desigualdad más que se suma a la brecha salarial entre varones y mujeres, a la redistribución asimétrica del trabajo doméstico, entre otras inequidades de género que vivenciamos las mujeres en los distintos ámbitos”, dice Durango.

Fuentes: Economía Femini(s)ta, Ministerio de Producción y Trabajo, Ministerio de Transporte. Intervención: Pablo Domrose.

Las iniciativas para hacer los productos menstruales más accesibles

El 8 de marzo de 2017, en el marco del Paro Internacional de Mujeres, Economía Femini(s)ta lanzó la campaña #Menstruacción, a través de la cual juntó productos de gestión menstrual y los acercó a quienes no podían comprarlos.

“La falta de acceso a los productos de gestión menstrual aumenta las probabilidades de deserción escolar y ausentismo, infecciones y precarización económica”, explican desde la organización.

En el último año, la campaña estableció numerosos puntos de recolección de donación de productos menstruales en la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Rosario, Salta y Santa Fé.

Dónde donar productos de gestión menstrual

Otras de las demandas de la campaña incluyen la eliminación del IVA de los productos de gestión menstrual y la provisión gratuita de estos productos en distintas instituciones como escuelas, cárceles y hogares para personas en situación de calle.

“Los productos de cuidado menstrual deberían ser considerados de primera necesidad, ya que afectan el acceso a los derechos básicos de las personas que menstrúan”, dice Agostina Mileo, parte del equipo de Economía Femini(s)ta. “Cobrar impuestos sobre estos productos no se condice con la naturaleza de su uso obligatorio.”

Según registros de la AFIP, entre los productos exentos de IVA en el país se encuentran los jugos puros de fruta, los anillos de alianza matrimonial y las champañas destinadas a destilación.

Los proyectos de ley en Argentina

En el último año han surgido más de 11 proyectos de ley de alcance nacional y local que buscan eliminar el IVA a los productos menstruales y garantizar su provisión gratuita para mujeres en situaciones vulnerables. Estos proyectos fueron presentados a nivel nacional, en la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Rosario, Viedma y Ushuaia.

“El proyecto de ley que presentamos crea el Programa Nacional de Promoción de la Salud Menstrual, con la finalidad de crear medidas que permitan a las personas gestionar su menstruación de una manera saludable”, explica Durango, una de las senadoras que presentó un proyecto a nivel nacional. “A su vez, para quienes no cuenten con los recursos económicos suficientes, se prevé la entrega gratuita de los elementos para la gestión menstrual”.

El proyecto presentado por Durango ingresó al Senado de la Nación el pasado 7 de junio y fue girado a las comisiones de Salud, de Educación y Cultura y de Presupuesto y Hacienda. Hasta el día de hoy no tuvo tratamiento en la comisión cabecera. Desde el Ministerio de Salud y Desarrollo Social explican que no existe actualmente un área trabajando sobre el tema, y que la ley debería primero aprobarse para luego identificar cuál sería el ministerio a cargo de implementar las reformas sugeridas.

En Rosario, un proyecto similar presentado con la firma de todos los bloques políticos que conforman el Consejo Municipal corrió la misma suerte.

“Fuimos la primer ciudad en el interior del país que presentó un proyecto sobre el tema. Pero lamentablemente no hemos conseguido que el gobierno de la ciudad lo sancione”, dice Norma López, concejala del municipio. “Si la legislación pasa, va a ser de un impacto muy importante en cuanto a la salud y la economía de las mujeres. Vamos a poder posibilitar el acceso a una buena mejor de vida”.

Fuentes: New York Times, International Business Times, El Tiempo, Global Citizen, BBC. Intervención: Pablo Domrose.

Qué soluciones encontraron otros países

Alrededor del mundo, 10 países implementaron leyes para disminuir o completamente eliminar los impuestos sobre productos de gestión menstrual, entre ellos Canadá, Kenya, Francia, Estados Unidos (9 estados del país), e India. En América Latina, el único país que eliminó los impuestos sobre toallitas y tampones fue Colombia, en noviembre de este año.

Asimismo, en 2017 Escocia se convirtió en el primer país en el mundo en entregar productos de higiene femenina gratuitamente a personas de bajos recursos. Según la organización Fare Share, que impulsó la iniciativa, dos tercios de las personas que se benefician de este programa habían tenido dificultades en acceder a productos menstruales en el pasado.

En algunos países en los cuales no ha habido avance legislativo en el tema, el sector privado ha jugado un importante rol en hacer más accesibles los productos menstruales. En Inglaterra, por ejemplo, Tesco, la cadena de supermercado más grande del país se comprometió a absorber el costo de los impuestos sobre estos productos y bajar el precio de más de 100 productos de higiene femenina. Desde el lanzamiento de la campaña de Tesco en 2017, varias cadenas de supermercado inglesas se sumaron a la iniciativa.

Sociedad | 11 de diciembre de 2018

La orquesta que está transformando la vida de los jóvenes de Chulumani

A los 14 años, un violín le cambió la vida a Mariel Chura. Mientras cultivaba coca en la parcela de sus padres, se enamoró de la viola y decidió unirse a  la Orquesta Sinfónica de Chulumani. Hoy, 7 años más tarde, Mariel interpreta las melodías de Strauss y Chaikovski junto a otros 80 niños y jóvenes.

Aizar Raldez / AFP

Mariel tuvo que trabajar cultivando coca para poder comprarse su instrumento. Hoy estudia ingeniería en una universidad de La Paz, pero cada fin de semana regresa a Chulumani donde le enseña a niños a tocar el violín y sigue ensayando con sus compañeros de orquesta.

Aizar Raldez / AFP

La Sinfónica de Chulumani ha ayudado a los jóvenes de la región a abrir su panorama al alejarlos del consumo de drogas y alcohol, y a conseguir que reciban becas en distintas universidades del país y del exterior.

Aizar Raldez / AFP
Sociedad | 11 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Mujeres en prisión: pobres y con hijos, la mayoría está encerrada por pasar droga en la frontera o venderla al menudeo

Su mamá la abandonó en un hogar apenas nació, no terminó la primaria y quedó embarazada a los 14. Se las arregló como pudo y sola: vendió trapos de piso en la calle y ropa en una feria. Varios años fue empleada de seguridad. Pero a principios de 2015, con 37 años, sin trabajo y con hijos de 3, 5 y 9 años, aceptó una oferta: vender cocaína en la casilla que alquilaba en la Villa 20 del barrio porteño de Lugano.

El 27 de noviembre de 2015, la policía pateó la puerta de esa casilla y encontró a Gilda en su casa, con 300 dosis de cocaína, unos 100 gramos. Fue presa sin condena y su hermano quedó a cargo de sus hijos. “Gilda es mi nombre real. No me da vergüenza contar lo que me pasó. No vendía droga por ambición, lo hice por desesperación. Lo que me da es pena porque casi pierdo a mis hijos y los hice sufrir”, asegura Gilda, que está en libertad condicional.

Pobre, sin educación, madre soltera y jefa de hogar. Gilda ejemplifica a la perfección la historia de vida más repetida entre las 3.602 mujeres que están presas en la Argentina. Como ella, la mayoría tampoco tenía antecedentes penales, fue encerrada sin condena y su primer delito fue vender o traficar drogas en pocas cantidades.

“Una gran mayoría de las mujeres encarceladas son mulas que por desesperación, por su situación socioeconómica, aceptan pasar por la frontera la droga que se pueden tragar en pequeñas cápsulas o que pueden esconder en su cuerpo. O se dedican al narcomenudeo, que es una comercialización a muy baja escala”, afirma Mariana Lauro, jefa del área de grupos vulnerables de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

La estadística respalda ese diagnóstico. De los 85.283 presos que hay en el país, solo el 4,2% son mujeres. Pero mientras la mayoría de los hombres está detenido por robo y apenas un 12% por causas vinculadas a la venta o tráfico de drogas, entre las mujeres esos dos delitos explican el 43% de las causas de su encierro. 

Crédito: Procuración Penitenciaria de la Nación.

La tendencia es todavía más evidente si se analizan únicamente las cárceles del Servicio Penitenciario Federal, a donde derivan a la mayoría de los detenidos por violar la ley de drogas, ya que en la mayoría de los casos se trata de un delito de jurisdicción federal. En esas unidades, el 60,6% de las mujeres está presa por violación a la ley de drogas.

Saber qué delitos se les imputa a las mujeres presas por su vínculo con las drogas ayuda a entender qué rol tenían en una hipotética red criminal. El 56% está presa por comercialización, el 32% por tenencia y el 12% por tráfico.

“Si analizamos los datos de quienes tienen condenas, vemos que al 84,7% recibió 4 años o menos, que es la pena mínima para quien comercia estupefaciente. Por eso no hay dudas de que estas mujeres son el eslabón más débil y el último. Encerrarlas es una pena desproporcionada”, considera Victoria Darraidou, investigadora del equipo de Seguridad Democrática y Violencia Institucional del CELS.

Madres, con hijos a cargo y “desesperadas”

La Dirección Nacional de Política Criminal en Materia de Justicia y Legislación Penal del Ministerio de Justicia y Derechos Humano de la Nación coincide con el diagnóstico: “Tradicionalmente, el rol de las mujeres en el tráfico de drogas se circunscribe a enlaces prescindibles e intercambiables en los dispositivos de venta de drogas, no representan piezas significativas y son fácilmente captadas por las fuerzas de seguridad”, destacan en un informe publicado el año pasado.

El recorrido o trayecto de las mujeres presas por droga explica esa “desesperación”, como la llamó Gilda, que a muchas las pudo haber empujado a vincularse con el comercio de drogas. Solo el 13% de las presas por drogas del país terminó la primaria o el secundario y casi la mitad no tenía empleo. Mientras que el 80% es madre y tienen en promedio 3 hijos a cargo, según datos de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

¿Querés conocer el análisis del estado sobre drogas y encarcelamiento?

“Lo que ellas hacen es trabajar de mulas o con el narcomenudeo para organizaciones. En ese sentido, la proporción de mujeres que estaba armada al momento de cometer un delito es mucho menor a la de los hombres. Y cuando participan de un delito, las mujeres mayormente suelen estar acompañadas”, remarca Carolina Bologna, investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Seguridad y Violencia (CELIV), de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que analizó el contexto de encierro de las mujeres en América Latina.

Lo que da a entender Bologna es que la mujer, además de desesperada, es “usada” por otras personas que se aprovechan de su situación.

Crédito: Procuración Penitenciaria de la Nación.

Un caso paradigmático en este sentido es el de Claudia, una mujer boliviana que estuvo presa durante alrededor de un año por cruzar la frontera hacía la Argentina con algo más de un kilo de cocaína en un maletín, un trabajo con el que buscaba juntar 500 dólares que necesitaba para pagar la quimioterapia de su hijo de 13 años, diagnosticado con cáncer.

Cuando el periodista Fernando Soriano hizo público el caso, el juez que lleva la causa permitió que la mujer se reencontrara con su hijo por razones “humanitarias”. El nene finalmente murió y unos días después el juez aceptó excarcelar a la mujer “de manera extraordinaria y excepcional” ante “la situación socio-económica, laboral y familiar”. De esa manera, Claudia pudo volver a Bolivia reencontrarse con sus tres hijas y aguardar el juicio en libertad.

Situaciones como ésta explica en parte por qué una de cada cuatro mujeres detenidas por drogas es extranjera, en su mayoría de Bolivia, Paraguay y Perú.

La mayoría está presa sin condena 

“La situación de las mujeres presas se agrava con otro dato preocupante, que es el uso excesivo de la prisión preventiva. Es decir, tenés mujeres muy vulnerables, que delinquen por primera vez y que son el último eslabón, y que además las mantienen presas sin una condena”, advierte Ariel Cejas Meliare, director General de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

El dato, en ese sentido, es alarmante: el 70% de las mujeres presas en el servicio penitenciario federal no tienen condena. Es decir que están con una prisión preventiva, un recurso que debiera utilizarse excepcionalmente cuando el juez considera que existe un riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación.

En los hombres presos en el servicio penitenciario federal, el 58% está sin condena. En gran medida, esto se debe a que justamente las mujeres están acusadas principalmente por delitos de drogas, que recaen en juzgados federales, muchos de ellos abarrotados de causas y con investigaciones de repercusión nacional, por lo que tienen mayor morosidad.

Esto ocurre a contramano de lo que pasa en la mayoría de las cárceles provinciales del país, donde desde hace dos años se logró que sean más los presos que tienen condena que los que sólo están procesados.

“Una de las principales consecuencias del encierro es que rompe el tejido social. Porque una vez que se aisló a la mujer de sus hijos, de sus amigos, de su familia, salir en libertad es tan difícil como estar adentro. Porque las cárceles aíslan, mantienen a la persona ausente del contacto directo con sus vínculos en el medio libre”, asegura Liliana Cabrera, docente de poesía de YoNoFui, un colectivo feminista integrada por mujeres cis, lesbianas, trans y travestis que da talleres de artes y oficios dentro y fuera de los penales.

El arresto domiciliario busca aliviar la pena

En el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación son conscientes de la situación. De hecho, tienen algunas iniciativas muy orientadas a subsanar estas situaciones a través de la prisión domiciliaria, principalmente la que contempla el monitoreo con pulseras electrónicas, que comenzó en junio de 2015.

Ese programa de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica beneficia hoy a 707 personas que estaban presas en cárceles federales, de las cuales 292 son mujeres, un 42%, una relación muy alta si se tiene en cuenta que en esas cárceles las mujeres son el 8% de la población. Además, de las mujeres que hoy están en sus casas pero monitoreadas con una pulsera electrónica, 263 están procesadas o condenadas por delitos de drogas.

Crédito: Anita Caraffa / Fundación Net.

“Con este programa apuntamos a determinados colectivos de personas en condiciones de vulnerabilidad y tiene una gran impronta de género”,explica Mariel Viladrich, directora del programa y funcionaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Viladrich explica que “estas mujeres, en general se encuentran con una vulnerabilidad socioeconómica que es aprovechada por los narcotraficantes, que las utiliza, en el marco del crimen organizado, siendo detenidas cuando entran o salen del país con droga”.

Gilda, la mujer con la que empezamos esta nota, fue una delas que alcanzó el beneficio de la pulsera. “Estuve presa seis meses y al final me dieron la pulsera. Fue un gran alivio. Me pude reencontrar con mis hijos. Como no podía salir de casa, me las arreglé lavando ropa en casa para otras familias. Y ahora, hace dos meses, me dieron libertad condicional. Así que ya puedo trabajar: cuido dos abuelas y compro ropa en Once para revender”, cuenta Gilda, que debe cumplir una condena de 4 años y 3 meses.

También hay un incremento en el otorgamiento de arrestos domiciliarios simples, es decir sin el monitoreo de la pulsera. La Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal de la Corte Suprema de la Nación pasó de otorgar 70 arrestos domiciliarios a mujeres en 2016 a 178 actualmente. Y del total de personas beneficiadas, las mujeres pasaron de representar el 40% a ser el 55%.

Una parte de estas políticas surgen como respuesta a la ley 26.472, de 2008, que amplía la posibilidad de prisión domiciliarias a mujeres embarazadas, con niños menores de 5 años o con una persona discapacitada a cargo.

En YoNoFui está integrada por 40 personas que trabajan en el equipo docente y las demás áreas, muchas de ellas ex detenidas. Una de sus principales apuestas es tender un puente entre el “adentro” y el “afuera”. Y con ese objetivo instauraron varios cursos, principalmente en la cárcel de mujeres de Ezeiza y José León Suárez, en la provincia de Buenos Aires, y de Santa Rosa, en La Pampa. Enseñan carpintería, tejido en telar y encuadernación, entre otras disciplinas. 

Mucho de lo que producen las personas durante el encierro o ya en libertad, lo venden en un mercado virtual. De hecho, la organización está constituida como una cooperativa, lo que ofrece cierto horizonte para el futuro. 

Sociedad | 10 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Si desde el cielo la Argentina parece un arsenal, vivimos en estado de milagro permanente

La semana pasada estuvo en el centro de la escena la modificación del reglamento para el uso de armas de las fuerzas federales de seguridad. Es una medida que sin duda merece discutirse. Es importante, en momentos como este, intentar entender la mirada del otro, estar del lado de todos. Pero esto no significa estar de acuerdo con todos, sino estar en diálogo, estar a favor del otro, aunque estemos en desacuerdo.

Pero más allá de ese debate particular, hay otro que también merecería tener lugar. Para abordar tangencialmente el debate sobre disparar o no disparar, podríamos aportar una imagen más, tan solo para tenerla en cuenta. Si viéramos desde el aire las ciudades de nuestro país, en cada manzana veríamos cinco armas. Tal es el dato que se desprende de las estadísticas. Y un dato más: dos de esas cinco armas por manzana están listas para ser usadas.

Sin embargo, cada día se cometen “solamente” cuatro crímenes con armas de fuego. Y -“solamente”- dos en situaciones de asalto o delito. Es decir: la Argentina vive en estado de milagro permanente. De las 3.000.000 de armas en poder de la sociedad civil, 1.600.000 están registradas (+ info).

Hace pocos años nos enteramos que en un barrio muy postergado, de 1700 familias que vivían, 1100 hogares tenían un arma. Así vista, la Argentina pareciera un arsenal. ¿No es algo sobre lo que valdría la pena convocar a un debate?

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Sociedad | 10 de diciembre de 2018

Foto: Captura Fox Sports

River – Boca y un símbolo de paz

Pablo Pérez está en primer plano. Es el rostro de las lágrimas y de la derrota. La transmisión en vivo que llega a los 200 millones de televidentes globales, se detiene. El capitán de Boca se mantiene erguido e incólume luego de triunfo de River por 3 a 1 en una final de Copa Libertadores demorada por los incidentes, las piedras y los ojos irritados. Ya no existe la estela de los gases lacrimógenos que quedó flotando luego de la disuasión de los seguidores de River hace apenas unas semanas en el barrio de Núñez.

Pablo Pérez llora. Pero los jugadores del archirival no lo dejan solo. Los campeones de América se acercan. Y hasta allí llega Milton Casco. Le habla al oído. La TV no puede entrometerse en la intimidad. Las cabezas de Pablo y Milton se chocan, sus miradas están en primerísimo primer plano. Los campeones del equipo del Newell´s de Martino del 2013, se vuelven a encontrar, cinco años después. Ahora, la gloria del triunfo es de uno. La dignidad es de ambos.

Milton Casco y Pablo Pérez, en abril de 2013, celebran después de marcar un gol para Newell’s Old Boys. Foto: Norberto Duarte / AFP

Ya no hay discursos morales que culpan a la sociedad de enferma, ese que desestima la violencia que el mismo fútbol acuñó en tribunas y en la TV con la cultura del “aguante”. Porque nadie aguanta el dolor de la derrota. Y la derrota es tautológica: el dolor duele. La vulnerabilidad del hombre es un patrimonio humano que enseña sin pretensión de enseñar.

El clásico del gran Madrid se jugó en la capital del mundo hispanoparlante. En el epicentro futbolístico que entiende que la pasión es también un negocio rentable para los 570 millones de hablantes del español.

El mundo hispano, que no se divide por el Atlántico, transformó una crisis magnificada de intolerancia en una oportunidad de negocios en donde la paz era la única protagonista, más allá de cualquier resultado. No quedaba otra chance. Pero los intérpretes del Bernabéu eran los mismos de siempre: los jugadores que recorrieron cada rincón de Sudamérica para llegar a esta instancia límite.

Y el límite no es la gloria o el ocaso. El límite es la tolerancia. La tolerancia entre colegas de colores distintos. El abrazo de Casco no comenzó en Madrid. Casco y Pérez ya se habían cruzado en la primera final.  A los 22 minutos del primer tiempo en La Bombonera, Casco discutió con el colombiano Sebastián Villa por la disputa de una pelota. Fue un momento caliente. Pablo Pérez se acercó al lugar del conflicto e intentó calmar al defensor de River. Habló y no se tapó la boca para que las cámaras no le lean los labios: “¿Vos tenés amarilla?”.

El mediocampista de Boca no buscó la amonestación para el adversario. Lo alejó de la situación para que no sea sancionado por el árbitro chileno Roberto Tobar. Algunos medios titularon poniendo énfasis en el enojo de los hinchas de Boca ante la actitud de Pablo Pérez. Fue un detalle insignificante que cobraría dimensión casi un mes después.

Como si el fútbol y las emociones no pudieran escaparse de toda ley física, detrás de una acción hay una reacción. Y la reacción de Casco, la del campeón continental, la del pibe de Entre Ríos, la del defensor que tapó un disparo del amigo salvando el arco de River llegó después del alargue, con una palabra al oído. Esas palabras que no tienen traducciones pero que todos entendemos. El lenguaje del fútbol puede ser pacífico. Sea quien sea el mejor.

REDACCION | 7 de diciembre de 2018

El futuro de las organizaciones: cómo vamos a trabajar en 2030

Cerca de 50 personas se reunieron el miércoles 5 de diciembre en la Fundación Telefónica. El evento fue organizado por RED/ACCIÓN, como parte de una serie de encuentros en los que invitamos a nuestra comunidad a reflexionar sobre distintos temas.

Los invitados a exponer en esta ocasión fueron Lorenzo Preve (de IAE), Fernando Zerboni (de UdeSa) y Andrés Hatum (de la Universidad Di Tella). Moderados por Sonia Jalfin, discutieron sobre los desafíos de las empresas del futuro. Según ellos, los talentos ya no pertenecerán a una sola organización, los líderes deberán ser más colaborativos, y los organigramas perderán sentido paulatinamente.

Además de discutir la idea del management moderno (“las empresas cambiaron mucho, el management muy poco”, dijeron), propusieron “volar en pedazos” los viejos conceptos de liderazgo, jerarquías y planeamiento.

De izq, a der. Lorenzo Preve, Fernando Zerboni y Sonia Jalfin

Estas fueron algunas de las ideas más interesantes y provocadoras de los oradores:

Fernando Zerboni

  • Empresas muy grandes de la Argentina, estilo unicornio, hoy no hacen presupuesto. Hacen planeamiento flexible. Eso es parte del pensamiento complejo.
  • La autonomía de la gente hoy requiere que haya otro tipo de líderes.
  • Es muy complicado pensar campañas de marketing para el siguiente año. ¿Cómo planificás? Tenés que tener en cuenta qué red social va a ser la más relevante por ejemplo, pero eso no lo sabés, entonces no podés definirlo desde antes. Es muy complejo.

Lorenzo Preve

  • Las empresas cambiaron muchísimo, pero el management cambió poco.
  • Deberíamos romper en pedazos el organigrama.
  • Hay que replantear el planeamiento. Cualquier valor futuro no es un número, es una distribución de probabilidades. Siempre piden que tiremos un número, pero un número es un momento en esa distribución. Así que el planeamiento es otras de las cosas que habría que romper en pedazos.
  • Las nuevas generaciones tienen una capacidad innata de resolver problemas, mientras que nuestra generación tenía una capacidad innata de obedecer. Creo que los chicos que están entrando hoy al mercado laboral tienen la capacidad de resolver problemas. La inteligencia artificial puede llegar a resolverlos también, pero siempre te va a necesitar a vos ahí.
  • Yo creo que las fronteras no existen más. Hoy alguien te hace un trabajo desde Finlandia, comprás un libro en Amazon y pagás impuestos en otro país, lo mismo con Uber… Entonces, el tema fronterizo regulatorio se va a resquebrajar cada vez más y vas a poder contratar especialistas de todo el mundo por el tiempo que quieras.

Andrés Hatum

  • Veo una dicotomía en los espacios de trabajo. Algunos hablan de un escenario donde cada uno labura aislado en su casa, y a su vez están creciendo los espacios de co-working. Así que no sabemos.
  • Veo que las teorías de management no sirven más. Es Caca Management. Seguir enseñando Porter realmente es una falta de respeto.
  • Si tuviera que pensar en el liderazgo del futuro, imagino jefes mucho más colaborativos, insertados en el centro de la pirámide. Y los anti líderes necesariamente van a caer.

Si querés ver el video completo, hacé click acá

Sociedad | 7 de diciembre de 2018

Las razones detrás de la apuesta del Gobierno de llevar la banca a los barrios populares

Abrir una cuenta bancaria, suscribir un plazo fijo, realizar pagos u obtener préstamos en supermercados, farmacias y estaciones de servicio ya es una realidad en la Argentina.

La autorización la dio la semana pasada el Banco Central y es parte de la política de inclusión financiera del Gobierno. El objetivo es facilitar el acceso de las personas al sistema, principalmente en localidades y barrios de la Argentina en los que no hay acceso a los bancos comerciales y, en algunos casos, ni siquiera a cajeros automáticos.

Qué dice la nueva normativa:

La norma permite la realización de operaciones bancarias a través de agencias complementarias generalmente llamadas “corresponsalías bancarias”. El Banco Central dice que las corresponsalías minimizan los costos de transacción , maximizan la intermediación financiera y promueven la formalización de la economía.

En la misma línea, el Banco Mundial y las Naciones Unidas sostienen que la inclusión financiera es considerada una receta efectiva para mejorar la vida de los pobres, los jóvenes y las mujeres. Además es una herramienta efectiva para la inclusión social.

La inclusión financiera

En Argentina solo la mitad de los argentinos tiene una cuenta bancaria y entre los más pobres, solo la quinta parte, según datos del Banco Mundial.

Pero, el Banco Central no mira las mismas cifras: según sus números, el 80% de los cuit o cuil de los argentinos están asociados a una cuenta bancaria y eso sería un reflejo más fiel de la realidad argentina. Los expertos en el tema dicen que una mayoría de esos afiliados nunca usan esas cuentas, no están activas o ni saben que las tienen. En la práctica, no son poseedores de los beneficios de estar dentro del sistema financiero, por lo que es más realista y útil usar las cifras del Banco Mundial.

El Banco Central dice que la apertura de los nuevos de puntos de acceso al sistema financiero permitirá mejorar los procesos de pago de las más de 14 millones de prestaciones que ANSES realiza todos los meses (Asignación Universal por Hijo, jubilaciones y pensiones, etc.). En muchos casos estos servicios se prestan en zonas en las cuales se dificultan las opciones de acceso al sistema bancario por falta de sucursales bancarias.

Ignacio Carballo, economista de la UCA y probablemente la persona que más ha estudiado el tema de inclusión financiera en la Argentina, dice que la medida tiene el potencial de revolucionar “la forma en la que vivimos las finanzas en Argentina y es un gran paso en firme hacia la inclusión financiera”.

Sociedad | 7 de diciembre de 2018

Jubilación con cambio de género… y otros desafíos para la administración pública y privada

A los 59 años, Sergio Lazarovich, un empleado de la sección salteña de la AFIP, cambió de género y se convirtió en Sergia. Fue en 2017, y cuando el 18 de enero siguiente cumplió 60, inició, como cualquier mujer de esa edad, los trámites de jubilación. Si se hubiera jubilado bajo la categoría de varón, tendría que haber esperado a los 65 años.

“Lo hice porque estoy convencida, las motivaciones son mías y no tengo que explicarle nada a nadie”, dijo Sergia cuando fue acusada de hacer el cambio para dejar de ir a trabajar. Su caso motivó una discusión en torno a los desafíos que los asuntos de género  proponen a la administración pública y privada.

La ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social), en su circular número 18 del año 2012, ya había tratado el tema de la modificación de datos filiatorios: “Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género”, se lee allí. Y, según la Ley de Identidad de Género, “ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre a favor del acceso al mismo”.

Crédito: https://www.gba.gob.ar/radioprovincia/

Una propuesta de algunos abogados previsionalistas para casos como el de Sergio/Sergia Lazarovich es que la jubilación sea compuesta y proporcional a los años trabajados bajo cada género. De esta manera, una persona que cambia de género podría retirarse, quizás, no a los 60 ni a los 65, sino a los 63 años.

“La Ley de Identidad de Género es muy reciente y querer solucionar todos estos temas en pocos años es una locura”, dice Adrián Frascino, un abogado que cuenta en su haber con más de 4.000 jubilaciones iniciadas. “A la administración pública hay que darle tiempo: sus tiempos nunca son los tiempos de la gente. Lo que debemos hacer mientras tanto es resolver en favor de los derechos previsionales de la gente”.

Desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, casi 7.000 personas cambiaron su documento. Y el 2 de noviembre pasado, María Carolina González Devesa, de 32 años, se convirtió oficialmente en Carolina Gerónimo González Devesa: en su DNI y en su partida de nacimiento ahora figura la categoría indefinida de sexo. Es el primer caso de sexo indefinido en el mundo.

Todo esto genera algunas confusiones no resueltas.

Por ejemplo, en el registro de músicos del Instituto Nacional de la Música (INAMU). Allí hay casi 50 mil personas: el 18% llevan sexo femenino y el 82%, masculino, pero unos pocos casos, menos de cinco, se registraron sin un género determinado. Y eso trae una pregunta puertas adentro del Instituto: ¿cómo otorgar un subsidio a una persona sin género preciso cuando el sistema pide uno?

Incluso el sistema de administración de viajes de una aerolínea puede entorpecerse. A mediados de noviembre, Alessandra Fernandes, una chica trans de 25 años, quiso cargar unas millas que tenía pendientes de dos vuelos que había hecho antes de iniciar un trámite de cambio de género. Es decir, cuando todavía usaba un documento donde figuraba un nombre masculino diferente a “Alessandra”.

“No podía subirlas al sistema con mi nombre actual: me indicaba error”, dice. “Me comuniqué con la empresa y me respondieron que no podían acreditarme las millas porque yo había volado con mi nombre anterior”. 

Entonces Alessandra lanzó un tweet, y cuando la historia se hizo viral, la compañía le acreditó las millas. “Respondieron de manera rápida”, dice. “No me molestó el error, pero sí la forma en que se comunicaron. Sentí que se invisibilizaba a las personas que el sistema no considera”.  

Dos diputadas nacionales (Silvia Horne y Lucila de Ponti, del Movimiento Evita) presentaron un proyecto para eliminar la categoría “sexo”de todos los documentos de identidad y papeles oficiales. “El Estado debe respetar el género autopercibido de acuerdo a cómo lo siente cada persona”, se lee en el texto. Y la diputada de la provincia de Buenos Aires Alejandra Lordén (UCR) elevó un proyecto para que esa cámara de diputados se dirija a la Nación y pida a la ANSES que altere el prefijo del CUIL de las personas que han cambiado su género.

El asunto es que el prefijo identifica al género: “20” para los varones y “27” para las mujeres. También se usa un número indefinido (“23”), pero su número final indica, de nuevo, género masculino (“9”) o femenino (“4”). Por lo tanto, si una persona trans quiere obtener una constancia de CUIL, aparece su género original. “Modificar este trámite en la ANSES se corresponde a los derechos adquiridos por las personas transgénero”, se lee en el proyecto de la diputada Lordén, “y que han quedado plasmados en la Ley 26.743 [de Identidad de Género]”.

El sistema del CUIL es un sistema rector de la identidad que luego es replicado en muchos otros sistemas. “Creemos que el CUIL, así como está hoy, puede ser fuente de discriminación laboral en el futuro para una persona trans”, dice Mauro, un técnico en informática cuyo hijo es un varón trans de 14 años llamado Gonzalo (prefiere no dar su apellido). “En la obra social a la que estamos afiliados, por ejemplo, duplicaron el registro de Gonzalo por error, manteniendo en ambos casos el mismo número de CUIL, y cuando íbamos a la farmacia su credencial a veces estaba dada de baja”.

La administración de las obras sociales no siempre funciona perfectamente con las personas trans: las prestaciones están separadas por género y no es usual que un varón trans (o sea, alguien nacido mujer) pueda hacerse cada año un checkeo ginecológico; por ejemplo, una prueba de Papanicolaou. “Este tipo de cosas, y la falta de profesionales amigables, genera que muchísimas personas trans no vayan al médico ni para un checkeo”, dice Mauro, el padre de Gonzalo.

“Poco a poco se podrá ir demostrando que la categoría legal del sexo carece de sustento jurídico”, dice Eleonora Lamm, la subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Mendoza, que acompañó a la persona que protagonizó el primer caso de género indefinido. “Porque la categoría sexual no se corresponde con la Ley de Identidad de Género, que habla de ‘género’ y no de ‘sexo’. Por ende, no hay inconveniente en otorgar derechos sobre la base de otras pautas, o de ninguna pauta, o sin tener en cuenta el sexo”.

Sociedad | 6 de diciembre de 2018

Foto: Loic Venance / AFP

Más allá del cartón: cómo una cooperativa de cartoneros logró generar un modelo de reciclaje inclusivo

Sonia era una madre soltera de 23 años cuando empezó a trabajar como cartonera. Todas las noches, recorría las calles de La Matanza por seis horas, recolectando y clasificando residuos reciclables. Aunque lo que ganaba vendiendo cartón, plástico y vidrio era poco, era su única fuente de ingreso para mantener a sus tres hijos.

Hoy, 15 años más tarde, Sonia sigue en el oficio. Pero ya no más como recolectora, sino como la tesorera de la Cooperativa Nueva Mente, en Morón. Desde el 2009, la cooperativa ha logrado duplicar el porcentaje de residuos reciclables separados en el municipio, ahorrar miles de pesos en gastos de entierro de basura, y, por sobre todo, crear una fuente de trabajo digno para 30 familias.

En Argentina, se genera en promedio una tonelada de basura cada dos segundos. Aunque el 39% de estos desechos son reciclables, la mayoría termina en basurales. Según el Informe del estado del ambiente 2017 producido por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, solo el 12% de los plásticos generados a nivel nacional se reciclan.

¿Por qué? “[Existen] deficiencias en cuanto a la infraestructura, logística y comercialización de materiales reciclables o reciclados que atentan contra el reaprovechamiento de materiales”, explican desde la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Es decir, en la mayoría del país faltan tachos verdes, la recolección diferenciada con camiones es pobre, y mucha gente aún no separa en origen. A esto se le suman motivos económicos (en muchos casos, los materiales reciclados tienen un precio similar a los materiales vírgenes), y un alto grado de informalización en la actividad de reciclado.

Foto: Alejandro Amdan/Télam

Pero en algunos municipios del conurbano bonaerense, el trabajo colaborativo entre municipios y cooperativas de cartoneros ha generado una solución no solo para promover el cuidado ambiental, sino también para promover mayor inclusión social. Uno de estos ejemplos es la cooperativa en la que ahora trabaja Sonia.

“La idea era generar una fuente de trabajo estable, que les asegure a los recolectores poder tener un ingreso mínimo, pero que al mismo tiempo genere conciencia social sobre la importancia del trabajo de estas personas”, cuenta Virginia Pimentel, una de las fundadoras de la Cooperativa Nueva Mente y ex-cartonera.

Además de generar una fuente de empleo estable, otro de los objetivos principales de Virginia y sus compañeros era lograr una mayor integración de los recolectores en la sociedad. Con ese objetivo en mente, fundaron la Asociación Civil Abuela Naturaleza, a través de la cual ofrecen programas de formación profesional, apoyan emprendimientos que transforman residuos reciclados en productos comerciales (como bolsas, materos y cuadernos), y organizan talleres de arte y emprendimiento para los hijos de los recolectores.

“Es pensar en un modelo de sustentabilidad urbana donde lo ambiental se teje con lo social, con mejorar la vida a través de la educación, el trabajo, la manera en la que nos alimentamos y cómo vivimos la ciudad”, dice Alex Portugheis, uno de los integrantes de Abuela Naturaleza y coordinador del programa de recuperación de residuos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Comprá productos realizados con materiales reciclables y recuperados.

Artículos confeccionados con materiales reciclados y recuperados. Foto: Fundación Abuela Naturaleza

La importancia del apoyo del estado a nivel local

Aunque este modelo de cooperativas se ha vuelto la norma en la Ciudad de Buenos Aires, donde 5.300 recuperadores urbanos están organizados en 12 cooperativas que recolectan los materiales reciclables de la ciudad, establecer cooperativas sustentables en jurisdicciones más pequeñas presenta un desafío mayor.

“Hay que invertir mucha plata y recursos humanos en todo lo que tenga que ver con reciclaje. Hay pocos municipios que puedan destinar recursos para eso”, dice María Flavia Buono, Directora de Medioambiente y Forestación de Morón (por ley, el manejo de los residuos es responsabilidad de los municipios). “Las realidades de los municipios son muy complejas, y la prioridad a lo mejor no es el reciclado”.

En Morón, una de las razones por la cual la Cooperativa Nueva Mente pudo crecer de una manera sostenida fue el apoyo que recibió desde el gobierno municipal.

Desde el 2010, el municipio apoya a la cooperativa a través del pago de salarios mensuales para los recolectores y la provisión de uniformes y el espacio y maquinaria para la recolección y clasificación de materiales reciclables.

Esta “institucionalización” de la cooperativa también le permitió a los trabajadores acceder a grandes generadores de residuos, lo que significa más volúmen y una mayor sistematización de trabajo. Por ejemplo, desde el 2016 la cooperativa cuenta con un convenio con el Hospital Nacional Posadas, a través del cual recibe todos los desechos reciclables del hospital.

“Apoyar a estas cooperativas tiene que ver principalmente con la inclusión social. De no ser por la cooperativa, muchos de estos recolectores no tendrían otra opción de trabajo”, dice Buono. “Pero además, lo que nos dimos cuenta es que a la hora de implementar un plan de reciclado municipal, los que más sabían eran los cooperativistas”.

Según Buono, gracias al trabajo de concientización del municipio y la cooperativa, los vecinos de Morón duplicaron el porcentaje de residuos separados en reciclajes en los últimos dos años. Esto, al mismo tiempo, significó para Morón un ahorro de casi $700.000 durante el mismo período, en costos que el municipio le tendría que haber pagado al CEAMSE en caso de que esos residuos reciclables hubieran terminado en sus basurales.

Foto: Abuela Naturaleza

Un modelo inclusivo para las próximas generaciones

Además de valorizar los residuos reciclables y el trabajo de los recolectores, Abuela Naturaleza y cooperativas como Nueva Mente buscan educar a la sociedad, en particular a las futuras generaciones, para reformular su relación con la basura y los reciclables.

A través de un convenio entre Abuela Naturaleza y la Secretaria de Niñez de la Provincia de Buenos Aires, los hijos de los cooperativistas participan de talleres de arte integral, promoción ambiental y emprendedurismo juvenil con un enfoque en oficios artesanales. En paralelo, junto con la Dirección de Medioambiente de Morón, los cooperativistas de Nueva Mente visitan escuelas en todo el municipio para capacitar a docentes y estudiantes en distintos temas ambientales.

“Pensamos en la educación y el trabajo para toda la vida”, dice Portugheis. “Que los niños se preparen para un trabajo distinto, que piensen en el tema del reciclaje, que le den valor al desecho, y que sepan que de eso pueden surgir oficios para toda la vida que los enriquezcan no solo a ellos, sino también al mundo”.

Enteráte qué podés reciclar y dónde.

Sociedad | 3 de diciembre de 2018

Intervención: Pablo Domrose

Lo encontraron en una caja de cartón hace 17 años y ahora busca a sus padres

“Hace 17 años me pusieron en una caja de cartón y me dejaron en la puerta de la casa de mis actuales padres. Yo era un recién nacido y estaba siendo abandonado”. Así comienza un mail conmovedor que recibimos en la Red Solidaria en el último tiempo. Por supuesto, el intercambio continuó y hoy seguimos en contacto.

Nos pedía ayuda para encontrar a sus padres biológicos y para, en última instancia, completar su historia de vida. ¿Cómo se responde a un mail así? Según nos contaba, la caja la encontró quien hoy es su hermano, que al instante alertó a sus padres. Ellos lo tomaron e iniciaron, de inmediato, el proceso para adoptarlo.

Una vez al mes un recién nacido es abandonado en Argentina. Por lo menos, ese es el número de las situaciones de las que nosotros nos enteramos, por lo que habría que decir como mínimo. ¿Pero puede haber mínimo cuando un solo caso ya representa una situación mayúscula?

Leé la edición completa de OXÍGENO, la newsletter de Juan Carr en RED/ACCIÓN

Sociedad | 28 de noviembre de 2018

Foto: UNICEF | Intervención: Pablo Domrose

No te expongas: herramientas para que el sexting no te arruine la vida

Victoria tenía 15 años cuando su mundo se cayó a pedazos. Había cortado con su novio hacía unos días cuando se empezaron a viralizar sus fotos. Fotos de ella en su intimidad, desnuda, provocativa. Fotos que había sacado para su novio, pero que ahora estaban recibiendo todos sus amigos, conocidos y familiares en sus grupos de chat.

La historia de Victoria ejemplifica uno de los riesgos de un fenómeno cada vez más común entre los jóvenes argentinos y del mundo: el sexting. A pesar de ser una práctica habitual en todas las edades, el uso de plataformas tecnológicas como principal forma de relacionarse hace que los adolescentes, especialmente las mujeres, sean los más victimizados por la práctica.

Si bien el término sexting deriva de las palabras en inglés “sex” y “texting”, la práctica va más allá del envío de mensajes de textos eróticos. También considera fotografías, videos, y otros materiales de índole sexual compartidos en diferentes plataformas tecnológicas como Facebook, Snapchat y WhatsApp.

En la Argentina, 7 de cada 10 adolescentes de 13 a 18 años manifiestan haber visto imágenes o videos con contenidos sexuales en los últimos doce meses, según un reciente informe de UNICEF. A nivel mundial, un estudio publicado en febrero de este año revela que 1 de cada 4 adolescentes recibe textos explícitamente sexuales, y 1 de cada 7 los manda.

“La mayoría de los adolescentes se exponen a este tipo de material, pero las mujeres tienen más exposición porque son las que generalmente son presionadas a mandar fotos”, dice Nahuel Arias, Oficial de Comunicación Digital de UNICEF Argentina.

“El sexting de por si no es algo malo, pero conlleva el riesgo de estar compartiendo algo muy personal con otra persona”, dice Sebastián Bortnik, miembro fundador de la ONG Argentina Cibersegura y experto en seguridad informática. “El gran problema de las tecnologías es que en el momento en que un contenido propio está en el dispositivo de otra persona, uno pierde el control”.

Eso fue lo que le pasó a Victoria. Aunque le había mandado las fotos a su novio de manera totalmente voluntaria, no pudo controlar el hecho de que él haya compartido las fotos con sus amigos. Fueron estos amigos que luego, cuando la pareja decidió terminar su relación, empezaron a circular las fotos entre sus conocidos.

Fue tal el nivel de viralización de las fotos que Victoria decidió dejar el club de deportes donde pasaba la mayoría de su tiempo libre, donde había conocido a su novio y a muchos de sus amigos.

Según Bortnik, quién asesoró al club deportivo por el caso de Victoria, la viralización de imágenes en todo el entorno social de los adolescentes es el mayor riesgo del sexting a esa edad, y puede tener un impacto psicológico muy importante en las víctimas.

“Es raro ir a un colegio y que no haya algún tipo de situación de ese tipo. La gran mayoría de víctimas de difusión de imágenes no consentidas termina sufriendo, cambiándose de colegio o de club”, dice Bortnik.

Además del daño psicológico, una encuesta realizada por ESET Latinoamérica revela que la filtración de imágenes íntimas muchas veces lleva a situaciones de extorsión, ciberbullying y delitos como la pornografía infantil.

Fuente: UNICEF / Facebook

A pesar de ser una práctica cada vez más común, no existen pautas claras sobre cómo proceder una vez que se filtran las imágenes íntimas.

“Así como con el cyberbullying, hay una dificultad muy grande por parte de la comunidad educativa para controlar el tipo de situaciones como el de Victoria”, dice Bortnik. “No hay grandes métodos o herramientas que establezcan las formas de proceder para que estas víctimas no sean excluidas de su entorno social”.

Este vacío educativo es el que busca llenar Proyecto ÍNTIMOS una nueva iniciativa de UNICEF y Facebook en el país. A través de una plataforma de inteligencia artificial en Facebook Messenger, adolescentes de 13 años en adelante pueden interactuar con “Nati”, un personaje de ficción que descubre que su ex pareja compartió un vídeo íntimo de los dos a través de las redes sociales.

“El objetivo del proyecto es concientizar sobre los riesgos y las consecuencias de compartir imágenes íntimas entre los adolescentes”, explica Arias. “La idea es darles herramientas para que ellos sepan cómo actuar si están viviendo esta problemática”.

Una de estas herramientas es el sitio web del Programa Las Víctimas contra Las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y la línea gratuita 0800-222-1717, donde los adolescentes pueden pedir asesoramiento y denunciar casos de difusión de contenido íntimo sin consentimiento.

Más allá de las iniciativas educativas y legales que existan para combatir la difusión de imágenes íntimas, expertos concuerdan que el cambio más grande debe ocurrir a nivel social.

“La actitud de los terceros, de cómo nos comportamos cuando nos llegan imágenes íntimas, es fundamental. Uno no es víctima del sexting, sino de la difusión sin consentimiento”, dice Bortnik. “No difundamos imágenes que fueron compartidas en confianza, no reenviamos, no nos ríamos, no demos like. Necesitamos un eje de transformación social”.

Recursos para practicar sexting de manera segura:

Sociedad | 26 de noviembre de 2018

16 días contra la violencia de género

La violencia de género es una causa del desplazamiento forzado y una situación que afecta particularmente a mujeres refugiadas. Es por eso que ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, lanzó la campaña “16 días”, una iniciativa que busca visibilizar historias de mujeres refugiadas y solicitantes de asilo para lograr concientizar sobre la necesidad de poner fin a la violencia de género.

Foto: ACNUR AMÉRICA

La campaña “16 días” empezó con la historia de Daniela*, una solicitante de asilo trans que con 25 años huyó de su país de origen porque sufría de transfobia – la discriminación hacia las personas transgénero. “A las personas trans no se nos permite cosas básicas como es al acceso a la salud, a los estudios, al trabajo”, dijo la joven.

Daniela vino a Buenos Aires porque sabía que la Argentina tenía leyes más inclusivas: “Me arriesgué para buscar mi futuro. Era eso o quedarme allí y esperar lo peor”, cuenta. Hoy trabaja en una empresa de informática y realiza tareas administrativas.
Seguí todas las historias en ACNUR.

*Se cambió su nombre y se omite su país de origen por cuestiones de protección a su seguridad.

Sociedad | 26 de noviembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Todas las cosas que somos (y las pocas otras que no queremos ser): una reflexión sobre el River – Boca

La suspensión del partido entre River y Boca, provocada por los hechos de violencia sucedidos el sábado, fue un triste espejo en el que mirarnos. Es lógico pensar como sociedad que el problema es profundo y que nace desde el mismo corazón de lo que somos. Así nos vemos y así nos ven, sobre todo en un día en el que todo el mundo estaba viéndonos.

La situación amerita la tristeza y la reflexión. Las acciones de esos 50 inadaptados golpearon de un modo u otro a todo el país. Tal vez, en momentos como este sea válido recordar las muchas otras cosas que también nos definen. Lo escribí el domingo apenas supe de la segunda suspensión, y lo comparto ahora: la Argentina somos los 18.000.000 de trabajadores que van a trabajar cada día, los 12.000.000 de chicos que van diariamente a estudiar, y los 150.000 docentes que van a enseñar.

También somos nosotros las 10.000 médicas y médicos que cada día salen a sanar y a curar, los 200.000 artistas que comparten su arte, los 40.000 bomberos que cada día salvan vidas y las 2.000 personas que hoy van a donar sangre. Somos las 6.000.000 de madres que hoy abrazan a su familia, y los 65.000 espectadores que fueron al estadio y volvieron a casa pacíficamente. Todos ellos, también somos nosotros. Que la tristeza no nos confunda: los 43.000.000 que construyen la Argentina que soñamos… esos, también somos nosotros.

Leé la edición completa de OXÍGENO, la newsletter de Juan Carr en RED/ACCIÓN

Sociedad | 23 de noviembre de 2018

Miedo, desconocimiento y largas horas de espera: la travesía para denunciar violencia de género

12 horas. 720 minutos. 43.200 segundos. Eso fue lo que Micaela tuvo que esperar en una oficina en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para denunciar a su ex-pareja por violencia doméstica. Esa tarde, su hija de 7 años había llegado de la casa de su padre con moretones en todo el cuerpo; marcas de golpes que el cuerpo de Micaela ya conocía.

En Argentina se realizan 6 denuncias por violencia de género cada hora. Pero el problema sobrepasa las estadísticas oficiales. Debido a barreras emocionales, sociales e institucionales, muy pocas mujeres denuncian a sus agresores.

En los últimos 5 años, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reunió en el Registro Único de Casos de Violencia contra las Mujeres un total de 260.156 denuncias de violencia de género en Argentina. Es una cifra que cobra particular relevancia este 25 de noviembre, cuando se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En el 83% de casos registrados por el INDEC, los agresores fueron parejas o ex-parejas, y el 93% de las víctimas declararon haber sufrido violencia más de una vez.

La historia de Micaela está dentro de estos números. Durante 5 años estuvo en una relación en la cual su pareja ejercía violencia verbal, psicológica y física sobre ella. A pesar de haber considerado denunciar a su ex-pareja en varias ocasiones, el miedo y el desconocimiento de los recursos disponibles para víctimas siempre la frenaron. Hasta que la violencia tocó a su hija.

“Fue un día de marzo de este año… la fui a buscar a la casa de su padre y cuando volvimos vi que estaba con moretones muy grandes en las piernas. Lo primero que pensé fue que se había caído. Pero ahí se puso a llorar y a contarme todo lo que había pasado”, cuenta Micaela a RED/ACCIÓN (los nombres de las víctimas fueron cambiados para proteger su identidad).

“Ver a mi hija en esa situación de sufrimiento, saber que eso iba a marcarla para toda la vida… fue la gota que rebalsó el vaso”.

Para muchas mujeres, el primer paso de reconocer la situación de violencia y decidir actuar sobre ella es el más difícil.

“A veces la manipulación emocional es tan grande que no te das cuenta en ese momento que lo que estás sufriendo es violencia”, explica Julia, de 29 años. “En el momento pensas que tal vez estás exagerando, que no es para tanto. O si decís algo, no sabes cómo va a reaccionar el otro, si te va a pegar, si te va a matar”.

“En el imaginario está la idea de que la violencia se ejerce sobre personas vulnerables económicamente o emocionalmente, que no tienen una red de familiares o amigos”, cuenta Clara, de Tucumán. “Yo caí en ese prejuicio, pensé que a mi nunca me podía pasar. Pero la violencia se va instalando de una forma invisible. No te das cuenta, hasta que ya es demasiado tarde”.

Según explican distintas organizaciones, el miedo y el desconocimiento son algunas de las principales razones por las cuales los datos oficiales de denuncias por violencia de género registran solo una pequeña parte del total de casos que ocurren.

“El miedo a las represalias, a que no se les crea y el estigma que afecta más a las sobrevivientes que al agresor han silenciado las voces de millones de sobrevivientes de la violencia y han desvirtuado la dimensión real del contínuo horror que sufren las mujeres”, dice Phumzile Mlambo-Ngcuka, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres.

A veces, estos silencios pueden ser fatales. Según los últimos datos relevados por La Casa del Encuentro, una asociación que trabaja contra la violencia hacia las mujeres, en lo que va del 2018 ocurrieron 225 asesinatos por odio de género en Argentina (un promedio de un femicidio cada 32 horas). Sin embargo, solo 16 de las víctimas de femicidios de este año habían realizado una denuncia (es decir, solo el 7%).

Foto: Julio Pantoja / Télam

El día que Micaela decidió finalmente realizar la denuncia contra su ex-pareja, el primer paso fue buscar el lugar donde tenía que ir para hacer una denuncia.

“Llamé a mi abogado y a mi psicóloga, y ambos me recomendaron ir inmediatamente a la Oficina de Violencia Doméstica”, cuenta.

La OVD es una oficina dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que tiene como objetivo “facilitar el acceso a justicia de las personas afectadas por hechos de violencia doméstica”. Sus oficinas, ubicadas en la zona de Tribunales, son las únicas que están abiertas las 24 horas del día, todos los días del año en la Ciudad de Buenos Aires.

Allí, durante las 12 horas en las que estuvo tramitando la denuncia, Micaela fue asistida por un equipo inter-disciplinario de abogados, psicólogos, médicos y trabajadores sociales.

“Llegué, saqué un número, y tuvimos que esperar hasta que nos entreviste en una primera instancia una abogada. Luego nos hicieron esperar, hasta que un médico la revisó a mi nena, le sacó fotos a las lesiones. Después de eso, esperamos más tiempo y nos atendió una psicóloga. Así, se fue haciendo de noche”, recuerda Micaela.

No fue hasta la madrugada del día siguiente que finalmente recibió una orden perimetral contra su ex-pareja.

“Los profesionales fueron muy buenos y serios. Tenían la mejor predisposición. Pero están muy desbordados, no hay recursos”, dice Micaela. “En mis horas ahí, vi mujeres que estaban muy golpeadas, les veías la cabeza rotas. Pero desistían porque se tenían que ir a trabajar, porque si no las echaban. Eso en algún punto también es violento”.

La espera en la OVD es, para muchas víctimas, uno de los principales desmotivadores a la hora de hacer una denuncia. A principios de este mes, se volvió viral un hilo en Twitter en el cual el usuario @gus_0880 relataba en vivo su experiencia acompañando a una amiga en la OVD por 14 horas.

Hasta la publicación de esta nota, la OVD no había contestado las preguntas que solicitaron enviáramos por mail.

Sin embargo, tanto Micaela como otras víctimas que acudieron a la OVD u otros servicios similares destacan la importancia de haber hecho la denuncia.

“Me orientaron muy bien, y me derivaron a las profesionales correspondientes y a un centro de atención primaria de salud”, cuenta Clara sobre su experiencia en la Oficina de Violencia Doméstica de Tucumán. “Desde julio de 2017, mis tres y hijos y yo vamos a terapia una vez por semana derivados por la OVD, y nos ha hecho muy bien”.

Según datos oficiales de la OVD, 99% de los casos atendidos por la oficina en 2017 fueron derivados a la justicia civil, el 77% a la justicia penal, el 44% a servicios de salud, y el 88% a servicios de asesoramiento jurídico (cada caso puede ser derivado a más de un servicio).

“No hay que tener miedo de hacer una denuncia. Una piensa en todo el lío que puede venir después, pero hay gente detrás que la va a apoyar y la asesorar”, dice Micaela. “A pesar de que es un camino difícil, vale la pena. Éstas violencias no pueden quedar impunes. Si no, todo se naturaliza, y se piensa que está todo bien. Y no es así”.

Recursos para víctimas de violencia de género

Sociedad | 22 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Una ley busca acompañar a los chicos criados en “hogares” cuando salen al mundo

“En la vida en el hogar se ve un poco de todo”, dice Cristian Guarasci, que tiene 31 años y dejó, hace una década, el hogar de menores donde fue criado desde que su madre perdió su custodia. “Te levantás, te hacés la cama, barrés la habitación, ayudás en la cocina. Pero, en general, es un vida buena. Para mí fue genial porque yo con mi vieja no iba a tener un buen futuro: ella nos descuidaba todos los días”.

Como él, en la Argentina hay unos 9.800 chicos que no están siendo criados por su familia, sino en “dispositivos formales de cuidado”: familias de acogimiento, familias sustitutas, pequeños hogares y hogares convivenciales (ya no existen los orfanatos de otras épocas). El problema, para todos ellos, ha sido cómo resolver la vida cuando, a los 18 años, salen al mundo. Pero una nueva ley intenta resolver el asunto.

Se trata de la Ley 27.364, sancionada en mayo de 2017 (y reglamentada la semana pasada): la Ley Nacional de Egreso. Reconoce el derecho de estos jóvenes de contar con un apoyo personalizado en su tránsito a la vida adulta y establece que, a partir de los 13 años, podrán tener un referente que los acompañe y, una vez que dejen el hogar o la familia, también recibirán una asignación económica mensual hasta los 21 años (o hasta los 25 si están estudiando). Será el 80% de un salario mínimo.

“Las principales dificultades que enfrentan son el acceso a la vivienda y al trabajo digno, y la falta de estudios y de apoyo”, dice Mariana Incarnato, la directora ejecutiva de Doncel, una asociación civil que impulsó la sanción de la Ley y que –junto a Aldeas Infantiles SOS, Fundación Voz, UNICEF y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia– organizó, el martes pasado, el primer Festival Mandate / Foro Nacional de Jóvenes Sin Cuidados Parentales, donde se reunieron más de 120 chicos y chicas.

“Comparativamente, a otros chicos de esa edad tan corta no les toca enfrentar todo eso”, dice Incarnato. Doncel trabajó con jóvenes que ya habían dejado los hogares: con ellos armó el colectivo Guía Egreso, un espacio de acción y discusión que confluyó en una propuesta a la diputada Ana Carla Carrizo (UCR), quien llevó el tema al Congreso. “A mayor autonomía y edad, menor cuidado, pero ese cuidado no se puede cortar de modo abrupto”, sigue Incarnato.

Cristian Guarasci, que trabajó en el proyecto de ley desde Guía Egreso, vivió casi diez años en el hogar Alborada, del barrio porteño de Villa Devoto, al que llegó en diciembre de 1999. Antes había estado con familias. Tiene seis hermanos que corrieron una suerte parecida, a los que sigue viendo. “Yo iba a visitarlos siempre que podía, pero eso no era muy seguido porque trabajaba y tenía dos horas de viaje; ellos estaban en un hogar en Garín”, recuerda. Hace nueve meses trabaja como repositor. Vive con uno de sus hermanos y se acaba de comprar una moto con la que se mueve a todos lados.

“Cuando yo me fui, alquilé una casita cerca del hogar: estaba solo y no tenía ni a quién mandarle un mensaje, pero ahora los chicos van a tener más apoyo”, dice. “Ya no va a pasar más que un chico se vaya del hogar sin ayuda”.

Una investigación paraconocer la situación

Doncel y Guía Egreso realizaron una investigación en la ciudad de Buenos Aires sobre la alta vulnerabilidad social que los jóvenes que vivieron en instituciones de cuidado enfrentan en su vida adulta. Detectaron que el 45% de ellos no terminó la educación obligatoria y no está estudiando, pero al 90% le gustaría continuar sus estudios. Entre los que tienen más de 25 años y egresaron de hogares (u otros dispositivos), el porcentaje sin estudios secundarios llega al 66%, mientras que para la población promedio de su misma edad es del 25,1%.

“La imposibilidad para seguir estudiando en ese período generalmente marca la interrupción definitiva de sus trayectorias educativas”, se lee en la investigación. “Esto se suma a las dificultades para conseguir vivienda y para lograr inserción laboral y a la falta de apoyo económico y emocional como los principales obstáculos que enfrentan quienes egresan de hogares, al cumplir la mayoría de edad”.

El 46% no trabaja y está buscando empleo, y sólo el 34% tenía trabajo al momento del egreso. Más de la mitad señaló que el dinero no le alcanza nunca o casi nunca para cubrir sus gastos básicos. El 31% vive en situaciones habitacionales precarias (hotel, pensión, parador u hogar de tránsito) y un 30% vivió alguna vez en la calle. Por otra parte, el 30% fue madre o padre antes de los 20 años (un porcentaje considerablemente alto si se lo compara con el 7,1% de toda la población adolescente de la ciudad de Buenos Aires que fue padre o madre).

Según el estudio, viven en promedio 6 años de su vida en estas instituciones, aunque la ley indica que este tipo de situación debería ser excepcional y que una familia sustituta debería acogerlos cuanto antes. Algunos, incluso, se quedan en los hogares luego de cumplir 18 años: es difícil iniciar la vida afuera sin sostén económico y por eso alargan su estadía allí.

Mara Bustamante tiene 20 años y vive en el hogar Aldeas Infantiles, en Luján, desde hace nueve años. “Nosotros, con mi hermano, peleábamos mucho para que nos adoptara alguien”, dice. “No queríamos llegar a los 18 años y ser sacados del hogar sin un techo, sin trabajo ni nada”.

Dos de sus siete hermanos fueron adoptados. Mara estudia en una escuela secundaria técnica de electromecánica y sueña con anotarse en la carrera de Veterinaria (en el hogar hay dos gatos y dos perros). Y trabaja: los días de semana en el kiosco de la escuela; los fines de semana, vendiendo entradas en una cancha; y de noche, vendiendo entradas en un boliche y en la barra. “Estoy cerca del egreso y sé que va a ser difícil vivir sola en las primeras semanas”, sigue. “Pero me siento preparada”.

Mara sonríe. Ella podría ser, cuando la ley comience a aplicarse, una de las primeras beneficiadas por la nueva legislación.

Sociedad | 21 de noviembre de 2018

Ser joven y pobre en Argentina: más chance de ser menos educado, tener trabajos mal pagos, peor acceso a la salud y estar más solo

El 40% de los jóvenes no termina el secundario y eso los condena a tener trabajos de mala calidad y que en promedio pagan la mitad de lo que ganan los que egresaron. Si analizamos su salud, sólo tres de cada 10 jóvenes de los estratos más bajos usa preservativo y uno de cada tres es obeso o muy flaco. La buena noticia es que entre los 18 y los 29 años existe una ventana de oportunidad para incluirlos socialmente implementando buenas políticas públicas.

En los últimos 20 años nos hemos convertido en una sociedad estructuralmente más desigual, con pocas opciones de integración social. Una sociedad donde las generaciones más jóvenes en condiciones de pobreza efectivamente son más educadas que las de sus padres pero donde el esfuerzo ya no es suficiente para el progreso social. 

Estas conclusiones son parte de la cruda radiografía de un nuevo estudio hecho por el Programa del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) con el apoyo de la Fundación Instituto Superior de Ciencias de la Salud.

“Juventudes Desiguales” revela que existe un amplio consenso de que la sociedad argentina mutó y el esfuerzo y la educación no garantizan la movilidad social. Eso hace que la forma de atacar la desigualdad en los jóvenes de entre 18 y 29 años sea más compleja y las oportunidades de intervenir sean limitadas.

“Hay muchas juventudes en Argentina y lo que ocurre en esa etapa marca el resto de la vida. Es por eso que la adolescencia y preadolescencia son una oportunidad para integrar socialmente a los más pobres y los que menos oportunidades tienen”. La frase es de Santiago Poy, becario del CONICET y docente de la UCA y autor del estudio.

El estudio que hizo Poy muestra que los jóvenes más pobres actualmente enfrentan un déficit dramático en el acceso a la salud, educación de calidad y desarrollo de capacidades psicosociales. Esa realidad, en consecuencia, acentúa las diferencias entre las distintas clases. El resultado es que los jóvenes menos favorecidos se han ido empobreciendo y no han logrado acomodarse a los cambios sociales.

“Hay un desencanto con la educación y las credenciales educativas. Los jóvenes sienten que no cumple lo que promete. Y la sociedad argentina no puede absorber a los pobres que están egresando de la secundaria”.

Algunas cifras que ilustran la problemática:

  • Los jóvenes argentinos son 8,4 millones y representan casi un quinto del país.
  • Cuatro de cada 10 jóvenes no cuenta con educación secundaria completa
  • A fines de 2017 el 18,1% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años está desocupado, una tasa que triplica la de la población de 30 a 60 años.
  • La calidad del empleo que consigue varía notablemente conforme a la educación: el 52,5% de los que completaron el secundario o siguieron estudiando tienen un empleo pleno y de calidad. En tanto, el 81% de los jóvenes que no terminó el colegio tiene un empleo precario o un subempleo inestable.
  • Entre los jóvenes, las mujeres tienen un nivel educacional más alto que los hombres, pero una tasa de desocupación más alta (14% versus 24,8%).
  • Vivir en en hogares en donde hay personas que necesitan cuidados (niños pequeños, ancianos) es una variable que limita: la mitad de los que vive en hogares con requerimientos de cuidado medios y altos no terminan la secundaria.
  • Casi la mitad de los jóvenes (45,5%) no tiene cobertura de salud por obra social, mutual o prepaga. La evidencia es contundente de que el acceso a la salud y procesos de atención facilitan el bienestar en otras dimensiones de la vida.
  • El 50% de los jóvenes no hace ejercicio físico estructurado al menos una vez a la semana. En los estratos más bajos el porcentaje es casi el 60%.
  • El ingreso a la maternidad/paternidad son eventos claves: uno de cada tres jóvenes tiene hijos o está esperando a uno y la mitad de ellos fueron padres o madres adolescentes. Casi el 85% de ellos recibe algún mecanismo de transferencia de ingresos (52% la Asignación Universal por Hijo y 31,2% las asignaciones familiares).
  • Los jóvenes se sienten solos: el 17,9% dice no tener amigos ni una red a la cual recurrir en caso de tener una necesidad. Y mientras más pobre sea peor es la situación. En el estrato socio-ocupacional alto, tan solo el 7% presentan un déficit de apoyo social estructural, mientras que en los estratos bajos la cifra es de 20%.

El objetivo del estudio es caracterizar a la población de 18 a 29 años que reside en Argentina en función de una serie de dimensiones que tienen impacto en sus oportunidades de desarrollo humano y social. Entre las variables de corte más importantes son el nivel educativo, estrato social, aglomerado urbano, condición residencial y la composición del hogar.

Sociedad | 21 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Una comunidad calchaquí, que elabora vino hace 300 años, fundó la primera bodega gestionada por indígenas

En la Bodega Comunitaria Los Amaichas, los productores tuvieron su primera vendimia en 2015 y buscan que el proyecto impulse el turismo en una región olvidada de Tucumán.

Con la creación de la bodega incorporaron la cepa Malbec y comenzaron a producir vino fino. Ahora, están desarrollando su estrategia de venta.

“Me voy pa los cerros altos…” escribió Rolando “Chivo” Valladares en la vidala “Subo”. Cuando el ómnibus remonta la Ruta 307 camino a los valles, la canción del poeta tucumano cobra real dimensión. El vehículo es apenas una mancha blanca; el camino, una lengua de asfalto entre tanta inmensidad de montañas, cardones y una luz clara que ciega.

Rodeada de montañas, a 165 kilómetros de la capital tucumana, está Amaicha del Valle, una comunidad rural de cinco mil habitantes que nunca interrumpió su gobierno indígena. Los comuneros poseen una Cédula Real de 1716, que los convierte en dueños de las tierras desde que los españoles pactaron con sus antepasados, los amaichas, quienes no adhirieron a las guerras calchaquíes.

Foto: Ente Tucumán Turismo

Desde la presencia de los españoles, hay algo que se mantuvo inalterable en este poblado: la producción de vino. Un gran número de familias amaicheñas mantiene su parral, con el que producen patero y mistela. Desde 2015, a partir de un programa de Economías Regionales de Nación, la comunidad decidió aunar esos saberes y producciones en un proyecto. Así nació la Bodega Comunitaria Los Amaichas, la única del país administrada por una comunidad indígena.

Como en todos los proyectos comunitarios, nadie ocupa solamente un rol. Gabriela Balderrama trabaja en el área administrativa y de atención al público, pero también colabora en el proceso de molienda y envasado del vino. Los Amaichas es una de las ocho bodegas que forman parte de la Ruta del Vino de Tucumán, que se distribuye a lo largo de los Valles Calchaquíes.

“Trabajando en grupo y unidos se pueden lograr muchas cosas. Queríamos un proyecto que sea de la comunidad y que pueda ser manejado por nosotros. Desde Nación, nos sugerían que armáramos un hotel o un museo. Nosotros decidimos apostar a la bodega”, cuenta Balderrama, integrante del proyecto que reúne a unas 50 familias y de la comunidad, que aún conserva instituciones ancestrales como el cacicazgo y el Consejo de Ancianos.

Foto: Bodega Comunitaria Los Amaichas

Con el dinero que recibieron, construyeron la bodega en el Km 115 de la Ruta 307, en una de las tierras comunitarias. El lugar tiene una capacidad para producir 50 mil litros de vino. La construcción respondió a los principios que solían usar sus antepasados. “Fue pensada por la gente de la comunidad y los productores, junto con el cacique y el Consejo de Ancianos. Es circular porque así eran las viviendas en nuestra cultura ancestral. Además de la construcción principal, se hicieron otras dos en forma de semicírculo de cada lado. La piedra nos ayuda a lograr una temperatura óptima para estacionar el vino naturalmente, sin la necesidad de refrigeración”.

Gabriela muestra todas las instalaciones de la bodega: las máquina, los tanques de acero inoxidable, el proceso de etiquetado manual y se detiene en la cava. “Es una excavación que le hicimos a la loma donde estamos. Se pretendía que la cava fuese más grande, pero nos encontramos con una piedra inmensa que abarcaba este sector y rompió tres máquinas. ¡Era durísima! El cacique nos dijo: ‘La Pachamama nos pide que la construcción no avance más allá de esto’”.

El proceso para profesionalizar la producción no fue fácil. Aunque ya llevan cinco moliendas, los productores, que son dueños de la bodega y se comprometen a entregar la totalidad de su producción, aprenden día a día. Actualmente, tienen dos líneas de vino: Sumak Kawsay Criolla y Malbec; el nombre significa “Buen Vivir”.

La decisión del precio que se debe pagar por las uvas de cada productor la toma un Comité de Viñateros; algunos entregan sólo 200 kilos anuales y están los que aportan unos tres mil. La visita a los productores no es tarea fácil porque están dispersos en toda la región en un radio de 30 kilómetros rodeados de montañas.

Foto: Ente Tucumán Turismo

La Bodega Comunitaria Los Amaichas cuenta con el apoyo del área de de Agricultura Familiar de la Secretaría de Agroindustria. El ingeniero agrónomo Vicente López Curia conoce el proyecto de cerca. Vio cómo se fue sumando a los viejos parrales de uva criolla, la “uva fina” del Malbec con espalderos. Y fue asesorando en todo el proceso desde el vino patero al vino fino, con la incorporación de máquinas moledoras, despalilladoras, prensas y llenadoras.

“Ellos hacen vino desde hace 300 años. Saben el proceso y el cultivo del parral, pero quizá no conocían tanto del manejo y del acompañamiento que necesita la cepa fina. ¿Cómo acompaño el proceso? Convoco a los productores a distintos lugares para una reunión técnica y luego visito los viñedos del lugar, además de estar en la cosecha y la poda”, cuenta el agrónomo, que también se mostró preocupado por los recortes presupuestarios de su área en Tucumán.

Orgullo calchaquí

López Curia dice que el proyecto va mucho más allá de la producción y comercialización de botellas. “El vino de la bodega es un orgullo para todos ellos porque significa una carta de presentación ante la sociedad. Llevar su vino implica llevar su cultura. Todos los años lo presentan en la Casa de Tucumán en Buenos Aires, con un rito que incluye a la Pachamama. Con el pretexto del vino, muestran su cultura”, analiza.

En la actualidad, Gabriela Balderrama combina su trabajo en la bodega con su oficio de docente, al igual que los otros integrantes del proyecto. Con entusiasmo, cuenta que su sueño es poder vivir de un emprendimiento propio. “Sería óptimo que esto no sólo sea una pequeña ayuda sino algo propio. Y nos gustaría poder manejarlo exclusivamente nosotros. La bodega no sólo impactó en la economía de los productores. También tuvo una repercusión en el turismo de nuestra comunidad”, contó.

Foto: Bodega Comunitaria Los Amaichas

Amaicha del Valle siempre fue un lugar de paso dentro del mapa turístico del norte argentino. Los  viajeros pasan por el Museo Pachamama y por la Ruina de los Quilmes y luego siguen hacia Tafí del Valle o Cafayate en Salta.

Sebastián Pastrana tiene un doble rol. Por un lado, es director de Turismo de la comuna y además participa como productor de la bodega. Califica a la bodega como el “caballito de batalla” para el desarrollo turístico de Amaicha del Valle. “Es un emprendimiento comunitario único en el país y el tercero en su tipo en el mundo (los otros dos están en Canadá y Australia). La instalación de la bodega hace que mucha gente ingrese al pueblo. En el mismo predio, estamos desarrollando un centro de informe turístico y un paseo de artesanos. Hay una revalorización de la actividad, que estaba siendo desplazada por lugares fuertes como Cafayate. Y la gente se engancha con esta forma más justa y equitativa de distribución”, analizó.

Aunque la Bodega Comunitaria Los Amaichas tiene una capacidad para 50 mil litros, sólo está produciendo alrededor de 16 mil anuales, de los cuales alrededor de un 80% corresponden a Malbec y el resto a Criolla.

El próximo gran desafío es la comercialización, que por ahora tiene poco desarrollo. “Recién estamos arrancando en ferias y presentaciones. Por ahora, nuestros vinos sólo se pueden comprar en el stand de venta de la bodega. Recién estamos armando nuestro sitio de venta en Internet. Incluso el vino todavía no se consigue en San Miguel de Tucumán”, informa Balderrama.

El sol es un disco dorado que se esconde detrás de las montañas y nuestra guía abandona el salón central de la bodega porque allí darán una capacitación. La vendimia de Malbec se hará a mediados de febrero. En un poblado con economía rural y primaria, la bodega genera esperanza en Amaicha del Valle. Buscan el “buen vivir” y quieren hacerle honor al nombre de su vino.

Sociedad | 20 de noviembre de 2018

Foto: Abanderados de la Argentina 2018

Abanderados de la Argentina Solidaria 2018

Ya comenzó la votación del Premio Abanderados; un premio anual que reconoce a aquellos argentinos que se destacan por su dedicación a los demás, y difunde sus vidas para que su ejemplo inspire al resto de la sociedad.

Hay muchos argentinos que se dedican a los demás. Gracias a ellos, chicos, jóvenes y adultos están recuperando la esperanza. Abanderados propone darlos a conocer y premiarlos, para que sigan adelante y para inspirar al resto de la sociedad con su ejemplo.

Votá al Abanderado del año 2018

Sociedad | 20 de noviembre de 2018

Educación sexual y violencia de género: las materias más demandadas por estudiantes de todo el país

Según un reciente informe del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, más del 80% de las alumnas del último año de secundaria en el país creen que las escuelas deberían abordar temas de educación sexual y violencia de género y no lo hacen.

El informe se da a conocer en el marco del incumplimento de la Ley 26.150, que en 2006 creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. De acuerdo a la ley, todos los estudiantes de escuelas públicas y privadas del país tienen derecho a recibir una educación sexual integral.

Sin embargo, según una reciente investigación de la consultora D’Alessio Irol, sólo dos de cada diez alumnos de escuelas secundarias públicas y privadas de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires reciben contenidos vinculados a educación sexual integral de manera habitual.

El tema volvió a estar en la discusión pública en septiembre del año pasado, cuando estudiantes de la Ciudad de Buenos Aires tomaron 30 colegios, siendo la aplicación de la ESI una de sus principales demandas.

Los resultados del informe surgen a partir de los datos de Aprender 2017, una evaluación nacional que incluyó respuestas de 306.530 estudiantes de 5°/6° año de secundaria sobre las situaciones de desigualdad entre estudiantes mujeres y varones.

El informe reveló una marcada diferencia entre el porcentaje de mujeres a las que les gustaría que la escuela aborde temas de educación sexual y violencia de género, con el porcentaje de hombres que creen necesarias estas materias.

Temas que la escuela debería abordar

Fuente: Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

Por otro lado, el 82% de los estudiantes hombres relevados creen importante la incorporación de la temática del uso de nuevas tecnologías en las escuelas, mientras que entre las mujeres este porcentaje baja al 68%.

Otro resultado a destacar trata sobre la violencia hacia las mujeres. Mientras el 33% de las mujeres dicen que se las molesta por su género, esta percepción baja al 25% entre los hombres.

Fuente: Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

Cuáles son algunos de los otros resultados

  • Un 5% de las estudiantes son madres o están embarazadas, mientras que el 3% de los varones declaran ser padres.
  • Los varones repiten más que las mujeres por una diferencia de 7%.
  • El 93% de las mujeres proyectan que seguirán estudiando o que trabajarán y estudiarán luego de finalizar el secundario, mientras que este porcentaje baja al 83% para los hombres.
Sociedad | 14 de noviembre de 2018

Intervención por Pablo Domrose

Qué es el género indefinido y por qué llegó para quedarse

El 2 de noviembre pasado, María Carolina González Devesa, de 32 años, se convirtió oficialmente en Carolina Gerónimo González Devesa: a un nombre de mujer y a uno de varón se sumó, en su documento y en su partida de nacimiento, la categoría indefinida de sexo.

Ocurrió en Mendoza, donde el Registro Civil procedió con una una resolución administrativa enmarcada en la Ley de Identidad de Género. Y fue el primer caso de sexo indefinido en el mundo. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de “género indefinido”?

Hay mucha gente que no se siente ni hombre ni mujer, y ni siquiera trans. De hecho, en el Grupo de Atención a Personas Transgénero del Hospital General de Agudos Carlos G. Durand (uno de los pocos hospitales que en la Argentina atiende este tema), la consulta por el género indefinido o fluido es la que, en los últimos tiempos, más ha crecido entre los adolescentes, y hoy ocupa entre un 15% y un 20% de todas las consultas que se registran allí.

Frente a esta realidad, las taxonomías son escasas: el género ha pasado a ser flexible y su condición binaria ya parece algo de los tiempos del Arca de Noé.

“Soy una persona de género fluido, gender fluid nos dicen”, escribe SaSa Testa en el libro Soy Sabrina, soy Santiago: Género fluido y nuevas identidades, que es la primera autobiografía de una persona no binaria publicada en la Argentina. “Como sea, no me autopercibo ni totalmente mujer ni totalmente varón. Me chupa un huevo si, cuando me cruzan por ahí, me ven XX o XY o andrógino”.

SaSa Testa. Gentileza: Editorial Planeta

“Correrse del binario y saber que no se es ni hombre ni mujer”, dice ahora SaSa Testa, “te hace dar cuenta de que el mundo en sí mismo está pensado de una manera binaria, con una lógica dicotómica, que hace que estés adentro o afuera de algo”.

SaSa nació como Sabrina Betania pero más tarde se asumió como Santiago Nicolás Testa. Tiene 33 años, da clases de Castellano, Literatura y Latín, y ya había publicado antes otros dos libros. Aunque el mundo siempre espera definiciones, SaSa asegura que una persona puede elegir no darlas. En su libro escribió: “¿Qué lugar nos queda para lxs que no estamos a gusto ni allá ni acá? Me cuestan las certezas. La contradicción permanente también es una forma de habitar el mundo. No le debo a nadie la coherencia”.

El trámite que se siguió en el caso de Mendoza fue el mismo que en cualquier otro de cambio de identidad de género. “Cuando completó el formulario, le aconsejé que en el apartado de sexo pusiera: Ninguno, conforme me habilita la Ley de Identidad de Género”, dice Eleonora Lamm, la subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, que acompañó a la persona que protagonizó este caso.

Luego del capítulo mendocino, dos diputadas nacionales (Silvia Horne y Lucila de Ponti, del Movimiento Evita) presentaron un proyecto para eliminar la categoría “sexo” de todos los documentos de identidad y papeles oficiales. “El Estado debe respetar el género autopercibido de acuerdo a cómo lo siente cada persona”, se lee en el texto.

La creciente liberalización de las identidades pone en jaque al sistema administrativo público: pensiones, salud y elecciones son sólo tres áreas, entre muchas, ordenadas de un modo binario. “Poco a poco se podrá ir demostrando que la categoría legal del sexo carece de sustento jurídico”, dice Eleonora Lamm.

“La categoría sexual no se corresponde con la Ley de Identidad de Género, que habla de ‘género’ y no de ‘sexo’. Por ende, no hay inconveniente en otorgar derechos sobre la base de otras pautas, o de ninguna pauta, o sin tener en cuenta el sexo”, dice Lamm. Cada área deberá adaptarse, y la jubilación se podría otorgar sobre la base de los años trabajados.

Alexis pasa música y tiene una línea de ropa.

Alexis tiene 22 años y no nació con este nombre, sino con un nombre femenino que hoy define como su “deadname”. De hecho, la única condición que puso para darme una entrevista fue que no le pregunte aquel primer nombre. “Ese otro nombre es como si fuera de otra persona”, dice. “Y no sé quién es esa otra persona”.

Ahora ocupa sus días trabajando en su propia línea de ropa, pero eso no le da mucho dinero y siente la precarización de una persona trans. Algunas noches organiza encuentros en los que pasa música. Desde que era una niña fue consciente de que había ciertas actividades de nena que le gustaban (jugar con muñecas y maquillarse) y también otras de nene (patear una pelota o mover autitos), pero recién a los 16 años, gracias a lo que encontró en Internet, comprendió que existían vivencias del género no clásicas.

Luego, en fiestas queer como Brandon, Eyeliner y Turbo, pero también en Facebook, tumblr y reuniones “marica-queer”, vislumbró lo que llama “un escape del mundo cis heternormado” y conoció a muchas de sus amigas trans, fluidas y no binarias que le dieron empoderación y contención en momentos confusos, difíciles.

“Yo no me siento una chica, pero tampoco quiero ser del todo un chico”, dice Alexis. “Me muestro acorde a mis ganas y defino mis tiempos de fluctuación de un género a otro. Hay puntos del espectro que me gusta habitar más tiempo que otros”.

Hace un tiempo inició un tratamiento de reemplazo hormonal que le produjo cambios en la voz, en el vello corporal y en la contextura física. No lo hizo para verse completamente como un varón, sino para explorar ese territorio incierto que existe en su propio cuerpo. “Se siente como muchas emociones juntas”, explica. “Es gratificante porque me veo como creo que soy, con mis estándares de belleza, en un cuerpo no binario. Así quise construirme. Pero también da miedo. Porque cuando cambiás tu imagen te exponés a violencias y discriminaciones para las que nadie te prepara”.

Alexis eligió su nombre por su cualidad unisex. Y también eligió un segundo nombre, Perseo, porque significa “destruir”. “Tuve que destruir muchas cosas para ser quien soy ahora”, dice.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

Al mismo tiempo que en Mendoza se labraba ese primer documento de identidad de sexo indefinido, el género fluido se consolidó como uno de los grandes temas en el XXV Simposio de la Asociación Mundial de Profesionales de la Salud Transexual, que se celebró en Buenos Aires. Y también será un tema principal en el próximo Congreso Argentino de Psiquiatría, en Mar del Plata, en abril del año que viene.

“Es el gran tema”, dice Adrián Helien, médico psiquiatra, director del Grupo de Atención a Personas Transgénero (del Hospital Durand) y autor del libro Cuerpxs equivocadxs: Hacia la comprensión de la diversidad sexual (en coautoría con la periodista Alba Piotto). “Hay que deconstruir las categorías binarias aunque puedan ofrecer un carácter tranquilizador: el género no soporta las clasificaciones estancas”.

En su sala de consultas, Helien acompaña a los pacientes en su búsqueda. “Algunos hacen un tratamiento hormonal, otros no”, dice. “La solución tiene que ser a medida de cada uno. Se trata de la diversidad corporal y de las distintas conformaciones corporales. Sin extremos”.

Dentro de lo incierto, es claro que estamos viviendo un radical cambio de época y que no hay vuelta atrás. “En lugar de insistir en que los hombres y las mujeres pueden ser y pueden hacer cualquier cosa, yo y otras personas no binarias nos preguntamos por qué sólo categorizamos a las personas como mujeres y hombres”, escribe, en un artículo titulado Why be nonbinary? (publicado en aeon), el profesor de Yale Robin Dembroff.

Sigue: “Las preguntas por las categorías que deben guiar nuestra vida social no pueden responderse describiendo el mundo, porque lo que en realidad preguntan es cómo debemos describir el mundo. Son preguntas normativas. Los filósofos han discutido durante mucho tiempo las razones por las cuales algunas categorías son mejores que otras. Las identidades no binarias nos obligan a colocar las categorías binarias de género bajo un escrutinio similar a las consideraciones morales y políticas. Debemos preguntarnos no solo cuáles son estas categorías, sino también si debemos continuar usándolas, y por qué”.

SaSa Testa, a su modo, lo dice más crudo: “Al principio, cuando no podía verbalizar casi nada de esto, quizás era un poco más condescendiente con los demás. Ahora, en cambio, no puedo dar más definiciones que ésta: no soy ni hombre ni mujer”.

Sociedad | 13 de noviembre de 2018

El rap contra la adversidad

Alfonso Mendoza, también conocido como “Alca”, es cantante de rap y nació sin piernas. Su discapacidad es producto de una condición llamada agenesia femoral, donde el fémur no se desarrolla en la gestación. Es uno de los millones de venezolanos que han cruzado la frontera colombiana huyendo de la crisis económica y humanitaria de su país. Hoy gana la vida con sus interpretaciones en los buses de Barranquilla.

Hace muchos años, Mendoza decidió que prefería movilizarse en patineta y no volvió a usar su silla de ruedas. Practica deportes extremos, da conferencias a jóvenes en situaciones vulnerables y se ha convertido en un ejemplo de cómo superar la adversidad.

Foto: Raul Arboleda / AFP

El fotógrafo Raúl Arboleda de AFP ganó el segundo premio de la categoría Picture Story/Essay del prestigioso Atlanta Photojournalism Seminar por este reportaje gráfico sobre Alfonso Mendoza.

Foto: Raul Arboleda / AFP
Sociedad | 13 de noviembre de 2018

Unicef advirtió que el encierro de adolescentes castiga a los pobres y es ineficaz como sanción

El organismo de la Naciones Unidos relevó las condiciones en las que viven los adolescentes encarcelados en centros de detención del país y llegó a la conclusión de que se trata de una “medida sancionatoria ineficaz para cumplir con los fines educativos y de reinserción social”.

El estudio expone que durante el encierro suelen ser maltratados y viven en condiciones ilegales. Además advierte que es un método de sanción “selectivo” porque la mayoría de los adolescentes recluidos vienen de hogares pobres, vivieron en la calle o no iban a la escuela.

Cómo llegaron a esas conclusiones. Unicef encuestó a 508 adolescentes, lo que representa el 40% de los 1305 detenidos del país que atraviesan algún conflicto con la ley penal.

Las encuestas se hicieron buscando que sean representativas del universo total, de forma tal que se pudiese establecer un diagnóstico. El trabajo ya está online y puede ser consultado.

Crédito: ©UNICEFArgentina / Pepe Mateos

Cuál es la trayectoria de los adolescentes. El informe es concluyente respecto a que las detenciones recaen sobre quienes durante su infancia y adolescencia fueron vulnerados en sus derechos elementales.

  • El 94,3% son varones, y 7 de cada 10 tiene 16 o 17 años.
  • La mitad no iba a la escuela cuando los encerraron. Y el 77% había repetido.
  • 1 de cada 3 chicos encerrados llegó a vivir en la calle.
  • Un 14% pasó por un hogar porque sufrió violencia y maltrato en su casa.
  • El 61% empezó a trabajar cuando tenía menos de 16 años, la mayoría en albañilería.
  • La mitad de los chicos consumió cocaína y psicotrópicos (pastillas). Y 23%, pasta base.
  • 1 de cada 4 adolescente tiene al menos un hijo a cargo.
  • Solo el 40% dijo haber recibido alguna ayuda del Estado en la casa donde se crió.

“El sistema de justicia juvenil es claramente selectivo”, advirtió Hernán Monath, especialista en Protección de Derechos y Acceso a la Justicia de Unicef. “El estudio muestra que los adolescentes que ingresan a los centros son los que tienen mayor vulnerabilidad y menores recursos para enfrentar tanto los riesgos sociales como el proceso penal, y eso determina que se los encierre”, agregó.

Monath fue categórico respecto del rol del Estado antes y durante el encierro: “Hay una ausencia marcada del Estado para garantizarles tempranamente derechos básicos, pero una intervención férrea a través del sistema penal y las medidas de encierro cuando se les imputa haber infringido la ley”, explicó.

Qué ocurre durante el encierro. Como la mayoría de los adolescentes no pudo acceder a derechos fundamentales (como casa, afecto y educación), Unicef resaltó que es necesario que los centros restituyan esos derechos. Sin embargo, en gran medida ocurre lo contrario:

  • El 30% fue maltratado durante el encierro, principalmente física y verbalmente. Mayormente señalan al personal de seguridad. Y el 89% afirma que no pudo hacer ninguna denuncia.
  • Entre quienes sufrieron maltrato, el 3,2% aseguró que le suspendieron las comidas.  
  • El 27% no va a la escuela durante el encierro.
  • El 54% nunca habló con el juez que lleva su causa y el 71% no sabe cuánto permanecerá recluido
  • Casi la mitad de los detenidos dijo que la comida era insuficiente.
  • El 48,3% de los detenidos es reiterante.

Por qué es importante el estudio. Para tener un diagnóstico respecto de cuál es el trayecto de los adolescentes detenidos y en qué condiciones están. Además, permite discutir políticas públicas con información.

“En el debate público sobre la reforma pendiente del sistema de justicia juvenil argentino, se suelen escuchar argumentos que señalan la necesidad de aumentar las sanciones penales, incluyendo las medidas privativas de libertad, como estrategia adecuada para mejorar su efectividad. Sin embargo, estos argumentos no presentan en ningún caso evidencias que permitan establecer la relación entre el aumento de las penas y el logro de los objetivos de inserción social y posterior desistimiento por parte de las y los adolescentes que cumplen sanciones privativas de la libertad”, argumentó Ana de Mendoza, representante de Unicef en la Argentina.

Qué propone Unicef.

  • Se deben aplicar políticas públicas para garantizar la igualdad de oportunidades y evitar que derechos fundamentales no estén asegurados en los niños y adolescentes.
  • Promover un sistema de justicia juvenil especializado, centrado en la prevención del delito y en las causas que podrían originarlo.
  • Impulsar medidas alternativas, como mediaciones, reparación de daño, probation, entre otras herramientas.
  • Crear y fortalecer mecanismos de supervisión y monitoreo de los centros de encierro.
  • Reforzar los programas que acompañen el egreso y permitan el trabajo articulado con las familias.
  • Destinar recursos públicos suficientes al trabajo con adolescentes.
Sociedad | 13 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

7000 artesanos del país necesitan vender sus tejidos y ya hay una manera de contactarlos directamente

Berta Ponce tiene el telar a la sombra de un algarrobo porque en Santiago del Estero siempre hace calor. Aprendió a tejer viendo a su mamá y su mamá aprendió de su abuela. Lleva 50 de sus 64 años hilando lana de oveja y tejiendo.

Su especialidad son los ponchos e imagina “un milagro”: fantasea con que ahora que su celular está en un registro online de artesanos textiles, un grupo de folklore la llama y le encarga seis ponchos. Tendrá trabajo para un año y compensará lo “justo” que vive con la jubilación mínima. Se sentará a tejer “como lo hacía mamá, en el lugar más fresquito, debajo del algarrobo”.

Berta vive en el campo, en Villa Atamisqui, a 120 kilómetros de la capital santiagueña. Es una de los 6.900 artesanos y artesanas -95% son mujeres- que fueron identificados e incluidos en un registro de hilanderos y tejedores del país que sirvió para armar una plataforma desde la que cualquier persona puede contactarlos.

Los objetivos son varios: darle visibilidad a su trabajo, apuntalar sus economías familiares y fomentar el trabajo en red. En la medida que se logren esas pautas, se podrán sostener cadenas productivas regionales y será más sencillo preservar oficios tradicionales de gran patrimonio cultural.

Berta Ponce teje en Santiago del Estero. Usa un telar “plantado” o sujeto con palos fijos a la tierra. Foto: ReNATRA

“Intentamos darle voz a artesanos que trabajan de manera silenciosa y que por lo general están ocultos debajo de los intermediarios”, asegura Sofía Marré, del Centro Textil del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que trabajó en el armado del registro junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Cultura de la Nación.

Marré explica que el Registro Nacional de Artesanos Textiles de la República Argentina (ReNATRA) no tiene antecedentes en el país y crea un canal directo con el consumidor. “El artesano va a tener que aprender a administrar y negociar con quien los llame, pero achica el camino y le abre puertas para darse a conocer en el mercado, que pueden ser empresas, diseñadores o particulares”.

Fuente: ReNATRA

Contactá a un artesano

El primer aporte del registro es saber dónde están los artesanos y quiénes son: cómo se llaman, en qué parajes viven, cómo se los puede contactar y qué tipo de tejido o hilado hacen.

“Yo hago el hilado del vellón de oveja en un rueca, que es una máquina de pie. Y después sé tejer en telar de cintura y a dos agujas”, cuenta Lucrecia Cruz, que nació en Salta y ahora, a os 57 años, vive en Huacalera, muy cerca de Tilcara, en Jujuy.

Lucrecia es aimará, aprendió el oficio de su mamá y teje en grupo junto a otras 10 personas. “Hacemos guantes, mantas, pie de camas y alfombras. Le vendemos a gente que después lo vende en Buenos Aires. También vamos a ferias. Pero el oficio se está perdiendo. Lo que necesitamos son más pedidos. Nosotras podemos hacer hasta 20 piezas más por mes”, asegura y cuenta que ya tienen un perfil en Facebook.

Lucrecia Cruz compra el vellón de oveja y hace el hilado con la rueca. Teje mantas, alfombras y pie de camas en Huacalera, Jujuy. Foto: Familia Cruz

El relevamiento se empezó a trabajar en 2013 y no es definitivo, ya que se amplía a medida que se logra ubicar o se suman espontáneamente más artesanos. Hay criollos, como Berta; comunidades de pueblos originarios, como Wichí o Qom; colonias de inmigrantes europeos, como en el Litoral; y también artesanos urbanos.

“Dentro del rubro artesanos, el textil es el más numeroso del país. Son mucho más que los orfebres o los que trabajan la madera o el cuero”, asegura Roxana Amarilla, directora del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de la Argentina (MATRA), que depende de la Secretaría de Cultura.

Roxana reconoce que no saben exactamente cuántos artesanos textiles hay en el país ni cuánto aportan al PBI. “Esa información es una deuda pendiente”, dice y resalta que el registro es un primer paso. Afirma que ayudar a sostener el trabajo que hacen estos 6.900 artesanos es ayudar a sostener una “manifestación viva de la cultura”.

El registro logró reunir artesanos de todas las provincias. Formosa (1.371 artesanos) Neuquén (792), Salta (511), Buenos Aires (489), Río Negro (432) y Chubut (386) son las que más artesanos relevados tiene.

Sobre el tipo de fibras, la mayoría trabaja con lana de oveja y camélidos, como llamas, guanacos y vicuñas. Aunque también hay algunos, como las artesanas wichí, que usan vegetales, como el chaguar, que es una planta fibrosa con las que tejen las carteras conocidas como yica.

Arte y Esperanza es una ONG que desde 1986 compra y vende artesanías hechas por comunidades de pueblos originarios en dos locales, uno en San Isidro (provincia de Buenos Aires) y otro en el barrio porteño de San Telmo. Trabaja con 500 artesanos de pueblos Qom, Wichí, Pilagá, Kolla, Mapuche, Guaraní, Diaguita y Chané. Y tienen un catálogo online:

Mirá el catálogo de productos

“Lo que hacemos es comprarles sus productos a un precio justo y así acompañar el desarrollo y reconocimiento cultural. De hecho, pagamos los productos por adelantado. Por eso creemos que visibilizar su trabajo con este registro es importante”, considera Sebastián Homps, vocero de la ONG, que en lo que va del año invirtió $1.200.000 en la compra de artesanías, un 15% textiles.

La ONG Arte y Esperanza le compra a un precio justo las producciones de 500 artesanos de comunidades de pueblos originarios. Foto: Arte y Esperanza

La importancia productiva de la actividad artesanal textil se basa en que son muchos los actores que participan. En la obtención de la materia prima intervienen criadores de animales, esquiladores y transportistas. También hay personas que trabajan en el armado de las herramientas, como el telar y sus partes. Y dentro de ese proceso, algunos aportan maderas.

En el hilado y en el teñido se suman nuevos roles, incluso niños y niñas que hilan an­tes de saber tejer. En los distintos momentos de la ejecución del tejido, suele haber mujeres u hombres que tienden la urdimbre y combinan los colores en el momento del armado de la urdimbre. Luego hay quie­nes simplemente pasan la trama para armar el tejido.

“Esa trama social sustenta la actividad textil y, a su vez, es la actividad textil la que, en gran par­te, genera profundas relaciones sociales que suelen extenderse no solo a lo largo de una familia sino a lo largo del pueblo y de una región”, analiza la investigadora del Conicet, Cecilia Pérez de Micou en el libro “Reflexiones sobre las artesanías argentinas”.

Por eso el producto textil es reconocible como originario de un lugar aunque aparezca en otro muy alejado. Estos textiles son un sello de origen, una marca de identidad que está relacionada con la aceptación tácita de todos y cada uno de los que intervienen, sigue Pérez de Micou.

Tapiz del monte de la artesana Negucha Mendoza, en Catamarca. Foto: ReNATRA.

En general, la mayoría de los artesanos hacen, en paralelo, alguna actividad. Tienen cultivos o crían animales. O tienen un empleo público de medio tiempo. Pero también hay excepciones en las que la producción de artesanía textil es el principal sostén de la economía familiar: pasa en pueblos como Londres (Catamarca), Iruya (Salta), Victorica (La Pampa) o Valcheta (Río Negro), por citar algunos.

Para Mario Vucetich, un porteño de 67 años, las artesanías textiles fueron (y son) su sustento de vida desde los 19 años. Mario es autodidacta y tiene su taller en La Paternal. “Mal no me fue. Tengo mi casa, mi auto y crié a mi hijo. Yo lo que hago son artesanías urbanas, pero con la misma técnica del telar europeo que introdujeron los españoles en el 1700”, cuenta.

Cuando alguien le pregunta cuánto tarda en hacer una manta de unos 2 metros cuadrados, tiene una respuesta armada que ayuda a explicar por qué es necesario visibilizar su trabajo, que sea rentable y que encuentre herederos de ese saber: “Me preguntás eso y te digo que tardo 40 años. Ese es el tiempo que me llevó aprender a preparar la urdimbre, enhebrar 2 mil hilos y tejer en un telar del 1700”.

Sociedad | 13 de noviembre de 2018

Alicia Caballero: “Nada impide que una mujer se destaque en su vida profesional si se lo propone”

Para la decana de Económicas de la UCA, hay características propias de la mujer le dan un sesgo diferencial a las propuestas de política económica pero las empresas aún deberían tomar nota para adoptar sistemas laborales compatibles con la maternidad.

Sociedad | 12 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Defensor del Niño: el martes vence el plazo para que se anuncie el candidato final

Mañana, 13 de noviembre, vence el plazo para que la Comisión Bicameral del Congreso Nacional a cargo de designar el Defensor del Niño anuncie la persona elegida para ocupar el rol.

“Es la culminación de un proceso muy exhaustivo de selección, y es importante que el martes se dé a conocer el o la candidata final, porque de no ser así hay un riesgo de que este año no se llegue a designar la figura”, dice Dalile Antúnez, co-directora de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).  

La designación del Defensor del Niño se encuentra pendiente desde septiembre de 2005, cuando el Congreso Nacional sancionó una ley creando la figura, que tiene como objetivo “velar por la protección y promoción de sus derechos consagrados en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes nacionales”.

Luego de que la Comisión Bicameral anuncie el nombre del candidato seleccionado, ambas cámaras del congreso deberán aprobar con mayoría simple la designación. 

“Quedan pocas sesiones legislativas este año, por eso se requiere un compromiso político fuerte con saldar de una vez por todas la deuda con la infancia”, dice Antúnez.

Enviá un Tweet a las representantes de la Comisión Bicameral

¿Querés saber más? Leé esta nota en profundidad sobre la deuda del Congreso con los 14 millones de niños, niñas y adolescentes argentinos.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

Los bancos de alimentos tendrán una app que ayudará a sumar donaciones

Qué pasó. Más de 50 representantes de bancos de alimentos del país se reunieron la semana pasada en Tucumán para potenciar el trabajo en red y analizar las oportunidades de rescate de alimentos que se abren a partir de la reciente aprobación de la ley Donal, que incentiva las donaciones de alimentos.

En este sentido, se presentó un plan para incorporar una aplicación que permita conectar fácil y rápidamente a quienes tienen alimentos para donar con los bancos de alimentos. El trabajo lo hará la Red Argentina de Bancos de Alimentos (REDBdA) y Nilus, una organización sin fines de lucro que aplica tecnología y modelos de economía colaborativa para reducir las pérdidas y los desperdicios de alimentos.

Nilus ya creó una plataforma de crowdsourcing –como se conoce a la colaboración masiva en Internet para resolver un problema– que funciona a través de geolocalización. En ella, las empresas o supermercados avisan que están por desechar alimentos y Nilus le ofrece estos alimentos a los comedores de su red.

Por qué es importante. Los referentes reunidos en Tucumán trabajaron sobre las nuevas oportunidades de rescate de alimentos que se abren a partir de la aprobación de la ley.

Según estimaciones de la red, la nueva normativa permitiría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

Unos 50 representantes de bancos de alimentos se juntaron en Tucumán. Crédito: REDBdA

El Encuentro Nacional de Bancos de Alimentos se hizo el 30 y 31 de octubre, fue organizado por la red y  tuvo como anfitrión al Banco de Alimentos de Tucumán.

“La red tiene como misión potenciar el trabajo conjunto de los bancos de alimentos para reducir el hambre, la malnutrición y el desperdicio de alimentos en nuestro país. El enorme volumen de alimentos que se pierden y desperdician en la Argentina cada año mientras 1 de cada 5 niños no accede a los alimentos que necesita, nos desafía a multiplicar el impacto”, aseguró Natascha Hinsch, directora ejecutiva de la REDBdA.

Quiénes conforman la red. Agrupa a 15 bancos de alimentos, 3 en formación, 2 iniciativas y 2 organizaciones adherentes, por lo que tiene presencia en 11 provincias. Fue creada en 2003 como una iniciativa para potenciar el trabajo conjunto, acompañar su desarrollo, fomentar la creación de nuevos bancos y favorecer alianzas estratégicas que contribuyan a la construcción de una Argentina bien nutrida y sin hambre. Además es miembro certificado de The Global Foodbanking Network.

Cómo colaborar. Hay diferentes maneras de sumarse a la misión de la red. Donando dinero, ya que por cada $13 distribuimos 8 platos de comida a quienes pasan hambre. Pero también se puede ayudar como voluntario, acercando donaciones o ofreciéndose como transportista. 

Querés colaborar. Encontrá el banco más cercano a tu casa en el sitio de la red:

Quiero colaborar

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

Cómo impactaría en Buenos Aires el proyecto de Código Urbanístico que debate la Legislatura

Esta semana terminaron, en la Legislatura, las audiencias públicas por el nuevo Código Urbanístico de la ciudad de Buenos Aires (y por el Código de Edificación que lo acompaña), que reemplazará al de 1977, aún vigente (aunque con modificaciones en 1989 y 2000).

Pero aún no hay consenso acerca de su efectividad: para algunas voces críticas, el código (que según el Gobierno de la Ciudad es un instrumento de planificación urbana que regula y ordena el tejido y los usos del suelo urbano) no es todo lo bueno que podría ser.

El código tiene diferentes funciones: establece qué, cómo y dónde se puede construir, y regula la actividad del sector constructor privado en “armonía” (cita textual) con el espacio público. En definitiva, el código es el marco clave para determinar cómo crecerá la ciudad en el futuro. ¿Más? Leelo acá.

La Legislatura de la ciudad deberá votar en las próximas semanas a favor o en contra de un proyecto que trabaja sobre cinco ejes, que son cinco problemáticas. Muchos especialistas, algunos a favor del proyecto oficial y otros en contra, coinciden en que estos ejes merecen un debate; sin embargo, hay diferentes opiniones en torno a cómo avanzar sobre ellos.

  1. Ciudad homogénea: las alturas máximas de cada cuadra estarán igualadas.
  2. Mixtura de usos: los barrios serán, a la vez, residenciales, comerciales, industriales y mucho más.
  3. Cuidado del patrimonio histórico: se crearán herramientas para promover la puesta en valor.
  4. Ciudad verde y sustentable: se incorporarán técnicas como riego hídrico.
  5. Ciudad integrada: las villas miseria serán urbanizadas.

Una de las preguntas más discutidas es ¿qué se puede construir? El nuevo código propone una ciudad homogénea; o sea, con altura fija para los edificios de la misma cuadra, y con alturas máximas en avenidas, calles y pasajes. De hecho, habrá seis alturas máximas.

Esto significa que la ciudad será (un poco más) previsible porque los vecinos sabrán qué altura máxima se podrá construir en su cuadra. Se busca más simpleza y claridad al eliminar los parámetros matemáticos (FOT: Factor de Ocupación Total; FOS: Factor de Ocupación Suelo; tangente) que hasta hoy rigen la ecuación respecto a la altura de los edificios.

El modelo de manzanas de alturas parejas es de tradición europea y, a esta altura, también es un modelo clásico. Basta ver el Ensanche de Barcelona como un caso testigo y aquí se aprecia en los edificios de la Diagonal Norte.

Pero algunas voces críticas se preguntan: ¿es la altura homogénea de por sí algo bueno? París, una ciudad construida en ese modelo, tiene también un modelo para generar irregularidad intencionadamente en su rive gauche (la orilla izquierda del río Sena) y lo mismo ocurre con los proyectos MVRDV en algunas ciudades de Holanda.


Fuente: GCBA

Aunque en septiembre Franco Moccia, el ministro porteño de Desarrollo Urbano y Transporte, dijo que “la Ciudad de Buenos Aires está cada vez más cerca de tener un marco normativo adaptado a los desafíos del siglo XXI”, unas 130 asambleas y organizaciones contrarias al proyecto habían conformado algunos meses antes el Frente por una Planificación Ciudadana Integral.

Desde esa tribuna lanzaron un “Manifiesto en rechazo al tratamiento legislativo del nuevo Código Urbanístico y del nuevo Código de Edificación”: dicen que si el proyecto se aprueba, se avanzará en un ciclo de entrega de tierras públicas a manos particulares, privatizaciones de servicios públicos y consolidación de negocios inmobiliarios especulativos.

“Una de las grandes críticas que le hacemos al proyecto es por los temas que no trata”, dice Jonatan Baldiviezo, abogado urbano, ambientalista y de derechos humanos, y presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad. “El Plan Urbano Ambiental es el mandato normativo que ordena la actualización del código, pero este código sólo habla detalladamente sobre la capacidad constructiva de las parcelas. No se refiere al espacio público, que en una ciudad suele ser el 40% del territorio, ni tampoco a las relaciones entre las personas. Es un código urbanístico hecho para el sector inmobiliario”.

Baldiviezo señala que en Río de Janeiro los espacios verdes y el mar están incorporados a la ciudad, y que en Buenos Aires eso no está contemplado.

El sector de los constructores tampoco está satisfecho. El presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damián Tabakman, señala la larga duración del debate y se refiere a las torres, que ya no podrán germinar libremente. Las más altas sólo serían construidas en áreas en desarrollo: sobre la Avenida General Paz y en parcelas sobre el Riachuelo.

“Los desarrolladores no consideramos esto como lo más óptimo, pero estamos dispuestos a admitir lo que se estaría aprobando democráticamente por la mayoría”, dice Tabakman. “De todas formas, lo que más nos preocupa en este momento es que no se termine la etapa de debate y que continúe habiendo incertidumbre al respecto, lo cual dificulta la valuación de terrenos”.

Fuente: GCBA

Hay algo que atraviesa el Código: más allá de la ubicación de las torres, la nueva norma incrementará la constructibilidad en la ciudad. Buenos Aires tiene un volumen edificado de 104 millones de metros cuadrados, pero su capacidad es de más de 200 millones y Carlos Colombo, el subsecretario de Planeamiento Urbano, le dijo a Clarín que “la Ciudad está construida en un 66% de acuerdo a los parámetros que marca el código vigente”.

En el Plan Ambiental Urbano se habla de “recupero de la valorización del suelo”: es un modo de que el Estado perciba un impuesto o un tributo cuando se aumenta la capacidad edificatoria en zonas beneficiadas con, por ejemplo, una estación de subte o un parque. Pero el proyecto de Código Urbanístico casi no toca el tema.

“El Código Urbanístico aumenta la edificabilidad pero, si no implementa un recupero de la valorización del suelo, está regalando todo el valor de ese suelo que aumentó”, explica Luis Baer, investigador del CONICET y del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires.

Cuando Bogotá construyó su sistema de buses Transmilenio (en el cual se inspira el metrobús porteño), se ordenó una contribución en las propiedades de la avenida de circulación y del entorno inmediato. Una parte de lo recaudado se utiliza para planes de vivienda social.

“La oportunidad de hacer un nuevo código debería servir para discutir otras cosas, como vivienda social y transporte”, dice Lorena Vecslir, investigadora del CONICET y del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires. “En Barcelona, por ejemplo, cada emprendimiento debe destinar un 30% a vivienda social. El proyecto de Código Urbanístico de Buenos Aires dice que en algunos casos se podrá promover la vivienda social, pero no habla de exigir”.

La discusión continuará la semana que viene, cuando la Legislatura vuelva a tratar el tema.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

Dos ideas argentinas, finalistas del concurso que busca cambiar la historia

Se eligieron los 10 finalistas del programa de History Channel que busca encontrar las mejores ideas con impacto social. El reality (que cuenta con Juan Carr entre sus jurados), es recordado por ser el que premió el proyecto de Gino Tubaro, que se presentó con su impresora 3D para realizar prótesis a bajo costo.

Aquella fue la única vez en que un argentino resultó ganador. En esta, la quinta edición de “Una idea para cambiar la Historia”, dos proyectos presentados vienen de nuestro país. Son los de Facundo Noya y María Belén di Gregorio.

El primer premio se llevará 60 mil dólares, el segundo 40 y el tercero 20. Por supuesto, el dinero debe ser destinado a llevar a cabo el proyecto. La votación cierra el 27 de noviembre y se debe elegir entre 10 ideas que fueron seleccionadas de entre 7.900 proyectos. En el minuto a minuto de la votación (que se puede ver en la página), el proyecto de Noya va segundo.

Si querés entrar a conocer todos los proyectos y votar, lo podés hacer acá:

Votá acá

Los proyectos argentinos

Facundo Noya tiene 25 años y es de Feliciano, Entre Ríos. Estudió Ingeniería Bioquímica en Córdoba. Su proyecto nació en febrero de 2016. Mientras acompañaba a su padre en en el hospital de Concordia, vio que a una señora debían amputarle una pierna porque tenía una chinche clavada en el pie hacía cinco días y no se había dado cuenta y se le infectó. La señora tenía diabetes y la pérdida de sensibilidad en los pies es uno de los efectos de la enfermedad.

“Íbamos a hacer una media primero pero era muy compleja de lavar y cambiar porque necesitábamos poner electrónica dentro”, cuenta Facundo a Red/Acción. “Los médicos nos decían que era muy difícil tratar porque no llegan los antibióticos a esa zona porque se destruyen los vasos sanguíneos. Por lo que hay que evitar la lesión, entonces pensamos una plantilla que tuviera sensores que mida todo. Monitorea la temperatura, la presión y la humedad”, explica.

Su proyecto se llama Ebers. Ya tiene 20 plantillas realizadas que están probando en hospitales. Según el feedback que recibió de los médicos, funcionan muy bien y arrojan mucha información sobre los pacientes que la usan. “Le devolvimos el control del pie al paciente”, resume Facundo, que al cierre de esta nota estaba segundo en la votación con 8771 votos. Si querés votar por su proyecto, podés hacerlo acá. Solo tenés que entrar, registrarte con tu Facebook o Google y dar el voto.

El proyecto de María Belén di Gregorio se llama Creando Luz y recuerda a la primera historia que publicamos en Red/Acción. Se trata de una iniciativa de pelucas lúdicas para chicos en situación oncológica. De algún modo, trata de paliar el impacto negativo que tiene en los niños la caída del pelo a causa de la quimioterapia. Si querés votar por ella, podés hacerlo acá.

Los cuatro proyectos más votados por el público pasarán a la final, donde History Channel elegirá los ganadores, que se darán a conocer el 6 de diciembre.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

El Boca-River podría cubrir la demanda de sangre del Garrahan para todo el verano

El 24 de noviembre 11.000.000 de argentinos van a ver la Superfinal⚽. Si una de cada 1.500 de esas personas dona sangre, entre diciembre y febrero, el Hospital Garrahan se asegura la provisión de todo el verano.

Sumate ahora

¿No vivís en Buenos Aires? ¡No es problema! Encontrá en este mapa todos los centros de donación de sangre del país.

Sociedad | 7 de noviembre de 2018

Equilibrá la Cancha

Las mujeres también juegan.

Jugadoras, entrenadoras, referís, directoras técnicas. Juegan en la A y en la B. Se disputan la Copa Libertadores, la Supercopa, la Copa América, el Mundial, y los Juegos Olímpicos. Vienen de todas partes del país y son convocadas para jugar en otras partes del mundo, desde Brasil hasta China.

Pero poco se sabe de ellas. En Wikipedia, solo se pueden encontrar 33 perfiles de jugadoras argentinas de fútbol, mientras que de jugadores hombres hay 5.343.

Este proyecto en colaboración entre RED/ACCIÓN, Economía Femini(s)ta y Wikimedia Argentina buscará visibilizar a las mujeres del fútbol argentino. Para ello, estaremos recolectando información biográfica de jugadoras, entrenadoras, referís, y otras mujeres profesionales del fútbol argentino.

Al final de este proceso de recolección, realizaremos una jornada de edición para cargar estas biografías a Wikipedia y así, de a poco, equilibrar la cancha. El evento tendrá lugar el 24 de noviembre y te podes inscribir acá.

Este proyecto es parte del Mundial de la Igualdad, una iniciativa que busca que los medios, organizaciones, clubes deportivos y marcas interesadas en el fútbol difundan, desarrollen y promuevan contenidos con una agenda social y de género más responsable.

Te invitamos a enviarnos los datos biográficos de las mujeres del fútbol que conozcas a través del siguiente formulario: 

Proponé una jugadora

Sociedad | 7 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Inclusión financiera: una receta para mejorar la vida de los pobres, los jóvenes y las mujeres

A pesar de la evidencia contundente de que es una herramienta clave para reducir la pobreza e impulsar la inclusión social, solo la mitad de los argentinos tiene una cuenta bancaria y entre los más pobres, solo la quinta parte.

En Argentina, recientemente la inclusión financiera ha ingresado de manera explícita en la política pública, pero la inestabilidad económica histórica del país hace que los avances sean difíciles. El Gobierno le ha dado prioridad y apuesta al rol que puedan tener las nuevas tecnologías y aplicaciones como Ualá y Mercado Pago para que más argentinos tengan acceso a métodos de pago modernos, seguros e inclusivos.

La inclusión financiera está aumentando a nivel mundial, acelerada por los teléfonos celulares e Internet, pero los logros han sido dispares de un país a otro.

El último informe del Banco Mundial dice que a nivel global, el 69 % de los adultos —3.800 millones de personas— hoy tiene al menos una cuenta en un banco o un proveedor de dinero móvil, lo que constituye un paso crucial para escapar de la pobreza.

Fuente: Banco Mundial

La contracara es que en el mundo hay cerca de 2.000 millones de adultos que no utilizan servicios financieros formales, la mayoría de los cuales son pobres y mujeres. El 56 % de todos los adultos no bancarizados son mujeres y la mitad de los adultos no bancarizados pertenecen al 40 % de los hogares más pobres dentro de su economía.

Fuente: Banco Mundial

Ignacio Carballo, probablemente el economista que más ha estudiado el tema de inclusión financiera en la Argentina, dice que el concepto es más amplio que la simple bancarización o el otorgamiento de microcréditos productivos al ciudadano de bajos recursos y típicamente informal. Lo define como “el proceso por el cual se maximiza el acceso y el uso de los servicios financieros formales a la vez que se minimizan las barreras involuntarias percibidas por aquellos individuos que no participan del sistema financiero formal”.

Carballo afirma que la evidencia es contundente de que “a nivel macro funciona para reducir la informalidad de empleo, reducir costos de bancarización, mejorar la recaudación tributaria, aumentar el impacto de la política monetaria y para dar mayor estabilidad financiera a la economía. Y a nivel micro es, efectivamente, una herramienta para la inclusión social y la reducción de la pobreza”.

La ONU estima que la inclusión financiera es no solo un tema económico, sino que va a corazón del desarrollo humano y el empoderamiento:

“La inclusión financiera brinda a las personas los medios para mejorar sus propias vidas. Se puede observar claramente en las opciones que tienen las mujeres como resultado de tener acceso a una cuenta bancaria: invierten en negocios y utilizan los ingresos de sus negocios para invertir en sus hogares. Se hace evidente en las elecciones que las familias toman para la educación de sus hijos cuando pueden ahorrar o recibir remesas de miembros de familias que viven en el extranjero”.

Fuente: Banco Mundial

La realidad argentina

La inclusión financiera es un tema que está presente en la agenda del país. De hecho, hay un grupo enfocado en este tema que funciona hace tiempo dentro del Gobierno, que es el consejo de coordinación de la inclusión financiera. Es relevante porque el mercado financiero es muy chico, hace falta crecer fuerte en bancarización y esto afecta a los más humildes.

De acuerdo al Banco Mundial, en Argentina, el 51,3% de los adultos declara no tener una cuenta en una institución financiera y entre los más pobres, sólo el 19,7% tiene acceso a una cuenta. Y la situación va empeorando: entre 2014 y 2017 los no bancarizados entre los más pobres crecieron del 55,4% al 61,9%.

El Banco Central no mira las mismas cifras: según sus números, el 80% de los cuit o cuil de los argentinos están asociados a una cuenta bancaria y eso sería un reflejo más fiel de la realidad argentina. Los expertos en el tema dicen que una mayoría de esos afiliados nunca usan esas cuentas, no están activas o ni saben que las tienen. En la práctica, no son poseedores de los beneficios de estar dentro del sistema financiero, por lo que es más realista y útil usar las cifras del Banco Mundial.

El informe anual del Global Findex del Banco Mundial sobre temas de inclusión financiera también revela que la bancarización en Argentina está por debajo del promedio de la región (48.7% vs. 54.4%). El estudio dice que los motivos por los que no se posee una cuenta en alguna institución financiera son en su mayoría razones económicas. Un 59,1% declaró no tener fondos suficientes y un 42,8%, que los servicios financieros son demasiado caros.

Otro factor es la confianza: un 25,4% dice no tener cuenta por no confiar en las instituciones financieras. Los argentinos han incrementado su hábito de ahorro, pero principalmente por fuera del sistema financiero formal. Operan en negro. La brecha entre el ahorro informal y el formal más que se duplicó, pasando del 10,1% al 23,1%

En los últimos años, el acceso y el uso de tarjetas de débito y crédito también se han reducido. Mientras que en 2014 un 44% declaraba tener una tarjeta de débito, en 2017 la cifra se redujo al 41,4%. En tarjetas de crédito se pasó de un acceso del 26,6% al 24% y en cuanto al uso, la tasa bajó del 23,9% al 21%.

Entre los datos positivos es que en la Argentina casi no hay brecha de género cuando se habla de inclusión financiera y crece el uso de telefonía móvil y la tecnología digital para operaciones financieras.

En la Argentina no hay datos duros aún, pero Carballo, el economista de la UCA y CONICET, experto en el tema, explica que hay iniciativas en la Villa 31 y en comunidades precarias en otras regiones del país, donde se están haciendo esfuerzos. En la Villa 31 este año se instaló el primer centro de servicios, que tiene dos ventanillas para hacer pagos y además pusieron un cajero automático. A través de las ventanillas de puede cargar la SUBE, recargar los celulares, enviar dinero y comprar pasajes.

Mujeres2000 y el Programa Semillas, se enfocan en finanzas inclusivas. El Programa Semillas tiene como objetivo dar acceso a créditos a personas de barrios vulnerables del conurbano bonaerense. Ahora trabaja en un proyecto para desarrollar una herramienta tecnológica adaptada a las necesidades de las instituciones de microcréditos para mejorar la productividad. La ONG trabaja directamente con la de familias de sectores humildes.

Mujeres2000 lleva 18 años trabajando en la villas y se enfoca en acercar herramientas de formación y microcréditos para emprendimientos, asesoramiento y financiamiento para refacción de viviendas, y becas de estudio para educación superior y acompañamiento para la inserción laboral.

El problema para las Pymes

Además de tener un nivel de bancarización bajo, en la Argentina la pequeña y mediana empresa encuentra obstáculos para la obtención de crédito, lo que no colabora con el crecimiento de sus negocios y del sector comercial y productivo en dicho rango.

Menos del 1% de las Pymes acceden al mercado de capitales. Y si bien ese financiamiento superó los US$ 1.500 millones en 2017, sigue siendo muy bajo

Marcos Ayerra, presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), es uno de los que está liderando los esfuerzos para mejorar el financiamiento a las Pymes. En una entrevista reciente, el funcionario dijo que la nueva Ley de Mercado de Capitales ha sido una buena herramienta para avanzar en la inclusión financiera, pero reconoce que hace falta crecer fuerte en la bancarización ya que afecta a los más humildes.

“La CNV tiene un rol y sobre todo un desafío muy importante para lograr que más gente tenga acceso al mercado de capitales. Actualmente, supervisamos más de 350 fideicomisos financieros con oferta pública dedicados a financiar el consumo y tienen como activo subyacente cerca de un millón de préstamos a gente que, quizás, no tiene muchas alternativas”, explica Ayerra.

Y agrega que la creación el año pasado el instrumento Obligaciones Negociables Simple PYME digital ha facilitado el acceso de las pequeños empresarios de todo el país al mercado sin moverse de su casa.

Este año, y a pesar de la crisis, el financiamiento obtenido por las Pymes en el mercado de capitales durante el segundo trimestre aumentó un 51%, comparado con el mismo período del año previo.

El rol de las Naciones Unidas

En 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Y una de las herramientas elegidas fue la inclusión financiera.

Casualmente, la embajadora del Secretario General de las Naciones Unidas sobre inclusión financiera para el Desarrollo Sustentable es una economista argentina: Máxima de Holanda. Desde 2016 ella viene haciendo hincapié en la urgente necesidad de impulsar la inclusión financiera y garantizar el acceso de las mujeres a la tecnología.

El primer Objetivo de Desarrollo Sustentable, que apunta a terminar con la pobreza extrema en 2030, menciona explícitamente la importancia del acceso a los servicios financieros.

“Cuando las personas se incluyen en el sistema financiero, pueden salir de la pobreza mejor invirtiendo en negocios o educación”, dice el documento de las Naciones Unidas.

En India, un esfuerzo gubernamental para abrir bancos en áreas rurales ayudó a reducir la pobreza rural entre 14 y 17 puntos porcentuales. El gasto relacionado con la escuela aumentó en un 20% en los hogares nepalíes que abrieron cuentas bancarias gratuitas.

Hay estudios que demuestran que los aplicaciones que permiten guardar y transferir fondos a través de un teléfono celular pueden contribuir a mejorar el potencial de generación de ingresos de las personas y, así, a reducir la pobreza.

Otro de los beneficios de la inclusión financiera y poder ahorrar es que evita que las personas caigan en la pobreza al suavizar el golpe de los gastos inesperados. Cuando se golpea con la muerte de un sostén de la familia, una cuenta de ahorros puede ser todo lo que se interpone entre el empobrecimiento y la estabilidad de una familia. Los servicios de pago digital también permiten a las personas recolectar dinero de amigos y familiares lejanos cuando se enfrentan a la presión económica.
Beneficios para el Estado

La inclusión financiera también beneficia a la administración pública. Al alejarse del efectivo y utilizar los pagos digitales para distribuir los salarios del Gobierno y las transferencias de efectivo, como las pensiones, los gobiernos pueden reducir costos.

La digitalización de las transferencias sociales y los salarios del Gobierno tiene el potencial de introducir a millones de adultos de las economías emergentes en el sistema financiero. Esto tiene muchos efectos positivos en la macroeconomía.

El G20 este año puso el tema en la agenda y será discutido en la Cumbre de Líderes de Buenos Aires a fin de mes.

Aumentar la inclusión financiera a través de la tecnología digital

Se ha registrado un aumento significativo en el uso de teléfonos celulares y de Internet para realizar operaciones financieras. Entre 2014 y 2017, esto ha contribuido a que aumente del 67 % al 76 % a nivel mundial, y del 57 % al 70 % en el mundo en desarrollo, la proporción de titulares de cuentas que envían o reciben pagos a través de medios digitales.

A nivel mundial, si bien hay casi 2.000 millones de adultos que aún no están bancarizados, dos tercios de ellos poseen un teléfono celular que podría ayudarlos a acceder a los servicios financieros.

Fuente: Banco Mundial

El Banco Mundial dice que mediante la tecnología digital se podrían aprovechar las operaciones que actualmente se realizan en efectivo para incorporar a más personas al sistema financiero. Por ejemplo, si el Estado pagara sueldos, pensiones y beneficios sociales directamente en cuentas bancarias, se podrían brindar servicios financieros formales hasta a 100 millones de adultos más a nivel mundial, de los cuales 95 millones se encuentran en economías en desarrollo.

“Ya sabemos mucho acerca de cómo garantizar que las mujeres tengan acceso igualitario a servicios financieros que pueden cambiarles la vida”, declaró Melinda Gates, copresidenta de la Fundación Bill y Melinda Gates. “Cuando el Gobierno deposita los pagos de beneficios sociales u otros subsidios directamente en las cuentas bancarias digitales de las mujeres, el impacto es asombroso. La mujer adquiere poder de decisión en el hogar y, con más herramientas financieras a su alcance, invierte en la prosperidad de su familia y contribuye a un crecimiento económico amplio”.

En Argentina, Brasil y Costa Rica, alrededor del 20 % de los adultos que tienen cuenta usa el celular o Internet para operar a través de una cuenta. Digitalizando los pagos de sueldos en efectivo, las empresas podrían contribuir a que hasta 30 millones de adultos no bancarizados —de los cuales casi el 90 % sí tiene teléfono celular— sean titulares de una cuenta.

La respuesta argentina

Pierpaolo Barbieri es un emprendedor argentino que está completamente convencido que la tecnología es el camino. El creador de Ualá es un millennial que quiere revolucionar la manera en la que se hacen las transacciones financieras en la Argentina. La aplicación cumplió un año y ya tiene casi medio millón de usuarios, dos tercios de los cuales nunca tuvieron cuenta bancaria.

“Para nosotros Ualá siempre fue un producto social. Tiene una clara misión social. Hubo más de 200.000 personas que hoy tienen su primera tarjeta gracias a Ualá. Es importante que todos los argentinos tengan acceso a un método de pago moderno, seguro e inclusivo. Por demasiado tiempo el sistema financiero estuvo muy cerrado y sin competencia. Venimos a cambiar eso. Por eso, digo que queremos a todos esos clientes que los bancos nunca quisieron. Y al resto, también. Quizás lo logremos nosotros, quizás sean otros. Pero lo importante para el país es que ocurra. Y que cada vez más gente tenga acceso al crédito para poder crecer y desarrollarse”.

Ignacio Carballo dice que “es fundamental que nuestro país construya y transite su propio camino de inclusión financiera. Hay que fomentar la inclusión sin descuidar la integridad, estabilidad y protección al consumidor. Es necesario comprender que los servicios de deuda informales están a merced de la población más vulnerable, en condiciones financieras ampliamente menos favorables (tasas de interés más altas) y con traumáticas consecuencias frente al no pago”.

Sociedad | 6 de noviembre de 2018

Animación por Pablo Domrose

La búsqueda de Sofía Herrera: una conversación entre María Elena Delgado y Juan Carr

Sofía Herrera desapareció en 2008, cuando tenía 5 años. Diez años después, su paradero todavía es desconocido. En conversación con RED/ACCIÓN, su madre, María Elena Delgado, cuenta cómo imagina que es la vida de su hija hoy y por qué es importante que sigamos buscándola.

Ayudá a buscar a Sofía

Sociedad | 31 de octubre de 2018

El viaje de dos Cascos Blancos hacia una misión humanitaria por los migrantes venezolanos

El buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, está navegando por Perú y asistiendo cada día a unos 750 pacientes. La Argentina, que se sumó a la misión, envía ahora a otros dos voluntarios.

“Ser voluntario, solamente por trabajar una en salud, es algo innato”, dice Carolina Piagentini, una instrumentadora quirúrgica que dedica sus días a la guardia del Hospital Argerich y a la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y que ahora, un domingo a las 3:46 de la madrugada, viste una camiseta de Cascos Blancos y viaja en un remís hacia el aeropuerto de Ezeiza. A Piagentini la acompaña Aldo Buffa, un enfermero de la ciudad de Santa Fe que, como ella, es voluntario de Cascos Blancos.

Todavía es de noche pero cuando se haga de día los dos despegarán en un vuelo hacia Perú. Allí abordarán el buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, que se encuentra en una misión para dar asistencia sanitaria a los migrantes venezolanos en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras.

Piagentini y Buffa son el recambio de otros cinco enviados que, como ellos, son voluntarios civiles de Cascos Blancos (una iniciativa de ayuda humanitaria creada por la Argentina, que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y que está avalada por la ONU y la OEA).

Aquellos cinco voluntarios (una médica pediatra, una odontóloga, un odontólogo, una psicóloga y una enfermera) trabajaron en el barco durante 18 días, desde que éste zarpó de la Estación Naval de Norfolk, Virginia. Hoy mismo, en el aeropuerto de Ezeiza, se cruzarán con Piagentini y Buffa para darles algunos consejos y contarles cómo será su vida a bordo de esa nave que cuenta con 12 quirófanos, un tomógrafo computarizado y máquinas de rayos X.

“Los voluntarios nos conocemos trabajando en momentos no muy gratos, en emergencias, cuando hay que actuar”, dice Buffa, mientras la ciudad de Buenos Aires va quedando atrás. “Para uno, tratar de ayudar a las personas es parte de la vida, sabiendo que trabajar en una situación crítica es una responsabilidad muy grande: hay que cuidar y atender a otra persona, siendo uno frío para actuar pero teniendo el corazón tierno”.

El barco Comfort puede recibir 200 nuevos pacientes al día, tiene la misma capacidad operativa de un hospital y en esta nueva misión busca aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios de los países que reciben el flujo de los migrantes venezolanos. El gobierno colombiano indicó que unos 400.000 venezolanos regularizaron su situación en Colombia, donde la cifra de atención de urgencias viene creciendo desde 2015. Al mismo tiempo, las estimaciones indican que entre 1 millón y 5 millones de personas han emigrado de Venezuela en los últimos dos años, lo que representa entre el 3% y el 16% de la población de ese país.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.

Para Piagentini y Buffa, ésta es la primera misión con Cascos Blancos fuera de la Argentina. Además de ellos, en el barco hay otros civiles provenientes de California y algunos latinoamericanos.

Un rato más tarde, ya en el aeropuerto de Ezeiza, se encuentran con Paul Dal Din, una médica pediatra que integró el primer grupo de enviados argentinos y que acaba de aterrizar en Ezeiza esta misma madrugada. Los otros cuatro voluntarios aterrizarán en un rato. Mientras Dal Din estuvo en el Comfort, el barco ancló a ocho millas de la costa ecuatoriana. Desde allí se trasladaban hacia el puerto, en botes para 40 pasajeros y helicópteros para 20, pacientes y médicos.

Ahora, mientras toman un café entre turistas y viajeros ansiosos, Dal Din les cuenta a Piagentini y a Buffa que vio gente que hizo fila durante tres días para ser atendida; que en los puestos de atención en tierra había un laboratorio con máquinas de ultrasonido y rayos X, y que en el barco se hacían ecocardiogramas y tomografías; que el Comfort tiene tres niveles de acción: misión de combate, situación de desastre (por ejemplo, terremotos y huracanes) y misión humanitaria (donde provee atención masiva sin alta complejidad). Que cada noche se anuncia el horario en el que hay que presentarse al día siguiente y que la atención a los pacientes comienza a las 8:30 de la mañana. Que hay que adecuarse al ritmo militar, un ritmo distinto al civil. Que los enchufes son de patas rectas, al estilo estadounidense, y que no hay camas, sino cuchetas.

“Nosotros vamos a una cita a ciegas”, dice Piagentini. “No sabemos con qué patologías nos vamos a encontrar, ni con qué cirugías. Pero estamos listos para que nos den las indicaciones y para trabajar”. El check-in en el mostrador de la línea aérea ya está hecho y, en breve, los dos voluntarios argentinos pasarán el control de migraciones. Ya amaneció. Entonces llega la hora. Cada vez está más cerca el despegue y, por ende, el USNS Comfort y los migrantes.

Sociedad | 30 de octubre de 2018

Ciudades por Jóvenes: más de mil jóvenes de América Latina se reúnen en Buenos Aires para construir el futuro de las ciudades

Entre junio y septiembre de este año, más de 4.200 jóvenes residentes de 65 ciudades y 18 países de América Latina participaron de una consulta que buscaba responder una pregunta: ¿Cuál es la visión de los jóvenes para el futuro de sus ciudades?

El proceso, liderado por la organización internacional de voluntarios TECHO, resultó en la redacción de un Plan de Acción Regional desde las Juventudes y culmina esta semana con el Campus Urbano, un evento que convoca a jóvenes de toda la región a participar de diversas charlas y mesas de trabajo.

“Este encuentro cierra un proceso que se extendió por cuatro meses, de consulta a jóvenes de América Latina sobre sus preocupaciones, acciones y propuestas en torno a la realidad de las ciudades de la región”, explica Laura Sánchez, directora de Equipos de TECHO Internacional.

Las temáticas que se trabajarán durante la semana incluyen el rol de las juventudes en la construcción de ciudades latinoamericanas desde un enfoque de género, el desafío de migrar como joven, la juventud y transformaciones políticas, y la prevención de violencia en ciudades, entre otras.

Más información: El evento es gratuito y se llevará a cabo desde el 29 de octubre hasta el 1 de noviembre en Tecnópolis. Podés ver la agenda completa acá.

Ver la agenda completa del Campus Urbano

Sociedad | 29 de octubre de 2018

El III Encuentro Mundial de Jóvenes reúne en Buenos Aires a 500 estudiantes

Hoy comenzó el III Encuentro Mundial de Jóvenes en la ciudad de Buenos Aires: unos 500 estudiantes de 30 ciudades de todo el mundo se reúnen en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD) para realizar actividades desde el arte, el juego y el pensamiento; y aprender metodologías educativas para poner en práctica en su comunidad. El objetivo es renovar la educación recibida y plasmar en un documento la agenda mundial desde su propia perspectiva.

El Encuentro, que se realiza entre los días 29 de octubre y 1 de noviembre, está organizado por ORT Mundial y Pontificia Scholas Occurrentes, siguiendo un acuerdo firmado ante el Papa Francisco en la Ciudad del Vaticano en octubre de 2017. “ORT y Scholas comparten un objetivo común: hacer del mundo un lugar mejor a través de la educación”, dice Darío Werthein, presidente de ORT Mundial. “Esta colaboración nos permitirá llegar a más lugares y que todos y cada uno de los niños desarrollen su potencial, sin importar de donde provengan”.

Jovenes 2

Los estudiantes tienen entre 14 y 18 años y llegan desde Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Haití, Israel, Italia, México, Mozambique, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana y Sudáfrica.

Para los próximos días, las actividades incluyen salidas de campo y visitas al Museo Nacional de Bellas Artes, al Congreso de la Nación y a la Casa Rosada; y una charla con sobrevivientes del Holocausto.

Sociedad | 26 de octubre de 2018

La historia de la primera selección de fútbol de talla baja del mundo: la Argentina

Miden todos menos de 1.40 metros. Motivaron a que jugadores en otros países formen sus propios equipos y organizaron la primera Copa América de Talla Baja, que se juega esta semana en Buenos Aires. Cuáles son sus logros y mayores desafíos.

Como muchos argentinos, la pasión de Diego Serpentini siempre fue el fútbol. Desde que tiene memoria juega a la pelota con sus dos hermanos, y a los 5 años empezó a entrenar en el Club Everton de La Plata.

“Al principio mi papá tenía miedo de llevarme a un club por si me lastimaban o algo”, dice Diego –o Dieguito— entre risas. “Pero en el club me trataban como a un par, no me veían de otra forma. Terminé jugando con gente de 20 o 30 años, siempre de la mañana a la noche, sin parar”.

Diego mide 1.05 metros, tiene 16 años, y es una de las millones de personas con talla baja alrededor del mundo, una condición genética que afecta el crecimiento de los huesos y limita la altura de las personas a un promedio de 1.40 metros.

Pero a Diego no lo define su discapacidad. Lo definen su gambeta, sus goles, y su habilidad para jugar en equipo. En la cancha, y por fuera, Diego es una de las estrellas de la Selección Argentina de Talla Baja.

Diego Talla Baja

La Selección Argentina de Talla Baja es la primera de su tipo en el mundo y comenzó a las orillas del Río Paraná, en Corrientes.

“Un día empecé a practicar en canchas de fútbol 5 con mis amigos y me dí cuenta de que, al ser canchas reducidas, no habían tantas desventajas con los jugadores de talla convencional”, cuenta Facundo Rojas, capitán de la selección. “Fue ahí que con un grupo de amigos de talla baja tuvimos la idea de juntar chicos de nuestra misma condición para jugar al fútbol”.

Rojas, quien anteriormente había debutado y jugado en la primera división de fútbol convencional de su Corrientes natal, organizó el primer partido de fútbol de talla baja en el país en el 2012.

“Empezamos a invitar a chicos a que vengan a entrenar y a organizar partidos. En el primero éramos solo 8 jugadores. Quizás no tenían buen juego todos, pero tenían toda la garra, todo el entusiasmo, y eso hacía que sea muy lindo”, cuenta Rojas.

Hoy, seis años más tarde, la Asociación Civil Talla Baja de Argentina (la organización que representa a la selección) cuenta con más de 60 miembros en todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. En 2017, la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) les entregó al equipo camisetas y uniformes oficiales. Y este 25 de octubre, en el Día Mundial de las Personas con Talla Baja, la selección argentina recibió en Buenos Aires a 9 equipos latinoamericanos y una selección invitada -la de Marruecos- para un evento histórico: la primera Copa América Talla Baja.

“De chico pensás que algún día va a llegar, que vas a poder jugar en la Copa América, pero después van pasando los años y te empezás a dar cuenta de que no lo vas a lograr por tu estatura y por el estigma de la sociedad”, dice Ángel Lelpo, uno de los jugadores de la selección. “Jugar en esta copa es un sueño hecho realidad”, concluye.

Facundo Rojas, capitan de la Selección Argentina de Talla Baja.
Facundo Rojas, capitán de la Selección Argentina de Talla Baja.

Más allá del fútbol

Es jueves a la mañana y Luis, de 7 años, espera ansioso en las gradas del Estadio Multideportivo Ferro, en el barrio porteño de Caballito. Luis nació con acondroplasia, una condición genética que es la principal causante de talla baja. Es la primera vez que va a ver jugar en vivo a esta Selección. Su ídolo, como el de muchos otros en las gradas, es Dieguito.

“Desde que nos enteramos por Facebook que existía el equipo, siempre quisimos venir a ver un partido”, cuenta Hernán, el padre de Luis. “En el barrio él es el único con acondroplasia, y me parece importante que venga acá, que vea que hay otros chicos con su misma talla, que es algo normal. Y que si el día de mañana le interesa, puede hasta llegar a ser parte de la selección de fútbol”.

Más allá de poder jugar entre pares, llegar a chicos como Luis es el principal objetivo de la Selección Argentina de Talla Baja.

“Nuestro puntapié inicial para entrar en la sociedad es el fútbol, pero lo que buscamos es generar respeto, conciencia, y un ámbito de fraternidad entre todas las personas de talla baja”, dice Rojas. “Somos de las personas con discapacidad más discriminadas a nivel mundial, y para luchar contra eso usamos el fútbol, este deporte que une pasiones, en el que pasan muchas cosas lindas”.

Según Rojas y sus compañeros, la discriminación hacia personas de talla baja ha disminuido en los últimos años. “Ya no nos dicen más enanos, no nos dicen que somos el cantante de Los Grosos”, dice Martín Bagorria, otro de los jugadores.

Sin embargo, todavía existen importantes desafíos a nivel estructural. La mayoría de los miembros de la selección no tienen trabajo. Y los que sí tienen, generalmente consiguen solo contratos temporarios. Bagorria, por ejemplo, actúa en una obra de teatro en Carlos Paz en temporada alta, y se mantiene el resto del año con lo que gana en esos tres meses.

“Es muy difícil conseguir trabajo por nuestra estatura, entregamos curriculums y nos los cajonean”, dice Bagorria. “Vemos que en otros países generalmente hay más oportunidades, que la gente de talla baja puede ser policía, o hasta trabajar en el gobierno. Es por eso que para nosotros es tan importante esta selección. Es como una vidriera, que ojalá nos permita generar otros cambios”.

Talla baja 3

Otros de los desafíos más grandes para la selección es el financiamiento. A pesar de contar con el reciente apoyo de la AFA, son los mismos jugadores los que cubren la mayoría de los costos operativos de la selección (los viajes, el alojamiento, la indumentaria).

“Invertimos mucho dinero y tiempo para lograr esto, con poco apoyo de las instituciones”, dice Rojas. El año pasado, para viajar a Brasil y jugar un partido contra el equipo carioca de talla baja, los jugadores vendieron rifas y organizaron varios eventos.

Sin embargo, el interés que ha generado la Copa América Talla Baja les da esperanzas de que esto solo sea el comienzo en la Argentina y en el mundo.

“Hay muchos países que quieren venir a jugar un mundial, y si esto sale bien, creemos que vamos a poder lograr un poco más de reconocimiento de algunas instituciones, de algunas empresas, para poder hacerlo de una mejor forma”, dice Rojas.

Mientras tanto, la esperanza de poder inspirar a chicos como Luis motiva al equipo a seguir en la cancha.

“Cada uno de nosotros es un ejemplo de superación”, dice Diego mientras hace jueguitos con la pelota. “Con este equipo demostramos que todos podemos, que a pesar de tener diferentes capacidades, no tenemos límites”.

La Copa América Talla Baja se llevará a cabo entre el 25 y 28 de Octubre de 2018, con entradas gratuitas. Para ver los horarios y lugares de los partidos, hacé click acá

Fotografía: Lucía Wei He

Sociedad | 26 de octubre de 2018

Lo que tiene que hacer la Argentina para estar preparada para pagar las pensiones de los futuros jubilados

Los sistemas previsionales del mundo no están preparados para poder recibir a una población que cada vez vive más tiempo. El envejecimiento de la población es un desafío para los gobiernos. El dilema es cómo balancear los objetivos gemelos de brindar una jubilación digna a la gente y no descarrilar a la economía en el proceso.

Existe una tensión natural entre estos dos objetivos. Un sistema que proporciona beneficios muy generosos es poco probable sea sostenible en el tiempo, mientras que un sistema que sea sustentable durante muchos años podría estar proporcionando beneficios muy modestos.

De acuerdo con el más reciente Índice Mundial de Pensiones realizado por la consultora Mercer, nuestro país está muy por debajo del nivel de preparación suficiente para lidiar con ese fenómeno. El ránking, que considera los aspectos de adecuación, sostenibilidad e integridad (que van de 0 a 100), lo lideran Holanda y Dinamarca, con puntuaciones de 80,3 y 80,2.

Argentina obtuvo una calificación de 39,2 puntos, la más baja de los 34 sistemas que forman parte del ránking anual que se publica desde hace 10 años. Su mejor promedio correspondió al área de Integridad (44,1) que considera indicadores de regulación, costos y protección. En Adecuación -referido a los beneficios, ahorro, apoyo fiscal y la forma en que está diseñado el sistema- obtuvo 40,8, su menor calificación. La menor calificación fue en Sostenibilidad (33,8) que evalúa a las coberturas, activos, deuda pública y crecimiento económico.

En América Latina, el mejor sistema es el de Chile, que está entre los top 10. Además se destacan los sistemas de Colombia (62,6), Perú (62,4) y Brasil (56,5), que se ubican en las posiciones 14, 16 y 21, respectivamente.

Recomendaciones para Argentina

El informe dice que el argentino es “un sistema que tiene algunas características deseables, pero también tiene grandes debilidades y omisiones que deben ser atendidas. Sin estas mejoras, su eficacia y sostenibilidad están en duda”.

El estudio recomienda elevar el porcentaje de cotización obligatoria y la edad de retiro, además de incluir a adultos mayores en la fuerza de trabajo. También mejorar la inclusión de trabajadores independientes.

Otras sugerencias: 

– Introducir incentivos fiscales para que aumenten las contribuciones voluntarias para elevar los ahorros para la jubilación
– Aumentar la cobertura de los empleados en planes de pensiones ocupacionales
a través de membresía automática, elevando así los niveles de aportes
-Mejorar el marco regulatorio de los sistemas privados

Sociedad | 25 de octubre de 2018

Comienza la segunda temporada de la serie Si, sólo si, que integra actores con y sin discapacidad

Comienza la nueva temporada de Si, sólo si, la serie de ficción de la TV Pública protagonizada por actores con y sin discapacidades. Es una comedia en la que se integra actores y actrices de reconocida trayectoria con otros desconocidos, algunos de los cuales tiene diferentes discapacidades. La segunda temporada cuenta la vida en una panadería que tiene que enfrentar infinitos problemas cuando justo enfrente abre otra panadería que pretende fundirlos.

Cuándo y dónde se ve. Los domingos a las 19.30 en la TV Pública. La serie también está disponible en la plataforma Cont.ar, del Sistema Federal de Medios Públicos, solo tenés que crearte un usuario gratuito. De ese modo, podés ver todos los episodios de la primera temporada y los que se vayan estrenando de la segunda, haciendo click acá.

Quiénes actúan. Uno de los principales aciertos de la serie es la integración entre figuras conocidas y desconocidas. Entre los nombres de mayor trayectoria están Roberto Carnaghi, Betiana Blum, Fabián Vena, Mirta Wons, Soledad Silveyra, Mario Pasik, Paula Kohan y Celeste Cid.

Si querés conocer más, podés entrar la página del programa o ver este video con testimonios de sus protagonistas

Sociedad | 25 de octubre de 2018

Qué podés hacer si te discriminan: conocé tus derechos

El domingo pasado, una pareja gay fue agredida por besarse en una pizzería. Ahora, el INADI anuncia que dará una capacitación a los empleados del establecimiento.

El INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) acaba de anunciar que dará una capacitación a los empleados de la pizzería Accademia della Pizza (en Avenida Scalabrini Ortiz y Avenida Santa Fe), donde el domingo pasado dos varones gays, novios, de 22 y 21 años de edad, fueron agredidos por besarse. El encargado de la pizzería, el lavacopas y el mozo que los atendieron fueron quienes los insultaron, incluso persiguiéndolos en la calle.

Luego de que el dueño de la pizzería despidiera a esos tres empleados, el 5 de noviembre el INADI dará este taller para sensibilizar y concientizar a todos los empleados del lugar “con la intención de brindarles herramientas para prevenir prácticas discriminatorias en la atención al público, en cumplimiento con las leyes nacionales”, de acuerdo a un comunicado.

Según la Ley de Actos Discriminatorios 23.592, discriminar es impedir, obstruir, limitar o menoscabar el pleno ejercicio de los derechos y garantías de una persona utilizando como pretexto su género, etnia, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social o económica, orientación sexual, edad o caracteres físicos, entre otras condiciones, que pueden ser variables.

Tenés derecho a que no te discriminen, y si lo hacen podés denunciar. Pero antes es conveniente que te asesores en la sede central del Instituto (Avenida de Mayo 1401, ciudad de Buenos Aires, de 9:30 a 15:30; también hay delegaciones en otras ciudades del país). Además, de lunes a viernes, de 8 a 18 horas, el INADI recibe las denuncias con el formulario ya completo y firmado, que podés descargar previamente de la web. La denuncia también se puede remitir por correo postal a Avenida de Mayo 1401. Todos los días del año hay una línea telefónica gratuita para hacer consultas: 0800 999 2345.

“La capacitación es una de las principales herramientas que tiene el INADI para promover un cambio cultural”, dicen sus autoridades en el comunicado respecto al episodio de la pizzería, “de manera que la sociedad argentina sea cada día más plural e igualitaria, celebre la diferencia y la diversidad como un valor que nos enriquece”.

Sociedad | 25 de octubre de 2018

Niñas, niños y adolescentes trans: cómo acompañarlos en su viaje personal

“¿Cuándo comenzó la transición de Gonzalo?”, pregunta Mauro, un técnico informático de 42 años, acerca de su hijo, un varón trans de 14. “No lo sé. Eso lo sabe él. Es difícil decir cuándo empezó, pero para nosotros fue hace un año y medio, cuando la persona que yo creía que era mi hija de 12 años me dijo que era mi hijo y que había elegido el nombre de Gonzalo”. Desde entonces, Mauro y su pareja, una luthier de 37, siguen y aprenden de su hijo día a día. ¿Cómo acompañar a alguien joven (o incluso muy joven) en su transición? No hay recetas.

Me viene naciendo un hijo de 12 años

— MauroEnConstrucción (@_elmauro) 6 de mayo de 2017

En este campo las cosas cambiaron drásticamente cuando, en el año 2012, entró en vigencia la Ley de Identidad de Género: en la Argentina los niños, las niñas y les niñes en general tienen un respaldo legal para tomar en sus propias manos y sobre sí mismos una decisión respecto a quiénes son y cómo quieren ser vistos y nombrados.

Esa decisión se ve muy difícil a ojos de los adultos, pero no siempre lo es para les niñes y los, las y les adolescentes. “Nunca fui a un psicólogo para hablar sobre mi identidad de género”, dice Leandra Levine, que tiene 20 años y que se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini, al que había ingresado en primer año con un nombre masculino. “La identidad de género no le conflictúa tanto a une misme como lo hace a la sociedad”, sigue. “A mí sólo me faltaba adecuar mi aspecto a lo que la gente pudiera percibir para que estuviera en sintonía con mi identidad de género”.

Leandra Levine tiene 20 años y se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini.

Leandra Levine tiene 20 años y se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini.

“Lo más importante es que los padres puedan deconstruir las ideas que tienen respecto al binarismo de género”, dice Levine. “Ese binarismo no ayuda al proceso de acompañamiento de une hije trans porque puede inculcarle ideas que no le permitan expresarse con total libertad. Lo más importante es dejar que se exprese como le salga. A fin de cuentas, cada persona tiene una mezcla de cosas femeninas y masculinas”.

Desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, casi 7.000 personas cambiaron su documento. De ellas, unas 100 son niñas, niños y niñes. Este año, la televisión viene dando cuenta del tema con 100 días para enamorarse, la tira de Telefé en la que Maite Lanata interpreta a Juani, una adolescente lesbiana que explora su identidad de género sin recurrir a los adultos.

La Ley de Identidad de Género no patologiza la condición trans y establece que toda persona tiene derecho a “ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada”. Y esto contempla también a los menores de edad, algo que nunca antes había sido legislado en ningún otro país. Aunque la Ley no pide una intervención quirúrgica por reasignación genital, tratamientos hormonales, recetas firmadas por psiquiatras ni tampoco terapias psicológicas, los menores de 18 años deben tramitar su nuevo documento con sus padres y con un abogado.

Así que un año después de su promulgación, un niño que al nacer había sido anotado en su documento como Manuel cambió su nombre al de Luana y se convirtió, a los 6 años, en la primera niña trans en obtener su nuevo DNI. La primera niña trans en la Argentina, y la primera en el mundo.

“[Lulú] no quería esos genitales que determinaban que era varón; hasta quiso que no existieran más y ahí fue cuando me desesperé. Sentí miedo de que pudiera lastimarse”, contó Gabriela Mansilla, su madre. A los dos años, su entonces hijo le decía: “Yo, nena”. “Y cuando yo le decía: ‘No, sos un varón’, se daba la cabeza contra la pared”, dijo la madre, que ya escribió dos libros contando su historia y la de muchos otros, y que fundó la organización Infancias Libres de Violencia y Discriminación.

“Si decidís acompañar a tu hijo o hija en esta transición, te morís de miedo”, dice ahora Mauro, el padre del niño trans Gonzalo. “Le preguntás a tu psicólogo, o buscás uno. Pedís cita con el o la psicóloga de tu hije, si es que tiene. Te fijás en Internet y te da más miedo porque leés que el promedio de vida de la gente trans es de 35 o 40 años, que en la comunidad trans está todo por hacerse, que el mundo no está listo, que hay una Ley de Identidad de Género a la que en realidad nadie conoce y que no hay protocolos para que se cumpla. A la vez, hacés un proceso interno con tu familia. Se trata de acompañar a tu hije, de llamarle por el nombre que eligió para sí. De escucharle. De preguntarle qué necesita”.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

La medicina también puede acompañar de algún modo a quienes quieren dar el paso. Uno de los pocos hospitales que en la Argentina atiende estos casos es el Hospital General de Agudos Carlos G. Durand. Allí, en la División de Urología, funciona el Grupo de Atención a Personas Transgénero (GAPET), un equipo interdisciplinario nacido en 2005.

“Obviamente, la identidad de género diversa no es una patología”, dice Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET, autor del libro Cuerpxs equivocadxs: Hacia la comprensión de la diversidad sexual (en coautoría con la periodista Alba Piotto). “Pero cuando un chico o una chica reclama atención y se angustia de forma insistente, persistente y coherente respecto a su identidad de género, hay que hacer algo. Si los padres no escuchan, esto se convierte en un tema de salud porque a la larga ese niñe tendrá seis veces más de posibilidad de sufrir una depresión y hasta ocho más de cometer un suicidio”.

Helien explica que todo cambió desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, pero habla de “una deuda en el sistema de salud: la Ley es realmente de avanzada y otorga derechos pero no tiene un correlato activo en las políticas públicas de atención a las personas trans en el país porque en muy pocos lugares se las atiende de forma integral”. Sigue: “No hay formación profesional, no existe en grado ni en posgrado y los profesionales mantienen esto por su propio esfuerzo”. Sin embargo, la gente necesita ayuda: sólo este año, Helien viajó a dar conferencias a Posadas, Corrientes, Santiago del Estero y Bariloche; y a Mendoza, Rosario y Cipoletti, adonde colabora con la creación de nuevas unidades médicas especializadas en transgénero.

En el Hospital Durand, Helien coordina –desde 2016 y dentro del área general trans– un equipo especial para niñes y adolescentes compuesto por dos pediatras, una endocrinóloga infantojuvenil. Y por él mismo. “Trabajamos en la salud transicional, en cuerpo y mente, de un niñe hacia su verdadera identidad de género, que generalmente también es una transición social”, dice. Hay grupos de apoyo para jóvenes y padres en los que participan alrededor de 70 niñes. La consulta es una vez por semana, una vez cada dos, o cada tres. “Algunes niñes vienen a explorar su situación genérica, a reafirmar su identidad de género, a una sola consulta, o trabajamos sobre la aceptación de los familiares o el respeto en las escuelas”, dice Helien. Si la escuela no integra a un alumno o a una alumna, él puede escribir una nota dirigida al establecimiento o dar parte a las trabajadoras sociales que también están en su equipo. Ellas llaman a los directivos escolares y les explican que esta situación está amparada por la ley. “Si eso no funciona, asesoramos para hacer una intervención legal”, dice Helien.

Para los padres y para los médicos, las decisiones más delicadas llegan en la pubertad de los hijos, de las hijas y de les hijes. La pregunta es: ¿iniciar tratamientos para bloquear el desarrollo hormonal o no iniciarlos? Depende, entre otras cosas, de las necesidades que siente cada niñe. “Es algo que hay que hablar mucho y cada caso es único”, dice Mauro, el padre de Gonzalo.

Leandra Levine en la tapa de la revista Viva, de Clarín.

Leandra Levine en la tapa de la revista Viva, de Clarín.

Al lado de todo eso, cambiar el DNI parece sencillo. “Sólo es un trámite”, dice Leandra Levine, que lo hizo a sus 18 años. La tarea consiste en pedir la partida de nacimiento con el nuevo nombre, y luego encargar el documento de identidad definitivo. El asunto entero lleva algunos meses.

Pero la burocracia aplicada a una ley sin protocolos claros siempre puede complicarlo todo: “El expediente de la partida de nacimiento de Gonzalo se perdió por un tiempo y eso nos demoró”, dice su padre. “Después lo encontraron. Para tramitar el DNI, los empleados nos pidieron la partida de nacimiento vieja y, como sabíamos que eso no era necesario, tuvimos que conseguir que una autoridad nos hiciera una nota para avanzar con el trámite. Al final, lo logramos. Nos enviaron el DNI a casa. Llegó el mismo día en que Gonzalo cumplía años: fue como si volviera a nacer”.

Sociedad | 24 de octubre de 2018

Los dos artículos que desataron la polémica en la última declaración de la SIP sobre la libertad de expresión en la era digital

La semana pasada la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró su Asamblea General en Salta, donde se firmó una nueva declaración de principios con 13 puntos que apuntan a garantizar la libertad de expresión y prensa en la era digital.

Por primera vez se le adjudican responsabilidades a los gigantes de la tecnología como Google y Facebook, que son los principales intermediarios de la información.

El punto 13 en particular dice que “los intermediarios tecnológicos deben comprometerse con el respeto y la promoción de la libertad de expresión y no deben ceder ante presiones de gobiernos u otros grupos de poder”. Y agrega que “sus políticas y criterios que puedan restringir la circulación de contenidos deben ser claros y transparentes. Asimismo, deben adoptar buenas prácticas para resguardar los datos personales y la privacidad de las personas que utilizan sus plataformas y servicios”.

Hasta ahí todos de acuerdo. Pero los puntos 10 y 11 de la declaración generaron una fuerte polémica.

10. La diseminación maliciosa o deliberada de desinformación por parte de actores estatales o privados puede afectar la confianza pública. La desinformación no se debe combatir con mecanismos de censura ni sanciones penales, sino con la adopción de políticas de alfabetización noticiosa y digital. Los intermediarios tecnológicos deben adoptar medidas de autoregulación para prevenir la diseminación deliberada de desinformación.

11. Los gobiernos no deben imponer responsabilidades legales a los actores del ecosistema digital por los contenidos de interés público generados o compartidos por terceros en sus plataformas.

Las críticas

Los críticos entre los miembros de la SIP alegan que esos dos puntos fueron el producto de la campaña de lobby de Google y Facebook y así lograron imponer sus reglas: que los dejen autoregularse y que los eximan de responsabilidad legal si vuelve a suceder algo como lo de Cambridge Analytica.

Afirman que los dos puntos en discusión reflejan casi de manera literal los argumentos que vienen usando Google y Facebool para evitar ser reguladas. Cabe recordar que las plataformas están siendo fuertemente criticadas por el rol que han adquirido en modelar la conversación social y el debate político.

La SIP, entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas, está integrada por editores y directivos de más de 1.300 medios de comunicación del continente americano y tiene sede en Miami (EE.UU.).

Cultura | 24 de octubre de 2018

Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.

Son de Córdoba, tienen una combi, y quieren llevar el cine a todo el país

El proyecto se llama La Combi y fue creado por Cristian Balestro y Agustín Truccone. Ya realizaron más de 40 proyecciones en Córdoba y se preparan para llevar el proyecto al resto de las provincias. Quieren pasar un año en la ruta proyectando cine en distintos pueblos que no tienen sala.

Algo del orden del destino fue el primer paso. Los cordobeses Cristian Balestro y Agustín Truccone estaban de vacaciones en Cachi, Salta. Era una tarde tranquila, el comienzo de una noche silenciosa. Agarraron el equipo de cine con el que viajaban y proyectaron una película en el paredón de una capilla. Eso solo fue el primer paso: estar en Cachi y querer ver una película.

Lo que siguió les indicó el camino. “Se acercaron unos niños y tímidamente nos preguntaron si podían quedarse a verla, y los invitamos con total confianza”, cuenta Cristian. Vieron juntos la película, o más que la película, una serie de cortos animados. Al día siguiente los chicos volvieron a pasar por ahí, ya no de casualidad sino para preguntarles qué iban a pasar ese día.

¿Y qué iban a pasar ese día? No lo sabían porque no lo habían pensado. Sin embargo, los citaron a una hora como si estuviera todo previsto. Esa misma noche aparecerían no solo los chicos sino también sus padres, sus abuelos, vecinos… Una pequeña comunidad que con empanadas, pan y mates improvisaron una especie de picnic alrededor de la camioneta. Pasaron Esperando la Carroza y, con la troupe de Mamá Cora haciendo reír al pueblo, entendieron lo que tenían que hacer: “nos dimos cuenta de que debíamos hacer todo lo posible para llevar el cine a aquellas localidades que no cuentan con sala o a espacios no convencionales”.

Entonces surgió el proyecto La Combi. ¿Protagonistas? Cristian Balestro, Agustín Truccone y ella: una combi hippie Volkswagen modelo ‘86, tal como la definen sus dueños.

Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.
Agustín Truccone a la izquierda, Cristian Balestro a la derecha.

“Todo comenzó con las ganas de viajar y de hacer un aporte para estar un poco mejor como sociedad. La idea de viajar en una Combi siempre estuvo presente, y ante todo la idea de conocer nuestro país. Primero pensamos en llevar la propuesta de biblioteca móvil pero luego de la experiencia en Cachi supimos cuál era nuestro objetivo para un proyecto social”, explica Cristian, que en esta primera etapa del proyecto ya recorrió escuelas, hogares de ancianos y centro culturales de distintas poblaciones de Córdoba. Muchas de esas experiencias las cuentan en su web.

Estuvieron en El Diquecito, Río Ceballos, La quebrada, Unquillo, Villa Allende, Coronel Baigorria, Alcira Gigena, Río cuarto, Alpa corral, Achiras y La Carolina el Potosí. Aunque recién están en la prueba piloto, ya realizaron más de 40 proyecciones en tres meses, a las que asistieron más de 1300 personas.

“Cada presentación, cada proyección tiene su anécdota. Viajar en una Combi trae consigo innumerables historias. En los hogares de ancianos luego de la película ahora pasamos también clip musicales de la época de nuestros abuelos, y siempre hay quienes salen a bailar, inclusive en sillas de ruedas. Y como muestra de agradecimiento uno se va del lugar con besos y abrazos de casi la mayoría de los abuelos”, cuentra Cristian, que igual que Agustín renunció a su trabajo para dedicarse a este proyecto.

Su plan es salir de Córdoba y recorrer todo el país, armando un plan de ruta de acuerdo a los pedidos que reciban de los distintos poblados. Para esto, lo único que piden es difusión para poder llegar a más lugares posibles, y apoyo para achicar al mínimo los gastos, dado que se autofinancian. “Solo requerimos abastecimiento de energía eléctrica para los equipos y tal vez alguna colaboración para alivianar nuestros gastos”, explica Cristian. Si querés ayudarlos podés hacerlo acá o ponerte en contacto con ellos.

Contactalos

La solución del Estado

El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) tiene un proyecto parecido que cumplió este año dos décadas de vida. Se trata del programa Cine Móvil, que lleva películas a lugares recónditos del país. El sistema es parecido: una camioneta, un chofer y un proyectorista viajan con el equipamiento (pantalla, proyector, parlantes), a distintos pueblos.

Para que sea realmente federal, el INCAA entregó dos camionetas con equipamiento completo a cada provincia, y es justamente la provincia quien decide el calendario de proyecciones.

Al día de hoy hay 24 camionetas en funcionamiento en todo el país. En cada función proyectan películas y documentales nacionales. Los chicos de La Combi se pusieron en contacto con el INCAA, que les envió cincuenta películas en DVD. Como el espacio de carga es limitado, tuvieron que digitalizar las películas para poder tenerlas y proyectarlas.

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El catálogo de La Combi  tiene 400 títulos entre películas y documentales. Qué proyectar en cada función se elige en conjunto con la institución donde va a suceder la proyección. “Hemos presentado películas en centros de atención terapéutica donde niños con multidiscapacidades pudieron disfrutarlas. En una pequeña población serrana al sur de Córdoba llegamos para los festejos de los 80 años de la fundación y estuvo todo el pueblo con sus reposeras. Muchos chicos nos han dicho, luego de ser la primera vez que veían una película proyectada, que querían estudiar cine. Nos preguntan cómo deben hacer y si es factible. Es todo muy gratificante”, cuenta Cristian desde Unquillo. Entonces, al tiempo que agradece la difusión, le hacemos una última pregunta:

-¿Qué le pasa a la gente que asiste a sus proyecciones?
-Cuando armamos los equipos, las caras de asombros de los niños al ver que de un aparato sale una imagen es indescriptible. En los hogares de ancianos nos suelen decir que la última vez que fueron al cine fue hace más de 15 años. Y ahí siempre comienzan relatos de anécdotas y chistes y uno queda sensibilizado. Esto nos hizo entender que además de un arte, el cine es una herramienta de transformación social en toda su amplitud.

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Sociedad | 22 de octubre de 2018

La sorpresa de Milo Lockett a un grupo de niños y niñas que durante dos meses se sumergieron en sus obras

El artista chaqueño visitó el jardín de infantes del Centro de Atención Integral San Cayetano y pintó junto a los chicos. “Cuando nos involucramos los grandes con los más chicos, les estamos enseñando otro camino”, dijo.

Es una mañana soleada de primavera y Milo Lockett se encuentra en camino hacia el barrio Santa Rosa, en el conurbano bonaerense. Allí, el pintor chaqueño espera sorprender a un grupo de 60 niños y niñas que por dos meses se sumergieron en el mundo de sus obras de colores explosivos y características figuras.

Elefantes azules, corazones violetas, caras cuadradas rojas, caras redondas verdes, y otras figuras fueron de a poco copando las paredes del jardín de infantes del Centro de Atención Integral San Cayetano.

“Es buenísima la obra de Milo para nivel inicial”, cuenta Matilde Nemi, directora del jardín. “Su obra tiene los trazos bien marcados, usa colores definidos, sirve un montón para trabajar distintas técnicas con los chicos”.

Fue tal la fascinación de los niños de 4 y 5 años con la obra de Lockett que, a finales de septiembre de este año, Nemi decidió escribirle una carta al artista invitándolo al jardín para sorprenderlos. Y gracias a un contacto en común, la sorpresa se pudo concretar el pasado 17 de octubre.

Con un grito de “¡¡Milo!!”, los niños recibieron al artista, que también es conocido por su compromiso social y su involucramiento con distintas comunidades del país.

Para los niños, lo que siguió fue una jornada de creatividad, pintando mano a mano con uno de los artistas más reconocidos del país. Pero para Milo, la actividad se trató de mucho más que eso.

“Lo que produce el arte es algo maravilloso porque permite que las personas se miren y compartan el espacio”, dice Milo. “Acá lo que estamos haciendo es construir comunidad. Cuando nos involucramos los grandes con los más chicos, les estamos enseñando otro camino, los estamos reconociendo y ayudando con su autoestima. Todo lo que nos sucede cuando somos chicos es lo que va a determinar lo que vamos a ser cuando seamos grandes, y eso es algo que los adultos tenemos que entender.”

Fotografía: Rodrigo Mendoza

Sociedad | 19 de octubre de 2018

La odisea de encontrar talles grandes en la Argentina

“En tu talle, no lo tenemos”. Esta sencilla frase que muchas personas escuchan al ingresar en un negocio en Argentina puede resultar terrible a los oídos de quienes recorren los locales de las marcas más reconocidas para renovar su placard. Especialmente, si se trata de adolescentes. Es cierto que en el país existen varias normativas que exigen a las firmas ofrecer una amplia gama de tamaños en todas las prendas que se venden. Sin embargo, esta regla con frecuencia se desobedece y obliga a algunos clientes a dirigirse a una tienda especializada para poder comprar lo buscado.

Si bien en el terreno publicitario y en las redes sociales se impone la reivindicación de los “cuerpos reales”, a la hora de ir de shopping en las calles y centros comerciales de todo el país es otra la realidad.

Hecha la ley, hecha la trampa

En la Ciudad de Buenos Aires rige desde 2012 la ley 3.330, mejor conocida como la Ley de Talles. Allí se plantea claramente –en su artículo 1°- que “los establecimientos de venta, fabricación y/o provisión de indumentaria deberán asegurar la oferta de al menos ocho talles diferentes correspondientes a medidas corporales normalizadas en las normas IRAM 5300 y sus actualizaciones”. Por otro lado, el artículo 4° de dicha ley señala que, en el caso de las prendas elastizadas, las marcas deben tener por lo menos dos tamaños para cada uno de los artículos.

En la provincia de Buenos Aires existe la Ley 12.665, que establece que, para las firmas de ropa para adolescentes, “es obligación la disposición de stock de los talles comprendidos del 38 al 48, para cada uno de los modelos ofrecidos a la venta”.

A pesar de que en el territorio nacional en general hay en total 14 leyes que se proponen regular la existencia de variedad de talles en los comercios, ninguna de ellas se cumple. Lo que se plasma en sus textos no es lo que sucede una vez que se ingresa a un local de ropa, donde muchas veces encontrar algunos talles se vuelve casi una “misión imposible”.

La gran odisea

Según explica a RED/ACCIÓN Sharon Haywood, fundadora de la ONG AnyBody Argentina en favor de una moda inclusiva, “este país está muchos pasos atrás de lo que pasa afuera”.  Lo que ocurre, detalla, es que “los talles que van desde el 44 hasta el 48 son los más difíciles de encontrar”.

La investigadora canadiense, cuya fundación forma parte del movimiento internacional Endangered Bodies, señala que los resultados de las investigaciones realizadas entre 2012 y 2018 son alarmantes. “Entre un 65% y un 70% de las mujeres de la Argentina se topan con dificultades a la hora de encontrar talles”, indica y agrega que “apenas un 5% de ellas no tiene ningún inconveniente para hallar prendas de su tamaño”.

Otros de los problemas que afectan a muchas mujeres de talles XL aparecen en una etapa posterior, cuando finalmente encuentran una prenda de su tamaño. En estos casos, suele pasar que la indumentaria les queda bien, pero es siempre ropa para señoras grandes, dado que no se ajusta a los parámetros de la moda.

Errores de medición

Al incumplimiento de las normas existentes se suma que la legislación sobre talles especiales alberga confusiones desde su misma gestación. Según Haywood, existen dos errores principales en la regulación de este asunto a nivel nacional. En primer lugar, las normativas que existen en el país son, por lo general, provinciales y no existe una unificación legal que permita un mayor control de su cumplimiento.

Además, explica la investigadora, “las leyes están hechas en base a los talles establecidos en las normas IRAM, que son tamaños que no se ajustan a los cuerpos nacionales, sino que toman como modelo las figuras de otros países, que suelen ser más pequeñas. El problema radica en que Argentina importó un estereotipo de belleza de Europa”.

Otros casos en el mundo

A nivel internacional resulta evidente que, con el avance del tiempo, los “cuerpos reales” fueron haciéndose un lugar en las pasarelas del mundo. El caso más famoso es el de Ashley Graham, quien se transformó en todo un ícono de la belleza real. La modelo trabajó para firmas como Levi y llegó a ser tapa de la prestigiosa Vogue.

En algunos países, como España, la incorporación de talles XL de modo masivo sigue siendo una cuenta pendiente. En diálogo con RedAcción, la modelo “curvy” catalana Thais Pellicer cuenta que, “por lo general, las firmas tienen hasta el talle 44”.

La esperanza viene de otras partes del mundo, como Los Ángeles, donde la moda más “real” se impuso de manera contundente. De hecho, la española que trabaja para Estados Unidos señala que allí es posible encontrar hasta el talle 60 con facilidad.

Sin embargo, en Argentina todavía hay mucho por hacer. Así lo afirma Haywood, quien desde el portal change.org presentó un proyecto para la creación de una ley de talles “coherente, inclusiva y nacional” con criterios unificados y una tabla de talles que se ajusten a los cuerpos locales. La propuesta ya superó las 28.000 firmas y arroja una luz de esperanza sobre posibles cambios en esta materia.

Sociedad | 19 de octubre de 2018

Entrega de títulos de propiedad en villas: casos de éxitos y fracasos

En 2011, Mónica llegó al barrio La Comercial en busca de un futuro mejor. En un pequeño terreno del barrio, ubicado entre dos vías de tren en el partido bonaerense de Pilar, construiría una nueva casa para su familia.

“Por muchos años vivimos en una villa al lado de un arroyo, que cada dos por tres se inundaba y nos dejaba con agua hasta el cuello. Era insalubre para mis hijos”, cuenta Mónica. “No queríamos vivir más en esa situación. No era una vida digna”.

Cuando Mónica y su marido se enteraron que en La Comercial había terrenos en venta a un precio accesible, decidieron vender su pequeña casa al lado del arroyo para invertir en una nueva vida.

“Ahora miro para atrás y me doy cuenta que me equivoqué por ingenua, por la urgencia y la necesidad de querer salir de ese lugar donde se estaban enfermando mis hijos”, dice Mónica.

En febrero de este año, la municipalidad les anunció a Mónica y a las otras 200 familias del barrio que se estarían rematando los terrenos y desalojando a las familias que estaban ocupando las tierras. El hombre que les había vendido los terrenos no era verdaderamente el dueño de esas tierras.

“Fue como si nos hubiésen tirado un balde de agua fría. Pensar que iba a venir una topadora, y sacarnos todo lo que teníamos y habíamos logrado construir… es una imagen que duele”.

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La historia de Mónica se repite una y otra vez entre las más de 3.5 millones de familias que hoy en día viven en las distintas villas y barrios populares del país. Muchas de ellas tienen sus casas en estos barrios hace décadas, pero pocas tienen un certificado de propiedad que les garantice el derecho de vivir en esas tierras.

Pero gracias a la movilización de los vecinos y a una nueva ley nacional, Mónica y las demás familias de La Comercial podrán tener finalmente asegurada la tenencia de su tierra.

El pasado 11 de octubre, el Senado de la Nación sancionó la ley de “régimen de regularización dominial para la integración socio-urbana” que permitirá otorgarle a los habitantes de los más de 4 mil barrios populares del país títulos de propiedad sobre las tierras en las que están construidas sus viviendas.

“Cuando se sancionó la ley, lloré de emoción”, dice Araceli Ledesma, referente del barrio Lagomarsino, en el partido de Pilar. “Una vez que empiecen a dar los títulos, las personas no solo van a sentir que finalmente son dueñas de su tierra. Van a tener acceso justo a la electricidad, a las cloacas, al agua de red. Creo que va a cambiar el sentido de vivir en un barrio popular. Va a cambiar nuestro futuro”.

A pesar de que la ley es la primera en promover la titularidad de tierras en villas a nivel nacional, algunas ciudades y municipios han impulsado iniciativas similares a nivel local, permitiendo analizar el impacto que esta nueva ley tendrá a partir de ahora a nivel nacional.

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El caso San Francisco Solano

Fue uno de los primeros asentamientos urbanizados de la Argentina. Todo comenzó cuando en 1981, alrededor de 1.800 familias ocuparon un terreno en San Francisco Solano, en el partido bonaerense de Quilmes. Luego de varios intentos de desalojo durante la dictadura militar, en 1984 el congreso de la Provincia de Buenos Aires sancionó una ley expropiando las tierras a sus dueños originales para adjudicárselas a las familias que habían ocupado el terreno.

La legislación, al igual que la reciente ley nacional, establecía que el gobierno le pagaría una compensación monetaria a los dueños de las tierras y luego le otorgaría títulos de propiedad a las familias.

A través de dos encuestas realizadas en 2003 y 2007, los economistas Sebastián Galiani y Ernesto Schargrodsky analizaron el impacto de la titularidad de tierra en Solano, comparando las familias que recibieron títulos de propiedad y las que no (debido a que algunos dueños originales de la tierra no accedieron a venderlas).

Los resultados que los economistas mostraron en el estudio publicado en 2010 fueron contundentes. El informe reveló que las familias que recibieron títulos de propiedad realizaron más inversiones en sus viviendas –mejorando techos, paredes y agrandando las casas–, disminuyeron el número de familiares viviendo en una misma casa, y mejoraron el desempeño académico de sus hijos.

Según el mismo estudio, los hijos de las familias que recibieron títulos de propiedad tienen el doble de probabilidad de terminar el secundario que los de familias que no recibieron la titularidad.

“Darle títulos de propiedad a familias pobres incrementa la inversión en sus viviendas y en el capital humano de sus hijos, que a su vez debería contribuir a una reducción de la pobreza en futuras generaciones”, concluyen los economistas.

Conocé los detalles del ambicioso proyecto de ley

En la misma línea un análisis del investigador del CONICET, Pablo Vommaro, resalta a la organización de lo vecinos como una de las razones por las cuales la urbanización de Solano fue exitosa. El involucramiento de los vecinos en todo el proceso de urbanización, desde la toma de tierras hasta la formalización del asentamiento, es el mismo que hizo posible la urbanización de otros barrios populares, como Villa Palito.

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Lecciones de otros países latinoamericanos

Más allá de los beneficios que la regularización dominial podría brindar a los vecinos de villas y barrios populares, expertos en el tema advierten que para verdaderamente lograr una integración socio-urbana de estos barrios, la regularización debe estar acompañada por otras políticas públicas.

“La propiedad de tierra es uno de los puntos de la integración social-urbana, pero no es el más relevante. Los servicios básicos son la prioridad para los vecinos. En las villas se vive una pobreza multidimensional que también incluye la falta de acceso al trabajo, al transporte, y a los servicios básicos. No es que mágicamente, con ese papel, las familias tienen acceso a estos otros derechos”, dice Virgilio Gregorini, director ejecutivo de TECHO Argentina.

Algunos países de la región son ejemplos de la importancia que tiene acompañar la regularización dominial en villas con la promoción de otros derechos.

“Perú, por caso, es un ejemplo de todo lo que salió mal. En la década del 90 hubo una política de titulación masiva, suponiendo que eso iba a motivar a los habitantes de esos lotes a mejorar sus casas y acceder a servicios públicos. Pero nunca se llegó a eso”, explica Rosario Fassina, integrante del área de Derecho a la Ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).

Según una reciente investigación realizada por Ojo Público, a pesar de que Perú lleva tres décadas implementando políticas públicas para entregar títulos de tierra a poblaciones informales, el proceso de titulación no ha sido total y tampoco produjo mayor acceso a servicios o mejoras en las viviendas.

En cambio, algunos expertos destacan el caso de Brasil como un ejemplo de política de titulación más efectiva.

“En Brasil se planteó una ley muy similar a la de Argentina, pero comenzando al revés. Empezaron con procesos de mejoramiento de infraestructura y servicios, y recién al final se entregaba el título de propiedad. Es un proceso similar al que se está dando en algunas villas en la Ciudad de Buenos Aires”, explica Fassina.

Sociedad | 18 de octubre de 2018

La historia de los atletas del primer equipo olímpico de refugiados

Compitieron en Río 2016 y llegaron a Buenos Aires para contar su experiencia en los Juegos Olímpicos de la Juventud y ayudar a visibilizar la problemática de los refugiados en el mundo.

Cuando comenzaron los Juegos Olímpicos de la Juventud le preguntamos a nuestra comunidad qué temas querían que cubriéramos. Propusimos algunos ejes particulares que nos parecían destacables.

Uno de los temas que despertó mayor interés fue el equipo de atletas refugiados que compitió en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y llegó a nuestro país para seguir representando su causa. Muchas personas nos dijeron en redes sociales que querían saber algunas de sus historias, y en el día del cierre de los juegos, te las contamos.

Son diez deportistas de cuatro países: Sudán del Sur (uno de los países de dónde más gente está huyendo), República Democrática del Congo, Etiopía y Siria. Los eligió el Comité Olímpico Internacional junto con la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) de entre una preselección de 50 deportistas.

En un mundo que cuenta más de 25 millones de refugiados en el mundo (de los cuales más de la mitad son chicos y chicas y dos tercios llevan al menos cinco años viviendo en esta condición), su mensaje es fundamental. Además, si contamos los refugiados internos, es decir, los que viven en campos de refugiados dentro de sus países, el número asciende a 68,5 millones.

La muestra sobre los atletas refugiados en el predio de Tecnópolis, una de las sedes de los J.J.O.O. de la Juventud.
La muestra sobre los atletas refugiados en el predio de Tecnópolis, una de las sedes de los J.J.O.O. de la Juventud.

Popole Misenga, 26 años, República Democrática del Congo

“Estoy muy contento de que los refugiados de todos los campos del mundo puedan ver a un par suyo peleando en una competencia tan grande. Es un orgullo representarlos”, dijo Popole Misenga apenas terminó su participación como judoca en los Juegos Olímpico de Río. Perdió en octavos de final, pero llevó el mensaje a lo más alto.

Tenía nueve años cuando se fue de Kisangani, zona de la República Democrática del Congo que estaba en conflicto. Fue rescatado ocho días después, ya sin su familia, y trasladado a la capital del país, Kinshasa. Allí descubrió no una vocación, sino una disciplina: “Un niño necesita una familia que le diga lo que debe hacer, pero yo no la tenía. El judo me ayudó a tener serenidad, disciplina y compromiso. Este deporte me lo ha dado todo”, dijo.

Aunque amaba el judo, su profesor lo castigaba cada vez que perdía. Lo encerraba en una caja o lo dejaba sin comida. Finalmente, luego de una competencia en Brasil en la que participó completamente privado de alimento, decidió cambiar de vida y pidió asilo ahí mismo para no volver a su país. Obtuvo el estatuto de refugiado y comenzó a entrenar con Flavio Canto, un ex deportista olímpico ganador de bronce.

¿Su mensaje? “Quiero demostrar que los refugiados pueden hacer cosas importantes”.

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Yiech Pur Biel, 23 años, Sudán del Sur

El atletismo, para Yiech Pur Biel, significó la salvación. Nació en un país en conflicto y todo juego de equipo, como todo lo que significara depender de otros, era un lastre. En el 2005 tuvo que dejar Sudán del Sur y refugiarse en Kenia. Llegó solo. Tenía apenas 10 años y su país, el más joven de África, recién estaba conformándose entre conflictos. Logró la independencia recién en el 2011. Casi desde entonces está sumido en una guerra civil. Sufre, además, una situación de hambruna. Tiene 12 millones de habitantes y una dependencia absoluta de la ayuda de la comunidad internacional.

En ese panorama, era lógico que Yiech no pensara en un juego en equipo. La supervivencia, para él, fue siempre una aventura solitaria.

“En el campamento de refugiados no hay medios ni instalaciones, ni siquiera teníamos zapatos. No hay gimnasio. Hasta el tiempo está en nuestra contra, desde muy temprano en la mañana y hasta la tarde es muy caliente y soleado”, recuerda sobre su tiempo en el campo de refugiados de Kenia.

Su vida cambió cuando lo eligieron para ser parte del primer Equipo Olímpico de Atletas Refugiados. Le dieron medios de entrenamiento adecuados y se preparó para la alta competencia.

“Lo hago por mi país, porque nosotros, la gente joven, somos los que podemos cambiarlo”, dijo en su momento. “Y lo hago por mis padres, porque necesito cambiarles la vida”. Vino al país como bandera, para que su historia inspire a los jóvenes y siga visibilizando el conflicto de los refugiados en el mundo. Compitió en los Juegos Olímpicos de Río de 2016, en la categoría 800 metros llanos. Aunque quedó último, la historia dicta que fue el primero.

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Rami Anis, 27 años, Siria

Empezó a entrenar natación en Alepo. Para muchos, el nombre de la ciudad es apenas la imagen de una polvareda y noticias de constantes bombardeos. Fue un enclave fundamental en la lucha contra el ISIS, en Siria. Pasó de ser la ciudad más poblada del país a convertirse en un conjunto de escombros en recuperación. Para Rami Anis sin embargo sigue siendo el lugar en el que aprendió a nadar.

Cuando comenzaron los bombardeos, lo mandaron a Turquía a vivir con su hermano mayor. Pensó que iría por unos meses y volvería. En cambio, se quedó años. En la valija tenía apenas dos camperas, dos camisetas y dos pantalones. Siguió practicando natación, pero como era extranjero, nunca pudo competir. “Es como si alguien estudiara, estudiara y estudiara, pero luego no pudiera presentarse al examen”, dice en una entrevista con la ACNUR.

Se mudó a Gante, Bélgica, y empezó a entrenar 9 veces a la semana con la ex nadadora olímpica Carine Verbauwen. “La natación es mi vida”, dice. Compitió en Río por los 100 metros libres (terminó en el puesto 56), y por los 100 metros estilo mariposa (terminó número 40). Retrató su paso por Buenos Aires en su cuenta de Instagram, donde posó junto a su compatriota y compañera de equipo Yusra Mardini. Lo hizo, por supuesto, delante de una pileta.

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Enjoying the youth olympic games with my teammate @mardiniysra #buenosaires2018 #youtholympics

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Yusra Mardini, 20 años, Siria

Llegó a Grecia nadando. Partió en una embarcación junto a 20 personas desde Damasco, capital de Siria, pero cuando se acercaban a la costa griega la balsa comenzó a llenarse de agua. Junto a su hermana se arrojaron al agua y empezaron empujarla nadando. Gracias a ella, llegaron a salvo a la isla griega de Lesbos.

Luego de marchar por varios países y pedir asilo, llegó a Alemania en septiembre de 2015. Comenzó a entrenarse en Berlín, como si su vida no fuera ya suficiente entrenamiento. Habrá nadadores más rápidos sin dudas, los hubo en los juegos olímpicos de Río, donde Yusra terminó entre los últimos puestos. ¿Pero comprenderá alguien mejor que ella lo que verdaderamente significa nadar?

“Quiero representar a todos los refugiados porque quiero demostrar a todo el mundo que, tras el dolor, tras la tormenta, llega la calma”, dice. “Quiero servirles de inspiración”.

yasna mardini

Todas las historias de los deportistas que completan el equipo olímpico de refugiados son increíbles. Vale mencionar sus nombres: Yolande Mabika (República Democrática del Congo), Paulo Amotun Lokoro (Sudán del Sur), Rose Nathike Lokonyen (Sudán del Sur), Yonas Kinde (Etiopía), Anjelina Nadai Lohalith (Sudán del Sur) y James Nyang Chiengjiek (Sudán del Sur).

La vida de cada uno de ellos se trata de cómo en un mundo equivocado florece la resiliencia. El presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach, dijo que este equipo no debería existir, porque no deberían existir los refugiados. Sin embargo, acaba de ser anunciado que en Tokio 2020 habrá una nueva formación de atletas que huyeron de sus países.

¿No debería existir? Los historias acá contadas demuestran lo contrario. Bien por el mundo, cuando pone en primera plana eso que lo incomoda. Bien por el mundo cuando empieza a imaginar soluciones sin bandera.

Sociedad | 18 de octubre de 2018

Silvia Torres Carbonell: “En estos tiempos difíciles, la visión y pasión emprendedora se aceleran”

Entrevista por WhatsApp – Para la mentora de emprendedores, en el país necesitamos emprendedores y empresarios éticos, honestos, social y ambientalmente responsables, que puedan transformar la realidad. Así contribuyen a la prosperidad que no depende de un estado benefactor sino de la iniciativa privada que crea empresas y genera empleo, innovación y paga impuestos.

SilviaTorres
silviatorreswhatsapp
Sociedad | 18 de octubre de 2018

Cómo afecta la fecha de nacimiento al rendimiento escolar y a la vida posterior

Nacer en diciembre, enero, agosto o septiembre puede afectar de forma significativa y duradera a su vida. Los resultados de nuestro nuevo estudio indican que la fecha de nacimiento puede influir en la construcción de nuestra personalidad. En concreto, hemos descubierto que la confianza en uno mismo puede variar significativamente en función del mes de nacimiento.

El motivo no tiene nada que ver con los signos del zodiaco. Lo que ocurre es que la fecha de nacimiento determina el momento en el que empezamos el colegio. Esto es debido a que casi todos los países establecen una fecha límite a partir de la cual se decide cuándo deben empezar el colegio los niños.

Por ejemplo, en Reino Unido la fecha límite es el 1 de septiembre y en España el año natural. En países federales como Australia o Estados Unidos, la fecha límite suele variar en cada estado. De este modo, los niños que cumplan cinco años antes de la fecha límite podrán empezar el colegio; sin embargo, aquellos que cumplan años después de dicha fecha seguirán teniendo cuatro años y tendrán que esperar un año más para empezar el colegio.

La posición relativa de la fecha de nacimiento con respecto a la fecha límite de escolarización tiene una importante consecuencia: determina si el niño pertenecerá durante la primaria y la secundaria al grupo de estudiantes mayores, más maduros y más altos de la clase o no.

La edad relativa y el éxito profesional

Es bien sabido que la edad relativa en el colegio puede tener un impacto duradero. Existe todo un corpus de investigación que muestra, por ejemplo, que los estudiantes relativamente mayores tienen, en comparación con el resto de sus compañeros, más probabilidades de convertirse en deportistas profesionales. Este patrón se hace evidente en un amplio abanico de deportes y en muchos países con distintas fechas límite de escolarización.

Lo vemos, por ejemplo, en el fútbol o el hockey sobre hielo. Muestra de ello es Pep Guardiola, un reconocido futbolista que fue relativamente mayor que sus compañeros y que, en la actualidad, es el entrenador del Manchester City.

Algunos estudios también han señalado que los estudiantes relativamente mayores rinden mejor académicamente. Y, aunque la ventaja tiende a disminuir con el tiempo, estos también tienen una probabilidad ligeramente mayor de ir a la universidad.

Por otro lado, a largo plazo, el impacto no parece tan grande en cuanto a logros profesionales. No obstante, aquellos que fueron relativamente mayores en el colegio están mucho más presentes en ciertos entornos altamente competitivos.

Esto suele darse entre directores de grandes compañías. Además, investigaciones previas también han señalado que este es el caso de muchos líderes políticos estadounidenses.

El papel de la autoestima

Nuestro estudio sugiere que el “efecto cumpleaños” se da por la influencia de la edad relativa en la autoestima.

Investigaciones recientes han demostrado que los niños que superan con frecuencia a sus compañeros se sienten más seguros de sí mismos. Ser relativamente mayor que nuestros compañeros tiende a situarnos mejor en la distribución de logros. De este modo, los niños que experimentan esto durante toda su infancia pueden acabar desarrollando una mayor confianza en sus aptitudes, que podrán conservar durante su vida adulta.

Para comprobar esta idea, llevamos a cabo dos estudios. El primero se hizo con niños de entre 13 y 15 años de una escuela australiana nacidos con un mes de diferencia con respecto a la fecha límite. Estudiamos la tendencia a asumir riesgos y a sentirse seguros de sí mismos de 661 niños, y encontramos evidencias de que algunos de los chicos relativamente mayores tendían a ser más competitivos que sus compañeros.

En el segundo estudio observamos a más de 1.000 adultos australianos (de entre 24 y 60 años) nacidos antes y después de la fecha límite. En este caso, encontramos que aquellos que fueron relativamente mayores en el colegio se sentían más seguros de su capacidad para completar tareas sencillas que requerían simples cálculos matemáticos. Además, estos también manifestaron una mayor disposición a asumir riesgos en la vida que aquellos que fueron relativamente menores.

Medidas para mitigar los efectos de la fecha de nacimiento

En un mundo donde la autoestima y el arrojo se premian, tener este tipo de rasgos constituye una ventaja. Por eso, aquellos que fueron relativamente menores tienden a encontrarse en desventaja.

Comprender cómo puede influir la fecha de nacimiento en los rasgos de la personalidad es importante, pues se podrían elaborar medidas para mitigar los insospechados efectos de la edad relativa.

Por ejemplo, podría ayudar a los educadores a evaluar y estimular el potencial de cada niño. Y lo que es más importante, podría ayudar en el diseño de planes de estudios y programas de evaluación que no impongan, sin pretenderlo, penalizaciones a los estudiantes relativamente menores que nacieron justo antes de la fecha límite y no después.

Agrupar a los niños según sus habilidades en función de un amplio espectro de edades puede ser una mejor solución que dividir las clases estrictamente por edad.

Lionel Page es profesor de Economía de la Universidad Tecnológica de Queensland. Dipanwita Sarkar es profesor titular de Economía y Finanza de la Universidad Tecnológica de Queensland y Juliana Silva Goncalves es investigadora de la Escuela de Negocios de la Universidad Tecnológica de Queensland.

Conversation
Sociedad | 17 de octubre de 2018

Qué investiga el observatorio más grande del mundo, situado en Mendoza

El Observatorio Pierre Auger fue construido para responder qué son, de dónde vienen y cómo llegan a la Tierra los rayos cósmicos. Estos rayos son nada más y nada menos que mensajeros que nos traen información de objetos lejanos del universo. El observatorio es único en su especialidad.

“Cuando te involucras en un proyecto en el que no hay nada hecho, se debe arrancar de cero, y cada día es un nuevo desafío que no te asegura resultados, es arriesgado y temerario pero fascinante a la vez. Cuando se obtienen resultados son de alto impacto porque sabés que es el único lugar en el mundo que lo ha logrado.”

Beatriz García, astrónoma.

En ocasiones, Edgar Allan Poe se quitaba el traje de poeta y su pluma mutaba en sesudos ensayos científicos, siempre con una obsesión: los secretos del espacio infinito. Con ese afán llegó a proponer una solución a la paradoja de Olbers. Ese interrogante físico planteaba la contradicción de que en un universo infinito repleto de estrellas —tal era la descripción de universo de la época— el cielo nocturno debería ser totalmente brillante, sin regiones oscuras.

Con esas lecturas de Poe, Beatriz García se internó de a poco en el mundo de la astronomía, sin saber que ella misma se convertiría en astrónoma, investigadora del CONICET y miembro del equipo científico del Observatorio Pierre Auger, en la localidad mendocina de Malargüe.

“Recuerdo que leía mucho de chica -cuenta Beatriz- aprendí a leer a los cuatro años, y en esa época me gustaban novelas de aventuras. A los 12 años leí mi primer libro de ciencia ficción. Me acuerdo bien, fue El Hombre Ilustrado, de Ray Bradbury. Luego llegó a mi vida Edgar Allan Poe, que fue de gran impacto, por su explicación de la paradoja de Olbers, la cual reveló por qué el cielo es oscuro. La mitología me llevó directamente a las estrellas, y a partir del cielo visible a simple vista, siguieron mis aproximaciones a la astronomía. Soy de la generación que leyó en los diarios descubrimientos que confirmaban teorías de 100 años”.

Los rayos cósmicos son partículas de elevada energía que llegan desde el espacio infinito. Caen todo el tiempo, a toda hora. Son imperceptibles para el ojo humano, pero los científicos saben desde hace más de un siglo de su existencia y se han empecinado en hallar sus orígenes para comprender más acerca del Universo. Es decir, los rayos cósmicos son mensajeros que nos traen información de objetos lejanos del universo.

James Watson Cronin, premio Nobel de Física 1980, comenzó a recorrer la Argentina a mediados de los 90. Pronto entendió que el sur mendocino tenía una especial conjunción con el cielo. Buscaba una zona amplia, de unos tres mil kilómetros cuadrados, con poca  pendiente, plano y a una altura entre 800 y 1400 metros sobre el nivel del mar. También se requería un lugar no demasiado frío, para que el agua en los tanques no se congelara por completo, con cielo despejado, oscuro en la noche, sin contaminación y a la vez, con el soporte de una ciudad cercana. Malargüe, localidad al pie de Los Andes y a 410 kilómetros al sur de la capital mendocina, reunía todas esas condiciones.

Todo un hito para la ciencia y la investigación en la Argentina, el Observatorio Pierre Auger se inauguró en 2008, con la participación de científicos de todo el mundo. Los países miembros del Pierre Auger son 16: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Eslovenia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Holanda, Polonia, Portugal, República Checa, Rumania y Colombia, que aportan los fondos para el funcionamiento y la investigación.

“El Observatorio Pierre Auger está destinado a la detección y estudio de rayos cósmicos de ultra elevada energía, que proceden de lo que se denomina el universo extremo – explica Beatriz García.  “Tampoco sabemos qué tipo de partículas son. Podrían ser protones o núcleos de átomos, inclusive tan pesados como el núcleo del átomo de hierro, pero tampoco pudimos encontrar una respuesta. El Observatorio, el más grande del mundo y único en su especie por combinar técnicas de detección, fue diseñado y construido principalmente para responder a esas preguntas: que son, de dónde vienen y cómo llegan a la Tierra, con tan alta energía, los rayos cósmicos.”

Egresada de la Universidad Nacional de La Plata, en donde se dedicaba a las estrellas y cúmulos estelares, después fue astrónoma residente en CASLEO (San Juan) y en 1996, se fue a vivir a Mendoza. Cuenta que su encuentro con el observatorio fue completamente accidental. “James Cronin, premio Nobel de Física, que fue el líder del proyecto vino a Bariloche a una reunión que fui en la que buscaban científicos para estudiar la calidad de cielo y atmósfera”, recuerda. A partir de aquel momento, se dedicó enteramente al proyecto del Observatorio Pierre Auger.

Cuando los rayos cósmicos llegan a la Tierra, interactúan con las moléculas de la atmósfera y producen una cascada de partículas secundarias, las lluvias cósmicas descubiertas por Pierre Auger en 1938. Estas partículas secundarias producen en la atmósfera un fenómeno denominado fluorescencia (al interactuar con el nitrógeno) y en el agua, parte de esas partículas producen otro efecto, una luz ultravioleta, la radiación Cherencov.

La luz Cherencov detectada permite establecer la energía del rayo cósmico primario. También es posible mediante los detectores de superficie, reconstruir el camino de arribo, esto se utiliza para tratar de identificar la fuente astrofísica que produjo el rayo cósmico.

El otro sistema está formado por detectores de fluorescencia: se trata de 27 telescopios que observan la fluorescencia atmosférica. Trabajan sólo en noches despejadas, sin Luna (para asegurar máxima oscuridad, porque la fluorescencia es muy tenue). Están instalados en cuatro edificios en la periferia de la superficie ocupada por los tanques.

Investigar desde cero, sobre algo tan desconocido, es un desafío. “En los primeros tiempos del observatorio muchos investigadores nos decían que cuando hubiera algo instalado los volviéramos a contactar. Nadie estaba muy dispuesto a trabajar sabiendo que probablemente, no generarían publicaciones por bastante tiempo, situación crítica en el sistema científico argentino”, recuerda. Y se refiere a varios inconvenientes que tuvieron los científicos, como no ascender o que los informes a CONICET fueran rechazados.

La vida de los científicos en Malargüe tiene sus particularidades ya que el observatorio nació directamente vinculado con la comunidad. “Nadie puso ni un ladrillo, ni un detector, antes de acordar con los habitantes de Malargüe. Se realizaron muchas reuniones con pobladores, que al principio se mostraban preocupados frente al desconocimiento. Ahora esos mismos pobladores cuidan a los detectores, nos avisan si hay algún problema y se benefician, por ejemplo, de los paneles solares que hemos instalado en sus casas”, agregó.

Y finalmente, se manifestó optimista por el futuro del centro en el camino que se recorre para encontrar las respuestas buscadas: “hay nuevos descubrimientos y se desarrollan nuevas tecnologías. Por lo tanto, aparecen otros proyectos que mejoran y amplían la comprensión de los fenómenos que los rayos cósmicos producen al interactuar con la materia al llegar a nuestro planeta”, concluye. Una pasión cósmica que también contagia.

QUIÉN FUE PIERRE AUGER (1300)

En 1933, Pierre Auger y Louis Leprince-Ringuet se embarcaron en Alemania con rumbo a una lejana Buenos Aires, con 100 detectores de partículas a bordo. En esos tiempos, la naturaleza de los rayos cósmicos era desconocida. Partículas cargadas, de origen diferente a los rayos gamma, son desviadas por el campo magnético de la Tierra, el cual varía con la latitud. Auger y Leprince-Ringuet confiaban, sin embargo, en que estudiando la variación de la intensidad de los rayos cósmicos con la latitud pudiera revelarse cuál era su naturaleza. Después de varios experimentos en picos montañosos y con vuelos en globo, en 1936 desarrollaron su propio laboratorio de investigación en rayos cósmicos.

Sociedad | 16 de octubre de 2018

Día mundial de la alimentación: cuatro acciones para lograr un mundo con #HambreCero

Cada día, millones de niñas, niños, adolescentes y adultos alrededor del mundo sufren de hambre. En el 2017, 821 millones de personas no contaban con suficientes alimentos para comer, un número que ha aumentado sostenidamente desde 2014.

Pero el hambre no es el único desafío alimentario que enfrentamos como sociedad. El sobrepeso y la obesidad, el desperdicio de comida, el impacto ambiental de la industria alimentaria, y el subdesarrollo de comunidades rurales, son algunos de los desafíos más grandes para lograr un mundo con #HambreCero.

Es por eso que gobiernos alrededor del mundo se han comprometido a erradicar el hambre a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015. Pero como consumidores, productores y chefs también podemos hacer nuestra parte. Aquí, cuatro acciones recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para lograr un futuro alimentario más sostenible y equitativo.

1. No tirar comida

En Argentina se desperdician más de 16 millones de toneladas de comida cada año, y a nivel mundial, se tira casi el 40% de toda la comida que producimos. La gran mayoría de esta comida se encuentra en buen estado, pero se echa a perder por falta de recursos, tiempo o información.

A nivel personal, podemos tratar de desperdiciar lo menos posible congelando sobras o utilizandolas para otras comidas. También podemos promover que se rescate la comida que se tira. En 2017, los bancos de alimentos del país rescataron más de 9 millones de kilos de comida que, en lugar de terminar en la basura, se sirvieron en 28 millones de platos en 2.500 comedores y hogares de ancianos o niños.

Para promover más donaciones de alimentos, el pasado 11 de octubre, el Congreso aprobó una modificación fundamental a la ley de donación de alimentos.

2. Adoptar una dieta más saludable y sostenible

Mejorar la seguridad alimentaria significa abordar tanto la desnutrición como la obesidad y el sobrepeso. En Argentina, 350.000 niños y niñas sufren de sobrepeso u obesidad, una de las tasas más altas de toda América Latina. Según datos del gobierno, 44% de los casos de diabetes en el país son consecuencia del sobrepeso o la obesidad.  

La preparación de comidas saludables y nutritivas puede ser un desafío, especialmente para las comunidades más vulnerables. Pero iniciativas como el Programa Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad buscan que las comidas saludables sean más accesibles a través de, por ejemplo, kioscos saludables en los colegios públicos.

3. Empoderar a las comunidades rurales, especialmente a las mujeres

El 80% de las familias pobres en el mundo viven en zonas rurales y dependen de la agricultura, la pesca o la silvicultura.

“Proteger y promover su bienestar es fundamental para reducir la malnutrición en todas sus formas, mejorar los sistemas de producción alimentaria para todos y preservar la salud de los recursos naturales de la tierra a largo plazo”, indican desde la organización.

Un grupo clave dentro de las comunidades rurales son las mujeres. Ellas representan un cuarto de la población mundial y producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en el mundo. Si las mujeres rurales tuvieran igual acceso que los hombres a la titularidad de tierras, financiación y capacitaciones, podrían producir entre un 20% y un 30% más de alimentos en el mundo, según la FAO.

4. Ayudar a los refugiados y a las comunidades desplazadas

Una de causas principales de la creciente inseguridad alimentaria son los conflictos violentos que han aumentado en los últimos años y han llevado, a su vez, a masivas migraciones forzadas.

Además, según la FAO, la variabilidad climática y otros fenómenos meteorológicos han afectado negativamente los suministros de alimentos y los ingresos y han provocado mayores desplazamientos. En los países con elevada exposición a impactos climáticos, “se han más que duplicado el número de personas subalimentadas que aquellos sin una exposición elevada”.

Sociedad | 16 de octubre de 2018

Foto: Cuenteros, Verseros y Poetas

Por qué la cantidad de presos creció 12 veces más rápido que la población argentina

En las cárceles argentinas hay cada vez más presos y hacinamiento. La noticia parece repetida y en parte lo es: hace 10 años que crece la cantidad de personas encerradas y hace 10 años que las celdas que construyen los gobiernos son menos que las personas que se suman a los penales.

El informe que la semana pasada presentó el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos sobre el sistema penitenciario confirma la tendencia pero también expone que la población carcelaria subió como no lo había hecho desde 2002 y 2003, años posteriores a la última gran crisis económica.

Las personas encarceladas llegaron a ser 85.283 a fines de 2017, un 11,83 % más que en 2016. Ese crecimiento duplica el promedio que registra el país desde 1996, período durante el que solo bajó en 2006 y 2007.

La tasa de presos cada 100 mil habitantes también subió de manera excepcional en el último año: 10,86%. Ese incremento duplica el promedio que venía registrando desde hace dos décadas, aunque todavía mantiene al país con una de las tasas más baja de América.

Una suba récord que recae sobre una población vulnerable

Antes de explicar qué nos dicen estos números, sirve tener presentes estas dos referencias que muestran lo excepcional de la suba:

  • El Indec calculó que la población argentina creció un 1% entre 2016 y 2017. En ese mismo año,