Al final, las políticas de Trump terminarán destronando al dólar | RED/ACCIÓN
Actualidad |   13 de septiembre de 2018

Al final, las políticas de Trump terminarán destronando al dólar

Los beneficios que los Estados Unidos obtienen de tener la principal moneda internacional del mundo están disminuyendo con el aumento del euro y la moneda china. Y ahora las guerras comerciales mal orientadas del presidente Donald Trump que tan fuerte han golpeado a las monedas emergentes, incluyendo el peso argentino, acelerarán la pérdida del rol dominante que ha tenido el dólar.

Allá por 1965, Valéry Giscard d’Estaing (entonces ministro de finanzas de Francia) calificó de “privilegio exorbitante” los beneficios que reportaba a Estados Unidos el hecho de que el dólar fuera la principal moneda de reserva del mundo. Pero esos beneficios están disminuyendo con el ascenso del euro y del yuan chino como monedas de reserva alternativas. Y ahora, las erradas políticas de guerra comercial y sanciones a Irán del presidente estadounidense Donald Trump acelerarán el abandono del dólar.

Una ventaja desproporcionada para EE.UU.

El dólar supera a todas las otras divisas como moneda para las transacciones internacionales. Es la unidad de cuenta (o de facturación) más importante para el comercio internacional. Es el principal medio de intercambio para el pago de transacciones internacionales. Es el principal depósito de valor de los bancos centrales de todo el mundo. La Reserva Federal actúa como prestamista de última instancia del mundo, como lo hizo durante el pánico financiero de 2008, aunque debemos reconocer también que los errores de la Reserva ayudaron a provocar la crisis de 2008. Y el dólar es la principal moneda financiera, al estar denominadas en él la mayor parte de las deudas internacionales de empresas y gobiernos.

En cada una de estas áreas, el dólar abarca mucho más de lo que le correspondería según el peso de Estados Unidos en la economía mundial. En la actualidad Estados Unidos genera cerca del 22% de la producción mundial medida a precios de mercado, y alrededor del 15% en términos de paridad de poder adquisitivo. Pero el dólar representa más de la mitad de la facturación, las reservas, los pagos, la liquidez y la financiación del mundo. Su principal competidor es el euro, mientras que el yuan asoma a la distancia en tercer lugar.

La función que cumple el dólar como principal moneda del mundo otorga a Estados Unidos tres importantes beneficios económicos. El primero es la capacidad de financiarse en el extranjero en dólares. Un gobierno que se endeuda en moneda extranjera puede quebrar; no es así cuando se endeuda en su propia moneda. Más en general, el papel internacional del dólar ofrece al Tesoro de los Estados Unidos más liquidez y tipos de interés más bajos al momento de endeudarse.

Una segunda ventaja tiene que ver con la actividad bancaria: Estados Unidos, y más precisamente Wall Street, obtiene importantes ingresos de la venta de servicios bancarios al resto del mundo. Una tercera ventaja tiene que ver con el control regulatorio: Estados Unidos administra o coadministra directamente los principales sistemas de liquidación de pagos del mundo, lo que le da importantes herramientas para vigilar y limitar los flujos de fondos relacionados con el terrorismo, el narcotráfico, la venta ilegal de armas, la evasión fiscal y otras actividades ilícitas.

Pero estos beneficios dependen de que Estados Unidos provea al mundo servicios monetarios de alta calidad. La amplitud de uso del dólar se debe a que ha sido la moneda más conveniente, menos costosa y más segura como unidad de cuenta, medio de intercambio y depósito de valor. Pero no es insustituible. En el transcurso de los años, la función de custodia del sistema monetario internacional por parte de Estados Unidos ha tenido serios tropiezos, y el desgobierno de Trump puede acelerar el final del predominio del dólar.

La mala administración fiscal y monetaria de Estados Unidos a fines de los sesenta llevó en agosto de 1971 a la ruptura del sistema de fijación cambiaria basada en el dólar de Bretton Woods, cuando el gobierno del presidente Richard Nixon repudió unilateralmente el derecho de los bancos centrales extranjeros a cambiar sus dólares por oro. Al quiebre del sistema basado en dólares le siguió una década de alta inflación en Estados Unidos y Europa, y luego una abrupta y costosa desinflación en Estados Unidos a principios de los ochenta. La turbulencia del dólar fue uno de los principales motivos por los que Europa inició en 1993 el proceso de unificación monetaria que culminó en 1999 con la creación del euro.

Asimismo, el mal manejo estadounidense de la crisis financiera asiática en 1997 alentó a China a iniciar la internacionalización del yuan. La crisis financiera global de 2008, que comenzó en Wall Street y en poco tiempo se extendió por el mundo a la par que se agotaba la liquidez interbancaria, fue un nuevo aliciente para el abandono del dólar y la adopción de monedas alternativas.

Las políticas de Trump debilitarán el rol de Nueva York como centro financiero global

Ahora es casi seguro que las desacertadas guerras comerciales y sanciones de Trump reforzarán la tendencia. Así como el Brexit está debilitando a la City londinense, las políticas comerciales y financieras de Trump, englobadas en el eslogan “Estados Unidos primero”, debilitarán el papel del dólar y el de Nueva York como centro financiero global.

De las políticas económicas internacionales de Trump, las más trascendentes y erradas son la creciente guerra comercial con China y la reimposición de sanciones a Irán. La guerra comercial es un intento torpe y prácticamente incoherente del gobierno de Trump de detener el ascenso económico de China tratando de asfixiar las exportaciones del país y su acceso a tecnología occidental. Pero si bien los aranceles y las barreras comerciales no arancelarias de Estados Unidos pueden afectar el crecimiento de China en el corto plazo, no cambiarán decisivamente su trayectoria ascendente a largo plazo. Lo más probable es que refuercen la determinación de las autoridades chinas de poner fin a la continua dependencia parcial de su país respecto de las finanzas y el comercio estadounidenses y redoblar la política de fortalecimiento militar, inversión masiva en tecnologías de avanzada y creación de un sistema internacional de pagos basado en el yuan como alternativa al sistema del dólar.

El abandono de Trump del pacto nuclear de 2015 con Irán y la reimposición de sanciones a la República Islámica pueden ser factores igualmente trascendentes de debilitamiento del papel internacional del dólar. Sancionar a Irán se contradice con las políticas internacionales hacia este país. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad seguir apoyando el pacto nuclear y restaurar las relaciones económicas con Irán. Otros países, liderados por China y la UE, empezarán a buscar modos de eludir las sanciones estadounidenses, sobre todo mediante la evitación del sistema de pagos en dólares.

Por ejemplo, el ministro alemán de asuntos exteriores, Heiko Maas, declaró hace poco el interés de Alemania en crear un sistema europeo de pagos independiente de Estados Unidos. Según Maas, es “indispensable fortalecer la autonomía europea mediante la creación de canales de pago independientes de Estados Unidos, un Fondo Monetario Europeo y un sistema SWIFT independiente” (SWIFT es la organización que gestiona el sistema de mensajería internacional para transferencias interbancarias).

Hasta ahora, la dirigencia empresarial estadounidense ha apoyado a Trump, que les prodigó rebajas de impuestos corporativos y desregulaciones. Pese al creciente déficit fiscal, la fortaleza del dólar a corto plazo sigue firme, ya que las rebajas impositivas impulsaron el consumo estadounidense y un alza de tipos de interés que atrae capitales del exterior. Pero en algunos años, las dispendiosas políticas fiscales de Trump y sus imprudentes políticas comerciales y de sanciones debilitarán la economía estadounidense y el papel del dólar en las finanzas mundiales. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que las empresas y los gobiernos del mundo acudan a Shanghai en vez de Wall Street para colocar bonos en yuanes?

Traducción por Esteban Flamini

Jeffrey D. Sachs es profesor de Desarrollo Sostenible, profesor de Gestión y Política Sanitaria y director del Centro de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Columbia. También es director de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

© Project Syndicate 1995–2018 | Foto: Nicholas Kamm – AFP

Salud | 26 de abril de 2019

Crédito: FOPEA

Desafíos urgentes para contener enfermedades, frenar epidemias y evitar una crisis sanitaria en la Argentina

La salud es un derecho humano. Pero en Argentina hay serios problemas para acceder a ella. Muestra de eso es que el país ocupa el puesto 54 en el índice Bloomberg de países saludables, sobre un total de 168. El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) investigó el tema y en un informe titulado “Al gran pueblo Argentino, ¡Salud!” expone lo que debe hacer el Estado para que vivamos más y mejor, y llama a superar la fragmentación de un sistema de salud para ricos y otro para pobres.

En esta nota te contamos cuáles son los seis objetivos más urgentes para frenar epidemias como la obesidad y el cáncer; enfermedades prevenibles como el VIH; y patologías asociadas a una vacunación insuficiente o a la falta de agua potable.

El informe afirma que Argentina está «lejos» de ser un país saludable

  • El 40% de los chicos tienen sobrepeso u obesidad. Así, Argentina es el país con más niños obesos de América Latina.
  • 1.800 mujeres mueren cada año por cáncer cervicouterino, una enfermedad prevenible.
  • El 75% de las muertes son causadas por enfermedades crónicas no transmisibles y muchas de ellas se pueden prevenir: algunos tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
  • 6.500 personas se enteran cada año que son portadores de VIH. Es el país de América Latina con más cantidad de nuevos casos por año.
  • El 17% de los habitantes no tiene acceso a agua potable o segura.
  • La mitad de la población no posee cloacas.
  • 1 de cada 3 personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años.
  • El 8,5% del PBI se invierte en servicios de atención a la salud. Es uno de los niveles más altos de América Latina, pero los indicadores anteriores muestran ineficiencias en esa inversión.
  • El 41% de la población del conurbano bonaerense se atiende en hospitales públicos, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el 41% tiene prepaga o plan privado. Es decir, hay un sistema desigual.
  • El 4% de la población, o sea más de 1 millón y medio de personas, padece Chagas, una enfermedad que se desarrolla en la pobreza.

Objetivos indispensables para garantizar salud

1. Prevención para frenar enfermedades epidémicas que provocan el 75% de las muertes. 

Son obesidad, cáncer, diabetes, y patologías respiratorias y cardiovasculares.

«El Estado debería asegurarnos una buena alimentación para evitar la epidemia de obesidad que existe. Pero hoy nos encontramos que los alimentos seguros y nutritivos son caros. Y los alimentos no nutritivos son baratos e hipercalóricos. Hace 30 años, la tasa de obesidad infantil en la Argentina era del 1%. Y hoy es del 10%. Esos pacientes obesos van a padecer muchas enfermedades a futuro, lo que hará encarecer enormemente el sistema de salud», señala Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas «José de San Martín» de la Ciudad de Buenos Aires.

Según la 4º Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo realizada en el 2018, 6 de cada 10 personas tienen exceso de peso (en una proporción de 36,2% de personas con sobrepeso y 25,4% con obesidad). Los datos confirman el avance de la epidemia: la obesidad alcanza a un cuarto de la población y aumentó 11 puntos porcentuales desde 2005.

Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT): la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la enfermedad renal son de larga duración y su evolución suele ser lenta. Representan una verdadera epidemia que va en aumento debido al envejecimiento de la población y los modos de vida actuales que acentúan el sedentarismo y la mala alimentación.

Por el impacto que tienen en la salud pública, por las muertes prematuras que provocan y porque en gran medida son prevenibles, las políticas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y que sigue el Estado argentino tienen a las ECNT en la mira.

El cambio de hábitos hacia una vida saludable se impone como medida urgente y necesaria para detener la epidemia que representan estas enfermedades. En esa línea, las tecnologías nos mantienen más tiempo sentados (frente a diversas pantallas y a todas las edades). Es un ejemplo de que son necesarias acciones urgentes porque, de seguir así, las ECNT serán una amenaza mayor para los argentinos.

2. Infraestructura para llevar agua potable al 17% de la población y cloacas a la mitad de los argentinos

La Organización Mundial de la Salud considera que el acceso a agua potable es el factor número 1 en la prevención de enfermedades evitables. «El acceso al agua es fundamental para tener una buena salud. Si uno, por ejemplo, tiene que atacar todas las enfermedades infecciosas, no necesita plata para comprar muchos antibióticos. Tiene que destinar recursos para que la gente tenga acceso al agua potable y para que esté correctamente vacunada contra distintas enfermedades”, explica Marcelo Melo.

«Si uno recorre el país y ve el acceso al agua potable que tienen las diferentes regiones, podés observar quién se preocupó o no porque los argentinos tengan una buena salud pública. Eso se puede medir. Esa decisión pasa por el Ministerio de Planificación, no el de Salud. Así, puede convertirse en el ministerio más importante para cambiar todas las estadísticas negras que hoy tenemos de cara al futuro», subraya Melo.

El director del Hospital de Clínicas destaca: «Agua potable y vacunación cambian la salud de un país. En muchos países del mundo hay enfermedades erradicadas. O nunca tuvieron, por ejemplo, tuberculosis o enfermedades infecciosas. Y si vos observás por qué sucedió eso, te das cuenta de que no es porque tiene grandes hospitales o los mejores médicos del planeta. Es porque tienen un buen acceso al agua potable, están vacunados y se promueve la buena alimentación».

Mientras que para Nicolás Wertheimer, médico y fundador del proyecto Agua segura, “los que no tienen acceso a agua segura hacen perforaciones y toman agua de napas. En los asentamientos informales urbanos sacan agua del mismo lugar donde tiran los efluentes y toman agua totalmente contaminada. Eso genera muchas enfermedades, que luego se ven en el hospital. En zonas más dispersas de la Argentina, donde hay otras fuentes de agua, como vertientes, juntan agua de lluvia o toman de los arroyos y los ríos, es agua que muchas veces está turbia o que se pudre en los recipientes donde la acumulan. El agua no segura es la segunda causa de muerte de niños en América Latina. Necesitamos parar esta situación con el simple hecho de lavarse las manos”.

3. La vacunación previene el 30% de las muertes de niños menores de 5 años

En diciembre del 2018, se sancionó la nueva Ley de Vacunas. Establece la gratuidad en el acceso a los servicios de vacunación «con equidad social para todas las etapas de la vida»; la obligatoriedad de aplicarse las vacunas para todos los habitantes; y la prevalencia de la salud pública por sobre el interés particular, entre otros principios.

Así, nuestro calendario nacional de vacunación cuenta con 18 vacunas para todas las poblaciones, que deben aplicarse desde los primeros días de vida hasta la adultez, y dos más exclusivas para las personas que viven en zonas de riesgo (fiebre amarilla y fiebre hemorrágica argentina). El Estado nacional las otorga en forma gratuita en centros de salud y hospitales públicos.

El informe de FOPEA también profundiza en la amenaza que representa para la sociedad la decisión de algunos padres de no vacunar a sus hijos y las faltantes de vacunas denunciadas. Y advierte que «dos hechos recientes han levantado las alertas respecto a la vacunación en la Argentina, por un lado, la aparición de casos de sarampión y, por el otro, las denuncias de faltantes de vacunas».

«La población tiene que poder acceder a las vacunas. Se debe instalar el concepto de vacuna como derecho y responsabilidad, con un rol rector del Estado en cuanto a la disponibilidad y acceso», explica Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología.

4. Educación sexual para disminuir las tasas de contagio de VIH y embarazo adolescente

Las tasas estables de contagio de VIH y la tasa de embarazos adolescentes señalan la necesidad de reforzar la educación sexual de la población, ya sea dentro del sistema escolar -a través de la Ley de Educación Sexual Integral– y fuera de él.

La Argentina es el país de América Latina con mayor cantidad de nuevos casos de VIH por año. Cada 365 días, 6.500 personas reciben la noticia de que son portadoras del virus. Y de ellas, el 30% llega al diagnóstico de manera tardía, según cifras del Boletín Integrado de Vigilancia Epidemiológica.

El 98% de las personas que contrajo VIH en el 2017 se infectó mediante relaciones sexuales sin protección de un preservativo, según informó la Secretaría de Salud de la Nación. Y 2 de cada 10 diagnósticos se dieron en menores de 25 años.

Leandro Cahn, director ejecutivo de la Fundación Huésped, afirma que la Argentina tiene una «epidemia estable de VIH y hace falta prevención primaria y secundaria».

«Nadie debería infectarse de VIH por no poder comprar preservativo», remarca Cahn. Es que “el preservativo es el único método que, usado correctamente en todas las relaciones sexuales (anales, vaginales, orales), previene las infecciones como VIH, sífilis y gonorrea».

Otro de los grandes problemas que tiene nuestro país y que en gran medida se podría prevenir mediante una estrategia integral es el embarazo adolescente.

La tasa de natalidad promedio en la Argentina bajó de manera constante en los últimos 20 años (de 20,5 cada mil habitantes en 1995 a 17,3 en 2015, según el Banco Mundial). Sin embargo, en mujeres menores de 19 años se mantuvo en 14% (casi 100 mil casos por año) en los últimos 15 años.

Cuanto más jóvenes son las mujeres, más riesgoso es el embarazo para ellas y mayor es también la mortalidad infantil. Un dato central en el análisis es que a medida que desciende la edad de las mujeres que cursan un embarazo más probabilidades hay de que haya sido resultado de una violación. Por eso, los embarazos en la adolescencia temprana (10 a 14 años) demandan con urgencia un abordaje exclusivo.

5. Campañas masivas de difusión y promoción de la salud

Con las campañas «se debe alcanzar a toda la población. Para eso, se requieren grandes inversiones para contemplar amplias y duraderas campañas que lleguen a más cantidad de gente. La mayoría del gasto en salud va destinada a la atención de los enfermos, por lo que queda poco dinero para la promoción y prevención», explica Jorge Lemus, ministro de Salud de Maurico Macri hasta noviembre de 2017.

«El problema de la promoción y protección es el escaso presupuesto que siempre tiene. En economía, los bienes de salud se llaman meritorios. Cuánto más me puedan dar, mejor. Nunca alcanzan», dice Lemus y sostiene que los recursos deben ir a la educación, con la escuela como puerta para la formación de personas que saben cómo cuidar su salud.

«¿En qué debería invertir más Argentina? En la educación escolar, que es cuando se forman los hábitos humanos. Allí se juega la alimentación y las adicciones, por ejemplo. Esa educación tiene una trascendencia mayor, ya que el niño lleva ese hábito a la casa o a su comunidad. Hay que intervenir los programas educativos de salud. La educación para la salud es un punto clave», dice el exministro de Salud.

«Debemos promover un círculo virtuoso de la salud, con un paciente educado, el médico que lo revisa y le estimula los controles, el diagnóstico precoz, la curación de la enfermedad y el bajo costo que todo esto conlleva. En la otra vereda, tenemos el círculo vicioso, con personas no educadas en sus hábitos de vida, el médico que no hace buenos controles, la enfermedad avanzada y el paciente finalmente muere después de que el sistema de salud público o privado tenga que gastar mucha plata», enfatiza Melo.

«El pase de un círculo al otro es una cuestión de educación. Y la misma hay que hacerla mediante medios masivos de difusión, campañas agresivas donde se apunte a varias patologías», concluye el ex funcionario.

Pero, para poner en contexto: en la Argentina solo se realizó una campaña en los últimos seis años contra el dengue-zika-chikungunya.

6. Acortar la distancia entre las provincias ricas y las pobres.

Si bien el sistema de salud es universal y los argentinos y extranjeros residentes pueden acceder en forma gratuita a los servicios ofrecidos por el sector público, persisten brechas importantes y asignaturas pendientes, especialmente en lo relativo a su calidad y a la disponibilidad de atención sanitaria de acuerdo a la región donde se habite. Así es como en la Ciudad de Buenos Aires hay 10,2 médicos y 7,3 camas por cada 1.000 habitantes, frente a 1,2 y 1,1 respectivamente, en la provincia de Misiones.

Las fuentes consultadas para la investigación coinciden por mayoría en un diagnóstico: hay una salud para ricos y una salud para pobres.

En ese sentido, el actual secretario de Gobierno de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, profundiza en las distancias entre los índices de salud de las provincias: «En cáncer colorrectal, hay diferencias de hasta 5 veces en tiempo de diagnóstico entre provincias ricas y pobres. Y en cáncer de mama, también”.

La versión original de esta investigación está disponible en este link. El trabajo fue realizado por Víctor Ingrassia para el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos.

Vida Cotidiana | 26 de abril de 2019

Ilustración: Eleanor Davis / The New York Times

Cómo contar una historia

Las historias que contamos son cómo sabemos quiénes somos. Y compartir un cuento con una audiencia puede ser enormemente gratificante. Pero para los novatos, también puede ser aterrador. Estamos aquí para ayudarlo a aumentar su confianza y encontrar su propia voz.

¿Quién está escuchando? Asegúrate de saber quién es la audiencia. ¿Estás hablando con amigos? ¿Extraños? ¿Colegas? Busca algo que te conecte. Para averiguar qué es lo correcto para cada grupo, debe identificar su propia relación con la audiencia.

¿Qué historia debo contar? Las historias más efectivas y afectivas surgen de algo cercano a ti. «La mejor manera de llegar a todas las personas es acudir a una historia personal», dice Brenda Wong Aoki, una aclamada dramaturga, narradora y artista. «Todo el mundo es un ser humano y todos pueden relacionarse en ese nivel».

Pero recuerda que la relación entre una audiencia y un narrador de historias va de dos maneras. «Cada historia cambia en el contexto con quienquiera que se la cuentes», dice la Aoki. «Así que debes llegar a ellos sabiendo de dónde vienen».

Chris Anderson, quien ha sido el curador de la Conferencia TED desde 2002, está de acuerdo. «Míralo desde el punto de vista de la audiencia», dice. «¿Qué van a ganar de valor?»

Asegúrese de adaptarse a la ocasión. Una forma sencilla de asegurarse de que su tema sea apropiado es enfocarse en algo que lo conecte a usted y al público. Gánales temprano haciéndote simpático o vulnerable con humor o compartiendo algo personal. Estás tratando de crear una experiencia en la mente de tus oyentes. Proporcionar esa comida para su audiencia es su objetivo. «Concéntrese en eso», aconsejó el Sr. Anderson, «y elimine implacablemente todo lo que no contribuya a esa narrativa».

© 2019 The New York Times

Sociedad | 25 de abril de 2019

Ilustración: Pablo Domrose / Foto: Gentileza Esquina Libertad

Cómo funciona la imprenta Esquina Libertad, una cooperativa creada por detenidos que da trabajo a liberados y sus familias

En la Argentina el 40% de las personas que pasaron por una cárcel vuelve a reincidir, y los especialista señalan que la falta de trabajo es una de las principales causas. “Las personas privadas de su libertad necesitan una transformación”, explican, y eso es lo que ofrece la cooperativa de trabajo Esquina Libertad, que hoy es el sueño hecho realidad de un grupo de detenidos, ex detenidos y sus familiares. La crearon desde el encierro y les permite la inserción social y laboral que algunos nunca habían vivido. Aquí, la historia de cómo funciona esta cooperativa y qué vacíos busca llenar.

Habla con la voz entrecortada y mirando fijo a su interlocutor. “Es mentira que la pena no trasciende a la familia de la persona privada de su libertad”, sostiene Ayelén Stroker, familiar de un detenido en la cárcel de Devoto y presidenta de la cooperativa de trabajo Esquina Libertad. Apenas termina la oración baja la mirada hacia sus manos que sostienen el mate.

Pero enseguida, como sabiendo que no puede detenerse en esa zona llena de recuerdos dolorosos, toma aire y continúa con la ayuda de un mate que ahora sí toma. Y explica: “Por ese motivo, precisamente, fueron los detenidos junto a las familias los que empezamos a pensar cómo organizar un espacio de contención que permitiera no volver al encierro una vez recuperada la libertad. También porque no había desde el Estado una propuesta para acompañar y gestar durante el encierro un proyecto laboral, un espacio habitacional o vínculos familiares”.

Ayelén Stroker. Foto: Stella Bin

Los enumerados por Ayelén son todos aspectos vitales en la vida de cualquier ser humano. Pero mucho más aún en la de alguien que acaba de salir de la cárcel. “Si eso falta pueden aparecer las viejas ‘amistades’, que son las primeras en irlos a buscar, y con ellas los delitos y la vuelta al encierro”, explica Coco Cerrella, diseñador gráfico y miembro de la organización Ingenierías sin Fronteras Argentina, que dicta talleres en la cárcel de Devoto, entre otra unidades. Desde allí, Cerella acompañó la creación de la imprenta Esquina Libertad capacitando en diseño e impresión a sus integrantes.

El impacto de las cárceles en las familias de los detenidos es insoslayable desde el sistema penitenciario actual. Cada año la cantidad de detenidos crece proporcionalmente 12 veces más rápido que la población del país. Eso hace que ya haya 85 mil personas en cárceles provinciales y federales. Y según reveló un informe de la Universidad Católica Argentina son por lo menos 146.000 los niños, niñas y adolescentes menores de 17 años que tienen a su padre, madre o un familiar en prisión.

Por eso, para los que conforman la cooperativa, esta es mucho más que un espacio de trabajo, es también una red de contención. “Desde acá buscamos curar distintos niveles de daño personal y familiar que las personas privadas de su libertad y sus familias tienen que sortear para lograr una reinserción social que se sostenga en el tiempo”, profundiza Ayelén.

Cooperativa Esquina Libertad. Foto: Gentileza Esquina Libertad

Los servicios penitenciarios mismos reconocen al trabajo como el principal motor de la reinserción social. Por eso, alertan sobre la necesidad de ampliar la oferta de cursos de capacitación laboral, al tiempo que aclaran que el 40% de los internos trabaja en prisión y eso ayuda a su formación.

Hay que tener en cuenta que a las cárceles argentinas, la mayoría de los detenidos ingresa con menos de 34 años (el 61%), sin empleo (41%), ni oficio (50%) y con apenas estudios primarios (63%). Durante su paso por la prisión, la mayoría no recibe capacitación laboral (79%) ni trabaja (60%), ni progresa en su educación (48%), según los últimos datos del Sistema Nacional de Estadística sobre Ejecución de la Pena.

En este contexto nacional, la cárcel de Devoto es una de las que más alternativas de estudio ofrece. De hecho, Esquina Libertad se gestó en el Centro Universitarios Devoto (CUD), que depende de UBA XXII, el programa de la Universidad de Buenos Aires que lleva la universidad a los establecimientos del Servicio Penitenciario Federal.

Uno de los libros diseñado e impreso en la cooperativa. Foto: Gentileza Esquina Libertad

Paso a paso. Cómo se conformó la cooperativa

  1. En 2010, un grupo de 15 personas, de los cuáles 3 o 4 eran familiares, comienzan a pensar un proyecto laboral que pudieran iniciar estando en la cárcel pero que se continuara afuera. Entre ellos había detenidos que estaban cursando las carreras de Administración de Empresas y Derecho.
  2. Analizaron los recursos que tenían y qué tipo de emprendimiento podían conformar. Eligieron desarrollar una cooperativa autogestionada, desde la solidaridad y con una perspectiva de inserción laboral y social.
  3. Semanas después diseñaron los primeros cuadernos reciclando lo que encontraban en la cárcel (restos de ropa, de revistas), los hicieron y los familiares los vendieron en ferias. “Hicimos fotos de las personas comprando los cuadernos y eso fue maravilloso de ver para ellos, de constatar que lo que hacían se vendía y les servía a otros”, recuerda Ayelén.
  4. Con esas primeras ventas, reunieron dinero para adquirir insumos para seguir capacitándose y seguir produciendo, evaluando qué productos se vendían mejor.
  5. Coco Cerrella dio talleres de diseño para reforzar ese área. “Para ese momento ya era evidente la transformación que habían tenido estas personas desde el conocimiento universitario y, especialmente, las herramientas que habían incorporado en la carrera de administración de empresas. Ese conocimiento les permitió entender procesos productivos, administración, comercialización. Todo eso era impensable al comienzo de la historia de cada uno de ellos”, relata Estela Cammarota, presidenta de Ingeniería sin Fronteras y coordinadora de la Facultad de Ciencias Económicas en las cárceles, dentro de UBA XXII
  6. Un grupo de profesores, entre los que estaba Estela Cammarota, acompañaron al proyecto desde su inicio y también ayudaron a gestionar un programa UBANEX con el que financiaron la compra de la primera impresora. A varios de los que conforman la cooperativa, Estela los conoce porque estudiaron en su carrera.
  7. En 2014 la cooperativa se instala en el edificio que la Mutual Sentimiento, tiene en el barrio porteño de Chacarita. Comienzan a desarrollarse las áreas de salud y legales, entre otras, que buscan acompañar a las familias y los detenidos sobre las mejores formas de transitar el tiempo de encierro impulsándolos a que se capaciten y trabajen. “Porque, desde nuestra experiencia, cuanto antes empiecen a trabajar es mejor, es mucho más efectiva la inserción cuando salen de la cárcel”, sostiene Ayelén.
  8. Actualmente, encuadernación sigue siendo un área fuerte dentro de la cooperativa y los trabajos administrativos, de producción y capacitación se siguen haciendo dentro y fuera de la cárcel. Producen desde copias anilladas, tarjetas y carteles hasta impresiones de libros cosidos o binder (pegados). También estampan tazas y telas y hacen serigrafía sobre tela y papel. “Los clientes llegan por las ferias en las que ofrecemos los productos, por las redes sociales y de boca en boca porque se va haciendo conocido el proyecto. Además, proveemos a otras cooperativas de trabajo similares a la nuestra”, ilustra Ayelén.
  9. Los desafíos de hoy, lista Ayelén, son: “sobrevivir y garantizar y en los posible ampliar los puesto de trabajo. Pero la crisis y los aumentos de tarifas nos golpearon mal, la luz nos aumentó $3000 en los últimos meses”.
  10. Hoy la cooperativa está conformada por 35 personas en total -entre detenidos, liberados y familiares-, que trabajan en el área productiva y dando talleres. De los cuales, 10 viven del trabajo de la cooperativa que distribuye ingresos que rondan el salario mínimo, vital y móvil.
  11. Cada 15 días realizan una asamblea en la que se definen las cuestiones centrales, evalúan  y definen cuestiones relacionadas con los clientes, los proyectos productivos, analizamos cómo trabajamos y cómo podemos mejorar.

La concurrencia de todas esas miradas que fueron acompañando el desarrollo de la cooperativa, “más la voluntad grandiosa de los familiares y de los protagonista directos: los detenidos, permitieron que la cooperativa diera sus primeros pasos. Hoy creo que hay una sociedad que confía y se sensibiliza con personas que sinceramente quieren modificar su destino y ser parte de una sociedad trabajadora, responsable y con valores. Por eso la cooperativa se sigue desarrollando”, evalúa Estela Cammarota. Y continúa orgullosa: “Soy testigo de un proyecto que funciona y que es positivo para mucha gente”.

Ayelén Stroker con los primeros cuadernos hechos en la cárcel. Foto: Stella Bin

Los desafíos de ser una cooperativa

Respecto al formato de cooperativa, tanto los que la conforman como especialistas y funcionarios coincidieron que es la mejor de las formas bajo las que se puede organizar una unidad productiva en estas circunstancias.

“Por eso trabajamos en la modificación de la Ley 20.337 de Cooperativas que, desde su artículo 64, no permite hasta pasado 10 años de cumplida la pena que los ex detenidos puedan formar parte del consejo directivo de la organización”, remarca Fiorella Canoni, Directora Nacional de Readaptación Social, de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial y la Comunidad Académica, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Es que por eso la presidenta de Esquina Libertad es un familiar y no un liberado. Y por el mismo motivo, explica Canoni, cuando Elma Vega recuperó la libertad y creó Las Muñecas de Elma, no pudo organizarla como cooperativa. “Su emprendimiento hoy incluye a 15 ex detenidas que recuperaron su libertad y está cerrando un convenio con el banco Santander Río, para venderle las muñecas que el banco ofrecerá entre los productos de canje por puntos a sus clientes”. Y agrega: “En este caso, desde la Dirección acompañamos acercando a las empresas, entre otras cosas”.

Para incorporar nuevos detenidos o detenidas que comienzan a hacer sus salidas laborales o personas liberadas las cooperativas, necesitan “mejorar la comercialización y ese es el cuello de botella que tienen”, señala la funcionaria.

Por eso, pensando en las cooperativas que podrían crearse Canoni considera que “a la hora de conformarlas no sólo hay que ver qué saben hacer las personas interesadas, también qué demandas insatisfechas hay en la comunidad en la que viven o piensan radicar el emprendimiento”.

Foto: Gentileza Esquina Libertad

¿Qué está haciendo el Estado?

El Programa de Inclusión Social del liberado y su familia, que depende de la Dirección Nacional de Readaptación Social, comienzan a trabajar en los seis meses previos al egreso de los detenidos en el Servicio Penitenciario Federal (SPF).

“Nosotros tenemos el listado de personas que van a dejar la cárcel, nos acercamos a ellos, les hacemos una entrevista profunda para evaluar sus necesidades y contarles cómo podemos ayudarlos, y les dejamos nuestro contacto para que su familia o ellos cuando queden en libertad se acerquen a alguna de nuestras oficinas. Desde allí, nosotros articulamos con todo el Estado para resolver sus necesidades. Las más reiteradas: tramitar el DNI porque lo han perdido y lo necesitan para cobrar el último cheque por el trabajo que han hecho en la cárcel, tramitar la Asignación Universal por Hijo, la inscripción de los hijos a la escuela y armado de mochilas, y subsidios habitacionales porque hay muchos liberados en situación de calle”, enumera Canoni.

En 2017, desde la Dirección se creó la primera base de datos de seguimiento de los liberados del SPF y sus familias y desde este año se empezarán a recabar datos de los sistemas penitenciarios provinciales. El objetivo de reunir estos datos, destaca la funcionaria, es poder implementar políticas que mejoren la reinserción social de los liberados y medir la efectividad de esas políticas.

Foto: Gentileza Esquina Libertad

Hay que observar que el momento más crítico para la persona que recupera su libertad, según Canoni, son las primeras 48 horas, “donde se reencuentra con la red vincular (su pareja, sus hijos, su familia). Además, en los primeros seis meses se juega lo laboral lo habitacional y adaptarse a las relaciones sociales en el medio libre. Por eso el primer año es muy crítico para quien recupera la libertad y de allí la importante función que cubren las cooperativas donde no sólo contienen desde lo laboral, también desde otras áreas”.

Ayelén agrega su experiencia desde Esquina Libertad: “El funcionamiento de la cooperativa va contra la lógica del sistema que es romper los vínculos que la persona privada de su libertad puede tener con su familia, sus amigos. De hecho, cuando durante el encierro hay propuestas de trabajo, educación y salud son otros los resultados. Por caso, de las personas que han pasado por la cooperativa, ya sea por los talleres que damos o produciendo en la gráfica, el 95% no reingresa (ni como procesado ni con condena). Algunos se capacitaron y generaron sus propios emprendimientos, una pequeña minoría fue incorporada por empresas del sector gráfico, otros dan talleres en otras cárceles y, por supuesto, algunos siguen trabajando en la cooperativa en las áreas de producción o comercial”.

Quienes acompañaron desde afuera el proceso de Esquina Libertad subrayan el valor de generar una cooperativa a pesar del sistema. De hecho, la imprenta fue creada por fuera de los talleres que ofrece el SPF a través del Ente de Cooperación Técnica y Financiera (ENCOPE).

Según consta en su página web “el ENCOPE es un organismo autónomo que gestiona talleres productivos dentro de las cárceles”. Pero el trabajo que allí hacen, sostienen los entrevistados “es otra forma de precarización dentro del contexto de encierro: hacer bolsitas, broches o coser la ropa del SPF, por ejemplo”.

Foto: Gentileza Esquina Libertad

Nahuel estuvo detenidos en la cárcel de Devoto y allí se vinculó con referentes de Esquina Libertad, de la que hoy forma parte. “Enseguida sentí que pertenecía a este lugar. A tal punto que acerqué a familiares, amigos y conocidos para que se capacitaran en los talleres que se dictan acá. Me siento un afortunado por este presente. Espero cubrir las expectativas de mis compañeros. Ojalá logremos sumar a más personas al proyecto y sigamos generando fuentes de trabajo”.

Sociedad | 25 de abril de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Concentración de vuelos: Aeroparque mueve al 40% de los pasajeros que viajan por el país

Esta semana, un avión de Austral estuvo cerca de chocar con otro de Avianca en las cercanías de Aeroparque. En el audio que se difundió, uno de los pilotos le reclamó a la controladora aérea haber estado “por momentos a 300 pies (91 metros)” del otro avión, menos de la distancia permitida y considerada segura. Ella lo adjudicó a una “saturación” del tráfico y la actividad en el aeropuerto.

En esta nota detallamos cómo en solo tres años creció un 47% la cantidad de personas transportadas por el país y revelamos que Aeroparque recibe o embarca a 4 de cada 10 de esos pasajeros. También contamos qué aeropuertos quintuplicaron su tráfico, cuántos vuelos realiza cada compañía y qué obras de infraestructura están en marcha para acompañar el crecimiento del sector.

Ya vuelan hasta 44 mil personas por día

La cantidad de pasajeros en los vuelos de cabotaje creció un 47% si comparamos marzo de 2019 con ese mismo mes de 2016, según datos publicados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Además, el número de vuelos aumentó un 18% en el mismo período y llegó a un promedio de más de 500 por día.

Desde principios de 2016 hasta finales de marzo de este año, volaron por el país un total de 41.773.000 pasajeros en vuelos de cabotaje. En otras palabras, más de 35 mil personas por día se trasladaron de un lugar a otro de la Argentina. El mes récord durante ese período fue enero de este año, con 1.379.000 individuos que viajaron hacia las diferentes provincias durante las vacaciones de verano. Es decir, 44 mil personas por día.

El 40% de los pasajeros salen o llegan a Aeroparque

Si se analiza la cantidad de pasajeros que embarcaron o desembarcaron en cada aeropuerto los últimos tres años, el Aeroparque Jorge Newbery abarca al 40% de los transportados. El segundo puesto lo tiene el de Córdoba con el 8% y luego el de Bariloche con el 5%. Los primeros cinco lugares lo completan Mendoza (4,6%) e Iguazú (4%).

Hubo aeropuertos que quintuplicaron su tráfico

Sin embargo, el aeropuerto que más creció fue el de Reconquista, en Santa Fe, ya que pasó de 2 mil a 9 mil personas anuales (500%). Después se encuentran el de Río Cuarto, en Córdoba (205%); el de Mar del Plata (133%); el de Corrientes (131%); y el de Puerto Madryn, en Chubut (98%).

Aerolíneas Argentinas lidera el mercado, pero emergen las low cost

La empresa líder en el mercado doméstico es Aerolíneas Argentinas y Austral, ya que trasladaron al 70% de los pasajeros desde enero del 2016. Le sigue LATAM con el 20% y Andes con el 4,6%. El cuarto y quinto puesto son para las low cost Flybondi (3%) y Norwegian (0,96%). Avianca, otra de las aerolíneas involucradas en el problema de Aeroparque, se encuentra en el sexto puesto, con el 0,65% del mercado.

¿Qué infraestructura acompaña la expansión del tráfico aéreo?

El incremento en el tráfico aéreo es acompañado con una serie de reformas, mejoras y ampliaciones en los aeropuertos. Según difundió la Jefatura de Gabinete de la Nación, durante los últimos tres años se renovaron nueve pistas de aterrizaje. Mientras que entre 1997 y 2015 apenas se mejoraron siete.

Además de las pistas, el Ministerio de Transporte de la Nación tiene actualmente en marcha obras en terminales de pasajeros, torres de control, mangas de acceso para los aviones y hasta estacionamientos para autos en 12 aeropuertos, según consignan oficialmente en su sitio.

Estas obras se llevan a cabo en Ezeiza, Córdoba, San Juan, Salta, La Rioja, Aeroparque, Chapelco, Comodoro Rivadavia, Formosa, Jujuy, Mar del Plata e Iguazú.

Cultura | 25 de abril de 2019

Notre Dame: por qué en el siglo XXI la construcción de una catedral es una aventura épica como en la Edad Media

El gobierno de Francia lanzó una colecta mundial para financiar la reconstrucción de la Catedral de Notre Dame luego del incendio arrasador del 15 de abril. La estructura de la catedral, la fachada y las dos torres pudieron salvarse, pero no la aguja y el techo de la nave, el coro y el transepto (la nave transversal que cruza a la principal). Mientras las donaciones llegan de a millones, el debate arquitectónico crece: ¿hay que restaurar la Catedral a imagen y semejanza de la que fue o hay que crear una Notre Dame del siglo XXI?

La colecta. “La catedral se reconstruirá íntegramente, como ha prometido Emmanuel Macron, el presidente de la República Francesa”, se lee en un comunicado de la Embajada de Francia en la Argentina. “Pero la reconstrucción tiene un costo. Por ello, precisamos la generosidad de todos”.

Se estima que ya han sido donados casi 1.000 millones de dólares. Entre los principales colaboradores están Apple, L’Oreal, Chanel y Dior. A la vez, el gobierno francés anunció que modificará la tributación de las donaciones con una exención fiscal para los particulares que den hasta 1.000 euros (será excepcionalmente del 75%).

Se puede donar aquí.

Los tiempos. La Catedral estará cerrada por cinco años o más. Emmanuel Macron dijo que estará lista para los Juegos Olímpicos de París, de 2024, pero hay arquitectos que hablan de un proceso de una década y de la necesidad de contar con artesanos especializados. “Para nosotros, el objetivo no es ir lo más rápido posible”, explicó a EFE el presidente del Colegio de Arquitectos, Denis Dessus.

“Encontrar suficientes artesanos capaces de trabajar la piedra, la madera, el plomo y el vidrio es un desafío para el sector en toda en Europa”, dijo a AFP Francis Maude, director del estudio de arquitectura Donald Insall Associates.

Lo que lleva a pensar que, aún en el siglo XXI, la construcción de una catedral es una aventura épica, como en la Edad Media. Notre Dame fue construida en el siglo XII y remodelada muchas veces.

Proyecto de restauración de 1859. Imagen: twitter.com/AlexandreCHASS6

Los arquitectos. El primer ministro francés, Édouard Philippe, anunció un concurso de arquitectura para determinar si se sustituye la aguja y, en caso afirmativo, si será exacta a la que había construido en 1859 el arquitecto Viollet-Le-Duc o si será una versión modernizada. “Una opción es dotar a Notre Dame de una nueva aguja adaptada a las técnicas y a los retos de nuestra época”, dijo.

Las normas para reconstruir edificios como Notre Dame están recopiladas por los restauradores del Consejo Internacional de Museos (ICOM): suele intentarse que la nueva forma sea similar a la original, pero con mejores condiciones de seguridad y durabilidad.

Sin embargo, hay arquitectos como Alexandre Chassang que dicen: “No debemos reconstruir hoy imitando la imagen del pasado. Sería como exhibir una copia de la Mona Lisa en el Louvre. Aprovechemos este momento para abrir el debate sobre la acción a realizar. La arquitectura debe representar nuestro tiempo”.

El debate recién comienza.

Opinión | 25 de abril de 2019

La monetización de la basura

Establecer los incentivos adecuados, incluidos incentivos económicos, alentaría a los residentes de los barrios más pobres, en particular, a participar en la limpieza de la ciudad.

De chico, mientras crecía en Lagos, Nigeria, a fines de los años 1990, recuerdo a unas mujeres que deambulaban por mi comunidad cantando en yoruba “onigo de o! Anra bata rubber ati ayo t’on jo”. La traducción es “Ha llegado el botellero. Compramos sandalias de caucho y cacerolas (de aluminio) con agujeros”. Algunas familias separaban sus desechos, porque podían dárselos a estas mujeres a cambio de efectivo.

Hoy hay muchos menos botelleros como estos, quizá porque las compañías embotelladoras ya no reciclan las botellas que juntan las mujeres. Pero, si estuviera coordinado y financiado correctamente, un esfuerzo de gran escala en esta línea para monetizar los desechos en Lagos en principio podría tener un enorme impacto en el problema de basura de la ciudad. Y lo que funcione en Lagos podría tener una lección para muchas otras ciudades –no sólo en el mundo en desarrollo.

En Lagos, se necesita tomar medidas con urgencia. La ciudad tiene una población de unos 22 millones de habitantes y, como ha resaltado el Banco Mundial, está altamente contaminada. Especialmente en las zonas más pobres, los residentes que no pueden pagar por la recolección de residuos salen en la mitad de la noche a arrojar su basura en las calles o en el agua. Como resultado de ello, los barrios marginales de la ciudad están cubiertos de papel, residuos domésticos y plásticos.

Al externalizar gran parte de la recolección y la gestión de residuos actual entre unas 375 compañías privadas, la Autoridad de Gestión de Residuos de Lagos, una rama del gobierno del estado de Lagos, ha ayudado a reducir la basura de manera significativa. Pero se puede, y se debe, hacer mucho más. A menos que la gente reciba incentivos para monetizar su basura y minimizar la cantidad que llena los vertederos, el problema de la contaminación seguirá agravándose. Tres opciones en particular parecen prometedoras.

Para empezar, Lagos podría introducir un programa de intercambio verde como el que se creó en la ciudad de Curitiba en Brasil. Allí, los residentes llevan sus residuos a centros locales designados a cambio de pasajes de autobús o alimentos. Muchos trabajadores en Lagos ya están pasando de los autos a autobuses de pasajeros estatales porque no pueden afrontar el costo del combustible.

Si la gente más pobre en particular pudiera recibir boletos de autobús a cambio de sus residuos, la vida sería más fácil para todos. Habría menos basura en las calles, los caminos estarían menos congestionados y la gente no necesitaría esperar a que los camiones de basura se ocupen de sus desperdicios.

Por otra parte, habría más posibilidades de que los hogares separaran los residuos si la ciudad les diera estampillas de comida o fruta a quienes reciclaran una cierta cantidad de metal, plástico limpio o desechos de aceite, por ejemplo.

Segundo, Lagos podría reducir sus desechos de plástico si trabajara más estrechamente con las compañías embotelladoras y otros fabricantes. Esto podría involucrar alianzas público-privadas que requiriesen que cada empresa tuviera un centro de reciclaje adonde los consumidores pudieran llevar los plásticos usados.

Los ciudadanos se sentirán motivados a reciclar sus desechos plásticos en centros que tuvieran marcas reconocibles, especialmente si está implícito un programa de recompensa. Ninguna compañía embotelladora actualmente tiene programas de reciclaje a cambio de recompensas en la comunidad Makoko en Lagos, donde yo crecí. Introducir este tipo de programas ciertamente ayudaría a reducir la cantidad de desechos plásticos que se generan o se descartan.

Por último, campañas para aumentar la conciencia ambiental fomentarían una mejor gestión de los desechos. Al mostrar cómo los ciudadanos comunes son conscientes de los residuos y de su medio ambiente en la vida cotidiana, estos esfuerzos pueden inspirar a otros a hacer lo mismo.

Mi trabajo actual en Berea, Kentucky, en The Greenie Project, una iniciativa estudiantil sin fines de lucro que fundé, muestra cómo se puede difundir la conciencia ambiental. Nuestro filme “The Carlbergs” retrata a una familia local que organiza grandes eventos de contradanza en su casa de una manera sustentable, utilizando cubiertos de metal y platos de cerámica en lugar de platos y cubiertos descartables, y reciclando.

La película ha inspirado a otros grupos y a pequeñas empresas en la comunidad, como Berea Coffee and Tea, a ser más sustentables. Estrategias igualmente creativas y relevantes a nivel local funcionarían bien casi en todas partes.

Eso incluye a Lagos, donde el problema de los desechos afecta particularmente a los pobres. Para abordarlo, deberíamos crear los incentivos correctos, como lo hacían los botelleros en mi parte de la ciudad hace veinte años.

Monetizar la basura alentará a las comunidades más pobres a participar, y las campañas de concientización pueden ayudar a mostrar lo fácil que es ser ecológico. El resultado será una ciudad más limpia y más habitable que sirva como un ejemplo para que sigan los demás.

Stephen Nwaloziri, fundador de The Greenie Project, es socio de programa en el Berea College Forestry Outreach Center.

© Project Syndicate 1995–2019.

Vida Cotidiana | 25 de abril de 2019

Ilustración: Till Lauer / The New York Times

Deja de preguntarles a los niños qué quieren ser cuando sean grandes

«¿Qué quieres ser cuando seas grande?» Cuando era niño, temía la pregunta. Nunca tuve una buena respuesta. Los adultos siempre parecían terriblemente decepcionados porque no soñaba con convertirme en algo grandioso o heroico, como un cineasta o un astronauta.

En la universidad, finalmente me di cuenta de que no quería ser una cosa. Quería hacer muchas cosas. Entonces encontré una solución: me convertí en psicólogo organizacional. Mi trabajo es arreglar los trabajos de otras personas. Tengo la oportunidad de experimentarlos de manera indirecta: he llegado a explorar cómo los cineastas abren nuevos caminos y cómo los astronautas generan confianza. Y me he convencido de que preguntarles a los jóvenes qué quieren ser les perjudica.

Mi primer problema con la pregunta es que obliga a los niños a definirse en términos de trabajo. Cuando se le pregunta qué quiere ser cuando crezca, no es socialmente aceptable decir: «Un padre» o «Una madre», y mucho menos «Una persona íntegra». Esta podría ser una de las las razones por las que muchos padres dicen que su valor más importante para sus hijos es preocuparse por los demás, sin embargo, sus hijos creen que el valor máximo es el éxito. Cuando nos definimos por nuestro trabajo, nuestro valor depende de lo que logremos.

El segundo problema es la implicación de que hay un llamado para todos. Aunque tener un llamado puede ser una fuente de alegría, la investigación muestra que buscar un llamado deja a los estudiantes sintiéndose perdidos y confundidos. E incluso si tienes la suerte de tropezar con tu gran llamado, puede que no sea una carrera viable. Mis colegas y yo hemos descubierto que los llamados a menudo no tienen respuesta: muchas pasiones de carrera no pagan las cuentas y muchos de nosotros simplemente no tenemos el talento. Después de que el comediante Chris Rock escuchó a un administrador decirle a los estudiantes de secundaria que podían ser lo que quisieran ser, él preguntó: «Señora, ¿por qué miente a estos niños?» Quizás cuatro de ellos podrían ser lo que quieran ser. Pero los otros 2.000 deberían aprender a soldar. Añadió: “Dígales la verdad a los niños. Puedes ser cualquier cosa en la que seas bueno, siempre y cuando estén contratando «.

Si logra superar esos obstáculos, hay un tercer obstáculo: las carreras rara vez cumplen con los sueños de su infancia. En un estudio, buscar el trabajo ideal hizo que los estudiantes universitarios se sintieran más ansiosos, estresados, abrumados y deprimidos durante todo el proceso, y menos satisfechos con el resultado. Como escribe Tim Urban, la felicidad es la realidad menos las expectativas. Si estás buscando la felicidad, estarás decepcionado. Esto explica la investigación que muestra que las personas que se gradúan de la universidad durante una recesión están más satisfechas con su trabajo tres décadas después: no dan por sentado que tienen un trabajo.

La ventaja de las bajas expectativas es que borran la brecha entre lo que queríamos y lo que obtuvimos. Las evidencias exhaustivas muestran que, en lugar de pintar una imagen de color de rosa de un trabajo, es mejor ir con una vista previa realista de lo que realmente es, verrugas y todo. Claro, puede que estés un poco menos emocionado de tomarlo, pero en promedio terminas siendo más productivo y menos probable que renuncies. Oprah lo dijo mejor: «Tu trabajo no siempre te va a llenar».

Estoy a favor de alentar a los jóvenes a apuntar alto y soñar en grande. Pero tómelo de alguien que estudia el trabajo para ganarse la vida: esas aspiraciones deben ser más grandes que el trabajo. Preguntarles a los niños qué quieren ser los lleva a reclamar una identidad de carrera que tal vez nunca querrán ganar. En su lugar, invítelos a pensar qué tipo de persona quieren ser, y sobre todas las cosas, las distintas cosas que podrían querer hacer.

© 2019 The New York Times

Harvard Business Review | 25 de abril de 2019

Hacé de tus reuniones un espacio seguro para conversaciones honestas

Recientemente me reuní con un grupo de directivos para discutir formas de mejorar las reuniones. Nuestra meta era descubrir cómo crear un espacio en el que la gente anhele estar. Una historia destacó.

Mi colega describió una época en la que era un joven ingeniero y trabajaba en muchos equipos de proyecto en una fábrica manufacturera. Él dijo: “Josh, mi gerente, nos llevaría a todos a comer pizza cuando llegaba a la fábrica, y tendríamos una reunión ‘sin secretos’. Josh nos preguntaba sobre lo que sea que quisiera saber y nosotros hacíamos lo propio. Era una reunión donde todos tenían permiso de decir o preguntar cualquier cosa. Era excelente.”

Josh usaba estas reuniones para descubrir cómo estaba funcionando su equipo, cómo estaban avanzando los proyectos y qué apoyo y recursos necesitaban. Él planteaba preguntas abiertas: ¿Qué consideran que necesito saber? ¿Dónde están teniendo dificultades? ¿De qué están orgullosos? El único requisito era honestidad y sinceridad.

Mejores reuniones requieren respeto mutuo e inclusión. Vos podés aumentar la franqueza y la calidad de tus reuniones al enfocarte en dos áreas: ser abierto, dar permiso y crear un ambiente de seguridad.

Permiso

El permiso para decir o preguntar cualquier cosa es invaluable. Nos permite expresarnos plenamente, y hablar sobre temas cada vez que lo necesitamos.

En tus reuniones, hablá desde el inicio acerca del permiso. ¿Qué permiso necesitás recibir del grupo, de forma que vos puedas dirigir la reunión en forma efectiva? ¿Qué permiso necesita el grupo de vos para participar exitosamente?

Como líder, pide a tu equipo permiso para:

  • Regresar a su cauce la conversación cuando esta se divague
  • Llamar a las personas que no han hablado
  • Controla a las personas si dominan la conversación
  • Hacer preguntas para clarificar cuando necesite que alguien elabore su argumento

Recuérdate a tu equipo que ellos tienen permiso para:

  • Hacer preguntas en cualquier momento;
  • Invitar a sus colegas a la conversación, si es que no han hablado;
  • Pedir que se dedique tiempo extra a un tema;
  • Expresar preocupaciones que no hayan sido plenamente atendidas

Seguridad

Cuando las personas sienten que serán escuchadas y respetadas, es más probable que hablen. Para crear seguridad psicológica durante una reunión:

  • Al inicio pide al grupo que le brinden su completa atención a cada participante
  • Permití a cada persona tomarse su tiempo y completar sus pensamientos
  • Compartí lo que es valioso respecto a la pregunta o comentario de alguien
  • Usá los nombres de las personas y hace referencia a sus comentarios previos
  • Mientras la reunión llega a su fin, sintetiza lo que se aprendió
  • Explicá como usarás esas perspectivas y también pedíle sugerencias a tu equipo

Después de la reunión, dale seguimiento a:

  • Completar las acciones en las fechas que definió
  • No compartir la conversación sin permiso
  • Asegurarte que los comentarios de las personas sean atendidos en forma satisfactoria

Las personas no sólo quieren pertenecer, también quieren contribuir. Al aplicar estos principios, vos podés dar a los miembros de tu equipo la oportunidad de hacerlo. Tu equipo quizás incluso comience a anhelar las reuniones -y tal vez voz comenzarás a anhelar el dirigirlas.

Paul Axtell es el autor de «Meetings Matter».

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Cultura | 24 de abril de 2019

Feria del Libro: la edición 2019 va más allá de la literatura

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es la fiesta de las letras, pero la mayoría de los autores que exploran las formas y las historias no son los que llenan las salas para más de mil personas, un privilegio sólo reservado a los escritores best-sellers y a algunas figuras que se mueven en los bordes del oficio, como booktubers o actores. Ésta no es necesariamente una obviedad: festivales como el FILBA (de literatura), el BAN y el Azabache (ambos de género negro) o incluso el reciente Basado en Hechos Reales (BaHR, de periodismo) han generado filas de personas que quieren ver a caras nuevas.

En cambio, el público de la Feria del Libro (que este año puede llegar a más de 1.200.000 personas) es heterogéneo; a veces, ni siquiera es muy lector. Por eso este encuentro, que llega a su edición número 45 en un año de crisis y caída de ventas, ahora se reinventa: con menos figuras internacionales que en otras ocasiones (Arturo Pérez-Reverte y Rosa Montero, dos potentes best-sellers, son los invitados estrella) hay una oportunidad para una expansión más allá de las fronteras de la literatura.

Así, la Feria ofrece un Encuentro Internacional de Booktubers (con la participación de los mexicanos Claudia Ramírez y Alberto Villarreal), una Convención Blogger (con entrevistas públicas a Antonio Santa Ana y a Sara Búho) y un Encuentro Bookstagrammer (con la autora Pamela Stupia). No es la primera vez que la Feria mira a estas tribus, pero 2019 concentra más actividades que nunca.

La es un fenómeno de masas que atrae a más de un millón de personas. Foto: Fundación El Libro.

Además, por segundo año la Feria contará con Orgullo y Prejuicio, un espacio dedicado a la diversidad sexual. Según el comunicado oficial, cuenta con “una librería especializada en cuestiones de género, culturas de la disidencia sexual y feminismos, más un auditorio con una programación diaria propia”. Y por primera vez se desarrollará un lugar de Diversidad Funcional y Discapacidad, con stands de libros y un auditorio.

Barcelona será la Ciudad Invitada de Honor, con más de 100 actividades culturales y una comitiva de 56 autores e ilustradores, 8 especialistas del mundo de la literatura y 14 artistas, entre los que se destacan Héctor Lozano (creador y guionista de la serie Merlí, que vendrá acompañado por el actor Carlos Cuevas), Carlos Zanón, Paula Bonet, Marina Garcés, Eva Baltasar y Maite Carranza.

“Indudablemente”, dice Oche Califa, el director institucional y cultural de la Fundación El Libro, “apelaciones como éstas, muy visibles y para públicos específicos, tienden a mejorar el resultado promocional y comercial de los libros”.

Para el mercado editorial, 2019 es un año poco feliz: la industria ha caído en ventas (entre un 10 y un 12%, en unidades, en comparación con el primer trimestre de 2018, según la Cámara Argentina de Publicaciones) y en producción (25% es la cifra no oficial que, en promedio, afecta a las grandes editoriales, y algunos de sus sellos vieron recortes de hasta un 50%). Pero la Feria será, según Califa, “un fenómeno de masas”: “El 80 por ciento de nuestro público vino a la Feria tres veces o más, y otro gran porcentaje no frecuenta las librerías, pero después de venir a la Feria quizás entra a alguna”.

Sumado a eso, las editoriales grandes pagan precios muy altos por los stands y las salas, por el salario de los vendedores que contratan y por las horas extra que cumplen sus propios empleados cuando se suman a esos stands (una persona de Random House-Mondadori que habló con RED/ACCIÓN, por ejemplo, hizo 70 horas extra en la edición 2018 de la Feria). “La inversión es imposible de recuperar”, dice en reserva una fuente de la industria. “Con suerte, las editoriales grandes salen empatadas. Pero la Feria es una gran vidriera y alcanza a esa gente que lee un libro por año”. Las editoriales más pequeñas comparten stands y casi no contratan vendedores: mandan a sus empleados. Así pueden generar ganancia.

Para el mercado editorial, 2019 es un año poco feliz: la industria ha caído en ventas y en producción. Foto: Fundación El Libro.

Entre las 992 actividades que tiene el programa oficial de la Feria, Matías Gómez (conocido en YouTube como Matías G.B., autor del blog Cenizas de papel) estará en cuatro: firmará Esos raros relatos nuevos, una antología de la cual es parte junto a otros seis autores (su cuento se llama “La sombra negra”); conducirá un taller sobre redes sociales; dará junto a @alvinbooks, un bookstagrammer, una charla; y participará del Encuentro Internacional de Booktubers. “A ese evento siempre van unas mil personas, se llena de lectores y es una buena experiencia”, dice.

Matías G.B., que tiene 21 años, entró a la comunidad de la literatura juvenil (que el mercado cataloga como young-adult) a sus 15, pero él ya leía desde los 11. “Fuimos creciendo y fue mutando lo que leemos”, dice. “Primero fueron los bloggeros, después los booktubers y por último, los bookstagrammers. Todo esto está muy bueno porque pudimos conseguir amigos en Internet para compartir lecturas”. Acaba de terminar El adulto, de Gillian Flynn, y está leyendo 14/7, una trilogía de Pamela Stupia, pero explica que hoy no hay ningún libro que esté de moda entre los influencers, como ocurría con Bajo la misma estrella, de John Green; Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chbosky; o Los juegos del hambre, de Suzanne Collins. “Esa era una literatura juvenil que tenía mucha presencia cuando todos empezamos”, dice.

Rodolfo Reyna, presidente de la Cámara Argentina de Publicaciones (que reúne a 68 miembros; entre ellos, las editoriales grandes y las cadenas de librerías), se autodefine como “un defensor de la Feria porque siempre es buena”. Y explica que los influencers “son nuevos canales de comunicación… y después algunos se convierten en autores”.

De hecho, la industria los mira y los contrata. “Cada etapa de las tres Bs (y quién sabe cuántas más habrá) revolucionó el mundo del libro”, dice –respecto de booktubers, bloggers y bookstagrammers– Federico Valotta, booktuber y blogger (lleva adelante el blog Atrapado en la lectura); y miembro del equipo de marketing de una editorial grande. “De hecho, cuando los booktubers estaban en un boom, ya había varios bloggers que estaban trabajando en editoriales. Hoy en día que ya cada ‘boom’ ha pasado, encontramos gente de cualquiera de las tres categorías en las editoriales”.

La Feria del Libro muta, como muta su industria: mañana el encuentro será inaugurado a las seis de la tarde por la antropóloga feminista Rita Segato y entonces el mundo de los libros se expandirá todavía un poco más.

Sociedad | 24 de abril de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

La industria de la moda necesita una “revolución” que revierta el trabajo precario y la contaminación

Considerada en “emergencia ambiental” por Naciones Unidas por el agua que desperdicia y la emisión de gases que genera, la industria de la moda esconde condiciones de trabajo precarias, sueldos injustos y desigualdades de género entre sus empleados. Ante ello, el movimiento global Fashion Revolution tiene un objetivo claro: revolucionarla.

En el marco del sexto aniversario de la tragedia del complejo fabril de Rana Plaza en Bangladesh, el Índice de Transparencia del movimiento revela avances nunca antes alcanzados. Pero también recuerda que todavía queda mucho por hacer para lograr una industria ética. Te contamos qué empresas internacionales asumieron mayor compromiso y cuáles desoyen las recomendaciones.

La tragedia que marcó un antes y un después

En la mañana del 24 de abril de 2013 el mundo miró a Bangladesh. La fábrica textil de ocho pisos del Rana Plaza, en precarias condiciones de infraestructura, se desplomó en cuestión de segundos. Allí confeccionaban sus prendas marcas de ropa internacionales. Allí murieron 1.138 personas. Allí más de 2.500 personas resultaron heridas. En su mayoría, eran mujeres.

La posteriormente conocida como “tragedia del Rana Plaza” mostró el lado más oscuro de la industria de la moda: las pésimas condiciones en las cuales trabajan las personas detrás de las prendas que se lucen en las imponentes vidrieras de shoppings de las grandes ciudades o las extensas pasarelas de desfiles.

Conmovida y shockeada ante la tragedia, la diseñadora británica Carry Somers dio vida a Fashion Revolution (“Revolución de la Moda”, en su traducción al español), una iniciativa global que busca promover una industria de la moda más ética. El eje para que ello sea posible: la transparencia. A seis años de la tragedia, la pregunta es una: ¿cuánto cambió la industria de la moda?

Avances históricos que exigen más

La tragedia evidenció la falta de conocimiento sobre el proceso de producción de la industria textil, no sólo para los consumidores sino también para las propias empresas que tercerizan los servicios, que desconocen a sus proveedores, que no visibilizan su cadena de valor.

Por ello, la iniciativa Fashion Revolution orientó sus actividades en dos ejes. En primer lugar, la participación activa de los consumidores a través de una pregunta: ¿quién hizo mi ropa?

Fashion Revolution

Con una prenda puesta al revés en un posteo en redes sociales, se alentó a millones de personas alrededor del mundo para que consulten a las marcas respecto de las personas detrás de la ropa que usaban. ¿El momento? La Semana de la Revolución de la Moda, que toma la fecha del 24 de abril como central y que este 2019 se celebra alrededor del mundo desde el pasado lunes 22 hasta el próximo domingo 28.

La respuesta a ese interrogante lleva al segundo eje: que las empresas brinden información sobre las características sociales, económicas y ambientales de sus procesos de producción.

Pero había un problema: no había tal relevamiento de datos o no se lo quería dar a conocer. Así surgió el Índice de Transparencia de la Moda, una iniciativa de Fashion Revolution que analiza la información provista por más de 200 marcas de ropa y minoristas de reconocimiento internacional sobre variables como política y compromisos; gobernanza; trazabilidad; evaluación y remediación de proveedores; y, especialmente este año, implementación de la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El objetivo fue impulsar a las marcas a que visibilicen la información sobre sus procesos de producción, sobre los actores involucrados y sobre las condiciones que garantizan (o no) en cada eslabón de la cadena. Hoy se publicó su tercera edición.

“Estamos viendo mejoras, estamos viendo que hay esfuerzos en lugares como Bangladesh y Camboya para alcanzar mejores salarios que permitan asegurar que los ingresos dignos no estén lejos de ningún trabajador de la sociedad. Pero aún hay mucho por hacer”, destaca Somers en diálogo con RED/ACCIÓN desde Reino Unido y analiza: “El Índice demuestra que algunas marcas están siendo pioneras en divulgar información sobre cómo sus distintas políticas se ponen en práctica. Hay muchas otras marcas que dan a conocer sus políticas, pero ofrecen poca información sobre, por ejemplo, cómo es la gobernanza en su cadena de suministro, cómo están trabajando para implementar los ODS”.

Lo más sobresaliente de esta edición del informe: las marcas de ropa deportiva y al aire libre lideran el camino de la transparencia. Tres marcas de este rubro (Adidas, Reebok y Patagonia) registraron un 64% de los 250 puntos disponibles en la evaluación del Índice. Es la primera vez desde el inicio de la evaluación anual que unas marcas obtienen más del 60%. En líneas generales, el Índice revela un aumento del 8.9% en la puntuación promedio de las marcas, mostrando esfuerzos significativos hacia una mayor transparencia. H&M, por ejemplo, obtuvo un 61% del puntaje ubicándose en el quinto puesto del ranking.

Empresas que tuvieron un índice de transparencia superior al 40%:

El ranking completo, en la página 31 del informe

Para Somers, esa doble participación de consumidores que preguntan y empresas que aporten los datos de sus procesos al Índice es igual de necesaria para alcanzar una industria más transparente: “Ambos están conectados porque si se da más información, ayuda en su credibilidad ante los consumidores quienes podrán tomar mejores decisiones de compra y tener más confianza en la marca. Además, es una clara ventaja para las empresas porque la transparencia mejora la reputación de su negocio”.

Desafíos que permanecen y hay que enfrentar

El Índice es contundente: ninguna marca logra un puntaje superior al 70% en el análisis. Cinco marcas obtuvieron un puntaje cero este año: Eli Tahari, Jessica Simpson, Mexx, Tom Ford y Youngor. Es decir, aún se requiere más información, más voluntad de publicarla, más transparencia.

Empresas que tuvieron un índice de transparencia por debajo del 40%:


“Todavía hay mucho trabajo por hacer. Todavía falta información detallada sobre los resultados y el impacto de sus esfuerzos. Las principales marcas están revelando muy poca información y datos sobre sus prácticas de compra, lo que significa que todavía no tenemos visibilidad de lo que están haciendo para ser socios comerciales responsables ante sus proveedores”, advierte Sarah Ditty, directora de Políticas de Fashion Revolution que lideró la realización del reporte.  

Al preguntar a Somers si algún resultado del relevamiento de este año la sorprendió, su respuesta es contundente: “No hay nada que me sorprenda. Más bien, creo que es bastante decepcionante ver cómo las marcas no están poniendo en práctica ciertas políticas. Por ejemplo, el 63% de las marcas incluye políticas de igualdad salarial, pero sólo el 33.5% publica la brecha salarial anual de género dentro de la empresa. Es decir, no podemos saber si la política de igualdad salarial es realmente efectiva”. Según el movimiento, las mujeres constituyen la mayor fuerza laboral en la industria de la moda, desde la fábrica hasta la tienda.

Ditty asegura: «Continuaremos usando el Índice para medir el progreso de las marcas y ayudarlos a presionarlas más y más rápido para que asuman mayor responsabilidad por sus políticas y prácticas».

El impacto en el ambiente es uno de los principales desafíos para la industria. Hace un año, Naciones Unidas calificaba a la moda como “una emergencia ambiental”. Más precisamente al modelo de “fast-fashion”, es decir, aquella ropa que se vende a bajo precio para vender más, con procesos no dignos de trabajo y un interés en actualizar la vestimenta todo el tiempo.

¿Los motivos de la “emergencia ambiental”? Las cifras hablan por sí solas: la moda es la segunda industria que más agua utiliza en sus procesos (2.700 litros de agua para producir una camiseta de algodón), produce el 20% de las aguas residuales a nivel global y es responsable del 8% de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo (más que todo el transporte aéreo y marítimo internacional juntos).

¿Cómo se traslada ello a la información que conocen o comparten las marcas? Con algunas disparidades: el 55% de las 200 marcas publica la huella de carbono anual en sus sitios web, pero sólo el 19,5% revela las emisiones de carbono en la cadena de suministro, que es donde se produce más del 50% de las emisiones de la industria. Del mismo modo, el 35% de las marcas divulga el porcentaje de energía renovable que están usando en sus instalaciones, pero sólo el 6% comparte el porcentaje de uso de esa energía en la cadena de suministro.

Kirsten Brodde, líder de la Campaña Detox de Greenpeace Internacional -dirigida a “desintoxicar” a la industria y terminar con la contaminación textil de ríos y océanos- manifiesta en el informe: “Con sólo 12 años para alcanzar el ambicioso objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados, las empresas en cada etapa de la producción textil y logística tienen que hacerse una pregunta: ¿sos parte del problema o de la solución? La transparencia es clave para entender cuánto contribuye cada compañía a las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la contratación, el teñido, la producción y el envío de sus prendas. Es hora de la acción climática, ahora”.

Las recomendaciones desde Fashion Revolution a las empresas del sector para actuar ante el cambio climático: innovar, usar menos recursos y ayudar a sus clientes a consumir menos, cuidar mejor su ropa y usarla por más tiempo.

El poder revolucionario de los emprendedores y los ciudadanos

En la búsqueda por una moda más ética, cada vez son más los emprendedores que deciden iniciar proyectos con la sustentabilidad como ADN.

En vínculo permanente con América Latina y tras un reciente viaje a México, Somers evalúa los desafíos que se presentan en la región: “Hay muchas pequeñas marcas sustentables que quieren hacer una diferencia, que quieren trabajar para cambiar el modelo de la industria, comenzar desde cero y ser sustentables. Pero aún ellas tienen problemas con la transparencia: temen que el ser transparentes afecte su cadena de suministro. Queda mucho aún por hacer para poder asegurarles a los pequeños empresarios que ser transparentes no es tan difícil”. Su consejo: más pequeñas marcas podrían unirse en un objetivo común.

Con esa recomendación coincide Alejandra Gougy, fundadora de Cosecha Vintage -marca nacional que diseña prendas a partir del reciclado con valor (upcycling) de scrap de medias y fibras naturales- y creadora de la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR), respecto del mundo emprendedor en el país: “Tenemos que trabajar en aprender a cómo ser una comunidad sostenible. No hay al momento una conciencia de comunidad y eso lleva a veces a repetir el modelo de la moda tradicional. Aprender a ser una comunidad está directamente relacionado a ser ciudadano. Un diseñador sostenible es un ciudadano con derechos y obligaciones”.

Frente a los desafíos del sector y la crisis nacional, Gougy se expresa desde la pasión por lo que hace: “Ser sostenible es una camiseta que te ponés y para la cual siempre le vas a encontrar la vuelta para llegar a la meta propuesta”. Condiciones dignas en la cadena de valor implican formas de trabajo y salarios que se ven reflejados en un precio final del producto más elevado. Por ello para la emprendedora, la venta al exterior es una oportunidad para los emprendedores locales.

En su última visita a la Argentina, Somers podía dar cuenta de la historia detrás de cada una de las prendas que vestía: quién las hizo, de dónde venían, qué característica tenían las marcas, qué personas se encontraban detrás. Su mensaje es claro: “La Revolución de la Moda tiene que ser más de un día o una semana; tiene que ser un estilo de vida cada vez que comprás una prenda, cada vez que le preguntás a una marca quién hizo tu ropa, cada vez que hacés sentir tu voz en las redes sociales”.

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Sie7e Párrafos | 25 de abril de 2019

Herzog por Herzog, comentado por Marcelo Figueras

Herzog por Herzog
Werner Herzog
El cuenco de plata

Uno (mi comentario)

Werner Herzog es uno de los grandes artistas de las últimas décadas. Por supuesto que no está de moda ni es un nombre que suene a menudo en los medios. Lo estuvo brevemente durante los 70, cuando nos deslumbró a través de pelis como Aguirre, la ira de Dios, El enigma de Kaspar Hauser; y Fitzcarraldo. Pero su búsqueda no varió cuando dejamos de prestarle atención, porque respondía a una necesidad que no pasa por la notoriedad ni por los premios. Para Herzog el cine es una herramienta de autoconocimiento, y sólo sirve en la medida en que nos impulsa a vivir experiencias que de otro modo no habríamos tenido.

No es algo que se puede practicar para entretenerse o tener éxito social: es pasión o no es nada relevante, es curiosidad verdadera o se limita a ser un pasatiempo cortesano. Por eso sigue siendo uno de los maestros de verdad para los que narramos. El objetivo es vivir la vida a pleno. El arte viene después, es un desprendimiento natural de esa forma de enfrentarse a la experiencia. Y Herzog por Herzog; —tal como lo articulan las entrevistas que le hizo Paul Cronin— es un documento esencial para quienes pretendemos acercarnos así a la creación, en tanto demuestra que hay método en la locura del (siempre) joven Werner.

Dos (la selección)

Incluso antes de abandonar oficialmente la escuela viví unos meses en Manchester; fui a parar a esa ciudad por causa de una novia. Compré una casa en ruinas en un barrio pobre junto con cuatro bengalíes y tres nigerianos. Era una de esas casas decimonónicas con balcones especialmente construidas para la clase trabajadora; el patio de atrás estaba llena de escombros y basura, y la casa estaba llena de ratones. Allí fue donde aprendí inglés. Luego, a los diecinueve años, inmediatamente después de rendir mis exámenes finales en 1961, abandoné Munich por Grecia al volante de un camión que era parte de una caravana con destino a Atenas. Desde allí fui a la isla de Creta, donde gané un poco de dinero, y luego tomé un barco hacia el puerto de Alejandría, en Egipto, con la intención de viajar al Congo Belga. En aquella época el Congo ya había obtenido su independencia y casi inmediatamente después había caído en la anarquía más profunda y la más oscura violencia. Me fascina la idea de que nuestra civilización es como una delgada capa de hielo sobre un vasto océano de caos y oscuridad, y en ese país habían salido a la luz los peligros más abrumadores. Recién más tarde me enteré de que casi todos los que habían logrado llegar a las provincias orientales del Congo habían muerto.

Tres

El segundo recuerdo que tengo, muy vívido, es haber visto a Nuestro Señor. Fue el día de Santa Claus, el 6 de diciembre, cuando Santa Claus aparece trayendo un libro con la lista de todas nuestras malas acciones del año acompañado por un personaje demoníaco, Krampus. Se abrió la puerta de la casa y de la nada apareció un hombre parado en el umbral. Yo debía tener unos tres años y corrí a esconderme bajo el sillón y me oriné en los pantalones. El hombre vestía un overol marrón, no llevaba puestas medias, y tenía las manos manchadas de aceite. Me miró con tanta amabilidad y fue tan gentil conmigo… ¡que enseguida supe que estaba en presencia de Dios! Después me enteré de que era un empleado de la compañía de electricidad que pasaba por allí por casualidad.

Cuatro

Filmar películas debe tener como fundamento alguna experiencia de vida. Yo sé que gran parte de lo que aparece en mis películas no es sólo invención: es la vida misma, mi propia vida. Cuando uno lee a Conrad o a Hemingway de inmediato percibe cuánta vida real hay en sus libros. Esos tipos hubieran hecho grandes películas, pero agradezco a Dios que hayan sido escritores.

Cinco

Hay que enseñarles a los aspirantes a directores de cine que a veces la única manera de superar los problemas es poner el cuerpo. Muchos grandes directores de cine han sido individuos asombrosamente físicos, atléticos. Un porcentaje mucho más alto que entre los escritores y los músicos. A decir verdad, desde hace un tiempo vengo pensando en abrir una escuela de cine. Pero si la fundara, los aspirantes sólo tendrían permitido llenar el formulario de inscripción después de haber recorrido solos a pie una distancia de unos 5000 kilómetros, digamos de Madrid a Kiev. Y mientras caminan, tendrán que escribir. Deberán escribir sobre sus experiencias y luego entregarme sus cuadernos y sus libretas de anotaciones. Así sabré quiénes caminaron realmente esa distancia y quiénes no. Caminando se aprende más sobre películas que asistiendo a clase. Durante ese viaje a pie usted aprenderá mucho más sobre lo que le depara el futuro que durante cinco años metido en la escuela de cine. Sus experiencias serán lo opuesto del conocimiento académico, porque la academia es la muerte del cine. Es exactamente lo contrario de la pasión.

Seis

Busco darle alguna clase de sentido a mi existencia. Es una respuesta demasiado simplista, lo sé, pero ser feliz o no serlo carece de importancia. Siempre he disfrutado de mi trabajo. Tal vez disfrutar no sea la palabra correcta: siempre lo he amado. Significa mucho para mí tener el privilegio de trabajar en esta profesión, aunque tuve que luchar para hacer mis películas como realmente deseaba y para que se acercaran lo más posible a la visión que estaba buscando.

Siete

Encontramos tanto absurdo en el desierto. ¿Pero sabe una cosa? El desierto tiene algo muy primitivo y muy misterioso y muy sensual. No es solamente un paisaje: es una forma de vida. La soledad es lo más sobrecogedor: todo está envuelto por un halo de silencio. El tiempo que pasé en el desierto es parte de una búsqueda que aún no ha terminado para mí.

Marcelo Figueras (1962) es escritor, periodista y guionista, autor —entre otras novelas— de Kamchatka; y El negro corazón del crimen.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Sie7e Párrafos | 24 de abril de 2019

Un mundo de escrituras, comentado por Miguel Russo

Un mundo de escrituras
Martyn Lyons y Rita Marquilhas (compiladores)
Ampersand

Uno (mi comentario)

A mediados de 1991, dentro de la crisis producida por la caída del muro de Berlín, Cuba se quedó sin papel. En ese momento, centenares de escritores comenzaron a escribir sus textos en las paredes de las ciudades. La pregunta cae de maduro: ¿se escribe igual en un medio que en otro? Los once ensayos compilados por los investigadores Martyn Lyons y Rita Marquilhas en Un mundo de escrituras viene a saldar una deuda histórica en el estudio de la escritura: el del soporte en el que se realizó, desde las tablillas de arcilla hasta la pantalla de un ordenador.

De ese modo, este libro plantea el recorrido de las prácticas letradas a través de los materiales utilizados en la información. Pero, además de un compendio dirigido a intelectuales, los autores bucean en un océano de anécdotas y datos históricos que están al alcance de todo el público lector. Por ejemplo, las teorías adivinatorias e interpretativas con las que los eruditos de la corte daban cuenta de la realidad dentro de los claustros de las bibliotecas de Nínive y de Babilonia. O el rol de las mujeres copistas (a quienes paradójicamente les estaba vedada la creación literaria) en el desarrollo de la narrativa de los siglos XIV y XV. O la batalla por los primeros usos del papel que, en función de su deterioro más rápido que el del pergamino, potenció la noción de pérdida prohijando una de las preocupaciones del Renacimiento. O la no menos cruenta disputa entre la pluma de ganso afilada y la estilográfica de punta de acero. También entran en estudio los usos de la escritura en el espacio urbano como una suerte de confrontación textual ente el ejercicio pleno de la libertad de escribir y lo plasmado en palabras por las clases bajas y los niños (a través de diarios, cartas, misivas, composiciones escolares y detalles autobiográficos), notoriamente dejados de lado en la historia de la literatura. Un capítulo aparte merece la influencia de la máquina de escribir en las formas literarias. Desde la insólita reacción del periodista y escritor estadounidense Hunter Thompson, que el 20 de febrero de 2005, mientras escribía en su casa de Colorado, sacó la máquina de escribir a la nieve, le pegó un tiro y luego se disparó quitándose la vida, hasta la no menos asombrosa reflexión de Friedrich Nietzsche: “nuestros instrumentos de escritura también operan sobre nuestro pensamiento”.              

Dos (la selección)

Las ventajas del nuevo soporte, el papel -que era más fácil de conseguir que el pergamino, que su producción era más simple y que era seis veces más económico-, lo hicieron atractivo para los usuarios europeos de mediados del siglo XIII. Según las pruebas que se han conservado, la revolución del papel se produjo en el período comprendido entre 1250 y 1300. Aproximadamente en esos cincuenta años, aparecieron los primeros documentos escritos sobre papel en el sur de Francia (1248), Italia (1275) e Inglaterra (1307). Sin embargo, las autoridades recibieron con quejas bastante coherentes la difusión del nuevo medio. Los primeros príncipes que adoptaron el papel fueron también los primeros en advertir sus limitaciones como tecnología útil para registrar datos de forma duradera. Por ejemplo, en 1231, Federico II Hohenstaufen -emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, cuyo reinado se caracterizó por todo tipo de innovaciones en el arte de gobernar y en los procedimientos burocráticos- prohibió que se consignaran en papel los documentos públicos de importancia y exigió que se volcaran en pergamino. El decreto decía así: “Como es de esperar que los documentos merezcan confianza durante muchos años en el futuro, nos parece conveniente que no sucumban a los peligros de la destrucción por envejecimiento. En los tribunales o fuera de ellos, no se aceptará prueba alguna registrada por escrito sobre papel, a menos que sea una constancia de deudas contraídas o de su pago”.

Concedió a los notarios imperiales dos años de plazo para transferir a pergamino los documentos registrados en papel. El hecho de que exceptuara en el decreto a los recibos es también interesante porque sugiere que el uso del papel estaba ya muy difundido en las operaciones comerciales. La preocupación del emperador por la duración de los registros oficiales puede haber surgido cuando observó que los documentos de los reyes anteriores de Sicilia ya se estaban deteriorando. En la década de 1220, Federico ordenó que documentos emitidos por su predecesor cincuenta o sesenta años antes fueran copiados nuevamente «porque el tiempo empezaba a arruinarlos»

Tres

A diferencia de otras prácticas de escritura más restringidas en cuanto a los públicos y espacios de difusión, los escritos urbanos se caracterizaron por interpelar prácticamente a todos los sectores de la sociedad, lo que no es óbice para que determinados edictos pudieran incumbir más a unos grupos que a otros, ni para que algunos libelos infamantes disfrutaran de mayor eco en el barrio o comunidad donde vivían las personas implicadas. Su difusión normalmente efímera, circunscripta a momentos y situaciones temporalmente determinadas, no resta un ápice de valor a la importancia que ellos tuvieron a la hora de transmitir los mensajes que interesaba propagar a las instituciones de poder, como era el cometido de los edictos y otros escritos similares, o bien cuando se quiso rechazar el comportamiento de autoridades políticas y eclesiásticas, criticar los excesos de los gobernantes o manifestar la disidencia respecto de algunos de los principios que sustentaron el sistema político, social y moral de la monarquía católica a uno y otro lado del Atlántico.

Más allá del analfabetismo de la época, la fijación de los textos en las paredes y el efecto añadido de la transmisión oral o las copias que solían hacerse de algunos, especialmente de los libelos y pasquines, aseguraban su amplia difusión, que estuvieran al alcance de todos, como oportunamente se consignaba en la parte final de los edictos.

Cuatro

En 1967, pese a suscribir personalmente las teorías de que la escritura es un sistema fundamentado en el lenguaje, Archibald Hill señaló muchos errores que iban surgiendo en la clasificación estándar. Incluso en sistemas alfabéticos como el inglés y el finés el enfoque sobre la representación del lenguaje es muy diferente. Por otra parte, rechazaba la opinión de los lingüistas de que los sistemas semasiográficos (los que dan cuenta de una lengua no hablada) jamás podían representar ideas que todavía no se hubiesen expresado con el habla, vislumbrando así una nueva tipología de la escritura que relacionara todos los sistemas entre sí. Yendo aún más allá, Albertine Gaur argumentó que la definición de escritura es en realidad un tema que se inscribe en el ámbito más vasto de la teoría de la información. Al respecto, escribió: “Cada sociedad guarda la información que es esencial para su supervivencia, la información que le permite funcionar con eficiencia. De hecho, no hay diferencia fundamental entre el alfabeto y las pinturas rupestres prehistóricas, los elementos para ayudar a la memoria (dispositivos mnemotécnicos), los registros amerindios llamados winter counts, los contadores, los nudos realizados con cuerdas y los sistemas pictográficos, silábicos o consonánticos. No hay inscripciones primitivas, no existen sistemas precursores de la escritura ni sistemas de transición (expresiones que utilizan con frecuencia los libros que hablan de la historia de la escritura); solo hay sociedades en un nivel determinado de desarrollo económico y social que emplean ciertas formas para almacenar la información. Si una forma determinada cumple su finalidad en lo que a una sociedad particular se refiere, entonces (para esa sociedad particular) es ‘escritura propiamente dicha’”.

Cinco

Durante milenios, la comunicación humana se vio muy afectada por los materiales que utilizaba. La marca y el objeto sobre el que se asienta están vinculados por un simple hecho físico: sin el objeto que constituye el soporte, no podríamos ver siquiera las marcas que trazamos. Afirmación verdadera para todas las marcas hechas con la finalidad de comunicarnos. Incluso las pantallas en las cuales leemos los textos codificados de la información digital son objetos materiales que ponen a nuestro alcance el producto final de un proceso de inscripción iniciado en los teclados. El concepto de «inscripción» allana el camino hacia concepciones más amplias del sistema y de la legibilidad que esa otra categoría, totalmente legítima pero más estrecha, de escritura glotográfica (la referida a una lengua hablada). No solo pone de manifiesto la necesidad de un análisis riguroso del proceso específicamente material que requieren las marcas comunicativas hechas sobre un objeto, sino que también evoca las circunstancias sociales y tecnológicas de hecho, las propias creencias cosmológicas, que nos permiten comunicar información. Más neutral y abarcador que el término «escritura», el de «inscripción» remite al acto originario de grabar marcas sobre objetos que las conservan y las muestran. Esa mayor amplitud del concepto pone a disposición del análisis empírico la vastedad de datos que aportan todas las culturas que hacen uso de inscripciones, así como la información que proporcionan las diversas disciplinas que se dedican a estudiarlas.

Seis

“En el día de la fecha, en el pedestal de la estatua de la República situada frente al Instituto, se han descubierto las siguientes palabras, pintadas en color verde: ‘¡Viva el Rey!’. Las letras miden unos 10 cm de altura. Están ubicadas en la parte del pedestal que da sobre el Sena. Los transeúntes no prestan demasiada atención a esta inscripción”.

Este informe, fechado el 29 de diciembre de 1884, corresponde a uno de esos nuevos agentes del orden. Semejante precisión sobre un texto pintado sobre piedra parece trivial hoy en día, cuando la lucha contra los grafitis -categorizada como «vandalismo»- forma parte rutinaria de las tareas policiales. No ocurría lo mismo a finales del siglo XIX. Este registro de una inscripción ilícita es una actividad de poca importancia, pero significativa: se inscribe en un momento de redefinición de las funciones de la policía, inaugura una mirada y da comienzo a una práctica. El agente en cuestión no solo describe con precisión la ubicación de las palabras escritas, sino también el tamaño, el color, el soporte físico y la consistencia de la inscripción. Asimismo, consigna la perturbación que causa, eso que en nuestros días llamamos la «saliencia» de un texto.

¿Cómo se ha hecho posible semejante registro de lo que se escribe? ¿Qué interés podía tener un policía que hacía su ronda en anotar con tanta minucia algunas letras trazadas con pintura verde?

“Ayer a la noche a las 10 y media, los inspectores Dulac y Mignot de mi unidad arrestaron a un tal Duleux, Paul de diecinueve años, nacido en Bray-sur-Somme, hijo de Jules y de Louise Turquet, soltero, que se dijo empleado de comercio y declaró vivir en el número 24bis de la Rué de Charenton. Ese individuo estaba tomando notas en una libreta, en el cruce de la Rué de la Cité y el Quai du Marché Neuf. Después de interrogarlo sobre qué le parecía tan interesante para tomar notas al respecto y, en vista de sus confusas respuestas, fue trasladado al cuartel de policía”.

¿Por qué, de pronto, ese hombre que toma notas en un lugar público se vuelve sospechoso? Más importante todavía: ¿por qué el acto de escribir merece ser observado por los inspectores y descripto en un informe? Esa extraña práctica de la lectura, que hasta entonces no formaba parte de la tarea policial salvo en raras ocasiones, parece vinculada con el auge masivo de la cultura escrita. La mirada policial era, sobre todo, una prolongación de la mirada médica, y esa mirada instaló lo que hemos denominado un panóptico de segundo tipo (derivado del que imaginaron los hermanos Bentham a fines del siglo XVIII): el panóptico gráfico esbozado por Foucault en Vigilar y castigar. Es un nuevo dispositivo de control que descansa en los lectores en tanto policías de la escritura: policías que registran los escritos que encuentran, reúnen los textos que reciben los ciudadanos y vigilan el espacio público, buscan textos ilícitos, hacen batidas para hallar publicaciones clandestinas y luchan contra los textos anónimos.

Siete

Lo que más impresionó a los primeros observadores y usuarios de la máquina de escribir fue la velocidad mecánica. Precisamente esa rapidez fue lo que interesó a Mark Twain, quien compró su primera máquina por mera curiosidad en 1873 y se quedó perplejo cuando le dijeron que una mecanógrafa podía escribir con ella 57 palabras por minuto. A mano, nadie podía soñar con escribir mucho más de veinte palabras por minuto. A menudo se le adjudica a Twain el lugar de primer escritor que empleó una máquina de escribir porque él mismo proclamó: «Soy la primera persona del mundo que aplicó la máquina de escribir a la literatura». Calculaba que la primera novela que escribió a máquina fue Las aventuras de Tom Sawyer (1876), pero la memoria le jugó una mala pasada: la primera fue Vida en el Misisipi (1883). La verdad es que Twain dictaba el texto a una taquígrafa y que nunca aprendió a escribir nada más que “el muchacho estaba sobre la cubierta en llamas”. Para Mark Twain, la máquina de escribir era una novedad costosa que él utilizaba para impresionar a quienes lo visitaban. No tardó mucho tiempo en hartarse y querer deshacerse de ella hasta que, al final, se la regaló a su cochero.

En la década del 20, Arthur Hoffman, jefe de redacción de la revista Adventure desde 1912 hasta 1927, entrevistó a muchos autores de narrativa y concluyó que solo la máquina de escribir les permitía llevar sus ideas al papel con la misma velocidad con que su imaginación las producía. Les preguntó cuál era el método que menos «interfería» con el proceso creador, en otras palabras, qué instrumento los demoraba o estorbaba más. De los 111 escritores que contestaron la pregunta, 43 respondieron que se les escapaban algunas ideas porque su método para registrarlas era más lento que su imaginación y que por ese motivo tomaban notas para evitar esa pérdida. Otros 55 dijeron que no tenían ese problema. Muchos de esos escritores de narrativa pulp declararon que la máquina de escribir era una herramienta muy valiosa. Max Bonter combinaba la máquina de escribir y la taquigrafía, y tecleaba aun más rápidamente de lo que pensaba, de modo que, según reconoció, el resultado era una «catarata de estupideces».

Miguel Russo nació en Buenos Aires en 1956. Lector, escritor, periodista y crítico cultural en diversos medios nacionales y extranjeros, su último libro es Doce miradas para entender un país.


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Opinión | 24 de abril de 2019

Cómo cambia nuestro sentido del gusto a medida que envejecemos

La forma en la que percibimos los sabores comienza a cambiar en torno a los 60 años. A partir de entonces, la sensibilidad del sentido del olfato empieza a disminuir y es cuando cumplimos los 70 cuando el problema se agudiza. Una dieta saludable, un estilo de vida activo y un consumo moderado de los cincos sabores podría ayudar a retrasar los cambios en las papilas gustativas

El gusto es un fenómeno complejo. En lugar de experimentar la sensación que produce a través de un solo sentido (como hacemos con la vista, por ejemplo), funciona gracias al trabajo conjunto de los cinco sentidos, que nos permiten apreciar y disfrutar de la comida y la bebida.

En primera instancia, la inspección visual que realizamos nos indica si debemos considerar consumir un determinado alimento. Después, al comer, el aroma y el sabor se combinan para que, al paladear, podamos percibir los diferentes matices. A su vez, la mezcla de ingredientes, texturas y temperaturas pueden producir un impacto mayor en nuestra experiencia gustativa.

Este trabajo en equipo significa que si por desgracia una persona perdiera alguno de los sentidos (especialmente el olfato o el gusto) su capacidad para disfrutar de la comida se podría ver afectada. Piense en la última vez que tuvo un resfriado o la nariz congestionada. Es probable que la pérdida temporal del olfato cambiase la manera en que saboreó la comida, redujera su apetito e incluso le empujase a comer de más para saciarse y verse satisfecho.

Cuando nos hacemos mayores tiene lugar una circunstancia parecida. La manera en que percibimos los sabores comienza a cambiar en torno a los 60 años, cuando la sensibilidad del sentido del olfato empieza a disminuir hasta llegar a los 70, momento en que el problema se agudiza.

Sentidos colaborativos

Tal y como hemos mencionado anteriormente, cuando nuestro sentido del olfato pierde efectividad y no es capaz de detectar y discriminar diferentes olores, nuestra percepción gustativa se ve afectada. La degradación de la sensibilidad del olfato que acompaña a la edad se debe a varios motivos, entre los que se incluyen la reducción del número de receptores olfatorios (encargados de reconocer diferentes moléculas que presentan olores distintos) situados en la parte trasera de la cavidad nasal y la cada vez menor regeneración de las células receptoras.

Otra razón por la que el sentido del gusto se ve deteriorado con la edad reside en los cambios en la estructura de las papilas gustativas, unos elementos rugosos que contienen receptores del gusto en la boca, la lengua y el paladar.

Un tipo de papilas, la fungiforme (que alberga una elevada cifra de receptores gustativos), disminuye tanto en cantidad como en forma (se cierra) a medida que envejecemos. Cuanto más abierta sea la papila, los químicos presentes en los alimentos tendrán más facilidad para entrar en contacto con los receptores, lo que hace posible saborearlos. Por el contrario, las papilas cerradas reducen la superficie en la que los receptores y los ingredientes se pueden encontrar, lo que resulta en una percepción más pobre del gusto de la comida.

Los cambios en los sabores

Masticar mal es otros de los factores que contribuyen a la escasa apreciación de los sabores. Debido al envejecimiento o a la salud oral deficiente, algunas personas pierden sus dientes y muchas de ellas recurren a las dentaduras postizas. Sin embargo, estas pueden influir negativamente en la efectividad de la masticación y la descomposición de la comida, especialmente si no han sido ajustadas correctamente.

En consecuencia, esto puede dificultar la disolución de los ingredientes en la saliva y reducir el contacto de estos con los receptores sensoriales que se encuentran en las papilas gustativas.

Asimismo, la secreción de saliva puede disminuir como resultado del envejecimiento, lo que significa que la cantidad de fluido que transporta la comida a los receptores es menor y los ingredientes no se disuelven con la misma facilidad, por lo que el sabor no se percibe completamente.

La salud general también juega un papel importante en el funcionamiento de nuestro sentido del gusto a cualquier edad.

Otras causas y algunos remedios

Las lesiones en la cabeza, las infecciones respiratorias, el cáncer, la radiación, la ingesta de medicamentos y el contacto diario con elementos como el tabaco y las partículas dañinas pueden contribuir al desgaste del sentido del gusto, condición que se puede ver agravada con el tiempo, ya que según envejecemos aumenta nuestra exposición a estos factores.

No obstante, el gusto no disminuye para todos por igual. Las variaciones son diversas en función de las personas y del género, por lo que no todo el mundo muestra el mismo nivel de deterioro cuando alcanzan cierta edad.

Aunque llegar a algunas situaciones es inevitable, se pueden llevar a cabo acciones para, al menos, reducir la pérdida del gusto.

Los primeros pasos de nuestra investigación, por ejemplo, indican que mantener una dieta saludable, un estilo de vida activo y un consumo de bajo a moderado de los cincos sabores (dulce, ácido, salado, amargo y umami) podría ayudar a ralentizar los cambios en las papilas gustativas.

Anita Setar es académica de la Universidad Metropolitana de Cardiff y organiza cursos cortos para la industria y las escuelas para capacitar al personal y promover la ciencia de la alimentación.

© The Conversation. Republicado con permiso.

Vida Cotidiana | 24 de abril de 2019

Ilustración: Chi Birmingham / The New York Times

Consejos para correr mientras estás embarazada

Decidir seguir corriendo durante el embarazo o no es una decisión personal basada en su salud, cómo se encuentra el bebé y cómo se siente durante los nueve meses. Si corría antes del embarazo, puedes continuar corriendo como lo estabas haciendo, dice el Dr. Joel B. Heller del Centro Médico North Shore y coautor de «La Atleta Embarazada». Aquí hay algunas cosas que debes considerar.

PRESTE ATENCIÓN AL DOLOR. A medida que progrese su embarazo, aumentará de peso, su centro de gravedad cambiará y sus tejidos conectivos se aflojarán. Así que correr se sentirá diferente durante el embarazo. ¿Lo principal a tener en cuenta? El dolor. A medida que sus ligamentos se estiran y se ablandan, pueden hacer que sus articulaciones, especialmente sus pies y tobillos, sean susceptibles a lesionarse, dice el Dr. Heller. Tampoco ayuda que corras con muchos más kilos en tu cuerpo. Sus pies también pueden aplanarse o hincharse, por lo que si sus zapatos comienzan a ponerse apretados o incómodos, pruebe un par de tamaño medio o grande. Si su espalda comienza a sentir la tensión de su cuerpo en crecimiento, una banda de soporte para el embarazo puede reducir la tensión en la espalda y la pelvis, dice el Dr. Heller.

SU CUERPO CAMBIARÁ. «Creo que es hora de que reconozcamos que tener un bebé va a cambiar la forma en que corres», dice el Dr. Bryan Heiderscheit, profesor de ortopedia y rehabilitación en la Universidad de Wisconsin en Madison. En un pequeño estudio, el Dr. Heiderscheit descubrió que el paso de la mujer cambia a medida que avanza el embarazo. Para algunas mujeres en el estudio, sus pelvis comenzaron a inclinarse hacia adelante a medida que avanzaban sus embarazos, lo que alteró sus avances. También hubo más movimiento pélvico de lado a lado. Hasta un año después, estos cambios parecían permanecer. Es posible que desee centrarse en fortalecer los pequeños músculos en el abdomen que estabilizan la pelvis, dice el Dr. Heiderscheit. Trabaja en levantar conscientemente la barriga hacia arriba y en múltiples ocasiones también «imaginar que estás tratando de cortar el flujo de orina», dice.

TOMARLO FÁCIL DESPUÉS DEL NACIMIENTO. Los ligamentos permanecen sueltos hasta seis semanas después del nacimiento, por lo que es posible que desee esperar ese tiempo para comenzar a correr nuevamente, dice el Dr. Heller. Cuando lo hagas, empieza lento. No evalúe su progreso después del parto en función de la rapidez con la que otros corredores regresan. Algunos profesionales pueden comenzar a correr casi inmediatamente después de dar a luz, pero son la excepción.

© 2019 The New York Times

Harvard Business Review | 23 de abril de 2019

Cómo decirle que no al trabajo irrelevante y a las fechas de entrega fantasiosas

La diferencia entre vivir una vida de productividad tranquila o una vida de resentimiento estresante pudiera estar en una simple habilidad: aprender a decir que no.

Decir que “no” puede ser difícil. Como experta en la administración del tiempo, frecuentemente ayudo a mis clientes a que aprendan a poner límites y rehusar pedidos cuando sea necesario. He aquí algunas estrategias para decir “no” en tres áreas fundamentales: compromisos de tiempo, tareas y encuadres de tiempo.

Compromisos de tiempo

Cuando alguien te pide que te comprometas de forma constante a algo, pregúntate, “¿Esta es la inversión correcta de mi tiempo?”

Digamos que te piden ser voluntario en un comité. Es una buena iniciativa, pero no está alineada con tus pasiones o metas de desarrollo. Podría implicar de tres a cinco horas de tu tiempo laboral cada mes. Para declinar en forma educada, decí: muchas gracias por pedirme ser parte de este comité, me siento realmente honrado, pero tengo que declinar, porque estoy a mi máxima capacidad en este momento. Gracias por tu comprensión.”

Tareas

Cuando alguien te pide hacer algo que no es tu trabajo, tenés todo el derecho de decir que no. Probá decir: “esa no es mi área de especialidad. Te daré la información de contacto de Cheryl, y estoy seguro de que ella estará encantada de ayudarte con ese tema.”

Cuando te piden asumir un proyecto opcional y vos ya tenés demasiado por hacer, también es decir que «no» de manera educada. Podrías decir: “suena como una iniciativa muy interesante, pero desafortunadamente, ya estoy al máximo actualmente. Probablemente sea mejor dársela a alguien que pueda dedicarle más tiempo y atención.”


Si estás en una reunión donde los colegas discuten tareas que necesitan completarse, y no tenés tiempo de tomar más responsabilidades, no digas nada. El no ofrecerse a ayudar es una de las mejores formas de decir que no.

Encuadres de tiempo

Algunas veces hay tareas necesarias, que caen dentro de tus responsabilidades, pero el momento en que te piden tu ayuda genera dificultades. Si recibes un gran proyecto y la fecha de entrega no es alcanzable, puedes negociar. Si la situación involucra a tu jefe, podés explicarle los compromisos que ya tenés y pedir indicaciones respecto a en qué poner el foco primero. Si es alguien distinto a tu jefe, y tenés la habilidad de poner límites, podés plantear una contrapropuesta.

Si es alguien diferente a tu jefe y vos no tenés la autoridad para discutir respecto a las fechas de entrega, quizá necesites involucrar a tu jefe en esa conversación. Pruebe algo como: “entiendo que te gustaría que esto esté listo a finales de mes, pero con los otros proyectos que tenemos en marcha no será posible cumplir esa meta. Me gustaría proponer una fecha de entrega para mediados del próximo mes. ¿Suena razonable?”

Decir “no” no es fácil, pero vale la pena. Comunícate rápidamente ya que las personas típicamente aceptan el no con más facilidad cuando vos no lo aplazas. Además, comunícate con confianza. No necesitás disculparte en exceso. Recuerda, al decir que no, le estás diciendo sí a lo que más importa: tu tiempo.

Elizabeth Grace Saunders es instructora de administración del tiempo y fundadora de Real Life E Time Coaching and Speaking.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Sie7e Párrafos | 23 de abril de 2019

Diarios de Bicicleta, comentado por Gustavo Noriega

Diarios de bicicleta
David Byrne
Reservoir

Uno (mi comentario)

El escocés David Byrne cobró fama y reconocimiento eterno como líder de la banda postpunk, avant garde y pop Talking Heads, con la cual grabó hasta 1991. Luego siguió una carrera prolífica como solista. Además, Byrne es una persona inteligente, curiosa, atenta e interesada por todo. Uno de sus intereses es el urbanismo, al que ejercita mientras recorre en bicicleta las distintas ciudades del mundo que visita como estrella del rock. El andar en dos ruedas por ciudades desconocidas, mecanizando movimientos y abriendo los sentidos, le permite poner la mente en un modo en el cual las reflexiones fluyen espontáneas.

Diarios de bicicletas las pone por escrito, agrupadas por ciudad, permitiéndonos recorrer el mundo pensando problemas contemporáneos de una manera libre y desenfadada. Se suceden ciudades (Berlín, Estambul, Buenos Aires, Manila, Sidney, Londres, San Francisco y Nueva York), pensamientos, anécdotas y experiencias vitales. Atención al capítulo sobre Buenos Aires, escrito a comienzos de la década del 90, cuando vino a presentar Rei Momo. Allí habla con familiaridad y conocimiento de la escena musical local, mencionando a La Portuaria, Juana Molina, Los Auténticos Decadentes y otras bandas: es fácil suponer que si es tan preciso en este tema, donde lo podemos encontrar fácilmente en falta, también lo será en ciudades menos conocidas por nosotros. Un detalle notable:  en nuestra capital queda desolado por la falta de ciclistas y nos diagnostica una inhabilidad congénita para salirnos del auto. ¡Qué vuelva ahora a defender las bicisendas!

Dos (la selección)

Desde principios de los años ochenta, he usado la bicicleta como principal medio de transporte en Nueva York. Primero lo hice a modo de prueba, y me sentí cómodo incluso en una ciudad como esta. Me dio una sensación de energía y libertad. Tenía una vieja bicicleta de tres marchas, una reliquia de mi infancia en las afueras de Baltimore, y para la ciudad de Nueva York no necesitas mucho más. En aquellos tiempos, mi vida estaba más o menos restringida al centro de Manhattan -el East Village y el SoHo- y enseguida me di cuenta de que la bicicleta era una forma fácil de hacer recados durante el día o de trasladarme de manera eficiente a clubes, galerías de arte o locales nocturnos, sin tener que buscar un taxi o la parada de metro más cercana. Ya sé que uno no piensa normalmente en que salir de copas y montar en bicicleta sea algo compatible, pero hay muchas cosas que ver y oír en Nueva York, y descubrí que corretear de un sitio a otro en bicicleta era sorprendentemente rápido y eficaz. Así que me quedé con la bicicleta, a pesar de su aura demodé y del peligro que entrañaba, ya que por entonces muy poca gente circulaba en bici por la ciudad. Los conductores de aquellos tiempos no estaban acostumbrados a compartir la vía con los ciclistas, y te cortaban el paso o te lanzaban contra los coches aparcados, incluso más que ahora. Al hacerme un poco mayor quizá consideré también que pedalear era una buena forma de hacer un poco de ejercicio, pero al principio no pensaba en eso. Simplemente, me sentía bien deambulando por aquellas sucias calles llenas de baches. Era muy estimulante.

Tres

Leo en el periódico inglés The Guardian que, en 2004, el Pentágono envió a la administración Bush un informe en el que afirmaba que el cambio climático es una realidad, que es una amenaza mayor que el terrorismo, y que tendrá -no <<podría tener>>- enormes repercusiones políticas a escala global. Predecía una convulsa situación a nivel mundial, una lucha por la supervivencia y los recursos que desembocará inevitablemente en un estado de guerra casi permanente en todo el globo. Qué perspectiva tan halagüeña… ¡Y el informe procedía del Pentágono, no de la Agencia de Protección Medioambiental!

Cuatro

El uso de la bicicleta no hará que esta o cualquiera de las muchas predicciones catastrofistas se cumplan durante el tiempo que nos queda de vida, pero quizá las ciudades que afronten ahora las realidades del clima, la energía y el transporte tengan más posibilidades de sobrevivir, incluso de prosperar, aunque la idea de prosperar parece casi morbosa, dado el gran número de ciudades insostenibles que inevitablemente agonizarán por las sequías, las inundaciones, el desempleo y el vacío de poder. Puede que algunas de las ciudades por las que he padaleado desaparezcan antes que yo, ya que están agotando sus recursos de una manera que el resto del continente y del planeta no podrá soportar mucho tiempo más. No voy en bicicleta a todos lados porque sea ecológico o digno de elogio. Lo hago básicamente por el sentido de libertad y por el placer que me da. Y me doy cuenta de que, en este sentido, pronto tendré mucha más compañía de la que he tenido en el pasado, y que muchas ciudades se están preparando para estos inevitables cambios que nos beneficiarán.

Cinco

La ciudad, situada en el terreno aluvial del río de la Plata, es bastante llana, lo cual, sumado a su clima templado y sus calles más o menos ordenadas en cuadrícula, la hacen perfecta para moverse en bicicleta. Aun así, podría contar con los dedos de una mano el número de gente del lugar que vi circulando en bicicleta. ¿Por qué? ¿Llegaré a descubrir por qué nadie se mueve en bici por esta ciudad? ¿Hay alguna explicación oculta y secreta a punto de revelarse ante mí? ¿O soy un estúpido ingenuo? ¿Es por lo temerario del tráfico, por el elevado número de robos, por lo barato de la gasolina y porque el coche es un símbolo imprescindible de estatus? ¿Tan menospreciada está la bicicleta que incluso los mensajeros usan otros medios para desplazarse?

Seis

No creo que se deba a ninguna de estas razones. Creo que simplemente nadie ha considerado en serio la idea de moverse en bicicleta. El meme ciclista no se ha implantado o nunca arraigó. Me inclino a darle la razón a Jared Diamond, quien, en su libro Colapso, afirma que la gente desarrolla afinidades culturales con cierto tipo de alimentos, maneras de desplazarse, tipos de ropa y costumbres tan arraigadas que, según explica el autor, persistirán en sus hábitos hasta llevarla, a veces arrastrando a toda su civilización, a la extinción. Diamond aporta numerosos precedentes históricos: por ejemplo, en el siglo xix, una colonia escandinava en Groenlandia cuyos miembros persistieron en dedicarse a la ganadería, una actividad a todas luces poco práctica. Nunca adoptaron ni adaptaron -porque era culturalmente inaceptable- la dieta o los hábitos de los esquimales locales, con lo que acabaron muriendo cuatrocientos años, tiempo más que suficiente para convencerse de cuál era el mejor camino. Por supuesto, en esta era de total dependencia de los combustibles fósiles y de cambio climático, las lecciones de historia de Diamond tienen una resonancia amenazadora. Así pues, aunque nos guste pensar que la gente no puede ser tan estúpida como para encaminarse directamente hacia la autodestrucción -con todos los medios para la supervivencia justo delante de sus narices-, puede hacerlo, y de hecho lo hace.

Siete

No digo que ir en bicicleta sea una cuestión de supervivencia -aunque puede ser una parte importante de cómo podamos sobrevivir en el futuro-, pero aquí en Buenos Aires parece una forma tan sensata de desplazarse que la única explicación que se me ocurre de que nadie pedalee por las calles es cierta aversión cultural. El hecho de que yo me mueva en bicicleta se considera aquí tan insólito que ha atraído el interés de la prensa y ha sido comentado por los periódicos locales.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Actualidad | 23 de abril de 2019

El capitalismo de las apps y la irrupción del precariado

En el tercer trimestre de 2018, sólo el 44 % de la población económica activa mayor de 18 años tenía un empleo pleno de derechos en la Argentina, uno de cada cuatro contaba con un trabajo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social), y el 18,6% estaba en una situación de subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación). El 9,9% estaba desempleado.

Las cifras provienen de un informe que publicó esta semana el Observatorio Social de la UCA y que revela que entre 2010 y 2018 los empleos precarios e inestables casi duplicaron su peso en el mercado laboral y son la principal razón de que el desempleo no se haya disparado.

Los economistas y expertos laborales explican que en parte esto se debe a la decadencia sistemática y estructural de la economía argentina, pero advierten que un factor no menor es el gran avance tecnológico y las nuevas relaciones de trabajo generadas por la revolución digital que ha hecho posible la irrupción de empresas como Uber, Rappi y Glovo. La tecnología ha cambiado el modelo de relación laboral tradicional, estable y que venía acompañada de todos los derechos sociales.

Mi colega, Lucía Wei He, publicó un reportaje el año pasado en el que hizo hincapié en que el crecimiento exponencial de estas empresas en los últimos años ha hecho surgir una problemática común para este tipo de apps alrededor del mundo: ¿cuál es la verdadera relación laboral con sus trabajadores? ¿Son cuentapropistas? ¿Empleados?

Uber, Rappi o Glovo afirman que los repartidores no son empleados sino trabajadores independientes o “microempresarios” que trabajan sin jefe ni horario fijo. Al ser considerados trabajadores independientes, la empresa no se responsabiliza en el caso de accidentes o robos.

El año pasado Uber generó ingresos por más de 11 mil millones de dólares, empleó a más de 16 mil trabajadores alrededor del mundo y atrajo a 75 millones de usuarios regulares que fueron transportados por 3,9 millones de “socios conductores”. Pero a esos millones de choferes Uber no les tuvo que pagar seguros, aportes jubilatorios ni obra social.

Estos jornaleros digitales son el corazón del precariado y, aunque en muchos casos generan ingresos por encima del nivel de pobreza o suficiente para contribuir a la economía familiar o financiar una vida de estudiante, no tienen prácticamente ningún derecho laboral. En Argentina, en su gran mayoría carecen de cualquier cobertura médica y no realizan ningún aporte para su jubilación, lo cual profundiza aún más el déficit en los sistemas previsionales nacional y de las provincias. Tampoco la seguridad social percibe dinero alguno de los empleadores.

La CGT lo tienen claro. En varios informes que ha hecho circular, advierte que el futuro del trabajo “traerá aparejado la destrucción y creación de empleos, el surgimiento de nuevos sectores, cambios en nivel y tipo de cualificaciones requeridos, y la concentración de la riqueza y las desigualdades”. Y critica que en los debates sobre esta temática, “poco se ha dicho acerca de si este mundo que se nos presenta como de productividad digital, tecnología y robótica nos permitirá construir una sociedad más justa para el presente y para el futuro”.

Maximiliano Arranz, Secretario Adjunto la Asociación Sindical de Motociclistas y Mensajeros (ASiMM), dice que “el futuro del trabajo lo tenemos bastante estudiado desde 2016. Y nuestra postura es que la tecnología tiene que estar al servicio del trabajo, al servicio de la gente, y no viceversa. No estamos para negociar nuestros derechos. Estamos para defenderlos”, dice .

Para Arranza la llamada economía colaborativa es un eufemismo para no llamarla “economía de la miseria”. Sobre empresas como Rappi o Uber, advierte que “en la Argentina no se le va hacer fácil. Sin la ola migratoria este tipo de empresas no existen”. Arranza insiste en que el Gobierno tiene que asegurar que respeten la legislación laboral argentina.

ASiMM cuenta con más de 4.500 afiliados en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, de los cuales dos mil ciento cincuenta pertenecen a empresas tecnológicas (app/plataformas).

Uber admite que la recesión en Argentina ha sido un factor favorable para su desarrollo local, ya que el aumento del desempleo ha generado una mayor oferta de conductores. Y da como ejemplo que el 20% de sus conductores en Buenos Aires estaban desempleados inmediatamente antes de unirse a Uber.

Enrique Stile, abogado del estudio Marval, O’Farrell & Mairal, dice que el aspecto laboral en estas plataformas digitales es un problema en todo el mundo. Y explica que “la economía colaborativa está directamente atada con la evolución tecnológica y con la demanda de la gente, es algo que no se puede evitar. Pero es necesaria su reglamentación (…) y el problema es que la ley siempre está un paso atrás de los avances tecnológicos”.

Un estudio del Centro de Estudios Laborales y Sociales sobre la tecnología y el trabajo dice que en las últimas décadas se ha producido un proceso de polarización de las ocupaciones en Argentina. El empleo ha crecido en las áreas más cualificadas (los técnicos y profesionales) y ha aumentado la demanda por el personal de los servicios. Pero se ha producido una disminución clara del empleo en “las ocupaciones de cualificación intermedia, en particular, los oficinistas, los artesanos y trabajadores cualificados de las manufacturas y los operadores de maquinarias”.

Una problemática mundial

La emergencia del trabajador precario fue uno de los temas que dominó la agenda de la reunión del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) este año en Davos, Suiza. Se estima que, de aquí a 2022, desaparecerán 75 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, aunque se crearán 133 millones, lo que obliga a los trabajadores a reinventarse.

Una de las conclusiones de Davos fue que hay que lograr que la globalización funcione para todos, no solo para unos pocos. Los votantes están cada vez menos dispuestos a aceptar los excesos y en juego está la gobernabilidad.

“La creciente brecha entre quienes forman parte del precariado y los privilegiados se está reforzando con los modelos de negocios de la Cuarta Revolución Industrial, que a menudo hacen que las ganancias sean para quienes son dueños del capital o de la propiedad intelectual. Cerrar esa brecha requiere que reconozcamos que estamos viviendo en un nuevo tipo de economía impulsada por la innovación, y que se necesitan nuevas normas, estándares, políticas y convenios globales para salvaguardar la confianza del público. La nueva economía ya ha perturbado y recombinado innumerables industrias, y ha desplazado a millones de trabajadores”, dijo Klaus Schwab, el inventor de foro de Davos.

Hace unos días, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) organizó un evento en Buenos Aires como parte de la celebración del centenario de su creación, en la que se discutió el futuro del trabajo. Un informe que publicó en febrero advirtió que “los gobiernos deben estar alertas ante los cambios, porque los riesgos que en muchos casos conllevan (como una ampliación de la brecha entre ricos y pobres) pueden –y deben– ser atajados con políticas adecuadas”.

Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo y representante del Gobierno en la OIT, en ese mismo encuentro señaló que la economía argentina no ha podido generar procesos de inversión sostenibles para que haya empleos de calidad”. Y apuntó también a los sindicatos: “a veces no terminan de entender la naturaleza de los cambios y entonces son, de alguna manera, partícipes de las deformaciones del mercado laboral”.

Opinión | 23 de abril de 2019

¿Quién debería decidir cómo deciden los algoritmos?

Al contrario de las historias de ciencia ficción en las que las máquinas se vuelven conscientes y se hacen cargo, las aplicaciones de inteligencia artificial solo harán lo que los humanos les dicen que hagan. Por lo tanto, es de interés para todos considerar cómo las tecnologías como los autos que conducen por sí mismos manejarán dilemas éticos de vida o muerte en el mundo real.

En los últimos años, el estudio “Máquina moral” del MIT ha relevado las preferencias públicas respecto de cómo deberían comportarse las aplicaciones de inteligencia artificial en diferentes entornos. Una conclusión a partir de los datos es que cuando un vehículo autónomo (VA) se topa con un escenario de vida o muerte, la manera en que uno piense que debería responder depende en gran medida del lugar de dónde uno proviene y lo que sabe sobre los peatones o los pasajeros involucrados.

Por ejemplo, en una versión VA del clásico “dilema del tranvía”, algunos podrían preferir que el coche atropellase a un asesino convicto y no que lastimase a otros, o que atropellara a un ciudadano mayor antes que a un niño. Sin embargo, otros podrían decir que el VA simplemente debería tirar los dados para evitar una discriminación impulsada por los datos.

Por lo general, estas disyuntivas están reservadas para los tribunales o para las investigaciones policiales después del hecho. Pero en el caso de los VA, las decisiones se tomarán en cuestión de milisegundos, y esto no alcanza para llegar a una decisión informada. Lo que importa no es lo que sabemos nosotros, sino lo que sabe el coche. La pregunta, entonces, es qué información deberían tener los VA sobre la gente que los rodea. ¿Y se debería permitir que las empresas ofrecieran sistemas éticos diferentes en busca de una ventaja competitiva?

Consideremos el siguiente escenario: un coche de China tiene estándares de fabricación diferentes a los de un coche de Estados Unidos, pero es transportado a Estados Unidos y usado allí. Este coche hecho por chinos y un coche fabricado en Estados Unidos van camino a una colisión inevitable. Si el conductor del coche chino tiene preferencias éticas diferentes que el conductor del coche estadounidense, ¿qué sistema debería prevalecer?

Más allá de las diferencias culturales en las preferencias éticas, también debemos considerar las diferencias en las regulaciones de datos en los diversos países. Un coche fabricado por chinos, por ejemplo, podría tener acceso a datos de condición social, lo que le permite a su algoritmo de toma de decisiones incorporar información adicional con la que no cuentan los fabricantes de autos norteamericanos. Datos más ricos podrían conducir a mejores decisiones y más consistentes, ¿pero esa ventaja debería permitir que un sistema se imponga a otro?

Claramente, antes de que los vehículos autónomos copen las rutas en masa, tendremos que establecer dónde recae la responsabilidad por la toma de decisiones algorítmica, ya sea en las autoridades municipales, los gobiernos nacionales o las instituciones multilaterales. Es más, necesitaremos nuevos marcos para gobernar esta intersección de los negocios y el estado. Lo que está en juego no es sólo lo que los VA hagan en escenarios extremos, sino cómo las empresas van a interactuar con diferentes culturas en el desarrollo e implementación de algoritmos de toma de decisiones.

Es fácil imaginar que todos los fabricantes de VA no harán más que publicitar sistemas éticos que premien la vida del conductor por sobre las otras cosas, o que permitan al usuario modificar sus propios marcos éticos. Para impedir esta “tragedia de los comunes”, tendrán que existir marcos para establecer comunicación y coordinar decisiones entre los VA. Pero al desarrollar este tipo de sistemas en los diferentes contextos culturales, los responsables de las políticas y los empresarios se enfrentarán a nociones culturales muy diferentes respecto de la soberanía, la privacidad y la autonomía individual.

Esto plantea desafíos adicionales, porque los sistemas de IA no toleran la ambigüedad. Diseñar una aplicación de IA desde cero exige una especificidad profunda; para bien o para mal, estos sistemas sólo hacen lo que uno les dice que hagan. Eso significa que las empresas, los gobiernos y otros proveedores tendrán que hacer elecciones explícitas cuando codifican los protocolos de respuesta para diferentes situaciones.

Sin embargo, antes de que eso suceda, los responsables de las políticas tendrán que establecer el alcance de la responsabilidad algorítmica, para determinar qué decisiones, si las hay, deberían quedar en manos de las empresas o los individuos. Las que caigan dentro de la esfera del estado tendrán que ser debatidas. Y dado que estas cuestiones éticas y morales no tienen respuestas fáciles, es poco probable que surja un consenso. A no ser que haya una resolución definitiva, necesitaremos crear sistemas que por lo menos faciliten la comunicación entre los VA y arbitren disputas algorítmicas e incidentes automovilísticos.

Dada la necesidad de especificidad al diseñar los algoritmos de toma de decisiones, es razonable que se necesite un organismo internacional para fijar los estándares de acuerdo con qué dilemas morales y éticos se resuelvan. Los VA, después de todo, son apenas una aplicación de la toma de decisiones algorítmica. De cara al futuro, los estándares de responsabilidad algorítmica tendrán que ser gestionados en muchos dominios.

En definitiva, la primera pregunta que debemos decidir es si las empresas tienen derecho o no a diseñar marcos éticos alternativos para la toma de decisiones algorítmica. Podríamos decir que no.

En una era de IA, algunos componentes de las cadenas de valor globales terminarán siendo automatizados como algo natural, momento en el cual ya no serán considerados zonas en las que las empresas busquen una ventaja competitiva. El proceso para determinar y juzgar una responsabilidad algorítmica debería ser una de esas áreas. De una u otra manera, se tomarán decisiones. Es mejor que esto suceda de manera uniforme, y del modo más democrático posible.

Mark Esposito es profesor de Negocios y Economía en la Universidad de Harvard, Terence Tse es cofundador de Nexus FrontierTech, Joshua Entsminger es miembro de la Ecole des Ponts Center for Policy and Competitiveness y Aurélie Jean es científica informática y colaboradora externa del Ministerio de Educación de Francia.

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