Alexandra Kohan: "El encuentro con otro puede producirse si hay disposición a lo incalculable" | RED/ACCIÓN

Alexandra Kohan: "El encuentro con otro puede producirse si hay disposición a lo incalculable"

En su libro 'Y sin embargo, el amor' la psicoanalista defiende el deseo frente a la obligación de estar felices y a la ilusión de que es fácil deconstruirnos.

Foto: Alejandra López

—¿Cuál es la clave del éxito de una primera cita en 2021?
—“Clave del éxito” es lo que se encuentra en los manuales de autoayuda. Y no hay nada menos exitoso que el encuentro amoroso o sexual. Y que no sea exitoso no quiere decir que sea lo contrario (un fracaso), sino que no es el registro para medirlo. Si hay encuentro, quedan diluidas esas categorías ideales de “éxito/fracaso”. Creo que el encuentro con otro sólo puede producirse en la medida en que haya disposición a la contingencia, a lo incalculable y eso incluye, por supuesto, el desencuentro y el malentendido. Suponer que hay una clave no hace sino dejarnos más solos.

—¿Por qué todavía hoy, en tiempos de libertad discursiva, a muchos y a muchas les cuesta aceptar que su pareja quiera terminar la relación?
Me cuesta muchísimo generalizar. Diría que son épocas en las que esos discursos confunden libertad (que ya no sé bien qué es) con prescindencia. Se confunde todo el tiempo el plano de la necesidad (“yo no necesito a nadie”) con el de las ganas (“tengo ganas de estar con alguien”). Se puede no necesitar a alguien y tener ganas de estar con alguien. No veo que sea mejor que no nos afecte cuando el otro ya no nos ama. Si eso no afecta, no es libertad, sino cinismo. La afectación, en el sentido de los efectos que tiene el lazo con otros, está siendo muy bastardeada. Se nos insta todo el tiempo a no sentir nada, a estar anestesiados a que nada nos toque. Y eso va rompiendo cada vez más el lazo social que ya está bastante resquebrajado en general. 

—¿Qué fue lo mejor que leíste últimamente?
Me cuesta elegir entre tanta buena literatura que leí en el verano. Me puse al día con lecturas pendientes: leí El entenado, de Juan José Saer y me entristece que ya no me quede mucho de Saer por leer. De lo actual, leí y me gustaron muchísimo Trance, de Alan Pauls; Sangre en el ojo, de Lina Meruane; El último Falcon sobre la tierra, de Juan Ignacio Pisano; Las primas, de Aurora Venturini; Los llanos, de Federico Falco; No es un río, de Selva Almada. También leí poesía de Osvaldo Bossi y de Anne Carson. 

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