América Latina es una de las tres regiones del mundo donde sigue la deforestación

La FAO informó que perdió el 1,25% de sus bosques. Ocurrió algo similar en África Subsahariana y Asia Sudoriental. En Sudamérica, Chile recuperó un 1,8% de masa boscosa. Cómo lo logró y qué planes tiene la Argentina.

Por Javier Drovetto

1 de agosto de 2018

Finca: El Carmen (Salta) / Dueño: Familia Navilli

­­Qué pasó. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó el informe 2018 sobre El Estado de los Bosques del Mundo y reveló que América Latina es una de tres regiones donde continúa la deforestación.

  • Entre 1990 y 2015, la superficie forestal del planeta disminuyó del 31,6 % de la superficie terrestre mundial al 30,6 %, aunque el ritmo de pérdida se ha ralentizado en los últimos años, ya que a 2010 se había llegado con un 30,8% de bosques.
  • La mayor parte de esta pérdida tuvo lugar en países en desarrollo. América Latina perdió el 1,25 % de sus bosques entre 2010 y 2015. Las otras dos regiones que perdieron áreas de forestación son África Subsahariana y Asia Sudoriental.
  • El resto de Asia, Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelandia son los sitios donde más se recuperaron los bosques: entre el 0,10% y el 0,20%.
foto gráfico

Cuáles son las principales razones por las que se pierden bosques. En general, la reconversión del bosque es para un uso productivo intensivo.

  • En América Latina, y particularmente en la Argentina, se debe a los desmontes para instaurar cultivos, principalmente de soja. También por el pastoreo de ganado en área de montes, lo que termina erosionando la vegetación.
  • En Asía la principal causa son las plantaciones de palma de aceite.
  • En África incide mucho la recolección de madera para combustible, tanto para uso doméstico como para el uso comercial. La proporción de personas que depende de la leña varía del 63% en África al 38% en Asia y el 16% en América Latina.
  • En general, también inciden el desarrollo de ciudades y rutas, los incendios forestales, las explotaciones forestales ilegales o no sostenibles y la minería.
  • Los países que siguen teniendo tasas altas de deforestación son los de ingresos económicos bajos.

Cuáles son las consecuencias. Según el informe, la deforestación supone la segunda causa principal del cambio climático después de la quema de combustibles fósiles.

  • La pérdida de bosques representa casi el 20% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto representa más que todo el sector del transporte del mundo.
  • Sin vegetación, los suelos se erosionan y se produce un fenómeno conocido como “desertificación” de áreas.
  • Aumentan las inundaciones. Un buen ejemplo son las anegaciones en Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires.
  • Desaparece un reservorio natural de agua de lluvia, ya que la vegetación tiene la capacidad de absorber el agua y hacerla filtrar a las cuencas subterráneas.
  • Con la pérdida de bosques, también se pierde biodiversidad, tanto animal como vegetal.
  • Finalmente, aparece un problema social: la migración forzada de comunidades que históricamente vivieron de una explotación extensiva de los bosques.

Cuáles son los países que más bosques recuperaron. En términos porcentuales, los siguientes:

  • Filipinas (3,3%)
  • Chile (1,8%)
  • Laos (1%)
  • Gabón (0,9%)
  • Vietnam (0,9%)
  • China (0,8%).
  • Francia (0,7%)
  • India (0,3%)
  • Australia (0,2%)
  • Estados Unidos (0,1%)

Cómo lo lograron. “Las razones son específicas a cada país. En algunos casos se debe a un deseo de reforestación y restauración a través de programas de forestación, y en otros casos se deben a iniciativas privadas ligadas a la explotación del recurso forestal”, afirma Jorge Meza, oficial forestal principal de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

“En general, donde la superficie de bosque se ha mantenido o ha aumentado es en los países con mayores niveles de ingreso. Se debe a programas de forestación, a la conversión natural de zonas agrícolas de baja productividad, y a un aumento en las plantaciones forestales comerciales”, agrega Meza.

Cómo lo logró Chile. El país apostó a la producción forestal y avanzó con la plantación de bosques y métodos de explotación sustentables. Ocurre que el sector forestal chileno está orientado al comercio internacional y exporta por 6.100 millones de dólares al año, siendo el segundo sector exportador después de la minería.

Así se explica cómo pese a tener un 40% menos de superficie de bosques que la Argentina, Chile cuenta con casi tres veces más superficie de bosques plantados: 3 millones de hectáreas contra poco más de 1 millón.

Cuál es la deforestación en la Argentina. Entre 2010 y 2015 nuestro país fue uno de los 10 países con la tasa de deforestación más alta del mundo: cada año desaparecía el 1,1 % de su superficie boscosa.

  • Actualmente, ese índice bajó a la mitad y es del 0,5%, pero sigue siendo alto si se lo compara con el promedio mundial, que es del 0,08%.
  • Desde 2008 hasta 2016, el 78 % de los desmontes se concentraron en cuatro provincias: Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Salta.

Qué políticas recomienda la FAO. Son por lo menos cuatro.

  • Promover la protección y uso sostenible de los bosques en manos privadas con incentivos económicos o fiscales para su conservación.
  • Promover el aumento de la producción sobre la base del incremento de la productividad y no con la expansión de la frontera agrícola.
  • Contemplar la importancia de reconocer los derechos de las poblaciones indígenas al acceso libre y permanente a sus bosques.
  • Fortalecer el sistema nacional de áreas naturales protegidas

Qué políticas tiene la Argentina.

  • Se impulsa que los dueños de campos adopten el denominado Manejo de Bosques con Ganadería Integrada, un plan que permite la plantación de forrajes en espacios limitados y autoriza el aprovechamiento forestal con zonas rotativas.
  • Otro plan es el de restauración de bosques degradados. Cuenta con experiencias en Chaco, Jujuy, Mendoza, Misiones, San Luis, Buenos Aires, Chubut y Santiago del Estero.
  • Una tercera estrategia busca que las explotaciones forestales incorporen mejores prácticas de manejo, con turnos de corte e inventarios forestales, de modo que la actividad sea sustentable. Ya hay dos experiencias, una en la cuenca de Monte Quemado, en Santiago del Estero, y otra en el Caimancito, en Jujuy.
  • El plan Bosques y Comunidades aspira a resolver necesidades básicas y ayudar a comunidades indígenas y criollas a que aprovechen el potencial productivo del bosque mediante la explotación forestal y la cría de animales, pero sin degradarlo. Esa línea alcanza a 75 comunidades con unas 410.000 hectáreas.
  • En junio, el Gobierno lanzó el programa ForestAr 2030, un plan que busca duplicar la superficie de hectáreas forestadas con el propósito de potenciar esa industria. La meta es pasar de las 1.300.000 hectáreas forestadas actuales a 2.000.000.

Fotos: Greenpeace

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