Ariel Dorfman: "Hay que enseñar a respetar el cuerpo de los demás porque no hay dos cuerpos iguales" | RED/ACCIÓN

Ariel Dorfman: "Hay que enseñar a respetar el cuerpo de los demás porque no hay dos cuerpos iguales"

El director general de la Fundación Encontrarse en la Diversidad, que acaba de presentar las conclusiones de una encuesta sobre Diversidad y Discriminación en la Escuela, reflexiona en esta entrevista sobre el miedo de jóvenes en relación a su cuerpo. "Es responsabilidad de la comunidad dejar de mostrar un mensaje de certeza en cuanto a la imagen que corresponde tener", destaca.

Ariel Dorfman

En la encuesta, el 86% de los adolescentes consultados reconoció al aspecto físico como el principal motivo de burlas y comentarios ofensivos en el ámbito escolar. ¿Se sabe qué pasó durante la pandemia con estos actos discriminatorios?
—Si bien la encuesta se hizo en agosto-septiembre, el 38% del total de los chicos y chicas que respondieron dijeron que el maltrato o acoso se sostuvo o se incrementó en la virtualidad. Es decir, se sostuvieron en las redes sociales, en los chat de WhatsApp, etc. Vale aclarar que el ciberacoso tiene las mismas características que el acoso presencial, agravado con que al no estar cara a cara a veces es más ofensivo y desolador. Algunos chicos y chicas. También nos plantearon el temor a prender la cámara y mostrar el contexto hogareño, durante las clases sincrónicas, por ejemplo. El miedo a no poder mostrar lo esperable.

¿Qué es lo que está faltando desde la escuela, la familia, los medios, el espacio público para que esto se revierta?
—En todos los ámbitos que mencionás hay adultos. Y es importante que seamos responsables, que tengamos en cuenta que somos nosotros los que enseñamos a discriminar. Chicos y chicas aprenden de nosotros y su pares. En ese sentido, los medios de comunicación, el cine, la cancha, son lugares donde se aprende a discriminar. Es responsabilidad de la comunidad dejar de mostrar un mensaje de certeza en cuanto a la imagen que corresponde tener. Debemos enseñar a respetar el cuerpo de los demás porque no hay dos cuerpos iguales. Tenemos que estar atentos para poder revertir las miradas discriminatorias. Estoy mirando el film “La Mujer Maravilla”, que se estrenó hace solo unos años. Y si bien incorpora un mensaje algo feminista, ella tiene una estética determinada, contundente diría. Desde la fundación. Insistimos en la idea de que somos soberanos de un territorio: nuestro cuerpo, donde nadie nos puede discutir nada. Hay que comprender que con nuestro cuerpo hacemos lo que queremos, pero muchísimo más lo que podemos.

Ahora, muchas veces adolescentes que presenciaron situaciones de maltrato reconocen que hubiesen querido intervenir, pero no pudieron...
—Tenemos que empezar a construir comunidad. Es decir, un grupo de pares que conviven y que nos permiten a todos vivir plenamente. A su vez, es nuestra responsabilidad que nadie la pase mal. Y poder actuar en tal caso.

—¿Y qué es necesario para eso?
—Hay que reconocer que hay desigualdad de poder, porque discrimina el que puede no el que quiere. El que puede golpear con el puño o la palabra. También es importante reconocer que estos discursos habilitan a la violencia, porque pocos agarran a trompadas a alguien sin pasar por un discurso que deshumaniza y aleja. Para poder matar. Hay que transformar al otro en cosa: judíos, armenios, putos, minitas. El gordo entonces pasa a ser “el gordo”, no el que es hincha del mismo equipo, con tus mismas inquietudes. Hay que trabajar en la deconstrucción de los discursos de odio, que es lo que previene la violencia.

Esta entrevista fue publicada originalmente en Reaprender, la newsletter sobre educación que edita Stella Bin. Podés suscribirte en este link.


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