Belén López Peiró cuenta la oscuridad y la redención, segunda parte | RED/ACCIÓN

Belén López Peiró cuenta la oscuridad y la redención, segunda parte

Para 'Donde no hago pie', firma con una major y entrega un aplastante court drama sin ficción.

El lanzamiento más impactante de marzo y abril es Donde no hago pie, la nueva novela de no ficción de Belén López Peiró, quien en 2018 con su debut literario (Por qué volvías cada verano), irrumpió con fuerza en las acciones del #MiraComoNosPonemos y dejó incluso una huella en Thelma Fardin. 

Donde no hago pie es un court drama a la criolla: muestra lo que pasa con una causa por abuso sexual en un sistema legal descompuesto. “Toda esa tenía que ser una información colectiva que tengamos todes a la hora de denunciar”, dice la autora.

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Foto: Alejandra López

Belén López Peiró vuelve con Donde no hago pie, un nuevo libro en el que continúa la historia que había empezado en Por qué volvías cada verano: la del abuso que comete un comisario de la Policía bonaerense con su sobrina adolescente... que no es otra que la propia López Peiró. 

Por qué volvías cada verano apareció en 2018, en una editorial independiente (Madreselva), y por su calidad, su dolor y su crudeza se convirtió rápidamente en un hit que incluso llegó hasta la actriz Thelma Fardin y la impulsó a denunciar por violación al actor Juan Darthés. Para Donde no hago pie, López Peiró, que tiene 29 años, firmó con una major —Penguin Random House— y entregó un court drama criollo y aplastante, sin ficción y no muy largo, donde hay oraciones breves como truenos, screenshots de chats y de Google, extractos del Código Penal, diagramas de un árbol genealógico y fotos. En ese artefacto, que es una memoria muy personal, ella es como una corresponsal que escribe desde las tripas del proceso judicial contra su abusador: otra etapa de la misma odisea.

  • ¿Cómo se narra la oscuridad? Así, por ejemplo: 

“En un mes viajé a San Nicolás, conocí al juez de mi causa y volví a ver a Claudio [N: el acusado] después de seis años; en un mes viajé a San Pedro, caminé otra vez las barrancas, un ex declaró en mi contra y el fiscal me preguntó cuándo me desfloré; en un mes revisé las fotos del álbum familiar, elegí las fotos en las que estoy con él, les puse fecha y lugar, y me junté en una misma habitación con la abogada y mi mamá; en un mes me comí todos los pellejos de las manos, engordé varios kilos, me salió un hongo en el pie, no me pinté las uñas ni una vez y el rimmel se me secó; en un mes hice con Adri la unión convivencial, compramos las mesas de luz, el sillón y pintamos cuadros para decorar; en un mes no tuve taller de escritura, cancelé todos mis turnos médicos y quise abandonar terapia para dejarme llevar […] en un mes cayeron las últimas hojas de los árboles, volví a vestirme de negro, empezó por fin el invierno, se cumplieron cinco años de que escribí la denuncia, me avisaron que en noviembre es el juicio oral”.

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Carátula adel expediente con Claudio Sarlo como imputado y Belén López Peiró como denunciante.
  • Belén, ¿por qué decidiste continuar contando tu historia en un nuevo libro?
    Después de publicar Por qué volvías cada verano, en abril de 2018, se elevó la causa a juicio oral y en septiembre la defensa del acusado pidió un juicio abreviado. Yo estaba con la presentación del libro y continuaba escribiendo en el taller de escritura, donde había empezado a escribir ficción para experimentar un poco, pero se empezaron a suceder todos estos hechos dentro de la causa y tomé la decisión de cambiar de abogado. Cuando tuve esa primera reunión, que está narrada en el libro, me di cuenta de que podía hacer una investigación sobre los inicios del juicio por jurados en la Argentina. Cuando con mi abogada intentábamos indagar un poco, ella desde lo penal, yo desde lo periodístico y desde lo literario, nos encontrábamos con que en la mayoría de las series o los libros de juicios por jurado, la víctima estaba muerta. ¿Qué iban a decir de mí los jurados? 

Llegado ese momento, López Peiró, que es periodista, se reunió con su editora y le comentó lo que pasaba: le parecía que el abuso ya estaba narrado en Por qué volvías cada verano y el costo emocional de escribir una no-ficción como esa había sido demasiado; sin embargo, López Peiró sentía que tenía una investigación por delante y creía que era importante contar qué sucede cuando denunciamos, cómo son las audiencias y cómo son los procedimientos.

“Toda esa tenía que ser una información colectiva que tengamos todes a la hora de denunciar”, me dice ahora. ¿Cuáles son los laberintos judiciales? ¿Cuáles las instancias? “Y también mostrar que no hay un único camino. No se trata solo de esperar un juicio, hay distintas formas de reparación. Así que fue una investigación en la que yo investigaba pero también yo era la investigada: sujeto y a la vez objeto”.

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  • ¿Cuáles son los desafíos al escribir sobre una pesadilla personal como ésta?
    El desafío principal fue la distancia con los hechos, que por momentos necesité y no tenía. Al principio yo iba a una audiencia, volvía a mi casa y escribía los hechos, porque era lo único que podía narrar. Era un trabajo quirúrgico. Anotaciones sueltas. Con distancia y con más tiempo, pude incluir mi emocionalidad, los estados de ánimo y las consecuencias en el cuerpo. A mí me sirvió mucho priorizar la importancia del libro más allá de mi propia historia: el libro era algo necesario, yo tenía las herramientas para hacerlo y había que hacerlo sin darle muchas vueltas.
  • ¿Cuánta potencia hay en esto de escribir no ficción sobre un caso tan duro? 
    La non fiction me interpeló desde la primera vez que la leí, en el secundario, y después en TEA y en Ciencias de la Comunicación. Un profesor nos hizo leer de entrada diez libros de non fiction y eso fue lo mejor que me pasó. Sentí que había historias reales detrás, pero a la vez también una forma que me interpelaba porque era de una tradición muy argentina asociada a la denuncia. No todas las non fictions son potentes, pero sí hay narradoras y narradores que hacen obras muy poderosas a partir de una materia al alcance de todos: la experiencia. Lo que tiene la no ficción es que muchas veces se reduce el valor literario por los hechos en sí. No creo ser la única a la que le pasó: se quedan con la historia, que es muy fuerte, y se desestiman los recursos literarios y el trabajo que hay detrás. Ahora estamos continuando el género de distintas maneras, poniendo sobre la mesa temas que antes permanecían ocultos: mujeres y diversidades. 

Donde no hago pie tiene una escritura fragmentaria con fotos y screenshots.
“No toda historia fuerte se convierte en literatura”, dice López Peiró. “Por eso hay que prestar atención al cómo. Es una de las cosas que más me preocupan como narradora”.

En Por qué volvías cada verano trabajó la polifonía para visibilizar el contexto, qué sucede antes, durante y después de un abuso sexual, qué condiciona a la víctima, y refuerza el poder del victimario y los años de silencio, vergüenza y revictimización. En Donde no hago pie eligió crónica judicial, fragmentos de la infancia (donde se siente libre como narradora) y perfiles de los protagonistas del libro. “Es como un cuaderno de campo: el libro se escribió contemporáneamente a los hechos”, dice.

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Año 2017: en una marcha de #NiUnaMenos, López Peiró en el centro, Marta Dillon a la izq., y Verónica Lorca a la Der.
  • ¿Cuánto y cómo te marcó el caso de Thelma Fardín? Tu primer libro influyó en ella. ¿Después ella influyó en vos, sobre tu nuevo libro?
    Publiqué Por qué volvías cada verano en abril de 2018 y ese libro incentivó la denuncia de Thelma, y su caso nos potenció a todas por su repercusión. Todos los casos y las denuncias que aumentaron desde la denuncia de Thelma y desde la publicación del libro dan cuenta de todo lo que estaba silenciado. Cuando habla una, incentiva a otras: es la potencia de lo colectivo. Así que sí, se produjo una retroalimentación de mi escritura a Thelma y de ahí a mi escritura de vuelta. Fue la urgencia por narrar y por llevar lo que me pasaba a la literatura. Desde que publiqué el primer libro, recibo un mensaje por día de alguien contándome que vivió una situación similar. Lo cuento en el nuevo libro. Eso influye.

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Foto: Daniel Mordzinsk

En los agradecimientos de Donde no hago pie, Belén López Peiró menciona a Gabriela Cabezón Cámara como “mi maestra”. A su taller va hace varios años y allí comenzó a escribir sus dos novelas. 

“Belén es una enorme escritora”, me dice Cabezón Cámara. “Ya se notaba algo de eso en su primer libro, pero en este se nota un montón. Está muy bien escrito, muy bien incorporadas todas las voces procedentes de otros registros, como redes sociales o WhatsApp, a la música del libro. Es una prosa viva, muy vital y vibrante. Belén le aporta a la no ficción argentina una bocanada de aire fresco… y sobre todo una prosa espectacular”. 

Foto: @mabiuso

Hoy mencionamos 2 libros en SIE7E PÁRRAFOS:

1️⃣ Donde no hago pie, de Belén López Peiró.
2️⃣ Por qué volvías cada verano, de Belén López Peiró.

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