Claudia Piñeiro habla de la realidad con la que trabaja en sus novelas y las reglas que le impuso la cuarentena | RED/ACCIÓN

Claudia Piñeiro habla de la realidad con la que trabaja en sus novelas y las reglas que le impuso la cuarentena

Muy activa en la escritura y en el debate público, acaba de lanzar una nueva ficción titulada 'Catedrales' y ahora trabaja en otros dos proyectos ganándole tiempo al aislamiento.

Foto: Télam

Catedrales cuenta una historia con un aborto clandestino. ¿Cuál creés que es la mejor proporción entre ficción y realidad en temas tan en discusión?
—Las novelas, para mí, son ficción, aunque incluyan hechos de la realidad. Mi novela más autobiográfica, Un comunista en calzoncillos, tiene situaciones inventadas, pero al introducir ficción el conjunto se convierte en esa materia. En ese libro puse un epígrafe de Natalia Ginzburg, que me encanta: “… este libro, aunque haya sido extraído de la realidad, debe leerse como una novela, es decir, sin pedir más, ni menos tampoco, de lo que una novela pueda ofrecer”. En esos términos pienso la escritura, que en mi caso, siempre incluye asuntos de la realidad.

Siendo tan prolífica, ¿cuántos proyectos trabajás a la vez y cómo es un típico día tuyo en cuarentena?
—En cuarentena toda regla de organización de trabajo está quebrada o fue modificada. Hago muchas tareas, fuera de la escritura, que antes no tenía que hacer. Escribo poco y cuando puedo. En el año anterior y también en este momento, avanzo con dos proyectos a la vez, pero tan distintos que me permiten pasar de uno a otro con facilidad. Y ninguno de los dos es literatura, sino guiones.

¿Qué fue lo mejor que leíste últimamente?
Otra vida por vivir, de Theodor Kallifatides. Un autor griego que desde hace muchos años vive en Suecia y suele escribir en sueco. Está traducido al castellano, por supuesto, si no no lo podría haber leído, editado por Galaxia Gutemberg. Me lo recomendó Samanta Schewblin mientras caminábamos  por las calles de Berlín, y hablábamos acerca de nuestro oficio. Un libro maravilloso. Son sus reflexiones acerca de escribir o no después de los 70, que son los años que él tiene. Pero también de escribir en una lengua diferente a la materna. Y lo que eso significa: pensar en una lengua, escribir en otra.

Si sos fan de Piñeiro, lee esta entrevista: Claudia Piñeiro: “Los que trabajamos con el lenguaje tenemos que limar palabras ásperas”

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