Cómo es el Airbnb que te permite conocer los pueblos originarios desde adentro | RED/ACCIÓN

Cómo es el Airbnb que te permite conocer los pueblos originarios desde adentro

Dicen los atacameños que toda ayuda significa reciprocidad. Lo explica René Calpanchay al otro lado del teléfono. La señal viene y se va entre San Salvador de Jujuy, donde está él, y Buenos Aires, donde estamos nosotros.

René Calpanchay tiene 56 años y es oriundo de Susques, un pueblo a 100 kilómetros de Purmamarca. De origen atacameño, dice que pasó la vida militando por los derechos de las comunidades indígenas, pero que a pesar de las conquistas no se conforma. “Todavía hay gente que sufre en las comunidades”, dice.

Sin embargo, hace un año sucedió algo diferente. Junto a su compañero Jorge Gronda se pusieron a conversar con Pablo Saubidet, un empresario de Buenos Aires: hablaban de las distintas experiencias que los pueblos locales podían ofrecer a los turistas, era una buena oportunidad para que compartir y difundir la cultura indígena dejara de ser solo militancia y pudiera generar otro tipo de impacto.

Conocé las experiencias

“Y ahí Pablo nos propuso pensar una plataforma en el que las ganancias se dividieran 60/40”, dice Calpanchay. “Era una locura -agrega-. Siempre que íbamos a hablar con empresas turísticas nos decían que pensaramos una experiencia para ofrecer y nos proponían darnos el 3% del precio que pagara el turista. Y de pronto Pablo nos decía 60/40… No lo podíamos creer”, cuenta.

Jairo, uno de los emprendedores, junto a René Calpanchay

Además del alivio económico, la propuesta desafiaba el precepto común de habitantes originales que tienen que dejar su pueblo porque no encuentran posibilidades laborales que les permitan sobrevivir, y perseguía el objetivo doble de que la cultura originaria no solo se quedara, sino que además transmitiera de primera mano sus valores y cosmovisión a los visitantes. “Hoy hay viajeros de todo el mundo que quieren tener acceso a esto, a nuestra cultura, a nuestro valores. Conocernos más allá de los manuales, tener una experiencia real”, dice Calpanchay.

No tardaron mucho en ponerse en marcha. Se juntó un directorio de 8 socios y se creó Pueblos Originales. Cuatro serían representantes de los pueblos indígenas, cuatro “del mundo occidental”, tal como lo define René.

Funcionan hace un año. Básicamente, es como la página de Booking pero orientada a experiencias diseñadas por habitantes de las comunidades locales, que ponen el acento en transmitir su cultura, sus conocimientos y cosmovisión. Este año además fueron ganadores en la categoría Arte y Cultura del concurso Samsung Innova, que premia a las mejores ideas de innovación con impacto en la sociedad.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Como la prioridad de la iniciativa no es el lucro, los precios están muy por debajo de los circuitos de turismo ortodoxo. El objetivo fundamental es generar un intercambio con los turistas, un diálogo en el que las partes puedan integrarse y se produzca una relación genuina y responsable de la tierra y el ambiente, que es la principal preocupación de los pueblos originarios.

Graciana Mandrini, del área institucional, define: “Somos un proyecto de desarrollo sociocultural que busca incorporar a las comunidades originarias del norte a la industria turística. Muchos miembros de estas comunidades tuvieron que migrar a las grandes ciudades, entonces iban perdiendo su vínculo con sus orígenes, y lo que buscamos es intentar que puedan quedarse en su propia tierra, con su propia cultura, y que no se pierda”.

La experiencia del viajero al participar de este tipo de intercambios es muy distinta: la puesta en valor del territorio ya no está enfocada desde la mirada occidental, urbana, sino que el valor se construye a partir de la cosmovisión de quienes llevan un legado de años en una tierra que luego fue conquistada política y culturalmente. Así, los usuario pueden tomar clases de canto tradicional, aprender a cocinar, hacer una cabalgata a Tilcara, entre otras.

Hasta el momento, trabajan con 15 emprendedores de la zona de Purmamarca. La idea es ir agregando opciones de experiencias y sumando emprendedores. Cada uno de ellos a su vez es de algún modo un socio. Una vez que el turista elige la experiencia que quiere realizar, la reserva vía web, hace el pago, e inmediatamente después el dinero (el 60% del precio) se deposita en la tarjeta del emprendedor que ofrecerá el servicio.

En ese aspecto, funciona como Airbnb. Es más, la misma plataforma de hospedaje es uno de sus socios estratégicos: algunas de las ofertas de Pueblos Originales están incorporadas también en la sección experiencias de la App norteamericana.

“Originalmente, en los proyectos se buscan tres impactos: económico (generar recursos), social (tiene que ver con la prosperidad colectiva), y ambiental (el cuidado de la madre tierra, la Pachamama). Pero en este caso buscamos también un cuarto impacto: el cultural. ¿Qué es eso? El entrelazamiento de personas de distintas culturas para lograr producir aquello que falta. Nosotros tenemos el conocimiento para dar las experiencias, pero ahora lo podemos combinar con quien tiene el conocimiento tecnológico para llegar más lejos. Entonces complementamos eso y nuestros valores”, explica Calpanchay.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Además de intentar revertir los daños pasados y prevenir los futuros, buscan crear un nuevo modelo de empresa. “Nuestro lema es: Carancho en su rancho, y siempre gana gana: que cada uno de la empresa haga lo que sabe hacer, pero pensando en el bien de todos”, dice.

En el primer año, según estimaciones de la empresa, se facturaron 1 millón de pesos, y esperan quintuplicar este número el año próximo. Además, acaban de cerrar una ronda de inversiones con la cual van a incorporar transportes para tener mejor movilidad.

"Todas las estructuras en las que trabajé en los últimos 30 años fracasaron. Pasaron muchísimos dólares, pero no cambiaron la realidad de las comunidades", dijo en una entrevista otro de los fundadores, Jorge Gronda. Comparte la idea de René, de que sin impacto real en la comunidad no hay éxito posible.

Los ocho integrantes del “board” son cuatro indígenas: Calpanchay (de origen atacameño), Clemente Flores y Celestina Ávalos (de origen coya), y Balbín Aguaysol (Diaguita Calchaqui); y los cuatro occidentales: Jorge Gronda (médico jujeño), Diego Noriega (santiagueño, fundador de Alamaula), Pablo Simón Casarino (boliviano, empresario), Pablo Saubidet (empresario, Presidente de iPlan).

Marisel da clases de tejidos típicos. Foto: Lele Rey y Velen DK

¿Cómo conviven los dos universos? Según René, con humildad. “Hemos tratado de ocultar el yo, y hacer aflorar el co. Si trabajamos por el yo nos sale el egoísmo, el competir. Si entendemos que no podemos hacer nada solos, sale el co, que es la complementariedad”.

Y después dice, con la sabiduría de los hombres que ven más allá, un par de frases más. “Hay una frase que dice: donde no hay humanos, trata de serlo. Creo que los humanos naturalmente somos buenos, pero hemos desarrollado con el intelecto la posibilidad de hacernos mal entre nosotros. Crecer es individual. La prosperidad es colectiva, siempre. Eso sería el éxito para nosotros”.

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