Cómo explicarle a un extranjero las elecciones legislativas argentinas | RED/ACCIÓN

Cómo explicarle a un extranjero las elecciones legislativas argentinas

El Frente de Todos plebiscita su gestión y la oposición propone alternativas.

Cómo explicarle a un extranjero las elecciones legislativas argentinas

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Las casas matrices de las multinacionales miran a la Argentina con desconfianza. Los ejecutivos locales intentan explicar la complejidad de la política local y evitar que la vorágine informativa se convierta en el árbol que no deja ver el bosque. Qué hay que mirar para no perder perspectiva.

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El mapa. “Hay cuatro clases de países: desarrollados, en vías de desarrollo, Japón y la Argentina”, dicen que repetía a sus alumnos Simon Kiznets, premio Nobel de Economía. Destacaba que Japón era excepcional porque, después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, todo lo hacía bien. Y que la Argentina era también un caso único porque no dejaba error por cometer después de haber sido uno de los países más ricos del planeta. Desde tiempo inmemorial, uno de los desafíos de los directivos locales de las multinacionales es explicar a los headquarters el misterio argentino.

Ahora toca explicar las elecciones legislativas de 2021. El Frente de Todos plebiscita su gestión y la oposición propone alternativas. Un fuerte apoyo electoral al gobierno podría darle la mayoría que necesita en Diputados para hacer las reformas que quiera: ya domina el Senado. Además, si eso sucediera, podría esperarse un Poder Judicial más amigable. Una performance electoral pobre de parte del gobierno podría generar el escenario opuesto: una Cámara de Diputados indócil y la Justicia menos alineada, incluso hostil. El día o la noche.

Aunque los tableros de control son siempre simplificaciones de la realidad, sirven para no distraerse en el detalle y poner la atención en los indicadores clave. El de la política argentina de 2021 podría ser así:

  • La interna del gobierno. Con un gran interrogante: se mantiene o se rompe la unidad. Los esfuerzos de Alberto Fernández para evitar la ruptura con el ala dura del kirchnerismo se renuevan cada día: salida del Grupo de Lima, retórica inflamada contra el FMI, polarización con Rodríguez Larreta, protección a Basualdo desairando a Guzmán. Nada parece suficiente. Lo que hay que mirar: si, por dentro o por fuera de la coalición de gobierno, el peronismo plantea o no una alternativa electoral no kirchnerista, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
  • La interna de la oposición. Halcones y palomas también tienen sus nidos en Juntos por el Cambio. Patricia Bullrich y Miguel Pichetto, duros, le hablan al electorado ya convencido; Rodríguez Larreta y Vidal, dialoguistas, salen a pescar desencantados que votaron al gobierno hace dos años. El radicalismo busca su nicho con éxito desigual según los distritos. No se vislumbran peligros de ruptura. Aparte, los liberales hacen su juego. Lo que hay que mirar en noviembre: si logran una propuesta electoral competitiva en la provincia de Buenos Aires que le permita disputarle al peronismo el conurbano. Y en 2023, si prevalecen los halcones o las palomas en Juntos por el Cambio, y cuánto crecen los liberales.
  • La crisis sanitaria y sus derivaciones. Más muertos, más enojo con el gobierno. Más restricciones a la actividad económica, más tensión. Mayor tiempo con escuelas cerradas, más frustración. Más episodios que hagan pensar en un manejo arbitrario de la distribución de vacunas, más peligro para el gobierno de que la irritación se refleje en las urnas. Lo que hay que mirar: todas las variables anteriores y cuán rápido el gobierno logra vacunar a la población que está en lista de espera.
  • La inflación y el dólar. O el dólar y la inflación, en el orden que se prefiera. El tipo de cambio bajo control serena los ánimos; la situación contraria desata el pánico. Por eso los esfuerzos del gobierno por retrasar la devaluación inevitable y los siempre ineficientes diques de contención de los precios. Lo que hay que mirar: si la inflación está por encima o por debajo del crecimiento de los salarios, y si hay turbulencias del dólar.

Sea como sea, al día siguiente de las elecciones de medio término, probablemente los diarios titulen con el resultado en la provincia de Buenos Aires. Lo importante será otra cosa: cómo quedan los números en Diputados. Y, sobre todo, qué hace el gobierno con eso.

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Tres preguntas a Sonja Lyubomirsky. Es profesora de psicología en la Universidad de California Riverside, y autora de los libros The How of Happiness y The Myth of Happiness.

  • Las organizaciones no pueden ignorar el contexto cuando comunican y ahora nos toca la pandemia y sus efectos. ¿Qué está pasando en términos de sentimiento de conexión con los demás?
    Lo que está pasando no tiene precedentes. No puedo hablar de los efectos de la pandemia a todos los niveles, pero sí puedo hacerlo desde la psicología. Investigamos cómo se sentía la gente antes de que empezara el confinamiento, en febrero de 2020, y después preguntamos a las mismas personas las mismas preguntas cuando ya estaban encerradas en sus casas, en abril. Lo hicimos con estudiantes universitarios y con un grupo de todas las edades, sobre todo en los Estados Unidos y el Reino Unido. Ese período muestra los mayores cambios de comportamiento externos nunca vistos, pero es interesante que el sentimiento de conexión se modificó muy poco durante ese período entre los estudiantes universitarios: me siento entendido por la gente que conozco, cerca de ellos. Y en el caso de los adultos de todas las edades, paradójicamente declinó el sentimiento de soledad, a pesar de estar físicamente aislados. Hay que aclarar que eso es el promedio. Los estudios muestran que alrededor del 70% es muy resiliente pero hay un 25 o 30% que no, y hay que ocuparse de ellos.
  • Tu objeto de estudio es la felicidad. ¿Cómo la definirías?
    Tanto yo como otros investigadores pensamos que tiene dos componentes esenciales: la experiencia de emociones positivas frecuentes (alegría, interés, orgullo, afecto, entusiasmo, paz, etc.), y la sensación de que estás alcanzando tus metas en la vida. Así se puede decir que sos feliz en tu vida y sos feliz con tu vida. Quisiera señalar que cientos de estudios muestran que las personas felices en y con sus vidas tienden a ser más saludables, vivir más tiempo, ser más creativos y productivos. También son mejores líderes y negociadores y logran relaciones más beneficiosas, además de ser capaces de recuperarse mejor de las adversidades. Claro, es un círculo virtuoso: la felicidad es causa y efecto de todas estas cosas buenas. En definitiva, la felicidad no es solamente algo que se siente bien, sino que es buena en sí misma y produce muchos efectos positivos.
  • ¿Y en un contexto como el de la pandemia, es posible?
    Muchas investigaciones controladas muestran que la felicidad está bastante asociada a lo que llamamos actividades positivas, como expresar gratitud, disfrutar con conciencia de las cosas buenas de la vida, tener actos de amabilidad. En la investigación de estos meses decidí enfocarme en un tipo específico de actividad positiva que es el comportamiento pro-social o la amabilidad y generosidad. El estudio, que además es consistente con otros del pasado, muestra el incremento significativo de la sensación de felicidad de personas que pueden identificar que hicieron al menos un acto de gratitud en las últimas 24 horas versus los que no pueden hacerlo. También comparamos en otro tramo la autoconciencia de felicidad en dos grupos controlados. Uno tenía la misión de organizarse para hacer algo por los demás y el otro tenía que ejecutar actividades de autoindulgencia: comer algo rico, dormir una siesta, tomar masajes. Es notorio cuánto más felices se sintieron los primeros. La pandemia no nos limita en nada de esto, así que la respuesta es: la pandemia no es un obstáculo para la felicidad.

Las tres preguntas a Sonja Lyubomirsky son un extracto de la presentación que dio en el Marian Miner Cook Atheneum en octubre de 2020. Para acceder a la presentación completa, podés hacer click acá.

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Lobby. Se trata, ni más ni menos, que del derecho a “peticionar a las autoridades” consagrado en el Artículo 14 de la Constitución Nacional. Se puede hacer golpeando un bombo en la puerta de un ministerio, bloqueando una calle, con una solicitada en los diarios, o hablando con un diputado en su despacho o en el café de la esquina del Congreso. Todas formas válidas de hacerse oír.

Este artículo de Sabrina Ajmechet plantea la licitud del lobby, especialmente denostado en países de tradición latina: “Permite que intereses existentes en la sociedad civil lleguen a quienes toman decisiones y hagan más virtuosa la representación política. Penetra las burbujas de los políticos y los obliga a escuchar a los ciudadanos”. Un gran aporte a este debate pendiente.

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Academia. La ética de la práctica profesional de los comunicadores y expertos en asuntos públicos está bastante estudiada, aunque no por eso no convenga recordarla cada tanto. Sobre lo que se ha publicado menos es la ética de los estudios académicos de relaciones públicas.

Este artículo publicado por la PRSA sugiere la necesidad de estándares que incluyen pautas para el tratamiento de datos y valores subyacentes al significado de los datos. Los autores, Bowen y Stacks, recopilan datos sobre ética de 14 asociaciones, tanto profesionales como académicas y comparan 5 principios de ética y 18 valores fundamentales en todas las declaraciones, y examinan la base filosófica para una declaración completa. Ofrecen normas valiosas para mejorar los estándares de investigación en relaciones públicas.

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Juan

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