Cómo la pandemia afectó la búsqueda de niñas y niños perdidos y por qué una llamada a sus familias hace la diferencia | RED/ACCIÓN

Cómo la pandemia afectó la búsqueda de niñas y niños perdidos y por qué una llamada a sus familias hace la diferencia

Lidia Grichener presidió por 18 años la Asociación Civil Missing Children, de la que hoy es voluntaria. En esta entrevista cuenta que en los últimos meses la tarea de la organización perdió visibilidad por el COVID-19. También remarca el valor de las redes sociales en la búsqueda de menores desaparecidos.

Ilustración: Pablo Domrose.


En una reciente edición de OXÍGENO te contábamos sobre familias que esperan encontrar a sus hijos e hijas. A propósito, hablamos con Lidia Grichener, quien en los últimos 18 años fue presidenta de Missing Children, una organización que no solo ayuda a muchas de estas familias, sino que también colabora con la justicia, difunde información útil para la búsqueda e intenta sensibilizar sobre el problema de niñas y niños desaparecidos.


—¿En qué ayuda y en qué perjudica la proliferación de las redes sociales a la tarea que hacen?
—Las redes ayudan mucho porque dan inmediatez, y eso pesa más en la balanza. Hay muchas familias que apenas se pierde el chico suben una foto en la red. Lo que pasa es que si lo encuentran no se dan cuenta de que la foto sigue circulando. Por eso nosotros no publicamos fotos sino links que se pueden actualizar. Al mismo tiempo, está el riesgo de los perfiles falsos, el acoso en la red, el engaño. Aunque antes ya circulaba información falsa, solo que por mail. La única manera de resolverlo es con educación: que los chicos y chicas sean conscientes de lo que publican en las redes.


—¿Cómo explicarías a una persona la dimensión que puede tener su ayuda difundiendo contenido en redes? ¿De qué otra manera se puede ayudar?
— Todo sirve. Hay historias de un cartel pegado en un negocio con la foto de alguien que se busca que termina siendo de ayuda. Mucha gente tiene maneras creativas, como incluir la foto en un envase de jabón o detergente. Lo más importante es que los anuncios tengan permanencia, por eso ayuda más compartir un link que permanece antes que una aparición fugaz en TV.


—¿Cómo los afectó la pandemia?
—Al principio estábamos más tranqui, porque los chicos no se perdían. Luego comenzaron a aparecer chicos. La pandemia afectó muchísimo porque nos quita visibilidad. Si uno quiere publicar una foto en un medio, no hay lugar: el tema es la pandemia, no hay espacio para otra cosa.


—¿Qué mensaje dan a una familia que está en la búsqueda?
—Aunque parezca mentira, es muy importante algo tan simple como un llamado, preguntarle cómo está, si tiene alguna noticia. En síntesis, que no se sientan solos en la búsqueda. Es muy importante el contacto. A veces no lo tenemos porque la policía y justicia no nos consigue o da el teléfono. Pero cuando lo tenemos, es mucho el agradecimiento que nos dan por la sensación de estar acompañados. Es muy importante tener en cuenta que una voz en el teléfono es importante, fundamental. Fuera del AMBA, además, las personas voluntarias pueden hacer ese acompañamiento visitando casas. Por ejemplo, por el caso de Celeste [la chica de 24 años encontrada tras más de una década] tuvimos tres llamados. Uno, el de un papá desilusionado que hace más de 10 años no ve a su hija y cree que puede estar en situación de trata. A los dos días lo llamo y le digo que lo van a  llamar de una organización para pedirle más datos. Le prometimos estar con él y eso es fundamental. No podemos prometerle encontrar a su hija, pero sí que vamos a acompañarlo. Y nos reagradeció. A veces lo que necesitan en contención. Si vos estás mal por algo y un familiar o amigo te llama y pregunta como estás, te cambia el humor. Es muy importante tener en cuenta que una voz en el teléfono es fundamental.


Esta entrevista fue publicada originalmente en OXÍGENO, la newsletter que edita Juan Carr. Podés suscribirte en este link.

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