Cómo un escándalo de corrupción despertó a los jóvenes haitianos (son el 70% de la población y se movilizan por su futuro)

Por Lucía Wei He
10 de octubre de 2018

Tras años de una profunda desilusión con el sistema político haitiano, los jóvenes están saliendo a las calles a reclamar por sus derechos.

***

DESDE PUERTO PRÍNCIPE - Cuando Stevenson Moïse tenía 19 años, su sueño por estudiar y jugar al básquet profesional lo llevó a mudarse de su Haití natal a un país hasta entonces para él desconocido: Argentina.

“No sabía nada del país, solo conocía algunas cosas de fútbol, como Maradona, Boca y River”, dice Moïse con una sonrisa y un castellano completamente argentino.

Aunque su sueño de jugar profesionalmente al básquet nunca se concretó, en sus 12 años en Argentina Moïse completó una carrera en comercio y una maestría en marketing, se enamoró de una argentina, se casó y tuvo dos hijos.

“Vivíamos muy bien, teníamos todo lo que necesitábamos”, cuenta Moïse, que a pesar de la vida que logró construir en Argentina, decidió volver a Haití a principios de este año.

“Dentro mío había algo que me angustiaba. En las noticias veía imágenes de Haití, de los niños que no tenían para comer, de los escándalos de corrupción. Y me pregunté para qué vivía: si era para tener cosas o para ayudar”.

Junto con otros jóvenes profesionales, Moïse fundó el grupo Nuevo Haití, un espacio que milita por un cambio político en Haití.
Junto con otros jóvenes profesionales, Moïse fundó el grupo Nuevo Haití, un espacio que milita por un cambio político en Haití.

Hoy Moïse es parte de un creciente grupo de jóvenes haitianos que en los últimos años, y en particular los últimos meses, se ha empezado a movilizar e involucrar en distintos movimientos sociales para demandar un cambio en el sistema político del país.

Entre sus demandas más urgentes se encuentran el fin a la impunidad de los corruptos, un sistema democrático más transparente y justo, y mayor igualdad de género.

“Haití es un país difícil, estamos haciendo un experimento con la democracia desde 1986,” dice Yvenique Bathard, coordinadora de Jóvenes para la Participación Ciudadana, un grupo que organiza talleres y charlas sobre temas de democracia. “Siempre se habla de democracia. Pero si uno ve nuestro país todavía no puede hablar de una democracia verdadera, porque no se respetan los derechos humanos, no hay libertad de expresión y no tenemos elecciones justas ni transparentes”.

En julio de este año, Bathard participó por primera vez de una marcha, en el marco de las protestas ocurrieron por el “PetroCaribe Challenge”, un escándalo de corrupción en el que se acusa al gobierno haitiano de malversar miles de millones de dólares provenientes del programa venezolano de petróleo PetroCaribe. Las protestas, que fueron lideradas principalmente por jóvenes, culminaron con la renuncia del primer ministro Jack Guy Lafontant.

“Fue una experiencia única. Éramos todos jóvenes, compañeros de universidad, vecinos, que salimos a la calle por una misma razón: demandar que el gobierno rinda cuentas, que nos diga qué hizo con los fondos que deberían haber ido a la gente”.

"Todavía no puede hablar de una democracia verdadera, porque no se respetan los derechos humanos, no hay libertad de expresión y no tenemos elecciones justas ni transparentes”

- Yvenique Bathard -

Jovenes_Haiti_4

La reciente activación de la juventud haitiana representa un cambio en un grupo históricamente ajeno a los temas políticos.

“La mayoría de los jóvenes en Haití no votan ni se involucran en la política porque no hay confianza en el sistema democrático del país. Hay un sentimiento generalizado de que la política es un lugar para corruptos, para gente a la que solo le interesa enriquecerse”, explica Hans Tippenhauer, director de Fondation Espoir, una organización haitiana que desde 1995 trabaja para promover la participación ciudadana de los jóvenes haitianos.

“Pero si uno ve las movilizaciones que han surgido contra la corrupción en los últimos meses, la mayoría de los participantes son jóvenes. Eso es muy importante, porque Haití es un país extremadamente joven y son los jóvenes quienes tienen el poder de generar un cambio transformador”, dice Tippenhauer.

Según los últimos datos poblacionales, hoy casi el 70% de la población haitiana tiene menos de 35 años (mientras que en Argentina este grupo etáreo representa el 55% de la población). En paralelo, en las últimas elecciones presidenciales de 2016, sólo el 17% de la población se presentó a votar, lo que representa la tasa de participación más baja en la historia haitiana.

“En los últimos años, la violencia electoral, la manipulación de votos, la impunidad, el desapoderamiento y la repetida intervención extranjera en las elecciones han cultivado una profunda desilusión política”, explican desde la National Lawyers Guild, una asociación de abogados estadounidense que auditó las últimas elecciones.

Para muchos jóvenes haitianos, el escándalo de PetroCaribe fue el punto de inflexión que los llevó a salir de manera masiva a las calles para reclamar por sus derechos. Pero desde hace unos años, un grupo más pequeño de jóvenes ya estaba saliendo a las calles para reclamar por un derecho en particular: el de la igualdad de género.

“Las mujeres representamos el 60% de la economía haitiana, pero sufrimos de constante violencia de género y falta de representación en el gobierno y en roles de liderazgo”, dice Pascale Solages, que a sus 20 años es la coordinadora general de Neges Mawon, una organización feminista que reúne a estudiantes y jóvenes profesionales de todo el país.

Desde el 2016, Neges Mawon organiza un festival feminista anual en el que jóvenes se juntan a tratar temas de igualdad de género a través de talleres y demostraciones en las calles. Además, la organización trabaja en escuelas y universidades para sensibilizar sobre los derechos de las mujeres y discutir potenciales soluciones a las distintas problemáticas de género en el país.

“Es muy difícil porque la sociedad haitiana es muy conservadora. Acá, si decimos que somos feministas, piensan que somos lesbianas, o que queremos deshacer familias”, sostiene Solages. “Pero desde que empezamos el festival, veo que las cosas están cambiando de a poco. Hay una llama en los jóvenes que quieren lograr un cambio, y creo que vamos a poder lograrlo, poco a poco, ya sea en cinco años o en diez”.

"Hay una llama en los jóvenes que quieren lograr un cambio, y creo que vamos a poder lograrlo, poco a poco, ya sea en cinco años o en diez”

- Pascale Solages -

Jovenes_Haiti_1

Sentado en una mesa bajo densos árboles, en una calurosa mañana en Puerto Príncipe, Stevenson reflexiona sobre el futuro del movimiento que iniciaron los jóvenes haitianos este año en el marco del caso PetroCaribe.

“Los políticos han hecho mucho daño a nuestro país. Somos un país muy rico en recursos, pero seguimos siendo el más pobre de la región. Es por eso que tantos jóvenes deciden irse de Haití. Generalmente los que se van son los que pueden trabajar, los que terminaron la escuela. Pero para que verdaderamente haya un cambio, necesitamos que vuelvan. Que los jóvenes haitianos que estén en Argentina o en Chile crean de vuelta en su país. Solamente ahí podremos avanzar”.

Fotografía: Lucia Wei He / Hector Retamal (AFP)