COP26 de Glasgow: sus objetivos y por qué es clave

De qué se habla en la COP26 y por qué esta edición de la cumbre climática es clave para el futuro de nuestro planeta

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Comenzó una nueva Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta cumbre, de la que participan representantes de 197 países, se desarrolla después de un año de interrupción por la pandemia. Desde Glasgow, te contamos cuáles son los temas centrales en las negociaciones entre países en materia de acción climática y cuál es el rol de Argentina.

Dos líderes, con una lupa sobre ellos, exponen en la COP26.

Foto: AFP. Intervención: Julieta de la Cal.

El domingo dio inicio en Glasgow, Escocia, la COP26, un evento clave para el futuro del planeta. COP es una sigla para Conferencia de las Partes. En esta cumbre se reúne el órgano tomador de decisiones de la Convención Marco de Naciones Unidas en Cambio Climático, de la que forman parte 197 países. Participan los delegados de los países, representantes de la sociedad civil, periodistas y representantes del sector privado. La primera COP fue en 1995 en Berlín y la última en 2019 en Madrid. En este mismo sentido, se suponía que la COP26 iba a suceder en noviembre de 2020, pero la pandemia hizo que fuera imposible organizarla.

La COP26 tiene muchísimas implicancias. ¿Por qué? Porque, después de un año de interrupción por la pandemia, se van a retomar formalmente las negociaciones entre países en materia de acción climática, y esto abarca desde el compromiso por la reducción de emisiones al financiamiento por parte de los países desarrollados a países en vías de desarrollo para que puedan tomar medidas y hacer frente al cambio climático.

Esta nota se desprende de un episodio de FOCO, el podcast de RED/ACCIÓN.

COP26: la importancia de volver a un encuentro presencial

Muchos se preguntan por qué la COP26 no se hizo de forma virtual como se hicieron la mayoría de los eventos que vimos durante 2020. No se hizo de forma virtual porque al día de hoy no se puede hacer de forma virtual. Piensen en los distintos husos horarios, la necesidad de traducción de idiomas en simultáneo y cómo garantizar la trasparencia del proceso y la democratización respecto de a quién se le pueda dar la voz. Yo como periodista no puedo entrar presencialmente a las reuniones de negociación, pero tengo el pasillo que es ese espacio en el que entro en contacto con gente de la delegación, gente de la sociedad civil que entra como observadora a las reuniones para, a partir de ahí, ir construyendo la información.

Al día de hoy, y sin nombrar otras variables como las dificultades tecnológicas que todavía hay en muchos países, hay muchas desigualdades que no permiten hacerlo de forma virtual. Pero por sobre todo, la presencialidad es lo que mejor garantiza la transparencia del proceso para que estén presentes en un mismo espacio los distintos actores.

Por otra parte, la pandemia sigue siendo un desafío para la realización de la COP26 por lo que está ocurriendo en Gran Bretaña. Dos semanas antes de la realización de la COP, el Reino Unido marcó el número más alto de casos de COVID-19 desde julio de este año. Y diría que ahí el desafío o la preocupación que puedo notar estando acá en Reino Unido, es que uno no ve esos cuidados cotidianos a los que estamos acostumbrados en la Argentina o por lo menos desde el último día que estuve en Buenos Aires, de usar el barbijo en espacios cerrados, de mantener el distanciamiento físico.

La pandemia fue también un gran desafío desde el punto de vista de la participación. Es cierto que se tomaron ciertas medidas más democráticas, como que a los participantes de la COP se les aceptaran todas las vacunas vigentes contra el COVID-19. Pero, por otro lado, al momento hay siete los países que están en lista roja y que tienen que cumplir cuarentena obligatoria. Los siete son países de América Latina, y hasta hace pocas semanas había una lista con más de 50 países, todos ellos en desarrollo, entre los que estaba la Argentina. Con todo ello hubo que cambiar cuestiones de logística que significaron también más costos.

¿Cómo impacta esto en lo que se discute en la COP? Siempre los más perjudicados a la hora de negociar son los países en desarrollo y que no haya una representación de esos países obviamente incide en las negociaciones, en las voces que se pueden escuchar, en las presiones que se pueden hacer y en las posturas que también se tienen que defender en la mesa de negociación. En un balance postCOP vamos a saber si fue una COP inclusiva y si todos los países, especialmente los más vulnerables al cambio climático, pudieron tener una participación presencial.

Foto: AFP

¿Qué se pudo observar en el compromiso de los distintos países durante la pandemia? ¿Y qué aprendizaje o hallazgos trajo esta experiencia en materia climática?

Si me pusiera en crítica diría que la pandemia fue una buena excusa para ciertos tomadores de decisión para poner en pausa la acción climática, cuando en verdad debería ser todo lo contrario. Por un lado, porque el cambio climático es uno de los factores que contribuye a la emergencia de enfermedades zoonóticas. Y, por otro lado, también porque como la pandemia significó para muchos países nuevas crisis económicas o acentuar las crisis económicas ya existentes, cuando se estaba viendo cómo salir de la crisis económica y de la crisis sanitaria era una oportunidad para que fuera lo que se llamó en anuncios una ‘recuperación verde’, para que la recuperación ante la pandemia y crisis económica vaya también en línea con cumplir con los compromisos climáticos que ya teníamos en la prepandemia. En la práctica no hemos visto eso, hemos visto apoyos políticos y con medidas más a actividades que tienden a destruir el ambiente, que a contribuir a su cuidado.

El Acuerdo de París es un tratado internacional que se firmó en 2015, durante la COP21, que transcurrió en esa ciudad. Entró en vigor en 2016 y desde entonces es la vara con la que se miden los avances en acción climática. El objetivo que planteó el Acuerdo de París es limitar el calentamiento global a muy por debajo de los dos grados centígrados con respecto a la temperatura que tenía el planeta en la era preindustrial. Este objetivo debería lograrse a mediados de este siglo.

Para ello, los países se comprometieron a reducir fuertemente sus emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de estos gases, como el dióxido de carbono, provienen de actividades que hacen uso de combustibles fósiles, pero también es  importante el metano, por ejemplo, que proviene de la ganadería a gran escala.

Las COP que sucedieron al Acuerdo de París fueron instancias importantes para la rendición de cuentas de los países y la negociación entre distintos actores en vistas a cumplir con los objetivos de este acuerdo.

Uno de los grandes temas de esta COP26 va a ser el financiamiento por parte de países desarrollados a países en vías de desarrollo para que puedan reducir sus emisiones y adaptarse a la realidad del cambio climático. Ocurre que estos últimos son muchas veces los países que están en mayor vulnerabilidad frente a los fenómenos naturales que ocurren por el cambio climático o cuentan con menos recursos para hacer una transformación energética, por ejemplo.

El financiamiento es respecto de ese compromiso que asumieron los países desarrollados de movilizar 100 mil millones de dólares anuales desde 2020 a 2025 hacia los países en desarrollo para que estos puedan implementar políticas de reducción de emisiones y adaptación a los efectos del cambio climático. Ese dinero, el año pasado, no apareció sobre la mesa. Entonces, el gran debate en esta COP va a estar en cómo reactivar aquello que se ha comprometido que no se cumplió y cómo mantenerlo porque esos 100 mil millones de dólares anuales se tienen que movilizar hasta 2025, y ya venimos con el atraso de 2020 y me atrevo a decir en 2021.

Otro tema central es el artículo 6 del Acuerdo de París, el único del acuerdo que aún no se ha reglamentado por completo, por todos los intereses que hay. Se trata de un punto sensible, ya que va a definir las reglas del nuevo mercado global de carbono. El artículo es fundamental porque si se establecen reglas débiles y frágiles puede dar lugar a que algunos países hagan trampas y que la contabilidad de la reducción de emisiones no corresponda con la reducción de emisiones en la realidad. En otras palabras, eso haría que lo que se reporte no corresponda con la reducción que se está haciendo.

Argentina en la COP26

El 28 de octubre del presente año, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, dijo que para el Gobierno argentino el “compromiso ambiental es muy fuerte y está en el centro de la agenda”. Además, adelantó que el Gobierno va a hacer varios pedidos en la COP26, el más importante de los cuales sería el canje de deuda por acción climática. ¿Qué quiere decir esto? Que la deuda que el país tiene con el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, pueda ser cancelada con acciones climáticas.

Se trata de un pedido más bien político, porque en realidad en el ámbito de la COP mucho al respecto no se puede hacer: tiene más que ver con la arquitectura financiera internacional. A su vez, Argentina, con este pedido, también puede acompañar a otros países en desarrollo en el pedido de que se reactive el financiamiento climático.

¿Pero cómo está el país en su estrategia de acción climática? ¿Está esto verdaderamente dentro de sus prioridades? ¿Y qué recepción se puede esperar de esta propuesta de canje de deuda?

Argentina llega a la COP26 luego unos meses en que hemos escuchado distintas políticas. Por un lado, compromisos que parecían muy firmes en materia de acción climática, pero también otras medidas que parecen ir en contra de esos compromisos. En una misma semana organizó un diálogo de alto nivel donde incluso el presidente moderó un panel con otros jefes de Estado y habló de la importancia que tenía el accionar del cambio climático para el país, habló de los compromisos que venía manteniendo como la neutralidad de carbono para 2050. Pero a la semana, en el mismo lugar, también se presentó la ley de hidrocarburos para apoyar la ley de combustibles fósiles para los próximos 20 años.

Entonces, el país viene de unos meses en los que no queda claro cuál es el modelo de desarrollo elegido y cómo va a cumplir con los compromisos que bellamente anuncia, pero que después en la práctica parecen ir en contra de otras medidas que se toman.

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