De la Amazonía colombiana al Bosque Atlántico argentino: un innovador acuerdo en favor del ambiente, las comunidades y el desarrollo económico | RED/ACCIÓN

De la Amazonía colombiana al Bosque Atlántico argentino: un innovador acuerdo en favor del ambiente, las comunidades y el desarrollo económico

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

La empresa Guayakí, que produce yerba mate en la Selva Misionera de la Cuenca del Plata, financiará un programa para que, miles del kilómetros al norte, una comunidad indígena se capacite y proteja su ecosistema. ¿Por qué? Porque el impacto de la la deforestación, la degradación y el cambio climático en esa zona afecta ambiental y económicamente a toda la región.

De la Amazonía colombiana al Bosque Atlántico argentino: un innovador acuerdo en favor del ambiente, las comunidades y el desarrollo económico

Bosque Atlántico, Marrecas | Fotografía: Gentileza Guayakí

El pasado 22 de abril Guayakí y Gaia Amazonas firmaron un acuerdo que puede marcar un antes y un después en la forma en que empresas y organizaciones trabajan en conjunto para el cuidado del ambiente y un desarrollo económico con impacto positivo. La alianza se divulgó ayer y aquí compartimos algunos detalles para comprender su importancia.

¿Quiénes son las partes firmantes del acuerdo? Una empresa y una ONG. Por un lado, Guayakí, de Argentina, es una Empresa B y de Propósito Social (SPC) dedicada a la producción de yerba mate en la Selva Misionera de la Cuenca del Plata. Su principio: la cultura del mate impulsa modelos de negocio y mercados regenerativos de ecosistemas y comunidades. 

Por otro lado, Gaia Amazonas es una organización no gubernamental (ONG) colombiana dedicada a la conservación biológica y cultural de la Amazonía. Desde hace más de 30 años apoya a los pueblos indígenas en el reconocimiento de sus derechos, territorios y sistemas de gobernanza a través de estrategias basadas en su conocimiento tradicional.

¿En qué consiste el acuerdo firmado? “Guayakí le paga a Gaia Amazonas para el liderazgo de jóvenes indígenas que manejan 25 millones de hectáreas de la Amazonía”, resume Alex Pryor, fundador de Guayakí. La organización destinará el aporte monetario de la empresa al programa de “Formación en innovación y liderazgo indígena ambiental de la Amazonía”, que busca empoderar a las nuevas generaciones amerindias en la gestión de territorios amazónicos a partir de los conocimientos y prácticas ancestrales.

El objetivo del programa que recibirá apoyo es formar a líderes jóvenes, hombres y mujeres, para fortalecer sus habilidades y capacidades en un buen manejo de sus territorios. Ello será a partir de que líderes de trayectoria compartan sus experiencias. Es decir, luego serán los jóvenes los que desarrollarán e implementarán las acciones de manejo de sus territorios para protegerlos. 

Alex Pryor, fundador de Guayakí. Fotografía: Celine Frers

¿Cómo surgió la idea de concretarlo? Lo recuerda Pryor: “Como Empresa B, veníamos midiendo muchas cosas sobre nuestro impacto, pero no estábamos incorporando al agua. Hace dos años, en Costa Rica, mi hija estaba jugando con agua en el mar con otro niño: el nieto del antropólogo Martin von Hildebrand —director de la Fundación Gaia Amazonas— y ahí surgió todo. Ahí me di cuenta que era necesario incorporar la cuestión del agua”.

¿Por qué es importante proteger la Amazonía en relación con el agua? A partir de sus múltiples servicios ecosistémicos, como capturar carbono, las partes firmantes del acuerdo argumentan que la Amazonía es la principal fuente de recursos hídricos de América Latina. Y ello nos lleva a hablar de los "ríos voladores". ¿De qué se trata? "Los ríos voladores son enormes cantidades de agua que se transportan a gran velocidad por el aire. No son ríos de agua líquida sino de vapor", explica el observador meteorológico Daniel Roggiano.

Estos flujos aéreos masivos de agua proceden del océano Atlántico y se alimentan aún más de la humedad liberada por los árboles de la Amazonía. Según Roggiano, se calcula que la vegetación amazónica evapora 20 billones de litros de agua por día. Estos ríos "viajan" hasta causar lluvias en lugares más distantes, como el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el norte de Argentina. En pocas palabras, la Amazonía hidrata a América del Sur. "Estas lluvias son fundamentales para la actividad agrícola de la zona", agrega.

Pero todo ese ciclo se ve afectado por la deforestación, la degradación y los efectos del cambio climático. Ello no sólo impacta en la cuestión ambiental, sino también económica: el 70% del PIB latinoamericano depende de los "ríos voladores" amazónicos.

¿Qué es lo novedoso del acuerdo? Ha sido lo que más ha buscado resaltar Pryor sin antes preguntárselo: “Las empresas suelen pagar por servicios ecosistémicos donde trabajan o donde sacan algún recurso. Acá nosotros estamos aportando a otro ecosistema, distinto del de nuestra producción, de cuyas lluvias dependemos”.

El programa de Gaia Amazonas se lleva a cabo en la Amazonía colombiana, muy lejos del lugar de producción de Guayakí, pero interconectado por los "ríos voladores" mencionados. Del ciclo natural (y favorablemente) equilibrado de esos “ríos voladores” depende el Bosque Atlántico Interior donde Guayakí cosecha la yerba mate, producida por comunidades indígenas y campesinas. La región de producción de Guayakí, en Argentina, Brasil y Paraguay, depende de hasta un 15% de las lluvias procedentes de la Amazonía. 

A través del acuerdo, que durará un año, se buscará proteger el último “gran río volador” de la Amazonía. 

¿Cuál es el propósito final de esta iniciativa? “Inspirar”, destaca Pryor y agrega: “Generar conciencia, despertar el interés en otras empresas que también dependen de estas lluvias amazónicas”. 

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