De la cárcel al barrio: cómo el hockey funciona como una herramienta de transformación social | RED/ACCIÓN

De la cárcel al barrio: Cuidá la Bocha encuentra en el hockey una herramienta de transformación social

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Especializada en neurociencias aplicada al deporte y entrenadora de hockey sobre césped, Florencia Fernández Prato es cocreadora de Cuidá la Bocha, una iniciativa que lleva el hockey a las cárceles de mujeres de la provincia de Buenos Aires y ofrece un espacio de intercambio y aprendizaje para la reinserción social. De ahí surgieron Las Lobas, el primer equipo de hockey en contexto de encierro que salió a jugar en un club. Ya en libertad, una de las jugadoras lidera un proyecto deportivo en su barrio.

De la cárcel al barrio: Cuidá la Bocha encuentra en el hockey una herramienta de transformación social

Intervención: Marisol Echarri

“¿Van a llevar palos de hockey a la cárcel?”, era la pregunta, cargada de prejuicios, que le hicieron una y otra vez a Florencia Fernández Prato cuando decidió, junto a María Paz Rodríguez Senese, llevar este deporte a la Unidad Penitenciaria 46 de San Martín. Fernández Prato es especialista en Neurociencias aplicadas al deporte y entrenadora de hockey sobre césped. Rodríguez Senese es defensora oficial juvenil en el Departamento Judicial de San Isidro. Se conocieron en el Club Atlético de San Isidro (CASI) y decidieron emprender un proyecto juntas.

Fernández Prato juega al hockey desde los 9 años y en este momento integra la cuarta división del CASI. “Es el deporte que me enseñó a ser parte de algo, a sentirme incluida, a compartir con otros. El hockey me dio muchas herramientas. La realidad es que tenés un arma en la mano, pero la convertís en algo esperanzador. Creo en el poder del deporte para lograr la transformación”, dice.

Cuidá la Bocha nació hace dos años en la Unidad 46 de San Martín. (Imagen: gentileza Cuidá la Bocha)

En 2019, Rodríguez Senese, mientras ejercía la defensa de un hombre que estaba en el complejo de San Martín aprovechó la circunstancia para vincularse con el servicio penitenciario y ver la posibilidad de llevar adelante un proyecto deportivo. Una vez conseguidos los permisos para realizar los entrenamientos con las mujeres, las dos comenzaron a armar un equipo. “Somos cinco mujeres comprometidas con el proyecto. Helga Tartari, Andrea D’allaglio y Clara Badano se sumaron enseguida a la idea”, dice Fernández Prato.

Así se fue consolidando Cuidá la Bocha, una iniciativa que lleva el hockey a las cárceles de mujeres de la provincia de Buenos Aires y ofrece un espacio de intercambio y aprendizaje para su reinserción social. Con el tiempo, se fueron sumando voluntarios y se recibieron donaciones de palos, canilleras, bochas y conos. El primer entrenamiento se hizo en septiembre de 2019 y, desde entonces, las entrenadoras van una vez por semana a reunirse con su equipo. “Desde el primer día nos comprometimos a estar y no faltamos nunca. Creemos que con el ejemplo es como se sostiene la palabra”, subraya la entrenadora. Van los lunes de 13 a 17 h y hacen las prácticas con cuatro pabellones de mujeres de la Unidad 46. Están unos 50 minutos con cada grupo porque los pabellones no se pueden juntar. En total, participan alrededor de 80 mujeres.

Hoy Cuidá la Bocha se extiende en el Proyecto Liderar, que lleva el hockey a los niños, niñas y adolescentes de un barrio. (Imagen: gentileza Cuidá la Bocha)

A medida que fueron pasando los entrenamientos, se formó Las Lobas, el primer equipo de hockey en contexto de encierro. El best seller de Clarissa Pinkola Estés Mujeres que corren con los lobos inspiró el nombre. Cuando rondaba la idea, vieron que una de las referentes tenía tatuado un lobo en el brazo y a todas les pareció significativo.

“Siempre esperan con ansias a que llegue la hora del hockey para salir un poco al aire libre y hacer algo distinto”, relata Fernández Prato. “La cárcel no puede ser un depósito donde va la gente que hizo algo mal, sino que tiene que ser realmente un lugar de educación y transformación. De allí uno debería salir mejor de lo que entró. Ese es nuestro sueño”, agrega.

Antes de la pandemia, Las Lobas habían salido dos veces a jugar afuera del complejo penitenciario. El primer partido había sido en diciembre de 2019 en el Buenos Aires Cricket & Rugby Club y el segundo, el 8 de marzo de 2020 en el Hurling Club. En esas oportunidades, muchas vieron la calle por primera vez en años. En ambos partidos las jugadoras se subieron al micro esposadas, acompañadas por policías. Al llegar a los clubes, pudieron olvidarse por un rato de que estaban privadas de libertad.

Las mujeres del penal de San Martín que participan de las prácticas de hockey formaron el equipo Las Lobas. (Imagen: gentileza Cuidá la Bocha)

El aislamiento impuesto por las medidas sanitarias tuvo un impacto extra para este grupo que ya vive en el encierro, porque por un tiempo se suspendieron los entrenamientos presenciales. Siguieron encontrándose semanalmente por Zoom. El servicio penitenciario contribuyó a que estos encuentros virtuales fueran posibles y brindó computadoras.

Para Cuidá la Bocha fueron unos pasos hacia atrás: “La cuarentena estricta implicó un retroceso para el proceso que veníamos llevando adelante. Se empezó a ver más violencia en los pabellones por el encierro y la falta de comunicación. Ahora ya se pudo retomar lo que veníamos trabajando y estamos aprendiendo a ver cuál es la forma para terminar con los conflictos. Fomentamos el diálogo y buscamos romper con las etiquetas que ellas mismas se fueron poniendo”, resume Fernández Prato.

Las entrenadoras de Cuidá la Bocha no querían romper con la promesa de ver al grupo semanalmente. Por eso, hicieron las charlas virtuales sobre el trabajo en equipo y sobre cómo atravesar las adversidades. En esos espacios surgió la idea de hacer circular un cuaderno para que cada una escribiera lo que sentía sobre los valores del equipo. Luego, en el Zoom se charlaba sobre lo que se había escrito.

“Siempre se piensa al hockey como un deporte de élite porque el equipamiento es caro, pero la verdad es que se pueden conseguir los elementos y practicarlo en todos lados. Las chicas quieren que lo aprendan sus hijos y llevarlo a su comunidad”, dice Fernández Prato.

El proyecto contempla que al recuperar su libertad las jugadoras de Las Lobas puedan ser líderes de iniciativas deportivas en sus barrios. (Imagen: gentileza Cuidá la Bocha)

Liderazgos positivos

Nanci Herrera construyó un liderazgo positivo en la cárcel. Siempre llevaba en los hombros la bandera de Las Lobas. “El hockey fue un deporte nuevo para mí. El deporte te enseña valores como el compañerismo. Se formó un lindo grupo con las profes, que siempre nos incentivaban. Poder salir a jugar y competir me motivaba mucho. Además, a través del deporte podíamos interactuar con chicas de otra clase social”, cuenta Nanci, que hoy ya se encuentra en libertad y volvió a su barrio Carlos Gardel, en Morón.

Cuando salió en libertad, las voluntarias de Cuidá la Bocha le propusieron replicar la experiencia en su barrio y la acompañaron en el proceso. En una primera instancia, llevaron donaciones de palos, canilleras y conos. En Carlos Gardel hay unas canchitas de fútbol donde se reúnen a los chicos y las chicas para entrenar y así evitar que estén en la calle. Ahí se sumó el hockey.

Hoy Nanci es una referente comunitaria que lleva adelante el Proyecto Liderar, que consiste en replicar el Programa Cuidá la Bocha fuera del contexto de encierro, con niñas, niños y adolescentes. “El hockey en mi barrio impactó muy fuerte. Hay un grupo de chicas que me ayudan con los entrenamientos que hacemos todos los jueves. Junto con mi sobrino Kevin Herrera estamos tratando de hacer el primer club de barrio. Estamos con este sueño”, expresa.

Liderar, la iniciativa para llevar el hockey a los barrios, es uno de los cinco proyectos que recibieron recientemente el Premio Fundación AVON. (Imagen: gentileza Cuidá la Bocha)

Este año, el Proyecto Liderar fue presentado al Premio Fundación AVON y resultó ser uno de los cinco ganadores. Recibió una asignación económica de 250.000 pesos y un programa de capacitaciones para las referentes y sus equipos. “Queremos afianzar lo que tenemos para que sea algo serio y duradero. Este es un gran incentivo para motivar a las mujeres que salen en libertad, para que tengan un objetivo que las trascienda. Queremos darles oportunidades que las ayuden a no volver al delito, lograr a través del deporte romper con paradigmas culturales y patriarcales preestablecidos”, comenta Fernández Prato.

La clave para que más mujeres se conviertan en referentes comunitarias es “que crean en ellas mismas”, dice la entrenadora. “Es ahí cuando se empieza a generar un cambio”, señala. La idea del equipo de Cuidá la Bocha es que el Proyecto Liderar se replique en otros barrios. A medida que las jugadoras de Las Lobas vayan recuperando la libertad, la propuesta es que se conviertan en entrenadoras y referentes comunitarias.

Ellas pueden apoyarse en el deporte como herramienta de transformación social. Nanci lo explica así: “Quiero enseñarles a los chicos lo que yo aprendí de las profes en la cárcel. A través del deporte uno puede cambiar la mirada. A mí me ayudó mucho para reinsertarme en la sociedad. Me pone feliz ayudar a los chicos a través del hockey en mi barrio”.

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Esta nota forma parte de la plataforma Soluciones para América Latina, una alianza entre INFOBAE y RED/ACCIÓN, y fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2021.

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