El trabajo en la pandemia: cambios que se adelantaron 10 años | RED/ACCIÓN

El nuevo liderazgo: "Hay que dejar de decirle a la gente lo que tiene que hacer y procurar influir positivamente"

Sergio Kaufman es presidente de Accenture Argentina y de la región de Sudamérica Hispana desde 2013. También es presidente del Consejo de Administración de CIPPEC. En esta entrevista analiza los cambios que la pandemia generó en el trabajo y los liderazgos.

La pandemia replanteó todo, también el trabajo. ¿Cuál es tu mirada del presente y el futuro del trabajo?
—El efecto principal de la pandemia es que lo que iba a pasar en diez años, pasó en uno. Replantearse nuestra relación con el trabajo, la distancia entre la oficina y nuestra casa, y las relaciones laborales que ahora son mucho más chatas… todo eso pasó en un año. Iba a pasar igual, pero en diez. Hoy, preguntarle a alguien dónde trabaja es un anacronismo. Debería ser en qué trabaja en todo caso, y eso probablemente sea también difícil de contestar. Dentro de poco, vamos a trabajar en muchas cosas, quizá en más de una empresa. Estamos en este momento en un proyecto de federalizar el empleo porque el talento está en todos lados: no queremos que el talento venga, porque el dónde no existe más, sino crear una gran red de talento a nivel nacional. Donde hay una fibra óptica y una universidad, ahí estamos.

—¿Cómo ves el liderazgo en este contexto?
—El buen liderazgo viejo se basaba en el saber y en el poder. Todos tuvimos buenos jefes que sabían mucho y que decían lo que tenías que hacer, y lo hacías. Hoy el saber se rompe y se construye de nuevo cada seis meses, y a veces en lapsos menores de tiempo. Hoy hay chicos de 25 años que saben mucho más que nosotros, y no hablo figurativamente. Es literal: saben más que nosotros. Y el poder como herramienta de gestión de las organizaciones está definitivamente obsoleto. Entonces cuando el saber y el poder están cuestionados, qué nos queda para después de la pandemia. Lo que nos queda son los valores: diversidad, respeto, los temas de género. Y no por corrección política, sino por entender que así una organización es mejor. De alguna manera, el saber es reemplazado por los valores porque el saber es lo efímero, los valores son lo permanente. El poder mutó también: es la influencia. Hay que dejar de decirle a la gente lo que tiene que hacer y procurar influir positivamente.

Habrás oído hablar de la responsabilidad política empresarial: el aporte que hacen las empresas cuando impulsan cambios regulatorios que benefician a toda la sociedad. ¿Cómo ves este tema?
—Este es un gran tema para los dircoms. Algo que es aceptado en el mundo, como es el lobby, en la Argentina tiene un halo de sospecha. Mi visión es que en estos temas hay que ser vocal y transparentes. En el caso de la Ley de Teletrabajo, por ejemplo, salió del Congreso de una manera que no estaba bien. Cuando fuimos y lo planteamos, se entendió y la reglamentación salió muy bien. Es mejor que lo que había, y mejor que no tener ley porque ciertos temas en materia impositiva mejoran y da previsibilidad al colaborador. Cuando vas sólo con tu interés, nadie te escucha, pero cuando planteás con franqueza algo que legítimamente representa el interés colectivo, un lobby sano por decirlo de alguna manera, te escuchan.

Para acceder a la entrevista completa a Sergio Kaufman, podés hacer click acá.

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