100 MUJERES

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Gabriela Terminielli

Es directora de la empresa Compañía Argentina de Comercio y de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA). En esta última, es la única mujer entre los 14 miembros del directorio.

Por Laura Andahazi Kasnya

5 de junio de 2018

Les preguntamos a qué mujer postularían para la #Serie100Mujeres y nos llegaron propuestas interesantes.  Aquí está la primera seleccionada.

Es psicóloga y empresaria, pero no encaja con los estereotipos. Ni look intelectual ni de yuppie. En Jean, nada te tacos altos, un suéter de escote en V y campera de plumas; poco maquillaje, casi a cara lavada, arreglada, pero sencilla. Gabriela Terminielli se muestra auténtica. Dice no ser ejemplo de nada, sin embargo reconoce que sus ganas de superación son una buena característica suya a imitar.

Nació en Parque Patricios y se crió en La Boca. Su hogar era humilde, toda la familia tenía que trabajar para asegurarse el pan, incluso ella con 10 años. Su padre tuvo un restaurante, allí aprendió a cocinar canelones y entendió el valor del trabajo. Aquel emprendimiento familiar quedó lejos en su historia, hoy Terminielli es miembro de dos directorios, desde 1993 de Compañía Argentina de Comercio (CADEC - Guillermo Carracedo y Asociados) y desde hace dos meses de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA); donde es la única mujer entre los 14 miembros del directorio.

Su historia y sus ganas de crecer la motivaron para gritar a viva voz que los negocios no son cosa de hombres; que las mujeres también pueden. Promover el liderazgo de las mujeres se convirtió en la gran obsesión de Terminielli. ¿Por qué? "Porque somos consideradas minoría cuando somos el 51% de la población y porque de las 500 empresas más grandes del mundo, sólo el 4% está a cargo de mujeres", justifica.

Ningún día es igual a otro para ella. Cuando no está en reuniones de directorio, está mentoreando a alguna chica o dando alguna conferencia sobre empoderamiento. En el marco del Women Corporate Director (WCD), entidad que integra desde 2017, se la puede encontrar capacitando a mujeres empresarias.

También puede estar en Voces Vitales, la ONG creada por Hillary Clinton que promueve la participación de la mujer en la sociedad, donde desde 2012 es la vicepresidente de la filial local. Conoció a la ONG “de cara dura” cuando se coló a una cumbre internacional donde estaban la ex presidente Cristina Fernández, Michelle Bachelet y Dilma Rousseff, entre otras figuras femeninas. “Sí, soy feminista. No de las que llevan el cuchillo en la boca, pero para hacer lo que hago hay que serlo”, reconoce de sí.

Su ingreso al mundo corporativo fue casi inevitable, su madre y 11 familiares más trabajaron en Grupo Bunge y Born; y ella también. Terminó el secundario e inmediatamente entró como administrativa, después pasó por los diferentes rubros en los que la empresa participaba; desde granos a turismo, pasando por la división Nuevos Negocios.

Mientras, estudiaba psicología y coaching ontológico. Sin embargo dice que su verdadera carrera profesional arrancó cuando Guillermo Carracedo renunció a su cargo de CEO en Bunge y Born y la convocó para refundar CADEC e integrar el directorio. Ya recibida, con el consentimiento de Carracedo, al que reconoce como su mentor, comenzó a dictar seminarios sobre clima laboral e hizo un máster en Administración de Empresas. Tenía 49 años y cursaba con chicos de 28, pero no se intimidó. Su tesis se tituló “La felicidad en el trabajo y su relación con la productividad”; lloró cuando recibió el título.       

El mandato familiar priorizaba el trabajo por sobre la formación. Lo esperable era que Terminielli se capacite en lo justo y necesario para preservar su cargo en Bunge y Born; luego llegaría un marido que la mantuviese. Pero rompió las reglas: se casó a los 23 años con su novio del colegio, tuvieron una hija y luego de 30 años de matrimonio se divorciaron.

Aunque creció laboralmente no siempre el trabajo se tradujo en estabilidad económica. De hecho confiesa que le hubiese gustado tener más hijos, pero que el bolsillo nunca fue suficiente. Económicamente, con su ex marido las pasaron todas; la peor fue cuando los estafaron y los dejaron sin el sueño de la casa propia y, claro, sin el anticipo de dinero que pusieron.

Fue con su indemnización en Bunge y Born que logró comprar un departamento en Palermo, el mismo que ocupa hoy. Vivir el presente sin hipotecar el futuro es su frase de cabecera. Por eso ahora, aunque es joven, ahorra para su vejez.

GT-

Nombre:  Gabriela  Terminielli
Edad: 55 años
Profesión:  Magister en Administración de Empresas y licenciada en Psicología
Sector en el que trabaja:  Empresario
Lugar de Nacimiento: Parque Patricios – Ciudad de Buenos Aires
Lugar en el que desarrolla su actividad: Ciudad de Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Mi pasión es detectar talentos y abrir puertas a personas que quieran superarse. Para ellas estoy disponible siempre a cualquier hora y lugar. No me gustan los interesados, esos que ayer te daban la espalda y hoy te dan palmaditas. Me quitan la energía; igual que el chismerío y la gente que no es genuina.

2. ¿Qué te hace feliz?
Mi nietito. Nunca imaginé lo tremendo que es el amor de abuela. Solía decirle a mi hija que era todo para mí y ella muy inteligentemente me preguntaba si no era mucho; claro, es una carga muy fuerte, pero el amor de abuela me transformó. Cuando estoy mal, veo la foto del bebé y enseguida me compongo. Es un tierno hasta cuando llora y me da mucha gracia.
También me hace muy feliz hacer la diferencia con algo, como cuando doy una charla por ejemplo, pierdo la noción del tiempo

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
Los temas de salud. Por suerte tanto mi familia como yo estamos bien, pero en este momento tengo cercano el caso de un chiquito que está muy complicado; eso me pone muy triste y no me deja dormir.
Para conciliar el sueño agarro un libro o miro la foto de mi nieto. Cuando me atormentan cosas que no puedo manejar rezo mucho.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
Trabajo con las mujeres porque veo una gran injusticia, pero me destruye también la inseguridad, la pobreza, la maldad. Mi trabajo no tiene que ver solamente con satisfacer mis propios intereses, estoy haciendo algo por el otro y eso me hace sentir bien. No voy a poder salvar a la humanidad de la pobreza, pero desde mi lugar algo hago: a una chica que está en un proyecto social le abro una puerta, la mentoreo y la ayudo a encontrar oportunidades. Esa chica mañana  va a derramar en su contexto todo lo que le di.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Maestra.  Era pasión: desde que me despertaba hasta que me iba a dormir jugaba a la maestra.  Como mi abuelo era maestro y mi mamá pasó situaciones económicas complicadas porque los maestros siempre ganaron dos mangos, me prohibió ser maestra. De alguna manera, creo que pude cumplir ese sueño.

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