Hartos de la cuarentena: así reaccionan niños y niñas que no soportan el encierro y extrañan a familiares y amigos | RED/ACCIÓN

Hartos de la cuarentena: así reaccionan niños y niñas que no soportan el encierro y extrañan a familiares y amigos

Salvo en Jujuy, son los únicos que no tienen permitido salir de sus casas. Llantos, pesadillas y cuestionamientos son algunas de las actitudes que empezaron a ser recurrentes y los lectores de RED/ACCIÓN nos ayudaron a relevar. ¿Qué aconsejan los especialistas? ¿Qué decisión tomó España?

Ilustración: Pablo Domrose / Fotos: Gentileza @phcarlapolicella

Este contenido contó con participación de lectores de RED/ACCIÓN

Viernes a la noche de la cuarta semana de cuarentena. Acaba de finalizar el festejo de cumpleaños, por Zoom, de Juana, que cumple 8. Apenas cierra la pantalla, Pedro, que también tiene 8, se enoja porque durante la “video fiesta” no lo escucharon.

Su mamá trata de calmarlo y lo abraza. Y el enojo de Pedro se vuelve llanto. De su boca, las palabras salen entrecortadas pero el mensaje es claro: “Mamá, yo quiero jugar al fútbol con mis amigos, quiero ir a la escuela, quiero ver otros árboles que no sean los de casa… mamá, yo quiero eso”.

Entonces el llanto se vuelve de los dos. “Yo siento lo mismo. Pero esto es solo por unos días más y después ya vas a poder volver a la escuela y a jugar con los amigos”, le explicó ella.

Unos minutos después, Pedro acepta la propuesta de su mamá de darse un baño de inmersión. “Ya me siento mejor, me hizo bien hablar. A mí me gustan algunas cosas de las que ahora hago en casa, pero quiero hacerlas en libertad”, dejó en claro Pedro, que ya jugaba a hacerse barba de espuma.

Emociones como las que atraviesan a Pedro se repiten en muchos de los niños y niñas que en la Argentina están en cuarentena desde hace más de un mes.

Pregunté en las redes sobre las reacciones problemáticas de los niños o niñas por el aislamiento. Y en Facebook recibí cientos de comentarios de padres, madres, tías y abuelas, quienes me relataron lo que están viviendo.

El llanto, las pesadillas, y extrañar al papá o la mamá que quedó en otra casa, a abuelos y abuelas, a compañeros, docentes y a la escuela, la plaza, los encuentros con los primos. Esos fueron los síntomas que más se repiten.

Gabriela Calvete contó que su hijo de 14 meses estaba dejando la mamadera y ahora la necesita cada vez más: "También se estaba acostumbrando a dormir en su cunita y ahora volvió a nuestra cama”.

Gise Fran cuenta: "Materno a une niñe de 10 años que come poco y llora porque extraña a sus abuelos. Y otre de casi 3, que estaba dejando los pañales antes del aislamiento e involucionó, se muestra irritable y quiere que le dé de comer en la boca. Además, estamos encerrados sin balcón, terraza ni patio... tremendo”.

Tras estos comentarios Gabriela trajo a la conversación una pregunta que se hacen muchas familias: ¿el aislamiento afectará el desarrollo de los niños y niñas?

La psicoanalista Gisela Untoiglich, una de las fundadoras del Forum Infancias, un grupo de profesionales de la salud, la educación y las ciencias sociales que trabaja temas de infancia, su patologización y medicalización, nos respondió esa duda: “Creo que lo que más afecta al desarrollo de un niño son las cuestiones vinculares con sus padres o adultos cuidadores. En ese sentido, es importante no dejarlos todo el día pegados a pantallas, en soledad, y darse tiempo para jugar con ellos”.

“Pensemos -continuó Untoiglich- que fomentar la salida y que alguno se enferme de coronavirus y tengan que estar solo, porque en el caso de que tengan que internar a algún niño o algún padre a los que básicamente se los aísla, sería mucho más complejo”.

Foto: Gentileza phcarlapolicella

Para Untoiglich, la prioridad está en que “los niños y niñas cuenten con adultos que puedan sostener sus angustias, enojos, berrinches, tristezas. Y que a su vez esos adultos tengan quién los sostenga: redes de padres, familiares, la escuela, profesionales de la salud”.

Claro que todo depende del contexto que se tenga. “Hay barrios muy carenciados en los que se aisló el barrio o la cuadra. No la casa”, aclara la psicoanalista. Y aclara que “es importante saber que la angustia de los padres, sea hablada o no hablada, se transmite a los niños por más pequeños que estos sean" que por eso "si existen preocupaciones o incertidumbres laborales o económicas, hay que encontrar el modo de ponerlas en palabras”.

Ver que a otros les pasa lo mismo, tranquiliza

El aislamiento, a muchos les dificulta poner en contexto lo que está pasando en sus casa. Por eso, tal vez, en pocas horas la conversación que propusimos en Facebook se convirtió en un espacio de escucha atenta y de aporte de contenidos que les sirvieran a los demás.

Algunos agradecieron el saber que a otros niños y niñas les pasa lo mismo que a sus hijos/as. Otros recomendaron pedir ayuda profesional o ver esta videoconferencia de la Asociación Civil Red de Crianza, que reunió a una psicóloga perinatal, a una psicóloga infantojuvenil y a una estimuladora temprana para charlar sobre el tema.

En ese sentido, para los que necesiten hacer consultas o quitarse dudas, desde RED/ACCIÓN ponemos a disposición un listado de teléfono de todo el país, que publicó el Ministerio de Salud de la Nación y a través de los que se puede acceder a ayuda psicológica. 

Foto: Gentileza phcarlapolicella

Algunos comentaron el temor reiterado de sus hijos a la muerte, a enfermarse. Entonces, Victoria De Michele sugirió leer esta guía de UNICEF “y evitar la exposición de todes, pero sobre todo de chiques, a coberturas periodísticas sensacionalistas y la sobreexposición a los medios en general”.

Al revisar la guía, encuentro que recomienda no involucrar a los niños en conversaciones de adultos sobre la situación, especialmente si son acaloradas o incluyen bromas y dobles sentidos: "aunque no estemos hablando con ellos, saben de lo que hablamos y sacan sus propias conclusiones”.

Además, a muchos niños y niñas tener a sus padres en la casa todo el día los hace pensar que pueden contar con ellos las 24 horas, los 7 días de la semana. Pero la realidad no es así. Basta leer algunos de los mensajes y mirar a nuestro alrededor para ver que muchos adultos trabajan en sus casas el mismo tiempo o más de lo que lo harían en sus espacios de trabajo. Otros están preocupados por su situación laboral o el impacto económico de la cuarentena sobre su economía.

A esto hay que agregar que algunas escuelas a veces creen lo mismo: que todas las familias cuentan con compus y celulares y suficiente tiempo como para ayudar a los niños con las actividades escolares. Y no solo que no es así: en algunas familias agrega una presión que hace todo más difícil.

Algunas reacciones que enumeraron los familiares: enojos más frecuentes que antes, tristeza, volver a hacerse pis en la cama, pasarse a la cama de los padres, comerse las uñas, comer menos o muchos más que de costumbre, caminar tocando las paredes, no poder quedarse quietos mientras comen, que les cueste estar atentos a lo escolar -sobre todo si hay que estar quieto ante una pantalla muchas horas-, etcétera.

Ema / Foto: Gentileza Ema

Todas manifestaciones que evidencian el malestar de niños y niñas, que Ema (11 años) pudo describir y me mandó por mail cuando supo de esta nota:

Lo que más extraño es ver a mis amigas, a mi familia, ir al supermercado o a la escuela, ir al club. Extraño andar en bici o patinar, extraño salir y ver personas que no sean mi mamá, mi papá y mi hermana.
Me da miedo no poder salir nunca más y tener que quedarme en casa encerrada toda la vida.
Me gusta poder despertarme tarde, aunque no me gusta hacer la tarea en casa. Uno piensa que son como vacaciones, pero no, hay que hacer tarea igual.
Me gustaría que cuando vuelva a la escuela se siga manteniendo el despertarme un poco más tarde, también me gustaría de vez en cuando hacer videollamadas con la familia, porque nos vemos, pero tampoco es que nos vemos todos los días.
Cuando termine la cuarentena lo primero que voy a hacer es ir al supermercado o a cualquier lugar, pero salir. Espero que sea prono.
Ema”

Establecer rutinas flexibles puede ayudar

“Mi nene tiene 11 años, es super tranquilo y jamás presentó problemas de conducta ni de angustia. Pero anoche estaba jugando en la compu y de repente la apagó y empezó a llorar sin parar. Me dijo que de golpe sintió mucha angustia (...), que extraña a sus compañeros, ir a natación, a inglés. Aunque sea ir a la plaza, que todo esto da para largo y el se siente triste ?. Me partió al medio. Hace un mes que no sale a la calle y vivimos en un departamento chiquito interno y sin balcón. A pesar que es superluminoso porque es el último piso, pero esto de estar encerrado se hace duro: ruidos de vecinos todo el día. Música y no tener rutina”. Así, Fiori Beat trajo a la conversación de Facebook un tema sobre el que hubo varios comentarios: las rutinas.

Algunos contaron que optan por hacer lo que les va saliendo, sin horarios establecidos. Otros, intentan mantener algunas rutinas. La psicóloga Untoiglich, aconsejó darle a los niños rutinas flexibles: “La noche anterior o por la mañana anticiparles y consensuar con ellos cómo va a ser el día, puede ayudar”.

Atenta a los comentarios que se sucedían en Facebook, Nara Briega, me envió un trabajo de Claudio Waisburg, director del Instituto Neuropediátrico SOMA, en el que explica que a medida que pasen los días, la demanda de los chicos aumenta “porque están aburridos, porque ya hicieron y jugaron a todo lo que se les ocurrió, y quieren que les dediquemos tiempo, juguemos con ellos, charlemos o miremos una película juntos”.

Esencialmente, traduce Waisburg, “están pidiendo que estemos con ellos, los contengamos y tranquilicemos. Aunque muchos no puedan pedirlo con esa claridad y, a veces, según la modalidad de cada niño y cada adulto, terminamos irritados, haciendo lo contrario”.

Mientras en Facebook varios comentarios destacaban la situación de familias viviendo en departamentos pequeños, algunos sin balcón y terraza, Flavia Angelo contó que varias familias estaban armando un pedido al presidente Alberto Fernández para que dejara salir a los niños en determinados momentos.

Flavia explicó que se habían inspirado en la habilitación que el gobierno español dispuso la semana pasada para flexibilizar el aislamiento para niños y niñas menores de 12 años. Comenzará a regir desde el 27 de abril y permitirá que acompañen a sus padres a comprar alimentos, medicamentos y periódicos.

Vale aclarar que desde el miércoles pasado, la provincia de Jujuy, permite a los menores de 16 años salir con uno de sus padres una hora por día a hacer ejercicio físico.

Justo antes de cerrar la nota, Flavia me envió el link de la petición que diseñaron en Change.org.

Mientras, lo más tranquilizador tal vez sea pensar que, como dijo Jimena Quintana, que tiene 4 hijos e intenta distintas estrategias para atravesar este tiempo de pandemia: “Hay días en que nos funciona y otros que no??‍♀️”.

Newsletter de Educación

Si te interesó esta nota podés seguir estos temas en REAPRENDER, nuestra newsletter de Educación. Recibila por mail todos los jueves.

Ver todas las newsletters

Sumate para construir juntos un periodismo que no solo sirva para contar el mundo, sino también para cambiarlo ✊🏼

¡QUIERO SER CO-RESPONSABLE!