"Impuesto rosa": los juguetes pensados para niñas son arbitrariamente más caros | RED/ACCIÓN

"Impuesto rosa": los juguetes pensados para niñas son arbitrariamente más caros

Un informe reveló que los juegos siguen reproduciendo una lógica binaria, refuerzan roles y estereotipos de género. Y que aquellos dirigidos a las chicas cuestan hasta un 300% más que los dirigidos a los varones.

Foto: Pexels

El precio de los juguetes protagoniza informes y notas de la prensa por lo menos tres veces al año: en el Día del Niño —o de la niñez en su denominación inclusiva más acorde a nuestros días—, en Navidad y Reyes Magos. Este año, no es la excepción. 

Al margen del impacto de las últimas devaluaciones del peso en los precios de los juguetes, otro factor demostró que la desigualdad de género atraviesa cada capa de la sociedad. En este caso fue el “impuesto rosa” o pink tax, ese sobreprecio que llevan algunos productos por el solo hecho de estar pensados para las mujeres, lo que arrojó luz sobre la disparidad.

El nombre no es algo que debe tomarse literalmente, ya que los productos a los que refiere no tienen por qué ser rosas (aunque se denomina así porque en muchos casos efectivamente lo son), sino que el criterio que interesa aquí es el público al que está dirigido el producto. 

“Elementos de higiene personal (desodorantes, talco, afeitadoras), ropa para niños y adultos, medicamentos, incluso golosinas pueden valer hasta un 40% más si son para ellas", explica en su sitio web Economía Femini(s)ta. Los juguetes no quedan fuera de la regla. 

Foto: Informe CEPA

Un informe realizado por Valentina Burke, Débora Ascencio, Eva Sacco y Julia Strada, investigadoras del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), demuestra que, efectivamente, aquellos juegos destinados a los varones son más económicos que los dirigidos a las mujeres. Además señala que desde las propuestas de entretenimiento para unos y otras se continúan reforzando los roles de género históricamente asignados: “La introducción de estereotipos desde la niñez es una característica clave del sostén cultural del patriarcado y de la legitimación de la división de tareas entre hombres y mujeres en la adultez”.

Algunos puntos del estudio a destacar:

1. Venta de juguetes con lógica binaria

En gran parte de los locales comerciales los juegos y juguetes se encuentran sectorizados, habiendo espacios, fácilmente identificables, destinados a las “nenas” y a los “nenes”. Además, en los sitios de venta por internet “existen filtros de búsqueda que permiten clasificar ‘juguetes de nena’ y ‘juguetes de varón’ que ordenan implícitamente qué tipo de consumo corresponde normativamente a cada uno”. 

2. Juguetes que fortalecen estereotipos de género

El informe muestra que el contenido sexista en los juguetes está lejos de extinguirse. El 40% de los juguetes dirigidos a las niñas están vinculados a las tareas de cuidado y a la maternidad, siendo la oferta de muñecos de bebés la más repetida en todos los categorizados como “de mujer” o “de niña”. También se observan juguetes asociados al trabajo doméstico no remunerado, como sets de cocina, planchas y fábricas de tortas y helados.

“La imposición de tareas de cuidado y reproductivas tiene grandes posibilidades de ser legitimada y enraizada en nuestros imaginarios si desde las primeras formas de socialización (aún desde el aspecto lúdico) nos ubican en ciertos roles y espacios”, aseguran las investigadoras.

La categoría que le sigue entre los más vendidos “para niñas” (representando el 32% de la oferta), son los vinculados a la belleza y el cuidado personal, como productos de peluquería y maquillaje. Después están las princesas y castillos y todos los accesorios que los rodean. Mientras que solo el 12% de la oferta para chicas está dedicado a deportes y otro 12% a juegos de ingenio.

A los varones, en cambio, “les toca hacer deportes, salvar al mundo, ser creativos e inteligentes”. Acaparando el 30% de la oferta, la categoría principal entre los juegos más vendidos para ellos es la de deportes, principalmente todo lo vinculado al fútbol.

La segunda categoría, que se lleva el 26% de la oferta “para varones”, está integrada por juguetes asociados a la violencia, principalmente pistolas. Lo cual es preocupante si se piensa en la cantidad de denuncias y casos de violencia de género que ocurren a diario. “El vínculo entre el estereotipo de masculinidad y el ejercicio de la violencia aparece con total claridad en la oferta de juguetes”, aseguran las investigadoras. El 19% corresponde a autos y accesorios y el 9% a juegos de ingenio.  

“Si en las niñas el 40% de los juguetes las performa para realizar trabajo doméstico, en los niños ese tipo de juguetes representa un rotundo 0%”, dicen.

3. Precios más altos en los juguetes "para nenas"

Para confirmar la existencia del ‘impuesto rosa’, las investigadoras relevaron 204 juguetes que se encontraban en ocho sitios de compras por internet. “El criterio de selección fue a partir de introducir el filtro ‘juguetes más vendidos’ y relevar el precio de los primeros 30 en cada sitio. Luego, se categorizaron según género ‘mujer’, ‘varón’ y ‘ambos’”, explican.

En primer lugar estudiaron el valor promedio de los juguetes más vendidos. El resultado que arrojó muestra que los juguetes “masculinos” más comprados tienen un costo aproximado de $1.083, mientras que los “femeninos” valen alrededor de $1.128. En este punto se compararon los más comprados y no el mismo juguete en su versión “para niño” y “para niña” y aún así encontraron una diferencia del 4%. 

Aunque ese número no indique un defasaje trascendental, el impuesto rosa sí se ve claramente al comparar el mismo juguete en sus variaciones según el género al que se dirige. CEPA tomó siete casos en los que las diferencias de precio escalan desde el 3% hasta el 300% en las versiones femeninas de objetos idénticos, con lo cual este aumento no parece deberse a las características intrínsecas de los productos.

Los disfraces fueron uno de los casos relevados: con características similares, el de la Sirenita cuesta 8% más que uno de Dragon Ball. También analizaron disfraces de Disney con la misma descripción, además de la apariencia idéntica, y encontraron que “en la versión femenina aparece el ‘impuesto rosa’ más alto encontrado en el relevamiento alcanzando el 299%”.

Las mochilas son otra muestra de la diferencia de precios: entre dos idénticas la versión femenina cuesta un 3% más; y en un modelo con carrito, estampado exactamente igual en las dos versiones, el precio tiene un 56% de ‘impuesto rosa’. “También se constata pink tax del 33% en bloques para niñas, aunque la versión masculina del mismo manifiesta traer más bloques en su descripción”, señalan.  

El informe revela que aunque haya algunos ejemplos exitosos de libros infantiles, juegos y juguetes que buscan terminar con el binarismo y derribar el los estereotipos de género —como son la colección Antiprincesas de la Editorial Chirimbote, o algunos muñecos de jugueteros independientes que representan a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, personas con la bandera LGBTI+ o próceres nacionales— las grandes industrias siguen ofreciendo pelotas y pistolas “para nenes”; bebés y cocinitas “para nenas” con el bonus track del costo extra.

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