Los dos artículos que desataron la polémica en la última declaración de la SIP sobre la libertad de expresión en la era digital | RED/ACCIÓN

Los dos artículos que desataron la polémica en la última declaración de la SIP sobre la libertad de expresión en la era digital

La semana pasada la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró su Asamblea General en Salta, donde se firmó una nueva declaración de principios con 13 puntos que apuntan a garantizar la libertad de expresión y prensa en la era digital.

Por primera vez se le adjudican responsabilidades a los gigantes de la tecnología como Google y Facebook, que son los principales intermediarios de la información.

El punto 13 en particular dice que “los intermediarios tecnológicos deben comprometerse con el respeto y la promoción de la libertad de expresión y no deben ceder ante presiones de gobiernos u otros grupos de poder”. Y agrega que “sus políticas y criterios que puedan restringir la circulación de contenidos deben ser claros y transparentes. Asimismo, deben adoptar buenas prácticas para resguardar los datos personales y la privacidad de las personas que utilizan sus plataformas y servicios”.

Hasta ahí todos de acuerdo. Pero los puntos 10 y 11 de la declaración generaron una fuerte polémica.

10. La diseminación maliciosa o deliberada de desinformación por parte de actores estatales o privados puede afectar la confianza pública. La desinformación no se debe combatir con mecanismos de censura ni sanciones penales, sino con la adopción de políticas de alfabetización noticiosa y digital. Los intermediarios tecnológicos deben adoptar medidas de autoregulación para prevenir la diseminación deliberada de desinformación.

11. Los gobiernos no deben imponer responsabilidades legales a los actores del ecosistema digital por los contenidos de interés público generados o compartidos por terceros en sus plataformas.

Las críticas

Los críticos entre los miembros de la SIP alegan que esos dos puntos fueron el producto de la campaña de lobby de Google y Facebook y así lograron imponer sus reglas: que los dejen autoregularse y que los eximan de responsabilidad legal si vuelve a suceder algo como lo de Cambridge Analytica.

Afirman que los dos puntos en discusión reflejan casi de manera literal los argumentos que vienen usando Google y Facebool para evitar ser reguladas. Cabe recordar que las plataformas están siendo fuertemente criticadas por el rol que han adquirido en modelar la conversación social y el debate político.

La SIP, entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas, está integrada por editores y directivos de más de 1.300 medios de comunicación del continente americano y tiene sede en Miami (EE.UU.).