Derechos de la infancia: por qué un ministerio | RED/ACCIÓN
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"Los niños y adolescentes necesitan más que un defensor": la explicación detrás del pedido de crear el Ministerio de la Infancia

"Necesitamos algo más que los niños con derechos, necesitamos llevar esos derechos al ámbito de políticas públicas federales y la ejecución coordinada de dichas políticas", analiza Patricia Ocampo, una de las activistas por los derechos humanos que solicitaron a Alberto Fernández la creación de dicho ministerio.

"Los niños y adolescentes necesitan más que un defensor": la explicación detrás del pedido de crear el Ministerio de la Infancia

Foto: Senado.

Patricia Ocampo es activista por los derechos humanos. Ha fundado bibliotecas, denunciado la explotación infantil en la producción de yerba mate desde la asociación civil Sueño Para Misiones y recientemente solicitó al gobierno nacional la creación de un Ministerio de la Infancia.

—¿Por qué es necesario el ministerio?
—Un Ministerio de la Infancia daría voz a los niños y adolescentes que hoy, por no tenerla, ven vulnerados sus derechos. El vocablo "infancia" deriva del latín y significa "el que no habla" y nuestros niños y adolescentes no pueden manifestarse. Los niños y niñas necesitan más que un defensor, necesitan un impulsor de políticas públicas específicas, los problemas de la infancia y adolescencia necesitan ser abordados con una perspectiva que nos permita entender que necesitamos algo más que los niños con derechos, necesitamos llevar esos derechos al ámbito de políticas públicas federales y la ejecución coordinada de dichas políticas, esto solo lo puede realizar un ministerio. Por ahora no hemos tenido respuesta. Pero no perdemos la esperanza de que esta administración se haga eco de nuestro pedido.

—¿Qué mirada tenés sobre las cifras de pobreza reveladas por el INDEC, especialmente sobre la cantidad de niños y niñas pobres?
—Nosotros preferimos poner el foco en dos ejes. Uno es que hoy, en Argentina, el lugar donde un niño o niña nace determina las oportunidades que va a tener en la vida; es el Estado el que debe generar políticas de inclusión efectivas para que la sociedad argentina sea más justa. Nosotros no creemos en contar pobres. Por supuesto que necesitamos estadísticas. Pero pongamos foco en la enorme desigualdad que existe: hablar solo sobre los pobres es obviar que en el otro plato de la balanza están los ricos y que todo el tiempo se profundiza la brecha entre ambos. El problema no es solo la pobreza, sino la desigualdad.

—¿Qué avances tuvieron en el último tiempo en relación a la yerba mate libre de trabajo infantil?
—Los avances son enormes, como sabés más del 90% de la yerba que se consume en Argentina proviene de Misiones y Sueño para Misiones está articulando con el Estado, la universidad y otros líderes sociales para lograr la erradicación del trabajo infantil. Hemos tenido un éxito sin precedentes en el abordaje de este problema en Misiones, también hemos vuelto a presentar el proyecto de ley en el Congreso de la Nación, de la mano del diputado Carlos Selva, para que los consumidores puedan encontrar en góndola productos con un sello que diga “libre de trabajo infantil”.

—¿Cuánto cuesta que las personas tomen conciencia de esta realidad?
—El trabajo infantil, la explotación laboral, la pobreza, las personas en situación de calle y otras injusticias están naturalizadas, los activistas estamos para despertar la conciencia. Muchas personas creen que si un niño trabaja, aprende y se lleva algo para su vida futura, pero no existe eso: solo se lleva pobreza. Nuestro trabajo es tocar el corazón de las personas para que hagamos juntos una sociedad más igualitaria.

La "curva solidaria”: las motivaciones de los nuevos voluntarios

—En un posteo señalaste que tanto del COVID como del trabajo infantil se sale trabajando juntos. ¿Creés que la pandemia nos volvió personas un poco más comprometidos con causas sociales, o no cambió nada?
—Quiero serte sincera, aún es muy pronto para saberlo: vemos historias de vecinos solidarios y de otros que son capaces de no dejar ingresar al edificio a otro vecino trabajador de la salud por miedo al contagio. Creo que nosotros debemos liderar espacios en donde la solidaridad se contagie. Creo que cada uno tiene la obligación de brillar en el lugar que le toque para que esos cambios sean una realidad.


Esta entrevista fue publicada originalmente en OXÍGENO, la newsletter que edita Juan Carr. Podés suscribirte en este link.