Los problemas y las oportunidades que la cuarentena trajo a emprendedores del Barrio 31 | RED/ACCIÓN

Los problemas y las oportunidades que la cuarentena trajo a emprendedores del Barrio 31

Donatela Orsi, directora de Integración Económica en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires enumera dificultades propias de la cuarentena, desde no poder abrir sus negocios a sufrir aumentos de precios de sus proveedores. Pero valora cómo la crisis aceleró la digitalización de muchos emprendimientos.


—¿Cuál es el mayor impacto de la pandemia en los emprendedores del Barrio 31?
—Como en el resto de la ciudad, la restricción para circular afectó a los emprendedores del Barrio 31. Esto impidió que pudieran salir a vender sus productos y que la gente de afuera del barrio que ingresaba dejara de hacerlo. De acuerdo a nuestras estimaciones, los esfuerzos de los subsidios creados para afrontar la pandemia (IFE) no lograron compensar la caída en el consumo, ni la pérdida de ingresos. Así es que la "balanza comercial" nos da negativa. En función de las encuestas realizadas a 153 actividades económicas en mayo, por consecuencia del ASPO el 73% no estaba pudiendo llevar adelante su actividad económica y el 84% manifestaba una altísima caída en las ventas. Uno de cada dos encuestados manifestaba que habían aumentado los precios de sus proveedores, y el 23% declaraba haber aumentado los valores de los productos. El ASPO también generó dificultades en el abastecimiento de las actividades económicas, y el 38% declaraba que era probable que tuviera que cerrar su actividad como consecuencia. Por otro lado, la asistencia alimentaria también afectó a los comercios exclusivos y mixtos del barrio que venden productos de almacén, forzándolos a ofrecer productos distintos.

Una red de emprendedores de la Villa 31 se organizó para seguir produciendo y hacer envíos a toda la Ciudad


—¿Qué oportunidades aparecieron en este contexto para ellos?
—Pese a la criticidad del contexto, la pandemia aceleró la digitalización de algunos de los emprendimientos. Varios con el acompañamiento del GCBA crearon una plataforma virtual que permitió la comercialización online de 13 emprendedores y que desde abril ha entregado 589 pedidos. En pocas semanas lanzarán su nueva tienda online, que se llamará RECOVECO y es producto de un trabajo conjunto de creación de su propia marca. También, la pandemia permitió flexibilizar aún más las estructuras de gobierno y se prioriza la compra de cercanía en gran parte de los gastos de la Secretaría de Integración Social y Urbana, contribuyendo a la dinamización de la economía barrial.


¿De qué manera los acompañan para que puedan sostenerse?
—En el Barrio 31 funciona el Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral, un espacio que acompaña a los vecinos del barrio que quieren conseguir o cambiar de trabajo y a los que tienen un emprendimiento o desean tenerlo. Para estos, las estrategias apuntan a acompañar a las actividades en tres grandes líneas: el desarrollo comercial, en el desarrollo personal y la formalización e inclusión financiera. Además de la asistencia técnica uno a uno,  hay espacios de formación presenciales que en este contexto se convirtieron en virtuales. Estos últimos llegaron a casi 700 actividades económicas. Respecto a la inclusión financiera, el Barrio 31 es el único lugar de toda la ciudad donde AGIP y AFIP están en la misma oficina, lo cual baja barreras para la realización de cualquier trámite impositivo. Facilitamos la llegada del Banco Ciudad al barrio, la colocación de Posnet y de terminales de venta electrónica y digital.


Este contenido fue publicado originalmente en Otra Economía, la newsletter sobre economía circular, inclusiva y de triple impacto que edita Florencia Tuchin. Podés suscribirte en este link.


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