Origen del coronavirus: la teoría del laboratorio | RED/ACCIÓN

Laboratorios de máxima seguridad: ¿para qué manipulan virus tan peligrosos como el coronavirus?

La hipótesis que sostiene que el COVID-19 se originó en el Instituto de Virología de Wuhan sigue siendo considerada por los investigadores. En el mundo hay 60 laboratorios de este tipo. ¿Qué tan seguros son y qué riesgos suponen para la población?

Un microscopio junto a manos con guantes de latex que sostienen tubo de ensayo, y un símbolo de virus al lado.

Intervención: Denise Belluzzo.

Aunque ya pasó más de un año desde que empezó la pandemia, sigue sin ser del todo claro cómo empezó. Se sabe que el lugar de origen fue la ciudad china de Wuhan y que los primeros casos se detectaron en noviembre de 2019, pero la razón detrás de esos contagios iniciales no está confirmada.

La hipótesis más aceptada y probable según los expertos, entre ellos los de la Organización Mundial de la Salud, es que el virus surgió en un mercado húmedo, un lugar donde, entre otras cosas, se comercializan animales salvajes y productos derivados. Ahí los animales conviven en cercanía entre sí y con otras personas, lo que puede haber llevado a que un virus salte de un animal a otro y desde ese a una persona.

Pero hay otras teorías que no terminan de descartarse, y la que cobró más fuerza en el último tiempo es la que plantea que el virus se fugó por accidente de un laboratorio de esa misma ciudad, el Instituto de Virología de Wuhan, que es uno de los principales laboratorios de investigación de China.

En marzo de este año, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe sobre los orígenes del COVID-19, y aunque consideró a la hipótesis del mercado húmedo como la más probable, la investigación no es concluyente. Sobre la teoría de una fuga de un laboratorio concluyó que era ‘‘extremadamente improbable”, pero no descartó ninguna posibilidad.

El frente del edificio del Instituto de Virología de Wuhan
Foto: AFP.

El 24 de mayo, el Wall Street Journal publicó un artículo en el que señala que tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en un hospital en noviembre de 2019. La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pidió a los servicios de inteligencia que redoblaran sus esfuerzos de investigación sobre ambas teorías. Y, a raíz de esto, volvió a cobrar fuerza un informe de mayo de 2020, elaborado por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, el cual tampoco descartaba la hipótesis de que el coronavirus surgiera de un laboratorio.

¿Por qué se considera que la hipótesis del mercado húmedo es más posible que la de la fuga?

Arnau Casanovas-Massana, microbiólogo español e investigador en Epidemiología de la Universidad de Yale explica que los datos obtenidos hasta la fecha indican que la opción más probable es que el virus tenga un origen natural.

“Tenemos antecedentes de otros coronavirus como el SARS-CoV-1 o el MERS, en los que hay evidencias muy sólidas de que pasaron de murciélagos a través de un huésped intermediario. Además, los análisis de la secuencia del virus no nos indican que el virus haya sido manipulado con las técnicas que conocemos en la actualidad.  La emergencia de este virus a partir de un huésped animal, probablemente murciélagos, es en mi opinión y con los datos que tenemos actualmente la hipótesis más probable. La hipótesis de la fuga de un laboratorio no es en absoluto descartable pero sí parece que es más improbable en la actualidad”, dice Casanovas-Massana.

La hipótesis del laboratorio lleva a preguntarse cómo son estos laboratorios de alta bioseguridad, cómo trabajan, con qué objetivo y qué medidas de prevención tienen. ¿Son peligrosos para la población general? 

Algunas personas miran con preocupación el hecho de que en algunos laboratorios de alto nivel de bioseguridad se llevan a cabo investigaciones de ‘‘ganancia de función”. Esto consiste en alterar a microorganismos para volverlos más contagiosos, letales o capaces de evadir tratamientos, para de esta manera encontrar la mejor forma de combatirlos.

“Todos los laboratorios de bioseguridad están altamente controlados y dependen de cada país, todos tienen acreditaciones de las agencias gubernamentales competentes y deben tener planes de descontaminación, de control anual o mensual de las cabinas de seguridad, también hay controles de que los protocolos se estén cumpliendo y que el trabajo que se esté realizando no suponga un riesgo para el personal o el exterior”, indica Casanovas-Massana con respecto a las medidas de seguridad que deben cumplir este tipo de laboratorios.

¿Son los laboratorios de bioseguridad un peligro para la población?

En el mundo existen 59 laboratorios de bioseguridad 4, como el Instituto de Virología de Wuhan, que pertenecen a la clasificación más alta que existe.

En Argentina hay dos: por un lado el del Instituto Malbrán, que responde a la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud y se dedica a la investigación de microorganismos para la prevención y control de patologías. Además, tenemos el laboratorio central del Senasa, que es uno de los 10 laboratorios agronómicos con nivel de bioseguridad 4 del mundo. Se dedica principalmente al diagnóstico de la fiebre aftosa, la brucelosis y la tuberculosis bovina, entre otras. Juan Ugalde, decano del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM, señala que en Argentina no hay reglamentación que prohíba hacer cierto tipo de experimentos con microorganismos.

“Los laboratorios de bioseguridad se clasifican en cuatro niveles, del 1 al 4. Bioseguridad 1 es el más simple, donde se puede manipular casi todo sin ningún inconveniente. Bioseguridad 2 son microorganismos que en general causan una enfermedad leve y de difícil transmisión.”, dice Ugalde.

Los dos últimos niveles son aquellos en los cuales los microorganismos con los que se trabaja tienen un mayor nivel de contagiosidad y deben cumplir con protocolos más estrictos. 

“Los de bioseguridad 3 son microorganismos que potencialmente pueden contagiarse por vía de aerosolización entonces en este nivel de bioseguridad son laboratorios con presión negativa y control del flujo de aire para evitar el contagio de la persona que está manipulando. Algunos de estos laboratorios de nivel 3 son a su vez de alta contención, es decir que evitan por todos los medios cualquier tipo de fuga. Y finalmente, los laboratorios de bioseguridad 4 tratan con patógenos de alta transmisibilidad y mortalidad para el ser humano o eventualmente exóticos. Estos laboratorios tienen en general un control no solamente de la bioseguridad, sino también control y registro de lo que entra y sale de ese laboratorio”, afirma Ugalde.

Esta nota se desprende de un episodio de FOCO, el podcast de RED/ACCION.

Accesibilidad y transparencia, las claves para que los laboratorios operen de forma responsable

“En general, la investigación en laboratorios de bioseguridad es totalmente imprescindible para seguir entendiendo mejor sobre virus, bacterias y parásitos que causan enfermedades en la actualidad, no solamente futuras pandemias sino enfermedades que hoy causan sufrimiento a muchas personas. Y la única manera de mejorar esos tratamientos es seguir trabajando en esos laboratorios con mucha seguridad”, asegura Casanovas-Massana.

La transparencia es otro de los factores clave para que la población entienda los trabajos que se llevan a cabo en estos tipos de laboratorios y los peligros que estos pueden acarrear. “Es bueno que se haga un debate público sobre los riesgos y beneficios de los experimentos de ganancia de función, en ciertos organismos que puedan presentar un riesgo mayor, y cómo publicar y comunicar estos resultados de forma responsable”, sostiene el microbiólogo español.

Más allá de que en este momento es imposible determinar si hubo o no una fuga de un laboratorio, la experiencia de la pandemia está haciendo que prestemos más atención y nos preguntemos sobre lo que sucede en estos lugares, a la vez que está cambiando nuestra valoración sobre su rol y su importancia.


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