Pensamiento sistémico: un ingrediente para la restauración | RED/ACCIÓN

Pensamiento sistémico: un ingrediente para la restauración

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Christian Tiscornia es educador ambiental, docente de la Universidad Nacional de San Martin en temáticas de desarrollo sustentable y es fundador de la escuela para la regeneración Quinta Esencia. "Un primer paso hacia la regeneración es construir nuevas narrativas que nos ayuden a transformar la mirada fragmentada del mundo", expresa.

Pensamiento sistémico: un ingrediente para la restauración


¿De qué se trata el pensamiento sistémico, el concepto que proponés para la regeneración del planeta?
— El pensamiento sistémico es una forma de ver el mundo como una diversidad de sistemas interconectados e interdependientes en lugar de muchas partes autónomas. Nos invita a bucear en los modelos mentales que sostienen la realidad, busca identificar y comprender los pilares invisibles que alimentan los patrones de conducta de una sociedad.  Como herramienta de pensamiento, busca oponerse a la visión reduccionista del mundo, que sostiene que el funcionamiento de un sistema puede entenderse a partir del estudio de sus partes aisladas, y reemplazarlo con la visión donde cada elemento de un sistema es parte de un todo integrado, más amplio, y que las relaciones entre sí son críticas para comprenderlo. Los sistemas suelen ser dinámicos y complejos, es por eso que necesitamos un enfoque holístico para lograr entender los distintos fenómenos que los componen y sus vínculos. El pensamiento sistémico nos ayuda a desarrollar capacidad de síntesis para percibir el todo y las partes al mismo tiempo; para vincular las relaciones que conforman la dinámica del sistema. Para identificar los ciclos y flujos de retroalimentación constante que se dan entre los elementos de un sistema. Al desarrollar esta capacidad de síntesis, de observación profunda, tendremos una imagen más clara de la situación, de las problemáticas que afectan al sistema y, por ende, mayores posibilidades de intervenir positivamente.


¿Qué tipos de sistemas hay?
— Para incorporar una nueva mirada sistémica en nuestra forma de pensar, podemos agruparlos en tres grandes tipos: los sistemas sociales, los sistemas industriales y los sistemas naturales o ecológicos. Podríamos describir a los sistemas sociales como las reglas y estructuras intangibles creadas por los seres humanos para mantener la cohesión social. Ellos definen en gran medida nuestra experiencia del mundo. Como ejemplos podemos mencionar al sistema político, la educación, el sistema judicial, la familia, la religión o el sistema financiero entre tantos otros. Los sistemas industriales se refieren a todo el mundo material creado para satisfacer las necesidades humanas, como las ciudades, los medios de transporte, los sistemas de producción agrícola, la manufactura o el internet. Por último, tenemos los sistemas de los cuales dependen todos los otros; los sistemas ecológicos. Son aquellos creados por la naturaleza, que mantienen la vida en la Tierra y que involucran una comunidad de organismos vivos y su entorno. Desde los océanos, la atmósfera, los seres humanos, los desiertos, los bosques, hasta los suelos, o los humedales. Un objetivo central del pensamiento sistémico es superar la mirada lineal del mundo e incorporar una nueva visión tridimensional. Diseñar una forma de pensar basada en sistemas circulares, saludables, donde logremos comprender cómo estos múltiples sistemas (sociales, industriales y ecológicos) se relacionan, se influyen constantemente, y se transforman entre sí. Hoy día, como resultado de esta forma lineal de pensar y diseñar el mundo material, estamos plagados de productos y servicios que dañan los complejos sistemas que la naturaleza ha desarrollado de forma regenerativa con el fin de sostener la evolución de todas las especies en la Tierra.


¿Por dónde se empieza?
— Un primer paso hacia la regeneración es construir nuevas narrativas que nos ayuden a transformar la mirada fragmentada del mundo. La regeneración nos convoca a repensar el sistema socioeconómico por completo, y el pensamiento sistémico es uno de los pilares centrales en este cambio de paradigma. Comenzar a ver las conexiones y la interdependencia entre todos los seres vivos es la base en la transformación de los modelos mentales que sostienen nuestros sistemas sociales e industriales. Lograr comprender la evolución de la vida como un gran entramado de colaboración entre especies es central para acelerar la transición hacia nuevas culturas regenerativas.


Este contenido fue publicado originalmente en Otra Economía, la newsletter sobre economía circular, inclusiva y de triple impacto que edita Florencia Tuchin. Podés suscribirte en este link.