Por qué hay municipios que lograron reducir la basura que generan y otros que la aumentaron hasta un 60% | RED/ACCIÓN

Por qué hay municipios que lograron reducir la basura que generan y otros que la aumentaron hasta un 60%

Las razones son las mismas: mejoraron los sistemas de recolección. Te contamos el caso de éxito de Vicente López y cómo otros distritos resaltan la importancia de crear hábitos para reducir la basura.

Ilustración: Pablo Domrose

El año pasado solo 8 de los 25 distritos que integran el Gran Buenos Aires redujeron la cantidad de residuos que enviaron a la Ceamse. Además, entre todos generaron más basura que en 2017. Los municipios que más bajaron los desperdicios fueron Vicente López y La Matanza. En cambio, Ezeiza y José C. Paz son los que más incrementaron las toneladas que tiran en el relleno sanitario. Con datos oficiales, te contamos lo que ocurre en cada distrito de la región, que incluye a la Ciudad de Buenos Aires; la importancia de la educación para crear hábitos que permitan reducir la basura; y experiencias internacionales exitosas.

Según un análisis de las estadísticas anuales publicadas por la Ceamse, en 2018 Vicente López redujo un 9,6% las toneladas de residuos que envió al relleno sanitario en relación a 2017. Le siguió La Matanza, con una rebaja del 8,6%, y en tercer lugar Lomas de Zamora (5%).

En el otro extremo se encuentra el municipio de Ezeiza, que incrementó un 60,2% la cantidad de residuos. Le sigue José C. Paz, con un aumento del 52,5%, e Ituzaingó, con un 33%. En total, hubo subas en 17 de los 25 distritos del Gran Buenos Aires, conformado por los 24 municipios del Conurbano más la Ciudad de Buenos Aires.

Paradójicamente, tanto las subas como las bajas se explican por las mejoras en los sistemas de recolección, lo que permitió separar los reciclables y reutilizarlos (en el caso de quienes produjeron menos desperdicios) o levantar la basura en hogares que antes tiraban los residuos en la calle (en el caso de quienes aumentaron las toneladas enterradas en el predio de la Ceamse).

Separar en origen, una de las claves

Vicente López es uno de los municipios modelo del Conurbano en términos de reciclaje de basura. Tiene un sistema voluntario de separación de residuos en origen, es decir desde el domicilio, con 28 puntos verdes para que los vecinos depositen los reciclables. Además, crearon el programa “Día Verde”, que consiste en una recolección diferenciada.

“Uno de los temas más importantes para que la estrategia tenga éxito es que los mismos camiones que levantan los orgánicos no sean los mismos que los que levantan reciclables. Por eso incorporamos cuatro rutas, de lunes a sábados, de camiones diferenciados pintados de verde. Cada barrio tiene su día en el que pasa el camión”, detalló Andrés Petrillo, subsecretario de Servicios Públicos de Vicente López.

La recolección diferenciada es clave para reducir la cantidad de residuos que se generan. “En general, en Europa la recolección es cada 15 días, ya que en ese plazo se almacena en contenedores diferenciados los reciclables y los desechos”, puntualizó Marcelo Rosso, gerente de Nuevas Tecnologías y Control Ambiental de Ceamse, y señaló a los sistemas de los países nórdicos los más avanzados.

“En Argentina la recolección domiciliaria lamentablemente es diaria e implica un costo excesivo. Salvo la Ciudad de Buenos Aires, ningún otro municipio tiene programas extensivos de separaciones. También hay pequeños proyectos como el caso de Vicente López, San Isidro y Morón”, continuó.

Municipios donde la prioridad pasa por llegar a todos los hogares

En algunos de los distritos donde creció la cantidad de toneladas que se envía a la Ceamse, esa situación está asociada a que el desafío en relación a la higiene urbana es más primaria: llegar con el servicio de recolección a todos los hogares y evitar que se produzcan basurales a cielo abierto.

Es el caso de Ezeiza, según explican desde el propio municipio. “En el último año duplicamos el servicio de recolección de basura y ahora es mucho más eficiente en cuanto a logística. Se recoge la basura los 7 días de la semana, los 365 días del año”, indicó Juan Pablo Biondi, vocero del municipio.

Por otro lado, Biondi aclaró que en Ezeiza, a pesar de tener una baja densidad de población, aproximadamente el 70% del territorio es rural o semirural. Por ese motivo, sumaron casi 40 camiones abiertos que hacen recolección de residuos de poda o pasto. "En cantidad, esos residuos son casi tantos como los domiciliarios”, completó.

Esa es una gran diferencia con los municipios que lograron reducir la basura: Vicente López, por ejemplo, procesa los residuos de poda y lo usa como relleno para el suelo de plazas y áreas verdes.

En José C. Paz los grandes aumentos también fueron consecuencia de la incorporación de camiones para la recolección. “El año pasado se trataron de maximizar todos los esfuerzos y ahora tenemos más de 40 camiones de recolección de residuos”, explicó Roberto Caggiano, secretario de Obras Públicas de José C. Paz.

En José C. Paz aseguran que muchas personas que tiraban la basura en la calle ahora tienen sistema de recolección.

Además, Caggiano reveló que el municipio está elaborando varios proyectos para empezar a reducir la cantidad de residuos que generan. Uno de ellos es la construcción de una planta de reciclaje, ya que “no alcanza con que el vecino saque la basura separada”. Asimismo, con el proyecto “Dame una Mano” realizan concientizaciones ,casa por casa, para explicar el ciclo de recolección de residuos.

El desafío de crear hábitos: desde sacar la basura hasta separarla

Las políticas de separación de residuos no terminan con la acción de colocar tachos para reciclables y tachos para los que no lo son. Los expertos insisten en que es fundamental educar al ciudadano para que genere buenas prácticas respecto al tratamiento y disposición final de los residuos.

Sin embargo, en los municipios más pobres del Conurbano el primer paso consistió en enseñarles a los vecinos que la basura debe sacarse en una bolsa en determinados días y horarios de la semana, cuando pasa el camión recolector. “En José C. Paz estamos en una etapa primitiva. Cualquier esquina puede llegar a ser un basural y nos está costando mucho revertirlo. Por la crisis, a veces ni siquiera sacan la basura en una bolsa. Lo principal es educar a la gente en esto y después sí en separar”, explicó Roberto Caggiano, secretario de Obras Públicas de José C. Paz.

En los municipios con planes más avanzados se enfocaron en comunicar cómo separar los residuos en origen. En el caso de Vicente López, que posee un programa de separación voluntaria, se hacen campañas puerta a puerta pidiendo que se sumen al proyecto.

Además, a través del programa “Escuelas Sustentables” se encargan de capacitar directamente en los colegios. “Las políticas de educación no solo contemplan la separación, sino todas las dimensiones ambientales globales como el caso del aire, el agua, el suelo, y también los residuos. Llegamos a los chicos para que sean ellos los principales difusores de las políticas en sus casas”, comentó Petrillo.

Vicente López tiene una recolección diferenciada de reciclables, pero no es obligatorio separar la basura. Foto: Municipalidad de Vicente López

De todas formas, las acciones que llevan a cabo los ciudadanos en sus propios hogares tienen que estar acompañadas de un compromiso por parte del sector gubernamental.

“El ciudadano hace un esfuerzo y tiene que generar un hábito, pero necesita de un Estado preparado que le de un destino acorde a la separación. No solo hay que educar a los ciudadanos, sino también al Estado”, afirmó el titular de la Unidad Ejecutora Especial Residuos de la Secretaría de Ambiente de la Nación, Federico Gatti.

Según el último Informe del Estado del Ambiente publicado por esa Secretaría, en promedio cada argentino genera 3800 kilos de residuos anuales o 1 kilo por día.

La composición de estos residuos fue 43% material orgánico; 14% papel y cartón; 13% plásticos; 6% textiles; 4% vidrios; 2% metales y 18% otros materiales. Es decir, por lo menos un 39% son elementos reciclables y fácilmente valorizables: papel, cartón, plástico, telas, vidrios y metales.  

Los residuos que llegan a la Ceamse desde cada municipios son domiciliarios, comerciales, de la poda y también de pequeñas industrias. Si se dividiese por la cantidad de habitantes que tiene cada distrito, se desprende que los municipios que más cantidad de basura enviaron al relleno sanitario por habitante fueron San Isidro (2,1 kilos por día), Lanús (1,8) y San Fernando (1,6).

Vicente López trabaja para que la separación sea obligatoria

Si bien a grandes rasgos el Estado nacional posee una estrategia para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) a implementarse de 2005 a 2025, cada provincia y municipio tiene la obligación de elaborar planes con un enfoque regional. En este sentido, la provincia de Buenos Aires funciona como órgano controlador de las políticas ejecutadas por los municipios. Su principal función, además, es gestionar en materia de residuos con una mirada más abarcativa y que integre regiones con características similares para abaratar los costos.

Por su parte, los municipios son los encargados de llevar adelante los planes aprobados. “La ley provincial de residuos obliga a los municipios a elaborar sus planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos. Eso, en líneas generales, implica la necesidad de aprobación de la forma de separación en origen, recolección, recuperación y reciclado y la minimización de lo que se dispone en rellenos sanitarios”, explicó Petrillo, subsecretario de Servicios Públicos de Vicente López.

En ese sentido, ese municipio se encuentra a la espera del visto bueno por parte del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) para crear una ordenanza municipal y que la recolección diferenciada pase de ser voluntaria a obligatoria para todos los vecinos del partido.

De todas formas, el de Vicente López es una excepción a la regla: “La mayoría de los municipios no tiene planes avanzados. Además del enfoque hacia los ciudadanos, es importante crear normativas para grandes generadores de residuos, como supermercados, restaurantes o industrias”, aclaró Gatti, de la Secretaría de Ambiente de la Nación.

En gran medida eso explica por qué el promedio de basura que generan por día los habitantes del Gran Buenos Aires viene en ascenso al menos desde 2015:

La ciudad de Buenos Aires: menos basura pero con grandes desafíos

La estadística de la Ceamse marca que la Ciudad es uno de los ocho distritos que en 2018 envió menos basura al relleno: un 2,6% menos que en 2017. Esa es una buena noticia, pero está lejos de los planes que tenía el Gobierno porteño.

Ocurre que en 2005, la ciudad de Buenos Aires sancionó la denominada ley de Basura Cero, que establecía adoptar medidas para reducir progresivamente la basura que envía al relleno sanitario mediante políticas para disminuir la generación de residuos y alentar la recuperación de materiales y el reciclado.

Sobre la base de residuos generados en 2004, el objetivo era reducir un 30% para el 2010, un 50% para 2012, un 75% para 2017 y la prohibición de la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables para 2020.

Sin embargo, la ciudad no pudo alcanzar esos objetivos y en ese contexto el año pasado la Legislatura aprobó la modificación a esa ley. La reforma habilitó la incineración de residuos para generar combustión y producir energía. Sin embargo, aún no entró en funcionamiento ninguna planta, por lo que no se puede saber con precisión el impacto que puede tener.

La nueva normativa también establece nuevos objetivos. “Estipula una disminución del 50% para 2021, del 75% para 2025 y del 80% para 2030”, detalló el director de desarrollo de Greenpeace, Diego Salas, quien remarcó que la reducción de basura que alcanzó la ciudad hasta 2018 fue del 26% cuando debió haber sido del 75%.

Estocolmo, la ciudad que aprovecha el 99% de su basura

La capital sueca tiene uno de los programas de recuperación de los residuos más ejemplares a nivel mundial: llega a reciclar el 99% de los desechos. Además, la separación no es solo en reciclables o no reciclables sino que es mucho más específica: abarca alimentos para compost, plásticos, papel y cartón, metal, vidrios, lamparitas, pilas y desechos electrónicos.

Finalmente, los sobrantes que no logran reciclar los llevan a una planta de Waste to Energy, donde se queman los residuos y se produce energía. Los desechos generados en Suecia no son suficientes para cubrir las necesidades energéticas del país, por lo que encima importan residuos del resto de Europa para abastecer sus plantas de producción de energía a base de basura.

Pero más allá de lo que puede hacer el Estado a través de su sistema de higiene urbano, hay especialistas que marcan que uno de los principales cambio necesarios para reducir la generación de basura es personal. ¿Qué podemos hacer a nivel personal para lograr un futuro más sostenible? Muchas cosas, dice Mariana Matija, una de las jóvenes que participó el año pasado participó en Buenos Aires de "Ciudades por Jóvenes", un evento que reunió a más de mil jóvenes de América Latina para hablar sobre el futuro de las ciudades.

“Generalmente pensamos que las soluciones ambientales deben venir desde una institución o del gobierno. Claramente debe haber un compromiso ahí, pero eso no significa que a nivel personal no podamos hacer algo”, dijo en aquel momento Matija, que es colombiana y está al frente de un blog muy reconocido en donde escribe sobre cómo, a nivel personal, podemos cuidar el planeta.

Para Matija, pequeños cambios en nuestros estilos de vida pueden contribuir a la reducción de estos residuos. En su blog, “Cualquier cosita es cariño”, Matija comparte desde ideas sobre cómo vivir una vida con menos basura hasta recetas para hacer shampoo en barra con productos naturales. “Hay muchas cosas que se vuelven tendencia, como la idea de una vida zero waste o comprar ciertos productos. Pero no pasa por comprar productos específicos. Hay que entender que el producto más sostenible es el que ya tenemos”, señaló Matija.

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