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Una escritora argentina y su búsqueda incansable de un esclavo mauritano

Una escritora argentina y su búsqueda incansable tras las huellas de un esclavo mauritano

Mori Ponsowy viajó miles de kilómetros para buscar la historia de Bilal y contarlo por entregas en RED/ACCIÓN.

por Joaquín Sánchez Mariño

17 de abril de 2018

Tras las huellas de Bilal es la historia de un esclavo mauritano, más de veinte refugiados y una escritora argentina que viaja a Italia para buscarlos.

Nacida en Buenos Aires, criada en Perú y formada en Venezuela, Mori Ponsowy conoció la historia de Bilal por un amigo italiano y psiquiatra que trabaja con refugiados. Fue en diciembre del 2017. Solo sabía su nombre y su edad, pero no tenía ningún dato de contacto. A través de internet, lo buscó por todas partes. Hasta que un día dio con él.

“Yo pensaba que en el siglo XXI no existía la esclavitud. Pensaba que era algo que había desaparecido, un cosa horrenda de otro tiempo. Y un día de pronto me llega esta historia, la de un hombre mauritano que fue esclavo durante más de 20 años, y me obsesioné”, cuenta.

Se compró un pasaje a Italia y salió a buscarlo. En el camino recorrió cuatro ciudades (Roma, Nápoles, Palermo, Lampedusa), entrevistó a más de cuarenta personas y atravesó miles de kilómetros.

“La mayoría de los refugiados que entrevisté pasaron por Libia, fueron obligados a hacer trabajos forzados allí por dos años, y luego los dejaban seguir camino. Son todos jóvenes. El promedio de edad es de 23 años, y es tremendo. Mi hijo cumple 23 años este mes y estos chicos a la misma edad ya pasaron por cosas tremendas”, dice. Su historia la va contar, de una entrega por día, en las páginas de RED/ACCIÓN.

¿Cómo encontraste a Bilal?
No fue tan fácil. Cuando lo encontré, él no quería contar su historia. Me desesperé. Tenía toda mi energía puesta en ese viaje y en esta aventura y él no quería hablar.

¿Qué hiciste?
Decidí viajar igual a buscar historias de refugiados en general, yendo a ver qué me encontraba. Me fui en febrero y he entrevistado a más de 40 personas. Estuve casi un mes en Italia.

¿Por qué buscabas refugiados?
No es tanto los refugiados sino más bien el tema de tener que partir de la propia tierra para buscar una nueva vida. Eso de empezar de cero es algo que todos llevamos en la sangre, porque todos venimos de otras geografías, y nuestros ancestros también. Me conmueve mucho que el continente donde apareció la raza humana, África, sea también el continente de dónde más gente se va hoy en día.

Cuando era chica, su abuela le decía que se parecía a una mora. “Pero no a la fruta, sino a los moros de España”, le aclaraban sin que ella entendiera del todo. Día tras día empezaron a decirle Morita, tanto que la anécdota barrió con su nombre verdadero (que lo tiene escrito en su documento pero guarda en secreto). Hoy es Mori Ponsowy, fórmula con la que firmó sus tres novelas, sus dos poemarios y sus libros de entrevistas, y con la que firmará también este crónica en entregas.

¿Encontraste algún esclavo?
No, pero a pesar de toda la gente con la que hablé, siempre seguí buscando Bilal.

¿Hay alguna esperanza en todo esto? ¿Algo que celebrar?
La esperanza para todos ellos llegar a Italia, que es donde están a salvo. Las historias que cuento son terribles, pero son todas historias de personas que sobrevivieron, que están vivas. Hay muchas personas que murieron en el camino y nunca voy a poder contar sus historias. Todos las personas con las que hablé coincidían en que el desierto del Sahara está plagado de cadáveres.

¿Qué hay de vos en esta historia?
Yo no me siento de ninguna parte. Crecí en una casa de argentinos en Venezuela. A pesar de que hablo con acento venezolano, nunca me sentí venezolana. Pensaba que era argentina, y cuando vine acá resultó que tampoco era argentina del todo. Por eso me conmueve esto de no tener raíz, tener que empezar todo otra vez. Pero claro, no se puede ni comparar. Somos tan afortunados algunos de nosotros y estamos tan desconectados de lo que pasa en el mundo, que contar esta historia me pareció una obligación.

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