Qué cambios pueden hacer las escuelas a partir de las pruebas que hoy toman en todas las secundarias | RED/ACCIÓN

Qué cambios pueden hacer las escuelas a partir de las pruebas que hoy toman en todas las secundarias

El operativo Aprender evalúa conocimientos de Lengua y Matemática entre 473 mil alumnos. ¿Para que usan los resultados las escuelas, las provincias y el Ministerio de Educación de la Nación?

Foto: Gentileza Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

Hoy, martes 3 de septiembre, se toman las pruebas Aprender 2019 en el último año de todas las escuelas secundarias del país. Se evaluará a los estudiantes en las áreas de Lengua y Matemática. En total, deberían responder unos 473.000 estudiantes de 11.400 escuelas.

Mientras que mañana se hará una prueba de Educación Ciudadana y Ciencias Naturales en una muestra de 300 escuelas distribuidas en todo el país. En este caso, deberían responder 21.600 estudiantes.

Implementadas por la Secretaría de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología por cuarto año consecutivo, las pruebas Aprender buscan generar información oportuna y de calidad para conocer logros y desafíos pendientes en cada escuela y del sistema educativo en general. Y así, aportar insumos para el diseño de políticas educativas nacionales y provinciales; brindar información a las escuelas y sus comunidades educativas para que puedan mejorar sus propuestas educativas; y, en definitiva, a disminuir las inequidades existentes.

Cómo se usaron los resultados de pruebas anteriores

Si observamos que el objetivo de estas pruebas es aportar información para la toma de decisiones de padres y alumnos; directivos y docentes de las escuelas; y funcionarios de gobiernos provinciales y nacional en pos de mejorar la educación, vale la pena poner luz sobre algunos ejemplos de aplicación:

  • La Dirección Nacional de Planeamiento de Políticas Educativas diseñó el Programa Escuelas Faro. Está orientado a “las 3.000 escuelas con con mayor vulnerabilidad educativa del país, según indicadores de vulnerabilidad social, datos de trayectorias escolares y los resultados de Aprender 2016. Se propone mejorar los aprendizajes en Lengua y Matemática, y las trayectorias de los estudiantes de escuelas primarias y secundarias, a través de estrategias que fortalezcan la gestión escolar y las prácticas de enseñanza”, informa el Ministerio.
  • El Plan Nacional Aprender Matemática, como ya lo conté en esta nota, se diseñó después de revisar los resultados de las pruebas Pisa, Aprender y las evaluaciones de calidad educativa de la UNESCO. “El diagnóstico fue que desde hace 4 o 5 años estamos estancados en los logros relacionados con los aprendizajes en matemática”, explica Hugo Labate, director nacional de Coordinación Pedagógica en el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. A partir de ese diagnóstico, estudiaron casos internacionales y nacionales, ya que hay escuelas locales que ante un mismo contexto consiguen mejores logros en matemática respecto a otras. Y se diseñó el plan con el fin de mejorar estos conocimientos.
  • Los gobiernos provinciales “disponen de un tablero de gestión desde el que pueden acceder a microdatos de sus provincias, recopilados en las pruebas Aprender”, ilustra María Cortelezzi, directora nacional de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa de Nación.
  • Los directores de las escuelas pueden acceder a un informe con los resultados de su institución desde una plataforma con clave. De hecho, según el Ministerio, desde 2016 generaron 84.786 reportes de las pruebas Aprender para las escuelas participantes. Tras hacerles un cuestionario a 10.500 directivos concluyeron que el 99% está de acuerdo en recibir un reporte con los resultados en la evaluación, 92% considera que el reporte es un insumo para mejorar distintos aspectos de la vida escolar y 82% afirma haber generado acciones o cambios en su escuela a partir de la información obtenida. "Es que desde el Ministerio y el Consejo Federal se espera que las escuelas trabajen ese reporte con la comunidad educativa -familias, estudiantes y docentes- y propongan cambios en pos de mejorar la calidad educativa que allí se logra”, refuerza Cortelezzi.
  • Un grupo de investigadores del Programa de Educación en Ciencias de la Universidad de San Andrés analizaron los desempeños de los alumnos en el área de Ciencias Naturales en las evaluaciones Aprender 2017. Melina Furman, que es miembro de ese equipo, detalla: “Una de las cosas que detectamos es la desigualdad en los logros de aprendizaje de los alumnos, según el nivel socioeconómico del que provienen. En ciencias, además, observamos una brecha de género: las niñas tienen menores desempeños que los varones. Naturalmente, se trata de efectos que se conocen desde hace tiempo, pero la posibilidad de tener datos ayuda a comprenderlos mejor y eventualmente analizar la incidencia de programas y políticas sobre esos aprendizajes”.
  • Cualquier ciudadano que quiera acceder a los datos generales de las pruebas Aprender 2016, 2017 y 2018 puede hacerlo desde este link.
Imagen: Gentileza Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

La importancia de participar a consciencia

Como recién dijimos, con estas evaluaciones el Estado reúne información sobre el desempeño de los alumnos en determinadas áreas curriculares y sobre el contexto en el que se da el proceso de aprendizaje.

Esto significa que si en una provincia o en una escuela sólo responde el 30% de los y las estudiantes será muy difícil pensar políticas para todos cuando, sencillamente, no se sabe qué contenidos han incorporado y en qué contexto lo han hecho. O se diseñarán políticas por intuición, sin poder tener en cuenta las necesidades de esos ciudadanos.

En ese sentido, Melina Furman, doctora en Educación, profesora de la Universidad de San Andrés e Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) subraya que las pruebas Aprender “son claves para poder pensar políticas educativas que pongan el foco en las escuelas que más necesitan acompañamiento o recursos, planificar programas de mejora en distintas áreas curriculares y pensar en conjunto el sistema educativo”.

Aunque también es interesante lo que destaca María Lombardi, economista especializada en estadísticas de educación de la Universidad Torcuato Di Tella: “La nota que obtenga cada adolescente ese día dependerá de diferentes variables, algunas de ellas no relacionadas con los saberes estrictamente académicos. La situación socioeconómica de su familia, si se siente enfermo o vivió situaciones de violencia, si hace mucho frío o calor en el aula, si llovió y su casa o la escuela se inundó, etcétera”.

Foto: Gentileza Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología

Por eso, además de tener que resolver ejercicios de Lengua y Matemática a través de un sistema de respuestas múltiples en el que deberá seleccionar sólo una como correcta, también se le pedirá al estudiante que responda sobre su percepción de la escuela, las características de su hogar y su familia. “Esta información es la que luego se usa para poner los resultados en contexto”, explica Lombardi.

Es importante saber que las pruebas son anónimas, de participación voluntaria y si contestan menos de 5 estudiantes, la escuela no recibe un informe de su institución.

Motivos por el que los alumnos o las escuelas no participan

Si bien la participación va en aumento, aún queda un camino por recorrer para lograr una participación del 100%. Claro que depende de todos (funcionarios de Nación y provincia, directores y familias) y el empeño que le pongan en explicar la importancia de hacer las pruebas a conciencia.

Que el reporte llegue a la escuela, por ejemplo, “colaboró en disminuir la resistencia a ser evaluado que algunas escuelas podían tener”, cuenta Cortelezzi.

Pero, aún hay pensamientos atados a la viejas mirada sobre la evaluación. “Se teme al uso que se le vaya a dar a los resultados y al impacto sobre estudiantes y escuelas”, reconoce la funcionaria. Y se apura para aclarar: “Cuesta sacar el temor histórico que tenemos a ser evaluados poniendo el foco en el error más que en la mejora. No hay un carácter punitivo de la evaluación, más bien busca visibilizar datos para tomar decisiones que garantice a todos el derecho a la educación”, dice Cortelezzi.

Mientras que Furman sostiene que en muchas partes del mundo las evaluaciones estandarizadas son muy cuestionadas. “Porque buscan tomar una foto, que como toda foto siempre es parcial, de lo que pueden mostrar los alumnos y alumnas en un momento dado. Y yo creo que hay mucho de cierto en eso, en el sentido de que comprender cuánto y qué aprenden los estudiantes requiere una mirada integral que incorpore otras evidencias: evaluaciones hechas por los docentes a lo largo del año, análisis de las producciones de los chicos, entrevistas en profundidad, etcétera”.

Sin embargo, Furman y Lombardi coinciden en que sin endiosarlas como única fuente de información, tener un termómetro del estado de situación del sistema educativo nos ayuda a pensar mejor. “Creo que los datos siempre son aliados a la hora de pensar y planificar la toma de decisiones en el ámbito que sea. Por eso es importante participar, para que los resultados reflejen lo que sucede en nuestras escuelas de la mejor manera posible”, cierra Furman.

Qué se tomará en las pruebas

En Lengua se evaluará la comprensión lectora de diversos tipos de textos literarios y no literarios. Mientras que en Matemática se observará la capacidad de resolución de problemas.

En tanto, mañana los estudiantes que participen de la muestra serán evaluados en Ciencias Naturales y Educación Ciudadana. En Ciencias Naturales se evaluarán las capacidades de reconocimiento de conceptos, comunicación y análisis de situación.

Aprender 2019 implementa por primera vez una evaluación específica de Educación Ciudadana que indaga en contenidos mínimos que debe brindar la escuela: la Constitución Nacional, la forma de gobierno (los poderes, la democracia y los partidos políticos), el sistema electoral argentino, los derechos y garantías, los derechos humanos, la discriminación, género y educación vial.

Mientras los bancos dan turnos para retirar dólares y se consumen horas analizando la economía argentina. En plena crisis se toman las pruebas Aprender.

“Que hoy se puedan hacer las pruebas es símbolo de que hay una política de estado que se sostiene y a la que todos los actores del sistema educativo valoran. Aprender nos permite ver dónde estamos y nos da información para tomar decisiones de hacia dónde ir”, sostuvo Cortelezzi.

Una prueba con antecedentes desde 1993

La de hoy es la cuarta evaluación anual consecutiva con el nombre de Aprender. Pero en verdad estas pruebas estandarizadas se comenzaron a hacer en 1993, se llamaban ONE (Operativo Nacional de Evaluación) y fueron anuales hasta 2001, bianuales entre 2003 y 2007 y luego se realizaron cada 3 años hasta 2016 que le dieron el nombre Aprender.

Esta política de evaluación del sistema educativo fue acordada en el Consejo Federal de Educación, órgano que reúne a los Ministerios de Educación de todas las provincias. A través de él participaron docentes, directivos, equipos jurisdiccionales y especialistas que apoyaron la construcción y la realización de las evaluaciones.

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