Sabrina Ajmechet: "Muchos argentinos creen que en 10, 20 o 30 años vamos a estar peor, y esto es nuevo" | RED/ACCIÓN

Sabrina Ajmechet: "Muchos argentinos creen que en 10, 20 o 30 años vamos a estar peor, y esto es nuevo"

"En el pasado, por crítica que fuera la situación, se pensaba que el país de nuestros hijos sería mejor que el nuestro. Hoy pensamos cómo hacer para que el país le permita a mis hijos tener una vida normal", reflexiona en esta breve entrevista la directora académica del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), historiadora y experta en pensamiento político argentino.

Foto: CADAL.

Tres preguntas a Sabrina Ajmechet. Directora Académica del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Doctora en Historia, es experta en pensamiento político argentino y columnista en CNN. Publica periódicamente sus columnas en los diarios Clarín y La Nación.

Parafraseando a Vargas Llosa, ¿cuándo se jodió la Argentina?
—Es una pregunta que nos hacemos mucho porque nos entendemos en una crisis permanente, casi estructural, e imaginamos un pasado que fue mejor y un momento en el que ese pasado desapareció. Yo creo que en realidad la Argentina se está jodiendo ahora, en este preciso momento. Tomamos malas decisiones en el pasado (podemos mencionar momentos típicos: 1930, 1955, 1976, etc.) pero lo que está cambiando ahora es que hay una visión compartida entre muchos argentinos y es que en 10, 20 o 30 años vamos a estar peor, y esto es nuevo. En el pasado, por crítica que fuera la situación, se pensaba que el país de nuestros hijos sería mejor que el nuestro. Hoy pensamos cómo hacer para que el país le permita a mis hijos tener una vida normal.

Lo bueno es que si el mal momento es este, estamos a tiempo de un volantazo. ¿Cuáles podrían ser las claves para darlo?
—Me encanta la visión del vaso medio lleno. Lo primero, sin dudas, es la educación. Pero en serio. Todos decimos muy convencidos que nos importa mucho la educación, pero vemos que se degrada o que pudimos pasar todo un año sin clases presenciales y eso no despertó demasiadas alarmas. Los que valoramos más la educación somos los que más acceso tuvimos a ella. Por qué la valorarían quienes no la recibieron, ni ellos ni sus padres ni sus abuelos. Es el momento para plantearnos qué educación necesitamos para impactar de verdad en la vida social. Lo otro es crear una sociedad más hospitalaria. La que tenemos es violenta, no nos gusta, pero la alimentamos con nuestras ideas y acciones. Todos nos consideramos un poco víctimas. No importa de qué lado de la grieta estemos, todos creemos que el poder está en el otro. Tenemos que replantearnos hasta dónde dejamos que la política influya en nuestras opiniones sobre los otros.

Hablaste de la grieta. ¿Cuál es su genealogía?
—Voy a usar un cliché y decir: “es más complejo”. Hoy estamos inmersos en una grieta y pensamos que siempre existió (unitarios y federales, rosistas y anti rosistas, etc.), pero creo que no es algo natural. Siempre hubo diferentes miradas, pero las ideas políticas no permeaban en todas las esferas de las vidas de la gente. La grieta hace que una identidad política permee en nuestra forma de ser y defina comportamientos en los que la política no debería estar, al menos desde una mirada liberal. Yo propongo enfocarnos en los momentos en los que no hubo grieta. Por ejemplo, y aún con miradas políticas distintas, los gobiernos de Alfonsín y de Menem, en los que vivimos experiencias de convivencia con diversidad de opiniones.

Para acceder a la entrevista completa a Sabrina Ajmechet, podés hacer click acá.


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