Redescubrir el Gran Buenos Aires en Instagram | RED/ACCIÓN

The Walking Conurban, o cómo redescubrir la identidad del Gran Buenos Aires en fotos

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Quiénes son los amigos detrás de la cuenta de Instagram @thewalkingconurban y por qué "inventaron" una nueva manera de "ver" y "admirar" la diversidad de los barrios y los bonaerenses. ¿Por qué es una cuenta que nos permite dar cuenta de las crisis socioeconómicas y al mismo tiempo disfrutar de las diferencias, el arte popular y el sentido de pertenencia de un barrio?

The Walking Conurban, o cómo redescubrir la identidad del Gran Buenos Aires en fotos

Intervención: Denise Belluzzo

Fue después de una tormenta apocalíptica en el sur del conurbano bonaerense en 2013: cuatro amigos que tenían una banda de rock que se llamaba Proyecto Ñandú intentaron al día siguiente de la lluvia llegar a una sala de ensayo en Berazategui. Pero en el camino había árboles caídos, calles cortadas y cableados desmechados. “Lo que en auto nos hubiera llevado diez minutos, al final nos llevó una hora”, recuerda Guillermo Galeano, por entonces el guitarrista. “Ese día surgió un chiste: The Walking Conurban… era como un escenario de la serie The Walking Dead”. 

Hoy la banda de rock no existe más, pero los cuatro —que se conocieron en el colegio secundario Leonardo Da Vinci de Berazategui y que hoy tienen 35 años— siguen juntos y administran @thewalkingconurban, una cuenta de Instagram con 184.000 seguidores cuyas fotos muestran los rincones más inadvertidos de la periferia, un poco al estilo de “Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas”, aquel clásico de la mirada urbana… pero adaptado a estas latitudes, a las redes sociales y al siglo XXI. Así van delineando un retrato del conurbano.

“Dudo que el conurbano tenga una sola identidad”, dice Galeano. “Son pequeñas identidades y la idea de la pertenencia al pago se reduce cada vez más: soy de Berazategui, de tal zona, de tal calle. Pero todos los que vivimos en el conurbano estamos atravesados por problemas similares”.

Desde 2018 @thewalkingconurban muestra fotos simpáticas y un poco trash de las localidades del norte, el oeste y el sur: todo lo que está más allá (o más acá, depende desde dónde estés leyendo esta nota, si vivís en AMBA) de la General Paz es materia de fotografía para los cuatro amigos y para sus fans (entre ellos, Malena Pichot, que los recomendó un día en su cuenta de Instagram y ayudó a duplicar sus followers, y Facundo Cardella, un fotógrafo documental que recorrió buena parte de Latinoamérica): “Nos mandan colaboraciones desde que empezó la pandemia porque tuvimos que dejar de salir a buscar imágenes”, dice Galeano, que trabaja en una dependencia pública. 

Les llegan entre 50 y 60 fotos por día, pero su frecuencia de publicación es de tres fotos cada 24 horas. Así, hasta ahora subieron más de 3.000 imágenes y entre las últimas hay una de un Ford Falcon con el corazón del Chapulín Colorado, otra de un partido de fútbol en una cancha poceada frente a una iglesia evangélica y un grafiti que dice: “Nunca cheto”.

Algunos comentarios de los fans: "Conurbano y Peronismo, inseparables", "No vuelvo más a Europa, acá tengo todo", "Mi barrio ❤️. Si te mandás una macana te mandan al camarote sin postre...".

El impacto que genera la cuenta se ve en posteos que usualmente recolectan entre 5.000 y 10.000 likes. "Las fotos son nada sin el epígrafe ❤️", comentó una chica en esta imagen récord que superó los 11.900 likes, y Juanchi Baleirón, el cantante de los Pericos (un comentarista asiduo de The Walking Conurban), se rio con esta foto de un Fiat Spazio incrustado en el techo de un local: “Baby you can’t drive my Spazio” (Paul MacPodestá)", puso, en una alusión a la canción Drive My Car, de los Beatles.

“Antes fotografiábamos nuestro cotidiano: lo que veíamos desde la estación hasta el laburo”, dice Diego Flores, otro de los cuatro amigos (los otros dos son Ariel Silvestre y Angel Lucarini). “Cuando uno cambia la mirada sobre el objeto empieza a redescubrir ciertas cosas: una de las cuestiones que más nos motiva es nuestra gran ignorancia sobre el conurbano”. Su abuelo llegó a Berazategui después de la Segunda Guerra Mundial y se asentó en un barrio obrero de Plátanos, la periferia, para emplearse en una fábrica de hilos. Cuando se mudó con su familia, encontró que en el piso de la sala había tierra donde crecía pasto. “A 40 minutos del centro de la Capital Federa...”, se ríe Flores.

24 partidos y casi 11 millones de personas

“En los 24 partidos del Conurbano Bonaerense viven 10.894.664 personas, lo que representa el 25% de la población del país y el 64% de la población de la provincia de Buenos Aires”, se lee en la presentación del Índice de Progreso Social (IPS) hecho por la Provincia de Buenos Aires, CIPPEC, GDFE y AVINA/IPS. “Esta gran cantidad de personas convierten al conurbano en una prioridad desde el punto de vista social, económico y político. Sin embargo, a pesar de su relevancia, se sabe muy poco sobre las diferentes oportunidades y desafíos que tienen cada uno de los 24 municipios que lo componen. Contar con información de calidad es fundamental para mejorar el diagnóstico, la formulación y el monitoreo de las políticas públicas. Más importante es aún en un territorio en el que la realidad de los municipios que lo componen es heterogénea”. (El IPS es una herramienta que permite medir las necesidades sociales y ambientales de los ciudadanos en un territorio).

“Si hay algo que caracteriza al Conurbano es su diversidad y el IPS permite ver claramente esta característica”, se lee en el estudio. “El nivel de progreso social de los municipios es muy dispar. La diferencia entre los dos extremos de la distribución alcanza los 25 puntos; 42% de los municipios presentan un índice agregado mayor al promedio para el Conurbano, mientras que 50% se encuentra por debajo de este promedio”. Los municipios con mayor desarrollo son: Vicente López, San Isidro, Morón, Avellaneda, San Fernando y Tres de Febrero. En la otra punta de la distribución se encuentran: Almirante Brown, Malvinas Argentinas, Esteban Echeverría, Merlo y José C. Paz.

“Después con @thewalkingconurban empezamos a hacer salidas a lugares puntuales”, sigue Galeano. “A mí me atraen las fábricas gigantes abandonadas: son construcciones que hablan de lo que hubo y de lo que quiso ser este país. Hay otras cosas que me gustan, cosas kitsch que muestran una estética más laxa. El conurbano está mutando permanentemente, desde zonas perirrurales a otras que parecen del centro de la Capital Federal, por su composición y por sus carencias”. 

Inspirados en algunas cuentas de Instagram de Europa del Este que muestran las ruinas del imperio soviético, los cuatro amigos tuvieron un período en el que fotografiaban lugares vaciados como, por ejemplo, un orfanato con una parte antigua y otra un poco más nueva, con paredes aún garabateadas por aquellos niños, en San Fernando. “Muy shockeante”, dice Galeano.

“En la Usina Hidráulica de Berisso, en 2018 encontramos que vivía ahí desde hacía tres años un chico que se llamaba Christian y que nos hizo una visita guiada por todo el lugar. En general, los lugares abandonados no están tomados sino en un largo proceso de descomposición”. Al final, @thewalkingconurban muestra hoy una mezcla de todo eso. “Un pintoresquismo, un paisaje con sus propias contradicciones, no siempre malas”. Saben que quizás Instagram no está pensado para eso, sino para mostrar qué comes y qué consumís, pero encontraron una fórmula. “@thewalkingconurban tiene su propia lógica”.


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