Un tour por la villa 31 busca romper prejuicios | RED/ACCIÓN

Ajayu: el proyecto de turismo comunitario que rompe con prejuicios e invita a conocer la Villa 31

Yuvinka Sejas llegó al Barrio Mugica hace 36 años. Ella es referente del emprendimiento que busca mostrar la riqueza cultural, histórica y gastronómica que tiene la zona. Junto con artistas y gestores culturales organizan recorridos los fines de semana. "Los vecinos temen que los miren como villeros y los visitantes que sea peligroso. Por eso es importante romper el muro", dice.

Ajayu: el proyecto de turismo comunitario que rompe con prejuicios e invita a conocer la Villa 31

El celular de la gestora cultural y vecina del Barrio Mugica (conocido como Villa 31) Yuvinka Sejas suena. Es martes 18 de mayo y recibe un mensaje por audio. Lo escucha:

El audio es de su vecino Brandon y llega para agradecer la experiencia compartida tan solo dos días antes. El domingo 16 de mayo, Brandon participó de un recorrido guiado por Ajayu, el emprendimiento de turismo comunitario del que forma parte Yuvinka. Este proyecto, que nació en plena pandemia, invitó a personas que viven allí a participar de un tour por su propio barrio. “Me pareció muy interesante aprender sobre la historia de este lugar y la lucha que llevaron adelante los vecinos”, dice Brandon.

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Uno de los objetivos de Ajayu es romper con los prejuicios y derrumbar las barreras del desconocimiento que existe hacia el Barrio 31, Villa 31 o Carlos Múgica. Todas estas denominaciones hablan del mismo lugar: el asentamiento que se formó en Retiro en 1932. Desde entonces, inmigrantes y obreros se instalaron en galpones ferroviarios cedidos por el Estado. Durante décadas el barrio se fue poblando de manera informal con un crecimiento exponencial, especialmente en la década del 90.

“Es importante romper el muro con el afuera. Hay prejuicios tanto por parte de los vecinos como de los visitantes. Los primeros tienen miedo de que los miren como villeros o que se recorra el barrio como un zoológico. Los segundos temen venir porque creen que es peligroso. Con los recorridos buscamos mostrar todo lo hermoso que hay en el Barrio Mugica. Hay mucha riqueza cultural, artística, gastronómica e histórica. Queremos que sea un paseo más de los que se hacen en la ciudad de Buenos Aires”, enfatiza Yuvinka.

Yuvinka Sejas junto a las nuevas viviendas del barrio. Foto: AJayu.

Yuvinka nació en Bolivia, vivió desde los seis hasta los doce años en Francia y luego vino a Argentina. Hace 37 años, ella vive en el barrio Mugica. Tiene tres hijos de 27, 22 y 13 años. También, tiene dos nietos. En los recorridos turísticos le gusta contar su historia. “En Bolivia, mi mamá trabajaba en un colegio francés. un día, la dueña de la escuela le ofreció trabajo en Francia. Quería que ella cuidara a sus padres, que eran adultos mayores. Mi mamá lo aceptó y no fuimos para allá. Después de unos años, nos vinimos para Argentina. Ahí fue cuando nos instalamos en el barrio. Cuando llegué no sabía leer ni escribir en mi idioma. Acá crecí, conocí a mi marido y criamos a nuestros hijos”, dice la mujer de 50 años.

Hace dos años, Yuvinka, que también es fundadora de la asociación civil de danza Morenada, se contactó con un grupo de vecinos artistas, gestores culturales y una promotora de genero con la idea de armar un proyecto en conjunto para mostrar la cultura del barrio. Después de algunas, reuniones preliminares, llegó la pandemia y la idea quedó en stand by. En junio del 2020, el grupo volvió a tomar la iniciativa para llevar el proyecto adelante. Además de Yuvinka, las personas que forman parte de Ajayu son; Iris, Víctor, Marcia, Marisol, Pachi, Carmen y Brian.

Yuvinka Sejas en la cancha Guemes.

Cuando tuvieron que pensar en un nombre para el proyecto, el equipo se puso de acuerdo en que quería que sea un concepto de la cultura aymara (un pueblo originario del noroeste argentino, Bolivia, Chile y Perú). El que más los representó fue Ajayu, que hace referencia al espíritu que forma parte del cuerpo de las personas. Es la energía cósmica que genera y otorga el movimiento de la vida. Esta energía y movimiento era característica del grupo y de sus actividades.

El año pasado no fue fácil para Yuvinka. Su hijo se quedó sin trabajo por la pandemia y su marido, que era remisero, sufrió un choque, que le rompió el auto. Ella el 4 de junio comenzó con síntomas de COVID-19, a los cuatro días se le complicó el cuadro y tuvo que internarse. Cuando se recuperó, Yuvinka no se pudo quedar quieta. En un principio, hizo un grupo de WhatsApp para hacer trueque de alimentos sobrantes con los vecinos. Luego, retomó las reuniones para desarrollar Ajayu. Y en paralelo comenzó a dar clases particulares de francés. Además, ella trabaja como tallerista educativa en un centro de acción familiar y es estudiante del profesorado de educación primaria en el ISFD Dora Acosta. Le faltan solo cuatro materias para recibirse.

El primer recorrido turístico de Ajayu fue en noviembre de 2020. En la prueba piloto se acompañó a un grupo para que conociera una festividad que se está volviendo popular en el barrio: hace algunos años, se adaptó el festejo de Halloween y se hacen ofrendas a los difuntos.

“Ese día vino un supervisor del Ente de Turismo de la Ciudad (Entur) y cuando terminó el recorrido nos felicitó. Dijo que quería capacitarnos como guías de sitio. Hicimos las capacitaciones, rendimos los exámenes finales y ahora estamos por recibir las credenciales”, relata Yuvinka.

El Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (CeDEL), un espacio del Gobierno de la Ciudad también los ayudó y orientó con la búsqueda de recursos y la articulación con instituciones. El CeDEL es un edificio público dentro del Barrio 31 destinado a potenciar el desarrollo económico de los vecinos. Se construyó en un espacio antes vinculado al narcotráfico que, tras ser allanado por la Justicia, se transformó en un lugar de oportunidades.

El 63% de la población económicamente activa del barrio pasó por el CeDEL. Allí se ofrecen capacitaciones en oficios, asesoramiento personalizado a los emprendedores y hay una bolsa de empleo que, a través de un Programa de Integración Laboral, acerca más oportunidades de acceder a un trabajo en blanco.

Yuvinka sejas es referente del proyecto
Ajayu tiene tres propuestas de turismo comunitario. Foto: Ajayu.

El segundo recorrido fue en marzo de este año en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). A partir de entonces, organizan propuestas los sábados y domingos. La fecha del encuentro la publican en Instagram y allí cuentan la temática que se abordará. Puede ser histórica, cultural o gastronómica.

Para conocer la diversidad en cada una de estas áreas hay puntos que son ineludibles. Uno de los lugares que se visita es la Capilla Cristo Obrero, que fue una de las primeras que se construyó en la zona. Allí, el padre Carlos Mugica daba misa. La Cancha Güemes es otro punto emblemático y es uno de los espacios más grandes, donde se realizan encuentros sociales y deportivos desde las primeras horas de la mañana hasta la madrugada. También, se va a la segunda capilla importante, que fue creada por los vecinos, que es Nuestra Señora del Rosario. En el recorrido se pasa por zonas comerciales como la Feria Latina y por el Playón, donde se pueden encontrar yuyos medicinales, locales con repostería y gastronómicos. Para cerrar la historia, también se conocen las viviendas nuevas, que están en dos sectores del barrio, YPF y Cristo Obrero.

Recorrido histórico de Ajayu. Foto: Ajayu.

“Hoy estamos en la etapa de consolidar y difundir el proyecto. Los recorridos suelen durar unas tres horas. El gastronómico se centra en conocer los platos característicos del barrio. Acompañamos a hacer degustaciones de cuatro comidas. En los paseos históricos y culturales, también se pasa por locales de vecinas, que hacen dulces caseros, galletas glaseadas o tortas fritas con miel. Al terminar estas propuestas, les ofrecemos acompañarlos a un restaurante o a la feria”, explica Yuvinka.

En el barrio popular viven más de 40.000 personas. Allí, hay alrededor de 850 comercios, 1.200 emprendedores y 220 feriantes que tienen puestos formales en la Feria Latina, uno de los principales focos de actividad económica para los vecinos.

“El proyecto no paso desapercibido en el barrio. A algunos vecinos les hacía ruido. Tratamos de mostrar que hacer turismo comunitario genera movimiento económico en todo el barrio. Muchas veces estamos rodeados de estigmas y no podemos ver otra mirada. Por eso mismo, los invitamos a hacer el tour para quebrar barreras y que ellos mismos puedan sentirse parte”, cuenta Yuvinka.

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Brandon no fue el único vecino que envío un audio al finalizar aquel recorrido para habitantes del barrio. A otra vecina se la escucha agradecida:

El tercer audio que le llega a Yuvinka al celular muestra cómo impacta el recorrido. La vecina dice: “Este tour me abrió los ojos y me hizo mirar de otra forma el barrio. Sería bueno que gente de afuera conozca la cultura rica que hay acá”.


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