¿Cómo una colección de libros ayuda con la crianza?

Una colección de cuentos ayuda a niños y a sus familias a atravesar momentos clave de la crianza

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

La psicóloga perinatal Carolina Mora creó un suceso con su libro Teta, mamá, que ayuda a transitar el destete. Le siguieron otras narraciones que tienen en común una mirada respetuosa de los procesos y emociones de cada niño o niña y sus familias, más que enseñar fórmulas para lograr objetivos como, por ejemplo, que un hijo o hija duerma en su cama. Los cuentos, dice, ayudan a transitar etapas críticas del crecimiento.

Una colección de cuentos ayuda a  niños y a sus familias a atravesar momentos clave de la crianza

Intervención: Marisol Echarri

“Me dedico a la clínica perinatal y a la orientación en crianza, con el deseo de acompañar a las familias en los desafíos de ese proceso y promover niñeces respetadas. Estoy convencida de que para maternar, paternar, xaternar es fundamental hacerlo desde el deseo y que la crianza es un desafío cotidiano para el que se requiere mucho sostén y compromiso de la familia en particular y de la sociedad en general”, se define en su sitio web Carolina Mora, también autora de libros de cuentos que son una herramienta para atravesar diferentes etapas del crecimiento. 

A través de sus redes sociales —principalmente Instagram, donde suma casi 90 mil seguidores— Mora brinda información y divulga contenidos sobre los temas que son su especialidad: el destete, los miedos, el duelo perinatal, los tiempos, los deseos, la ambivalencia, la llegada del segundo hijo, la maternidad y paternidad con todas sus matices. Temas que también la atraviesan en lo personal, en su propia experiencia como madre. 

Carolina Mora escribe cuentos para acompañar a las familias en los diferentes procesos de la crianza. (Imagen: gentileza Carolina Mora)

Fue a partir de su maternidad, de hecho, que le surgió la idea —la necesidad, dirá— de escribir cuentos “que acompañen a las infancias en sus procesos de crecimiento desde una mirada respetuosa”. Ellos son Teta, mamá, para transitar el destete respetuoso y la Colección Crecer de Editorial El Ateneo: Voy al baño, para acompañar el proceso de dejar los pañales; Voy a dormir en mi cama, sobre el pasaje a la propia cama o cuarto, y Voy a tener un hermanito. Los cuentos, dice, juegan un papel en estas etapas en particular y a lo largo de toda la infancia. 

—¿Cómo fue que se te ocurrió escribir cuentos para acompañar los procesos de la crianza?

—Mi primer libro nació de una necesidad real y concreta que veía en la población que suelo atender, que son familias mayormente conformadas por mujeres cisgénero. A raíz de varios talleres que daba en equipo con una puericultora y una psicóloga —también amigas—, surgió la necesidad de que existiera un material que abordara el tema del destete desde una manera más vincular, para poder comunicarles a los hijos y las hijas cuáles eran nuestras necesidades en relación a lo que nos estaba pasando en la lactancia y también hacer énfasis en los recursos que tenía cada infancia para atravesar el proceso. En la Argentina no había ningún libro que abordara la temática. Así que esa fue la motivación inicial: esta necesidad que observé en la población de consultantes y también mi propia experiencia con el destete de mi primera hija.

El primer libro que escribió Carolina Mora se generó a partir de su propia experiencia sobre el destete.

—¿Cómo es que los cuentos se transforman en grandes aliados de procesos a veces muy profundos y complejos, como el destete, el hecho de dormir en el propio cuarto o la llegada de un hermano o hermana?

—Yo me venía dando cuenta de que a mi hija le servía mucho leer sobre distintas situaciones que iba atravesando y que los libros eran una herramienta que podía servir para poner en palabras un montón de emociones y situaciones que estábamos transitando las familias en el crecimiento, porque muchas veces los adultos no nos sentimos con la capacidad de transmitir lo que sucede. Entonces, los cuentos y los libros se transforman en una puerta de entrada, en una ventana que abre al diálogo acerca de una situación, de una vivencia, de algo que aconteció o que está por acontecer. En este caso, la colección Crecer tiene la impronta de acompañar desde una mirada menos adultocéntrica y más centrada en las necesidades de las infancias y de las familias el proceso de crecimiento, los hitos del desarrollo como el destete, dejar el pañal, dormir en la propia habitación, aprender a convivir en un espacio social como el jardín, entre otros.

¿Qué te cuentan las familias? ¿Las ayudan los cuentos?

—Sí, muchísimas familias me escriben a diario en mis redes sociales para contar cómo sus hijos disfrutan de las narraciones y cómo les han facilitado poner en palabras los procesos que vivían. Muchos niños y niñas se animan a hacer pis en el inodoro a partir del libro Voy al baño, otras familias comienzan a acompañarlos a dormir en su cama con más seguridad con Voy a dormir en mi cama. Respecto a Teta, mamá, son muchas las madres que se emocionan con el relato y guardan el libro como un recuerdo de sus lactancias. También me cuentan acerca de niños y niñas que piden leer el libro una y otra vez o toman cosas del texto como la frase “Chau, teta” o el hecho de saludar a la teta como despedida. Respecto a Voy a tener un hermanito, muchos se fascinan porque sienten identificación con los celos, los miedos y también lo divertido de tener un hermanito o hermanita.

—¿Cómo fue el proceso de creación de los libros?

—El proceso de escritura es muy diferente en todos mis libros. Teta, mamá surgió de las entrañas, no hubo racionalización sobre qué escribir. Nació de forma muy espontánea y obviamente hubo un trabajo de edición, pero el origen fue una vivencia muy fuerte y del corazón. Los siguientes libros sí tuvieron una intención y un objetivo, que era seguir mi camino como autora y ofrecer materiales que se diferenciaran de los que ya existían para tratar estas temáticas. Porque hay un montón de libros sobre el control de esfínteres, por ejemplo, pero siento que el mío marca una diferencia en relación a la posición que toma el adulto respecto de los niños y las niñas. En mis libros las infancias hablan en primera persona y cuentan sus experiencias, que se combinan con las voces de los adultos. 

Contás qué Teta, mamá surgió de manera espontánea de una experiencia personal. ¿Cómo fue esa experiencia?

—La experiencia fue la de mi destete, cuando me di cuenta de que mi hija hubiera necesitado un cuento como objeto transicional que le permitiera, desde la narración, hacer el pasaje del cuerpo (teta) a otro modo de vínculo para conciliar el sueño.

Dormir en el lugar propio es otro de los momentos clave de la crianza los que los cuentos ayudan a transitar.

Además de sus libros y de la atención clínica, Mora ofrece talleres sobre distintos hitos de la crianza. Por ejemplo, uno sobre destete que siempre está disponible en línea, porque está grabado y se puede autoadministrar. El tema es uno de los más requeridos: Teta, mamá es su libro más popular, se reimprime al menos dos veces por año.

Junto a su pareja, que es psicólogo, brinda un taller de pareja y crianza, y también forma parte de un equipo con puericultoras y parteras que ofrecen talleres prenatales. 

¿Cómo es el trabajo con las familias? 

—El acompañamiento en la crianza es artesanal, individualizado, situacional y contextual, o sea que trabajo a partir de lo que trae la familia y del contexto actual. Obviamente, recuperando algo de la historia. El objetivo es pensar en conjunto con las familias cuáles son sus problemáticas y las posibles resoluciones y significados, escribir un plan en conjunto, siempre desde el respeto por la individualidad y por las creencias y los valores de cada una. 

—¿Cuál es el tema por el que más te consultan? (si es que hay uno)

—Un tema muy recurrente es cómo poner límites. Y el control de esfínteres y el destete también generan muchas consultas. Por eso Teta, mamá es el cuento más requerido.

Teta, mamá es el libro más popular de Carolina Mora, que  se inspiró en su propia experiencia de destete. (Imagen: gentileza Carolina Mora)

¿Qué tiene el cuento el género, el formato, el objeto-libro que lo hace tan valioso?

—Creo que el cuento es la herramienta por excelencia, en relación a lo verbal y a lo narrativo, para acercarnos al mundo de la infancia. La magia del cuento tiene que ver con el interjuego entre las ilustraciones y los textos. Las imágenes permiten trasladarse a los universos narrativos, profundizan y sostienen los textos. Y la maravilla de los cuentos es ser un objeto que propicia el vínculo, porque para que un cuento sea escuchado tiene que haber personas adultas narrando. Hay un diálogo emocional, un momento afectivo, de contacto, de estar cerquita mirando los dibujos, que es mágico y que no es reemplazable por ningún otro medio audiovisual, por ejemplo. Los cuentos permiten anticipar situaciones, procesar vivencias, experiencias que acontecieron, hallar algunas respuestas, encontrar en las palabras de esa situación narrada por un tercero un lugar de identificación. Y también brindan la seguridad y el placer de la lectura por la lectura, el querer leer el mismo libro varias veces, por lo que genera eso de anticipar la historia, saber qué es lo que va a pasar.

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Esta nota forma parte de la plataforma Soluciones para América Latina, una alianza entre INFOBAE y RED/ACCIÓN, y fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2021.

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