Cómo una app ayuda a personas que sufrieron violencia sexual

Una de las víctimas de Bill Cosby creó una aplicación para acompañar a personas que han sufrido violencia sexual

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

El testimonio de la exbasquetbolista Andrea Constand fue el que determinó la condena del actor norteamericano denunciado públicamente por sesenta mujeres. Constand creó una organización y lanzó una plataforma con un programa de tres pasos para trabajar sobre las consecuencias físicas y emocionales del trauma, además de ofrecer asistencia y asesoramiento legal.

Una de las víctimas de Bill Cosby creó una aplicación para acompañar a personas que han sufrido violencia sexual

Intervención: Marisol Echarri

El largo viaje de sanación que realizó la exbasquetbolista Andrea Constand, de 48 años, desde que en 2004 fue drogada y violada por el actor norteamericano Bill Cosby, dio lugar ahora a una aplicación destinada a acompañar a personas que han enfrentado una agresión sexual.

SAFEAPP (Survivors Achieving Freedom & Empowerment, sobrevivientes que recobran la libertad y el poder) es una aplicación que puede descargarse en los Estados Unidos y Canadá. Se trata de un programa de tres pasos que puede cumplirse en 21 días, destinado a trabajar cuerpo, mente y espíritu desde una perspectiva holística, basado en investigaciones científicas sobre el trauma.

La aplicación ayuda a las personas que sobrevivieron a una agresión sexual a empezar a sanar a través de la meditación y foros comunitarios, a la vez que ofrece un centro de ayuda con acceso a recursos y biblioteca, además de asistencia médica, emocional y legal gratuita.

Constand espera que SAFEAPP sea una alternativa válida para acompañar a las mujeres que temen, al realizar la denuncia, ser tratadas como incitadoras o culpables de la agresión sufrida y a quienes no se encuentran listas para acudir a los centros de ayuda

Las exbasquetbolista Andrea Constand, además de testificar contra el actor Bill Cosby, narró públicamente cómo vivió el trauma tras el abuso sexual. (Imagen: gentileza Hope Healing and Transformation)

“Un sobreviviente merece asesoramiento y protección”, expresó Constand en una de las tantas entrevistas que le han hecho desde que testificó contra Cosby y fundó Hope, Healing and Transformation. “Mejorar el proceso de denuncia para las víctimas es indispensable para ganar su confianza. La perspectiva con la que las fuerzas de seguridad miran a los sobrevivientes es fundamental para maximizar la credibilidad y acreditar las condenas”, agregó.

El programa de tres pasos

Diversas investigaciones consultadas para desarrollar la aplicación señalan que las personas que experimentan una agresión sexual pueden, como un modo de supervivencia, desconectarse de sus cuerpos e involucrarse en conductas de autolesión. Por eso, es necesario que asuman un papel activo en su recuperación y tomen conciencia de cómo pueden cuidar de sí mismas.

Los tres pasos de la aplicación son Mente ―un programa que ayuda a controlar el sistema nervioso―, Cuerpo ―enfocado en la consciencia corporal positiva y la respiración― y Espíritu, que tiene el objetivo de comprender el proceso de curación. 

Constand fundó una organización y lanzó la aplicación SAFEAPP para ayudar a atravesar las consecuencias físicas y emocionales de la violencia sexual. (Imagen: MARK MAKELA / GETTY IMAGES VIA AFP)

La plataforma también advierte que no sustituye ni reemplaza la atención profesional médica ni psicológica, ni las vías legales, en caso de que haya denuncia. Es un apoyo y una forma de romper el aislamiento.

El trauma

La historia fue impactante. Más de 60 mujeres denunciaron al popular comediante Bill Cosby por agresión sexual, pero fue el testimonio de Andrea Constand el que dio lugar a que, recién en 2016, el actor fuera formalmente acusado y arrestado. 

En la carta que leyó ante el juez durante el juicio, la deportista pudo narrar el momento del trauma: “Para comprender verdaderamente el impacto que generó el asalto sexual en mi vida, deben saber la persona que era antes de que esto ocurriera. Al momento del asalto, tenía 30 años, estaba en forma, era una deportista segura de mí misma. Era fuerte, habilidosa, tenía excelentes reflejos, agilidad y velocidad. Cuando me gradué de la escuela secundaria en Toronto estaba entre las tres mejores jugadoras de básquetbol de Canadá. Decenas de universidades en los Estados Unidos estaban haciendo fila para ofrecerme una beca para jugar baloncesto y yo elegí ir a la Universidad de Arizona. 

(...) Cuando el hombre que había llegado a conocer como un mentor y amigo (por Bill Cosby) me drogó y asaltó sexualmente, en lugar de poder correr, saltar o hacer cualquier otra cosa física que quisiera, estaba paralizada y completamente indefensa. No podía mover mis piernas ni brazos. No podía hablar ni mantenerme consciente. Estaba totalmente vulnerable sin poder protegerme. Después del asalto, no estaba segura de qué era lo que realmente había pasado pero el dolor lo decía todo. Sentía una vergüenza arrolladora. Las dudas y la confusión hicieron que no pudiera apoyarme en mi familia como normalmente lo hacía. Me sentía completamente sola, sin poder confiar en nadie, ni en mí misma”.

La aplicación SAFEAPP es un programa de tres pasos llamados Cuerpo, Mente y Alma. (Imagen: gentileza Hope Healing and Transformation)

Constand pudo iniciar su recorrido de superación. En primer lugar, se convirtió en masajista terapéutica; en segundo lugar, practicó yoga y meditación. Así describe en su escrito cómo fue el camino: “Alejándome de aquel lugar oscuro y solitario, en dirección hacia esa persona que era antes de que todo esto sucediera. En vez de mirar atrás estoy ansiosa por mirar hacia el futuro. Quiero llegar al lugar donde la persona que yo debía ser recibe una segunda oportunidad”, concluye en su relato.

Plataformas

En la Argentina, la plataforma más extendida de asistencia a las personas que han sufrido violencia de género ―de todo tipo― es la 144, del Gobierno nacional. La Ley 26.485 describe la violencia sexual como un tipo específico de violencia contra las mujeres y la define como “cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres”.

Según el sistema nacional de estadísticas criminal (SNIC) perteneciente al Ministerio de Seguridad de la Nación, las agresiones sexuales representan el 1 % de todos los delitos y cada año involucran a 15.400 víctimas. Esto es, 42 por día. La cifra, sin embargo, no refleja la realidad: según la mirada de especialistas en el tema, la tasa de denuncias es muy baja. En los Estados Unidos se calcula que solo se reporta un hecho de cada cien. 

144 es la línea oficial para asistir a personas en situación de violencia de género que también ofrece una aplicación en la que se puede chatear o mandar un correo electrónico e información geolocalizada sobre espacios de asistencia y acera del Programa Acompañar. Este programa está dirigido a mujeres y al colectivo LGTBIQ+, y su objetivo es fortalecer la independencia económica a través de apoyo económico y acompañamiento integral.

Los datos aportados por la Dirección Técnica de Registros y Bases de Datos basados en lo informado por las tres sedes que albergan a la línea 144 señalan un total de 12.511 comunicaciones recibidas entre enero y junio de 2021, que se derivaron a los distintos canales de asistencia para su seguimiento o intervención. El 93 % de estos contactos correspondió a violencia doméstica, el 2 % a violencia institucional y el 1% restante a violencia laboral. Un 4 % se relaciona con otras modalidades como violencia contra la libertad reproductiva, violencia obstétrica, violencia mediática, violencia política y violencia en el espacio público.

Por la denuncia de Andrea Constand, Bill Cosby fue condenado a diez años de prisión en 2016; fue la primera sentencia resonante de la era del #MeToo.

Las aplicaciones son un recurso cada vez más extendido para llegar a las víctimas. También hay Gobiernos locales que implementan este tipo de herramientas. La Municipalidad de Quilmes, por ejemplo, posee la aplicación Violencia de Género que consiste en un botón de pánico. Entre las iniciativas de instituciones y empresas, está RED X TODAS, una aplicación con una alarma y geolocalización para que las mujeres puedan enviar un mensaje solicitando ayuda. Las herramientas para abordar la violencia sexual son diversas, porque son muchas las aristas que rodean el problema, no solo la legal. La de Constand es una iniciativa que apunta a acompañar y a empoderar a las personas que han sido violentadas.

El panorama que ofrecen las estadísticas sobre violencia sexual demuestran la importancia de sumar recursos de acompañamiento e información a través de canales accesibles como el teléfono celular. Es muy posible que de este modo más mujeres puedan romper con el aislamiento que suele rodear a las víctimas de violencias, se animen a denunciar a sus agresores y que este paso les permita recibir la ayuda necesaria para empezar a transitar el trauma.  

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Esta nota forma parte de la plataforma Soluciones para América Latina, una alianza entre INFOBAE y RED/ACCIÓN, y fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2021.

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