Choferes de micro sin descanso: qué dice la ciencia y en qué trabaja el Gobierno para prevenir incidentes viales | RED/ACCIÓN

Choferes de micro sin descanso: qué dice la ciencia y en qué trabaja el Gobierno para prevenir incidentes viales

En los últimos tres años se produjeron al menos 16 vuelcos de micros en Argentina, con 66 muertos y 270 heridos. Una investigación revela que muchos conductores duermen poco y mal, y la falta de descanso aparece como una de las causales de los accidentes. El Gobierno estudia cómo controlar que se cumpla con lo reglamentado.

Ilustración: Denise Belluzo

El 4 de febrero un micro de larga distancia de la empresa Vía Bariloche volcó en la Ruta 2 cuando iba de Miramar hasta General Pacheco. Dos personas murieron y otras 30 resultaron heridas. La Justicia investiga si el conductor, de 24 años, se había quedado dormido. 

En noviembre pasado, otro micro que viajaba a San Clemente, Partido de la Costa, también por la Ruta 2, volcó tras salirse en una curva. Sus pasajeros eran 43 chicos y chicas de una escuela de Benavidez que iban de viaje de estudio. Dos nenas de 11 y 12 años murieron y varios niños y niñas fueron hospitalizados con heridas graves. 

En los últimos tres años se produjeron al menos 16 vuelcos de micros en Argentina que ocasionaron 66 muertes y dejaron 270 personas heridas. 

Desde el Ministerio de Transporte plantearon dos aspectos principales que pueden ser causas o factores que favorecen el desenlace de incidentes de tránsito: el primero tiene que ver con las condiciones laborales y la cantidad y calidad de horas de descanso de los choferes, el segundo con las características técnicas de los colectivos de dos pisos y su aptitud para salir a la ruta.

Un grupo de investigadores del CONICET, la UCA, la Universidad Austral y el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Quilmes realizó un estudio sobre el descanso de los conductores de micros de larga distancia y reveló que muchos de ellos duermen poco y mal (entre 4 y 5 horas, la mitad del tiempo recomendado).

Después del siniestro vial del 4 de febrero, el secretario general de la Unión de Conductores (UCRA), Silverio Gómez, denunció públicamente “la sobreexplotación” de los conductores, a lo que adjudicó el accidente: “Ese ómnibus de doble piso de la empresa Vía Bariloche estaba a cargo de dos choferes que habían realizado de forma previa viajes de larga distancia y sin descanso. Eso es lo que la compañía, que atribuyó el siniestro a una 'falla humana', nunca dijo”. Y explicó que la cantidad de horas de trabajo de un chofer se controla con una libreta de papel que se completa a mano, por lo que es muy fácil de manipular y falsear. El mismo Ministerio de Trabajo ratificó esto reconociendo que “se trata de un sistema caduco y obsoleto”.

En diálogo con RED/ACCIÓN, fuentes del Ministerio de Transporte informaron que para comenzar a trabajar en el análisis y el control del descanso de los choferes el 11 de febrero se realizó la primera reunión de una mesa interministerial integrada por representantes del Ministerio de Transporte, de Trabajo, de la CNRT y gremios afines. El objetivo es realizar un relevamiento sobre las condiciones y el tiempo de descanso de los choferes de larga distancia “para poder tener un diagnóstico de la situación actual y tomar medidas para mejorarla”, según señalaron.

Con este objetivo la cartera que dirige Mario Meoni creó la Comisión de Evaluación de la Jornada de Trabajo en el Servicio de Transporte Automotor de Pasajeros que, tras el período de análisis, brindará las recomendaciones pertinentes.

“Hay dos ejes de trabajo —explicaron desde el organismo a este medio—: por un lado buscar una solución tecnológica para controlar las horas de sueño, ya que hoy por hoy esto se acredita mediante un papel. Y, por el otro, analizar qué medidas implementar para mejorar la cantidad y calidad del descanso de los choferes”. 

El descanso adecuado de los conductores y el estado en que se encuentran para manejar largas horas en ruta asumiendo la responsabilidad de las vidas de los pasajeros y pasajeras que conducen y, claro, de la suya propia, es algo que a muchos ciudadanos y ciudadanas les preocupa desde hace tiempo. Solo que, parecería, hasta que no suceden accidentes graves con víctimas fatales el tema no se instala y no comienzan a tomarse medidas al respecto.

El 30 de agosto del año pasado una miembro de RED/ACCIÓN nos contaba lo que había sucedido el 23 de ese mes, cuando su hija de 9 años viajó a Rosario, junto a los compañeros, para jurar la bandera. 

“La partida del micro estaba programada para las 4, sin embargo, salieron a las 5:30 del Colegio Normal 1 de la ciudad de La Plata. Una mamá había tenido la precaución de llamar a la CNRT unos días antes para que fueran a controlar si los choferes estaban en condiciones de viajar. A uno de ellos uno de los test le dio positivo, por estupefacientes. Enseguida empezó a circular entre el grupo de padres que era por cocaína”.

“El viaje igual se realizó", sigue la platense, “porque la empresa fue a buscar a otro chofer a quien también le hicieron los test y le dio negativo. Pero, al otro día, un papá se encargó de viralizar la noticia y en todos los medios y portales locales salió que el chofer tenía cocaína en sangre. Otro caso similar había sucedido a principios de mes con un grupo de adolescentes que viajaban a Bariloche”.

Ella contaba que la noticia se publicó en la prensa de manera sensacionalista, pero que nadie se preguntó cuestiones fundamentales vinculadas a los motivos por los que un conductor de colectivo, antes de salir a la ruta, consume sustancias estimulantes que lo mantengan despierto. “¿Por qué los choferes asumen ese riesgo? ¿La CNRT brinda este servicio [la realización de los test] porque es común que los choferes no estén aptos para viajar? ¿Cómo se controlan las horas de sueño de un chofer de larga distancia?”, interroga. 

Al ser consultada por RED/ACCIÓN, la CNRT indicó que por el momento no tienen nada que decir hasta que comience a haber avances en el análisis y las resoluciones que implementará el Ministerio de Transporte.  

Pero la ciencia sí tiene qué decir. El estudio sobre el descanso de los conductores de micros de larga distancia detectó que el 15% presentó somnolencia excesiva. Y el 30% sufre de apneas, una enfermedad que consiste en “pausas de la respiración durante el sueño que terminan cuando el cerebro tiene un pequeño despertar”. Esto genera que, aunque la persona no se despierte del todo, se interrumpa su descanso, según explica el doctor Daniel Pérez Chada, Jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Universitario Austral y director de la Diplomatura en Sueño de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, que formó parte del estudio. 

“Esas interrupciones —agrega— provocan que la persona no tenga un sueño reparador. Las apneas se producen 30 o 40 veces por hora de sueño, con lo cual quienes las padecen se despiertan esa cantidad de veces. Entonces, después, es usual que se duerman con mucha facilidad particularmente en situaciones de poco estímulo como puede ser manejar en una ruta, entre muchas otras”. 

El especialista dice que los accidentes viales suceden muchas más veces por “error humano” que por fallas técnicas. Y que “se ha demostrado en numerosos estudios que se han hecho, por ejemplo en Gran Bretaña, que la somnolencia es responsable de más del 30% de los incidentes graves en rutas”. 

Otro punto que resaltan las investigaciones realizadas es que para que se produzca un siniestro vial no hace falta quedarse completamente dormido, si no que basta con que alguien reduzca su nivel de alerta y su capacidad de reaccionar.  

“En simuladores de manejo se ha demostrado que estar despierto durante más de 14 horas produce la misma cantidad de accidentes que tomar la máxima cantidad de alcohol permitido por la ley. Y hay muchas personas que pasan más de 14 horas despiertas y tienen que manejar un vehículo ya sea para volver a sus casas, para ir a sus trabajos o por entretenimiento”, dice Pérez Chada.

El especialista sostiene que hay muchas más personas somnolientas al volante que alcoholizadas, el problema es que, a diferencia de alcohol, el cansancio no se mide, o es más complejo de medir. 

La cantidad de horas de sueño recomendadas para cualquier persona adulta oscilan entre las 7 y las 8 horas por noche. Pero un estudio publicado en 2017 por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina ya mostraba que el 14,8% de los argentinos duerme menos de 6 horas por día, un 14,2% manifestaba una mala calidad del sueño y un 22% somnolencia diurna. Esto, en trabajadores que deben encarar tareas que pueden poner en riesgo su vida y las de otros, representa un factor de riesgo.

Giannina Bellone, especialista del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Quilmes y becaria doctoral del CONICET, quien también formó parte del estudio realizado por las diferentes instituciones académicas y científicas, señala que “conducir requiere de concentración y atención exclusiva. El sueño, previo a eso, tendría que ejecutarse en cantidad y en calidad”. Por eso, además de llamar la atención sobre lo escaso del tiempo de descanso, desaconsejan la práctica de los copilotos de dormir durante los viajes en los mismos micros y sostienen que eso cuenta como reposo pero no como sueño reparador. 

Los investigadores dedicados a esta área están trabajando para perfeccionar un sistema que les permita poder medir el cansancio y la capacidad de reacción. Hasta que encuentren la manera idónea de hacerlo, sugieren que como sociedad trabajemos “en la educación de los buenos hábitos de sueño para los conductores en general y para los conductores profesionales en particular”.

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