Cómo se organiza la industria de los alimentos para que tengamos comida durante la cuarentena | RED/ACCIÓN

Cómo se organiza la industria de los alimentos para que tengamos comida durante la cuarentena

Los trabajadores que producen alimentos quedaron exceptuados del cumplimiento del aislamiento obligatorio. ¿Cómo hacen para cuidarse y cuidar la sanidad de lo que producen? Radiografía de una actividad que opera al cien por ciento de su capacidad mientras el país está detenido.

Intervención: Pablo Domrose

Hace unas semanas, cuando todavía era posible moverse normalmente por las calles y el aislamiento obligatorio era solo un rumor, la principal preocupación de algunas personas fue el desabastecimiento de alimentos.

Esta pandemia deja entrever que las personas temen, no solo por su salud, sino también por la posibilidad de poder alimentarse. Acumular comida fue una reacción de supervivencia ante un contexto de incertidumbre.

El 20 de marzo el aislamiento obligatorio se concretó y demostró que la mayoría de los supermercados, almacenes y verdulerías no dejaron de ofrecer sus productos. Claramente, dejó de ser igual que siempre porque hay que hacer fila afuera de los locales, mantener dos metros de distancia respecto de otras personas, y adecuarse a horarios reducidos.

Pero los alimentos seguían ahí. ¿Cómo y quiénes garantizan que tengamos alimentos en nuestras casas?

Los trabajadores que producen alimentos quedaron exceptuadas del cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio y de la prohibición de circular porque se dedican a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia.

El primer desafío que tuvo la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) fue cuidar a los 400.000 trabajadores que forman parte de la cadena de valor de alimentos y bebidas. Por eso se planteó a las empresas la necesidad de asegurar el traslado de la casa al puesto de trabajo, así como también, cerciorarse de la salud e higiene y reforzar la sanitización de los ambientes. También se armó un protocolo de actuación ante un eventual caso de coronavirus en una persona que forma parte de una línea de producción con el objetivo de cuidar al resto de los compañeros.

El presidente de COPAL, Daniel Funes de Rioja, contó a RED/ACCIÓN que para que todo pueda funcionar, se armó un plan con el gobierno antes del lanzamiento de la cuarentena: “Después de las reuniones, pudimos prepararnos inmediatamente para la emergencia. Recibimos algunos cuestionamientos sindicales sobre si toda la industria forma parte de actividades esenciales. El sindicalismo decía que hacer chocolate no es esencial y lo que se pudo ver es que determinados tipos de chocolates, por ejemplo para repostería, estuvieron muy demandado en las compras. Creo que es adecuado lo que hizo el gobierno de englobar todo en el criterio de esenciales”.

Funes de Rioja también cuenta que hay plantas de bebidas alcohólicas que solicitaron autorización para procesar alcohol en gel. Están, de alguna manera, readecuandose para este tipo de productos.

“Todos los días aparecen problemas por salvoconductos o por municipalidades que no permiten ingreso o egreso de los fletes. Los problemas fueron más bien puntuales, pero hemos tenido respuesta eficiente y en tiempo oportuno. Hasta ahora tenemos insumos y estamos funcionando bien. Es importante garantizar el clearing y la posibilidad de depositar dinero para pagar a proveedores”, dice Funes de Rioja. Además, el referente de COPAL señala que entre los trabajadores de la industria, no hay casos de coronavirus y se están tomando todos los recaudos.

En relación a las compras, Funes de Rioja dice que aumentaron sobre todo los productos básicos, pero no toda la producción alimentaria. “Hubo un acopio preventivo en los primeros días porque la gente creyó que iba haber desabastecimiento. Se generó un pico de consumo que no se repitió. La industria también va a sufrir el impacto económico, pero ahora tenemos que estar abocados a ver cómo administramos esta crisis. Después veremos cómo salimos”, reflexiona.

Desde Unilever, empresa productora de alimentos y productos de higiene personal y limpieza, señalan que apenas esta situación comenzó a reflejarse en el país, tomaron medidas de prevención.

En primera instancia crearon internamente un comité interdisciplinario para abordar el tema con diferentes áreas de la compañía. También, realizaron una sección en su intranet con información sobre medidas de salud preventivas que además se difunden por los canales de comunicación interna. En paralelo, cancelaron todos los viajes de empleados, contratistas y proveedores que estaban previamente planificados. Además, todos los empleados de la compañía que tienen la posibilidad de trabajar desde sus hogares lo están haciendo.

Por otro lado se aumentaron considerablemente las medidas de prevención e higiene en las plantas productivas y en los centros de distribución. Hoy tienen las plantas de producción funcionando al 100%. “Entendemos que es fundamental poder garantizar el abastecimiento de productos que están generando una demanda extraordinaria en esta situación”, aseguran desde la empresa.

Tregar es una empresa láctea situada en Gobernador Crespo, en la provincia de Santa Fe. En la planta, que funciona las 24 horas,  trabajan unas 350 personas. El Gerente de Producción de la empresa Cristian Micheloni señala que en la industria de alimentos están acostumbrados a trabajar previniendo riesgos de contaminación. Por lo tanto, las medidas preventivas no les resultan tan ajenas al trabajo diario. De todas formas, tuvieron que implementar algunas medidas en los espacios comunes para evitar riesgos. Y se armó un comité de crisis que se reúne todos los días para ver cómo está cada sector.

“Empezamos a prepararnos un poco antes de que comiencen a intensificarse las medidas a nivel país porque tenemos colegas, amigos y proveedores en Italia que nos iban comentando la situación y nos fuimos anticipando. De todas formas evolucionó todo muy rápido", explica Micheloni.

¿Qué medidas tomaron? Primero, aislaron a las personas de riesgo de la planta y luego pusieron el foco en las áreas comunes: comedores, vestuarios y baños. Además ampliaron el comedor; en las mesas marcaron los lugares donde se pueden sentar para quedar a casi dos metros de distancia; escalonaron los horarios de ingreso del personal para evitar la aglomeración; miden la temperatura a todas las personas al ingresar a la planta; reforzaron los dispenser de alcohol en gel; le encargó a una persona que supervise que no haya mucha gente al mismo tiempo en los vestuarios; y los puestos de trabajo fueron rediseñados para que se mantengan las distancias.

"Se implementó todo en menos de cinco días. Si se extiende la cuarentena, pueden surgir algunos problemas como provisión de algunos repuestos de mantenimiento o de algunos insumos. De todas formas, el desafío es seguir produciendo y abasteciendo”, cuenta Micheloni.

Tregar trabaja mucho con transportistas porque envían los productos hacia todo el país y además exportan. En general, estos días la circulación presentó demoras. “Cuando llega un camión a la planta tomamos recaudos extremos. Se mide la temperatura a los transportistas y se trata que estén el menor tiempo posible”, dice Micheloni.

En este contexto, aumentó mucho la demanda de cítricos porque contienen vitamina D. La Calandria es una empresa de cítricos del litoral que vende sus productos en el Mercado Central. “Estamos trabajando con cuatro productos cítricos: naranja, mandarina, limones y pomelo. Las naranjas aumentaron en alrededor de un 60% porque se conjugaron dos factores: una mayor demanda y escasez por fin de temporada. Nos comprometimos a no aumentar el precio de las mandarinas”, explica Exequiel Stivanello, encargado del área comercial de la empresa, en la que trabajan alrededor de 50 personas.

Sobre los obstáculos que se observaron esta semana, Stivanello señala: “Con la emergencia sanitaria fue difícil cruzar de una provincia a otra con los productos; me costó conseguir algunos insumos para packaging; los camiones están cobrando el doble porque vuelven vacíos; y a los productores se les complica movilizarse para realizar las cosechas. En este momento no hay una crisis alimentaria, pero hay que prepararse por si se extiende. Como a los médicos les toca estar expuestos para cuidarnos, a nosotros nos toca trabajar para que no haya una crisis de alimentos”.

Trabajadores en el Mercado Central

Camilo López, vocero del grupo Juventud Frutihortícola, que nuclea empresarios y productores que trabajan en el Mercado Central, denunció que en este espacio no había un protocolo sanitario. Dice: “Es un lugar que no tiene controles de ingresos y egresos y en este contexto es grave. Se tiene que empezar a medir la temperatura. Y pedimos que el Estado garantice precios de mercado para comprar barbijos, guantes y alcohol en gel. Hace unos días una empresa estaba vendiendo 100 barbijos a $2000 y al día siguiente a $3500. Los baños tienen que tener agua y jabón. Nada de eso estaba pasando. Hay que garantizar las condiciones sanitarias para no romper las cadenas de producción”.

El martes 23 de marzo a las 9 de la mañana, cinco días después de comenzado el aislamiento obligatorio, Nahuel Levaggi asumió como Director Nacional del Mercado Central. Él fue coordinador de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), una de las organizaciones gremiales más importantes del sector.

El Mercado Central de Buenos Aires es uno de los mercados concentradores más grandes de Latinoamérica, por él pasan mensualmente más de 100.000 toneladas de frutas y verduras que llegan de todo el país, y luego se distribuyen a las verdulerías y supermercados para abastecer a más de 13 millones de personas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires. El Mercado tiene como función, entre otras cosas, el fijar y ser testigo de precios para otros mercados concentradores.

“Estos días estuvimos trabajando en construir y ordenar el protocolo sanitario y de seguridad, que implica intensificar medidas de limpieza, desinfecciones y control de temperatura en los acceso. También armamos una propuesta de compromiso social de abastecimiento. Varios operadores del mercado se comprometieron a garantizar el abastecimiento y mantener los precios fijos durante una semana. Se establecieron precios de referencia que también pueden ayudar al consumidor. Si en el Mercado Central se consigue el kilo de papa a $17, en la verdulería no debería estar a más de $26 o $27”, explica Levaggi.

Junto con el Ministerio de Producción, Levaggi está buscando soluciones a los problemas de producción y circulación de mercadería. “Esta semana hubo problemas con la cebolla porque en la localidad de Villarino no dejaban ir a los cosecheros a trabajar y por lo tanto no pudieron salir los camiones. Hay una tensión constante entre cuidarse y no desabastecer”, aclara.

Juan Martín Della Villa trabaja en uno de los almacenes de la UTT, creados para la comercialización de frutas y verduras agroecológicas. Él cuenta que la semana pasada fue agotadora y conmovedora. Dice: “Viene mucha gente a los almacenes. Se arman colas largas. Los clientes tienen mucha paciencia, pero con el tiempo empieza a resquebrajarse y la tenemos que sostener. Aquellos que nos encargan bolsones no tienen que esperar. Nuestra tarea es garantizar el abastecimiento, ordenar las ansias de las personas y hacer distribución equilibrada de los producto”.

Los trabajadores de la UTT recibieron una capacitación intensiva: se regula la cantidad de personas que pueden ingresar a los almacenes, al mismo tiempo, se lavan permanentemente las manos, cuentan con pulverizadores con agua y alcohol, y se recomienda a los clientes como higienizar los alimentos cuando llegan a casa. Los horarios de trabajo son más reducidos, de 9 a 16, pero las jornadas más intensas.

El Mercado central cambió sus autoridades el martes pasado. Foto: Banco Privado de fotos de Alimentaria Sustentable S.R.L.

“Tenemos algunos productos elaborados por un grupo de mujeres campesinas que se están vendiendo mucho, son las tinturas madres con productos vegetales que se usan para todos los temas de afecciones respiratorias y de fortalecimiento inmunológico. Además, lo que se termina siempre son los huevos. Aumentó mucho el consumo”, dice Della Villa.

Franco tendría que haber cerrado su verdulería, ubicada en Belgrano a las 14, pero son las 15.30 y sigue trabajando. “Estoy atrasado. Tengo muchos pedidos acumulados para entregar a domicilio”, dice. A su vez, señala que tuvo que reducir el horario de atención porque mucha gente no toma conciencia de la situación. “Corté el horario porque veía que algunas personas iban a la mañana y volvían a la tarde”, aclara.

La semana pasada, Franco se demoró mucho en el Mercado Central. “Yo estoy a las 4 de la mañana y generalmente a las 7 ya me fui. Esta semana salí de ahí después de las 9. Además tardé un montón en llegar a Belgrano.

La semana pasada, Mercado Territorial, una propuesta de comercialización y consumo organizado que busca crear una intermediacion alternativa, articulando con productores hortícolas en transición a la agroecología, entregó sus productos a 850 familias

El equipo de Mercado Territorial distribuyendo alimentos.

“En relación a los repartos, nos atenemos a la normativa vigente. Armamos los pedidos y distribuimos. Tuvimos que adecuar muchas cosas: algunos productos no están llegando y el trabajo disminuyó. Nosotros fraccionábamos un bolsón de verdura pesada que contenía zapallo, cebolla y papa. Esta semana no se pudo hacer porque no llegó la papa. Algunos productores no pueden entregar porque no les llega el transporte o les llega, pero les cobran más”, cuenta Martín Garo, coordinador de Mercado Territorial.

Ana Akel, responsable de la comunicación de Almacoop, un almacén Cooperativo, dice: “Estos últimos días tejimos vínculos y redes para obtener los permisos necesarios para circular y poder seguir haciendo las entregas. Lo nuevo que agregamos a nuestra rutina es el envío a domicilio para personas en situación de riesgo. Entendemos que estamos en una situación de emergencia y nos comprometemos a ser parte de la cadena de abastecimiento de alimentos a la población. Además, los productores están intentando sortear los obstáculos que tienen para poder seguir produciendo, por ejemplo la falta de insumos o el aumento irrisorio en algunos productos como el alcohol”.

Grandes empresas, pymes, cooperativas, trabajadores, productores están haciendo todo lo posible por hacer llegar los alimentos a nuestras mesas. Hasta ahora, las interrupciones son mínimas, ya que el suministro de alimentos fue adecuado. Según la FAO, de cara a los próximos días es importante seguir trabajando para evitar cuellos de botella logísticos. Los responsables políticos de todo el mundo deben actuar con cautela para no repetir los errores cometidos durante la crisis alimentaria de 2007 y 2008, y no convertir esta crisis de salud en una crisis alimentaria completamente evitable.


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