Cómo viven la brecha de género mujeres que trabajan en el sector tecnológico | RED/ACCIÓN

Cómo viven la brecha de género mujeres que trabajan en el sector tecnológico

Mariana Silvestro es desarrolladora en la empresa intive e integrante de [LAS]deSistemas, una comunidad feminista de mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias que trabajan en la industria de la tecnología y tienen como objetivos visibilizarse, potenciarse, capacitarse, contenerse y transformar los espacios de trabajo en lugares inclusivos.

¿De qué forma la pandemia y el aislamiento social acentuaron la brecha de género en el sector de tecnología?
—En IT somos pocas mujeres y no solemos estar en las posiciones de toma de decisiones. La cuarentena vino a ser una especie de lupa que intensificó todo lo que ya sucedía en la prepandemia. A pesar de que nuestro país tiene ventaja legislativa con respecto a otros países de la región en materia de leyes por la igualdad, culturalmente el trabajo doméstico sigue recayendo en las mujeres y son a quienes más afecta el síndrome de burnout. Según la encuesta del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) la mayoría de las mujeres consultadas "sienten que son cuidadoras de tiempo completo" y están "mentalmente agotadas".

—¿Qué aporta la Ley de Teletrabajo al sector de tecnología?
—La legislación establece un orden y un límite para la doble jornada laboral y tiene un inciso importante: el derecho a la desconexión. ¿Quién se pierde más oportunidades por no quedarse un tiempo de más conectado? La mujer que se hace cargo de las tareas domésticas y no puede estar ese tiempo “extra” en el trabajo. La pandemia puso a la vista de la población que las tareas domésticas y de cuidado son un trabajo que debe reconocerse.

¿Por qué es importante contar con organizaciones como [LAS]deSistemas?
—La organización nace en 2017. Cuatro amigas que trabajan en tecnología convocaron a una reunión por redes a mujeres del sector para hablar de distintos problemas de la industria en relación a la brecha de género. A todas nos pasaban cosas parecidas: nos negaban un ascenso, nos hacían sentir que no sabíamos de programación, nos ninguneaban por los algoritmos que hacíamos. Después de esa primera reunión, nos seguimos juntando una vez por mes para visibilizar distintas situaciones. Sistemas es un sector que está muy masculinizado y en el que cuesta cuestionar sus privilegios. Cuando trabajás en sistemas, muchas veces sos la única mujer del equipo y necesitábamos compartir con otras mujeres lo que nos pasaba.
Es importante contar con organizaciones que representen a grupos que hasta ahora fueron invisibilizados para compartir experiencias, generar inclusión y, sobre todo, para dar lugar a más voces.


Este contenido fue publicado originalmente en Otra Economía, la newsletter sobre economía circular, inclusiva y de triple impacto que edita Florencia Tuchin. Podés suscribirte en este link.

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