¿Cómo quedaría conformado el Congreso si se repiten los resultados de las PASO en las generales y qué consecuencias traería esto?- RED/ACCIÓN

¿Cómo quedaría conformado el Congreso si se repiten los resultados de las PASO en las generales y qué consecuencias traería esto?

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Si en noviembre la votación arroja los mismos números que el último 12 de septiembre, el oficialismo quedaría sin mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. ¿Qué implica esto a nivel institucional y a nivel político? ¿Cuántas veces el peronismo gobernó en estas condiciones?

Una foto del Congreso nacional con puntos coloreados que representan bancas.

Intervención: Denise Belluzo.

Las PASO o elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias son vistas como una ‘‘encuesta de aprobación‘‘ al Gobierno y anticipan los resultados que podrían esperarse en las generales. Hagamos un repaso muy rápido con algunos de los resultados del 12 de septiembre.

  • A nivel nacional, Juntos por el Cambio logró el 41,5% de los votos y el Frente de Todos, 31,8%.
  • El Frente de Todos ganó en Salta, Santiago del Estero, Formosa, Tucumán, Catamarca, La Rioja y San Juan. Pero perdió en 17 distritos, entre los que sorprendieron Santa Cruz y la provincia de Buenos Aires, dos bastiones tradicionales del kirchnerismo.
  • En la provincia de Buenos Aires, Juntos por el Cambio sacó un 38% y el Frente de Todos, un 33,6%.
  • En la Ciudad de Buenos Aires, Juntos por el Cambio sacó un 48% y el Frente de Todos, un 24,6%.

El Frente de Todos tiene actualmente 120 bancas de las 257 de Diputados. Esto quiere decir que es la primera minoría. Para lograr la mayoría, la mitad más uno, necesitarían ganar nueve bancas más en esta elección. Si se replican los resultados de las PASO, en Diputados el oficialismo perdería 4 bancas, y se quedarían con 116. Juntos por el Cambio, que actualmente suma 114 bancas, pasaría a 117. Es decir que nadie tendría mayoría en Diputados. Ambos espacios se verían obligados a negociar.

Foto del Congreso argentino.
Foto: Juan Mambromata / AFP.

En el Senado, el oficialismo sí es mayoría: tiene 41 bancas. La mayoría en esa cámara se consigue con 37 bancas. Si se replican los resultados de estas PASO con exactitud, el Frente de Todos perdería 6 bancas y pasaría a tener 35 miembros, por lo cual pasaría a ser primera minoría. Juntos por el Cambio, que tiene 25 bancas, sumaría 6 y pasaría a tener 31.

Entonces estaríamos ante dos cámaras sin un espacio mayoritario, y un poder mucho más equitativamente repartido entre dos fuerzas políticas polarizadas.

¿Qué consecuencias traería que el oficialismo pierda su mayoría las dos cámaras? 

“En términos institucionales, perder las mayorías en el Congreso significa que el centro de gravedad en la política argentina pasa de un poder unipersonal como es el Ejecutivo a un órgano plural como lo es el Parlamento. El Congreso tiene competencias que son exclusivas en temas que son candentes. El Congreso establece impuestos, si hay que modificar retenciones o modificar el impuesto extraordinario a la riqueza, eso se tiene que votar en el Congreso. El tema de la deuda externa, la negociación con el FMI, debería pasar por el Congreso. La posible suspensión de libertades civiles por ejemplo si se agrava el contexto de la pandemia también son materia del Congreso. Y evidentemente el presupuesto nacional, que no es ni más ni menos que el plan de gasto del Ejecutivo, también se discute en el Congreso”, explica Agustín Frizzera, licenciado en Sociología y Director Ejecutivo en Democracia en Red, una organización que trabaja con gobiernos y activistas para crear soluciones de participación ciudadana a través de la tecnología.

Esta nota se desprende de un episodio de FOCO, el podcast de RED/ACCIÓN.

“En términos institucionales y democráticos, que el oficialismo no tenga mayoría en ninguna de las cámaras no significa nada. Lo que va a hacer es obligar al oficialismo a una capacidad de negociación mucho más grande que la que tenés que tener si tenés mayoría en alguna de las cámaras. Por lo cual lo que se abre en esta circunstancia es la obligación para el oficialismo de negociar mucho más con la oposición, y esto sienta a la oposición en una posición más cómoda para lograr objetivos que seguramente redundarán, si es en el caso del Senado, también en beneficios paras las provincias opositoras, porque la negociación tiene mucho que ver con eso, con la obra pública para las provincias, los intereses que pueda llegar a tener la cámara de diputados y senadores en ciertas leyes”, agrega Pablo Secchi, licenciado en Ciencia Política y especialista en análisis, gestión y derecho electoral. Secchi es Director Ejecutivo Poder Ciudadano, una organización sin fines de lucro que existe desde 1989 y que trabaja por el buen gobierno del Estado, la transparencia en el manejo de la cosa pública y el compromiso por vigorizar las instituciones de la democracia.

Recordemos que para poder pasar leyes sin negociar con otros espacios, un partido político necesita tener quórum propio en ambas cámaras. Con quórum propio me refiero a que tendrían mayoría absoluta, osea la mitad más uno de todas las bancas.

Hay algunas excepciones de ciertos tipos de leyes que requieren reunir dos tercios o tres cuartos de la cámara, lo que se conoce como mayoría especial. Esto obliga a negociar y llegar a un consenso entre distintas fuerzas políticas.

Algunos ejemplos de estos casos:

  • Otorgar jerarquía constitucional a ciertos tratados de derechos humanos.
  • Determinar la necesidad de reformar la Constitución.
  • La remoción de legisladores de sus cargos.
  • El desafuero de legisladores.
  • La insistencia frente a un veto presidencial.
  • Que una cámara acuse en el trámite de juicio político a un funcionario.

“Desde la vuelta de la democracia en el 83’, vivimos varios períodos en el que el que estaba a cargo del Ejecutivo no cuenta con mayoría en alguna de las cámaras. Es famoso que Alfonsín gobernó con minoría en el Parlamento, a Macri le pasó lo mismo. Pero también es cierto que en estos casi 40 años lo más frecuente fue ver que el peronismo tenía mayoría en el Congreso, aunque no siempre fue así: en Diputados no tuvieron mayoría absoluta en la última etapa de Menem, y en algunos bienios kirchneristas, 2003-2005, 2009-2011, 2013-2015, y también es el caso de hoy”, indica Frizzera.

De las PASO a las generales: ¿pueden cambiar los resultados?

Secchi descree que los resultados de las PASO puedan revertirse en las elecciones generales. “Veremos cómo termina convenciendo al electorado principalmente aquellos espacios que tuvieron primarias reales, cómo se terminan conformando esas listas de acuerdo a esos acuerdos previos y el conteo de votos final, y ver cómo puede llegar a pesar en el electorado algunos espacios de terceros partidos que se empiezan a consolidar o que tuvieron algún buen resultado. Sería raro que haya una migración muy fuerte de un partido hacia otro. Hay que ver cómo se va a mover el Estado en materia de transparencia con la utilización de los fondos públicos porque es algo que puede llegar a impactar en la ciudadanía, pero no creo que haya un cambio rotundo de votos. Puede llegar a moverse un poquito, como ha sucedido en otras elecciones”.

Frizzera destaca que en las PASO solo participó el 67% del electorado, cuando generalmente este número alcanza el 80%, y que además hay que tener en cuenta que todas las listas que no alcanzaron el 1,5% de los votos no estarán presentes en noviembre. “Estas opciones todas sumadas también nos muestran a votantes que quedaron disponibles para ser captados por las opciones mayoritarias en las generales. Quiero decir que habrá en las distintas provincias votantes a los que pescar. Así que creo que habrá diferencias en los resultados. Veo más difícil una reversión de la tendencia, que el resultado se de vuelta me parece poco probable, pero como es una elección legislativa, la diferencia entre las magnitudes, es decir cuánta ventaja tendrá un partido sobre otro, es muy significativa, y puede implicar tener mayoría o no en alguna de las cámaras”.

El escenario político hasta 2023 si el resultado de las PASO se repite

“Todas las elecciones de medio término son un plebiscito de la gestión vigente. Si se replicara en noviembre el escenario de cachetazo electoral de las PASO, la autoridad del presidente quedaría resentida. Y ahí va a tener que optar por una nueva estrategia para su gestión. O se radicaliza, se tira de la audacia política, o diluye su protagonismo y descansa sobre coaliciones parlamentarias que puedan armarse para temas específicos. Según cómo le vaya en estos caminos se definirá su candidatura para 2023, para un mandato de ocho años, o se abrirá dentro del oficialismo esa posibilidad para otras personas”, explica Frizzera.

Además, el Director Ejecutivo en Democracia en Red cree que estas elecciones pueden mostrar la aparición de nuevos líderes. “Esta elección también sirve para que la oposición resuelva su interna, en la que Rodríguez Larreta quedaría fortalecido si se repiten los resultados de las primarias. De todas formas, y más allá de lo instrumental, los parlamentos también sirven como palestra para la emergencia de nuevos liderazgos. Me parece que en el próximo Congreso vamos a ver más figuras que en este, y vamos a ver cómo varias personas buscarán instalarse para gobernar distintas provincias, o la ciudad de Buenos Aires, a partir de 2023”.

Las PASO: otra sorpresa electoral

Otra cosa que llamó la atención en estas PASO es que, una vez más, las encuestas fallaron en pronosticar este resultado. De 18 encuestas hechas en la provincia de Buenos Aires, solo tres se acercaron a los resultados finales.  Casi todos los sondeos en ese distrito coronaban al Frente de Todos como vencedor por una distancia de alrededor de 5 puntos. Al final fue a la inversa.

“Ha cambiado mucho la forma de consultar al ciudadano. Antes se hacía llamando a un teléfono fijo, a una casa, sabías a donde ibas, lo que podía generar una distribución de casos más interesante, un universo más claro al cual encuestar. Por otro lado, creo que había más disponibilidad de la gente para participar de estas encuestas. Ahora eso ya no existe con las nuevas tecnologías; no es lo mismo la fiabilidad que puede tener una encuesta por Internet que un estudio telefónico como se hacía antes. Y después hay muchas encuestadoras que no son serias, que no hacen un trabajo real, lo piensan como un negocio o sus jefes les piden ser complacidos con determinados resultados de encuestas y esto deriva en una desconfianza muy general sobre el sistema de encuestas que vemos en la Argentina. Y esto sucede hace ya varias elecciones”, explica Pablo Secchi.

Hay que remarcar que hay en el país algunas irregularidades en relación a las empresas y consultoras que realizan encuestas electorales en el país. En la Argentina, por ley, cualquier empresa que quiera divulgar los resultados de una encuesta de opinión o que quiera hacer una encuesta durante la campaña tiene que inscribirse en la Cámara Nacional Electoral. Además, tienen la obligación de dar detalles sobre quiénes las contrataron para los distintos estudios que hacen, qué monto facturaron y qué métodos se utilizaron. Pero esto no pasa: en la campaña previa a estas PASO, se notificaron 75 encuestas electorales, pero de esas encuestas, solo en un 17% de los casos se declaró quién contrató esa encuesta y cuánto pagó.

Espacios fortalecidos, de izquierda a derecha

Hubo otro fenómeno que llamó la atención en estas PASO, y tiene que ver con el fortalecimiento de la izquierda, por un lado, y con el surgimiento de propuestas ultraliberales que se desempeñaron muy bien en la elección.

El Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad se coronó como la tercera fuerza política del país, con más del 5% de los votos totales. En ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, acumuló más del 6% de los votos.

Otra sorpresa fue el partido La Libertad Avanza: Javier Milei, candidato ultraliberal con una retórica anti-establishment político, se coronó como la tercera fuerza en la Ciudad de Buenos Aires, con el 13,6% de los votos.

Foto: Télam.

Frizzera señala que, dándose los mismos resultados en noviembre, las terceras fuerzas podrían pasar a tener mayor relevancia. “Si cuentan con suficientes bancas como para complementar a los votos mayoritarios, podrían verse favorecidos. Quiero decir, si por ejemplo, un bloque de los de la grieta tiene 120 bancas, y necesita 9 bancas más para lograr el quórum y esas 9 bancas se las puede aportar un tercer partido, ese partido va a verse cotizado dentro de la Cámara de Diputados. Si este escenario no se da es muy difícil para las fuerzas minoritarias tratar de imponer tanto sus temas como sus proyectos”.

Secchi también destaca la importancia que tendrían las terceras fuerzas, principalmente con el crecimiento de los espacios liberales. “En esta elección particular aparecieron los espacios más libertarios, como le llaman, que son un fenómeno nuevo. Más allá del buen resultado de la izquierda, y que se impone como tercera fuerza a nivel nacional, me parece que los libertarios son una figura que todos están mirando, que hay que mirar con precaución. Veremos si se termina consolidando después de la elección general y de cara a la próxima elección presidencial”.


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