Metano: esas otras emisiones que debemos reducir | RED/ACCIÓN

Metano: esas otras emisiones que debemos reducir

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Metano: esas otras emisiones que debemos reducir

Seguimos profundizando sobre (y a partir de) el reporte científico del IPCC. Hoy con ese gas de efecto invernadero que a veces pasa desapercibido ante el justificado protagonismo del CO2, pero que requiere igual atención en la acción ante el cambio climático.

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Intervención: Denise Belluzzo

CH4, CH4, CH4. Esta es la nueva palabrita que les voy a pedir que mantengan en el diccionario climático que venimos armando indirectamente edición a edición de la newsletter. Así como con CO2 nos referimos al dióxido de carbono, con CH4 nos referimos al metano. Es otro gas de efecto invernadero, a veces dejado a un lado frente a la predominante contribución del CO2 al cambio climático, a veces solo limitado a la vaca como responsable.

Hoy el metano se vuelve el protagonista del tema central de PLANETA no por mero azar. En el reporte sobre las bases físicas del cambio climático presentado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que analizamos la semana pasada, tuvo su lugar y advertencia. Veamos por qué y para qué.

  • ¿Qué es el metano? El IPCC define al metano como uno de los seis gases de efecto invernadero (GEIs), el componente principal del gas natural y aquel asociado a todos los hidrocarburos utilizados como combustibles, a la ganadería y a la agricultura.

    Después de las emisiones de CO2, las emisiones de metano son la segunda causa más importante del calentamiento global. Según el Global Methane Budget, las emisiones globales anuales de metano son de alrededor de 570 millones de toneladas. Como detallaremos luego, un 40% de esas emisiones tiene fuentes naturales y el 60% restante es originado por -ups de nuevo- actividades humanas.

    Para comprender la importancia del metano hay que tener en cuenta las dos características que definen el impacto de los GEIs: su capacidad para absorber energía y el tiempo que permanecen en la atmósfera. Bueno, con el metano tenemos una mala y una buena (por así decirlo). Empecemos por la mala: es un GEI mucho más potente que el CO2, es decir, absorbe mucha más energía mientras permanece en la atmósfera. El potencial de calentamiento global del metano es 86 veces mayor que el del CO2 en un período de 20 años. Ahora la buena: su vida de duración en la atmósfera es más corta que la del CO2. Estaríamos hablando de una diferencia de 12 años versus siglos.
  • ¿Qué nos dice el IPCC sobre el metano? Cuando el reporte climático se refiere a limitar el cambio climático futuro para alcanzar un escenario de calentamiento con efectos menos dramáticos, establece que se requiere limitar las emisiones de CO2 alcanzando las cero emisiones netas de CO2, pero con algo más: hacer eso a la par que se reducen las emisiones de otros GEIs. Y aquí es donde entra el metano de una forma destacada en el reporte.

    ¿Por qué? "Reducciones fuertes, rápidas y sostenidas de las emisiones de CH4 también limitarían el efecto de calentamiento resultante de la disminución de la contaminación por aerosoles y mejorarían la calidad del aire", señala el Resumen para tomadores de decisiones del reporte. Recuerden lo anterior: el metano es más potente, pero dura menos. Por lo que, cuanto antes reduzcamos sus emisiones, más rápidos serán los efectos positivos consecuentes. Entre esos efectos se encuentra la mencionada mejora en la calidad de aire -y por ende en nuestra salud- porque el metano contribuye en la formación de un contaminante peligroso del aire que nos afecta a diario.

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Gráfico: Agencia Internacional de Energía

Comprender las causas para impulsar acciones. Algo queda claro: no solo debemos reducir las emisiones de CO2 para hacer frente al cambio climático, sino también las de otros GEIs, como el aquí protagonista, metano. Ahora bien, para saber cómo reducirlas debemos conocer de dónde proceden esas emisiones y, spoiler, no es solo de la vaca.

En el informe Methane Tracker 2021 presentado en enero de este año, la Agencia Internacional de Energía (IEA), por sus siglas en inglés, comparte el gráfico que pueden observar arriba: las fuentes de procedencia de las emisiones de metano. Me centraré en las tres más contribuyentes: humedales, agricultura y energía.

  • Humedales. Aparecen en primer lugar, pero con un color celeste que demarca algo no menos importante y que se comprende en inglés y en español: natural. Los humedales son una fuente natural de metano. Las condiciones anaeróbicas de esos ecosistemas inundados conducen a la producción de metano. Proteger estos ecosistemas es fundamental. Las acciones para reducir las emisiones debieran concentrarse en el 60% de las emisiones de metano que procede de actividades humanas, como las que siguen.
  • Agricultura. Ahora sí, bienvenida las vacas a la contribución al cambio climático. Conforme el Global Methane Budget mencionado, la ganadería es la mayor fuente de emisiones de metano alrededor del mundo en este sector. Básicamente por el proceso de fermentación entérica del ganado (sus eructos) y el manejo del estiércol. A la ganadería le siguen el cultivo de arroz (por los sistemas de gestión de agua que se emplean) y la quema de residuos agrícolas.

    La Climate & Clean Air Coalition sugiere algunas acciones que se pueden aplicar en el sector para reducir sus emisiones de metano: mejora en la gestión del estiércol y la calidad de la alimentación de los animales, mejora en las prácticas de los arrozales inundados, mejora en las condiciones de salud y cría de los animales, implementar políticas de promoción de opciones de dietas saludables, entre otras.
  • Energía. El sistema de energía basado en petróleo, gas natural y carbón también genera emisiones de metano a través de su explotación, transporte y uso. De las emisiones de metano procedentes del sector energético, el 40% es responsabilidad de la producción de petróleo y el 60% restante de las fugas en la cadena de valor del gas natural. Para la IEA, se deben reducir las emisiones de todas las fuentes antropogénicas, pero especialmente las procedentes de la industria del petróleo y el gas -mientras se sigan manteniendo en un mercado que debe ir a la descarbonización- porque no solo son las que más contribuyen en el sector energético sino porque también es una acción rentable. Es decir, la captura de metano adicional se puede monetizar, resultando en ahorros o realizándose a bajo costo.

    Incluso, sugiere como vital que los tomadores de decisión reconozcan las reducciones de metano como acciones de la transición energética. Mmm... todo esto muy con lupa, ¿no? Porque el greenwashing siempre está a la vuelta de la esquina en lo que a industria de combustibles fósiles se trata.

    La diferencia en la contribución según países es notable. La intensidad de las emisiones entre los países con peor desempeño es más de 100 veces mayor que entre los mejores. Rusia, Estados Unidos e Irán lideran el podio de emisiones de metano procedentes de petróleo y gas. Sus acciones para reducirlas podrían marcar una notable diferencia.

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¿Cuál fue el estado del clima en América Latina y el Caribe en 2020? Cuatro destacados del reporte de la OMM. Así como en mayo de este año se presentó el Estado del Clima Global 2020 -y analizamos en PLANETA-, ayer la Organización Meteorológica Mundial presentó un paralelo del reporte, pero con foco regional: el Estado del Clima 2020 en América Latina y el Caribe. Veamos cuatro de sus hallazgos más destacados.

  • Una región en rojo. Y no me refiero a las deudas económicas en las que se encuentran varios de los países de la región en cuestión, sino más bien a las temperaturas. 2020 fue uno de los tres años más cálidos registrados en América Central y el Caribe, y el segundo más cálido en América del Sur. Para el Caribe, 2020 fue el año con las mayores anomalías registradas en términos de temperatura de la superficie.
  • Una región impactada. Los efectos del cambio se hacen sentir en América Latina y el Caribe especialmente a través de eventos climáticos más intensos. La intensa sequía e inusual temporada de incendios en la región del Pantanal de Brasil, Paraguay y Bolivia fue la peor sequía de los últimos 50 años. Solo el año pasado, se detectaron 30 tormentas con nombre en la cuenca del Atlántico, rompiendo así el récord de la mayor cantidad de tormentas tropicales/subtropicales en un solo año. En términos de olas de calor, se registró un intenso episodio del 29 de septiembre al 15 de octubre desde el sur de la Amazonía peruana hasta Bolivia, Paraguay, el norte de Argentina y el centro y sur de Brasil.
  • Una región vulnerable. Como hemos dicho más de una vez, el cambio climático profundiza las vulnerabilidades existentes. Por poner un ejemplo, los huracanes Eta e Iota significaron un costo en pérdidas para Honduras de 2.159 millones de dólares. Aproximadamente cuatro millones de personas se vieron afectadas y 287.315 hectáreas de cultivos resultaron dañadas. Si miramos una radiografía más amplia, los eventos climáticos extremos afectaron a más de ocho millones de personas en América Central, exacerbando la inseguridad alimentaria en países ya paralizados por crisis económicas, restricciones por el coronavirus y conflictos. Del mismo modo, las condiciones de sequía a lo largo de 2020 afectaron significativamente los rendimientos de los cultivos en América Latina y el Caribe y, por ende, a los productores dependientes de ellos.
  • Una región que también debe poder mitigar y adaptarse. Lo venimos repitiendo, muchos de los países de la región necesitan de financiamiento climático para poder implementar sus políticas de acción climática. Ellas deben incluir tanto impulsar la transición para reducir sus emisiones como la adaptación a los efectos ya presentes del cambio climático. Sobre el primer eje de acción, la OMM sugiere abordarla en línea con otras realidades presentes, como la pobreza, y con foco en soluciones basadas en la naturaleza. Sobre el segundo eje, la organización sugiere que se deben mejorar los sistemas de alerta temprana.

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Temperatura de la superficie y el océano en julio de 2021 | Temperatura promedio de julio 2021 en relación con el período base 1981-2010 | Imagen: NOAA

Pasó julio y nos dejó un récord histórico en los registros. No, y no hay meme de Julio Iglesias para esto. Y ni que el mes supiera que luego venía el reporte del IPCC como para darle una evidencia más. Lo concreto es que los Centros Nacionales de Información Ambiental de NOAA (la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) anunciaron que el reciente julio fue el mes más cálido desde que se iniciaron los registros en 1880. El dato llama la atención pues, si julio suele ser el mes más cálido de cada año y en los últimos años cada mes superaba al mismo mes del año anterior, aquí estamos hablando de que julio de 2021 fue no solo el julio más cálido de todos los julios sino el mes más cálido de todos los meses en 142 años.

"En este caso, el primer lugar es el peor lugar para estar", exclamó el administrador de la NOAA, Rick Spinrad, y agregó: "Julio suele ser el mes más cálido del año en el mundo, pero julio de 2021 se superó a sí mismo como el julio y el mes más caluroso jamás registrado. Este nuevo récord se suma al perturbador y disruptivo camino que el cambio climático ha establecido para el mundo".

¿Qué ocurrió en la región de América del Sur durante julio? La temperatura se ubicó por encima del promedio, quedando julio de 2021 como el décimo julio más cálido en la región. Los expertos ya anticipan que 2021 podría ubicarse entre los 10 años más cálidos registrados a nivel global. Pero ello lo sabremos con exactitud al inicio del próximo año. ¿Qué demuestra esto mientras? Tenemos que reducir emisiones de GEIs, cuanto antes.

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En agenda I: dos opciones para seguir escuchando sobre el reporte del IPCC. La edición semanal de FOCO, el podcast de RED/ACCIÓN, estuvo dedicada al reporte científico con la información más actualizada sobre el cambio climático. En ella, Delfina Campos recopila sus conclusiones más destacadas con la participación de Anna Sörenson, científica climática argentina y autora del reporte; y los aportes de quien les habla 🙂 Lo pueden escuchar aquí.

Una opción adicional, pero en inglés -vale la aclaración- es una ya conocida en esta newsletter: Outrage+Optimism. El podcast con Christiana Figueres, arquitecta fundamental del Acuerdo de París, realizó una edición especial sobre el reporte del IPCC con el científico climático estadounidense Michael Mann como invitado. Me pareció superclara y propositiva respecto de lo que el reporte significa o debiera significar. Lo pueden escuchar aquí.

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En agenda II: #LeydeHumedalesYA. No, no es un dejavú de alguna edición anterior. Es la continuidad de un reclamo que se mantiene y que hoy se alza con fuerza ante el escaso (por no decir nulo) avance de una Ley de Humedales en territorio argentino. Al momento en que esta newsletter fue enviada, la sociedad civil no solo alzó el reclamo en redes sociales sino que también lo llevó a las calles con una movilización frente al Congreso de la Nación. Ahora será el turno de los y las legisladores, de ver si, más allá de la adhesión en redes sociales, responden al reclamo con acciones concretas desde las bancas que ocupan.

¿Por qué es importante una Ley de Humedales y qué elementos clave debiera contar lo normativa? Lo analizamos hace ya casi un año en la newsletter con Ana Di Pangracio, especialista en biodiversidad de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), y lo pueden recordar aquí. ¿Por qué los humedales son los relevantes? Lo pueden profundizar en este artículo de Javier Drovetto en RED/ACCIÓN.

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Dejo foto y cualquier reflexión climática para otro momento. Hoy no me puedo mostrar ajena a lo que le está ocurriendo al pueblo de Afganistán. Otro día será el indicado para hacer un análisis sobre el vínculo entre conflictos y cambio climático. Hoy solo quiero recomendarles este hilo en Twitter de Bushra Ebadi. Conocí a Bushra en París, Francia, cuando ambas participamos en el décimo Foro Mundial de la Juventud de la UNESCO. Bushra es primera generación afgana-canadiense e hija de refugiados. Su hilo con sugerencias para apoyar al pueblo afgano merece la pena ser leído. Está en inglés, pero el traductor de Twitter puede ser de ayuda.

Hasta el próximo miércoles,

Tais