Por qué es un muy mal síntoma que el 77% de los presos de las cárceles federales haya sido detenido en los últimos tres años | RED/ACCIÓN

Por qué es un muy mal síntoma que el 77% de los presos de las cárceles federales haya sido detenido en los últimos tres años

Foto: Procuración Penitenciaria de la Nación

Las 31 cárceles del Servicio Penitenciario Federal están sobrepobladas. A tal punto que ayer el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos declaró la "emergencia penitenciaria". El objetivo es crear una comisión que defina cómo solucionar el déficit de plazas y mejorar las condiciones de vida de los presos. Ocurre que en sólo tres años, desde 2015, los penales federales pasaron de tener 10.274 detenidos a sumar 13.773, lo que implica un 12% más que la capacidad de sus celdas. ¿Por qué aumentó el encarcelamiento? ¿Es razonable que casi 8 de cada 10 presos hayan sido arrestados en los últimos tres años? Varios especialistas advierten que es un síntoma "peligroso" de una alta rotación de la población carcelaria.

La resolución (página 32) firmada por el ministro Germán Garavano reconoce que el porcentaje de sobrepoblación "seguirá incrementándose", se "agudizará" y asume que "puede afectar las condiciones de salubridad y añadir factores de violencia intracarcelaria".

Vista de la resolución firmada por Garavano.

Por qué hay cada vez más detenidos

Son varias las causas, tal como lo explicamos en una nota del 12 de marzo, cuando un tribunal le exigió al Gobierno “poner en marcha obras que amplíen la capacidad” en todo el país al considerar en su fallo que las condiciones de alojamiento son “inhumanas”.

De todas las causas que explican el aumento del encarcelamiento sobresalen tres:

1. Ley de flagrancia. En 2016 se votó la ley de flagrancia, que acelera el juzgamiento de las personas que son vistas y detenidas cuando cometen un delito. Con esa ley, se llegan a condenas apenas 36 horas después de cometido el delito.

2. Detenidos por violación a la ley de drogas. Sólo entre enero y noviembre las fuerzas federales concretaron 25.271 procedimientos antidroga, un 80% más que en 2015, según datos publicados por la Jefatura de Gabinete de la Nación. Sólo en las cárceles federales hay 4.510 detenidos por la ley de drogas.

3. Limitan las excarcelaciones. Finalmente, desde mediados del año pasado, rige una ley que limita las excarcelaciones en casos de delitos graves, entre los que figura desde homicidio y secuestro hasta producción y comercialización de drogas, que son delitos más comunes o expandidos.

Una rotación que preocupa mucho a los especialistas

Si analizamos los datos oficiales de los 13.074 presos que había en las cárceles federales hasta el 31 de diciembre de 2018, surge un dato impactante: el 77,5% fue detenido durante 2016, 2017 o 2018.

Esa alta concentración de presos ingresados en los últimos tres años no es algo nuevo pero viene acentuándose en la última década. En 2006, por ejemplo, los presos detenidos entre 2004 y 2006 representaban el 60%. En 2008, ese porcentaje llegó al 73%; y en 2015, escaló al 75%.

"Lo que marca esto es que hay una alta rotación. Tenemos estudiado que cada cuatro años y medio se renueva por completo la población carcelaria", advierte Marcelo Bergman, director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Si a esa rotación se la analiza en el contexto de hacinamiento actual y con datos que revelan que el 76% de las presos en cárceles federales no recibió capacitación laboral y el 51% no estudia, esa rotación es muy preocupante.

"La mayoría de los presos es detenido por robo o venta de droga. Es decir, delitos en los que existe un mercado delictivo en el que pueden ser reemplazados por otra persona mientras el detenido permanece preso. Es decir, la detención probablemente no acaba con el ilícito. Mientras que cuando sale en libertad, si no encuentra cómo reinsertarse, puede volver a incorporarse a la oferta delictiva", advierte Bergman, que justamente trabaja en un estudio a nivel latinoamericano sobre por qué se producen picos delictivos cuatro o cinco años después de que un país incrementa su tasa de encarcelamiento.

"Siguiendo esta tesis, podría decirse que en cuatro años, Argentina podría tener un aumento en delitos como robo y narcotráfico", conjetura Bergman y remarca que "el 40% de los presos en cárceles federales y bonaerenses son reincidentes".

En una línea parecida argumenta Diego Gorgal, especialista en seguridad y docente de las Universidades Torcuato Di Tella y Austral. "La pena más común es de cuatro años. Es decir que la rotación es muy alta", remarca Gorgal y agrega: "Aún si los programas de resociabilización fueran universales y muy buenos, lograr en cuatro años una readapación que la familia o la comunidad en general no logró es una exigencia muy alta".


Alcaldía de Tribunales. Foto: Procuración Penitenciaria de la Nación.

Los cupos en las cárceles aumentan a un ritmo menor

En las 31 cárceles federales hay hoy 13.889 detenidos en celdas que están preparadas para alojar 12.235 personas. Es decir hay una superpoblación del 12,21%, según datos del Servicio Penitenciario de la Nación.

Hace 15 meses, en noviembre de 2017, eran 319 los presos que excedían la capacidad declarada por el Servicio Penitenciario Federal, según el Ministerio Público Fiscal. Es decir que desde ese informe, la superpoblación se multiplicó por cinco.

En los últimos 10 años, las personas detenidas en unidades federales creció a un ritmo del 5% anual. Sin embargo, si tomamos el incremento desde 2015 en adelante, el aumento escala a un ritmo del 11,4% anual, lo que explica cómo la población carcelaria se despega de la capacidad real, tal como lo muestra este gráfico.

Ocurre que mientras la cantidad de presos desde 2015 creció a un ritmo del 11,4% anual, la capacidad de las cárceles se incrementó sólo un 10% durante los últimos tres años.

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