Qué políticas inclusivas puede orientar el Censo 2020 al sumar preguntas sobre identidad de género | RED/ACCIÓN

Qué políticas inclusivas puede orientar el Censo 2020 al sumar preguntas sobre identidad de género

El nuevo cuestionario permitirá contar con información precisa sobre la población trans, travesti y el resto del colectivo LGBTI+. Desde el Indec y las organizaciones vinculadas a la comunidad adelantan que los resultados servirán para identificar la necesidad de nuevas políticas de empleo, cambios en los servicios de salud y hasta en la organización de las escuelas.

Ilustración: Pablo Domrose

“Y de acuerdo a la identidad de género se considera: 
-Mujer
-Varón
-Mujer trans
-Travesti
-Varón trans
-Otro
-Ignorado”

La pregunta por el autorreconocimiento, inmediatamente a continuación de la que indagará respecto al sexo de nacimiento con la opción binaria (mujer-varón), es uno de los cambios que se introdujeron al cuestionario del próximo censo de población que ya tiene fecha: se llevará a cabo el miércoles 28 de octubre de 2020. 

Hasta ahora solo podías ser mujer o varón. Tener una pareja o cónyuge del mismo sexo era registrado como una “inconsistencia”. Y así lo procesaba el sistema de datos estadísticos: como un error. 

“En 2010 se realizó el Censo del Bicentenario, en octubre. En julio de ese mismo año se había aprobado la Ley de Matrimonio Igualitario y, en ese contexto, 100% Diversidad y Derechos comenzó un trabajo con el INDEC para que se modificaran los parámetros de consistencia de datos, se permitiera que los hogares compuestos por parejas del mismo sexo fueran incluidos en el relevamiento, y se respetara la identidad de género de las personas travestis y trans. El primer punto se pudo avanzar modificando el programa de procesamiento de datos, lo que permitió que por primera vez se registrara a todas las parejas, sin importar su composición. Sin embargo, por lo avanzado del operativo censal, no logramos incluir la variable identidad de género como tal y el dato quedó diluido en la población cisgénero, por lo que estaba pendiente desde aquel momento”, explica Martín Canevaro, integrante de la ONG 100% Diversidad y Derechos que impulsó este nuevo cambio para el censo 2020.

Cuántas personas trans viven en la Argentina, dónde están localizadas, qué edades tienen, cuál es su origen, a qué se dedican, cómo está compuesto su grupo familiar, son algunos de los datos que se podrán sistematizar a partir de la inclusión de la pregunta por la identidad de género. Pregunta que viene palpitando desde hace una década.   

Para volverla un hecho, de cara a un nuevo relevamiento demográfico, la ONG presentó al INDEC una propuesta “que contenía tres aspectos fundamentales: la continuidad de la publicación de los datos de hogares compuestos por parejas del mismo sexo; la inclusión de la variable identidad de género en el formulario básico; y la realización de un estudio complementario sobre las condiciones de vida de la población travesti/ trans”, cuenta Canevaro. Esta solicitud dio inicio al diálogo que finalizaría con la introducción de estos cambios.

Durante los encuentros con el organismo estadístico “se recalcó la oportunidad histórica para seguir avanzando en la visibilización de la población LGBT y se analizaron y debatieron aspectos normativos, presupuestarios y metodológicos”. El activista asegura que el equipo de diseño conceptual del censo estaba comprometido con esta necesidad y que en los espacios de intercambio “se avanzó en cuestiones terminológicas, en combinar la ciencia estadística con los derechos de las personas LGBT, y sugerir que se adopte un enfoque basado en los derechos humanos”.

Desde el INDEC, la directora Nacional de Estadísticas Sociales y de Población, Gladys Massé, quien participó de los debates previos, coincide: “Argentina, con las leyes de matrimonio igualitario e identidad de género, se encuentra a la vanguardia en estos temas. Y el censo tiene que ser un reflejo de esa realidad, que es la de una sociedad que se encuentra en transformación. Tiene que relevar la información que se requiere para diseñar políticas públicas”. 

Detectar los cambios que se generan en la sociedad para que se vean contemplados a la hora de recabar datos y trabajar a partir de propuestas que les acercan diferentes instituciones (sectoriales, académicas, nacionales y ONGS) es parte del trabajo del organismo estadístico. “En este caso fueron la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación y la ONG 100% Diversidad las que nos hicieron la solicitud. En base a eso y al vacío de información que encontramos comenzamos a trabajar”, explica Massé. A partir de los resultados recabados, dice, esperan poder brindar información certera que contribuya a diseñar nuevas políticas vinculadas a la atención de la salud, la conformación de la familia y al sistema educativo de las personas trans y la comunidad LGTBI+. 

“Es probable que los varones trans puedan contar con la posibilidad de tener hijos, entonces hay que prever este tipo de situaciones en materia de salud, y para eso esta información es de muchísima utilidad. Lo mismo sucede con la organización en las escuelas, en las clases, y la composición de las familias —ejemplifica la funcionaria—. La información del censo es utilizada siempre como orientadora de las políticas para ver qué se necesita, para que no se diseñen a ciegas”.

En esa misma dirección, dentro de la órbita de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación se creó, en 2016, la Dirección General de Políticas Integrales de Diversidad Sexual. Entre las iniciativas que produjeron, en 2017 editaron la guía informativa y práctica “Hablar de diversidad sexual y derechos humanos”, una herramienta pedagógica que busca “alcanzar conceptos claros que eviten la discriminación y fomenten un trato respetuoso hacia las personas del colectivo LGBTIQ y hacia la ciudadanía en general”. 

Otro ejemplo de recursos que eventualmente podrían convertirse en norma a partir de los datos certeros que ofrezca el censo es la “Guía de acciones para una inclusión sociolaboral de travestis, transexuales y transgéneros (trans). Recomendaciones basadas en las acciones implementadas en ocho localidades de la Argentina”. Este material realizado en 2017 por la Secretaría de Empleo del ex Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación tuvo apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Es una guía “para incorporar poblaciones cuya vulnerabilidad laboral se asocia con condiciones de discriminación, violencia y/o exclusión por motivo de su género y/u orientación sexual”.

Desde 100% Diversidad Martín Canevaro asegura que, en materia de políticas públicas, pondrán el foco en impulsar “medidas de inclusión previsional para el colectivo travesti trans, políticas de reparación de la violencia estatal, de cupo laboral en el Estado y acceso al trabajo formal”. 

Cambios en los censos a través del tiempo

Para que una nueva pregunta sea incorporada en un censo, una vez recibida la solicitud o detectada una nueva situación social, primero debe evaluarse la validez de aquello que se quiere agregar, explica Massé. Esto es, se examina, mediante pruebas o encuestas piloto, si la población responde o no a la pregunta, si la pregunta genera rechazo. Para lo que el INDEC trabaja con organismos sectoriales. Luego, todas las solicitudes son discutidas por un comité censal.

En 2012, por ejemplo, se realizó una prueba piloto de la Encuesta Nacional sobre Población Travesti Trans del INDEC/ INADI y organizaciones sociales en la Matanza, provincia de Buenos Aires. Lo que puede considerarse un antecedente de la introducción de la pregunta por la identidad de género en el Censo. Martín Canevaro muestra algunos datos que esa encuesta arrojó: 

  • Entre la población trans mayor de 18 años, 6 de cada 10 mujeres y 7 de cada 10 hombres habían abandonado la escuela en el nivel secundario a causa de la discriminación. Solo un 32,6% de las personas mayores de 18 años habían completado la escuela secundaria.
  • 6 de cada 10 mujeres trans/travestis están en situación de prostitución. Y se consigna un 80% de trabajo no registrado. 7 de cada 10 buscaban otra fuente de ingreso y 8 de cada 10 declararon que su identidad les dificultaba esta búsqueda.
  • 3 de cada 10 mujeres trans o travestis presentan historias de abandono de tratamientos médicos por discriminación en el ámbito de la salud. Y 5 de cada 10 dejaron de ir a los hospitales por ese mismo motivo. El relevamiento señala que el 80% de esta población no tiene acceso a obras sociales o medicina prepaga.  

“El Censo es el reflejo de la sociedad y da cuenta de ella. Por ese motivo todos los censos presentan modificaciones”, dice Massé. Y realiza una pequeña historización de los principales cambios en los censos pasados: “si los censos antiguos, en 1895 por ejemplo, preguntaban sobre hijos nacidos vivos solo a las mujeres casadas y viudas, son los censos contemporáneos, de 1960 en adelante, que realizan esa pregunta a todas las mujeres sin considerar su estado civil. En el censo 2001 se incluyeron las preguntas sobre discapacidad e identidad de pueblos indígenas. En el de 2010 se agregó la pregunta por la identidad afrodescendiente pero solo se le hizo a una muestra de la población. En el del 2020 se incluirá, además de la pregunta por la identidad de género, la pregunta por la pertenencia a pueblos indígenas y afro para toda la población”.

Una pregunta esperada

Sobre cómo está formulada la pregunta por la identidad de género en el cuestionario del nuevo censo, la directora Nacional de Estadísticas Sociales y de Población explica que con las opciones “otro” e “ignorado” (que corresponderá a aquellos casos en que por algún motivo la encuesta la esté respondiendo un familiar o tutor en nombre de otra persona y no sepa cómo se autopercibe) intentan contemplar todos los casos posibles.  

“En general se trabaja con cinco o seis categorías porque el censo tiene que ser sencillo en términos del diseño conceptual. Después, los datos pueden servir para futuras encuestas específicas que se puedan realizar sobre los colectivos, ahí es donde podés incluir una mayor cantidad de preguntas que permita profundizar acerca de las necesidades, los requerimientos, las características. Pero el censo tiene que dar la estructura básica y no sobredimensionar el cuestionario porque si no el tiempo de entrevista es larguísimo,  se requeriría un millón de personas y sería imposible”, explica Massé.

Martín Canevaro aplaude el logro y afirma que “en un contexto global de avance de los discursos de odio y conservadurismos religiosos que hacen un uso político de las religiones contra el feminismo y la diversidad, que el Estado incluya la diversidad de familias y la identidad de género en el Censo 2020, cuando la recopilación y gestión de datos viene siendo un esfuerzo de la sociedad civil y no se cuenta con estadísticas sistemáticas ni desagregadas, representa un gran avance. Permitirá, por primera vez en la historia censal de nuestro país, contar con información urgente y específica sobre las condiciones de vida de la población LGBT para reclamar políticas públicas de inclusión y reparación  —prioritariamente de empleo, salud y vivienda— dirigidas a la población travesti/ trans”.

Sin datos, continúa, “la función del diseño de políticas y desarrollo del país queda al arbitrio de prejuicios o falsas o inexactas creencias, con alto grado de ineficiencia o directamente nulas. Por eso, los indicadores son esenciales y urgentes, porque como sociedad civil conocemos la realidad de violencias, obstáculos institucionales y mirada heterocisnormativa que prima en los tres poderes del Estado. Nuestro país necesita dejar de ignorar la situación demográfica, económica, social y cultural, así como las interseccionalidades, de las personas LGBT”. 

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