Seis pasos que explican por qué la confianza es el principal requisito para urbanizar un barrio | RED/ACCIÓN

Seis pasos que explican por qué la confianza es el principal requisito para urbanizar un barrio

Desde el año pasado, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lleva adelante un proyecto para lograr la transformación de 20 asentamientos informales en nueve municipios. Los referentes del plan remarcan que generar un vínculo de confianza con los vecinos es el requisito indispensable para poder hacer las obras y lograr una inclusión plena.

Foto: Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

El 10% de los habitantes de la Provincia de Buenos Aires vive en barrios populares, ya sea villas o asentamientos. Son 484.045 familias. Muchas de estas personas vienen de años de frustraciones por planes urbanización que no empezaron o avanzaron muy lentamente.

En el Conurbano, en los últimos 25 años creció en un 59% la existencia de nuevas villas y asentamientos, pero crecieron todavía más los hogares en esos barrios informales: un 180%. Es decir, se densificaron las villas y asentamientos existentes. Las carencias mas grandes son la red cloacal, casi un 90% de los habitantes están sin cobertura; la red eléctrica; la red de agua y el pavimento.

Desde 2018, el Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU) trabaja con nueve municipios (San Martín, Morón, La Matanza, Almirante Brown, Tigre, Lanús, San Isidro, Quilmes, Mar del Plata), es decir 23.000 hogares, para lograr que el Estado llegue a los barrios más vulnerables, permitiendo el acceso a los servicios básicos y realizando tareas para alcanzar una transformación social.

Después de más de un año de trabajo, los referentes de la iniciativa reconocen que generar un vínculo de confianza con los vecinos es el requisito esencial e indispensable para poder hacer las obras y lograr una plena inclusión. ¿Cuál es la metodología que encontró el Gobierno para generar confianza?

Primer paso. “Hay que llegar con los equipos a los barrios e instalar oficinas del organismo para que todos los vecinos tengan acceso. Cuando los habitantes te ven todos los días trabajando ahí, se empiezan a interesar por lo que se quiere implementar. Ellos nos veían limpiando arroyos, contratando gente del barrio para cooperativas y consultando constantemente. Todo eso nos fue validando en el territorio. Los procesos de urbanización llevan mucho tiempo y el desafío es que los vecinos te crean que de verdad querés mejorar su calidad de vida. Los resultados los van a ver muchos meses después, pero son importantes las intervenciones tempranas como: desratización, limpieza de la cuadra, desobstrucciones para que el agua drene, en horas y no en días”, cuenta Milagros Maylin, directora ejecutiva de OPISU.

Segundo paso. Se organizan mesas participativas con los vecinos para establecer un diagnostico del barrio, ver cuáles son las principales necesidades y para jerarquizar las prioridades. Mientras se realizan obras de emergencia, se trabaja en forma integral con la comunidad. Las mesas son moderadas por integrantes del equipo de OPISU, que suelen ser arquitectos, sociólogos o antropólogos.

Tercer paso. Cada decisión se consensúa con los vecinos en las mesas. “La confianza genera involucramiento cívico. La única forma de que estos proyectos tengan éxito es con la participación. Ellos nos avisan cuando hay que intervenir en una zona conflictiva, con ellos derribamos muros que se construyen entre la villa y el barrio formal aledaño y también con ellos se pudo correr a los punteros históricos. De esta forma, ya no hay que tener un intermediario para todo porque el Estado tiene un acercamiento directo con el vecino”, destaca Maylin.

Cuarto paso. “Llevar seguridad al barrio es indispensable para tener éxito”, asegura Maylin. La confianza se va ganando cuando los vecinos pueden comprarse un electrodoméstico tranquilos, pueden salir a trabajar y volver tarde sin miedo, y sus hijos pueden jugar en los espacios públicos. Según la funcionaria, con el proyecto se mejoraron los índices de seguridad.

Quinto paso. Acercarse al vecino para ayudarlo a resolver problemáticas que van más allá del agua o las cloacas. “Es importante estar presentes en las emergencias, acompañarlos para resolver algún asunto de la vida cotidiana y construir proyectos en conjunto. En el modelo tradicional de integración social, se llega al barrio con cursos y capacitaciones para fortalecer las capacidades socioproductivas. Desde este enfoque queremos que apliquen la capacidad instalada con proyectos que le den identidad al barrio”, señala Maylin.

Sexto paso. Se trabaja mucho con las mujeres, que tienen un rol fundamental sacando a los barrios adelante y en los procesos de transformación. Buscan mujeres fuertes para que trabajen en sus casas temas de prevención de adicciones, violencia familiar, ausentismo escolar, y otras problemáticas que atentan contra el desarrollo de los más jóvenes. Ellas buscan a los chicos y los invitan a realizar distintas actividades para sacarlos de la calle. Se capacitan durante tres meses. Hay 4000 chicos participando del programa.

Proceso de urbanización en Villa Itatí 

Resultados anunciados

  • Se totalizan 85 obras de infraestructura, entre ejecución y licitación. La inversión se estima en $4000 millones. Hasta el momento llevan ejecutados $2085 millones.
  • Hay 300 vecinos trabajando en obras o cuadrillas de mantenimiento y ya existen 200 mesas participativas.
  • Se mejoraron casi 40 espacios públicos, se instalaron 12 destacamentos policiales y se incluyeron cinco centros integrales de justicia.
  • A partir del proyecto, aumentó en un 35% la matricula en las escuelas y se entregaron 20 personerías jurídicas a organizaciones que trabajaban en los barrios hace años.

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