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Cómo son las primeras experiencias de políticas públicas de cuidados en América Latina

Para intentar resolver la crisis de los cuidados que afecta particularmente a las mujeres y a las niñas, Uruguay creó el primer sistema integral estatal focalizado en los cuidados de la primera infancia, las personas mayores y las que tienen alguna discapacidad. Costa Rica articuló una red que combina las iniciativas públicas, privadas y de la sociedad civil y se enfoca en los sectores con menos recursos. Chile amplió los cuidados preescolares y en la Argentina se acaba de anunciar un proyecto de ley en este sentido. Cómo funcionan y a quiénes benefician estas iniciativas.

ONU Mujeres y el Comité Olímpico Internacional facilitaron la apertura de espacios deportivos para 1.236 chicas de barrios vulnerables

Una Victoria Lleva a la Otra es una iniciativa creada en Brasil luego de los Juegos Olímpicos de Río, que se puso en marcha el año pasado en la Ciudad de Buenos Aires con 46 organizaciones comunitarias. Consiste en abrir espacios seguros para que chicas de 13 a 18 años que viven en barrios populares practiquen deportes y accedan a información sobre sus derechos, salud e inclusión financiera, entre otras herramientas.

La Nuestra: la organización que desde una cancha de fútbol empoderó a niñas y jóvenes de la Villa 31 y que gestionará un polideportivo

Encontrar una vocación, detectar y combatir las violencias, repartir de una manera más justa las tareas de la casa. Muchas de estas cosas se pueden lograr cuando las niñas, adolescentes y adultas de un barrio tienen un lugar para hacer lo que antes no podían: jugar a la pelota. A partir de la práctica del fútbol, desde hace quince años La Nuestra se transformó en un espacio de encuentro y acompañamiento en el que algunas jóvenes crecieron y participan en la toma de decisiones. La Nuestra pronto llevará adelante un polideportivo, acondicionado por el Estado nacional. Cómo es el modelo de trabajo en el que el derecho al juego es la puerta de entrada a otros derechos.

Cómo la medida que dispone la creación de espacios de cuidado cambiará la vida de madres que hoy hacen "malabares inimaginables"

A fines de marzo el Gobierno reglamentó una ley pendiente desde hace más de 40 años por la cual las empresas con más de 100 personas empleadas deberán ofrecer espacios de cuidado para bebés, niños y niñas. A la medida deberán adaptarse unas 9.000 compañías, según datos del Ministerio de Desarrollo Productivo. Lectoras y lectores de RED/ACCIÓN cuentan las complicaciones que implica hoy cuidar y a la vez desempeñar un trabajo remunerado. ¿Qué grupos serán los más beneficiados por la medida? ¿Cómo debería implementarse?

Qué artículos se pueden incluir en una constitución para que apunte a garantizar la equidad de género

En Chile, la iniciativa Más que Juanitas reune a más de 20 organizaciones feministas que proponen incluir en la nueva carta magna ―en proceso de discusión― textos que reconozcan y redistribuyan las tareas de cuidado, prevengan las diferentes formas de violencia contra las mujeres, incluyan el principio de igualdad sustantiva y no discriminación, entre otros puntos. Ecuador, Bolivia, Colombia, la Argentina, Alemania, Bélgica, Francia, Portugal y Grecia tienen textos en sus constituciones que se toman como referencia.

Una campaña busca que la sociedad reconozca, valorice y distribuya de un modo más igualitario las tareas domésticas y de cuidado

Las mujeres dedican 6,4 horas por día ―los varones, 3,4― a cuidar el hogar, a los niños, a los mayores, a las personas con discapacidad o enfermas. Pero ese trabajo, al asumirse como naturalmente propio del género, es invisible. La pandemia profundizó esta desigualdad y hoy hay consenso en los organismos especializados en que si no se resuelve este desequilibrio, difícilmente se pueda lograr una recuperación económica sostenible. Una campaña propone reconocer el problema para empezar a resolverlo.

El peso de ser cuidadoras

El espacio ganado por las mujeres en ámbitos económicos, educativos y sociales en las últimas décadas se está achicando. En estos tiempos de pandemia, su función de cuidadoras ha sido más importante que nunca, pero les han aumentado desproporcionadamente las horas dedicadas al trabajo doméstico y a la atención de niños y ancianos. Eso ha impedido que muchas regresen a sus empleos.

Bogotá implementa el primer sistema de cuidado de la región para compensar la sobrecarga de trabajo no remunerado de las mujeres

Se organiza en “manzanas de cuidado” con servicios para niños y niñas menores de cinco años, personas mayores y con discapacidad. A la vez, les ofrece formación y esparcimiento a las mujeres que dejaron de trabajar y estudiar para dedicarse al cuidado y, también, cursos para que los varones y otros familiares aprendan tareas domésticas. Cómo se organiza el sistema distrital de cuidados de la capital colombiana y qué impacto tiene en la comunidad.

Los desafíos (en tiempos de home office) de los varones que buscamos paternar de cerca

La posibilidad de trabajar en casa nos permitió a muchos varones involucrarnos más en la crianza de nuestros hijos o hijas. Y también nos llevó a comprender mejor la desigualdad de género que suele existir en tareas de cuidado. En esta nota, cuento mi experiencia con mi hija de dos meses. Y analizo, junto con especialistas y otros padres, la necesidad de más licencias y de una profunda deconstrucción (que ya empezó).

El Gobierno busca reconocer y remunerar las tareas de cuidado: cuáles son los próximos pasos que apuntan a una mayor igualdad de género

La ANSES trabaja en una iniciativa mediante la cual reconocerá las tareas de cuidado de madres a sus hijos e hijas sumando por ellas años de aportes previsionales. Lucía Cirmi Obón, directora nacional de Políticas de Cuidados, y Mercedes D'Alessandro, directora nacional de Economía, Igualdad y Género, analizan la medida y destacan la necesidad de avanzar en un sistema integral de cuidados. En ese sentido, Uruguay y Suecia son modelos internacionales inspiradores.

El agobio, los malabares y los sacrificios de las mujeres que crian solas mientras trabajan

Las jefas de hogar sin cónyuge y con niños, niñas y adolescentes a cargo se sienten sobrepasadas por su doble tarea en pandemia. Muchas han tenido que cambiar de trabajo o renunciar. La caída en su actividad laboral fue un 70% mayor al del resto de las mujeres. Sus historias señalan la desigualdad de género y la necesidad de invertir en servicios públicos de cuidado.

Mercedes D’Alessandro: “Las feministas que estamos en el gobierno no tenemos el poder, somos activistas dentro del Estado”

Desde hace un año lidera la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía, único espacio de ese tipo en América Latina. En esta entrevista, hecha junto con miembros y lectores de RED/ACCIÓN, se enorgullece de haber logrado influir para que el presupuesto tenga perspectiva de género. También dice que su gran frustración es que en la Mesa de Salarios y Precios no haya mujeres. Y habla de la brecha salarial de género, de la necesidad de rever las licencias de maternidad y paternidad, y de la importancia de redistribuir las tareas domésticas y de cuidado.

La paradoja de las trabajadoras de casas particulares en pandemia: se las valora mucho, pero se vulneran sus derechos

En una encuesta de UNICEF, el 70% señaló la actividad como una de las que primero debía retomarse en cuarentena. Algo que ocurre lentamente, con menos horas y extremando medidas sanitarias de prevención. En algunos casos los empleadores reconocen la importancia de su tarea y tienen ciertos cuidados, como buscarlas o pagarles transporte. Pero, a la vez, referentes del sector (en el que un 75% de las empleadas trabajan sin estar registradas) señalan que aumentaron los despidos.

Por qué la distribución de las tareas del hogar debe ser una política pública y cuáles son los planes del Estado

Trámites, limpieza, cocina, ayuda comunitaria, cuidado de hijos e hijas o personas mayores o con discapacidad: actividades que se denominan "tareas de cuidado" casi siempre recaen sobre las mujeres. Esto, entre otras cosas, les impide acceder al mercado laboral. Por ello, desde el Gobierno se trabaja para equiparar la brecha de género, algo que ya han hecho otros países como Uruguay.