Daron Acemoglu | RED/ACCIÓN

Hay que estar atentos a los peligros del progreso

La crisis de COVID-19 ha sido un recordatorio brutal de que, a pesar de nuestra riqueza y dominio tecnológico, todavía somos vulnerables a riesgos catastróficos de cola. Para garantizar la prosperidad futura, debemos adoptar una estrategia de crecimiento que coloque los riesgos colectivos al frente y al centro, en lugar de tratarlos como una ocurrencia tardía.

Es hora de una gran cancelación de deudas para los países más vulnerables

Ahora que la pandemia de COVID-19 ha dado paso a una fuerte recesión económica, los mercados emergentes y los países en desarrollo altamente endeudados (como Argentina) se enfrentan a crisis fiscales potencialmente ruinosas, cuyos costos recaerán en los ciudadanos comunes. Afortunadamente, hay una manera de abordar el problema que es práctica y justa.

El rol del Estado post COVID-19

Dada la naturaleza y la escala de las demandas que se imponen a los estados modernos, está claro que "los negocios como de costumbre" ya no serán suficientes, incluso si sigue siendo la opción más fácil.

La socialdemocracia le gana al socialismo democrático

Los socialistas democráticos contrastan su sistema imaginado con la marca de estilo soviético. El suyo, sostienen, se puede lograr plenamente por medios democráticos. Pero la mayoría de los intentos recientes de socializar la producción (en América Latina) han dependido de acuerdos antidemocráticos.

El dilema para los que pretenden cambiar el mundo a través de la tecnología?

No hay duda que la ciencia y la tecnología han mejorado enormemente la vida humana, pero también han dado a ciertos gurús las herramientas para transformar sociedades enteras desde arriba. Pero ojo, lo que era cierto para los planificadores centrales soviéticos es cierto para Big Tech hoy: asumir que la sociedad puede mejorarse a través de la "racionalidad" pura.