Deserción escolar en pandemia: cómo se busca revertirla

“Del millón de estudiantes que se calculó que abandonaron la escuela en pandemia han vuelto entre el 40% y el 50%”

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Silvina Gvirtz, secretaria de Educación a nivel nacional, señala que la revinculación de este grupo es uno de los principales desafíos del Ministerio de Educación y describe en esta entrevista los planes que llevan a cabo para ello. También analiza el mal desempeño de estudiantes del país en la evaluación que realizó la UNESCO, el rol que debe tener la familia en el trabajo de las escuelas y responde preguntas concretas que nos enviaron docentes, estudiantes, familias y expertos en educación.

“Del millón de estudiantes que se calculó que abandonaron la escuela en pandemia han vuelto entre el 40% y el 50%”

Silvina Gvirtz / Fotos: Ministerio de Educación / Intervención: Julieta De la Cal.

La semana pasada se conocieron los resultados del Estudio Regional Comparativo y Explicativo, ERCE 2019, que realizó la UNESCO. El rendimiento de las pruebas muestra que la Argentina disminuyó sus logros de aprendizaje en todas las áreas evaluadas respecto a la medición anterior (2013) y que obtuvo resultados más bajos que el promedio de los países de América Latina. También revela que el 87% de los y las estudiantes de sexto grado de primaria estaban, antes de la pandemia, por debajo del nivel mínimo de competencias.

La medición, que consiste en pruebas que evalúan aprendizajes de estudiantes de tercer y sexto grado en las áreas de Lenguaje (Lectura y Escritura) y Matemáticas, se realizó en 16 países de la región. Además, los chicos y las chicas de sexto grado también respondieron preguntas de Ciencias Naturales.

“Tenemos que ser muy conscientes de lo acontecido y tomar medidas para resolver el problema. En ese sentido, decidimos entregar el año que viene a cada estudiante de primaria un libro de Matemáticas y uno de Lengua. Los libros fueron seleccionados por cada una de las jurisdicciones y el ministerio nacional comprará más de 7 millones de ejemplares para repartir al inicio del ciclo lectivo 2022”, dijo la secretaria de Educación en el Ministerio de Educación de la Nación, Silvina Gvirtz.

Y detalló: “Esto es importante porque si no se tiene libro de Matemáticas, por ejemplo, se invierte gran parte del tiempo en el aula en copiar y no en explicar o trabajar en la asignatura específica. A su vez, como la idea es que los chicos lleven sus libros a las casas la maestra puede decirles que sigan ejercitando, resolviendo determinados ejercicios”.

—¿Ese es el único eje sobre el que están trabajando?
—No, claro que no. En secundaria estamos trabajando con la vuelta de Conectar Igualdad, que está pensada bajo tres ejes. Por un lado, la distribución de computadoras. Por otro lado, la inclusión de programas, aplicaciones y contenidos que apoyen la tarea de los docentes en el aula. Por último, está el trabajo en la capacitación docente para que aprovechen mejor las computadoras y sus contenidos. Además, estamos sacando una licitación para comprar un millón de computadoras para el año que viene, más las 635.000 que ya se compraron. La idea es equipar a las secundarias y a la educación especial. También estamos trabajando en áreas específicas, por ejemplo armando coros y orquestas juveniles-infantiles. Estamos creando 150 nuevos coros y orquestas en todo el país porque nos parece clave el desarrollo de la música.

En las últimas semanas, avisamos a la comunidad de REAPRENDER, nuestra newsletter de educación, que entrevistaríamos a Silvina Gvirtz y que podían enviarnos preguntas. Docentes, estudiantes, familias y especialistas en educación coincidieron en temas que les preocupan: lograr incorporar a los chicos y las chicas que quedaron fuera del sistema educativo en los últimos dos años, mejorar los aprendizajes, tener más en cuenta la salud mental de los y las estudiantes, trabajar más Educación Sexual Integral (ESI) y profundizar la formación y capacitación docente teniendo en cuenta los nuevos desafíos que enfrentan en las aulas. Gvirtz Sobre todos estos temas conversamos con Gvirtz.

Silvina Gvirtz, en 2014, cuando tenía a cargo del programa Conectar Igualdad. Acompañando al entonces ministro Alberto Sileoni. Jaime Perczyk, también formaban parte del gabinete de Sileoni. / Foto: Télam

Ella tiene una larga trayectoria en la gestión pública. Fue directora general de Cultura y Educación bonaerense entre diciembre de 2011 y agosto de 2012, durante el gobierno de Daniel Scioli. Luego, asumió como directora general del programa Conectar Igualdad, que promovió la inclusión de nuevas tecnologías en las escuelas. En diciembre de 2015 se hizo cargo de la Secretaría de Ciencia, Tecnología y Políticas Educativas del municipio bonaerense de La Matanza, rol que dejó el 1 de octubre de 2021, cuando se sumó al gabinete del ministro Jaime Perczyk.

La necesidad de consensos nacionales

Para Manuel Álvarez Trongé, presidente de la asociación civil Educar 2050 y suscriptor de REAPRENDER, “los resultados del ERCE 2019 confirman dos cosas: que la educación argentina estaba muy mal ya en el 2019 y anticipan que este deterioro será aún peor en los resultados pospandemia”. Ante esta situación, sigue, “todos tenemos que hacernos cargo: los distintos partidos políticos, las familias, los sindicatos, los docentes, los estudiantes". Y pregunta:

—¿No es este el momento de hacer un gran llamado a un pacto nacional por la mejora de la educación en la Argentina?
—Justo ayer (la entrevista se hizo el 2 de diciembre) el ministro anunció un llamado a generar consensos nacionales que permitan construir políticas de estado a mediano y largo plazo. La semana que viene ya tenemos la primera reunión con el Consejo Nacional de Calidad Educativa, presidida por Axel Rivas, justamente con este espíritu que está señalando Álvarez Trongé.

Gvirtz habla pausado, eligiendo las palabras precisas. Faltan solo semanas para que concluya el trabajo en las aulas del actual ciclo lectivo 2021 y pregunto:

—¿Qué saben en cuanto a estudiantes que aún no fueron incluidos en el sistema educativo y en cuanto a aprendizajes logrados?
—Tenemos algunos datos estimativos, pero no tenemos los datos de cada provincia. Del millón de estudiantes que se calculó que abandonaron en pandemia han vuelto entre el 40 y el 50%, aún nos queda una porción importante de estudiantes para que se revinculen. Para lograrlo, estamos desarrollando un programa que fue aprobado por unanimidad en el Consejo Federal de Educación (CFE) y que se llama Volvé a la Escuela. Se le asignó una partida presupuestaria de 5.000 millones de pesos que se distribuye entre todas las provincias para que puedan profundizar la búsqueda de chicos que se desvincularon o tuvieron baja vinculación con el sistema. Y una vez que se vuelven a vincular trabajar para fortalecer ese vínculo y los aprendizajes que perdieron. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, está el Programa Más ATR —Programa para la intensificación de la enseñanza “Acompañamiento a las Trayectorias y la Revinculación” (+ATR)— que da clases los sábados. Otras provincias ofrecen clases a contraturno. Ahora también empieza Escuelas de Verano, donde vamos a financiar una parte de ese programa para que las provincias puedan contratar a docentes que ayuden a los chicos que necesitan fortalecer aprendizajes para iniciar bien el ciclo 2022.

—Es decir, ¿hay aún alrededor de medio millón de estudiantes sin incluir en el sistema educativo?
—No diría que hay medio millón porque sería un dato apresurado. Prefiero ser cauta. Estamos trabajando con las jurisdicciones que tienen nominalizada la matrícula —unas 14— y en algunas de las que ya presentaron informes llegó al 60%. Es decir, serían menos. A esta altura prefiero hablar aún de porcentajes.

—¿El programa Volvé a la Escuela es la continuidad del programa nacional Acompañar: Puentes de Igualdad que aprobó el CFE y se puso en marcha en agosto de 2020?
—Claro. Volvé a la Escuela tiene por objetivo que los chicos retornen a las escuelas, acompañar las trayectorias de aquellos que tienen dificultades o que tuvieron baja vinculación con la escuela, y monitorear que ningún chico se desvincule.

Ana María Stelman, reconocida recientemente como una de las 10 mejores docentes del mundo por la Fundación Varkey y la UNESCO, trabaja en una escuela de un barrio en situación de vulnerabilidad en la ciudad bonaerense de La Plata. Ella, también suscriptora de REAPRENDER, destaca que “más allá de los datos estadísticos que encienden una luz de alerta al exponer los índices de deserción escolar y repitencia, la realidad para muchas escuelas es otra. En ellas, docentes y familias se encuentran preocupados por cuestiones humanitarias, emocionales, socioeducativas que no pueden resolver por falta de recursos (humanos, materiales, institucionales, de asistencia médica)”.

—¿Se han realizado relevamientos respecto a la situación sociocomunitaria de las escuelas insertas en sectores de alta vulnerabilidad? ¿Están realizando algún tipo de acompañamiento emocional?
—Desde el Ministerio Educación de Nación lo único que podemos hacer es fomentar determinadas políticas para que las provincias, que son las responsables de los sistemas educativos en un país federal como el nuestro, puedan ponerlas en práctica. Por ejemplo, consensuamos lineamientos en el CFE, como el programa Volvé a la Escuela, considera y contempla el trabajo en las comunidades, pero que después cada jurisdicción termina de definir específicamente. Por ejemplo, en el caso de Buenos Aires —ya que Stelman es de La Plata— está el ATR que trabaja contenidos específicos y también arte, deporte y temas de convivencia. Así, posiblemente cada una de las provincias ha definido un trabajo específico a desarrollar con los chicos que han sufrido problemas emocionales a causa de la pandemia.

Silvina Gvirtz

​​Durante los últimos dos años se escucharon muchas voces que hablaban del inicio de una nueva forma de enseñar y aprender. “Se habló de humanizar la educación para hacer pie en aquellos valores que nos dan acceso a vivir de manera saludable, respetuosa y empática. Sin embargo, el sistema educativo es verticalista y comienza en una realidad muy alejada del aula, con flujos lineales de pautas y estrategias que desestiman un feedback”, analiza Stelman. Y pregunta:

—¿Considera necesario el trabajo conjunto entre quienes diseñan políticas educativas y aquellos que deben aplicarlas? ¿Se está trabajando en este sentido?
—Para quienes hemos estudiado el tema de gobierno de los sistemas educativos, entendemos que no hay quienes organizan y quienes ejecutan, sino que se cogobierna. Porque sabemos que si las decisiones no son acordadas con los niveles intermedios, luego no se ejecutan. Nosotros entendemos que el cogobierno es multinivel. Como académica puedo decir que los directores de escuela toman decisiones de política educativa. Doy un ejemplo, un poco antiguo tal vez, pero cuando se mandaba a los mejores chicos al turno mañana y a los peores al turno tarde, esa es una decisión política que tomaban los directores. Yo fui maestra de primaria y conozco lo que pasa en el sistema. Las decisiones se pueden tomar en un nivel superior pero luego no necesariamente se ejecutan en los niveles inferiores tal cual fueron diseñadas.

—Sin embargo, lo que plantea Stelman es algo que me repiten muchos docentes, ese desanclaje que sienten que existe entre las decisiones que se toman en los gobiernos y los que ocurre en las escuelas. Por ejemplo, este año, exigencias en cuanto a aprendizajes desconectadas de lo que pasaba a nivel de salud emocional, mayor heterogeneidad en las aulas y necesidades económicas de las familias.
—Yo creo que lo que comúnmente ocurre es que los directores trabajan codo a codo con los docentes contemplando lo emocional, pero sin dejar de tener en cuenta la necesidad imperiosa de que los chicos aprendan saberes especialmente significativos como Lengua o Matemáticas. Finalmente, el dilema en estos años fue cómo combinarlo, pero creo que estuvimos todos alineados en ese sentido. Y en la provincia de Buenos Aires puntualmente, no he visto a sectores que hayan pedido una bajada curricular tal que impidiera a los docentes trabajar temas emocionales. He visto gran solidaridad entre inspectores o supervisores con directores, y directores con docentes. Veo a una comunidad educativa que pese a la adversidad se puso el tema al hombro, con un esfuerzo que hay que valorar. Vi una nueva alianza entre las familias y los docentes en pos de hacer lo que se podía con lo que se podía. Creo que hay que celebrar y aplaudir como se trabajó durante la pandemia. En cuanto a desigualdades, lo que uno ve es que el desmantelamiento de políticas tan importantes como la de Conectar Igualdad generó una desigualdad tremenda y hay responsabilidad política en esto. Porque no tenemos computadoras porque hubo una decisión política de no tenerlas. Claro que la computadora es una condición necesaria, pero no suficiente para disminuir las desigualdades. Si Conectar Igualdad hubiera tenido continuidad, la pandemia en el secundario hubiese hecho menores estragos. Por eso, es importante generar consensos para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir.

Silvina Gvirtz entregando libros en el municipio de La Matanza, donde en 2016 lanzó el programa "A la escuela, mejor con libros". / Foto: Gentileza Municipalidad de La Matanza

—Mencionó a las familias, que en contexto de la pandemia se vieron obligadas a participar más activamente de los procesos educativos de sus hijos e hijas. Sin embargo, al volver a la presencialidad no todos los sistemas educativos o las escuelas estuvieron dispuestos a incluir a las familias en el proceso educativo, en la búsqueda de consensos en cuanto a la educación de sus hijos. De hecho, las familias se han empezado a organizar de distintas maneras. ¿Se están pensando espacios de comunicación y participación de las familias en el CFE, por ejemplo?
—Las familias tienen en las cooperadoras un espacio importante de participación en la vida escolar. La escuela argentina siempre consideró esta participación. Por supuesto, es un espacio mejorable y en eso estamos trabajando junto a las provincias. Las escuelas están trabajando en el involucramiento de los padres en la tarea escolar. Esto me parece importantísimo. Me parece que realmente, entre las lecciones aprendidas en la pandemia, está la importancia del involucramiento de las familias en la escuela. De hecho, ERCE marca que a mayor involucramiento de las familias, mejor es el rendimiento de los estudiantes.

La formación docente

Celina Boretti es licenciada en Educación y orientadora escolar de la primaria Nº25 “Ricardo Güiraldes” del partido bonaerense de San Martín. Ella cuenta que “hace unos años se amplió el profesorado de magisterio, de dos a cuatro años. Sin embargo, los contenidos de dicho profesorado siguen sin contemplar —o por lo menos no se refleja en los docentes egresados— el trabajo con aprendizajes basados en proyectos (ABP), la enseñanza de ESI en forma transversal, ni el trabajo con la diversidad en todos sus sentidos”.

Desde Mar del Plata, la profesora Maite Campos, quien este año fue co-formadora de docentes de cuarto año, agrega que “saben las leyes —como la ESI— de memoria, pero no saben cómo aplicarlas o bajarlas a cuestiones concretas de la realidad”.

—¿Están trabajando en este sentido?
—El programa Nuestra Escuela del Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) está trabajando con todos esos temas. Trabajamos con todas las provincias en la formación docente, fortaleciendo las áreas prioritarias y desarrollando temas como ESI o Derechos Humanos.

Teresa Jones, directora bonaerense de la escuela secundaria Nº2 de Adolfo Alsina, pregunta si tienen pensado fortalecer el rol directivo y mediante qué estrategias, acompañamiento, postítulos o cursos, lo harían.
—Tenemos pensado acompañar a los directores desde el primer día a través de distintos cursos del INFoD específicamente para directores e inspectores o supervisores. En los cursos se trabajará lo que hace a la gestión y conducción específica de su rol, cómo acompañar mejor a los docentes, armado de equipos, comunicación, trabajo con datos. Estamos armando todo el área de capacitación de supervisores o inspectores sin olvidar que el ministerio Nacional trabaja junto a los docentes, directivos, supervisores y provincias en esta idea de generar consensos.

Silvina Gvirtz con estudiantes de una escuela secundaria del municipio bonaerense de Moreno. / Foto: Ministerio de Educación de Nación.

—Con la virtualidad impuesta por el contexto de la pandemia, quedó expuesta la brecha educativa respecto a la falta de tecnología y conectividad tanto en estudiantes como en docentes. En muchas ocasiones, los estudiantes solo pueden acceder a una alfabetización digital si los maestros están capacitados para acompañarlos en ese proceso. ¿Se han modificado los planes de formación docente para incluir el desarrollo de estas capacidades?
—No, no hace falta modificar los planes porque la vida de todos nosotros está atravesada por la tecnología. Entonces, uno puede afrontar la incorporación de esos conocimientos en cualquier área o disciplina. Por ejemplo, las computadoras de Conectar Igualdad tienen incorporados programas maravillosos como el GeoGebra, que pueden ser muy bien aprovechados en las clases de Matemáticas. En otras asignaturas hay contenidos que permiten entender lo que es una noticia falsa de una verdadera, o la huella digital que van generando los chicos. Creo que este es un tema muy importante y no se puede esperar a que se diseñen espacios específicos, si no que pueden y deben atravesar a las materias que hoy tienen vigentes en los diseños curriculares provinciales.

—Es cierto que los dispositivos que se entregan tienen muchos programas. Pero de ahí a que se usen en las clases creo que hay una gran distancia y en muchas escuelas no se usan o se usan muy poco.
—Con el relanzamiento de Conectar Igualdad se está trabajando en la capacitación docente para que aprovechen mejor las computadoras y sus contenidos en el aula. Sin por eso limitar el uso lúdico (que a veces también termina siendo pedagógico) que pueden hacer los chicos de sus computadoras en sus casas.

Desde Lobería, Elsa María Guillermo, que es Inspectora de Educación Técnico Profesional, considera que “incluir en la formación docente, tanto inicial como contínua, la educación emocional, la Programación Neuro Lingüística (PNL), el coaching, etc. permitiría a lxs docentes un trabajo real con la diversidad propia del aula o entorno formativo. Pero esto no puede quedar librado a las ganas de un docente, debe ser una exigencia de política educativa que se garantice con posibilidades de capacitación permanente. No se puede enseñar a manejar emociones, a mediar en los conflictos si primero no se forma a los formadores de docentes y a los docentes”.

—¿Están trabajando en relación a eso?
—Dicho así, no. Pero, creo que es una cuestión de terminología. Porque en la formación se incorpora el trabajo de las relaciones interpersonales y convivencia en la escuela. La convivencia y la salud integral de los estudiantes son temas clave para nosotros.

En los últimos años, académicos y funcionarios han resaltado en innumerables congresos y charlas la importancia de la evaluación formativa. De hecho dedicamos varias ediciones de REAPRENDER al tema. “Algo que hace décadas ponen en práctica las escuelas llamadas alternativas”, destaca Dolores Bulit, que produce el sitio AlterEdu. “Sin embargo, sigue Bulit, el sistema educativo formal parece estar centrado en la evaluación con calificaciones y las planificaciones docentes girando a su alrededor”.

—¿Crees que sacar el foco de las calificaciones y ponerlo en la evaluación formativa mejoraría el ambiente escolar? ¿Están trabajando en este sentido?
—La palabra evaluación es un término muy amplio que incluye a las calificaciones. Ya en la década del 60 se hablaba de evaluación formativa y evaluación sumativa. Cuando hacés una evaluación formativa buscas el aprendizaje a través del monitoreo, del error y de lo que se consolidó como aprendizaje. Pero, por otro lado, tenés la necesidad de calificar para saber el puntaje, el nivel o la situación más numérica o cuantitativa en la que está el o la estudiante.

—En ese sentido, ¿van a promover que se trabaje más con Aprendizajes Basados en Proyectos (ABP), por ejemplo. Y no solo con una instancia de evaluación como puede ser una prueba que califica con un número?
—Hace mucho tiempo que no se trabaja con solo la idea de la evaluación. Ya en mi época, cuando yo iba a la escuela se tenía en cuenta la participación en el aula, la realización de los deberes. Siempre se trabajó con un concepto más amplio de la evaluación. Puede haber algún docente en particular que trabaje solo la evaluación sumativa, pero no es lo común. En el sistema educativo lo que uno ve es que se trabaja muy fuerte en términos de evaluación formativa, pensando que la evaluación debe servir para que los estudiantes puedan aprender a partir del error. Y también para que los docentes se pregunten cómo enseñar mejor ese aprendizaje que no se incorporó.

—En la última entrevista que hicimos al exministro Nicolás Trotta contó que estaban trabajando en tres proyectos de ley: uno sobre financiación que llevaba al 8% el porcentaje del PBI que debía destinarse a Educación (estableciendo 6% para la educación obligatoria y 2% para la educación superior), una ley de formación y carrera docente, y una ley de conectividad que básicamente era la institucionalización en una norma de lo que era el plan Juana Manso: dispositivos, la plataforma federal educativa, navegabilidad gratuita educativa y conectividad de las escuelas, y formación y capacitación docente. ¿Qué pasó con esos proyectos?
—Juana Manso es Conectar Igualdad, lo profundizamos y estamos trabajando muy fuertemente en esos tres ejes que ya mencioné. Pero no estamos trabajando en ningún proyecto de ley por ahora. Además de Conectar Igualdad, estamos trabajando fuertemente en el fortalecimiento de los aprendizajes, en la revinculación de los chicos, la entrega de materiales didácticos para el año que viene en los tres niveles —Inicial, Primaria y Medio—. Estamos trabajando en la capacitación y formación docente, más la búsqueda de consensos con los distintos actores para definir políticas de estado. Con esto ya tenemos un montón de desafíos y a esto estamos abocados en este momento.


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