Integración social urbana: el trabajo de la UBA

"Con lo aprendido buscamos cambiar la realidad": el trabajo de la UBA para promover la integración de villas y barrios populares

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Un proyecto multidisciplinario del que participan docentes de distintas carreras, graduados y estudiantes busca fortalecer y promover procesos de integración social y urbana. Hoy se realizan pruebas pilotos en La Carbonilla, Roberto Arlt y Puerta de Hierro. La intención es poder replicar estas experiencias en otros barrios, que comparten problemáticas como acceso a agua segura o vivienda, la regularización dominial o la construcción de ciudadanía.

"Con lo aprendido buscamos cambiar la realidad": el trabajo de la UBA para promover la integración de villas y barrios populares

Intervención: Denise Belluzzo.

El 25 de marzo de este año Agustín Pedro se recibió de ingeniero civil en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Como proyecto final para graduarse eligió hacer un trabajo en La Carbonilla, un asentamiento ubicado sobre terrenos ferroviarios del Estado nacional en el barrio de La Paternal. Allí, uno de los problemas es la dificultad para acceder al agua, por eso él y dos compañeros se involucraron en un proyecto de red de agua y cloaca.

“Queríamos hacer un trabajo desafiante que tuviera un impacto real y ver si a través de lo aprendido podíamos transformar alguna realidad. Cualquier trabajo para recibirte lleva mucho esfuerzo y pensábamos que íbamos a aprovecharlo más si podíamos dar una mano”, dice el joven de 27 años.

Pedro eligió hacer su Trabajo Profesional, que es la materia con la que los estudiantes de Ingeniería de la UBA terminan la carrera, como parte del programa “Integración de Barrios Populares”. Esta iniciativa forma parte del Proyecto Vectores, que surge en 2018 en el marco de la cooperación entre la Facultad de Ingeniería y otras unidades académicas de la UBA. El eje sobre el cual trabajan es el desarrollo económico y social de la Argentina.

Integración de Barrios Populares es un proyecto multidisciplinario del que participan docentes de distintas carreras, graduados y estudiantes para fortalecer y promover procesos de integración social urbana. Hoy se realizan tres pruebas pilotos: La Carbonilla, en CABA, y Roberto Arlt y Puerta de Hierro, ambas en La Matanza. A futuro, la intención es poder replicar estas experiencias en otros barrios con problemáticas similares.

El programa intenta, en definitiva, hacer aportes que mejoren las políticas públicas relacionadas a cada problemática. “La estrategia a seguir en cada proyecto se planifica desde la mesa de gestión barrial. Se busca, a través de la articulación del equipo de la universidad, la vinculación con los organismos estatales pertinentes. Las dimensiones de trabajo tienen que ver con el acceso a la infraestructura formal, el acceso a la vivienda, la regularización dominial y la construcción de ciudadanía”, cuenta el coordinador del programa e ingeniero Ricardo Leuzzi.

La UBA comenzó a llevar adelante este proyecto a finales de 2018 y el acercamiento a los barrios se dio a través de organizaciones que están presentes en el territorio. Como primer paso, el equipo de la universidad se pone en contacto con la mesa de gestión barrial, integrada por vecinos, para conocer las demandas. De esa forma, se van generando proyectos y se van trazando las estrategias. “Se intenta que la mesa incluya a nuestro equipo de trabajo. La función es que desde la mesa podemos ser articuladores entre la comunidad del barrio y organismos estatales”, explica Leuzzi.

Integración social urbana en La Carbonilla

En La Carbonilla se hizo la primera prueba piloto por los problemas que tienen para acceder al agua. Este barrio se conformó a fines de los 90. Si bien el Censo 2010 señala que había una población menor a 500 habitantes, según fuentes extraoficiales, en la actualidad La Carbonilla estaría poblada por 3.000 personas, aproximadamente. En la ciudad de Buenos Aires para que un barrio sea urbanizado tiene que contar con una Ley de Reurbanización propia. Para La Carbonilla se presentaron dos proyectos de ley, uno en 2017 y otro en 2019, que perdieron estado parlamentario. “Por la ausencia de esta legislación, la asistencia del Estado se hace efectiva solo en la emergencia”, comenta Leuzzi.

Los equipos de la UBA fueron convocados por la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires y a través del organismo se conectaron con la mesa de gestión barrial. Allí la demanda fue la escasez de agua, el poco caudal y los problemas de presión. A uno de los sectores del barrio llega de manera regular un camión hidrante que reparte agua.

Como primer paso, Leuzzi recuerda que se consensuó con los vecinos iniciar tareas vinculadas a la regulación dominial. En ese entonces, AySA decía que no podía ingresar al barrio porque no figuraba en catastro. “Decidimos a comenzar a hacer planos parcelarios provisorios con la cátedra de Agrimensura (disciplina que se ocupa de la ubicación, identificación, medición, delimitación, representación y valuación del espacio físico) y con estudiantes que estuvieran realizando su Trabajo Profesional”, dice Leuzzi. Se hicieron relevamientos y se identificaron las manzanas, las calles y las viviendas. Se generó un plano parcelario provisorio que fue el punto de partida para que estudiantes de Trabajo Profesional de Ingeniería civil hicieran un proyecto de red de agua y cloaca. En este aspecto trabajó Agustín Pedro.

Estudiantes de la UBA en La Carbonilla.

El trabajo de Agustín se vio interrumpido por la pandemia del COVID-19. La primera visita al barrio la realizó, junto a sus compañeros, el 10 de marzo de 2020. A los nueve días comenzaron las restricciones de circulación por la crisis sanitaria. “Para avanzar nos contactamos con AySA y les pedimos información sobre las redes de alrededor del barrio. En base a eso y a la información relevada en base al trabajo de campo realizado por una compañera de la carrera de Antropología pudimos proyectar un sistema de abastecimiento de agua potable y desagüe cloacal que funcionará en conjunto con el sistema de AySA ya existente. En unos siete meses armamos el proyecto. En el medio pudimos volver a ir al barrio para saldar dudas. En febrero de este año presentamos la tesis”, cuenta Pedro.

Los resultados obtenidos en este proyecto se llevarán al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). La intención es poder trabajar en conjunto para incorporar la obra de red de agua y cloaca a la agenda pública de trabajo.

En este proyecto se recibieron nueve estudiantes de Agrimensura y tres ingenieros civiles. “La gran mayoría de las carreras tiene como condición para recibirse hacer un trabajo profesional o una tesis. Está bueno que el tiempo que uno le dedica pueda contribuir a una necesidad puntual. Es fructífero dedicar tiempo a algo que puede llegar a ejecutarse. Al estudiar en una universidad pública está bueno dejar algo concreto como profesionales”, dice Pedro.

El trabajo de universitarios en La Matanza

La segunda prueba piloto se realizó en el barrio Roberto Arlt, ubicado en la localidad de Virrey del Pino, en el partido bonaerense de La Matanza. Este barrio popular está formado por 22 manzanas y es producto del Plan Federal de Viviendas. Las casas se entregaron entre 2013 y 2015. Allí hay una planta de tratamiento de efluentes cloacales y una red de agua de pozo, pero no cuentan con mantenimiento. Cuando se adjudicaron las casas (los vecinos no tienen título de propiedad) se estableció que tenían que hacerse cargo de la operación de la planta y de la red de agua. “Es imposible que una persona que no tiene conocimientos pueda operar una planta de este tipo”, señala Leuzzi.

Recorrido de estudiantes de la UBA en Roberto Arlt.

En este caso, el equipo de la UBA se puso en contacto con la mesa de gestión barrial a través de la Unión Latinoamericana de Técnicos/as Rurales y Agrarios/as (ULTERA). Allí se definió con los vecinos hacer informes completos sobre el estado de la planta de efluentes cloacales y sobre la red de agua. También se hicieron análisis preliminares de agua, que dan cuenta de que no es potable. Por último, se decidió avanzar en una cooperativa para manejar la planta. La idea es capacitar a tres vecinos del barrio.

En Roberto Arlt viven unas 600 familias que sufren el déficit en la infraestructura. “Las calles se nos inundan cuando llueve. Se generan olores feos por los problemas cloacales. Muchos chicos del barrio tienen problemas de salud”, dice Daniela Quintana, vecina y referente de un merendero.

Frente a estos problemas, el barrio armó una comisión para buscar soluciones. “Empezamos a trabajar con la gente de la universidad porque el agua que tenemos en el barrio no es potable y ni siquiera se puede usar para bañarse porque tiene bacterias. Estamos sacando un presupuesto de las cosas que tenemos que arreglar”, dice Quintana.

Infraestructura en Roberto Arlt.

La tercera prueba piloto se lleva adelante en Puerta de Hierro, un predio de 65 hectáreas de la Matanza. Allí, la universidad se conectó con la organización Locos Bajitos, dirigida por el cura del barrio, el Padre Nicolás “Tano” Angelotti. “El primer paso en este barrio fue armar una mesa de gestión barrial porque no se contaba con este espacio, que es imprescindible. Hacia fines de 2020, quedó armada la mesa”, dice Leuzzi. En este momento, se está acompañando en el proceso de urbanización en coordinación el Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU). El equipo de la universidad se está involucrando como articulador entre el barrio y el organismo.

Para Leuzzi, las universidades no pueden estar ajenas a las problemáticas del país. El ingeniero reflexiona: “Hay procesos que son conflictivos y la presencia de la universidad puede generar algo virtuosos y puede acelerar procesos de integración social y urbana”.


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